(Nota de la traductora al final)


Capítulo 13: "Use Somebody"

He andado por ahí

Mirando desde lo alto a todo lo que podía ver

Rostros pintados, llenaban los lugares a los que no podía llegar

Tú sabes que yo pudiera usar a alguien

Tú sabes que yo pudiera usar a alguien

Alguien como tú, y todo lo que tú sabes, y tu forma de hablar

Hay infinidad de amantes, al amparo de la calle

Tú sabes que podría usar a alguien

Tú sabes que podría usar a alguien

Alguien como tú

Al final de la noche, mientras tú disfrutas de la vida, yo me voy a dormir

Librando guerras para dar forma al poeta y al ritmo de la música

Espero que haga que lo notes

Espero que haga que lo notes

Alguien como yo

Alguien como yo

Alguien como yo, alguien

Estoy listo ahora, estoy listo ahora

Estoy listo ahora, estoy listo ahora

Estoy listo ahora, estoy listo ahora

Estoy listo ahora

Alguien como tú, alguien

Alguien como tú, alguien

Alguien como tú, alguien

(0=0=0=0=0=0=0=0=0=EDWARD POV=0=0=0=0=0=0=0=0=0=0)

Tuve que detenerme de reírme a carcajadas, a costa de mí mismo. Aquí estoy, un puto hombre de 32 años de edad escondido en mi propia maldita casa. Debajo de la cama (que gracias a Dios estaba colocada lo suficientemente alta) como un niño de seis años escondido de su hermano mayor.

Luego, pensé que iba a morir cuando Ang dijo, "Cóbrame más. Quiero una E, Bella." ¿Una puta E? Ha de haber querido decir una T o una C, o cualquier otra letra, pero una E. ¡La E debe ser por Elmo! Eso es lo que me estaba repitiendo a mí mismo hasta que escuché a Ang confirmarlo. "Es para mi Eddie."

¡Que perra venenosa! ¡Ella sabe que odio como la mierda que me llame Eddie! Da igual, yo nunca, y quiero decir nunca veré una maldita cosa en ella.

Gatito estaba haciendo todo lo malditamente posible para sacar a Ang de la habitación. Les eché un vistazo por debajo del rodapié de la cama, debo decir que escuchar a mi Gatito enojarse con Ang me puso duro. ¡Gatito estaba reclamando lo que era suyo y yo amaba esa mierda!

Después de que Gatito logró finalmente sacar a Ang de la habitación, decidí esperar bajo la cama unos minutos más, solo por si acaso. Así que conté y perdí la cuenta una vez que escuché a Bella volver a entrar arrastrando los pies. Empecé a salir de debajo de la cama cuando escuché el más glorioso sonido conocido por el hombre. Las risitas de Gatito, joder, amo escucharla hacer eso. Era música para mis oídos.

La tuve en mis brazos en cuestión de segundos, el deseo de abrazarla se intensificó a medida que se amoldaba a mí. Había extrañado sentir su cuerpo contra el mío. Era perfecto… juntos éramos perfectos.

"Bella, lo siento tanto," susurré, abrazándola con fuerza, con mi mano frotando su espalda.

Sí, sé que la llamé Bella. Estoy tratando de llamarla así tanto como sea posible. No quería que se me saliera frente a Ang y llamarla Gatito por accidente. Me eché hacia atrás ahuecando mis manos en su rostro. Ella es tan hermosa. ¡Dios, amo a esta mujer! Se lo diré algún día, pronto, pero no hoy. Todavía hay tantas cosas que necesitan decirse y hacerse. Lo primero es empezar con mi divorcio.

Quería a Gatito toda para mí solo, ahora y siempre. Solo tengo que asegurarme de haber escuchado lo que creo que escuché, asegurarme de que mi cabeza no me estaba jodiendo.

"Bella, ¿dejaste a Eric?" Por favor, di que lo hiciste. Vi que sus ojos se llenaron de lágrimas. ¿Qué carajo? ¡Esto no podía ser bueno! La paranoia me golpeó, ¿se estaba arrepintiendo de haberlo dejado?

"Bebé, shh, no llores, no quiero verte llorar jamás." Nunca me había gustado.

¿Qué voy a hacer si ella quiere volver con él? Te diré lo que haré. Seré su amigo. Eso es mejor que nada, ¿cierto? Voy a proceder con mi divorcio y esperar que con el tiempo ella vuelva a mí. Esperaré por ella hasta el día que muera. Me aparté, doblando mis rodillas de manera que pudiera quedar al mismo nivel que ella. "Me estás asustando, ¿qué paso?" Le pregunté, secando sus lágrimas.

"Él-corto-m-mi…" Ella sollozó. ¿Él quién? ¿Y la cortó a ella? ¡Oh, Mierda, no!

"¿Quién es él y que fue lo que cortó?" Y entonces entendí. "¿Él te lastimó, Bella? Te juro que lo mataré si él…" ¡Yo estaba furioso!

Gatito me interrumpió. "Edward detente, estoy bien, lo juro." Me aseguró. Nunca me sentí más aliviado en mi vida. Estaba feliz de que estuviera bien, ¡pero todavía iba a matar a ese hijo de puta por hacerla llorar!

"¡Bella, tú lo eres todo para mí!" Necesitaba que lo supiera. ¡Joder, te amo tanto!

"Ya no lo amo, Edward." No pude evitar la sonrisa que asaltó mi rostro. ¡Ella no lo ama! "Lo dejé, porque quería hacerlo. Yo ya no era feliz. Estaría mintiendo si te dijera que no te quiero. No quería escribir esas cosas en la nota, pero sentí que tenía que hacerlo."

Ella me quiere. Me siento como si estuviera dando volteretas hacia atrás. Joder… esa nota me había destrozado. ¡Esa maldita nota me había hecho querer patearle el trasero a la chica que "no era Gatito"! No es que alguna vez fuera a golpear a una mujer… pero ella me la dio así que se merecía esa golpiza.

A medida que seguimos conversando, ella me preguntó por todo el incidente de las flores. Le expliqué cuan estúpido me sentí por hacerlo. Me sentí bien de decirle la verdad, ¡para decirle que yo solo la quería a ella!

Me mató ver a Bella con el corazón roto cuando me mostró lo que ese estúpido cabrón le hizo a la manta de su madre. Quería matarlo. ¿Quién haría eso? Ella ni siquiera está con vida para hacer otra. No puedo esperar a poner mis manos sobre él.

Gatito se quedó dormida en mis brazos. Quería pasar cada noche con ella así. ¿Es eso mucho pedir? No lo creo. Bajé la vista a su rostro mientras dormía apoyada en mi pecho. Hermosa. Después que me di cuenta que no despertaría, la acosté sobre la cama, besando sus labios gentilmente. Me levanté y la observé por un par de minutos, antes de salir a hacer lo que tenía que hacer.

Al salir de la habitación de Gatito, me dirigí por el pasillo a mi habitación, también conocida como la otra habitación de invitados. Agarré mi laptop y mi teléfono celular, sintiendo la presión de tener mucho trabajo que hacer en un corto período de tiempo. Llamé de inmediato a Em, un poco más de una hora más tarde teníamos las cosas en marcha. Una orden de restricción de emergencia para el Dr. Lame-O estaba lista. Tuve que llamar a Jenks para que fuera mi abogado de divorcio ya que Emmett no podía serlo porque sería un conflicto de intereses.

Em me devolvió la llamada, diciéndome que tenían a Eric encerrado en el centro. Estaba de pie y saliendo por la puerta antes de que siquiera pudiera preguntarle como lo sabía. Una vez que encendí mi Hummer, Em me dijo que se reuniría conmigo en la estación de policía.

"Em, ¿cómo sabes con seguridad que Eric está ahí?"

"Rosie me lo dijo. Estaba en camino de regreso a la oficina cuando me llamó diciéndome que lo acababan de fichar.

¡Ah, Rose! Debería haber sabido que el que Rose trabajara en la Unidad de Victimas Especiales para el SPD sería muy útil algún día.

Arrojé el teléfono hacia el otro asiento para conducir más rápido. A veces vivir fuera de la ciudad apesta. Deteniéndome en el estacionamiento un poco después, salté de la Hummer y entré furioso. Em ya estaba ahí hablando con la policía, el levantó su mano hacia mí, deteniéndome cuando me acercaba a él. Hice lo que me pidió y lo dejé trabajar. Em estaba en la modalidad de abogado serio, y puede ser un hijo de puta de miedo. Después de informarles que estábamos ahí para hablar con Eric sobre ser un cliente potencial en unos minutos ya caminábamos de nuevo.

El policía me miró mientras caminábamos juntos. Le levanté una ceja.

"Eres Edward Masen." Bueno, mierda, no me digas Sherlock. ¿Cómo lo adivinaste?

"Lo soy," le dije, decidiendo guardarme el sarcasmo.

"Tú ayudaste a mi esposa."

"¿Lo hice?" Le pregunté, sintiéndome atrapado con la guardia baja. No me esperaba eso.

"Sí, su ex se la llevó a ella y a su hija y huyó. Él las golpeó y violó a mi esposa antes de dejarlas por muertas." Su rostro entristecido se iluminó. "¡Tú hiciste que lo encerraran de por vida! No puedo agradecerte o pagarte lo suficiente.

Ahora recuerdo ese caso. Yo mismo quería partirle la madre a ese tipo por lo que él les hizo pasar. Trabajé sin descanso en ese caso por un mes consecutivo. Asegurándome de poner todos los puntos sobres las íes. Quería asegurarme que no hubiera manera que ese enfermo hijo de puta viera otra vez la luz del día.

Tuve una idea. "¿Dijo que quiere pagarme?" Le pregunté mientras nos deteníamos frente a la hilera de puertas cerradas.

"Claro, lo que sea."

"Ese pedazo de mierda que está en esa habitación." Apunté a una de las puertas. "Es el ex de mi novia." Se sentía bien llamarla así, a pesar de que era mucho más. "Se puede decir que se puso como loco con ella anoche y solo quiero darle una lección de cómo tratar a una mujer. En este momento te doy mil dólares por no escuchar nada."

Él se rascó la parte de atrás del cuello mirando alrededor mientras afirmaba con la cabeza. Miré a Em. "Págale al buen hombre." Le dije entrando en la habitación.

Eric levantó los ojos para encontrar los míos. Observé divertido como sus ojos tomaron una expresión de horror puro. Alcancé la puerta detrás de mí poniendo el seguro, sin quitar mis ojos de él ni una vez. Tiré del cordón para cerrar las persianas mientras Eric se enderezaba en su silla. Tan pronto como la habitación quedó bloqueada a todo el mundo allá afuera, me acerqué y me senté.

"Eres… eres… eres tú," balbuceó.

"No… no… no me digas." Me burlé, conteniendo mis ganas de partirle toda su puta cara.

"¿Qué estás haciendo aquí?"

Metí la mano en mi bolsillo y lo observé estremecerse cuando azoté sobre la mesa frente a él la orden de restricción. Sus ojos dejaron los míos, para bajar al papel frente a él. "¿Qué mierda es esta?"

"¿Qué dice?"

"Tú sabes que mierda dice." ¿Se me estaba poniendo difícil?

"Lo sé. Yo lo presenté." Léelo cabrón.

"Esa pequeña perra." Dijo despectivamente.

Ya estaba fuera de mi silla, mi mano lo rodeó sujetando la parte trasera de su cabeza y golpeando su cara con fuerza sobre la mesa.

"¡No vuelvas a hablar de ella de esa forma!" Mi puño estaba lleno de su pelo mientras tiraba de su cabeza de nuevo hacia arriba. Eso va a dejar una marca.

"¡Voy a hablar de ella como yo quiera! ¡Ella es mi puta esposa!"

¿Eh? Respuesta equivocada amigo. Solté su pelo, levantándolo por el cuello de su camisa con ambas manos, golpeando su espalda contra la pared.

"Puede que quieras cuidar lo que dices."

"¡Vete a la mierda! ¡Solo espera a que le ponga las manos encima!"

¿Por qué la gente nunca escucha? Lo aparté de la pared solo para golpearlo contra ella de nuevo. Mantuve su cuerpo clavado contra la pared mientras soltaba una de mis manos y lo golpeaba en el estómago. Él se dobló, así que volví a tirar de él hacia arriba.

"Tienes que escuchar lo que estoy a punto de decir porque solo lo voy a decir una vez." Escupí veneno. "Ese pedazo de papel que yace sobre la mesa dice que no puedes acercarte a menos de 100 metros de ella." Estaba justo frente a su cara.

"No tengo miedo de esos cerdos," él dijo.

"No tienes que preocuparte por la policía. ¡Tienes que preocuparte de mí!" Lo empujé contra la pared. Quería hacer con él mucho más, pero sabía que ya había cruzado la línea. Lo solté de mi agarre. Puede que le haya dado una patada antes de caminar hacia la salida. Agarré la manija, deteniéndome y mirándolo por encima de mi hombro. "¿Entiendes la mierda que te acabo de decir?"

Él todavía seguía sujetando su estómago. "Sí."

"Bien. Ahora no me hagas volver." Quité el seguro de la puerta saliendo y cerrando la puerta tras de mí.

Miré al policía que estaba parado ahí. "Algo le pasa a ese hombre de allí. Creo que necesita una evaluación sicológica. De la nada solo empezó a golpear su cabeza contra la mesa." Em se echó a reír negando con la cabeza y el policía se rio entre dientes.

"Voy a escribir un informe de accidente."

Le asentí con la cabeza, estrechando su mano antes de que Em y yo nos fuéramos. Em no me dijo una palabra hasta que nos quedamos solos, afuera.

"¿Qué carajos le hiciste, hombre?" Le eché un vistazo a Em. Tenía una gran sonrisa estampada en su rostro.

"Solo le dije que se mantuviera alejado de Gatito."

"¿Eso fue todo?"

"Eso fue todo."

"¡Como sea hombre! Sé que me lo dirás más tarde. Ahora tengo que llegar al Palacio de Justicia. Tengo quince minutos antes de mi caso."

"Mejor te das prisa." Le dije adiós con la mano mientras él corría hacia su coche.

"Nos vemos hermano. ¡Ah, y me debes una lana hombre!" Em me gritó mientras cruzaba el estacionamiento.

"Nos vemos."

Me sentí bien al entrar en mi coche, a pesar de que mi mano me latía un poco. Se me fue un poco la mano, pero más o menos me mantuve en calma. Estaba con un subidón de adrenalina. Mi corazón se aceleró mientras conducía de vuelta hacia la casa. Entonces me di cuenta. No le dejé a Gatito una nota ni nada. Espero que no se haya despertado mientras no estaba. Y zigzagueé a través del tráfico. Entro corriendo a la casa, feliz de que todo está en silencio mientras subo las escaleras a su habitación. Miro hacia adentro y sonrío, ella todavía está durmiendo. Acercándome a la cama sentí una alegría absoluta. Me recosté junto a ella, atrayéndola con delicadeza hacia a mí y sonreí cuando ella murmuró Espartano en voz baja. Me alegra afectarla como ella lo hace conmigo. Beso su cabello, susurrándole que la amo, cierro los ojos y me quedo dormido.

Me desperté un poco más tarde, me bajé de la cama antes de arquear y estirar mi espalda. Bostecé mientras me dirigía a la laptop para comenzar con el duro trabajo que tenía que ser terminado. Pasaron horas para cuando Gatito despertó. Le tenía una orden de restricción lista para que la firmara y le acababa de mandar a Jenks los archivos de mi divorcio por paquetería. Tenía que mostrarle que tan enserio hablaba respecto a ella y los dos.

Yo estaba feliz, pero más importante era que Gatito lo estaba. La bola estaba rodando. (N.T. Expresión que indica que algo o algún proceso ha empezado) Nuestra felicidad se vio interrumpida por la llegada de Ang. Gatito volvió a acostarse rápidamente, actuando como si estuviera dormida. Yo estaba que me atacaba de la risa, pero Ang se acercaba rápidamente, así que me senté frente al escritorio, mirando a Gatito. Ahora conocía su juego. Mantuvo los ojos cerrados, pero podía darme cuenta que estaba fingiendo. Sonreí cuando me di cuenta que ella nunca podría engañarme con esa mierda de "no está noche, Edward, estoy durmiendo". ¡No, ya no bebé!

Ang entró en la habitación y no pasó ni un segundo antes de que comenzara a taladrarme los oídos, queriendo saber por qué estaba en la habitación de Bella. Así que, le mentí. Ella preguntó que para qué era todo ese papeleo y estaba desprevenido cuando ella comenzó a caminar hacia mí. Estaba tratando de esconder los papeles de divorcio, así que la distraje y le dije que presenté la orden de restricción en representación de Bella. Ang me dio un puto beso en los labios. ¡La sensación me tenía a punto de vomitar!

Quería decirle que se me quitara de encima, pero no quería pelear frente a Gatito. ¡Así que le dije que estaba trabajando con la esperanza de que se fuera!

Gatito seguía allí en la cama actuando como si estuviera dormida. Ya había tenido suficiente de Ang. Estoy listo para decirle a Ang que es suficiente, que estoy presentando una demanda de divorcio. Le dije que teníamos que hablar y ella se puso como loca con esa mierda de que ya no la follo. Eso es todo de lo que se queja. Traté de hacer que se callara de una puta vez, mierdas como esas no deberían decirse con otros alrededor, en especial cuando ese otro es mi amante.

Gatito le cerró la boca a Ang, llamándola por lo que Ang corrió y saltó sobre la cama junto a Gatito en un instante.

Esta noche fue memorable por decir lo menos. Gatito está en mi casa, juguetear con los pies debajo de la mesa nunca me llamó la atención como lo hizo esta noche. Pero para mi desgracia, más tarde esa noche a Gatito se le ocurrió una regla de no tocar. Me dieron ganas de reír y llorar al mismo tiempo. Reír porque… bueno, ¿qué no me conoce? ¿Es que no sabe que no puedo mantener mis manos lejos de ella? Quería llorar porque… de nuevo, ¿no me conoce? ¡Estar en la misma casa con ella y no poder tocarla iba a ser un infierno! Voy a tener el peor caso de bolas azules conocido por el hombre y esa mierda, simplemente no es graciosa. Me estremecí tan solo de pensarlo.

Gatito se fue a la cama temprano, así que yo también lo hice, pero no antes de que utilizara mis habilidades de abogado con Ang. Tal vez un abogado no tan ingenioso cuando prácticamente ofrecí mi Amex negra para que Ang hiciera algunas compras. Incluso fui capaz de conseguir de ella el número de celular de Gatito, y con qué facilidad cayó ella. Dándome el número de Gatito creyendo que lo necesitaba para mantenerme en contacto con relación a la situación con Eric.

Así que me acosté yo solo, pensando en cómo conseguir que Gatito viajara conmigo al trabajo. ¡Estaba jodidamente feliz! ¡Que se joda la mierda de no tocar! Ella va a estar en mi maldito carro, quiero decir mi Hummer. ¿Dónde diablos está mi coche? Recordé que todavía no lo habíamos encontrado. Lo siento, no quise salirme del tema aquí.

¡Gatito va a estar en mi Hummer, donde yo hago las reglas! ¡Y las reglas son que puedo tocarla como sea y donde sea que yo quiera!

De acuerdo, eso es una mentira. Gatito quiere que mantengamos nuestras distancias. Así que, por mucho que quiera tocarla y besarla, no lo voy a ser, porque seamos realistas, ¡lo que Gatito quiere Gatito consigue!

No podía irme a la cama sin hablar con ella una vez más. Saber que estaba al otro lado de la pared hizo que mi corazón doliera. Después de enviarle un mensaje diciéndole buenas noches los deseos de violar mi teléfono nublaron mi mente. Si he dicho violar mi teléfono. ¡Ya sabes, violarlo como violé el sofá de Ang! Crucé mis manos detrás de mi cabeza y me pregunté si Gatito me enviaría una foto de ella desnuda si se lo pidiera. ¡Considerando que no puedo tocarla al menos puede tirarme un hueso mientras me masturbo! (N.T. Throw a bone o tirar un hueso es una expresión idiomática que significa darle a alguien una pequeña recompensa o concesión)

Esto trajo todo tipo de nuevas ideas, Gatito sentada frente a mí jugando con su coño mientras yo veo. ¡Joder sí! De eso es de lo que hablo. Estaba a punto de sacar mi polla y pasar un buen rato cuando tocaron a mi puerta.

"¿Edward?" Y en un abrir y cerrar de ojos mi erección había desaparecido por completo. "¿Estás despierto?"

¿Para ti? No. "¿Qué Ang?" Le pregunté sin siquiera moverme.

"¿Puedo entrar, por favor?"

"Estoy tratando de dormir. ¿Qué quieres?"

"Siento lo que dije antes en la habitación de Bella. Tenías razón…" ¿No es así siempre? "Eso es algo que debe ser discutido en privado. Así que, me disculpo por avergonzarte, ¿de acuerdo?

"Sí, está bien Ang. Buenas noches," le dije desde el otro lado de la puerta.

El sueño llegó rápidamente después de eso. Cuando sonó el despertador por la mañana corrí a la ducha. Después de tomar la ducha más rápida de la historia, me vestí y bajé corriendo las escaleras. Derrapé hasta detenerme en la puerta de la cocina asimilando la visión ante mis ojos. Gatito estaba de pie frente a la estufa cocinando y olía a gloria. Llevaba una camiseta sin mangas y los jeans más ajustados que alguna vez había visto. La forma en que estaba recogido su cabello, dejando al descubierto su largo cuello, me hizo desear morderlo y chuparlo para el desayuno.

Al verla aquí en mi cocina, cocinando me tenía más duro de lo que he estado en un buen tiempo. Quería dirigirme hacia ella, agarrarla por la cintura y besar su cuello, sorprenderla girándola hacia mí, sentarla en la encimera después de desnudarla y follarla hasta que no pueda recordar su nombre.

Estaba a punto de entrar a la cocina y llevar a cabo mi plan. "¿Qué estás haciendo, Edward?" Dando un salto me volví para ver a Ang de pie junto a mí. Tal vez no voy a acabar con las bolas azules después de todo. ¡La jodida Ang mata la pasión todo el tiempo! ¿Qué está haciendo aquí todavía? No debería estar aquí.

"Pensé que tenías ese… lo que sea que es, esta mañana…"

"Fue cancelado." ¿Qué? ¡No! Este era mi momento a solas con Gatito. ¡Mierda! "Pero tienen una más tarde. Así que voy a ir a esa. Um, ¿todavía puedes llevar a Bella contigo?"

¡Joder y sí!

"Claro, pero uh, ¿qué está haciendo ella?" Le pregunté a Ang señalando a Gatito. Ang me rodó los ojos, colocando las manos en sus caderas.

"Está cocinando, Edward," dijo mientras me empujaba para pasar.

Gatito volvió su cabeza y me miró. Le guiñé un ojo y ella se sonrojó, volviéndose de nuevo hacia la comida.

"Oye, Bella…" La llamé, viendo cómo se giraba hacia mí levantando una ceja.

"¿Sí?"

"¿Qué estás cocinando?"

"Tortillas occidentales."

"No es esa mierda de alimento saludable que Ang prepara, ¿cierto? ¡Si es así, yo paso!" No estaba tratando de ser un pendejo, pero simplemente odiaba esa mierda. Vamos, ¿quién carajos quiere comer maldito cartón? ¡Yo no!

Gatito dio unas risitas. "No… fui a la tienda anoche ya tarde. Ang me llevó después de que te quedaste dormido."

"¡Joder gracias!" Exclamé mientras Ang me golpeaba en la parte de atrás de la cabeza.

"Edward," me regañó. "No seas grosero."

Miré a Ang. "¡No lo soy!" Froté mi cabeza porque esa mierda duele. "Estoy halagando a Bella porque en realidad su comida huele bien." Ang niega con la cabeza, bajando la vista de nuevo a su periódico.

"Pendejo."

Miro a gatito y solo quiero follarla aún más. Está haciendo un agujero con los ojos a través de Ang, sus ojos entrecerrados, las aletas de su nariz ensanchadas y su cabeza un poco inclinada hacia un lado mientras sostiene la espátula como si fuera a cortar a una perra. Se ve enojada y sexy como el infierno.

Sonrío acercándome a ella. Extiendo mi mano rodeándola para servirme una taza de café. Mi brazo por accidente… de acuerdo, eso es una mentira, a propósito pasa rozando su pecho, sus ojos vuelan hacia los míos, su respiración pesada. "Lo siento," le susurro, alcanzando mi taza y volviéndome hacia la cafetera.

Sonrío, sabiendo que voy a conseguir que me patee el trasero por eso. Eh, tal vez no, tendría que tocarme para patearme el trasero. Después de servir mi café y darme la vuelta para caminar hacia la mesa. Gatito está ahora sentada en mi asiento, sus ojos bailando con picardía. El que se siente en mi asiento significa que voy a tener que sentarme entre ellas. Le sonrío con suficiencia dejándole saber que estoy dispuesto a jugar su pequeño juego. En cuanto me siento Gatito se pone de pie. ¿Qué demonios? Veo como agarra un plato antes de traerlo de vuelta a la mesa y se pone detrás de mí. La mano sosteniendo el plato me rodea por un costado para colocarlo sobre la mesa. Su otra mano sube por mi espalda, sus uñas bajaron por ella y tengo que reprimir un gemido.

El teléfono de Ang suena. Veo como baja la vista hacia su bolso. Mientras Ang está distraída, gatito se inclina para susurrar en mi oído. "No me jodas, Eddie." Su voz me hace endurecer y tengo que morder mi lengua cuando lame mi oído. Nunca antes he escuchado a ese nombre sonar tan malditamente sexy. Cerré mis ojos tratando de controlarme antes de agarrarla y follarla sobre la mesa, con Ang observando. Ves Ang, todavía me gusta follar, solo que no contigo.

Siseo cuando retuerce como un pretzel mi oído derecho. "¡AY!" Grité a medida que gatito lo retorcía. Ang me mira y tengo que darle una puta explicación. "La comida está caliente." Escucho a gatito reír desde algún lugar detrás de mí.

Mi oído palpita. ¡Su trasero va a pagar por eso!

Miro a gatito, incluso cuando ella no está haciendo contacto visual conmigo, está mirando a su plato con esta enorme sonrisa en su rostro. Oh, ¿ella cree que es gracioso? Ang se pone de pie, agarrando su plato mientras camina hablando al teléfono al mismo tiempo. Sacudo mi cabeza y empiezo a comer, sin planes de desperdiciar esta deliciosa comida normal. ¡Es alucinante! No hay otra palabra para describirla. Unos quince minutos después ya había terminado, mi estómago estaba repleto, pero estaba buscando más.

"¿Ya estás listo, Edward?" Gatito me pregunta así que me doy la vuelta para responderle. Mirando para todos lados en la cocina, Ang no está por ninguna parte, así que empiezo a moverme sigilosamente hacia Gatito.

Ella se aleja de mí. "Edward," me advierte, pero no le hago caso. Me lanzo hacia ella. Chilla y se da la vuelta para correr. ¡Vaya, sabe moverse! Me preparo para correr tras ella cuando oigo a Ang llamarme.

"¡Edward, vas a llegar tarde!"

A quién le importa, es mi negocio. ¿Qué va hacer, Emmett, despedirme? No lo creo. Salí de la cocina para ver ahora a Ang de pie junto a Gatito.

Agarro mis cosas de la banca que está al frente. "¿Estás lista, Bella? No me gusta llegar tarde." La miré, fascinado al ver que me rueda los ojos, y sabiendo muy bien que estoy siendo un mentiroso de mierda.

"Sí, estoy más que lista," dice con normalidad, pero para mí suena como sexo puro. Siento mi polla endurecerse aún más, ¡ella sabe la mierda que me está haciendo!

Ang se da la vuelta y nos desea un buen día para luego salir de la habitación, hablando de nuevo por teléfono. Me paro frente a Gatito, mi pecho casi tocando el suyo y me tomo mi tiempo inclinándome hacia adelante para susurrar. "Después de ti, Gatito." Inclino mi cabeza un poco más, lamiendo su cuello. Me alejo para ver que sus ojos están cerrados. Ella agarra el frente de mi camisa sin querer que me mueva. "Ni lo pienses, no, no Gatito. Sin tocar. ¿Recuerdas? Tus reglas, no las mías." Sonrío satisfecho cuando sus ojos se abren de golpe.

Me aparta de un empujón, antes de mostrarme su firme trasero y salir furiosa por la puerta, dirigiéndose hacia el garaje. Me río de ella, se da la vuelta y me enseña su dedo medio lo que solo me hizo reír más fuerte.

Después de ayudarla a entrar a la Hummer, me meto por mi lado y me echo de reversa por la entrada cuando me encara.

"Edward de verdad necesitamos mantener el control. Ang podría haber entrado en cualquier momento y atraparnos, y si ella se entera sería el infierno puro."

La miró sin querer negarle nada así, que sonrío. "Bien Gatito… voy a tratar de comportarme, pero no prometo nada. ¿Todo eso de no tocar, es solo en la casa?" ¡Por favor, di que sí!

"No." Se gira en su asiento para darme la cara. "No puedo tocarte en absoluto, Edward. Si lo hago, no voy a ser capaz de parar. Si me acostumbro a tocar fuera de la casa, sé que se me va a escapar y voy a tocarte cuando Ang o alguien más esté cerca. No podemos permitir eso, no hasta que ella sepa sobre el divorcio."

Suspiré derrotado. Sé que una vez más Gatito tiene razón. "De acuerdo, así que vamos a dejar esto claro. No tomarse de la mano, abrazarse, besarse o tener sexo en la parte trasera de la Hummer."

"Sí."

"Sí, ¿podemos hacer esas cosas?" ¡Estaba feliz! "Tal vez puedas darme un hummer en mi Hummer." (N.T. Hummer es jerga para decir mamada en inglés) Me río a sabiendas que había esperado decir esa línea desde el día que lo compré)

"No…" Me dio un manotazo en el brazo.

"Me tocaste Gatito." Le sonrío.

"No podemos hacer esas cosas… todavía," ella dijo, riendo otra vez.

"¡Vas a matarme mujer! Ya puedo verlo. Mi lápida dirá 'Aquí yace Edward A. Masen. Jodidamente sexy y el mejor abogado del mundo, muerto por su novia… Alias Gatito. Ella no dejó que la tocara de modo que tuvo una combustión espontánea. Q.E.P.D. ¡Un cabrón, porque sigue sin conseguir nada!"

Gatito se echa a reír a carcajadas, así que me echo a reír con ella.

"¡Sí que eres egocéntrico, Masen!"

"¿Estás diciendo que no soy un buen abogado, Gatito?"

"Yo nunca dije eso." Se puso a la defensiva. Aunque nunca te he visto trabajar, así que no puedo decir con seguridad si lo eres o no."

"¿Dudas de mis sensacionales habilidades, Gatito?" Me detengo en un semáforo en rojo y la miro.

"¡Oh no, nunca! He visto de primera mano lo que tus sensacionales habilidades pueden hacerme," ronroneó, pasando los dedos por su pecho.

¡No me jodas! Cierro los ojos gimiendo, visualizado mi boca en su seno.

"¡Gatito!" Le advierto. Abro los ojos para atraparla lamiendo sus labios seductoramente. ¡Deseo en este momento sus labios sobre mí! Inclinándome para besarla, una bocina sonó detrás de mí.

"¡Hijos de su puta madre!" Gruño. Acelero y Gatito se ríe de nuevo. "No te estás portando muy bien conmigo, Gatito." Miro por la ventana, agarrando el volante con fuerza.

"¿Creí que te gustaba que fuera traviesa?"

"¡Maldición, mujer! ¡Tienes que parar antes de que estacione este coche y te folle ahora mismo!"

"Sí, por favor."

Mi cabeza se gira bruscamente hacia ella. La malvada, malvada, malvada mujer me está sonriendo. Así que, ¿qué hago? Tomo la salida más cercana y me meto en un estacionamiento, pisando los frenos.

"¡Está bien, está bien, voy a portarme bien!" Ella chilló cuando me quité el cinturón de seguridad y estacioné la Hummer al mismo tiempo.

"Demasiado tarde, querida," le digo, moviéndome sobre la consola central. Su espalda está apoyada en la puerta del pasajero, separo sus piernas con mis manos, inclinándome justo entre ellas. No era la posición más cómoda, pero bueno, lograría el puto objetivo. Se apretó contra mí mientras besaba su cuello, mordiendo ligeramente su piel mientras mi polla se restregaba en su coño.

"¡Edward!" Ella gime. Gruño en su cuello sin desear nada más que tomarla aquí y ahora.

"¡Dime lo que quieres, Gatito!" Murmuro mientras chupo su cuello.

"Tú… te quiero a ti Edward, ahora." Sonrío contra su cuello. Tengo algo que demostrar. Mi siguiente movimiento está perfectamente planeado. Me alejo de ella volviendo de nuevo a mi asiento. Veo como abre sus ojos lentamente. Sus ojos estaban vidriosos, su respiración irregular, casi hasta el punto de la hiperventilación. Le toma un par de segundos darse cuenta que ya ni siquiera estoy frente a ella. Observo con una sonrisa como su rostro cambia de verse como si estuviera a punto de arrancarme la ropa a querer arrancarme la cabeza.

"¿Qué demonios, Edward?"

"¿De qué estás hablando, Gatito?" Sonrío diabólicamente.

"¡No te hagas el tonto conmigo, pendejo! ¡Tú sabes de que estoy hablando!"

"Te lo advertí, Gatito, ¿y me escuchas? ¡No! Solo lo sigues haciendo, provocándome, a sabiendas que no puedo tocarte."

"Vámonos," resopló, cruzando sus brazos y enderezándose en su asiento, con sus ojos fijos donde sea menos en mí.

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Me senté allí, con los brazos cruzados, mis piernas cruzadas y si tuviera el pelo suelto estoy segura que lo tendría cruzado y enredado también. El cabrón me hizo caer en mi propio juego.

Negué con la cabeza. No sé qué estaba pensando encerrándome en un coche con él. El espacio cerrado solo amplificaba mis ansias de follarlo hasta dejarlo sin sentido. Dios, extrañaba como se sentían sus caricias. Toda mi piel se calienta mientras contemplo inclinarme sobre la consola y hacerle una mamada mientras conduce.

Lo miró furiosa, jugándome la carta de 'todavía estoy enojada contigo'. Mantiene sus ojos en la carretera frente a él y de vez en cuando lo atrapo echándome un vistazo.

"Gatito, no te enojes," me advierte y lo fulmino con la mirada. "No empieces algo que no puedes terminar," dijo riéndose.

"¡Para el coche!" Le dije, solo logrando que se riera con más fuerza.

"Estamos en la autopista, Gatito." Siguió conduciendo mientras me acercaba a él.

"¿Serías capaz de conducir en línea recta si te hago una mamada, aquí y ahora? Incliné mi torso sobre la consola, acercando lentamente mis labios a su oído. Mis manos se posaron en medio del coche, nada se tocaba entre nosotros, con la excepción del aliento de mis palabras.

"En serio Gatito." Me miró y luego de vuelta a la carretera. "No puedes decir mierdas como esas." Lo vi retorcerse y moverse en su asiento.

"Oh, ¿se sienten un poco apretados tus pantalones?" Llevé mi mano hacia adelante, bajando mis dedos al mismo tiempo que el gemía en voz alta. Me acerqué lentamente, deteniendo mi mano justo encima de su polla contenida, lo suficientemente cerca para sentir el calor saliendo de él.

Tragó saliva, vi como su manzana de adán subía y bajaba.

"Oh, ¿no te gustaría que te agarrara en este momento?" Lo provoqué, soplando aire frío en su oreja.

Dios, me sentía ardiendo. Me hacía sentir tan deseable, tan apasionada.

Lamió sus labios mientras sus dedos agarraban el volante. Quería agarrarlo, acariciarlo, sentirlo entre mis dedos, pero un lugar de eso aparté mi mano sentándome de nuevo en mi asiento.

Le di una sonrisa arrogante, sabiendo lo incómodo que lo había hecho sentir. Joder, ¿cómo te sentirías si fueras un calcetín deportivo doblado? Retorcido y encerrado en una bola. Probablemente este muriendo porque lo saquen.

"Mierda, eres cruel," él siseó.

La tensión sexual siguió acumulándose mientras viajábamos en silencio. Traté de concentrarme en cualquier cosa que no fuera él, tristemente fallé en mi propia tarea. Llegué a morderme las uñas, tratando de desviar mi atención de él. Mis manos deseando tocar cada centímetro de su cuerpo, en su lugar las mantuve ocupadas, al saber que al final mi regla de no tocar probaría que valía la pena.

"¿Vas a venir a ver algunos lugares conmigo?" Le dije cuando tomaba la salida de la autopista y la línea de la ciudad era visible.

"Solo si te portas bien," me sonrió con suficiencia, haciéndome sentir increíblemente incómoda por la humedad acumulándose en mis bragas.

Voy a tener que cambiarme la ropa interior.

"Tengo un lugar para ver hoy, mi agente de bienes raíces me envió algunos links anoche, por lo que tengo una cita a las doce y quince."

"Estoy seguro de que puedo cambiar mis citas para poder ir."

Sonreí ante la idea de ambos siguiendo adelante con nuestras vidas. Cuanto más rápido me mude, más rápido puede Edward dejar a Angela y más pronto puede estar conmigo.

Me retorcí en mi asiento cuando sentí la electricidad fluir entre nosotros al acercarnos cada vez más a nuestro edificio de trabajo. Sabía que si no liberábamos algo de esa energía acumulada, va a ser demasiado tarde una vez que lleguemos a nuestro destino final. Sentí deseos de girar el volante y detener yo misma el coche, atraerlo a mí y permitirle que hiciera conmigo lo que quisiera y me reclamara como suya, una y otra vez.

"¡Bella!"

Sacudí mi cabeza al darme cuenta que ya estábamos en el estacionamiento de nuestro edificio. Edward me miraba, sus ojos quemaban con un verde ardiente. Presioné mi espalda contra mi puerta a medida que él se acercaba a mí.

"Edward, alguien puede ver." Sentí pánico ante la idea. Se detuvo una vez que su cara estuvo a unos centímetros de la mía.

"Gatito." Cerré mis ojos sintiendo su cara tan cerca de la mía. Todavía sin hacer contacto, pero podía sentir su piel vibrar sobre la mía. "Te veré en el almuerzo."

Lo sentí sentarse de nuevo en su lado, abrir la puerta y cerrarla antes de que yo siquiera me moviera. Inhalé la estela de su aroma, deseando guardar este momento tanto como pudiera. Me sorprendió abriéndome la puerta del coche, haciendo que cayera hacia atrás hasta que su mano me rodeó para evitar que cayera.

Su mano se quedó allí, y yo se lo permití. El toque más leve me encendía. Volví mi rostro para mirarlo y nuestros ojos se capturaron mutuamente. Mi corazón martilleaba al mismo tiempo que me tendía su mano para que la tomara.

"Puedo salir yo sola." Me giré de manera que mis piernas bajaran. Su Hummer estaba alta, más alta de lo que recordaba. Tomé su mano en la mía y le permití ayudarme a bajar.

Aparté mi mano de la suya tan lento como pude. "¿Te veré en el almuerzo?" Pregunté mientras caminábamos lado a lado hacia el ascensor, una buena distancia entre nosotros.

"Sí, mándame un mensaje con la hora en que quieres que nos encontremos." Los dos entramos al ascensor. Las puertas se cerraron y mi primer impulso fue saltarle encima y rodearlo con mis piernas, pero no lo hice. En vez de eso hice un puchero y le dije adiós con la mano en la planta principal. Pasé el resto de la mañana, pensando y soñando con la próxima caricia de mi Espartano.

~(~~(~~(~~(~~(~~(~~(EPOV)~~)~~)~~)~~)~~)~~)~

La mañana no podía pasar más despacio. No podía esperar a tener a Gatito de nuevo para mí solo esta tarde. La anticipación iba a darme un ataque de nervios. Mi teléfono suena.

"Masen," ladré.

"¡Eddie, muchacho!"

Suspiro. "¿Qué?"

"Aw… ¿a alguien no le dieron nada anoche?" Em se echa a reír.

"¿Qué quieres Emmett?" Le pregunté, sintiéndome molesto.

"¡Oh, soltando el nombre completo! Amigo, no solo tienes una sino dos mujeres viviendo bajo tu techo, ¿y ninguna de las dos abrió las piernas? ¡Realmente debes ser una mierda, hombre! ¿Necesito mostrarles como se hace?"

"¡Emmett, cierra la boca antes de que te patee el culo!" Grité desde mi oficina, lo suficientemente fuerte para que él escuchara sin ayuda de su teléfono.

"¡Eddie! ¡Me sorprende que me amenaces así!"

Pongo los ojos en blanco. "De nuevo," pellizco el puente de mi nariz. "¿Qué quieres Emmett?"

"Llegaste tarde."

Mierda. "¿Tarde?" Oh mierda, ¡llegué tarde! Arrojo mi teléfono y salgo corriendo por la puerta. Teníamos una importante reunión que empezaba a las 9:15 am. Le echo un vistazo a mi reloj y me paro en seco mientras los segundos seguían pasando. 8:50, ¿qué demonios? Oigo a Emmett riendo detrás de mí.

"¡Eso fue divertidísimo!" Miré a Emmett mientras se acercaba desde su oficina. "Deberías de haber visto tu cara cuando saliste corriendo por la puerta. Oh espera, puedes verlo." Me entrega su teléfono móvil, cubriendo toda la pantalla estaba una foto del enorme culo de alguien.

"¡Ese no soy yo!" Me eché a reír, entregándole de nuevo el teléfono.

"¡Tonterías! Tú eres un culo y ese claramente es un culo. Ves, eres tú."

Entrando en el ascensor, ignoro a Emmett, no deseando nada más que abrazar a Gatito. Bajo una vez que llegamos al quinto piso donde nos reuniríamos con James Michelson. Él quiere fusionar su firma con la nuestra, ¡lo que nunca va a suceder! Sentado en la sala de espera cinco minutos antes de nuestra reunión programada, mi teléfono vibra dentro de mi bolsillo.

Sacándolo, sonrío a la pantalla, Gatito.

~¿Qué estás haciendo? B~

~Esperando a que empiece mi reunión. ¿Qué estás haciendo tú? E~

~Pensando en ti. ¿Está mal que te extrañe? Estoy tan aburrida sin trabajar. ¿De qué se trata tu reunión? B~

~¡Cariño, yo siempre te extraño! De nada en realidad. Solo alguien queriendo fusionarse con nosotros y haciéndonos perder el tiempo E~

"¿Con quién estás hablando?" Em me pregunta al mismo tiempo que trata de ver por sobre mi hombro.

"¡Aléjate de una puta vez de mí y no te importa!"

"¡Aw, Eddie está hablando con su noviecita!" Se burló de mí como si tuviera diez años.

"Señor Masen y señor McCarthy, el señor Michelson los verá ahora."

~Nena, tengo que irme, la reunión está empezando. ¡Estoy ansioso por verte! E~

Un par de minutos más tarde estábamos sentados en la sala de juntas. Michelson todavía estaba reuniendo papeles cuando mi teléfono sonó al otro lado de la mesa. Lo cogí y abrí el nuevo mensaje de Gatito.

~¡Estoy contando los minutos! Oh, cuando estés en tu reunión, imagina que estoy escondida debajo de la mesa y mientras este tipo esté hablando sobre querer fusionar sus compañías, estaré bajando el cierre de tus pantalones. Suave y gentilmente comenzaré a chupar tu polla… ups, soy un Gatito muy malo. Diviértete en la reunión. B~

Dejé caer mi teléfono sobre la mesa con un ruido sordo. ¡Demonios, ella no me acaba de enviar eso! Ahora mi polla está gritando por ser liberada de su jaula. No deseaba nada más que tenerla bajo la mesa, demonios, también encima de la mesa. Quería cazar su culo y follarla hasta la semana próxima.

Em me golpeó en las costillas con su codo susurrando. "¿Qué demonios, Edward? ¡Cierra la boca, amigo!"

Mirando a Em, estoy seguro de que me veo como un loco que necesita cazar a su presa. Sacude su cabeza y empieza hablar sobre nuestra falta de interés en la fusión mientras yo cogía mi teléfono y le enviaba un mensaje de vuelta a Gatito.

~¡Gatito, será mejor que cuides lo que me dices! Soy un hombre a punto de perder el control. Estoy tratando de portarme bien y jugar de acuerdo a tus reglas, pero tú necesitas jugar de acuerdo a ellas también o nunca vamos a llegar a ver ese departamento esta tarde. E~

Puse el teléfono en mi regazo solo por si acaso ella respondía el mensaje, sin querer que bailara por toda la mesa. Un par de minutos más tarde, Michelson hablaba sin parar sobre como la fusión sería lo mejor.

Sentí el teléfono vibrar contra mi polla. Esa mierda se sentía bien. Agarrándolo, bajé la vista para ver que era un mensaje, de nuevo de Gatito. ¿De verdad quiero abrirlo ahora? Es una batalla perdida.

~¿Todavía estás en tu reunión? ¡Porque estoy sentada en mi oficina y en todo lo que puedo pensar es en cómo ansío chupar tu polla, y dejarte sentir el fondo de mi garganta! B~

¡Maldición mujer! No está jugando justo en lo absoluto. Escribí una rápida respuesta. Al diablo con eso, voy a responder a su juego.

~¡Eres un Gatito travieso, haciéndome DURO el jugar limpio! Todo lo que deseo es meter mi dura polla en ese dulce coño tuyo. ¡Al demonio con tus reglas! ¡No puedo esperar… contigo hablándome así! E~

Presiono enviar y apago mi teléfono, bueno, porque seamos sinceros, ¡Gatito es más de lo que puedo manejar ahora! Necesito prestar atención a lo que se está diciendo antes de que firme el papel equivocado.

"¿Qué te tiene tan nervioso allí, Edward?" Em pregunta cuando entramos de nuevo en el ascensor.

Niego con la cabeza sacando el teléfono de mi bolsillo, encendiéndolo de nuevo. "Solo Gatito jodiendo conmigo."

"Deber haber sido algo bueno."

Mi teléfono suena tan pronto se enciende, bajo la vista para ver dos nuevos mensajes de texto. Abro el primero.

~Piensa en todas las cosas que quiero hacerte. Empezando con…~ Presiono borrar. Por mucho que me hubiera encantado haberlo leído, sabía que no podía.

~Hey sexy, tengo algunas ideas para nosotros. ¿Quieres jugar? B~

"¡Maldita sea!" Digo, un poco demasiado fuerte. Algunas personas vuelven sus cabezas hacia nosotros cuando caminábamos de vuelta a la oficina. "Lo siento." Le murmuro a Em cuando él me da la mirada que dice '¿qué carajos?'. La idea más increíble me llegó. "Hey Em, ¿quieres venir con nosotros hoy a ver un departamento para Gatito?" Así no estoy solo con ella. ¡Si no estoy solo con ella no puedo follarla! ¡La mejor y peor idea que se me haya ocurrido!

"¿Me vas a pagar el almuerzo?"

"Sí, claro." Dios no quiera que no coma.

"Estoy dentro."

Me siento en frente a mi escritorio y le escribo un mensaje a Gatito.

~Tú y tus obscenos mensajitos te van a meter en muchos problemas. Tengo una sorpresa para ti. Te veo en unos veinte minutos. E~

¡Sorpresa, aquí está Em! Diez minutos después mi teléfono suena.

~¡Oh, me encantan las sorpresas! ¿Qué es, me puedes decir? ¿Tiene algo que ver con tu lengua y mi coño? LOL Nos vemos en la Hummer. Oh, por cierto, ¿cómo te fue en tu reunión? B~

Presiono el botón en el teléfono para llamar a Em.

"¿Q'paso?"

"¿Listo?"

"Siempre."

"Bien." Colgué. Una conversación fácil, Em estaba parado junto al ascensor cuando llegué allí.

"Así que, ¿vamos a comer antes o después?"

"Después Em."

"Maldita sea, estoy hambriento. Oh, debería llamar a Rosie y ver si quiere unirse a nosotros."

"¡NO!" Le grito. Em me mira como si estuviera loco. "Me refiero a que, en realidad no quiero que muchos nos vean a mí y a Gatito juntos. Entre menos se hable de ello mejor y si salimos juntos los cuatro se verá como algo de parejas. Si lo dejamos en solo nosotros tres es un almuerzo de negocios."

"Vaya, bien pensado hermano. Ni siquiera había pensado en eso."

Pensar rápido es como me gusta llamarlo. Gatito ya está de pie junto a la Hummer cuando entramos en el estacionamiento. La sonrisa que me da casi me mata. Tan pronto estuvimos de pie frente a ella, Em la agarró en un enorme abrazo, levantándola del suelo.

"¡Oh!" Gatito chilla, sorprendida.

"Me alegro de verte de nuevo, Gatito."

"¡Joder, no la llames así!" Le gruño.

"¿Por qué? Tú lo haces." Él dice, bajándola de nuevo. Los ojos de Gatito están a punto de salirse de sus cuencas. O sea, vamos, está es solo la segunda vez que ve a Em. "¿Puedo llamarla dulces te…?"

"¡Termina esa maldita oración Em y te arranco la cabeza!"

Él se echa a reír ante mi amenaza antes de meterse a la Hummer. Gatito se gira para mirarme y yo sonrío.

"No puedo follarte si alguien más está cerca. Y déjame decirte algo cariño, después de tu pequeño ardid con los mensajes de texto, todo lo que quiero hacer es follarte con mi polla, mi lengua y mis dedos. Con tus reglas de no tocar pensé que esto me mantendría a salvo." Susurro en su oído, ayudándola a entrar en la Hummer y cerrando su puerta antes de rodear el coche hasta mi lado.

Diez minutos más tarde nos detuvimos en el complejo de apartamentos. Se veía bien desde aquí. Caminando hasta el lado de Gatito la ayudo a salir. Ella se baja deslizándose por mi frente, frotándose contra mi polla, que está ahora tratando de decir hola. Ella me guiña por sobre su hombro mientras se aleja. Niego con la cabeza al mismo tiempo que Em se baja de un salto dándome una palmada en la espalda.

"Esa de allí es algo especial," dijo, señalando a Gatito.

"Dime algo que no sepa." Caminando detrás de ella alcancé a ver un par de tipos mirándola.

"¡NO!"

Gatito se volvió hacia mí. "¿No qué?"

"¡No, no vas a vivir aquí!"

"¿Qué? ¿Por qué?"

"Eh, porque yo lo digo," le explico, agarrando su brazo de manera que pueda conducirla de vuelta a la Hummer.

"¡Edward detente!"

"¡Gatito, no! Simplemente no."

Ella se jaló para liberar su brazo. "¡No eres mi padre, Edward! Ahora, si quieres puedes quedarte aquí. Sino cierra la boca y ven conmigo," ella respondió, alejándose de mí dando zancadas.

Tuve que ajustar mis pantalones. ¡Esa mierda fue jodidamente caliente! Pasamos junto a los tres tipos que todavía seguían mirando a Gatito. "Yo me encargo de esto," Em susurró.

"¿Saben? No deberían quedarse mirando a la gente así. Es muy grosero. No me gusta cuando los tipos miran a mi hermanita con la boca abierta. Hace que me den ganas de golpear a alguien," amenazó, no hace falta decir que dejaron de mirar a Gatito.

El condo estaba, ah, bien supongo. Demasiado pequeño, pensé. Lo único bueno era la recamara, y solo porque podía imaginarme muchas noches teniendo a Gatito montando mi polla.

Gatito estaba lista para firmar los papeles, así que me la llevé a la cocina, pidiéndole que esperara. "Todavía tienes que ver más."

Ella sopló y resopló e hizo un pequeño puchero… de acuerdo, hizo uno enorme. Al final sabía que tenía razón. Tenía que aprender a no abalanzarse en la primera cosa que viera, a menos que fuera yo, y luego podría abalanzarse cuando demonios sea que quisiera.

El viaje a casa estuvo lleno de pucheros. ¡Estaba cabreada conmigo porque no la había dejado firmar los malditos papeles! No me habló en toda la noche. Le envíe un mensaje antes de irme a la casa, necesitando escuchar algún tipo de perdón.

~¡Bebé, lo siento! Por favor, no estés enojada conmigo. Si quieres, a primer hora de la mañana te llevo de nuevo a la oficina del agente de bienes raíces para que puedas firmar el papeleo. Solo por favor, habla conmigo. Solo pensé que encontrarías algo mucho mejor que te gustara si esperabas. Buenas noches, cariño, te extraño. Desearía que yacieras junto a mí para que pudiera abrazarte. Solo eso, nada más; solo quiero sentir tu cuerpo junto al mío. Dulces sueños. E~

Te amo Bella, fue el último pensamiento que pasó por mi mente antes de quedarme dormido.

~(~~(~~(~~(~~(~~(~~(BPOV)~~)~~)~~)~~)~~)~~)~

Me encabronó. Quién carajos se creía que era, jodidos celos, un típico hombre. Me las arreglé bien, sin permitir que los tipos se dieran cuenta que los había visto follándome con la mirada desde el otro lado del estacionamiento. Seguí caminando con deseos de ver mi nuevo hogar. En lugar de eso me volví para ver a Edward, prácticamente gruñendo y protegiéndome como su posesión. No voy a mentir, esa mierda fue caliente, pero necesitaba una casa inmediatamente, así que suficiente de esa mierda de hombre macho.

Me encantó todo el lugar. La mejor parte era el concepto panorámico y que la fecha para tomar posesión era el día siguiente. No solo lo deseaba, sino que necesitaba salir de esa casa. Todo eso de no tocar estaba probando ser más que imposible. Cada vez que él se acercaba a mí y tenía que tocarlo y olerlo.

Sabía que estaba actuando como un bebé, por no conseguir lo que quería, pero yo quería ese lugar. Entre más tiempo pasaba allí acostada, sola, leyendo sus mensajes una y otra vez, llegaba más a la conclusión de que puede que él haya tenido razón. Solo me había gustado ese departamento por su comodidad y disponibilidad. El armario era una porquería al igual que el baño. No que le fuera a decir eso a Edward. Sin responder a sus mensajes en lo absoluto, él se lo pensaría bien antes de hacerme enojar.

….

..

Me desperté con una misión. Salí de un salto de la cama y me cambié lo más rápido que pude. Me había quedado dormida hasta muy tarde, así que salí corriendo de mi habitación con la esperanza de alcanzar a Edward antes de que se fuera al trabajo. Muy a mi pesar, él ya se había ido. Angela estaba sentada en la isla sola.

"Buenos días," la saludo.

"Hey Bella." Ella bebe un sorbo de su café.

"¿Edward se fue?" Pregunté, deteniéndome para quedar junto a ella.

"Sí, dijo que tenía algunas cosas que hacer, no lo sé… dejé de escuchar cuando vi que no tenía nada que ver conmigo."

Wow, es una perra engreída. No podía creer que él se hubiera quedado con ella por tanto tiempo como lo había hecho. ¿Cómo es que la aguantaba?

"Me preguntaba si me puedes llevar a la ciudad," pregunto, sabiendo que tenía que darme prisa.

"Solo toma uno de los coches." Señaló a donde colgaban las llaves. "No me importa, solo toma el que sea."

"¿Estás segura?" Le pregunto, ya que ni siquiera había levantado la vista de su periódico.

"Sí." Parecía estar totalmente concentrada en el artículo que sea que estuviera leyendo.

No me lo dijo dos veces. Agarré mi bolso y ya estaba de camino a la ciudad. Miré al reloj en el salpicadero. Las 10 am. Sonrío consciente que estaba programada para ver otro apartamento a la una.

Entré en el lugar de estacionamiento en el centro comercial del centro, salí y caminé hacia la puerta principal. La música de baile saliendo por los altavoces por encima de mí me vigorizó. Entré a la tienda de ropa mirando alrededor para encontrar mi primera compra. No tenía buena ropa conmigo, solo vaqueros y unas cuantas camisetas. Hoy quería verme apetitosa para Espartano, en especial después de que su pequeño ardid con Emmett casi me había matado. Así que hoy, no podíamos tocarnos, pero era jodidamente seguro que él podía mirar.

Le mandé un mensaje de texto, diciéndole que nos encontraríamos en la torre de apartamentos a las 12:45. Di un chillido cuando respondió que iba a venir solo.

Lo esperé con mi agente, le dije que era mi abogado y necesitaba aprobar la compra en nombre del banco. Jodidas pendejadas, pero ella se creyó cada palabra. Oí sonar el timbre, y en ese momento salió él del ascensor. Bueno, fue más como salida en cámara lenta, música para sexo sonado de fondo. Brown chicken brown cow. (N.T. Jerga para sexo. Otra forma de decir Bow chica bow wow que era como sonaba la música que se usaba en los escenas de sexo y los vídeos porno de los sesenta, como resultado la frase terminó usándose para referirse a algo sexual. Lo dejé en inglés porque no tiene sentido ni caso traducirlo al español, sería pollo marrón vaca marrón O.o )

Mierda… ¿dónde estaba? Sacudí la cabeza cuando se puso de pie frente a mí, con los ojos fijos en mi expuesto escote. Oh sí, una de mis compras. El milagroso sujetador push up de Victoria Secret. Y déjenme decirles, levanta y levanta muy bien. Mi blusa escotada de seda color negro caía justo debajo de mi esternón, lo suficientemente bajo para darle solo un vistazo de encaje rojo.

Su altura le daba esa ventaja, me reí de él, y sus ojos se elevaron para encontrar los míos. "¿Estás listo?" Le guiñé un ojo y me di la vuelta para entrar en el condominio, meneando mis caderas de un lado al otro sabiendo muy bien que sus ojos estaban fijos en mi trasero.

Escuché todos los detalles que mi agente de bienes raíces estaba parloteando, 427 metros cuadrados, bla, bla, bla. "Oh mira ese baño." La interrumpí y entré en el gran baño. Una enorme tina de hidromasaje y, ¡oh Dios mío! Entré en la ducha y me encerré en ella. Joder, amaba las duchas de vapor, levanté la vista hacia el techo y sonreí cuando vi ducha de lluvia. Me olvidé que no estaba sola, escuché a Edward carraspear y me di la vuelta para verlo negando con la cabeza. "Lo siento." Salí y caminé hacia él.

Tomó mi mano, evitando que dejara la habitación. "No puedes hacer mierdas como esa," susurró en mi oído.

Lo miré y arrugué mi frente. ¿Está vez no hice nada a propósito? "¿Qué he hecho?"

"La ducha," señaló, su respiración se estaba haciendo incontrolable. Sus labios se acercaron lentamente a los míos. "¿Cómo se supone que me mantenga calmado cuando en todo lo que puedo pensar es en ti, desnuda allí dentro?"

Sonreí cuando me di cuenta que el que estuviera de pie allí lo ponía caliente. Mmmm, soy buena incluso cuando no lo estoy intentando. O sea, el sujetador sí, el escote pronunciado sí, falda lápiz color crema que se pega a mi culo como plástico transparente sí. Pero la ducha, joder, eso fue brillante.

Él gruñó en mi oído al mismo tiempo que olía mi cabello. Palmeé su pecho, amando la firmeza bajo su camisa de vestir. Agarré su corbata pretendiendo arreglar el nudo mientras él me miraba.

"Bella, me estás matando," se escuchó tan débil.

"Aww no me estoy esforzando demasiado." Arreglé su cuello. "Entonces, ¿supongo que no debería decirte que no estoy usando nada de ropa interior?" Besé su mejilla antes de salir rápidamente del baño para ver a Jane esperándome en la cocina.

Bella 1 Edward 0.

~(~~(~~(~~(~~(~~(~~(~~(EPOV)~~)~~)~~)~~)~~)~~)~~)~

Estaba de pie y saliendo por la puerta antes de que siquiera sonara la alarma de las seis de la mañana. Sabía que hoy Gatito no necesitaba ir al trabajo así que me fui temprano y me preocupaba por qué Ang estaba llamándome a las siete.

"¿Dónde estás?" Preguntó antes de siquiera decir hola.

"Estoy en la oficina." Le mentí, no necesitaba saber dónde estaba.

"Te fuiste sin Bella. ¿Se te olvidó que necesitaba que la llevaran?"

Nunca en mi vida me olvidaría de Gatito. "Ella dijo que no trabajaba hoy."

"¿Eh..? Lo que sea. Solo espero no tener que llevarla para todas partes."

¡Jodida zorra! ¿Qué mierdas haces todo el día de todos modos? Nada como trabajar, hacer limpieza o algo por el estilo. Puta perra.

"¿Está llamada es para algo?" Preguntó molesto con ella por hacerme perder mi tiempo. No tengo tiempo que perder si esto no tiene nada que ver con Gatito.

"Bueno, necesito que hagas algo por mí."

"Lo siento, Ang, me voy a una reunión." Colgué el teléfono sin decir adiós. Metí el teléfono en mi bolsillo y comencé a mirar alrededor de la tienda, tratando de encontrar el collar perfecto para Gatito. Sí, leíste bien, son las siete de la mañana y estoy parado en medio de Tiffany's. El dueño me debe un favor, así que aquí estoy, a primeras horas de la mañana. ¿Por qué? Bueno, porque Gatito lo vale todo. Empezando por hoy, voy a demostrárselo y cortejarla de una puta vez.

"¡Quiero ese!" Dije señalando en el libro, nada de lo que estaba en vitrinas era lo suficientemente bueno.

"Excelente elección, señor Masen." Apuesto a que lo crees.

"Tomará dos días para que nos sea enviado." Olvida lo que dije. Comenzando en dos días, voy a cortejar a Gatito de una puta vez.

"Está bien." Agarré mi cartera de mi bolsillo trasero.

"Tenemos que elegir el diamante que quiere montado, allá dentro."

Lo seguí a la habitación posterior. Me senté frente a la mesa y lo esperé a que regresara.

Poco después puso frente a mí, bolsitas llenas con diamantes individuales. Me sentí nervioso por alguna razón. No le estaba proponiendo matrimonio pero todo el escenario, tenía a mi estómago haciendo volteretas.

"El precio del collar varia por la elección de diamantes que incrustamos, esa es la razón por la que no está disponible." El señor Creviston explica cuando tiende el primer diamante sobre el aterciopelado pedazo de tela.

Una vez que tuvo unos cuantos diamantes expuestos, comenzó a explicar las diferencias. "¿Puedo ver este por favor, señor Creviston?" Pregunté, señalando un diamante que me gustó.

"Jared, por favor, llámeme Jared."

Le sonrío cuando coloca el diamante bajo el microscopio con las pinzas. Terminé eligiendo el diamante .41. No muy grande pero tampoco muy pequeño. El redondo diamante brillaba maravillosamente, el color tan claro como puede serlo con ninguna imperfección notable bajo el microscopio. Los mini diamantes incrustados alrededor del diamante principal, también son elegidos por su claridad. Después de pagar, me despedí, y salía de la tienda cuando mi teléfono sonó. Em no puede esperar hasta que llegue allí. Presioné ignorar.

Pasaron un par de horas y todavía no recibía noticias de Gatito. Estaba empezando a ponerme nervioso, justo cuando estaba a punto de llamar a Gatito para asegurarme de que estaba bien, ella se me adelantó.

~Nos vemos en el condominio a las 12:45. B~

Corto, dulce y al punto. Me pregunto si todavía está enojada. La llevaré a algún bonito lugar para almorzar, a algún lugar lejos de aquí para que podamos hablar y ser Edward y Bella.

~¡Ahí estaré, nena! Esta vez, sin Emmett. Ya no estás enojada conmigo, ¿verdad? Si sí, ¿cómo puedo compensártelo? Te extraño y te veré pronto. E~

El siguiente par de horas pasó increíblemente lento, supongo que es porque estaba mirando el reloj, cada segundo parecía un minuto y cada minuto parecía como una hora. Cuando el reloj marcó las once cuarenta y cinco, estaba de pie y saliendo por la puerta.

Al detenerme en el condominio sonrío porque aquí es donde Gatito debe vivir. Con clase, elegante, sexy justo como Gatito. Entrando por la puerta principal me dirigí a la recepción.

"Soy Edward Masen, y voy a encontrarme aquí con la señorita Swan a las doce cuarenta y cinco."

La mujer me miró, babeando un poquito. "Uh huh." Ella ni siquiera parpadeó.

"¿Por dónde me voy?"

"Tome el pasillo a su derecha. Vaya al segundo conjunto de ascensores. Aquí tiene la tarjeta de acceso, tiene que deslizarla," dijo ella, todavía sin parpadear, me estaba asustando un poco.

"Gracias." Agarré la tarjeta de acceso y me alejé, siguiendo sus direcciones. Encontrando fácilmente los ascensores, entré y empecé a sentirme entusiasmado. Estaba muy cerca de estar con Gatito. Tarjetas de acceso privadas, tendré que convencerla de conseguir este lugar. Saliendo del ascensor veo a Gatito, estaba de pie con una señora alta, que debe de ser el agente de bienes raíces.

Mis ojos volvieron a Gatito. ¿Qué coño trae puesto? No podía quitar mis ojos de sus tetas. ¡Oh cuanto deseo chupar esas nenas! Mi polla empezó a ponerse cada vez más dura con cada puto paso que daba. Me detuve justo frente a ella. ¡Maldita seas mujer! Estaba seguro que quería matar mi maldito culo. Estaba usando lo que llamarías una blusa, yo sin embargo, la llamaría algo con lo que limpiar mi leche. Bueno, es está apretada, escotada y negra, ya dije apretada, blusa. Mirando a su perfecto pecho, vi un encaje rojo asomándose. ¡Santa madre del puto infierno! Rojo… rojo… encaje rojo. Tragué saliva con fuerza casi ahogándome. El encaje rojo era como mi kriptonita personal. ¡Mi polla quería empujar a esa otra mujer por la ventana y cogerme a Gatito contra la pared… duro! Ella se rio entre dientes y mis ojos encontraron los de ella.

"¿Estás listo?" Preguntó, alejándose. ¡Más de lo que nunca sabrás, bebé! ¡Mis ojos se enfocaron en su pequeño culo apretado en esa falda putamente caliente! Gimiendo, aparto la mirada. ¡No puedo hacer esto! ¡Ella es demasiado para mí! No puedo estar cerca de ella y no tocarla. Al entrar al condominio quedo impresionado. Oigo hablar al agente de bienes raíces así que sigo su voz. Gatito estaba mirando alrededor mientras la agente me miraba y guiñaba un ojo. No un guiño como diciendo, ve como hago esta venta. No, estoy hablando de un guiño que decía, vamos a desnudarnos y follar. ¡Órale!

"¡Oh mira ese baño!" Dijo Gatito, interrumpiendo su parloteo.

Seguí a Gatito al baño y tuve otra batalla con mi polla. ¡Está a punto de ganar! Quiere que cierre la puerta con llave, le arranque la ropa a Gatito y la folle por detrás de manera que ella pudiera vernos follar en el espejo de cuerpo entero. Oh Dios, ¡viéndola parada en la ducha era jodidamente seguro que no ayudaba para nada! Carraspee y Gatito se volvió hacia mí sonriendo.

"Lo siento." Salió de la ducha e iba a pasar junto a mí hasta que la agarré del brazo.

"¡No puedes hacer mierdas como esa!" Susurré ferozmente en su oído.

Me moría de ganas de chuparlo y mordisquearlo cuando me preguntó que había hecho esta vez. ¡Como si no lo supieras ya! Sabía cómo hacer para que cada maldito centímetro de mi cuerpo cantara. ¿Sin bragas? Besa mi mejilla y sale corriendo de la habitación. ¡No me puedo mover ni un centímetro! Estaba pegado, como si alguien hubiera vaciado un montón de pegamento en mi culo. Mi lengua había rodado por el piso, mi barbilla estaba en el suelo, mis ojos eran del tamaño de planetas. Y mi polla… bueno, ahora estaba encabronada porque Gatito la estaba tentando. Todo lo que quería era un abrazo, de su caliente y apretado coño.

Una vez que dominé unas cuantas células cerebrales entré a la sala, donde las dos damas miraban por la ventana. Era una linda vista. Y sería aún más linda con Gatito presionada desnuda contra el cristal mientras lamía su coño. ¡Joder, Edward! Piensa en algo más. ¡Em, desnudo! Ese fue el remedio.

Estaba pensando claramente hasta que Gatito se dio la vuelta y se inclinó para coger algo de la mesa. Todo lo que vi fueron sus tetas, y encaje rojo. Jooooder. Me miró mientras lamía sus labios y me guiñaba un ojo. Cerré los ojos, dándome la vuelta para entrar a una habitación diferente. ¡Qué se joda está mierda! Ningún hombre cuerdo sería capaz de mantenerse alejado de ella. Es demasiado sexy para su propio bien. Encontré una de las recamaras. Esa mierda era enorme, había dos sillas allí. Una a un lado de la habitación, la otra del otro lado. Supongo que está siendo usada como oficina. Sentándome, inclino mi cabeza hacia atrás, ¡algo tiene que ceder! ¡Cierro los ojos, deseando que mi polla se calme de una puta vez! Ella, por el contrario, tiene otros planes. Sigue proyectando imágenes del encaje rojo detrás de mis párpados. ¡Encaje rojo, coño desnudo… Encaje rojo, coño desnudo… Encaje rojo, coño desnudo!

"¡Jesús, detente de una vez!" Gruño. Huelo a Gatito incluso antes de que entre a la habitación.

"¿Con quién estás hablando?" Suelta una risitas, caminando detrás de mí.

"Con nadie." Pasa sus uñas por mi cabello, rascando mi cuero cabelludo y yo doy un puto ronroneo. "Jesús, eso se siente bien."

Se inclina para susurrar en mi oído. "Bien, pero sé de algo que te haría sentir mucho mejor, bebé." Hizo un murmullo, chupando el lóbulo de mi oreja.

Gruñí y echando mi mano hacia atrás agarré su pelo en un puño. Se movió de mi oído a mi cuello, lamiendo lentamente y chupando la carne allí.

"Joder nena… justo ahora te deseo demasiado." Jadeo mientras ella me muerde un poco más fuerte y gimo. Ella se aparta, caminando y poniéndose frente a mí, colocando sus manos en mis muslos, inclinándose de manera que tenía una perfecta vista de su pecho en ese maldito encaje rojo.

"Sé que es así." Se endereza con un brillo en sus ojos.

Mis manos van directamente a su cintura atrayéndola hacia mí antes de que intentara escabullirse. Gimo y ella lloriquea cuando la sostengo contra mí, mi cara apretada contra su estómago. Sus manos se van a mi cabello, sus uñas rascan mi cuero cabelludo.

"Todo le llega al que sabe esperar." Ella contonea su pequeña forma para zafarse, mis ojos se abren de golpe para verla alejarse, se detiene frente a la silla en el lado opuesto de la habitación, volviéndose lentamente para encararme. "Nunca dijiste nada de que no estuviera usando bragas." Hizo sobresalir su labio inferior, el mismo labio que quería sujetar y mantener cautivo. ¡Eso es todo! Voy a mostrar mis cartas. Estoy dentro. ¡La voy a retar a que muestre su juego!

"Bueno, hay una razón Gatito." Me pongo cómodo en la silla. "No te creo, así que vas a tener que mostrarme." Le di mi característica sonrisa moja bragas, súbete a mi polla y fóllame de una vez. Vi como su respiración se detuvo, sus ojos se pusieron vidriosos antes de que hiciera algo que nunca hubiera pensando que Gatito fuera capaz de hacer.

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¿No me cree? Me le quedé mirando totalmente sorprendida mientras se acomodaba en su silla. Joder, estaba inmóvil. Se aceleró el ritmo de mi corazón y mi piel empezó a calentarse. Estaba actuando por impulso, el coqueteo y las provocaciones eran solo por diversión. Ahora piensa que ha ganado. Empiezo a sentirme más segura cuando continúa sentado allí, sus manos unidas por las puntas de sus dedos golpeando una contra la otra como el señor Burns de los Simpson. Aunque Edward era mucho más atractivo, la mirada que me lanzaba justo ahora era simplemente… ardiente.

La ausencia de tela en el sur no estaba trabajando a mi favor. El calor entre mis piernas hacía que la piel se pusiera resbaladiza mientras estaba allí de pie. Froté mis muslos juntos, sintiendo la humedad esparcirse. Hazlo Bella. Arqueó su ceja y me reí. "Se ve muy confiado señor Masen," le dije mientras me ponía frente a mi silla y me sentaba, manteniendo mis rodillas juntas, cruzándolas sin darle un vistazo.

Sus ojos observaban cada movimiento que hacía. Un ligero movimiento de mi pie en tacones tenía a sus ojos moviéndose ligeramente en respuesta. Se había tragado el anzuelo. Lamí mis labios al mismo tiempo que descruzaba mis piernas, al estilo Sharon Stone. La pierna derecha abriéndose lo suficiente de manera que mi falda subiera por mis muslos, lo que le permitió al otro lado de la habitación, una clara vista de mi piel desnuda. Deslicé mi pierna izquierda y la crucé por encima de mi rodilla derecha, disfrutando de la exquisitez de su excitación.

Se sonrojaron sus mejillas mientras le colgaba su mandíbula, su lengua definitivamente hubiera rodado en la alfombra si eso fuera humanamente posible.

"¿Señorita Swan?" Jane me llamó desde el pasillo. Tuve que decirle que necesitaba unos minutos para hablar con mi abogado.

"Ya voy," dije en voz alta mientras me ponía de pie.

Espartano salió disparado de su asiento y con un movimiento estaba al otro lado de la habitación. Sus brazos sujetaron mi cintura, sus manos acarician mi trasero.

"Sin tocar," lo reprendo, permitiéndole unos segundos extra de merecidas caricias, sus dedos se deslizaron de un lado al otro del suave material en mi culo.

Gruñó en mi cuello antes de que me apartara. "Compra este lugar," demandó y me reí de su desesperación. "Firma, paga y has todo la mierda que tengas que hacer, porque no vamos a dejar pronto este lugar."

"Oh bebé." Toco su mejilla. "¿Sabes cuánto me gustó el apartamento de ayer que a ti no?" Asintió diciendo que sí en silencio. "Bueno, creo que puede haber otro que me guste un poco más que este."

Nos quedamos allí, en silencio, calmando nuestras pesadas respiraciones.

"¿Listo?" Pregunté consciente que estaba inmóvil como una estatua. Dios, es perfecto. Miro su cara antes de darme la vuelta para irme.

Empezó a seguirme pero me detiene tan pronto entramos al pasillo. "No voy a ir detrás de ti." Caminó frente a mí. "Tú," apuntó hacia mí con una sonrisa. "Quédate atrás de mí. No pongas ese trasero frente a mí a menos que estés planeando que te tome por detrás."

Negué y mi sonrisa creció, haciendo gestos con mi mano para que caminara. Está bien, camina delante de mí. Voy a mirar tu trasero para variar. Metió las manos en los bolsillos de sus pantalones, solo logrando que el material se amoldara a sus curvas.

"Entonces, señorita Swan, ¿es un sí?" Me preguntó Jane tan pronto como los entramos a la cocina.

"Um, no creo que sea este." Sonreí sintiendo mi corazón estallar. "Pero si podemos subir al penthouse después, estoy segura que el señor Masen encontrará ese más a mi gusto."

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Observo con gran atención, esperando por nada más que un vistazo. Es todo lo que pido. Mis ojos siguen cada uno de sus movimientos, se sienta y cruza sus piernas. No puedo ver una maldita cosa. Entonces los cielos se abren, los ángeles cantan y soy un hombre feliz. No había estado mintiendo cuando dijo que no traía bragas. Tenía que tenerla, ella iba a comprar este maldito lugar. Nos íbamos a quedar aquí por unas horas mientras veneraba cada centímetro de su cuerpo. Le dije que pagara, firmara cualquier mierda que fuera necesaria. Me dijo que no. La palabra penthouse captó mi atención.

"Por supuesto señorita Swan, ¿vamos?"

"Sí, vamos."

Esperando por el ascensor, Jack, Jan, Jonna cualquiera que sea su nombre estaba vuelta hacia nosotros. ¡Quería llorar! Demonios, creo que lo hice.

"Así, que, ¿hace cuánto tiempo ha sido el abogado de la señorita Swan?" Sentí que Gatito se tensó junto a mí.

Yo me encargo de esto, me pagan por esta mierda. "Como dos años ya."

"Oh, ¿en serio? ¿Y cómo fue que sucedió eso?"

"Bueno, la señorita Swan aquí presente, es una hijita de papá. Su último abogado no pudo manejar su vida loca así que lo despidió y me contrató." Le di a June mi característica sonrisa.

"Oh," me dijo, volviéndose hacia los ascensores cuando la puerta se abre.

Estábamos entrando cuando su teléfono sonó. "Hola, habla Jane."

Ups, Jane, me equivoqué.

"Espera un segundo por favor." Puso su mano sobre el teléfono. "De verdad necesito tomar esta llamada. ¿Está bien si solo los encuentro a ustedes dos allá arriba?"

"Está bien," le respondí al mismo tiempo que me entregaba la tarjeta de acceso saliendo del ascensor. Tan pronto como se cerraron las puertas Gatito me golpeó la cabeza.

"¿Qué demonios?" Casi grité, frotando la parte de atrás de mi cabeza. Gatito tenía sus brazos cruzados mientras sus ojos disparaban rayos mortales a mi cabeza desde el otro lado del ascensor.

"¡No creas que no vi eso!"

"¿Ver qué?" Le pregunté, todavía frotándome mi cabeza.

"Tu pequeña sonrisa de satisfacción Eddie." No pude evitar sonreírme frente a ella. "¿De qué te estás sonriendo imbécil?"

Caminé hacia ella, sujetándola contra la pared. Oh dios, es aún más sexy cuando está toda enojada y celosa. "¿Estás celosa, bebé?" Le susurro.

"¡No!"

"Creo que lo estás."

"Bueno, estás equivocado." Trató de empujarme hacia atrás, pero agarré sus muñecas, sujetándolas por encima de su cabeza, antes de bajar mis labios a su cuello. Lamí lentamente desde la base de su cuello hasta la parte de atrás de su oreja. "Sin tocar," susurro en su oído cuando las puertas se abren, dejando caer sus manos, salgo del ascensor.

Doy unos cuantos pasos antes de escuchar un grito ahogado y fuertes pasos. Se detuvo frente a mí, y me miró a los ojos antes de darle un pisotón a mi pie.

"¡Ay, maldita sea mujer!" Salté por todos lados sosteniendo mi ahora, tal vez pie quebrado mientras ella se alejaba pavoneándose, con sus caderas balanceándose seductoramente de lado a lado.

"Ya te había dicho una vez. ¡No… jodas… conmigo!" Dijo por encima de hombro.

"No puedes entrar Gatito, yo tengo la tarjeta de acceso." ¡Ja, toma eso!

Se detuvo, se volvió de nuevo hacia mí y me estrechó sus ojos. Empezó a caminar otra vez hacia mí, la mirada en sus ojos gritando '¡Eres un hijo de puta muerto!'

"Bien, ten, tómala." Arrojé la tarjeta hacia ella. No la quería cerca de mí justo ahora. Miró la tarjeta que ahora estaba junto a sus pies, luego de nuevo a mí.

"Será mejor que recojas esa maldita cosa y me la des en este momento, señor Masen."

La forma en que escupió mi nombre me tenía todo jodido. Caminando… cojeando, me detuve frente a ella. Podía usar esto a mi favor. Poniéndome de cuclillas delante de ella, mis ojos recorrieron su cuerpo. ¡Malditamente perfecta! Van Gogh no podría haber hecho nada más perfecto que mi Gatito. Agarro la tarjeta con una mano, deslizando mi otra mano por su pierna mientras me ponía de pie. Los ojos de Gatito se cerraron, deslicé mi mano hacia su redondo trasero, lo apreté y ella gimió un poco. "¿Bebé?"

Sus ojos revolotearon abiertos. "Mmmm."

"¿Estás lista?"

Sacude la cabeza al darse cuenta que cayó de nuevo. "Sin tocar," me regaña por centésima vez.

¡Sí, lo que digas bebé! "Lo siento," le dije, quitando mi mano de ella, se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta del penthouse.

"¿Gatito?"

No dejó de caminar cuando me respondió. "¿Qué?"

Me rio entre dientes. "Vas por el camino equivocado." Bajo la vista hacia el suelo sin querer que me vea riéndome.

"¡Ríete anciano!" Murmuró antes de darse la vuelta otra vez para caminar hacia la puerta detrás de mí. No me aguanté, me reí con fuerza, ¡acababa de llamarme viejo! Jesús, amo a esta condenada mujer. Pasa junto a mí y la agarro.

"¡Sin tocar, Edward!"

"¡Silencio, mujer!" Me rio, abrazándola. Es tan malditamente linda.

"¿Por qué sigues riéndote?" Me pregunta, devolviendo mi abrazo.

"Es gracioso y tú eres tan malditamente linda cuando estás enojada."

"Como digas. ¿Ya podemos ir a ver por favor?"

Beso su frente, apartando mi cuerpo, con la excepción de mi brazo alrededor de su cintura. ¡Estoy harto de la mierda de no tocar! Puedo soportar no tener sexo con ella pero abrazarla, ya no puedo estar sin hacerlo. Abriendo la puerta para mi Gatito, los dos nos detuvimos mientras contemplábamos la increíble vista. ¡Este es!

"Oh por Dios, Edward. ¡Este es! Quiero este." Su voz llena de entusiasmo, la acerco a mí.

"Vamos a mirar un poco, ¿sí?"

"Está bien," me susurra. Dejo que me lleve a donde sea que quiera ir. Nos lleva a la recámara principal. Todavía estoy asombrado por la vista. Me acerco a la ventana panorámica mientras Gatito estaba en su propia misión; una misión hacia el baño. Ella amaba los baños. El lugar podría ser un completo basurero pero si el baño estaba bonito lo tomaría. Me quedo solo, mirando por la ventana, admirando la vista.

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La recámara principal era orgásmica. El enorme baño para dos personas estaba unido a un vestidor. Edward tiene que ver esto. Caminé a la puerta y me detuve con un pie en aire, las palabras reticentes a salir. Estaba fascinada. No por el departamento en sí. Era la vista frente a mí. Me daba su espalda así que solo me quedé allí, mirando a las cortinas abiertas, Edward perfecto como lo es él enmarcado por el contorno de Seattle. Recordé la noche en el hotel, cuando esperé que subiera mientras me quedaba mirando la ciudad. Mi amor por el poder y la vida, revivió esa noche. Quería eso. Quería despertar a esto todas las mañanas, Edward incluido.

Estaba mirando por la ventana en silencio a medida que me acercaba lentamente hacia él. Muerdo mi labio inferior, acercándome sin hacer ruido.

"Puedo verte por el reflejo," me habló sin moverse.

"Lo sé." Me paré detrás de él, deslizando mis brazos en torno a su cintura, descansando mis manos por encima de la hebilla de su cinturón. Lo abracé con fuerza, mi mejilla pegada contra su espalda.

"¿Te gusta?" Me preguntó y asentí en silencio. Esto es real. Aquí es donde pertenezco. Estaba destinada a conocerlo esa noche. Estábamos destinados a estar juntos.

"¿Señorita Swan?" Me aparté de él cuando Jane se acercaba. "¡Oh allí están! Este lugar es más grande de lo que imaginé."

"Lo quiero," le dije, sin perder tiempo.

"¿Está segura?" Me preguntó, sorprendida.

"Sí," Edward y yo dijimos al unísono.

"Está bien," nos miró a los dos, "Aunque no se toma posesión hasta la próxima semana."

Miré a Edward y asintió su aprobación.

Tres horas más tarde, firmé en la línea punteada. Pasé un buen rato negociando con los vendedores, terminando finalmente con un contrato con el que estaba contenta. Pero mejor adelanté la toma de posesión para el fin de semana, todos los electrodomésticos y tratamientos para las ventanas se quedaban. Exigí que pagaran también los costos de liquidación ya que este lugar estaba más allá de mi presupuesto. Me atraganté cuando vi el número original, pero Edward hizo lo que hacía mejor. Negoció con ellos hasta que accedieron a un número mucho menos atemorizante, y uno que podía pagar sin ninguna ayuda.

Jane nos dejó solos en el departamento y para mi sorpresa, Edward y yo solo exploramos. Los dos solos pero aun así no sentimos el impulso de arruinarlo al "tocar". Había algo en la habitación que nos tranquilizaba, nos relajaba, como si por fin estuviéramos donde deberíamos estar. Tal vez era la realización de que este lugar iba a ser mío y con el tiempo de él.

Pasé junto a la chimenea, le eché un vistazo rápido cuando se aventuró hacia los gabinetes del bar. Pretendí estar mirando algo, cualquier cosa menos él, mi cabeza agachada, pero mis ojos buscándolo constantemente, observándolo tocar y caminar por todos lados maravillosamente.

Había pasado junto al sofá, deslizando sus dedos por la cima y luego deslizándolos a través de la encimera junto a la que pasó después. Tan pronto como miró en mi dirección, desvié la mirada hacia otro lado. Danzamos por las habitaciones, sin acercarnos nunca al otro. De vez en cuando nuestros ojos se encontraban y yo me sonrojaba como una colegiala.

"¿Estás lista para ir a casa?" Me miró y yo sonreí.

"Estoy en casa."

Se acercó a mí y lo encontré a medio camino. Mis pies se plantaron en la lujosa alfombra. Sus manos subieron a los costados de mi rostro, pasando sus dedos por mi cabello al mismo tiempo que acunaba mi cabeza. Se lo permití. Mi cabeza se inclinó de manera que nuestros labios se alinearan. "Le voy a decir a Angela esta noche," pasó sus labios sobre los míos. Acariciándolos, haciéndolos hormiguear, pero sin un contacto firme.

Sabía que no podía esperar más. "Puedo quedarme con Jessica," susurré contra sus labios, nuestras narices acariciándose la una a la otra. Quería decirle que lo amaba, mi corazón prácticamente se sentía como si fuera a salirse de mi pecho.

"Es demasiado pronto para decir…" Me detuvo pegando sus labios a los míos. Respondí de la misma forma, sintiendo sus manos envolver mi cintura.

"Gatito, te amo." Levantó mis pies del suelo al mismo tiempo que metía mi rostro en su cuello. Cerré mis ojos aprovechando todo lo posible este momento. Mis manos envueltas alrededor de sus hombros, su amor irradiando en mí cuando cerré el pequeño espacio que quedaba entre nosotros.

"También te amo, Espartano."

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Sabía que debía haber mantenido la boca cerrada. Gatito se merecía mucho más de lo que yo podía dar. No podía evitarlo. Todo demostraba que era el momento adecuado. Tenía que decirle que la amaba, pero ella me impresionó al decirlo de vuelta. También me ama. Era la mujer por la que debía haber esperado. Sabía ya por un tiempo que Bella significaba todo para mí. Solo el tiempo me permitiría mostrarle al mundo que es mía, ahora y para siempre.

Besándola una vez más me aparté. "Bebé, deberíamos irnos."

"¡No quiero!" Hizo un puchero.

"Vamos, debes tener hambre."

"No de comida." Me dijo con un puto ronroneo en mi oído. ¡Que me jodan! Esta iba a ser una larga y dura noche. Dicho absolutamente en doble sentido.

"Compórtate, cariño," le advertí, sacándola de su nuevo hogar.

Todo el tiempo que pasamos en el ascensor iba haciendo pucheros. "Sonríe, tienes el resto de tu vida para disfrutar de tu nueva casa."

"¡No!" Me dijo a medida que nos acercábamos a la Hummer.

"¿No? ¿No qué?"

Me miró y sonrió. "No mía, nuestra."

No pude contener la estúpida sonrisa que se extendió en mi rostro. Me incliné hacia adelante agarrando su rostro entre mis manos. "Te amo tanto. Gracias, lo que dices significa mucho para mí." La besé con suavidad, no un beso que decía 'estamos a punto de tener sexo', no hubo lengua involucrada. Quiero que sepa lo mucho que la amo. Me eché hacia atrás mirándola. Ella me sonrió.

"También te amo, Edward."

La ayudé a entrar en la Hummer, antes de subir rápidamente a mi asiento.

"Vamos Romeo, vámonos." Agarré su mano y la sostuve todo el camino a la casa. Ya no mi hogar… ya no más. "Oh no, tengo que ir por el coche de Angela." Bella me miró asustada.

"No te preocupes Gatito, Ang no va a notarlo. Lo recogeremos mañana."

Asintió en silencio. Podía darme cuenta que estaba pensando en algo. "¿De verdad vas a decirle a Ang esta noche?"

"Por supuesto que sí, ¿por qué?"

"En verdad no quiero estar allí cuando lo hagas, Edward."

"Lo entiendo." El resto del camino fue en silencio. Solté su mano cuando nos detuvimos en la entrada. Saliendo traté de llegar del lado de Gatito, pero ya se había bajado de un salto.

"¿Por qué es esta cosa tan grande, Edward?" Bufó al mismo tiempo que cerraba la puerta con fuerza.

Le sonreí con suficiencia. "¡No es lo único que tengo que es grande!"

Soltó una carcajada. "Eres un idiota," dijo en broma, caminando a mi lado. Le di una nalgada. Dio un salto y se volvió para señalarme. "¡Cuidado señor!" Me regañó.

"Lo que digas." Le abrí la puerta.

Entró, conmigo justo detrás de ella, por supuesto que estaba viendo su trasero, de nuevo. Se dirigió a la sala mientras yo me fui directamente a la cocina, queriendo prepararnos algo de comer. Estaba a punto de abrir el refrigerador cuando vi una nota colgada allí.

Edward,

Lo siento, no estaré en casa esta noche.

Algo se presentó. Llevó mi celular conmigo.

Bella tiene mi coche así que estará bien, pero asegúrate de que llegue a casa a salvo.

Si necesitas algo, llámame.

Buenas noches,

Ang.

¿Buenas noches? ¡No jodas! ¿Tengo a Gatito para mí solo esta noche? Joder, este debe ser mi día de suerte.

Ahora, sé lo que todos están pensando, que voy a comportarme como un bastardo y tratar de tener sexo con Bella en la casa de Ang. ¿Estoy en lo cierto? ¿Es lo que estaban pensando? Bueno, si es así, todo lo que tengo que decir es… ¡Respuesta incorrecta, inténtalo de nuevo! Esta noche solo quiero abrazar a Gatito. Quiero llegar a conocerla mejor. Mostrarle que quiero más que sexo. Sorprendente, lo sé, viniendo de mí. Es verdad; no solo la quiero por el sexo.

Sonriendo, abrí el refrigerador. Huh, sigue sin haber mucho que escoger. ¡Oh, aquí vamos! ¡Hot dogs, no puedes equivocarte con hot dogs, chile con carne y queso!

"¿Edward?" Gatito me llamó mientras entraba en la cocina. Agarré lo que necesitaba antes de cerrar el refrigerado y quitar la nota, besé su mejilla y le entregué la nota.

"¿Qué es esto?"

"Léela," le respondí al mismo tiempo que colocaba todo en la encimera. Me volví para verla mordiendo su labio y sonriendo.

"¿Es cierto?"

"Sí, por supuesto que lo es."

"Entonces, estamos solos… ¿como realmente solos?"

"Sí, lo estamos."

Dio un chillido y corrió hacia mí, saltando a mis brazos, la sujeté, aferrándola a mí.

"¡Estoy tan feliz! Todavía no quería dejarte."

Besé su sien. "Yo tampoco, bebé." La bajé al suelo. "Ahora, ve a sentarte y encuentra algo que ver. Te llevaré la comida cuando esté lista."

Besó mi mejilla antes de correr hacia la sala. ¡Esta noche va a ser una gran noche! Después de que cociné la comida, llevé los platos a la sala. Los puse en la mesita de café, antes de sentarme junto a Gatito en el sofá.

"¿Qué estamos viendo?" Le pregunté cuando daba una gran mordida. Los ojos de Gatito estaban a punto de salirse de las cuencas antes de estallar en carcajadas. ¿Qué demonios? Mastiqué mi comida, tragando los trozos. "Gatito, ¿estás bien?" Le pregunté en medio de su ataque de risa.

"Oh… Dios… mío… Edward… el… vídeo…" Se rio, luego resopló. ¿De qué demonios está hablando?

"Bebé, no te entiendo. ¿De qué vídeo estás hablando?"

"En el trabajo…" fue todo lo que pudo decir. Estaba a segundo de rodar en el suelo por reírse con tantas ganas.

¡Esta es una más de las tantas razones por las que la amaba!

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Angela: no estaba en casa. Edward: follable, sentado frente a mí, con las piernas cruzadas y un plato lleno de hot dogs.

Yo: sentada en el sofá frente a él, viendo su boca abierta, la mitad de la salchicha y el pan ya habían desaparecido dentro. Mi estómago se sacudió, mi nariz hacia música mientras respiraba con el poco aire que podía aspirar.

"Gatito, ¿estás bien?" Me preguntó y me reí con más fuerza. Mierda, me reía incontrolablemente, tanto que pensaba que podía orinarme. Recordé el hot dog metido en su boca y no pude evitar las carcajadas que se escaparon de la mía.

"Trabajo," le dije entre uno de mis característicos resoplidos. Lo miré, mis ojos lagrimeando, mi sonrisa haciendo que me dolieran las mejillas mientras trataba de recuperar el aliento.

"¿Y bien?" Se quedó esperando, medio hot dog en su mano.

Mis ojos se fueron hacia la comida que sostenía, sacudiendo mi cabeza. "La forma en que metiste el hot dog en tu boca me hizo pensar en el trabajo." Limpié una lágrima, respirando profundamente. "En nuestra fiesta de Navidad del año pasado, todo el personal fue a mi casa, alquilamos una bañera de hidromasaje y bueno, decidimos jugar el juego de 'nunca he'.

"¿Era un…" Iba a preguntar, pero lo callé.

Tomó otro bocado de su hot dog mientras continuaba. "Bueno, es un juego donde bebes, y yo dije que nunca se la había chupado a un tipo mientras conducía." Sonreí viendo como se saltaron sus ojos. No creo que estuviera esperando eso cuando empezó a ahogarse con su comida.

Tragó y aclaró su garganta. "¿Las chicas hablan así?"

"Oh sí, estábamos bebiendo. Si tú has hecho lo que la persona no, tienes que tomar un corto o una bebida." Sonreí cuando me entusiasmé recordando la historia. "De manera que Tina, mi terapeuta de masaje, bueno, fue su turno para empezar." No pude evitar reírme. "Así que dijo, nunca he puesto una polla en mi boca." Vi cómo se enderezaba en su asiento.

"¡Pendejadas! ¿Es una lesbiana?"

"No. Aunque, así fue cómo todas reaccionamos." Le di una mordida a mi hot dog, mi estómago estaba revuelto por funcionar todo el día vacío.

"Entonces, su pobre novio nunca había recibido un ya sabes qué. Todas estábamos atónitas y por supuesto todas tuvimos que beber. Simplemente la fastidiamos y la seguimos fastidiando, conmocionadas de que nunca lo hubiera hecho, así que luego." Me eché a reír antes de decirle el resto. "Ella dijo," me doblé, dando un manotazo en mi rodilla. "No has visto el comercial, 'no lo pongas en tu boca'." Estaba totalmente histérica recordando perfectamente el vídeo, a tono con la música.

Edward solo se quedó allí sentado sonriendo, disfrutando de mi ataque de risa.

"Tampoco lo has visto, ¿eh?" Le pregunté segura de que no tenía idea de lo que le estaba hablando. Agarré su mano y tiré de él levantándolo del sofá. Fuimos arriba hasta que nos detuvimos frente a su escritorio. Encendiendo la computadora, abrí el navegador y entré en You Tube. "Tienes que escuchar la canción para entender el chiste."

Escribo el nombre del comercial. "Es un comercial canadiense de los noventas. Así que, por supuesto que la mayoría de la gente no lo ha visto."

"¿De dónde es ella?" Me pregunta Edward mientras esperábamos a que se cargara el vídeo.

"De una ciudad pequeña, Winterpeg o algo así." Le di clic al ratón sobre el botón de reproducir y solté una risita. "Así que recuerda, ella nos cantó esto con referencia a no dar mamadas."

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"Bebé, no es por ser malo ni nada, ¿pero qué demonios es esto?" Señalé la pantalla. "¡Esas pequeñas marionetas me están asustando un poco!"

Se rio de mí, yo estaba allí, escuchando, desconcertado por el concepto del comercial. Los canadienses tenían el más extraño sentido del humor. Como si quisieras que tu hijo recibiera consejos de esas cosas. Por supuesto que mis hijos no pondrían cosas raras en su boca.

Oh, ahora lo entiendo. Me reí con ella, al fin entendiendo a lo que se referían sus amigas, no lo pongas en tu boca. Su pobre novio, el pobre cabrón no sabe de lo que se está perdiendo. En ese momento comprendí. Tampoco Gatito.

¡Tuve una idea! "Sabes bebé…" Di un paso hacia ella. Me miró y pudo ver mis intenciones.

"¡Detente ahí Masen!" Empezó a retroceder, adentrándose más en la habitación.

Me encanta cuando me llama así. "Tengo una cancioncita propia." Sonreí de forma pícara.

Negó con su cabeza. "¡No quiero escucharla!"

¿No se da cuenta que está retrocediendo hacia mí cama?

"¡Qué lástima bebé, de todos modos te la voy a cantar!"

"Masen," me advierte.

La canción continúa tocando mientras canto más fuerte que los títeres. "Solo ponlo en tu boca." Le canto, cambiando las palabras para satisfacer mi gusto. "Solo atibórrate con eso." Me atiborraría de ella si le gustara. "¡Porque se ve tan bueno para comer como un muffin o un betabel!"

"Eres un completo idiota Masen." Da unas risitas y se detiene inesperadamente cuando sus piernas tocan la cama.

¡BINGO! "Puedo ser un idiota, pero soy tu idiota, Swan." Me lanzo hacia ella y grita carcajeándose. La derribo sobre la cama, sujetándola debajo de mí, empiezo a hacerle cosquillas.

"¡Detente… detente… oh Dios, por favor detente!" Suelta unas risitas y es música para mis oídos.

"¡Dilo!"

"¿Me rindo?"

Le hago más cosquillas. "¡Nop!"

"¿Por favor?"

"Nop."

"¿No eres un idiota?"

"Nop."

Se está contoneando tratado de zafarse de mí; su rostro totalmente rojo. "¡Lo haré!"

"¿Hacer qué?"

"¡Poner tu polla en mi boca!"

Me detengo, sorprendido por decir lo menos. Usa mi distracción para quitarme de encima. Estoy estúpidamente pasmado. Baja de la cama de un salto todavía riéndose, mientras que sigo sin poder pensar claramente. ¿De verdad acaba de decir eso? ¿Mi dulce Gatito?

"Bebé, ¿acabas de decir… lo que creo que acabas de decir?" Me levanto, mis ojos no son los únicos que están por estallar.

"¡Dios, hombre tenías que ser!" Recupera el aliento y sale de la habitación. Todavía ahí parado, las imágenes me siguen consumiendo. Gatito de rodillas frente a mí, mi cabeza cayendo hacia atrás mientras mis ojos se cierran. ¡Cristo, que puta imagen tan hermosa! Me enderezo, acomodándome gracias a los malos modales de Gatito. Bajo las escaleras hacia la sala. Levanta la vista hacia mí y se ríe.

"¡Esa mierda no es graciosa!" La miro, tratando de ser el bueno. ¡Pero maldita sea, sí que me lo está poniendo duro! ¡Literalmente!

"Es gracioso, Edward. Eres tan fácil."

Oh si tan solo supiera. Me siento junto a ella.

"Aunque es cierto, ¿sabes?"

La miro. "¿Qué lo es Swan?" Pregunto poniendo mi brazo a su alrededor.

"Todo lo que tienes que hacer es pedirlo. Estaré más que feliz de ayudar." Me sonrió al mismo tiempo que dejé caer mi cabeza contra el sofá, gimiendo.

"¡Juega bien, Swan! Maldición, estoy haciendo todo lo que puedo por ser bueno, pero me estás haciendo el trabajo realmente difícil."

"¡Siento que te lo esté poniendo duro!" Palmea mi pecho, sus dedos haciendo círculos en mi pezón.

"¡Gatito!" Advierto.

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"Está bien, está bien… ¡Dios! Seré buena." Me acerqué a él, besándolo en la mejilla. Me encanta sacarlo de quicio. Me agarró, acercándome más. Su pecho era muy tentador y el lugar prefecto para que durmiera.

Por la esquina de mi ojo alcancé a ver el marco de una foto. Miré por encima de su hombro y me entristecí, viendo la foto de su boda con Angela. Me aparté y él sintió mi repentino distanciamiento.

"Bebé, ¿qué pasa?" Se sienta, tratando de acercarse a mí mientras yo retrocedía hacia el otro extremo del sofá.

"Nos estamos olvidando." Sacudo mi cabeza sintiéndome un poco decepcionada de mí misma. "Mañana, me voy a quedar en la ciudad. No voy a volver aquí."

Se sentó frente a mí y asintió. "Esta noche me dejé llevar, los dos solos en tu casa. Esto es lo que quiero, pasar noches como esta solo tú y yo, pero en nuestra casa."

"Lo entiendo." Se acercó más.

"Detente ahí, Masen!" Levanté mi mano y la presioné contra su pecho. "Tenemos que ser inteligentes en cuanto a esto. ¿Qué pasa si Angela viene a casa justo ahora?"

"No lo hará," me dijo.

"Es solo que no puedo deshacerme de esta sensación de que algo no está bien." Declaro al sentirme un poco claustrofóbica.

"¿Tienes cámaras?"

Se rio, sin tranquilizar mi corazón. "No, pero puedo encontrar una." Meneó sus cejas sugestivamente.

"¡Masen!" Grito. "¿Deja de pensar en eso por dos minutos, por favor?"

"Lo siento. Bella, ¿por qué pensarías que hay cámaras?"

"No lo sé. Tal vez me estoy sintiendo culpable o algo así." Me siento sobre mis talones mientras jugueteo con mis uñas, mis ojos deambulando por la habitación buscando probables lugares ocultos. ¿Tal vez su foto de bodas es una cámara?

"No quiero que te sientas así," se inclinó hacia adelante; su largo brazo me alcanzó fácilmente. Con una leve caricia de sus dedos por mis mejillas, pudo tranquilizarme.

"¡Vamos a ver una película!" Sugirió y yo le sonreí.

"Está bien," asentí mientras se levantaba del sofá y se acercaba a la unidad de entretenimiento, agarrando unos cuantos controles antes de sentarse a mi lado en el sofá. Lo miré y supe que esto no iba a funcionar. Señalé hacia la otra mitad del sofá modular.

"Quieres que me siente hasta allá." Miró el sofá como si fuera del ancho del Gran Cañón.

"Lleva tu lindo trasero hacia allá, AHORA." Señalé.

Se puso de pie con el ceño fruncido antes de dejarse caer pesadamente. Literalmente, estaba a un poco más de medio metro de distancia, aun así lo sentía más lejos. Le dio clic a los controles, las luces se atenuaron y la televisión se encendió al mismo tiempo que un sonido envolvente retumbó en mi cuerpo. Subí mis piernas al sofá, recostándome de lado de manera que mi cabeza estuviera justo en la curva del modular. Descansé mi cabeza en la almohada mientras Edward permanecía sentado, la escena inicial comenzó y ya sentía que me quedaba dormida.

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¿Cámaras? La teoría de Gatito estaba empezando a tener sentido. Mi mente trabajaba a gran velocidad, pensando en cuándo o si había tenido tiempo para hacer que instalaran cámaras desde que he estado con Gatito. En realidad no me sorprendería en lo absoluto. Ang es una perra superficial, probablemente hizo que instalaran algunas solo para que pudiera verse a sí misma. Miré a Gatito, que ahora estaba durmiendo. La película estaba bastante aburrida, por lo que la apagué y me incliné sobre el sofá de manera que pudiera besarle la cabeza, pasando mis dedos por su cabello mientras murmuraba algo bajo su aliento.

Rápidamente aprendí que quería pasar todas las noches así, solo ella y yo. Riendo y jugando justo como lo hicimos esta noche. Éramos más que algo físico. La amaba más profundamente de lo que alguna vez había amado a cualquiera. Susurrándole mi amor por ella; besé su cabeza una vez más antes de sentarme de nuevo. La poca distancia que había entre nosotros parecían kilómetros. No me gustaban para nada. Así que, me acosté en mi lado del sofá, deslizando mi brazo por debajo de la almohada, me agarré y me acerqué poco a poco a ella hasta que nuestros dedos se tocaban. Estaba caliente y sonreí porque al menos estaba tocando una parte de ella. Cerrando mis ojos, me quedé dormido de inmediato…

Podía escuchar mi voz por el pasillo. Caminé más rápido, confundido al pensar cómo era eso posible. Me quedé inmóvil cuando la escuché gemir. Era imposible el no reconocerla. Agarre la manija de la puerta de la recámara, entrando jadeé al ver a Ang sentada frente a su escritorio, seis televisiones, encendidas frente a ella.

"¿Pensaste que nunca lo averiguaría?" Gira la silla de manera que pueda verme. No podía apartar mis ojos de las pantallas.

El ascensor, los gloriosos gemidos de Gatito y yo.

"Es bastante entretenido, tú follando a mi esteticista."

Mis ojos se desviaron para ahora fulminarla con la mirada. "Joder, no hables así de ella."

Se puso de pie y prácticamente voló hacia mí. Su respiración pesada, su acercamiento explosivo.

"Fóllame así, ahora y voy a pretender que nunca lo vi."

"Joder no." La aparté de mí de un empujón. Caminé hacia la pantalla de la computadora, presionando botones, deseando que el vídeo se detuviera.

"¡FÓLLAME!" Gritó y yo presionaba frenéticamente los botones.

Por qué no se detiene esta mierda.

Ella seguía rogando. "Cállate," le dije. "Detente." Cubrí mis oídos queriendo que su voz desapareciera.

Me levanté de un salto del sofá sudando frío. Mi teléfono sonando junto a mí en el sofá me asustó. Sacudí mi cabeza, pasando la mano por mi cabello. Estiré mi espalda, ya que se había tensado de nuevo, esa mierda me estaba matando.

Gimiendo, alcanzo mi teléfono. Siete llamadas perdidas. Mierda, no me sorprende que estuviera molesto aun en mis sueños.

Apenas le di clic al botón para ignorar y mi teléfono ya estaba sonando de nuevo.

"¿Qué?" Dije malhumorado.

"¿Por qué no has contestado mis llamadas?"

Entrecerré mis ojos tratando de ver la hora en el decodificador. "¡Tal vez porque son las dos de la maldita mañana!" Le dije sin sonar muy complacido. "¿Dónde demonios estás?"

Ignoró mi pregunta. "¡Como sea! ¡Cuando te llamo tienes que contestar tu maldito teléfono!"

"¿Qué quieres Ang?" Estaba empezando a cabrearme.

"Algo está mal con el coche. Bella se llevó el Mercedes así que estoy atorada con el pedazo de mierda de tu Volvo. No enciende."

"¿Y?" Pregunto mirando a Gatito sentarse y frotarse los ojos.

"Edward, ¿está todo bien?" Me preguntó Gatito al mismo tiempo que ponía mi dedo sobre mis labios para callarla.

Demasiado tarde.

"¿Esa es Bella? ¿Por qué demonios está contigo a estas horas?"

¡Oh mierda, mierda, mierda!

"Me quedé dormido en el sofá de la sala Ang."

Gatito estrelló su mano sobre su boca, sus ojos abriéndose.

"¿Y Bella?" Preguntó escéptica.

"Estábamos viendo una película por amor de Dios. ¿Qué más estaríamos haciendo?" Le refuté, tenía que poner la duda en su mente justo como a un jurado. ¿Por qué implicaría que estaba con Gatito si realmente lo estaba? Estaría eludiéndola. Así que la presioné, sin rodeos. "¿Estás tratando de encabronarme?"

"¡Déjame hablar con ella Edward!"

¡Oh que me jodan, joder, joder! Esto no está funcionando. Hazlo de nuevo idiota.

"¿Por qué necesitas hablar con ella? ¡Me llamaste a mí!"

Gatito bajó la mano de su boca, articulando "Lo siento tanto" una y otra vez.

"¡Ponla al maldito teléfono Edward!"

"¡No! ¡No cuando estás actuando así! Estábamos durmiendo y tú me estás hablando así. ¿Dónde demonios estás a las dos de la mañana?" Grité sintiendo mi presión elevarse.

El teléfono de Gatito estaba sonando junto a ella. Bajé la vista a mi teléfono y la pantalla tenía mi wallpaper. La perra me había colgado. Gatito agarró su teléfono mirándome.

"Es Ang," me dijo, el miedo en sus ojos.

"No hicimos nada malo." Ella asintió.

"Hola." Se puso de pie caminando hacia la cocina. Quería agarrar el teléfono y decirle a Ang que se fuera a la mierda. No lo hice, en su lugar seguí a Gatito a la cocina. "No… no estoy segura… No, no oí su teléfono… en el sofá… no, está bien… no, no es ningún problema… ¿Qué? ¡Oh Dios no! Ha sido muy educado. Sí, quiero hablar contigo mañana… Está bien… Oh, de acuerdo." Gatito se volvió hacia mí con lágrimas en sus ojos. "Sí, por supuesto, yo le digo… Sí, yo también te quiero Ang… uh huh, adiós." Agachó su cabeza.

Como un rayo estuve frente a ella. "¿Bebé?" Levanté su barbilla, las lágrimas que caían por su rostro rompían mi corazón, así que la atraje hacia mí. "¿Qué te dijo?"

Gatito empujó contra mi pecho hasta que la solté. "Tienes que ir a recogerla, Edward. Está varada a un lado de la carretera."

"¿Por qué estás llorando?" Di un paso hacia ella al mismo tiempo que levantaba sus manos para detenerme.

"Detente… por favor, yo… yo… yo ya no puedo hacer esto, Edward."

¿De qué demonios está hablando?

"¿De qué demonios estás hablando?" Salió un poco más duro de lo que quería.

"¡Esto Edward!" Hizo un gesto con su mano señalándome a mí y a ella. "Esto, ya no puedo seguir haciéndolo. En este momento me siento como una mierda. Le estoy mintiendo, traicionándola con su esposo."

Espera… ¿qué? ¿Acaba de decir eso? ¡Oh no, que me joda, no puede hacerlo!

"Algo tarde para esa mierda, ¿no crees?"

"¡No me grites, Edward! ¡Ang era mi amiga mucho antes de que te conociera! Es solo que me duele saber que la estoy lastimando."

Solté una carcajada. "¡No pareció importarte cuando me estabas follando!"

"¡Edward!" Su mano voló hacia su boca.

"¡No, a la mierda con eso, Bella! ¿Ya no puedes hacer esto? No puedes decirme que me amas para luego decirme que ya no puedes hacer esta mierda." Me di la vuelta para salir. Estoy encabronado y ya había dicho demasiado. No quiero decir nada más de lo que me vaya a arrepentir.

"No hagas esto, Edward." Gritó detrás de mí y me detuve a medio paso, mirando por encima de mi hombro.

"No soy yo Bella. Tú eres la que dijo que ya no podía hacer esta mierda. Una vez más, te permito atraerme solo para desecharme de nuevo. Es una putada, Bella. Estamos en una situación jodida, lo entiendo. Joder, te amo más que a la vida misma. No soy yo el que está huyendo, Bella. Eres tú, eres tú de nuevo. Adelante, huye. No puedo detenerte, ni voy a intentarlo. Si lo intento después me odiarías. No deseo eso para nada, así que adelante, huye. Yo solo me haré cargo de Ang. Haré todo lo que tengo planeado, mudarme, y divorciarme de esa patética excusa de mujer. Cuando te hayas cansado de huir… házmelo saber." Me encaminé hacia afuera agarrando mis llaves y me dirigí al garaje.

Podía escuchar los suaves sollozos en la cocina. Quería correr de vuelta a ella, pero no lo hice. Me dirigí a la Hummer y le mandé un mensaje a Ang diciéndole que iba de camino y le pregunté dónde estaba. Me respondió así que dejé el camino de entrada y me dirigí hacia la ciudad. Estaba encabronado no solo con Ang y Gatito, sino también conmigo mismo. Soy un maldito abogado. Debería de saber que no es conveniente tener una aventura. Gatito, suspiro, es mucho más que solo una aventura. Ella es mi mundo.

A mitad de camino a donde estaba Ang recibí un mensaje. Agarré mi teléfono, conduciendo y leyendo el mensaje que envió Gatito.

~Lo siento, Edward, pero eso no es lo que quise decir~

Escribí mi respuesta con una mano.

~Entonces, ¿qué querías decir?~

No habían pasado treinta segundos antes de que recibiera mi respuesta.

~Quise decir que hasta que todo se resolviera con Ang. No puedo seguir haciendo las cosas a escondidas, Edward, duele demasiado~

¡Dime algo que no sepa!

Escribí mi respuesta.

~Sé que tenemos que detener esto antes de que las cosas se pongan feas. No quiero que Ang se entere. Por lo que creo que deberíamos mantenernos alejados el uno del otro hasta que haya terminado~

Presioné enviar. Esto podía resultar de dos formas. Podía estar de acuerdo o podía ponerse histérica y dejarme. Esperaba que no fuera la número dos. Mi teléfono sonó en mi mano, mis manos temblorosas abrieron el mensaje.

~¿Estás rompiendo conmigo?~

¡Mierda! Me detuve a un lado del camino y le respondí el mensaje.

~¡NO! ¡No estoy haciendo eso! Solo creo que como dijiste… solo necesitamos mantener nuestra distancia. Sin tocar como dijiste. ¡No quiero perderte… jamás!~

Esperando por su respuesta, repasé el mensaje en mi cabeza. Maldita sea, sonaba estúpido incluso para mí. Mi teléfono sonó de nuevo.

~Tienes razón. Es lo mejor. Voy a llamar a Jess y decirle que venga por mí mañana. Luego del trabajo me iré directo a su casa. Te amo, Edward… siempre~

Si pudiera llorar lo haría. El estrés me estaba jodiendo. Diciendo mierda que no debería. Joder, soy imbécil.

~¡Lo eres todo para mí!~

Con eso seguí de camino hacia Ang. Diez minutos después me detenía detrás de su coche. Salí y caminé hacia ella, abrió la puerta, apenas librándome.

"Te tardaste mucho," me dijo con una mueca de desdén.

"Lo que digas, Ang. ¿Llamaste a una grúa?"

"Sí, estarán aquí en cualquier momento."

Nos quedamos en silencio. Las calles desiertas a estas horas de la madrugada. Miró por encima de mi hombro. "Aquí están."

"Bien, voy a regresar a la Hummer," le dije, marchándome.

Cinco minutos después Ang subía a la Hummer. "¡Para tu información, podrías haberte quedado allá afuera conmigo!"

"No quise," le dije encogiéndome de hombros.

"¡Qué sorpresa!" Dijo con sarcasmo, poniéndose el cinturón mientras hacía chirriar las llantas.

"Si solo vas a quejarte, no hables." Aceleré mi camino de regreso a casa.

"¡Jódete!"

Puse los ojos en blanco. Sin estar de humor para esta mierda en lo absoluto.

Entre más se quejaba más rápido conducía. "Me ignoras… te estaba llamando… podía haber estado muriendo… ni siquiera te hubieras dado cuenta."

Desearía que estuvieras muerta. En serio. Muérete y que te entierren por ahí.

"¿Cuál es tu puto problema conmigo, de todos modos?"

"¡Cierra la puta boca!" Le grité, girando con tanta brusquedad en la esquina, que la llanta trasera patinó.

"No, tú."

"¡Oh Dios mío, voy a tener un aneurisma si no te callas!"

"¿Por qué?" Dijo con un bufido y podía escuchar el inicio de las lágrimas. "¿Por qué no me amas?"

"¿Nada más escúchate?" En silencio grité de alegría cuando salimos de la carretera con la casa a la vista.

"¿Edward?"

Cristo, no quiero hacer esta mierda, no mientras estoy conduciendo. Así que actúe como si no la oyera. Solo conduje más rápido.

"¡Respóndeme Edward! ¿Por qué ya no me follas?"

Ya tuve suficiente. "¡Joder, porque no quiero! Bien, ¿estás contenta ahora?" Pisé los frenos, parándome en seco con un chillido.

"¿Por qué?"

Mieeeerda. "¡Ahora no, Ang!" Cerré mis ojos, rogando para que se callara.

"¿Entonces cuándo? ¿Cuándo vas a decirme? Nunca me respondes, así que joder, RESPÓNDEME AHORA. Dime por qué no soy lo suficientemente buena para ti."

"No lo sé, Ang."

"Mentiroso," me gritó.

Jalé la manija, empujando la puerta para que se abriera y bajé de un salto. "Que se joda esta mierda." Empecé a caminar a casa.

"Edward." Estaba corriendo detrás de mí, y trató de agarrar mi brazo, pero lo aparté. "Hombres me desean y les digo que no."

Detuve mi rápida caminata y me volví para encararla.

"¿Puedo tener a tantos tipos y tú aquí rechazándome?" Habló con tanto odio. "¿Dime por qué no quieres follarme?"

Estaba furioso. Me di la vuelta para alejarme, pero no antes de gritarle. "Ve a follar a Ben."

"¿Qué demonios acabas de decir?"

¡JODER! Las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera detenerlas. "Ben, ya sabes, el cabrón con el que siempre estás al teléfono."

Casi esperaba que viniera corriendo hacia mí. Tal vez recibiría una bofetada en la cara. Lo que no esperaba era a mi Hummer pasando junto a mí, a toda velocidad por la calle y tomando nuestro camino de entrada chirriando las llantas.

Joder, Gatito.

Eché a correr. Jadeaba y mi garganta ardía mientras corría tan rápido como podía. Soy un completo imbécil. Maldita sea mi bocota.

La Hummer seguía encendida cuando llegué a la casa. La puerta del garaje abierta de par en par. Subí los escalones y mi corazón se detuvo cuando escuche a Ang gritar, "Sal de mi casa de UNA PUTA VEZ, Bella."

Oh Dios mío.


Hola Me han preguntado por esta historia, así que decidí hacer la prueba y ver cuantas más están interesadas en leerla. Ya les había comentado que he perdido un poco el interés en la historia, además que al leer el capi de hoy se darán cuenta de que están larguísimos. Más que la historia que traduje B&G, así que la había dejado. Pero viendo que están preguntando por ella voy a tratar de continuarla. Espero que disfruten de la lectura y nos leemos luego ;)

PD: Este capi lo comencé hace tiempo, mi estilo de traducción ha cambiado un poco y tal vez lo hayan visto a través del capítulo. Disculpen por las fallas.