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Capítulo Diez: La Palabra odiada


"Tal vez deba enviarte de vuelta."

"¡No, Kisshu!" Abandonando toda su dignidad habitual, Parfait se encontraba arrodillada en el suelo a sus pies. Kisshu tenía sus Espadas Dragón sostenidas con holgura en sus manos, la miró fijamente con nada más que ira. No estaba de humor para jugar como de costumbre. Este era un lado de él que nadie había visto jamás, pero cuando se trataba de herir los sentimientos de Ichigo... bueno, eso era imperdonable.

"¿Tengo que protegerla de ti también?" escupió. "Por que eso es todo lo que estas demostrando."

"¡Kisshu!" Parfait busco con sus ojos brillantes los orbes dorados de él. "No es que yo estuviera tratando de hacerle daño yo… ¡ya sabes cómo me pongo cuando te veo con otras chicas que no son lo suficientemente buenas para ti, solo yo lo soy!"

"Ellas son por lo general mucho mejores que tú, Parfait", espetó Kisshu. "Especialmente Ichigo. Y para tu información, nunca ha habido nadie más para mí, solo Ichigo."

Parfait exclamó, retrocediendo. "¡No se puede ser verdad! ¿Tu y un ser humano?"

Kisshu frunció el ceño. Luego dijo: "No exactamente. Todavía no se ha recuperado de la muerte de Aoyama."

Parfait pareció aliviarse. La cara de Kisshu se endureció, y de pronto reafirmo su control sobre sus espadas. "¡Pero eso no quiere decir que no la voy a proteger!" dijo, enviando a Parfait a la misma posición de antes. "Ella puede ser una poderosa Mew, pero no es rival para los enemigos, sobre todo si llega a enfrentarlos ella sola. Si tengo que protegerla de ti también, entonces lo hare con una sonrisa en el rostro."

Parfait miró la punta su espada. "No podrías matarme. Soy una de tus mejores guerreros."

"No - sin embargo, yo no dudaría en mutilar la cara de la que estas tan orgullosa"

Parfait jadeó de nuevo, aferrándose a sus tersas mejillas. "¡No lo harías!" dijo, con su cara llena de horror.

"Mírame", gruñó Kisshu, dirigiéndose hacia la puerta. "¡Si oigo que has estado hablando con Ichigo, no será capaz de mirarte en un espejo!" Con ese sentimiento dramático, Kisshu salió furioso.

Empezó a caminar por el pasillo, Kisshu casi pasó de largo al lado de Pie, que estaba de pie cerca de una de las ventanas. Se dio cuenta de que Pie parecía inusualmente agitado – lo cual no quiere decir que luciera diferente a lo normal. Sin embargo, Kisshu haba conocido a Pie por el tiempo suficiente como para saber cuando algo le estaba pasando.

Kisshu se detuvo abruptamente a su lado, dejando atrás la experiencia que acababa de pasar. Pie tenía un pedazo de papel en una mano, y aunque sus ojos se centraran en el exterior, todavía tenia el ceño fruncido con demasiada fuerza, como si tuviera un dolor de cabeza. Kisshu le preguntó: "Te ves tenso. ¿Ha pasado algo?"

Pie lo miró, rompiendo su concentración. "Hmm. Tu también."

"Todo en orden, ese asunto ya ha sido tratado. ¿Dónde están Crumb, Scone, y Soda?"

"Abajo en el sótano. Ellos han estado obsesionados con la tecnología humana desde que llegamos aquí."

"Ya veo." Dijo Kisshu tratado de ver que era lo que estaba en la hoja de papel. Pie rápidamente dobló la hoja y la oculto entre sus manos. La curiosidad de Kisshu se despertó. "¿Qué es eso?"

Pie lo miró de reojo. "Nada". Sin otro sonido, se teletransportó lejos. Kisshu se encogió de hombros. Estaba acostumbrado a que Pie hiciera las cosas sin explicarlas. Su mayor preocupación, por el momento, era asegurarse de que Ichigo estaba bien.

Ayer por la noche no había sido capaz de encontrar a Parfait - de hecho, no había sido capaz de hallarla hasta esta tarde. Ahora el café estaba a punto de cerrar, y si él no se daba prisa entonces no podría hablar con Ichigo nuevamente. Esperaba que por ahora se hubiera calmado y que no tratara de huir de nuevo.

Cuando llegó abajo, Kisshu, se sorprendió al ver que había un cliente que aún no había salido. Cuando se dio cuenta de que era exactamente lo que este ser humano estaba haciendo, sintió a sus dientes rechinar con rabia.

Él estaba sentado solo en una mesa. Pero entonces, Ichigo - vestida a la perfección con ese uniforme de trabajo altamente sugestivo - le trajo una rebanada de pastel de queso en un plato blanco pequeño, y una taza de té. Escondido detrás de la esquina, Kisshu podía oír lo que el torpe niño estaba diciendo.

"E-esto se ve realmente bien, Ichigo-san!" El niño se ajustó las gafas en la nariz.

"No hay problema, Takata. Los postres son nuestra especialidad".

Desde detrás de la esquina, Kisshu sonrió con malicia. Su amado Neko-chan parecía querer golpear al muchacho idiota en la cabeza con su bandeja.

El niño llamado Takata tomo un bocado del postre. "¡Esto es delicioso!" dijo. Luego agregó: "¿Quieres compartir este pedazo conmigo?"

Kisshu se encontraba echando humo detrás de la esquina, quería lanzar a ese pequeño idiota fuera de la cafetería, y luego tal vez apuñalarlo. Sin lugar a dudas - aún tenía cierta tendencia a conseguir unos celos enfermizos cuando otro niño era demasiado amistoso con Ichigo.

Por su parte, Ichigo parecía cansada y lista para que se fuera. "Lo siento, estoy todavía no termina mi turno", dijo ella, tratando de no parecer demasiado ruda. Kisshu la vio caminar hacia la cocina – tomo nota, en particular, de la forma en que sus piernas se movían de manera extremadamente atractiva - e inmediatamente se transporto junto a ella, fuera de la vista del ser humano.

Cuando ella lo vio apoyado en el mostrador, casi dejó caer la bandeja. "¡Kisshu!"

Él le dio una amplia sonrisa. "Hey, Neko-chan. ¿Qué, no me darás un postre también?"

Ichigo sonrió, su rubor familiar aumento. "Por supuesto. ¿Qué te gustaría?"

"¿Qué tal si elijes para mí?" Kisshu la miró a los ojos, sosteniendo su mirada durante tanto tiempo como pudo antes de que ella parpadeara y se alejara. Serpenteo a la estantería de postres y observo que era lo que quedaba. Habían tenido un día ocupado, y la mayoría de las bandejas estaban vacías por completo.

"Mmm... creo... que voy a tener que probar... con la tarta de fresas". Feliz con su decisión, ella tomó un plato de postre y coloco una rebanada, luego agarró una lata de crema batida y artísticamente roció unos pocos puntos en la parte superior. Entonces, corto una fresa en rodajas para adornar en el lateral. Recogió un tenedor limpio, y presento su trabajo a Kisshu.

Sonriendo, tomó el plato. "Se ve bien, Neko-chan. Arigaotou".

"No hay problema." Ichigo esperaba con ansiedad, balanceándose sobre sus pies, lo vio probar el pastel. Como él lo esperaba, estaba delicioso.

"Mmm", dijo, sin molestarse siquiera en formar un cumplido coherente antes de tomar un segundo bocado, bastante grande. Para su deleite, Ichigo soltó una risita.

"¡Me alegro que te guste! Así que, eh, ¿cómo van as cosas últimamente?"

Kisshu pasó un dedo por su plato y se lo entregó de nuevo. "No tan mal. Hemos estado tratando de localizar a los enemigos extranjeros para ver si han aterrizado, pero es difícil porque su tecnología es muy diferente a la nuestra. Ni tu gente ni la mía saben tanto de la manipulación de partes del cuerpo, como ellos. "

Ichigo arrugó la nariz. "Sí, definitivamente no".

Kisshu se detuvo un momento. "¿Y cómo has estado? ¿Mejor?"

Ichigo asintió, avergonzada. "Hai. Uh, lo siento por haberme comportado tan extrañamente ayer."

"Todo está bien. Tuve una pequeña charla con Parfait".

Ichigo parecía nerviosa. "¿Qué le has dicho a ella?"

Kisshu sonrió. "No te preocupes, gatito. Solo se tan linda como siempre, y yo me aseguraré de que ella mire su boca."

Para su diversión, Ichigo, agachó la cabeza con humildad. Comenzó a tomar su barbilla para inclinarla hacia él. Pero antes de que pudiera, ella se dio vuelta y comenzó a lavar.

"Eso estaría bien", dijo Ichigo, abrió el grifo y agrego jabón al agua del lavabo. "No me gustaría que dejáramos de ser amigos por eso."

Kisshu sentía como si alguien le hubiera arrojado un cubo de agua helada en la cara. "¿A-amigos?" Se quedó atónito. ¿Era realmente todo lo que pensaba de él?

"Por supuesto", dijo Ichigo de forma casual. "Nosotros somos buenos amigos, ¿no?"

"H-hai," balbuceó Kisshu.

"¡Bien!" Ichigo sonrió. "Tenía la esperanza de que quizá, en algún momento, podríamos pasar el rato con las chicas, o con tus guerreros alienígenas -. Ya sabes, un gran grupo de amigos que van de excursión juntos. Suena divertido, ¿verdad?".

"Uh…huh", dijo Kisshu con desgracia. Ichigo cerró el grifo de agua.

"Tengo que ir a buscar el plato de Takata. Es probable que ya halla terminado." Ella le dio otra dulce sonrisa y desapareció de la cocina.

Kisshu estaba clavado en el suelo. ¿Amigos? ¿Amigos? No podía creer lo mal que sonaba. ¡Él no quería ser su amigo! ¡Él quería ser su novio, su protector, su amante, no sólo a su amigo! ¿No podía ver lo mucho que la quería? ¿La demasía con que la necesitaba? No podría esconder sus sentimientos, aunque hubiese querido.

Rechinando los dientes con frustración y amargura, se teletransportó lejos, no estaba dispuesto a mirarla a la cara y escuchar la palabra odiada nuevo.

"Por fin. Hemos terminado todo por el día de hoy." Ichigo suspiró, extendiendo los brazos sobre su cabeza. "Ahora puedo ir a casa y descansar... tal vez tome un baño. Eso suena bien", comentó con alegría. "Me pregunto ¡Qué pensara Pie-san del poema de Lettuce!"

Canturreando, tomo un atajo a través del parque, dándose cuenta de la agradable sensación del aire contra su piel. Era una tarde templada - una de las últimas, ya que el otoño terminaría pronto. Sería invierno el próximo mes. Tendría que sacar su abrigo blanco de la parte posterior de su armario.

"Mmm... pero el rojo es lindo también", reflexionó ella, pensando en voz alta. "Supongo que podría alternarlos para usarlos en diferentes días"

¡THWACK!

"¡Ahhh!" Ichigo sintió algo chocar con la parte posterior de su cabeza, atravesando su cráneo con un dolor agudo, el golpe la envió a volar sobre el pavimento. Con una mueca de dolor, trató de levantarse, al tiempo que se veía a si misma. Ambas rodillas estaban raspadas y su labio inferior sangraba. "Ay..." gimió, mirando alrededor. "¿Qué fue eso?"

"Así que tu eres Ichigo. Líder del equipo Tokyo Mew Mew".

Ichigo, finalmente, lo vio salir de detrás de un árbol. Se quedó sin aliento. Él no se parecía a ningún otro extranjero que hubiera visto antes. De hecho, nunca había visto algo o alguien así, antes que él.

Él era alto - más alto que Pie o Keiichiro, incluso - con el pelo largo, suelto y blanco, con escamas de costras en la cara, los brazos y las manos. Llevaba una capa larga color negro con capucha, y atada con una cinta azul. Sus ojos eran de un color rojo alarmante, ardiente, y los usaba para ver a Ichigo como si fuera una mota de polvo en el suelo. Como si fuera menos que nada. No había duda de que su segundo encuentro con un extraño alienígena era, definitivamente, más aterrador que el primero, con Kisshu.

Peor aún, ella todavía no se había tratado de transformar de nuevo en Mew Ichigo. Ryou les había dicho que todavía tenían el ADN en ellas, pero Ichigo había tenido miedo de intentar. Ahora, cuando se enfrentaba a una batalla, ella estaba literalmente temblando de miedo. Estaba a la vez avergonzada y apenada por como había permitido que el miedo la influyera.

Con sus manos temblorosas, buscó a tientas su colgante. El extraño entrecerró sus ojos observándola. De repente hablo: "¿Está seguro de que es ella, Zohn?"

"Positivo, Mahng". Para consternación de Ichigo, otro extranjero salió de detrás de un segundo árbol. Él era un poco más delgado que el primero, pero su cara morena era más espeluznante. "Tienes razón, aunque parece que voy a poder eliminarla con facilidad."

Mahng arrojo una piedra al aire y la atrapó. Ichigo se dio cuenta de que eso era lo que la había golpeado en la cabeza. Mahng miró a Zohn antes de preguntar. "¿Deberíamos matarla ahora?"

Zohn sonrió. "Ahora Mahng, sabes que siempre jugamos con nuestros enemigos antes de desmembrarlos. Ella todavía tiene una gran cantidad de sangre para derramar." Ahora se dirigió a Ichigo. "¡Ven, Ichigo de la Tierra, muéstranos un poco más de tu sangre!"Gritó, lanzando otra piedra contra ella. Ichigo saltó fuera del camino, justo a tiempo, pero no fue lo suficientemente rápida para evitar la siguiente, lanzada por Mahng. Corto su hombro, y ella gritó de dolor.

"Está bien", dijo con firmeza. "Yo puedo hacerlo. ¡Mew Mew Ichigo, metamorfosis!" -gritó ella, besando su colgante.

Un brillo la iluminó por completo, gradualmente se fue intensificando. Pero a medida que Ichigo sintió el poder ya conocido abriéndose paso en su interior, este fue detenido de repente por el terror, cerró los ojos con fuerza y se congeló. De inmediato, el poder se escapo, y ella se sorprendió al descubrir que no había cambiado. Antes de que pudiera hacer algo más, otra piedra más grande la golpeó en el estómago, la pelirroja se desplomó gimiendo de dolor.

"Esto es demasiado fácil", dijo Zohn, su siguiente se dirigía directo a su cabeza. Ichigo luchó para salir de su camino, logro esquivarla. Ahora se encontraba confundida.

"¿Por qué... no funciona?" -susurró. Se sentía completamente vulnerable. Ella no podía cambiar, y ahora, iba a ser lapidada hasta la muerte por los enemigos. Ni siquiera su velocidad y agilidad Mew parecían funcionar correctamente. Zohn empezó a reír, y ella lo miró. Se quedó sin aliento.

Mahng tenía entre sus manos una roca del tamaño de su puño. Si la golpeaba en el lugar equivocado, estaba segura de que le rompería algunos huesos. Se levantó del suelo, pero Mahng ya había arrojado la piedra.

Corrió... y siguió corriendo... no era lo suficientemente rápida... la piedra se acercaba...

"¡Ichigo!"