Hola a todos, aquí les traigo otro capi de está historia. Algo la declaración obligatoria, los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia a Don't live in regret y AriCullen1134. ¡Disfruten!
Capítulo 12: "Pompones"
Mierda. Me quité a Edward de encima rápidamente. Sentí que el pánico me golpeó, mis ojos le transmitieron mis sentimientos.
Estaba desesperada por sentir que me abrace, que con su toque se lleve mis preocupaciones. Pero en medio de nuestra reunión temporal había conseguido olvidarme de por qué estaba aquí. Joder, ¿por qué siempre pierdo el control a su alrededor?
Oh Dios. Angela.
Edward pensó rápido y antes de darme cuenta, estaba escondido debajo de la enorme cama king size. Alisé mi ropa, y tomé un respiro en lo que dejé entrar a Angela en su habitación, en su casa.
Su ceño fruncido me hizo temblar. "¿Dónde está Edward?"
Hmm, veamos. Sip, sé dónde está… se esconde debajo de la cama como un niño de cinco años jugando a las escondidillas.
-"No, no lo he visto," le mentí con los dientes apretados. Me sentí mal al mentirle, sabiendo que me dejó entrar en su casa sin pensarlo dos veces.
Yo era su amiga, y ella confiaba en mí. ¿Qué voy a hacer? A los pocos minutos de estar a solas con él mis muros se derrumbaron.
Yo estaba tan débil por todo lo que había pasado con Eric, que simplemente cedí a la tentación.
Sus brazos se sentían como un cinturón de seguridad que me sostenían con comodidad en un accidente de coche. Me sentí completa cuando sus brazos estuvieron envueltos en torno a mí.
-"Bueno, no sé a dónde fue," habló y pasó junto a mí deteniéndose al pie de la cama.
-"¿Pasa algo?" Pregunté, al ver que su comportamiento había cambiado.
-"Joder, no lo sé," resopló, dejándose caer pesadamente en la cama. "Odio afligirte más, con lo que pasó anoche y esta mañana… no necesitas escuchar mis problemas."
Sabía que debería sacarla de la habitación, pero parecía que realmente necesitaba alguien con quien hablar. Eso es lo que yo, como su amiga, debería de hacer.
-"Bueno, ¿por qué no bajamos a la cocina y charlamos tomando un café?" Sugerí.
-"Tengo que irme, pero gracias por ofrecerte a escuchar." Ella se levantó de la cama. "Simplemente no entiendo a los hombres."
¿Y quién lo hace?
-"¿Qué quieres decir?"
-"Bueno, últimamente Edward ha sido super amable conmigo. Tú sabes, las flores y esas cosas, pero ayer simplemente me dejó tirada para la cena."
Una rápida sonrisa vino a mi rostro sabiendo que no habían ido a cenar, después de todo.
-"Es sólo que, ugggh," resopló. "Él es indeciso, voluble y no me hagas hablar de lo que lo sorprendimos haciendo en la otra habitación."
Me reí tontamente ante el recuerdo de él. No le vi todo, pero no había duda que había estado haciéndose una paja.
Reconocí esa expresión, sus mejillas estaban sonrojadas, sus ojos pesados, y sus perfectas nalgas estaban fuertemente apretadas.
Me reí en mi interior.
-"Se lo he ofrecido tantas veces, ¿sabes?" Ella movió sus cejas y sentí que mi estómago se revolvió. "Pero no, él folla el pinche sofá en lugar de a mí."
Fruncí mis cejas por su comentario, preguntándome que era exactamente lo que quería decir con eso, pero ella siguió hablando sin darme ninguna oportunidad de preguntar qué significaba "follar el sofá".
-"Es sólo que, no sé qué hacer Bella." Ella se paró frente a mí. "Tú eres tan fuerte al dejar a Eric. Envidio tu fuerza. Yo quiero estar con Edward, pero él sólo… maldición, sólo quiero que me follen ya. Una chica tiene necesidades, ¿sabes? Pero nooo, él prefiere jalarse él mismo la cadena (N.T. Masturbarse) que dejarme montar su vara disco. (N.T. En inglés "disco stick" alusión al pene utilizada por Lady Gaga)
-"Oh Dios mío, Angela." Negué con la cabeza sin querer oírla hablar de él de esa manera. Que él la escuchara.
-"Bueno, Bella," me abrazó, "suficiente de eso, me voy al gimnasio a desahogar algunas de mis frustraciones." Ella sonrió y supe que lo que dijo significaba más. Podía verlo en sus ojos.
Miré detrás de ella y mis ojos se centraron en el espacio debajo de la cama. Mi corazón latió con fuerza por razones muy diferentes. Tenía miedo que encontrara a Edward escondido, deseaba sentirme de nuevo segura en sus brazos, y estaba desesperada por saber la verdad detrás de su matrimonio. Ahora mi corazón latía con fuerza, temiendo por Edward, no quería que escuchara lo que yo sabía que ella iba a decir.
-"Sí, Ben me ha estado llamando sin parar." Ella empujó sus gafas sobre el puente de su nariz. "Él es como el conejito de Energizer. Sólo sigue llamando y llamando."
¿Es así como Edward se enterará? ¿Edward tiene que averiguarlo de esta forma? ¡No! Él puede echar a perder nuestro secreto si ella sigue hablando.
-"Hablando de llamadas. Me llamaron del Spa y tuvieron que cancelar mis citas ya que no estás trabajando. Entiendo totalmente. Por cierto, ¿cómo está tu mano?"
¡Gracias a Dios! Ella dejó de parlotear sobre Ben en el mejor momento.
Las dos bajamos la vista a mi mano. Los signos de los cortes y los ligeros hematomas eran menos visibles. No fue necesaria una venda tensora.
-"Está bien." La abrí y la cerré.
-"Bien. De verdad necesito una depilación con cera," ella exageró.
-"Sí, más tarde llamaré por ti. De todos modos, dudo que tome las dos semanas completas."
Traté de avanzar lentamente hacia la puerta, tratando de que ambas saliéramos de manera que Edward pudiera escabullirse de debajo de la cama.
Soy una perdedora. Él se está escondiendo como si fuéramos dos adolescentes. Soy una pinche mujer adulta. Tengo que actuar con más inteligencia.
-"Estoy muy peluda, así que no puedo esperar." El comentario de Angela llamó mi atención.
Ella necesitaba poner fin a esta conversación de depilación con cera. Justo ahora.
-"Quiero que me depiles todo Bella," miró su teléfono, "hazme un hueco en cualquier momento."
-"Sí, lo prometo." Traté de sacarla rápidamente.
-"Oh Bella," me miró entusiasmada, "el otro día estaba leyendo una revista Cosmo y tenían un artículo sobre depilación con cera. Arranqué la página porque tenía depilaciones con figura."
-"¿Qué figuras?"
-"Tú sabes, como un corazón o una estrella," ella enumeró.
-"Lo siento. No me pagan para hacer figuras… ahí abajo."
Me dieron náuseas con la idea, ya era lo suficientemente malo cuando los clientes no lo tenían recortado. En serio, ¿quién carajos hace una cita para depilarse sin recortárselo?
Una mata de pelos de cinco centímetros de largo. Necesito una podadora sólo para encontrar un punto por dónde empezar.
-"Cóbrame más. Quiero una E, Bella."
Devolví un poco en mi boca. "¿Una qué?"
-"Una E. E por mi Eddie. Él estará tan sorprendido de verla. Oh, Dios mío, si no hubieras dejado a Eric pudiéramos haber sido Gemelas."
¡No voy a hacerla de Twinkie contigo! (N.T. Twinkie, pastelillo con relleno de crema que casi siempre viene en pares)
La miré con disgusto. "Um, no," negué con la cabeza, "no hago figuras, iniciales o nada que requiera alguna forma de ningún tipo. Pista de aterrizaje eso es todo. El Bigote de Hitler. Como quieras llamarlo, pero no una puta E, Angela."
En este momento no deseaba nada más que agarrarla por el pelo y chocar varias veces su cabeza con fuerza en la pared más cercana. Ella me miró con los ojos amplios. Yo estaba furiosa de pensar que Edward vería eso.
-"Está bien, sin un pelo será." Parecía triste. "No es como si lo fuera a ver de todos modos."
La miré con tantas preguntas, pero sabía que no era quién las tenía que responder.
-"¿Debo comprar tinte para el pelo de allí?"
¿Está loca? "¿Por qué quieres pintarte ahí abajo?"
¿Puedes decir loca? Creo que puedes decirlo conmigo. ¡LOCA!
-"No lo sé. Para hacerme algo diferente." Se encogió de hombros. "Oh, ¿Bella?"
-"¿Sí?" Le pregunté, casi saliendo por la puerta.
-"¿Tus cortinas combinan con tu alfombra?"
-"¿Qué?"
Se echó a reír. "Estoy tratando de hacerte reír Bella. Reléjate." Sacudió mis hombros. "Las cortinas es el pelo de tu cabeza y tu alfombra es el pelo de ahí abajo." Se rió de nuevo. "Lo leí en ese artículo. Pensé que te encantaría."
Me reí entre dientes permitiéndome asimilar el chiste. Pero mi mente no podía concentrarse en nada que no fuera Edward debajo de la cama.
-"Definitivamente, ahora soy una alfombra peluda. Pero cuando hallas terminado conmigo seré una baldosa, linda y suave.
-"De acuerdo," la empujé fuera de la habitación, "vete." Caminé un poco más allá.
-"Está bien, Bella. Siéntete como en casa." Se volvió para mirarme. "Si ves a Edward dile que fui a ejercitarme y que me debe una cena."
Ella se rió entre dientes y se despidió con la mano mientras me quedaba parada en el pasillo. Estaba tan agradecida que no habló más y que ya se iba. Edward y yo estaríamos solos, tenía preguntas y sólo él tenía las respuestas.
No me moví de mi lugar hasta que el sonido de la alarma siendo activada retumbó por toda la casa.
Me di la vuelta, regresando a mi habitación temporal, riéndome mientras observaba a Edward salir de debajo de la cama. Su cabello estaba completamente desordenado. Se puso de pie con una tímida sonrisa cruzando por su rostro, su frente cubierta por una fina capa de sudor.
En una rápida zancada se acercó a mí, atrayéndome hacia él para un abrazo y se lo permití.
Esta vez, sólo nos abrazamos el uno al otro, sus manos frotando hacia arriba y hacia abajo por mi espalda, mis dedos jugando en su nuca.
Ambos estábamos agradecidos. Por no ser descubiertos y por este momento en privado.
-"Bella, lo siento." Él acunó mi cabeza apoyándola en su hombro.
Sabía que lo que estaba pasando entre nosotros estaba mal, pero necesitábamos de esto. Necesitaba de esto. Él retrocedió, ahora sus manos sujetando mi rostro.
Había olvidado cuan guapo era. Mis recuerdos fracasando en captar cada rasgo de su rostro perfecto.
Mi pecho se sentía como si fuera a explotar mientras él continuaba mirándome. Con cuanta rapidez pueden cambiar tu vida en veinticuatro horas.
Ayer pensé que quería a su esposa y se había olvidado de nosotros. Así es que para bien, dejé a mi esposo.
Ahora estoy aquí, en brazos de mi amor.
¿A quién quiero engañar? Todo el tiempo había sabido que lo quería, pero todavía tenía una pregunta.
-"Bella, ¿dejaste a Eric?" Me preguntó primero, y sentí que todo mi miedo regresó. Mis ojos se llenaron de lágrimas y con un parpadeo bañaron mis mejillas.
-"Bebé, shhh." Él presionó mi rostro en su pecho. "No llores, no quiero verte llorar nunca."
Esa sensación de plenitud y valía me golpeó. Quería estar con él, quería que cuidara de mí de esta forma todos los días.
Está era exactamente la expresión que estaba tratando de explicarle a Eric. No puedes fingir esto. Esto era real.
-"Me estás asustando, ¿qué pasó?" Limpió mis lágrimas con su pulgar.
Todos mis miedos de la noche anterior regresaron. Todas mis preocupaciones, dolor y angustia brotaron de mi boca en respiraciones vacilantes mientras lloraba en sus brazos.
-"Él-cortó-m-mi." Lloré, recordando las piezas que quedaban de la manta.
-"¿Quién es él? ¿Qué fue lo que cortó? ¿Te lastimó, Bella? Te juro que lo mataré si él-"
-"Detente Edward," sostuve mis manos sobre las de él. "Estoy bien, te lo juro."
Sus ojos buscaron los míos antes de que besara la punta de mi nariz. "Bella, lo eres todo para mí."
-"Ya no lo amo, Edward," dije, viendo su hermoso rostro sonreír frente a mí. "Lo dejé, porque quería hacerlo. Yo ya no era feliz. Estaría mintiendo si te dijera que no te quiero. No quería escribir esas cosas en la nota, pero tenía que hacerlo."
Se sintió bien expresar mis sentimientos, aunque me sentí como si estuviera apuñalando a Angela por la espalda al mismo tiempo. Levanté la vista hacia él, y vi que sus ojos se aguaron un poco. El verde en sus ojos brillaba como el sol reflejándose en el agua.
-"Te quiero en mi vida, sea que te quedes con Angela o no. No puedo vivir sin ti, pero si es a ella a quien quieres, lo aceptaré."
Deslizó sus pulgares por mis mejillas, la comisura de su labio se movió, luchando contra su sonrisa. "Bella, tú eras la que quería tiempo. No yo, yo no necesito tiempo. Sabía lo que quería. Te quise desde el primer día."
-"Yo-" Él me detuvo en mi explicación.
-"Gatito," él se inclinó, sus labios en los míos besándome con pasión. Me dejó sin aliento. Mi alma se sintió como si estuviera saliendo de mi cuerpo. Yo era suya si me quería.
Él se echó hacia atrás y dio un profundo respiro. Me sonrió y me quedé adormecida. "Nunca he querido nada en mi vida más de lo que te quiero a ti."
Me quedé mirándolo. Sabiendo lo que tenía que decir. "Pero le enviaste a Angela flores y…"
Él me besó de nuevo, deteniendo mis divagaciones. Profundizó nuestro beso; empezó a bajar la intensidad hasta que salpicó besos en mi rostro. "Sólo lo hice para darte celos. Soy tan estúpido." Me besó en la frente. "Soy un tonto por pensar que podía recuperarte de esa forma."
-"Estaba celosa. Hiciste un buen trabajo, pero sólo me alejaste. No obstante, me ayudó a tomar una decisión. Estaba decidida a hacer lo que era mejor para mí, así que dejé a Eric y luego él…." Cerré mis ojos con fuerza, poniendo mi rostro en el fuerte pecho de Edward.
-"¿Qué hizo él?" Escuché la ira aumentar en su voz. "Bella, ¡DIME! Si él te puso una mano encima…"
-"No," dije con voz débil. "No me daño físicamente." Me solté de su agarre.
Me acerqué a mi bolsa de viaje. Abrí el cierre de la parte superior y agarré los pequeños trozos de tela para mostrárselos.
Él me atrajo hacia él, sentándome en su regazo, apoyé mi cabeza en su pecho permitiéndole acunarme.
Él sabía exactamente lo que necesitaba. Me sujetó muy cerca de él, permitiendo que su abrazo me librara del dolor mientras me quedaba dormida en los brazos de mi Espartano.
….
..
.
Pude escucharlo hablando cerca de mí. Sus palabras eran confusas, pero el simple sonido de su voz me cantaba como una canción de cuna.
Me desperté sólo para volver a quedarme dormida tan pronto me di cuenta que él no era un sueño.
Entrando y saliendo del sueño, soñé con él y me desperté por él.
-"¿Edward?" Lo llamé cuando desperté por completo de mi sueño. Me senté en la cama vacía buscándolo.
Me froté los ojos y sonreí a medida que él caminaba por la habitación para sentarse en la cama junto a mí.
Él me dio un beso al instante. Nuestro beso trajo una sonrisa tonta a mi rostro. Quería despertar así todos los días.
-"¿Dónde está Angela?" Pregunté con curiosidad.
-"Llamó para preguntar como estabas hace un rato. Le dije que estaba trabajando desde casa, así que no tenía que apresurarse a llegar."
Él quitó un cabello de mi rostro. Miré por encima de su hombro para ver su laptop, documentos por todo el escritorio que estaba en la esquina.
-"Has estado muy ocupado." Le sonreí tímidamente. Me sentí mal por hacerlo que se quedará en casa a trabajar por mí. "¿Cuánto tiempo he estado durmiendo?" Le pregunté, al darme cuenta que ahora la habitación estaba oscura.
-"Son pasadas de las seis," él dijo.
-"Oh Dios mío, ¿me dormí tanto tiempo?" Le pregunté sorprendida, ya que lo último que recuerdo es que era de mañana.
-"Gatito, has pasado por muchas cosas." Él me sonrió en comprensión, acariciándome el cabello. "Ya no tienes nada de qué preocuparte. Estás a salvo conmigo."
Asentí, sabiendo que aquí es donde debería de estar. Sí, usé a Angela para llegar a Edward, pero él es el único que me podía ayudar.
Él se puso de pie y regresó a su laptop, lo observé tomar un montón de papeles y hacer su camino de vuelta a mí.
-"Presenté una orden de restricción en Eric para ti mientras dormías. No tiene permitido de ninguna manera acercarse a ti, en ningún sitio a menos de 100 metros. Ya envié al mensajero con los documentos y por supuesto, Emmett ayudó." Agarró mi mano con la suya y depositó un beso en la parte superior de mi mano.
-"Bella," él me miró a los ojos, "él nunca te hará daño, te lo prometo." Sus ojos atravesaron mi corazón.
Me incliné hacia él, depositando un beso en su mejilla. "Muchas gracias." Me sentí aliviada de que él incluso pensó en la orden de restricción.
-"Bella." Lo escuché tragar saliva.
-"¿Sí?" Le pregunté temerosa de la razón que lo hizo quedarse callado, tan de repente.
Él no dijo ni una palabra. Colocó un documento doblado en mi mano. Levanté la vista hacia él antes de desdoblar el papel y leerlo.
Miré hacia abajo y respiré profundamente al leer el texto en los documentos que sostenía.
-"¿Te estás divorciando?" Le pregunté levantando de nuevo la vista a sus ojos.
-"Gatito, yo…"
-"Edward," arrojé mis brazos en torno a él. Me abrazó con fuerza. Me sentí abrumada por emociones, la emoción más fuerte era el amor.
-"Gatito lo eres todo para mí," habló en mi pelo mientras permanecíamos abrazados.
-"He vivido mi vida como un cobarde. Casándome con Angela para mantener a mi familia feliz. Es sólo que cada maldita cosa que he hecho es simplemente estúpida. ¡Excepto tú!" Besó mis labios con tanta intensidad. "Escuchándote hablar con Angela me hizo sentir aún peor. Nunca deberíamos haber estado en esta situación. Siento que hayas tenido que pasar por eso sabiendo que yo estaba en la habitación, pero algunas de las cosas que ella dijo me abrieron los ojos."
Yo tragué saliva recordando a Ben. "Bella, nunca voy a estar con Angela. ¿Me entiendes? Ella habló de estar conmigo y eso es culpa mía. Pero te juro que nunca veré esa Maldita E o lo que carajos ella te haya dicho."
Él se rió entre dientes y mi risa resonó. "Eso fue simplemente una mierda, Bella. No deberíamos tener que escondernos. No quiero esconderme."
Sus brazos se tensaron cuando escuchamos la alarma siendo desactivada desde el piso de abajo. El sonido me arrancó de mis sueños de forma brutal, la realidad nos golpeó, la cual se llamaba Angela y la triste verdad era que Edward todavía estaba con ella.
-"¿Bella? ¿Edward?" Ambos nos sentamos alejados el uno del otro. Nuestros ojos amplios a medida que los pasos se acercaban a nosotros.
Él hizo una carrera desenfrenada, sentándose en su silla frente al escritorio. Yo me volví a acostar, fingiendo que dormía.
-"¿Edward?" Escuché que Angela entró en la habitación. Mantuve los ojos cerrados y escuché.
-"Hola Ang." Oí el crujido de los papeles.
-"¿Qué estás haciendo aquí?"
Esperé su respuesta.
-"Bella tenía pesadillas y no quería estar sola. Así que me instalé aquí."
Mierda él es rápido. Supongo que su cerebro de abogado trabaja a alta velocidad.
-"¿Está ella bien?"
-"Sí, ha estado durmiendo todo el día."
-"¿Qué es todo ese papeleo?"
Yo contuve mi respiración, temerosa de que viera los papeles de divorcio. No quería que los viera, todavía no, no mientras estuviera yo allí para presenciarlo.
-"En realidad, conseguí una orden de alejamiento interpuesta contra su marido," él le informó y me relajé.
-"Oh Edward," ella chilló. No pude verlo, pero me pareció escucharlos besarse. "Ang, estoy trabajando," dijo él malhumorado.
-"Edward, sólo te besé. Dios mío." La escuché vociferar.
Me mantuve en silencio mientras ella discutía con él. Ahora estaba viendo otro lado de Angela. Ella no paraba de ladrar.
-"Angela, tenemos que hablar," dijo Edward y no pude permanecer en silencio.
-"¿Sobre qué? ¿Ya no vas a follarme?"
-"¿En serio? Tienes que callarte la puta boca. Alguien más está en la habitación."
-"Como sea, Bella sabe todo."
Tenía que detenerlos, pero no quería que ella se diera cuenta que estaba escuchando.
-"Vamos a otra habitación," le escuché decir a él mientras se paraba de su silla.
-"¿Angela?" La llamé, necesitando su atención. Este no era el momento adecuado para que él hablara.
-"Bella." Ella corrió por la habitación y saltó sobre la cama conmigo.
-"Hola." Empecé a sentarme mientras ella se arrodillaba a mi lado.
-"¿Te sientes bien?" Ella sonrió y me sentí mal por mentirle, pero una parte de mí se sentía bien sabiendo que impedí que su corazón se rompiera, por ahora. "Estoy mejor."
-"Edward dijo que dormiste todo el tiempo."
Asentí con la cabeza.
-"Apuesto a que tienes hambre." Se levantó de la cama. "Vamos abajo, voy a ordenar algo de comida para nosotros."
-"Está bien," dije sin moverme de la cama.
Ella se dirigió a la salida pero se detuvo a mitad de camino. "Bella, ¿vienes?"
Me quité la sábana de encima y me levanté. Edward siguió repiqueteando los dedos sobre el teclado frente a él. Me dirigí a la salida de la habitación, mirando hacia él justo antes de salir. "Gracias por quedarte conmigo," le dije rápidamente cuando nuestras miradas se cruzaron por un segundo antes de salir de la habitación.
Caminé por el enorme pasillo con Angela. Cuanto más avanzábamos, menos podía creer lo enorme que era su casa, habitación tras habitación, y pasillos conduciendo a otros corredores. Bajamos por la escalera de caracol y entramos en la enorme cocina.
Me senté en un taburete frente a su isla de granito blanco y negro moteado. Mientras Angela ordenaba suficiente comida china para un ejército, me contó sobre su día.
-"Sí, así que me fui de compras. Gastando un montón en el centro comercial. Un bronceado. Oh Dios mío, Bella, deberías de ver el nuevo conjunto que me compré." Le sonreí, como si realmente me importara lo que estaba diciendo.
Tenía muchas cosas en las que pensar. No me importaba si había comprado toda la tienda. Tenía un futuro exmarido por el que preocuparme. Dónde iba a quedarme o a vivir, porque joder, les aseguro que no puedo quedarme aquí. Ya había demostrado mi vulnerabilidad.
Angela me sirvió una copa de vino antes de sentarse a mi lado. "Bella, Ben no deja de llamarme."
Sus ojos brillaron y ella continuó hablando. "Siento el impulso de reunirme con él, para tú sabes, que atienda mis necesidades hasta que mi esposo quiera hacerlo."
Yo tomé un buen trago de vino. "¿Lo hiciste?"
-"No, prometí que iba a intentar que este matrimonio funcionara." Ella tomó un sorbo de vino. "Pero juro, que si Edward no me folla pronto, voy a pensar que es gay."
Me reí de ella. ¿Edward gay? Ni un poco. Ese hombre era un cien por ciento heterosexual. Le cuelga como un toro y sabe cómo usarlo. Todo mi hoohah arde por el calor de sólo pensar en él. Froté mis piernas junta sólo para conseguir esa perfecta cantidad de fricción para detener la urgencia de subir corriendo las escaleras y hacer que mi hombre extinguiera este fuego.
De la nada Edward apareció en la puerta. Angela y yo miramos hacia él, todo mi cuerpo reaccionó a su proximidad. Mi hoohah quería que corriera hacia él y lo follara como lo haría un perro cachondo contra la pierna de su dueño, sin embargo, mi corazón me decía que esperara para no salir herida.
Él caminó detrás de nosotras y su colonia flotó hacia mí. Cerré los ojos, luchando contra el impulso de lanzarme sobre él. Me mordí el labio inferior, para evitar que mi boca se abriera y que un fuerte gemido escapara de ella.
-"Hola damas." Se apoyó en el mostrador frente a nosotras. Yo sonreí débilmente mientras él sonreía con su jodidamente sexy y moja bragas, sonrisa torcida.
Sus tobillos estaban cruzados y juro que su bulto creció ante mí. Traté de no mirar, pero MIERDA, quería ver su calcetín deportivo. En serio, ¿se metió allí un par de calcetines limpios sólo para volverme loca? Tuve este deseo irresistible de sentir en mi boca todo lo que tenía para ofrecer… mi boca comenzó a hacerse agua con la idea de probarlo.
Cogí mi copa de vino y me bebí el resto. "¡Woao, la hora feliz de Bella!" Angela intervino sirviéndome otra copa.
Edward dejó escapar una risa sexy. Sí, si estuviéramos en la selva, yo sería el tigre saltando sobre él como mi indefensa presa, rasgando con mis dientes cada centímetro de su delicioso cuerpo.
Angela no tenía idea de lo que estaba sucediendo, ella seguía parloteando sobre alguna tienda, mientras Edward y yo seguíamos mirándonos el uno al otro.
Ella apartó la mirada por un segundo, y él me lanzó un beso. Ella se volvió de espaldas, y le articulé que se detuviera. Angela a su vez, se volvió de nuevo para quedar frente a nosotros y escondí mis mejillas sonrojadas detrás de la copa de vino en forma de globo.
Dios, esta iba a ser una noche larga.
-"Así que, Edward," Angela llamó la atención de ambos. "¿De qué querías hablar? Sea lo que sea lo puedes decir enfrente de Bella." Bebió un sorbo de vino.
Esto no podía estar sucediendo. Miré a Edward rogándole con los ojos que no dijera nada.
"Um," él me miró. "En realidad, quería decirles a ambas que Eric fue arrestado esta mañana."
-"¿Qué?" Angela y yo gritamos al mismo tiempo.
-"Sí," él se pasó la mano por el pelo, "de hecho, fui a buscarlo."
-"¡Edward!" Grité. ¿Está loco? No puede hacer cosas como estás sin que Angela empiece a sospechar. ¿O que hubiera pasado si sale lastimado y sin que Angela ni yo supiéramos dónde estaba?
-"Edward, no te expongas así, él está loco," le gritó Angela mientras las lágrimas surgían en mis ojos.
-"Estoy bien. Me enteré que estaba en la estación, así que fui como el abogado de Bella."
Las lágrimas se deslizaron por mi mejilla, él me dejó mientras estaba dormida y no me di cuenta. Fue a buscar a Eric por mí.
-"¿Qué te dijo?" Angela le preguntó.
-"Eso es confidencial Ang," él le espetó.
-"¿Qué demonios, Edward?" Ella golpeó su copa sobre la mesa.
-"Tengo que discutir algunas cosas con Bella primero," dijo en voz baja.
Miré a Angela. "No hablemos de Eric." Sonreí y miré a Edward, levantándole una ceja. "Hablemos de eso más tarde."
-"Bien, ¿pero Eric no puede acercarse a Bella?" Angela aclaró.
-"Bueno, ella tiene que firmar los documentos primero para que pueda procesarlos inmediatamente."
-"Oh, bueno, al menos estás a salvo Bella." Ella levantó su copa para darle un toque a la mía antes de tomar un sorbo. "Él no parecía estar loco la otra noche, pero obviamente lo está."
Me quedé en silencio, sintiéndome incómoda hablando de Eric. El Eric con el que me casé no estaba loco o era atemorizante.
Salvada por la campana, todos nos pusimos de pie en nuestros lugares cuando el timbre sonó.
-"¡La comida está aquí!" Angela aplaudió feliz, empujando hacia atrás el taburete para levantarse de su asiento. "Edward, ves a pagarla mientras yo pongo la mesa," demandó, antes de agarrar platos de la alacena.
-"No, déjame pagarla." Salté de mi taburete y seguí a Edward.
-"Bella, no vas a pagar." Él siguió caminando hacia la puerta principal, sus largas zancadas me hacían difícil seguirle el paso.
-"Por favor, es lo menos que puedo hacer." Extendí mi mano, apenas agarrando su brazo. Una descarga se extendió por mi brazo cuando agarré bien su muñeca.
Lo atraje hacia mí cuando llegamos juntos a la entrada. Él se dio la vuelta y rápidamente presionó mi cuerpo contra la pared, justo a lado de la puerta.
Sus caderas empujaron contra las mías, presionando mi espalda contra la pared. El sonido de Angela poniendo la mesa en la cocina resonó en mi oído a medida que mis manos subían para descansar en su pecho. Mi pecho subió y bajó mientras él colocaba sus manos en la pared sobre mi cabeza.
Lo miré a sus penetrantes ojos verdes mientras nuestros alientos llenaban mis sentidos.
-"A menos que quieras que le diga todo a Angela en este justo momento," me susurró, su voz enviando escalofríos que me recorrían por completo. Sus labios a tan sólo milímetros de los míos, permitiéndome sentir su respiración, y con cada palabra negué con la cabeza.
-"Entonces no, no puedes pagar."
Nuestros ojos se perforaban mutuamente mientras la electricidad entre nosotros chisporroteaba como pop rocks explotando en tu boca. (N.T. Pop Rocks dulces macizos que al disolverse en tu boca lo hacen de forma efervescente)
-"Por favor, no le digas," le lloriquee, sabiendo que no podía soportar ver a Angela molesta frente a mí. Él mantuvo su postura frente a mí hasta que volvió a sonar el timbre, entonces se alejó sonriendo su sonrisa de yo gané.
¡Puta chupa pollas! Lo hizo a propósito, lo que fue claramente injusto para mí.
Él abrió la puerta y el aire frío se sentía bien en mis mejillas sonrojadas. Edward me entregó las bolsas mientras sacaba su cartera para pagar al adolescente.
Lo esperé, pensamientos de nosotros como una pareja llenaron mi mente. Noches en las que nos quedaríamos en casa sólo así, abrazados en el sofá mientras vemos películas.
-"Gatito, vamos a comer," su voz suave y aterciopelada me sacó de mi ensoñación. Su mano rozó la parte baja de mi espalda cuando me susurró al oído.
Mientras caminábamos juntos mi corazón se hinchó con las posibilidades de que realmente fuera feliz con él.
Sé que está mal que actuemos así, con Angela tan sólo en la otra habitación, pero no había forma de ignorar nuestra creciente conexión.
La cena fue una tortura.
Edward se sentó en la cabecera de la mesa mientras Angela y yo nos sentábamos a cada lado de él.
Sobre la mesa mantuvimos nuestra distancia. Sin tocarnos, nada. Pero debajo, era totalmente diferente.
Todo comenzó con el incidente de la punta de mi pie golpeándolo suavemente de forma accidental, juro que no fue a propósito. Entonces, nuestros ojos se dispararon hacia arriba para mirarnos el uno al otro, sintiendo nuestros pies mantenerse unidos.
Él acarició mis dedos de una manera suave, saludando de forma silenciosa. Le correspondí levantando mi pie para descansar mis dedos encima de su pie.
Los calcetines fueron una pequeña distracción, pero presioné un poco más, acariciando su pie un poco más fuerte con mis dedos.
Él dejó salir un armonioso gemido cuando mis dedos se deslizaron hasta su tobillo. Tomó otro bocado de su comida mientras gemía de nuevo.
-"Mmmm, esto está genial," él habló antes de meter otro bocado de fideos en su boca.
Angela se echó a reír y yo sonreí, sabiendo que no era la comida lo que estaba provocando esta reacción en él.
-"Está realmente buena," estuve de acuerdo, tomando mi propio bocado mientras lo miraba y él me miraba a mí.
Me comí el resto de mi comida, sacando mi lengua para pasarla por mis labios.
-"Esto es casi mejor que el sexo," dijo Angela, causando que tanto Edward como yo nos atragantáramos con la comida.
-"¿Qué?" Ella nos miró a ambos. "Dije casi, no mejor," aclaró.
Agarré mi copa de vino, engulléndolo y terminándome hasta la última gota.
-"No estoy seguro de eso." Edward respondió.
¿Hace calor aquí o soy yo? Sentí mi cuerpo encenderse como el fuego mientras veía a Angela mirar a Edward, quien estaba mirándome a mí y no a ella.
-"Bella, ¿dirías que esta comida es mejor que el sexo?" Me preguntó mientras su pie se deslizaba hacia arriba por debajo de mi pantalón.
Me tomó todas mis fuerzas quedarme sentada, fingiendo que no estábamos jugando con los pies por debajo de la mesa.
Angela golpeó el brazo de Edward juguetonamente. "Edward, no avergüences a Bella. Mira, hiciste que se ruborizara."
-"Es sólo que hace mucho calor aquí Angela." Me abanicaba con la mano mientras sus dedos masajeaban la piel de mi espinilla izquierda.
Entre el vino y las caricias de Edward era una caldera hirviendo. Podría calentar toda la casa si es necesario. "¿Me disculpan? Necesito un poco de aire fresco."
Me levanté de la mesa y noté que ambos me miraban. "Disfruten su cena," dije antes de darme la vuelta y hacer una precipitada carrera por la puerta principal.
Abrí la puerta rápidamente y se azotó con fuerza detrás de mí. Los escalones de cemento se sentían fríos bajo mis pies. Subiendo por mis piernas ayudando a bajar la temperatura de mi cuerpo.
Pasé mucho tiempo parada afuera. La brisa fresca hizo maravillas en mi sobrecalentado cuerpo y mente.
Incliné mi cuerpo sobre la barandilla, definitivamente el vino me estaba afectando ahora. Sentí mi cuerpo balancearse levemente.
Pensé en nuestra cena, feliz de haberme ido cuando lo hice. No podía soportar estar sentada allí, era demasiado para mí.
Ahora me doy cuenta que mi decisión de venir aquí fue la equivocada, sobre todo porque no me puedo controlar en torno a él.
Agarré mi teléfono y le escribí un texto a Jessica preguntándole si podía pasar la noche con ella. Esperé unos minutos saltando de un pie al otro.
La tierra fría finalmente estaba congelando mis pies. Entré de nuevo a la casa y me dirigí a la cocina y me sorprendí de ya no verlos comiendo. El único plato que quedaba sobre la mesa era el mío.
-"¿Angela?" La llamé. "¿Edward?" Empecé a caminar por la silenciosa casa. Ellos no estaban por ningún lado.
Subí la escalera al segundo piso, caminando hacia mi habitación temporal cuando sentí que mi cuerpo era jalado hacia atrás. Un grito comenzó a escaparse de mis pulmones, pero fui silenciada por una mano que cubrió mi boca.
Me metieron en una habitación, él me soltó de su agarré y cerró la puerta.
-"Edward, ¿qué estás haciendo?" Le susurré mientras él se pavoneaba hacia mí.
Mi cuerpo automáticamente se sintió atraído hacia él, mi Hoohah estaba gritando de alegría. Las Porristas reclutarían a mi hoohah en un segundo. El hormigueo que sentí sacudiría cualquier pom pom por ahí.
Chillé cuando me levantó en el aire. Mis piernas naturalmente se enroscaron en torno a sus caderas mientras él se restregaba contra mí.
Dame una e, E. Dame una s, S. Dame una p, P.
Atraje su rostro al mío, nuestros labios se estrellaron juntos.
Dame una a, A. Dame una r, R.
Él empezó a avanzar, sólo se detuvo una vez que quedé apoyada contra la pared. El calcetín deportivo empujó contra hoohah y ella empujó en respuesta.
Dame una t, T. Dame una a, A.
Mis tacones se enterraron en su trasero, estrechándolo más.
-"Mierda, Gatito te necesito," su voz sonó desesperada.
Dame una n, N. Dame una o, O. ¿Y qué jodidos es lo que tenemos? Hoohah gritó con entusiasmo y agitó sus pompones.
-"Uggh," gemí agarrando su lóbulo de la oreja con mi boca.
¡Espartano! ¡Joder, tenemos a Espartano! Estaba embriagada, caliente y hoohah estaba haciendo lo suyo mientras mi boca probaba algo mucho mejor que la comida china. Chupé y mordí su carne, sintiendo sus dedos engancharse en la orilla de mis pantalones bajándolos poco a poco.
-"¿Dónde está Angela?" Le pregunté, soltando su oreja sólo para chuparla de nuevo. Él dejó escapar un silbido mientras magistralmente follaba su oreja con mi boca.
-"Voy a tomarte," demandó. Me sentí húmeda con el calor que se estaba creando entre mis muslos a medida que él se restregaba contra mí.
Ahora mis pantalones estaban abajo sobre mis nalgas, sus dedos enterrándose en mi carne.
-"¿Dónde está Angela?" Le pregunté de nuevo, parte de mi cerebro todavía quería saberlo.
-"Me importa un carajo," habló entre ásperas respiraciones.
Sus labios bajaron arrastrándose por mi cuello mientras yo miraba hacia el techo. "Ugh," gemí, sintiéndolo chupar la piel de mi clavícula.
Mis manos agarraron su cabello mientras él bajaba el cuello de mi camisa y sacaba mi seno. Su boca asaltó mi duro y sensible pezón, chupándolo y mordiéndolo con los dientes.
-"Edward, tenemos que parar," le advertí, cuando sentí sus dedos deslizarse entre la piel resbaladiza de mi hoohah.
-"Edward, por favor. No puedo. Angela…"
-"Gatito, quiero lamerte hasta dejarte limpia." Deslizó su lengua por mi cuello mientras retiraba su dedo de mí.
Lo observé mientras su dedo entró en su boca. "Oh, Dios." Sabía que lo que estábamos haciendo estaba mal, pero él tenía este ridículo efecto en mí. Cuando estaba con él, nada importaba. Él y yo teníamos derecho a estar juntos, juntos éramos perfectos.
Eché un vistazo por sobre su hombro y asimilé la habitación a nuestro alrededor, estábamos en la biblioteca. Libros cubrían toda la habitación y había un escritorio colocado justo en el centro.
Estábamos en su casa, la casa que compartía con Angela, su esposa. Lo que estábamos haciendo estaba muy mal, pero también se sentía que era lo correcto. Pero no así, no en este momento. "Bebé," besé su mejilla tratando de llamar su atención. "No podemos hacer esto."
Él dejó de frotarse y se quedó inmóvil, mirándome. "Edward, no puedo hacer esto en su casa."
-"Vayamos afuera," él respondió, sus dedos ahora estaban manoseando mi trasero desnudo.
-"No." Deslicé mis piernas de sus caderas. Él trató de volver a subirme, pero él sabía que tenía razón en detenernos.
Me paré sobre mis pies, mirándolo. "Tengo que encontrar una casa para mí." Acuné su rostro entre mis manos mientras él me miraba, con sus ojos tristes.
-"Tienes que saber, que te quiero y te necesito," le dije. "Pero no puedo hacer esto aquí, así."
-"Joder Bella, voy a darle esos papeles en este momento. Mierda, simplemente te quiero para mí solo. Estoy cansado de tontear."
-"Lo sé, pero no puedes hacerlo todavía."
Él frunció el ceño.
-"Déjame mudarme antes de que le digas a Angela. Estoy esperando que Jessica me llamé. Tal vez pueda quedarme con ella durante un tiempo. Es sólo que no quiero estar viviendo aquí cuando le digas a Angela."
Me puse de puntillas, besándolo dulcemente en los labios. "Podemos hacer esto. Sé que podemos."
-"Bella, ya no quiero estar con ella." Sus manos volvieron a subir mis pantalones para cubrir mis nalgas expuestas.
-"Lo sé. Mañana, que te parece si me ayudas a buscar una nueva casa, ¿estás de acuerdo?"
-"¿Luego qué?" Preguntó, sonado como un niño al que le acaban de quitar su juguete favorito.
-"Luego me iré de aquí, me quedaré con Jessica o en algún otro lugar y tú dejarás a Angela, pero sólo si todavía lo quieres." ¡Por favor, di que sí!
-"Te quiero, Gatito."
-"Y yo te quiero, Espartano." Lo besé de nuevo. Se profundizó a medida que nuestras lenguas danzaban juntas alegremente. Yo las separé.
-"Tengo que irme." Lo besé suavemente.
-"No, no puedo tenerte fuera de mi vista." Se puso a la defensiva. "No puedo esperar para decirle a Angela. Haré lo que quieras que haga, pero por favor, quédate aquí. Puedo protegerte. Me volveré loco si no estoy contigo."
Me tomó un segundo considerar las cosas. "Bien, pero mañana buscaré una casa. Mientras esté viviendo aquí no podemos hacer esto." Señalé de su pecho al mío. "Es muy difícil. Por lo tanto, eso significa que no habrá caricias, ni besos, y nada de coqueteo."
-"¿Estás tratando de matarme?" Él hizo un puchero, haciéndome reír por su debilidad.
-"Vamos, Espartano." Tiré del cuello de su camisa, antes de colocar un último beso en sus labios. "Podemos hacerlo."
Él sonrió contra mis labios. "De todas maneras voy a morir. Si te vas, sufriré por no saber si estás bien y sufriré por tenerte tan cerca y no poder tocarte cuando me plazca."
Me zafé de su abrazo, alejándome de él. No estaba segura si realmente podía hacerlo, pero teníamos que intentarlo. Le guiñé un ojo antes de girarme hacia la puerta.
Le quité el seguro al pomo y lo abrí lentamente. Lo vi apoyado contra la pared más alejada de la habitación, todavía abrochando su cinturón mientras yo entraba al pasillo.
Afortunadamente, el pasillo estaba vacío. Caminé de puntillas por el pasillo antes de bajar corriendo las escaleras. Estaba sedienta, y necesitando desesperadamente un vaso de agua. Mi pecho latía con fuerza por las prisas de todo.
Hay algo extremadamente excitante en la idea de ser atrapado. Créanme, definitivamente no lo deseo, pero joder, eso fue caliente.
Abrí el refrigerador y agarré una botella de agua, engullendo la mitad de un solo trago.
Estaba sola, pero aún esperaba la llegada de Edward en cualquier momento. Después de un minuto de calma respiración, caminé hacia la encimera y dejé correr el agua en el fregadero.
Empecé a lavar los platos, queriendo contribuir con la limpieza. Edward entró y reí entre dientes cuando vi que su pelo estaba parado como un puerco espín.
-"¿Qué?" Él preguntó.
-"Luces como si hubieras metido el dedo en un enchufe de la luz." Me reí mientras continuaba fregando los platos.
Puse el último plato en el estante y cerré la llave del agua. Me hice a un lado agarrando un trapo de cocina cuando salté por el contacto de sus manos.
Retrocedí cuando se paró detrás de mí, nuestros cuerpos a unos centímetros de distancia el uno del otro, pero sin tocarse. "Yo los seco," murmuró con voz sedosa.
Él que hablara tan cerca de mí, envió escalofríos por mi brazo. "Y por cierto." Se acercó a mi lado y extendió su mano frente a mí, con su rostro a centímetros del mío.
Cerré los ojos, inhalando su aroma tanto como pude. Él se echó hacia atrás y limpió una mancha de comida del plato con la esponja que acababa de agarrar.
Angela entró en la habitación cuando Edward y yo estábamos parados frente a la encimera uno a lado del otro.
Estaba a punto de darme la vuelta cuando él me llamó, "Gatito." Lo fulminé con la mirada mientras él continuaba secando el plato. Abrí de nuevo la llave del agua simulando lavarme las manos.
Angela no nos estaba prestando atención, ya que estaba ladrando sobre algo que a ninguno de nosotros nos importaba una mierda.
-"Tu cierre está abajo," él susurró y sentí como toda la sangre se me bajaba a los pies. Escuché a Angela llegar justo detrás de nosotros, estaba tirando los envases de comida vacíos en la basura mientras gritaba sobre una camisa.
Dejé caer mi mano y con cuidado volví a subir mi cierre, bajando mi camisa para cubrir mi botón desabrochado.
Lo escuché reírse entre dientes mientras yo miraba por encima de mi hombro, aliviada de que Angela estuviera ocupada limpiando detrás de mí.
-"Buenas noches, Edward." Lo fulminé con la mirada mientras él seguía riendo. Ríete todo lo que quieras, sabelotodo.
Le mostré mi dedo medio antes de darme la vuelta y marcharme. "Buenas noches, Bella," él dijo cuando di de golpecitos al hombro de Angela.
-"Espera un momento," dijo ella en el teléfono levantando la vista hacia mí.
-"Me voy a la cama," sonreí y le dije adiós con la mano mientras ella asentía con la cabeza.
-"Buenas noches, Bella."
Caminé rodeando la isla, deteniéndome cuando Angela me llamó, "Hey, Bella." Me volví para verla, Edward seguía secando, de espaldas a mí.
-"¿Vas a ir a trabajar mañana?" Ella mantenía el teléfono lejos de su oído.
-"Sí, no puedo sólo quedarme aquí. Tengo algunas cosas que hacer."
-"De acuerdo, bien, no quiero que viajes sola así que bien podrías irte a la ciudad con Edward, sobre todo porque no tienes coche y yo voy a estar temprano en el gimnasio. Voy a hacer entrenamiento militar así es que voy a salir a las cuatro y media. No te importa irte con él, ¿cierto?"
Edward se dio la vuelta para mirarme y supe que no deberíamos, pero tenía que ir a Seattle y encontrar un lugar donde quedarme.
-"Sí, está bien," dije mirando a Edward sonreír de oreja a oreja.
-"Genial, bien, buenas noches Bella." Angela puso de nuevo el teléfono en su oído. Dejé la habitación de inmediato. Al sentir que me acaloraba de nuevo.
Me deslicé bajo mis sábanas en tan sólo mi ropa interior y camiseta, hacía demasiado calor como para dormir en cualquier otra cosa. Apagué la luz y me acomodé para dormir cuando sonó mi teléfono.
Jessica.
Lo agarré, abriendo el mensaje de texto.
*Buenas noches, Gatito*
Me quedé mirándolo por un rato. ¿Cómo había conseguido mi número?
*¿Cómo conseguiste mi número?*
Le pregunté, sabiendo que yo no se lo había dado.
*Angela pensó que tu abogado debía tener tu teléfono en caso de emergencias*
Mierda.
Sonreí para mis adentros de alguna manera feliz de que tenía otra forma de permanecer en contacto.
*Bueno, supongo que como mi abogado deberías tenerlo*
Esperé.
*Desearía estar contigo*
*Yo también*
*¿Te veré en la mañana?*
*Sí*
*Buenas noches, Gatito*
*Buenas noches, Espartano*
Le di un beso a la pantalla de mi blackberry antes de ponerlo en mi mesita de noche y di un chillido en mi almohada.
Pues es mi deber pedirle disculpas por el retraso. De verdad no era mi intención tardar tanto. Espero sinceramente tenerle las actualizaciones más seguidas, eso sí, tengan por seguro que no los dejaré colgando con la historia. Gracias a quienes dejaron su review en el capi anterior, PRISGPE, darky1195, Andy Cullen, amafle, janalez, Nurymisu, MaxiPau, Angie Cullen Hale, EmilioLT, Bite Me , Tanya Pattz Cullen, savale 17, BonyMasen, Marchu, Mentxu Masen Cullen, claudia cullen xD. Gracias por seguir leyendo, gracias por los alertas y favoritos. Y desearía que dejaran su review para saber que les parece la historia. Besos y nos leemos en la próxima actu que les prometo será más pronto.
