Nada me pertenece, los personajes son de S.M. y la historia es de Don't live in regret y AriCullen 1134, yo solo traduzco.


Capítulo 14: "Gracias, Gracias, Gracias parte 1"


El tiempo pareció detenerse mientras esperaba, sola en una casa que no era mía. Rápidamente encontré que había demasiado silencio para mi gusto, casi escalofriante.

Mi labio inferior se deslizó entre mis dientes, mi mandíbula tembló a medida que la soledad me golpeaba. No había estado sola desde que dejé a Eric, alguien siempre había estado cerca de mí. Ahora estoy sola, y el miedo de que Edward quisiera romper conmigo me asustaba aún más. No quería que rompiéramos y una vez que me confirmó que él tampoco, estaba agradecida. Sin embargo, necesitábamos dar un paso atrás y encargarnos primero de nuestras situaciones personales antes de continuar.

Le eché un vistazo al reloj de pared y me pregunté dónde podrían estar. Temía por Edward, sobre todo porque Angela estaba furiosa y simplemente desagradable cuando hablé con ella por teléfono. Me paseé por la cocina con la esperanza de acelerar el tiempo, pero no funcionó, todavía estaba sola y preocupándome en por qué todavía no habían llegado a casa. ¿De dónde venía ella de todos modos? Mi mente reflexionó en todas las posibles explicaciones al porqué no había estado en la casa, durante toda la noche. De todos modos, ¿por qué siquiera se molesta en volver a la casa a las dos de la mañana?

Me di por vencida de esperar en la planta baja y subí al segundo piso, después de entrar a mi habitación agarré mi maleta del armario. Sentí las lágrimas emerger ante la idea de irme. Tenía que hacerlo. Empecé a llenar mi maleta con la poca ropa que tenía. Doblé las nuevas faldas y blusas, enrollé mi ropa interior y las coloqué dentro con cuidado. Me senté en la cama y sostuve las piezas que quedaban de la colcha de mi madre. Sonreí mientras caía una lágrima, el pedacito de tela trajo tantos recuerdos. Toda la colcha había sido hecha de viejas camisetas que había coleccionado al crecer, recuerdos que siempre había mantenido cerca de mi corazón.

Oí que se abría la puerta del garaje, el zumbido vibrando justo debajo del piso de mi habitación. Cuando no escuché ninguna puerta abrirse o cerrarse, salí por la puerta de mi recamara y esperé, sin saber si debería bajar o no. Me sobresalté ante el sonido de la puerta abriéndose de golpe, golpeando la pared con fuerza, el silencio saturó el aire. ¿Alguien está allanando la casa?

Escuché como las fuertes pisadas caminaban por la planta baja.

"¿BELLA?"

Oh joder, me tensé al escuchar el tono de la voz de Angela.

"¿Dónde demonios estás?"

Consideré ocultarme debajo de la cama, exactamente como lo había hecho Edward el otro día. Me pareció una buena idea conforme se acercaba a mi habitación. Tenía miedo de averiguar porqué me estaba buscando.

Por favor, no me digas que Edward le contó sobre nosotros.

"¡BELLA!" Subió pisoteando las escaleras.

Lo sabe, oh Dios ella lo sabe. Me quedé parada en el pasillo esperando que llegara. Tan pronto como llegó al primer escalón yo temblaba del miedo. Caminó hacia mí hasta que estaba a medio metro de distancia. Me recordó a un toro, listo para pisotearme en el suelo, humo saliendo de sus oídos. Yo era el objetivo; y ella solo veía rojo sangre.

"¡Tú, traidora!" Me dijo con desdén. "¿Cómo pudiste hacerme esto?"

Oh Dios, no fue mi intención. "Angela, yo…"

"¿Le contaste a Edward sobre Ben?" Me gritó, al mismo tiempo que arrojaba su bolso directamente a mi cabeza.

Me agaché a tiempo, cubriendo mi rostro con mis manos mientras escuchaba su bolso golpear el suelo detrás de mí. ¿Ben? No le conté a Edward nada sobre Ben.

"¿De qué estás hablando?" Di un paso hacia atrás cuando se acercó.

"Él SABE y es por tu culpa." Me tomó desprevenida cuando su mano derecha abofeteó mi mejilla.

"Uggh." Mi rostro se volteó hacia un lado por el impacto.

"Pensé que eras mi amiga."

"Lo soy, yo no…"

"PENDEJADAS, mi esposo no me quiere por tu culpa," me gritó.

Bueno, al menos tenía razón en parte de su historia.

"¡Sal de UNA PUTA VEZ de mi casa!" Se quedó allí parada, su rostro poniéndose rojo por lo fuerte que estaba gritando. "Tú, puta perra mentirosa."

"¿ANG?"

Las dos nos tensamos cuando escuchamos a Edward subir corriendo las escaleras.

"¡Vete a la mierda Edward!" Sus ojos nunca dejaron a los míos.

"Necesitas calmarte de UNA PUTA VEZ." Se puso detrás de ella, sujetando su brazo y girándola hacia él.

"No me digas que mierda hacer. Ella era MI huésped. Yo la invité a quedarse aquí, pero ahora le estoy retirando la invitación." Edward estaba por encima de Ang, fulminándola con la mirada.

"Bella no tiene nada que ver con esto," le dijo.

"¡PENDEJADAS!" Lo miró furiosa en respuesta. "¿Por qué demonios sigues parada allí? Te dije que te fueras."

"Cuida tu puñetera boca," le demandó Edward. Mi corazón se derritió un poco cuando me di cuenta que estaba tratando de defenderme. "¿Quieres saber cómo sé lo de Ben?" La agarró por los hombros.

No podía mirar, entré corriendo a mi habitación y agarré mi maleta que era lo único que estaba sobre mi cama. Tenía que salir de aquí. Cuando volví a salir, ya no estaban en el pasillo. Tan silenciosa como pude, pasé corriendo por la habitación a la que se habían movido, apenas alcanzando a escuchar su conversación. Mi fui sin que se dieran cuenta, en poco tiempo ya estaba corriendo por su calle sin importar que estaba sola en medio de la nada.

Las lágrimas cubrieron mis mejillas a medida que iba bajando la velocidad hasta caminar. Mi teléfono sonó repetidamente, pero ignoré cada llamada. Todo en mi vida era un completo desastre. ¿Qué hice en mi otra vida para merecer que el Karma fuera una completa perra?

Me detuvo en el camino de graba, sentándome para abrazar mis rodillas, y permití que la tristeza corriera por mi rostro. Podía escuchar a la distancia que venía un coche, así que me puse de pie y seguí caminando a medida que las luces destellaban detrás de mí. No me volví hacia atrás para ver quién era, no tenía sentido porque ya sabía quién sería.

El coche chirrió hasta detenerse, seguido poco después por pisadas haciendo eco detrás de mí, haciéndose más fuertes entre más se acercaban.

"¡Bella!" Edward me llamó, pero no dejé de caminar hasta que me agarró por detrás, estrellándome contra su cuerpo. "Dije que te detengas," susurró contra mi cuello.

"Déjame ir Edward," traté de quitarme sus brazos de encima, liberarme, pero era demasiado fuerte. Me sentía débil en sus brazos cuando empecé a sollozar; me dio la vuelta y presioné mi rostro en su pecho.

"Lo siento," se disculpó una y otra vez. "No debiste quedarte atrapada en medio de esa forma, Bella, lo siento."

"Ella sabe la verdad, ¿cierto?" Le pregunté, hablando contra su pecho, mis lágrimas saturando la parte de su camisa que no estaba cubierta por su chaqueta.

"Sí." Besó la parte superior de mi cabeza al mismo tiempo que sus manos frotaban círculos en mi espalda. "Pero no sabe sobre nosotros."

Me aparté y lo miré. "¿A qué te refieres con que no sabe de nosotros?"

Pasó su pulgar por mi mejilla, limpiando las lágrimas que habían caído. "Le dije que la iba a dejar," besó mi nariz, "y la hice sentir como una mierda por culparte cuando tú no tienes nada que ver con el fracaso de nuestro matrimonio."

"Pero…"

"Bella, créeme cuando te digo que todo estará bien."

"Sin embargo, ella sabe que estás conmigo ahora." Tragué el nudo en mi garganta.

"Bella, ella piensa que todavía tienes el coche porque no lo vio. Está demasiado absorta en cómo supe lo de Ben que ni siquiera sabe que vine a buscarte." Me sonrió cariñosamente. "Como sea, tengo la Hummer así que ella no tiene coche ahora."

Se rio bajito antes de continuar. "Bella, la dejé por mí y por ella, no por ti. No podía seguir viviendo así y tú tampoco deberías. Le dije que me iba a quedar con Emmett. Él me respalda, así que no tenemos de que preocuparnos."

Asentí, sabiendo que él tenía todo planeado.

"Vamos a quedarnos en un hotel esta noche." Me soltó antes de quitarse su chaqueta. Me quedé allí esperando, solo para darme cuenta de que estaba temblando, envolvió la chaqueta alrededor de mis hombros. "Vamos, Gatito." Frotó mi bíceps mientras nos llevaba a su Hummer. "Necesitamos calentarte."

~(~~(~~(~~(~~(~~(EPOV)~~)~~)~~)~~)~

¡Joder! Entré corriendo a la cocina, cuando escuché a mi psicótica esposa gritándole a Gatito. Maldición, voy a matar a esa perra. ¿Cómo demonios se atreve?

Subí corriendo dos escalones a la vez hasta que estaba justo detrás de ella. "¡ANG!" Rugí, atrapando la atención de las dos. "¡Necesitas calmarte de UNA PUTA VEZ!"

Quería ver a Gatito, abrazarla, y librarla de toda esta jodida situación, pero primero tenía que encargarme de Ang, y AHORA.

¡Tuvo suerte de que solo la agarré por los hombros y no de su maldita garganta! La atraje hacia mí, antes de empujarla dentro de la oficina.

"¿Qué demonios crees que estás haciendo, Edward?" Me preguntó, poniendo las manos en sus caderas.

"¡Maldita sea, voy a decirte cómo están las malditas cosas!" Me quedé a uno metro de ella, no quería acercarme demasiado. "Bella no me dijo una jodida mierda. Tú abriste tu estúpida boca de mierda demasiadas veces. ¿Crees que no puedo escucharte susurrando en el puñetero teléfono cuando estás sentada junto a mí? Simplemente nunca me importó lo suficiente como para decir algo. Pero ahora," la señalé, "¡No culpes a nadie más de esa mierda más que a ti!"

"¡A la mierda, Edward! Ella te está mintiendo. ¿Por qué estás defendiendo a esa pequeña zorra?"

"Te dije que cuidaras tu maldita boca. ¡Si alguien es una puta zorra, eres tú!" Pasé la mano sobre mi cara. Maldita perra.

"Ni siquiera conozco a un Ben."

"¡Ja!" Solté una carcajada. "¡Solo hazme un puto favor y firma los jodidos papeles de divorcio cuando los recibas!" Me di la vuelta para salir de la habitación.

"¿De qué demonios estás hablando, Edward? ¡No voy a firmar nada, bastardo!"

"Oh," de nuevo me di la vuelta para encararla. "Me aseguraré que lo hagas."

"¿Me estás amenazando?" Se rio como el engendro del diablo que es. "No pensaba que tuvieras las bolas, Edward. ¿Te olvidas de todo eso del ningún acuerdo prenupcial? ¡Te quitaré todo lo que tienes!"

¡Lo sabía! Estaba preparado para esta mierda, sabía que iba a jugarse esta carta en particular. Sonreí. "Haz lo que quieras, Ang. Prefiero ser pobre que estar contigo."

"¡Pobre! No serás nada para cuando acabe contigo."

"Oh mi querida esposa." Me reí al mismo tiempo que daba un paso hacia ella. "Primero arruinaré todo sobre ti. Verás, había estado esperando esto. Hice que te siguieran, Ang. Tengo todas las putas fotos que necesito de ti y tu pequeño entrenador folla amigo. Así que adelante y hazlo. Me voy a asegurar de que todos sepan de ti."

Su boca se abrió mientras la dejaba allí sola. Cerré la puerta con fuerza detrás de mí cuando salí.

Que me jodan y a mi maldita boca. Juro que algunas jodidas veces hace más mal que bien. ¡No tenía una mierda sobre Ang! Pero la forma en que estaba actuando no significaba que no podría conseguirla. Había tenido mis sospechas y ella acaba de confirmarlas.

Pero joder, ¿por qué digo mierda antes de sopesarlo primero? ¡Oh, espera, lo sé! Porque soy Edward Jodido Masen, esa es la razón.

Regresé a la habitación de Gatito, para ver como estaba. Estaba vacía. Entré y vi que el armario también estaba vacío. Oh demonios no. A la mierda caminar… bajé corriendo las escaleras y salí por la puerta principal, mirando hacia la derecha y hacia la izquierda mientras corría, sin ver señales de ella por ningún lado. Mierda, corrí al garaje y me metí en mi Hummer, que ocurrió que todavía estaba encendida. Lo bueno que nadie la robó.

Aceleré hasta el final del camino de entrada, y me quedé parado, tratando de decidir cuál camino tomar. Miré a la izquierda y luego a la derecha, y contuve el aliento cuando vi una silueta de alguien caminando. Debe de ser ella. Pisé con fuerza el acelerador y conduje lo más rápido que pude, deteniéndome a unos metros de ella. Comenzó a caminar más rápido cuando salté para bajarme de la Hummer y la llamé.

Después de una breve discusión, sabía que tenía que meterla al coche y pronto, todo su cuerpo estaba temblando. Necesitaba calentarla, así que la envolví en mi chaqueta y la llevé de vuelta a la Hummer. Después de ayudarla a entrar, puse sus cosas en el asiento trasero, subí y encendí la calefacción a todo lo que daba.

"¿No se va a enterar Angela en dónde estás si nos quedamos en un hotel?"

"Ya me encargué de eso, bebé. Em, nos reservó una habitación con su nombre."

"Oh," dijo en voz baja, volviendo su cabeza al lado contrario de mí. No me miró ni una vez durante todo el viaje; solo miró por la ventana. Después de llegar al hotel, la ayudé a bajar, y sin quitar nunca mi mano de su espalda, la llevé dentro y hacia la recepción.

La mujer nos sonrió conforme nos acercábamos. "Bienvenidos al Hyatt, ¿cómo puedo ayudarlos?"

"Reservamos una habitación con el nombre de McCarty."

Escribió rápidamente en su teclado. "Ah sí, señor y señora McCarty." Imprimió las formas para que las firmara y nos entregó la llave electrónica, antes de preguntarnos si necesitábamos algo. Respondí que no, mientras Gatito permaneció callada todo el tiempo. El viaje en el ascensor fue muy silencioso, aparte de la música súper gay que escuchamos. Estaba empezando a preocuparme por ella, no me había dicho una palabra. Entré en la suite y coloqué su maleta sobre la cama, escuchándola entrar detrás de mí.

"Cariño, ¿qué pasa?" La vi entrar como un zombi y ya no pude soportarlo, por lo que toqué su rostro, consiguiendo finalmente que me mirara a los ojos. "Háblame," le supliqué.

"No se suponía que fuera así, Edward." Desvió su mirada al suelo. Levanté su barbilla y en ese momento, se rompió mi corazón. Su labio inferior estaba entre sus dientes, tratando de evitar que temblara su barbilla al mismo tiempo que gruesas lágrimas rodaban por su rostro. La atraje hacia mí, abrazándola con fuerza.

"Cariño, está bien. Todo estará bien." Traté de calmar su dolor.

"No se suponía que fuera así," seguía murmurando una y otra vez. Nos llevé a la cama, nos acostamos y puse su cabeza en mi pecho. Pasé los dedos por su cabello mientras no decíamos nada más.

Gatito se quedó dormida de inmediato. Me quedé con ella como una hora antes de moverla con cuidado. Poniéndome de pie y entrando en la otra habitación, y encendí la televisión. Sin importar realmente lo que viera, me detuve en el primer canal que no era un infomercial. Solo quería ruido de fondo. Después de unos veinte minutos de mirar la televisión todavía no podía decir que estaban pasando, y mi teléfono sonó.

Sin mirar el identificador de llamadas. "¿Hola?"

"¿Dónde está ella Edward?"

"¿Dónde está quién?"

"Bella," escupió.

"No lo sé, y no me importa." Grité en respuesta, aun cuando Bella estaba profundamente dormida en la otra habitación.

"No responde mis putas llamadas."

"¡Bueno, yo tampoco lo haría si fuera ella, porque eres una perra psicótica! Ahora, déjame en paz." Colgué el teléfono, dejándolo en el cojín junto a mí, solo para que vibrara de nuevo.

Lo cogí y lo apagué con una sonrisa de satisfacción. ¡Listo, nadie puede llamarme! Y ahora estaba muy despierto, así que entré de nuevo a la recámara, y besé la frente de Bella.

"Te amo, bebé," le susurré antes de dirigirme de vuelta al sofá, me quité los zapatos y me acosté. Ahora, tal vez se estén preguntando porqué estoy en el sofá en lugar de la cama. Bueno, déjenme decirles. De ninguna manera, y me refiero a, de ninguna manera, voy a dormir en esa cama con ella. Esta relación significa todo para mí, y verla tan afligida, me duele. Así que no puedo, al menos no hasta que hablemos y tenemos mucho, pero mucho que hablar.

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"¡BELLA!" Recordé la voz de Angela y escalofríos recorrieron mi cuerpo mientras me tallaba, frotaba mi piel con más presión de la necesaria. Me sentía sucia, indecente y lo más bajo que me había sentido en mucho tiempo.

Todo el viaje hacia el hotel había contemplado no quedarme con él, o hacerlo en habitaciones separadas. No me sentía bien por lo que había pasado y no pensaba que fuera inteligente de nuestra parte el follar y seguir como si nada, ahora que estábamos fuera de la casa. La verdad era que Angela apenas comenzaba la guerra, si antes no había sido un objetivo, lo era ahora.

Si no era porque creía que le había contado a Edward sobre Ben, entonces muy pronto averiguaría sobre Edward y yo y eso solo alimentaría su hambre por mi sangre.

Cerré la llave del agua, sintiendo el calor cambiando a frío por la prolongada ducha. Salí pisando una toalla que había colocado en el piso, y usé una más grande para secarme.

Envolví mi cuerpo con la toalla, sintiendo mi cabello gotear por mis hombros al regresar a la habitación, Edward seguía dormido. Me había sorprendido cuando desperté para no encontrarlo junto a mí, sino en el sofá. Tal vez a él tampoco le parezca bien el que estemos juntos ahora.

No podía imaginar por lo que estaba pasando en estos momentos. Angela, francamente, es una bruja. Posiblemente más siniestra que la malvada bruja del oeste. Sabía que de ahora en adelante cada vez que la vea venir, voy a pensar en la canción que tocaban en el Mago de Oz. Y, cada vez que viera la película vería a Angela sobre la bicicleta, pedaleando como una bruja psicópata al son de, tada- tada-ta- da-da. Me dieron escalofríos al pensarlo.

Caminé por la habitación en silencio, sin querer despertarlo, y me vestí con unos pantalones de chándal y una camiseta.

Aunque no me importa Angela tanto como solía hacerlo, aun así me duele saber que me odia. Soy servil de nacimiento, es mi naturaleza, de modo que cuando alguien me odia, me consume por dentro. Ella tendría todo el derecho a estar enojada conmigo, si realmente hubiera sido yo quien le contó a Edward de Ben. Si averiguaba que su esposo la había engañado conmigo, estaba acabada.

Pero durante todo esto, nunca di a conocer su secreto, un secreto que hubiera hecho que Edward la dejara hace mucho tiempo.

Evidentemente no tenía que decirle ahora, él ya sabía sobre Ben, pero eligió no usar esa información. ¿Por qué? Tal vez quería revelarlo una vez que su divorcio estuviera en marcha.

Me estiré a través de la cama para agarrar mi bolso. Saqué mi teléfono y salí de la habitación. Ignoré todas las alertas de llamadas perdidas; marcando el único número al que quería llamar. El teléfono sonó un par de veces antes de que entrara el buzón de voz. "Hey, hablas con Jessica, deja un mensaje."

Esperé el bip, "Hey Jess, umm…" Hice una pausa, y miré por el pasillo mientras una de las mujeres de la limpieza se acercaba a mí. "Soy Bella, obvio. Um, no sé si voy a ir al spa mañana. Bueno, no estoy segura cuando voy a regresar a ciencia cierta en realidad, algo sucedió, así que solo llámame cuando escuches esto, ¿está bien?"

Entré de nuevo a la habitación de hotel, y me dirigí al sofá. Me quedé allí mirando a Edward. Estaba tan tranquilo ahora; me incliné y le di un beso en su frente. "Te amo," susurré, pasando mis dedos suavemente por su cabello.

Caminé de vuelta a la cama, me senté y agarré la pluma y el papel que proveía el hotel.

Edward,

Odio hacer esto de esta forma, pero no me atrevo a despertarte ahora que duermes tan plácidamente. Quiero que sepas que te amo, de verdad lo hago. Pero no me siento bien quedándome aquí contigo. Lo que pasó esta noche fue difícil para mí como estoy segura lo fue para ti. Pero de verdad creo que tienes que regresar con Angela y tratar de irte en buenos términos. Ahora veo de lo que ella es capaz y tengo miedo, no solo por mí… sino por ti.

Lo siento tanto, por todo, y siento haberte ocultado este gran secreto. Yo sabía sobre Angela y Ben, pero decidí no decirte porque ella de verdad quería resolver las cosas contigo. No creí que fuera yo quien debería decirte, pero al final ya lo sabías. Por favor, perdóname.

Quiero que estemos juntos pero mi consciencia me dice que espere. Así que voy a hacerlo, pero no aquí. Puede que no esté físicamente contigo, pero todo lo demás sí. Te dejo mi corazón; por favor, cuida de él hasta que nos encontremos de nuevo.

Te llamaré pronto.

Bella

Doblé el papel y deslicé la carta debajo de su mano sin despertarlo. Le di una última mirada antes de agarrar mis maletas e irme. Quería entrar de nuevo tan pronto salí al pasillo, pero sabía que esto era lo mejor. Tomé las escaleras hacia el vestíbulo y me detuve en seco. Tada- tada-ta-da-da. Angela se estaba quejando con la señorita de la recepción; su voz era tan fuerte que la gente en realidad se le quedaba viendo.

"Soy su maldita esposa," le gritó a la mujer cuando sentí que tiraban de mi brazo. Jadeé con fuerza cuando me pusieron detrás de la pared, Emmett puso su dedo frente a su boca para silenciarme.

"Me llamó para decirme que sabía dónde estaba Edward," susurró. "Está loca, Bella. Amenazó con cortarme las bolas si alguna vez volvía a cubrir a Edward."

"¿De qué hablas?" Le pregunté.

"¡Reservé el hotel bajo mi nombre así que ahora estoy en su maldita lista de asesinatos!" Se rio entre dientes, pero podía escuchar el miedo en su voz. "Rosie y yo teníamos miedo de que los encontrara a los dos en la habitación. El teléfono de Edward está apagado, y tenía que advertirle."

Sentí las lágrimas emerger. "¡Tengo miedo!" Le susurré. Esto era peor de lo que pensaba.

"No, esto es bueno, estás fuera de la habitación, así que no tengas miedo."

Me sonrió y una parte de mí se sintió a salvo con él. Buen Dios, ¿y quién no? El tipo era enorme como Hulk.

"Voy a sacarte a escondidas de aquí, Rosie está esperando afuera con el coche. Vas a querer quedarte con nosotros hasta que esta mierda se mejore."

Le arrugué mis cejas. "No puedo quedarme con ustedes." Sacudí mi cabeza, diciendo que no, ni siquiera lo conocía.

"Bella lo tienes alternativa. Sé que todavía no tienes tu departamento y para ser francos, tienes a dos locos tras de ti, así que no voy a dejarte fuera de mi vista."

Cerré mis ojos cuando se asomó a la vuelta de la esquina. "No estoy seguro quién tiene al ex más loco." Se rio entre dientes. "La puta carrera es reñida."

"No jodas," dije en voz baja. "¿Sigue allí?" Le pregunté.

"Sí," me dijo mientras sonaba su teléfono. "Hey bebé… sí… uh huh… lo sé, es un maldita troll psicópata… sí… no, estamos bien, Bella está conmigo… sí… está bien, buena idea… te amo."

Me miró de nuevo. "Muy bien, Bella. Voy a ir con Angela."

"No," grité y me silenció de nuevo. "Lo siento," susurré.

"Te escabulles mientras la tenga distraída. Rosie está afuera, vas a verla. ¡Está dentro de un gigantesco Jeep!" Me dio una sonrisa enorme.

Asentí al mismo tiempo que me dejaba sola. Me asomé a la vuelta de la esquina y lo vi acercarse a Angela por detrás. Ella no lo esperaba; se dio la vuelta y lo miró sorprendida. Luego le dio una bofetada. ¿Qué demonios? La agarró por el brazo y le dijo algo justo en su cara. ¿Está ella llorando? Entrecerré los ojos, queriendo ver más claro.

"Solo necesito hablar con él," la oí gritar. Emmett le dio la espalda para hablar con la señorita de la recepción, Angela se quedó junto a él. Esta era mi oportunidad. Corrí, y cuando digo corrí, me refiero a que corrí como Forest Gump, con Jenny animándome en el fondo. "Corre, Forest, corre."

Está bien, está bien, soy un poco melodramática, pero joder, nunca corrí tan rápido en mi vida. Me detuve, y atravesé en cámara lenta la puerta giratoria. ¿Podría ser esto más lento? Mis intentos por empujarla no ayudaron en nada. Salí por la abertura tan pronto como hubo suficiente espacio para que pasara.

Corrí por la calle, mirando ambos lados mientras el tráfico pasaba rápidamente. Oí el claxon de un coche y me di la vuelta para ver un Jeep estacionado en la zona de carga. Corrí hacia el lado del pasajero y abrí la puerta, entrando de un salto.

"Hola," me saludó Rose mientras recuperaba el aliento.

"Muchas gracias." Coloqué la mano sobre mi pecho, inhalando y exhalando.

"No hay problema." Me dio una sonrisa hermosa. "Soy Rosalie por cierto." Me tendió su mano para estrecharla.

Levanté mi mano para encontrar la suya. "Soy Bella." Sonreí, esperando expresar mi agradecimiento mientras nuestras manos se estrechaban. "Realmente les agradezco todo esto." Deslizó su mano de la mía y puso el Jeep en reversa.

"Bella," me dijo, cuando cambió a primera. "Odio a Angela, así que esto es un maldito entretenimiento para mí." Miré por la ventana a medida que nos alejábamos del hotel.

"¿Qué hay de Emmett?" Le pregunté mientras seguía conduciendo.

"Me mandó un mensaje diciendo que iba a subir a la habitación con Angela, así que quería que nos fuéramos."

Mi estómago se revolvió ante la idea de Edward siendo confrontado sin aviso.

"Así que, Bella." Le miré mientras ella me echaba un vistazo. "El viaje dura un poco." Asentí. "Cuéntame de ese día de spa que Emmett me regaló." Sonrió y no pude evitar sonreír en respuesta, feliz de hablar de algo más que mi jodida vida.

~(~~(~~(~~(~~(~~(EPOV)~~)~~)~~)~~)~~)~

Oh Dios, mi cuello y mi espalda me estaban matando. Estirándome, me di la vuelta y golpeé el suelo de boca con un jump.

"Mierda, eso dolió," gemí, mientras me rodaba en el suelo para quedar acostado de espaldas. ¿Por qué no estoy en mi cama? Abrí mis ojos y miré alrededor de la habitación, entonces me golpeó como una toneladas de ladrillos. Toda la pelea con Ang y Gatito se proyectó en mi mente. Me froté el rostro con mis manos mientras me ponía de pie, necesitaba ver a Bella. Miré hacia la cama, confundido al verla vacía y hecha. Me encogí de hombros al dirigirme hacia el baño, y toqué en la puerta.

"¿Bella?" No hubo respuesta. "¿Bebé?" Todavía nada. Abrí la puerta lentamente, con miedo de encontrarla muerta o algo así. Suspiré en alivio ya que el baño estaba vacío. ¿A dónde fue? Empecé a sentir pánico. Caminé tan rápido como pude a mi teléfono, lo agarré y esperé a que hiciera todo lo necesario para encenderse. Mi pantalla destelló, quince mensajes. No puedo lidiar contigo en este momento.

Ignoré los mensajes y en su lugar llamé a Gatito. Correo de voz, Mierda.

"Bebé… ¿dónde estás? Llámame por favor, tan pronto recibas esto." Colgué y metí mi teléfono en mi bolsillo trasero mientras comenzaba a buscar frenéticamente mis llaves. Tengo que encontrarla. Me puse mi chaqueta al mismo tiempo que la puerta se abrió golpeando la pared con un ruido sordo.

Me sobresalté con el sonido, y me di la vuelta para ver a Ang y Em atravesando la entrada.

"¿Pensaste que podías evitarme Edward?" Miré a Em cuando me articuló un 'lo siento'.

"Um, bueno…"

"No me salgas con eso, ¿dónde está ella?" Rodó los ojos y empezó a buscar en las habitaciones. Oh joder, por favor no encuentres nada.

"¿Dónde está ella? La mujer allá abajo dijo que ya estabas con tu esposa. Y bueno, ya que soy yo, ¿entonces, quién es? ¿Dónde la estás ocultando?"

"Ang, ya te dije una vez que no lo sé." Vi cuando entró en el baño, dejándonos solos a Em y a mí por una fracción de segundo.

"¿Qué demonios?" Apenas susurré.

"Amigo, ella me llamó quejándose de no saber dónde estaba tu trasero. Traté de llamar y advertirte, pero tenías tu teléfono apagado…"

"¡No me creo esa mierda, Edward! Sé que estás ocultando a esa zorra en alguna parte." Quería ponerle cinta en la puñetera boca y golpearla en la nuca un par de veces. Pero no podía… necesitaba contener un poco mi mierda. No necesitaba que viera lo enojado que me estaba poniendo. Sabría que algo pasa si lo hacía. Ang es inteligente, y si seguía con esta mierda pronto ataría los suficientes cabos y averiguaría todo.

Miré a Em que estaba ocupado mirando al suelo. Di un paso hacia el sofá cuando Emmett dio un paso demasiado rápido hacia mí. Me empujó, dando un pisotón en el suelo. Le levanté una ceja, negando.

"Sé que estás mintiendo, Edward."

Suspirando, pasé una mano por mi cabello. "No es así, Ang."

Revisó bajo la cama y me reí de ella. Me fulminó con la mirada y no pude evitar reírme más fuerte. Joder, soy un suertudo hijo de puta.

Entonces se me ocurrió algo. "Hey, ¿has hablado con Bella?" Decidí preguntarle a Ang en caso de que supiera, ya que yo no.

"No, ¿por qué llamaría a la zorra cuando me está evitando?"

Me reí entre dientes sacudiendo mi cabeza. "¡Y te preguntas porqué te está evitando!"

"Cierra la puta boca. Bella no es importante ahora. ¿Dónde demonios estás ocultando a la chica que estás viendo? Porque sé que hay alguien, no me dejarías para estar solo."

Miré a Em. "¿Dónde está Bella?" Le articulé. Señaló hacia abajo mientras Ang miraba detrás de las cortinas. Mi corazón desaceleró su ritmo, al saber que Bella estaba a salvo. Le asentí, pero luego lo miré confundido cuando comenzó a arrastrar su pie izquierdo sobre el suelo, caminando hacia el baño.

"¿Estás bien, Em?"

"Sí, hombre, solo me lastimé el pie hoy en el gimnasio. Le dejé caer encima una pesa de dos kilos y medio. Estaba bien hasta hace un par de minutos."

"¿Está bien?" Mis ojos volvieron a Ang, que ahora estaba bufando y soplando como un dragón enojado.

"Nosotros," dijo señalándome a mí y a ella, "tenemos que hablar."

"Lo sé, Ang." Concordé con ella mientras Em salía del baño caminando perfectamente bien. Le entrecerré mis ojos, solo me miró y sonrió antes de dejar de caminar. Sus ojos se abrieron como platos al mismo tiempo que comenzaba a arrastrar su pie otra vez. El único problema era, que esta vez era el derecho. ¿Qué demonios está haciendo?

"¡Ya puedes irte, Emmett!" Ang escupió cuando se sentó en el sofá.

"No se puede, Angie Wangie, estoy aquí como mediador, diagonal, abogado. Para asegurarme que no se arroje nada, que nadie sea golpeado… bla, bla, bla. Puedo tomar notas si gustas." Estiró su mano hacia la mesa y cogió el blog de notas del hotel y la pluma. "Estoy listo, así que pueden comenzar cuando quieran."

"¡Cómo si pudiera confiar en ti, Emmett! ¡Eres el mejor amigo de Edward!"

"Puede que lo sea… pero antes que nada soy un abogado. Tomo mi trabajo muy seriamente."

"¡Lo que digas! Y no me vuelvas a llamar así de nuevo."

"Lo que digas, Angie Wan…"

"Em, puedes irte." Agarré a Ang por el hombre cuando estuvo a punto de embestir a Em como un toro.

Em se puso de pie riendo. "¿Estás seguro?"

"Sí, está bien. Esto necesita hablarse entre nosotros, nadie más. Puedes irte." Em me miró y levantó una ceja.

"Está bien… te veré por la mañana." Em caminó hacia la puerta.

"Te acompaño a la salida." Le dije, mirando a Ang. "Volveré en un momento."

Ang resopló y dejó caer su trasero en el sofá. Seguí a Em al pasillo y cerré la puerta. Me pasó un papel tan pronto como estuvimos fuera de la vista de la mirilla. ¿Qué? ¿Me culpan?

"Eso estaba en el suelo," susurró. "Pudo haber sido malo si Ang lo veía antes que yo."

Lo abrí y de inmediato reconocía la letra de Gatito, lo hice una bolita y lo metí rápidamente en mi bolsillo, agradeciéndole a Em en silencio por salvar mi trasero. Palmeó mi espalda antes de decirme que lo llamara si había algún problema.

Volví a entrar en la habitación y atrapé a Ang rebuscando en mi maleta. "¿Qué demonios estás haciendo?" Le pregunté, arrancándola de sus manos.

"¿Qué parece?" Me dijo con burla. Tomé una respiración profunda, tratando de calmarme antes de decir algo de lo que me arrepentiría.

"¿De verdad necesitas ser una perra todo el tiempo?" Fue lo más amable que pude decir al momento.

"¿YO, una perra?" Su voz se elevó. "Bueno, supongo que eso me hace tu perra, así que te aguantas, idiota."

"Oh por Dios." Me giré hacia el sofá, agarré toda mi mierda y caminé furioso para salir por la puerta.

"Espera, ¿a dónde vas?"

"Voy a llevarte a casa, Ang." Continué caminando para salir al pasillo, sin molestarme en mantener la puerta abierta para ella.

"¡No, no lo harás! Tenemos que hablar."

"Lo haremos, cuando lleguemos." Me di la vuelta para enfrentarla cuando salía de la habitación de hotel, rodó sus ojos.

"¡Bien!" Pasó junto a mí, su hombro golpeando mi brazo.

La seguí a la planta baja, sintiendo el peso de la nota de Gatito quemando un hoyo en mi bolsillo. Quería leerla en ese momento, solo para ver lo que decía.

Salí del ascensor y me dirigí hacia la recepción para pagar. La mujer detrás del mostrador se me quedó mirando como si tuviera dos cabezas. ¿Y por qué no habría de hacerlo? Entré con Gatito, pero me voy con Ang. Estoy seguro que esto se ve muy bien. Jesús, ¿por qué no pienso las cosas antes de hacerlas?

"¿Señor McCarty?" Me saludó profesionalmente.

"¡Es Masen no McCarty!" Escupió Ang a la chica.

Genial, ahora mi apellido salió a la luz, ¡por qué no le das mi nombre de pila ya que estás en ello Ang!

"¡Apúrate Edward, tenemos que irnos!" ¡Y gracias Ang!

"Señor Masen," enfatizó mi apellido, "¡tenga una buena tarde!" La mujer no se veía nada contenta conmigo. ¡Jodidamente genial!

Juro que hacia un lado alcancé a ver a Eric cuando salíamos del hotel. Me di la vuelta para ver mejor, pero nadie estaba parado allí. ¿Así o más paranoico? Seguí caminando, y de nuevo pensé que lo había visto en mi visión periférica, está vez pensé haber reconocido a Laurent. Me detuve y miré en esa dirección, las malditas sombras de los árboles.

"¿Cuál demonios es tu problema, Edward? Te detienes y luego continúas caminando. Decídete de una puta vez."

La fulminé con la mirada. Su cabeza era como las de esos erizos que golpeas con un mazo, una y otra vez. Me reí ante la idea. Oh, y mi precio por ganar, ¿Gatito?

"¡EDWARD!"

"ESTÁ BIEN," le grité en respuesta, caminando más rápido de lo que ella podría. Maldita perra.

Todo el camino hacia el coche no podía deshacerme de la idea de Eric estando posiblemente allí. ¿Pero por qué estaría con Laurent? A menos que estén durmiendo juntos. No pude evitar reírme.

"¿Qué demonios es tan gracioso, Edward?"

"¿No viste cómo iba vestido ese tipo?" Señalé a cualquier dirección que pudiera a la primera.

"No, ¿qué tipo?"

"Oh dios, te lo perdiste. Llevaba una camiseta de un brillante verde con pantalones rosas y zapatos amarillos."

Ang miró para todos lados, pero no vio a mi hombre imaginario. "¡Eso no es amable, Edward! Tal vez era daltónico."

¿Es una broma? Ja, ja. ¿A quién engañaba? Ella era fría como el hielo.

No dijimos nada hasta que llegamos a la casa de Ang, no nuestra, de ella. Caminé a la cocina para agarrar un vaso de agua, antes de regresar al comedor para ver a Ang sentándose. Tomé asiento frente a ella.

"Podemos resolver esto, Edward," me dijo, sin hacer contacto visual. Su voz, gentil.

"No Ang, no podemos. Esto se veía venir desde hace tiempo y ambos lo sabemos." Hablé tan tranquilamente como pude. "Esto es algo que nunca debió ocurrir en primer lugar, Ang. Todo fue un fraude, tú y yo lo sabemos."

"Pero, ¡te amo, Edward!" Ang me miró, sus ojos derramando lágrimas.

"No, no es así, Ang. Amas la idea de lo que represento, no a mí." Sacudió su cabeza diciendo que no. "¿Cómo podrías amarme cuando nunca te he dado una razón para ello? He sido un pendejo contigo desde el primer día, no estoy orgulloso de ello pero es la realidad. Te mereces a alguien que te ame, Ang, no estar atrapada en este lío que creé para ti."

"No quiero un divorcio, Edward."

Puse los codos sobre la mesa, dejando caer el rostro en mis manos, sintiéndome como la mierda.

"Lo siento, Ang, realmente lo siento, pero ya no puedo vivir esta mentira." Me puse de pie; al saber que todo lo que tenía que decir lo había dicho.

"¡No Edward, no dejaré que hagas esto!" Bloqueó rápidamente mi salida con su cuerpo.

"No hay vuelta de hoja, Ang. Tiene que pasar y va a pasar. Lo siento."

Con delicadeza la quité de mi camino. De verdad me sentía mal, pero nunca debí haber hecho lo que hice. Debí haberle dicho a mi madre que se fuera a la mierda hace años, no casarme con Ang.

Subí solo las escaleras, agarré mis maletas del armario y comencé a empacar algo de ropa.

Después de una hora o así, tenía todo lo que necesitaba… por ahora, al menos. Enviaría a alguien después por el resto de mis cosas. Miré alrededor de la habitación que alguna vez llamé hogar, y sabía que tenía que encontrar un lugar donde vivir, hasta que el divorcio fuera definitivo.

No podía arrastrar a Gatito en esto más de lo que lo había hecho. Agarré mis tres maletas, y bajé de nuevo las escaleras, hacia el garaje. "Esto no está bien, Edward."

"Lo que no está bien es el tiempo que duró." Pasé junto a ella hacia la Hummer cuando agarré el resto de mis cosas, Ang pisándome los talones.

"Por favor, no hagas esto, Edward. Por favor."

"Tengo que hacerlo, Ang."

"No, no es así. ¡Puedes aprender a amarme, Edward!" Me rogó, y todavía estaba llorando.

"Ang," la agarré por los hombros. "Es algo que no tendría que aprender a hacer. Es algo que debería de venir naturalmente. No algo que sea forzado."

"No lo haré. ¡No firmaré los papeles, Edward!"

Solté sus hombros, suspirando. "Realmente deberías de hacerlo, Ang. No me lleves la contraria en esto." Salí por la puerta y directamente hacia la Hummer.

"¿Quién es, Edward?" Mis pasos no titubearon.

"Nadie, Ang." Abrí la puerta del conductor.

"¡Esas son pendejadas, Edward!" Me gritó desde la puerta. "Todo estaba bien hasta esa fiesta. ¡Quién sea que conociste esa noche hizo esto!"

"No sé de qué estás hablando, Ang." Me senté en mi asiento y mientras cerraba mi puerta la oí decir.

"¿La amas?"

Miré a Ang a través del parabrisas. Sí, lo hago.

Desapareció dentro de la casa cuando comencé a echarme de reversa solo para frenar de repente cuando escuché un golpe sordo contra el coche. Miré de vuelta hacia la casa, Ang estaba de pie dentro del garaje.

Salí, caminando al frente de mi coche para ver los papeles tirados en el suelo.

"Ahí están los papeles de divorcio." Me aclaró.

Mordí mi labio, mis manos en puños. Cálmate Masen. Mantente calmado.

"Enviaré unos nuevos," le dije, al mismo tiempo que ella empezaba a gritar.

Me alejé sintiéndome bien conmigo mismo. No había perdido el control ni una vez ni levanté mi voz, aun cuando realmente quería hacerlo. Mientras me dirigía a la ciudad, me detuve a un lado del camino, y saqué la carta de Gatito. Sus palabras me molestaron y me sentí un poco herido. La leí una segunda vez y en el fondo sabía que tenía razón. Lo que Gatito y yo teníamos, era mucho más fuerte que nada que podría haber creído posible.

Me dirigí al hotel más cercano, nada lujoso o del otro mundo. Solo un soso motel. Serviría a su propósito hasta que pudiera encontrar algo para rentar por un tiempo. Me registré por unos días, dándome suficiente tiempo para encontrar algo más adecuado. Llevé mis maletas a la habitación y le envié un mensaje a Em.

~Hey hombre, estoy en un motel. Pronto hablaré contigo. No estaré en la oficina mañana, pero voy a tener mi teléfono encendido. Por si necesitas llamarme. Edward~

Luego le envié rápido mensaje a Gatito.

~Hey bebé, vas a estar orgullosa de mí. Lo hice. Hablé con Ang diciéndole que quiero el divorcio. No levanté la voz o perdí el control ni una vez. Por mucho que odie decirlo, bebé, todo lo que escribiste es verdad. No podemos hacer esto ahora. No hasta que la situación con los exes se corrija. Solo recuerda lo mucho que te amo y lo mucho que te necesito. Te amo tanto. Llámame o mándame un mensaje cuando quieras. Hasta que te vea de nuevo, estaré pensando en ti. Te amaré siempre, Edward. ~

Me recosté en la cama, sintiendo el peso del día descansando en mi pecho. Cerré mis ojos, y deseé que el sueño se apoderara de mí.


Bueno, espero que hayan disfrutado del capi. Como siempre les digo en mis traducciones, gracias por leer, gracias por sus alertas y favoritos y sobre todo, gracias por sus reviews que son los que nos animan a seguir compartiendo nuestro trabajo. Nos leemos a la próxima ;)