"Porque yo entiendo."
Mihara Emiko
-3- Secretos Irrepetibles
Hacía casi tres horas que estaba sentado en la biblioteca, mirando un punto muerto en la pared mientras tenía un ejemplar rarísimo de "Usos y no-usos de hierbas, hongos y raíces" de Martineta Brownstown, un libro que había estado buscando desde hacía meses... Pero no podía leer aun cuando lo intentaba.
No podía concentrarse. La sorpresa y los pensamientos seguían surgiendo uno tras otro. No podía hacer que su cerebro simplemente se quedara callado y calmado.
-Realmente... esto va a matarme.- murmuró, pasándose las manos por el rostro de manera cansada, tratando de 'despertarse' un poco.
Neville estaba guardando un secreto. No era un secreto cualquiera -como cuando los gemelos Weasley le habían confiado un mapa de los pasillos en donde aún colgaban los muérdagos encantados-, sino uno realmente importante.
"Es un mortifago." pensó con un suspiro.
La imagen de La Marca en el antebrazo izquierdo de Draco, estaba grabada con fuego en su memoria. Neville pensaba sinceramente que no importaba si pasaban los años: nunca olvidaría ese momento.
-Fui un estúpido... No debí aceptar el Juramento.- murmuró, sujetándose el cabello, apoyando los codos en la mesa, a los lados del libro abierto, hundiendo su cabeza entre los brazos.
La idea no abandonaría su cabeza aunque lo intentara, pero no podía decírselo a nadie. Ya había investigado más temprano esa mañana. El Juramento que había hecho no tenía fallas. Draco había elegido muy bien sus palabras y no le había dejado ni una escapatoria. Se llevaría ese secreto a la tumba...
-O tendré que guardarlo hasta que ya no sea un secreto...- volvió a hablar consigo mismo en un murmullo.
Esa era otra opción, pero por las actitudes del rubio se había dado cuenta de que no se lo había dicho a nadie más que a él... Saberse el único guardián de un secreto tan grande lo ponía incómodo. Era mucha responsabilidad, aunque no solo corría peligro la vida de Draco. Si ese secreto se sabía de labios de Neville, el león no tendría tiempo de soltar un suspiro antes de caer muerto.
-Definitivamente... la estupidez es una cualidad Gryffindor.- habló con un suspiró, recordando por un instante como el rubio Slytherin se había reído por su comentario la tarde anterior.
-Oh, ¿es eso verdad?- escuchó una dulce voz cerca de él y terminó levantando la cabeza para encontrarse con Luna -No recordaba que el Sombrero lo cantara el año pasado...- aclaró la rubia Ravenclaw, poniendo una de sus miradas perdidas, como si tratara de recordar.
-No, no es verdad, Luna.- le sonrió Neville -Es solo una cosa... que dicen por ahí.- le explicó.
-Oh, qué lástima... No es la primera vez que escucho sobre nuevas cualidades para las casas. Creo que el Sombrero también las sabe pero no las dice porque algunos profesores no lo aprueban.- explicó esta vez la chica, sentándose junto a Neville.
-¿En serio?- sonrió Neville, un poco más relajado por que la conversación comenzaba a distraerlo -¿Por ejemplo?- le preguntó y Luna le sonrió al ver que estaba genuinamente interesado en lo que tenía para decirle.
-Bien, por ejemplo, es sabido que muchos Ravenclaw, como la propia Rowena, son distraídos y algo soñadores.- explicó y Neville asintió -También se sabe que los Hufflepuff son buenos encontrando cosas.- apuntó -En cuanto a los Slytherin, se dice que la mayoría son en realidad miedosos y hasta algo cobardes... Aunque creo que una mejor definición sería, sensibles.- aclaró la rubia y esta vez Neville pareció distraerse de la conversación.
¿Sensibles? ¿Por qué de todas las palabras Luna tenía que utilizar esa? Ahora esa maldita imagen y todas esas ideas habían regresado a molestar. Neville gruño.
-¿De nuevo tienes problemas, Neville?- preguntó la chica con un tono maternal y calmado, apoyando su mano en el hombro del chico.
Por primera vez Neville no se sintió nervioso ante la cercanía de Luna y eso lo hizo sentir incómodo.
-¿De nuevo?- preguntó -Yo no tenía problemas, Luna.- le aseguró, pero enseguida la chica negó con su rostro:
-Bueno, tal vez no eran tus problemas... Pero ayer estabas preocupado.- le explicó y Neville como si le acabara de decir un secreto impresionante, abrió los ojos.
-Ah... ayer...- murmuró despacio, desviando la mirada unos segundos.
¿Qué tanto podía presionar el Juramento? ¿Podría hablar un poco mientras no dijera nombres? Tal vez si hablaba vagamente...
-Un... amigo mío.- murmuró nervioso por su propia elección de palabras -Me contó un secreto.- dijo de un tirón, cerrando los ojos... pero no pasó nada.
Oh, bueno, casi nada.
-Los secretos no se cuentan, Neville.- murmuró la rubia, poniéndose de pie.
Para ser sincero, Neville no había esperado esas palabras... pero de nuevo, pocas veces Luna le decía lo que esperaba o quería oír. La rubia le decía, la mayoría de las veces, lo que luego se daba cuenta, necesitaba oír.
-Tienes razón.- sonrió apenas -Los secretos no se cuentan.- repitió las palabras de la chica, tratando de volverlas propias, para ganar un poco de fuerza.
-Debes honrar la confianza que tu amigo depositó en ti.- le explicó Luna, usando de nuevo ese tono de voz tan maternal -Si no, cuando tú tengas un secreto, no podrás confiar en nadie para contarlo.-
Neville miró a Luna como si repentinamente la rubia hubiera dicho la verdad del universo, sin darle importancia.
-Confianza.- repitió el león y Luna asintió.
Claro, eso era. Por eso le era tan difícil mantener el secreto. Draco no había confiado de verdad en él... Necesitó un Juramento de por medio para hablar.
"Él cree que no voy a regresar." pensó repentinamente Neville y por fin pareció darse cuenta de la hora que era.
Draco miró por la ventana del pasillo antes de entrar en el baño del segundo piso. Le dio la vuelta a todo el lugar, mirando dentro de los cubículos hasta que dentro de uno encontró a Myrtle. El rubio se quedó unos segundos con la mano apoyada en la puerta abierta, mirando a la fantasma adolescente como si esperara que le dijera algo... pero ella simplemente continuaba llorando de manera silenciosa.
"¿Iré a terminar así?" pensó el rubio con tono amargo, cerrando la puerta para dejarla tranquila.
De todas las cosas que podría estar haciendo -estar en la Sala Multipropósito, reparando el maldito armario evanescente, por ejemplo- esta debería de haber quedado en último lugar: esperar para ver si Longbottom aparecía.
-No va a venir.- murmuró, quizás tratando de convencerse, aunque la parte racional de su conciencia parecía preguntarle porque le importaba tanto que el león no fuera a aparecer.
Él mismo le había dicho que no esperaba que regresara. Realmente, Longbottom tenía que tener una curiosidad insana o... Draco no podía pensar en ninguna otra razón para que el castaño regresara esa tarde a ese lugar, para escucharlo.
-Aunque él dijo que quería escucharme.- volvió a hablar consigo mismo, viendo su reflejo en uno de los espejos quebrados.
Su pálido rostro se reflejaba justo sobre una fuerte grieta que quebraba la imagen en dos. Su rostro estaba dividido en la imagen y casi podía sentir que su alma estaría de esa forma en poco tiempo. Tenía que matar a Dumbledore. Tenía que quitar una vida... Eso rompía el alma, la quebraba.
"¿Cómo se sentirá?" pensó, sujetándose el pecho, sin quitar la mirada de su quebrado reflejo "¿Será doloroso?" su mano tembló y apretó más la tela de su camisa "¿Hará... que cambié?"
De las muchas cosas que Draco no sabía de sus padres, tal vez en la que más había pensado durante los últimos meses era: '¿Ellos son asesinos?' No tenía que pensarlo siquiera para saber que su tía Bella lo era, pero siempre había creído que era una extraña mujer. No la conocía demasiado, pero dos meses teniéndola en su casa lo habían ayudado a sacarse muchas dudas.
-¿Iré a terminar así?- habló esta vez, pensando que tal vez había una conexión entre la locura y los asesinatos.
Por segunda vez en dos días, había dejado a Luna Lovegood para ir a ver a Draco Malfoy. Algo grave estaba pasando en la mente de Neville. Él parecía no verlo o tal vez lo estaba tomando como algo normal, como una de esas cosas que pasan en la adolescencia, pero lo importante era que una idea se había formado en su cabeza.
"Puedo salvarlo."
¿Quién en su sano juicio trataría de ayudar a Draco Malfoy? Neville creía que si se lo preguntaban una semana atrás, no hubiera respondido de la misma manera que respondía hoy. Él había visto una parte de Malfoy que ahora sabía, nadie más había visto. Estaba seguro. Aun cuando hubiera un Juramento de por medio, quería creer que podía ganarse la confianza de Draco, aunque no sabía aún porqué quería eso.
Neville llegó al segundo piso algo tarde. El día de ayer habían sonado las campanas del reloj, dando las cinco de la tarde... Hoy eran las seis. Comenzaba a anochecer por estar en invierno.
Llegó frente a la puerta del baño y no entró lenta y silenciosamente como ayer: caminó con pasos seguros, como si quisiera que quien estuviera ahí lo escuchara antes de que llegara... y así fue.
-Viniste.- retumbó la voz de Draco en el baño y Neville se quedó de pie junto al último cubículo, mientras veía que el rubio se daba vuelta, apoyado en los lavabos -Eres un verdadero león.- sonrió el rubio, pero Neville se dio cuenta que era una broma.
-Te dije que vendría.- respondió con un suspiro, mirando alrededor por primera vez, dándose cuenta que no había agua en el piso -¿Tu lo...?-
-Si... era muy odioso escuchar ese maldito chapoteo al caminar.- explicó, encogiéndose de hombros, aunque sus palabras le habían dado una pista a Neville.
-¿Estuviste mucho esperándome?- preguntó el león, acercándose un poco.
-Yo no espero a nadie, Long- gruñó Draco, pero al levantar la mirada hasta Neville, recordó que le había pedido que no lo llamara por su apellido. Pero de nuevo ¿por qué le importaba?
Neville se quedó callado y antes de poder evitarlo, estaba mirando el brazo del rubio, y fue entonces que se dio cuenta que se notaba La Marca a través de la delgada tela blanca de la camisa.
-Deberías usar el sweater.- le dijo y antes de que Draco le preguntara con una sonrisa engreída si es que acaso se preocupaba por su salud, Neville señaló el brazo del rubio y entonces se dio cuenta de porqué lo decía.
-Hump, tienes razón.- admitió Draco, pasándose la mano por el antebrazo varias veces, como si pudiera borrarla.
De nuevo silencio. Ambos sabían por qué estaban ahí, pero no parecían querer iniciar una charla que terminaría igual o parecido a la de ayer... Francamente Neville no creía que Draco pudiera contarle un secreto peor que el que ya sabía, pero cuando lo pensaba de nuevo, su mente lo ayudaba a ver que existían mil cosas peores.
-¿Hoy también... me dirás un solo secreto?- decidió hablar el castaño y Draco pareció despertar de entre sus pensamientos.
Claro, para eso estaban ahí después de todo... Aunque no había pensado en que le diría porque no había esperado que fuera a aparecerse. Draco todavía parecía creer que de un momento a otro Myrtle lo despertaría y le advertiría que el toque de queda estaba cerca... Después de todo, durante los últimos meses pasaba más tiempo encerrado en ese baño que en la sala común de Slytherin.
-No lo sé... Tal vez te pueda decir dos...- dudó, desviando la mirada al notar que tenía que levantarla para verlo.
Neville notó que de nuevo la diferencia de alturas ponía al rubio de mal humor, así que antes de que le dijera algo, fue y se sentó en el banco contra la pared, esperando que Draco se acercara también.
-¿Podrías comenzar... donde te quedaste ayer?- le preguntó despacio, con algo de curiosidad, pero también con mucha preocupación.
No había querido pensarlo... En realidad, Neville se había concentrado en todo el tema de "soy un mortifago" para no pensar en ese poco de información que Draco le había dicho sin querer. Que Voldemort estaba en su casa y que... todo era por su padre, ¿verdad?
El rubio por su parte suspiró, todavía un poco incómodo por lo último que le había dicho el león. No quería pensar en La Marca o el por qué la tenía, pero era lo que quería saber, ¿verdad?
-¿Y dónde me quedé ayer?- le preguntó, sentándose pesadamente en el banco, apoyando su codo en el apoya-brazos de madera para así apoyar el mentón en su mano y mirar a cualquier lado antes del rostro de Neville.
-Bueno... dijiste que tu padre te llamó...- respondió el castaño y trató de recordar las exactas palabras del rubio -...la noche del último día de vacaciones.-
-Bonito regalo de despedida, ¿no?- interrumpió Draco con un tono cínico. Neville lo miró, pero el rubio no lo estaba mirando -Hubiera preferido una escoba nueva.- agregó, aún con ese tono de voz.
El león se quedó callado unos momentos sin saber que decir. En realidad, no estaba seguro de cómo reaccionar. ¿Tenía que consolarlo de alguna manera? Neville sospechaba que el 'todo va a estar bien' sonaría muy cliché y que además, no era algo que pudiera sonar creíble dada la situación. No se le ocurría nada para decir... o bueno, casi nada.
-Muchas cosas hubieran sido mejor regalo.- murmuró y el comentario hizo que Draco lo mirara, aunque esta vez era Neville el que tenía la mirada clavada en el piso -Hasta un abrazo hubiera sido mejor...-
Draco soltó una carcajada.
-¿Un abrazo?- repitió con un tono burlón y Neville lo miró como si no entendiera que tenía de gracioso -¿Crees que mi padre es del tipo que da abrazos?- murmuró, ahora con una simple media sonrisa en los labios -¿O buenos deseos? ¿O besos de buenas noches?- continuó, sin saber por qué seguía hablando -Francamente, Longbottom: ¿En qué mundo vives?- le preguntó de nuevo con tono cínico, ya sin siquiera recordar que el chico le había dicho que no le gustaba que lo llamaran por su apellido, aunque eso fue en lo último que Neville reparó.
El león lo miró sorprendido y al mismo tiempo no sabía si reír por lo estúpidas que eran las palabras de Draco o sentir lástima por él.
-Que lastima...- murmuró con un suspiro. Si Draco hubiera tenido tiempo, hubiera reaccionado de otra manera antes de quedarse callado escuchándolo -Tú tienes a tu papá contigo y parece no valorarte...-
Aun cuando este comentario hubiera sido valedor de otra carcajada, Draco sintió un nudo en la garganta.
-¿Y tus padres...?- murmuró el rubio. Aunque sabía algo por los comentarios de su tía, no estaba seguro de nada.
-Están en San Mungo.- respondió enseguida Neville, casi automáticamente. A veces se cansaba de que le preguntaran y sintieran lástima por él -Creía que tu más que nadie sabías eso.- agregó antes de perder el valor -Tu tía los puso ahí.-
Draco tragó duro y por primera vez admitió, en su mente al menos, que tener la tía que tenía era una de las peores cosas que le habían pasado en la vida... Aunque claro, con las cosas que habían pasado ese último verano, Bellatrix había perdido importancia en su lista de "cosas que odio de mi vida".
-...Yo...- murmuró repentinamente Draco y Neville levantó la mirada del piso para posarla sobre el rubio, pero este ya no lo miraba. El silencio los volvió a rodear y al ver que Draco parecía no decidirse por decir algo, Neville habló:
-No tienes nada por que disculparte, ¿sabes?- le aseguró -Tu no hiciste nada.-
El escuchar esas palabras no alivió al rubio Slytherin.
-...Aún.- murmuró, pero Neville no pudo escuchar bien lo que había dicho.
-¿Qué?- y Draco pareció dudar en si repetir lo que había dicho sin pensar.
-Nada.-
El castaño miró a Draco como si no le creyera del todo, pero decidió dejar ese tema de conversación por la paz... Además, no conseguiría la confianza del rubio si lo presionaba. El día de ayer debería de ser suficiente prueba.
-Bueno... mejor solo... dime lo que quieras decir... si es que aún quieres decirme algo.- le habló Neville, presintiendo que esa pequeña charla había puesto más incómodo al rubio de lo que lo había puesto a él.
Como si hubiera dicho lo que había pensado, Neville vio que Draco se levantaba y estuvo a punto de preguntarle si podía venir mañana cuando el rubio se dio la vuelta, mirándolo... Esa era el tipo de posición que el heredero Malfoy más parecía disfrutar: mirar a los demás desde arriba... Aun cuando eso mismo lo orillara a estar así de solo.
-Tengo una misión...- murmuró y desvió la mirada... en realidad eran dos misiones, pero -Hay algo que tengo que hacer... aquí en Hogwarts.- explicó.
Neville lo miraba con verdadero interés y bastante preocupación. ¿Sería que Draco tenía que... matar a Harry? Nah, parecía improbable. Después de lo que Harry había contado luego del Torneo de los Tres Magos, Neville tenía la impresión de que el mismo Voldemort quería arrebatar la vida del chico-que-vivió.
-¿Es algo relacionado con Harry?- preguntó despacio, pero ya sabiendo que recibiría una negativa... aunque la mirada de Draco pareció decirle todo lo contrario.
-No lo sé.- fue la respuesta del rubio y Neville comenzó a sentirse incómodo -...Tal vez.- agregó y Neville bajó la mirada.
-¿Qué tienes que hacer?- preguntó el león, regresando su mirada al rostro de Draco, que se mantuvo en silencio -¿Tienes que matar a alguien?- preguntó y antes de no responder, el rubio dio un paso atrás.
"No esta vez." pensó Neville y antes de que Draco tratara de huir de la conversación, lo sujetó del brazo.
-¡No podré repetirlo nunca! ¡Solo responde, Draco!- soltó levantando la voz, sin meditar que esta era la primera vez que llamaba al rubio por su nombre o que era también la primera vez que siquiera lo tocaba luego del Juramento.
Todo eso y más disgustó al rubio, que enseguida sacudió su brazo, consiguiendo que lo soltara y antes de que Neville lograra reaccionar, tenía su varita frente a los ojos azules del león.
-Silencio.- murmuró Draco y el león asintió, lamiéndose los labios para no decir nada -No te diré lo que tengo que hacer... No vale la pena que lo sepas aun cuando no puedas repetirlo.-
-Si vale la pena.- aseguró Neville, recibiendo una de esas miradas de odio de parte del rubio, pero aun así agregó -Esto te está matando por dentro. Ya no sabes que hacer... Tú no quieres hacer esto, Draco. Nunca quisiste y aun así...-
-Tengo que hacerlo.- interrumpió ahora Draco. Su mano tembló suavemente, pero aferró su varita con fuerza, haciendo que Neville retrocediera un paso y volviera a sentarse en el banco.
-No. No tienes que hacerlo.- repitió el león -Si solo le pides ayuda a Dumbledore- quiso convencerlo, pero Draco se rió repentinamente.
-¿Ayuda? ¡¿Ayuda?- levantó la voz el rubio -¿Crees que alguien se molestara en ayudarme? ¿A mí o a mi familia?- le preguntó y Neville lo miró de la manera más seria que pudo.
-Yo estoy tratando de ayudarte, ¿no?-
Draco se quedó callado, simplemente mirándolo. Aunque el león tenía razón, no era lo mismo. El que él estuviera ahí de todas las personas era solo casualidad, un juego del destino o el azar. Realmente no sabía por qué era Longbottom quien lo estaba escuchando soltar todos esos secretos que le comían el alma y -justo como el león había dicho- lo mataban lentamente.
-No entiendes.- murmuró -Me matará... Nos matará a todos.- se le quebró la voz.
Neville tragó incómodo. Definitivamente esto no era algo que esperara que sucediera. Aun cuando ya había visto llorar a Draco, era totalmente diferente que empezara a llorar frente a él, mientras hablaban... Casi se sentía responsable por el llanto del rubio, aun cuando sabía ahora parte de las razones por las que lo había visto así en primer lugar.
-Todos moriremos algún día.- le dijo y al ver que Draco trataba de decir algo, continuó -¿No crees que al menos deberías hacer que tu vida valiera algo antes de morir?-
Luego de decirlo se dio cuenta de lo que había dicho... De una manera algo cruel le acababa de decir al rubio que su vida no valía nada. La mirada de Draco le dijo que lo había entendido de esa manera y Neville quiso corregirse.
-...Yo... No quise...- trató, pero la sonrisa en los labios de Draco lo hizo callar de repente.
-Si tú quieres ayudarme... no quiero imaginar lo que dirán quienes quieren hundirme, Longbottom.- murmuró, bajando su varita.
-No quise sonar así.- le aseguró, quería disculparse, pero las palabras no salían -Tu vida vale... y la de tu familia.- aseguró.
-¿Mi familia?- repitió -¿Olvidas quiénes son mi familia? ¿Mi tía?-
De nuevo, las palabras no salían. Neville tragó duro y bajó la mirada. ¿Cómo podía arreglar esto ahora?
-Hablaba de tus padres.- explicó -Sé lo que es crecer sin padres...- murmuró -Por eso no quiero que nadie pase por eso si puedo evitarlo.-
-Entonces todo se reduce a que me tienes lastima...-
-No.- respondió enseguida, levantando por fin la mirada -No es lastima.- aseguró, aunque aún no terminaba de estar seguro porqué quería ayudar a Draco.
-¿Qué es entonces, Longbottom? ¿Por qué quieres ayudarme aún después de toda la mierda por la que te hice pasar los últimos seis años?- volvió a hablar el rubio, tratando de ser cruel y recuperar un poco de fuerza en sus palabras.
-No lo sé.- le respondió sin quitar la mirada de los ojos de Draco -Realmente no lo sé.- fue sincero, suspirando al final.
El rubio guardó la varita en el bolsillo y se cruzó de brazos. Sintió un escalofrío. Ya era de noche... Tal vez ya era tiempo de cenar incluso y él estaba teniendo conversaciones sin sentido en el baño de niñas del segundo piso con un león. Patético.
-Cuando lo sepas avísame...- le murmuró -Si sigue sin ser lástima, tal vez hable de nuevo contigo.- dijo y dio algunos pasos para atrás antes de darle la espalda.
Neville pensó en detenerlo, pero lo pensó mejor... ¿Realmente quería saber más cosas esa noche?
-No es lástima, Draco.- levantó un poco la voz y miró al rubio, que aún le daba la espalda sin alejarse más.
-Sigue repitiéndolo y tal vez te crea... Neville.- y con esas palabras salió de allí.
"Harry Potter" y todos los personajes relacionados © J. K. Rowling, 1997
"Porque yo entiendo." © Emiko Mihara, 2011
