¿Ven? Les dije que no tardaría mucho, de hecho pensaba subirlo el viernes pasado, pero mi internet se cayó y no pude, respondiendo al comentario de Guest, el diseño que describí para el chupa cabras que use es el mismo que el de los comics de MLP N 3°, aun que creo que me equivoque en algunos detalles.

Sin más preámbulos he aquí el capitulo 3

Capitulo 3: El anciano y el castillo

-Este… señor…- dijo Sweetie –¿a dónde nos dirigimos?-

-Yo me dirijo a mi casa- respondió con una voz aguardentosa -ustedes pues… no lo sé- y concluyo sin más con una risita.

-Es que tenemos miedo de encontrarnos con otra Manticora- dijo Applebloom –y pensamos que usted podía guiarnos de regreso a Ponyville-

-¿Ponyville?- Dijo el anciano con sorpresa -¿y dónde queda eso?- las pequeñas se miraron entre sí confundidas y Apple Bloom continuo.

-Es el pueblo que se encuentra a las afueras del bosque Everfree-

-¿Bosque Everfree? ¿Así se llama este bosque?- las pequeñas se miraron entre sí aun mas confundidas que antes, pero el anciano continuo hablando –tengo más de cien años viviendo en este bosque y jamás había oído que tuviera un nombre-

-Eso explica el por qué no conoce Ponyville- dijo Apple Bloom -el pueblo se fundó hace menos de cien años- concluyo ganándose la atención del viejo poni.

-¿Enserio…?- dijo el anciano al momento de detenerse.

Las pequeñas chocaron en fila india y tallándose las narices asomaron sus cabezas por los costados del viejo. Adivinen cual fue su sorpresa cuando frente a ellas, recostado como tomando una siesta se encontraba un enorme, con múltiples cuernos de la espalda a la cola, lomo y color azul eléctrico, dragón. Las pequeñas estaban por salir corriendo cuando, desafiando toda la lógica posible.

-¡Ya regrese!- grito el anciano dirigiéndose al dragón.

El gran dragón abrió un ojo de golpe, haciendo que las pequeñas contuvieran la respiración. Lentamente el dragón se levanto hasta quedar sobre sus patas traseras y levantando sus brazos dio un potente bostezo que alerto a Zecora y las mane six.

-¿Escucharon eso chicas?- pregunto Twilight al escuchar lo que para ella sonó como un rugido

-Una cueva ahí por ahí, y un dragón habita allí- revelo la cebra.

En el acto las 7 se dirigieron en dirección de donde provenía aquel espeluznante sonido. Mientras tanto, las CMC seguían temblando de miedo frente a la escamosa criatura que frente a ellas despertaba. El corazón de las pequeñas comenzó a sentirse como un tambor en sus pechos cuando el dragón miro directo al anciano y para aumentar su sorpresa aun más el enorme reptil le dijo.

-Te esperaba hace una hora- dijo aun bostezando –¿qué te retraso?-

-Lo siento, pero una Manticora intento comerse a estas pequeñas- dijo el anciano mientras las aludidas apenas si atinaban a saludar con sus cascos.

-Como sea- se dio vuelta y retirándose dijo sus últimas palabras –recuerda que mañana me prometiste estar en primera fila- y se fue caminando hacia a su cueva sin esperar afirmación.

El anciano continuo caminando mientras las pequeñas seguían saludando a la nada paralizadas por el miedo.

-Pequeñas- una rasposa voz las saco de su trance –hemos llegado-

Apple Bloom parpadeo una vez, Scootaloo parpadeo dos veces y Sweetie belle parpadeo tres veces. Casi tan sorprendidas como ver a un enorme dragón de cerca, pero con mas asombro que terror, se dieron cuenta que frente a ellas, aun mas grande que el dragón, tal vez diez veces, se encontraba un imponente árbol que aparentaba poder rasguñar los cielos si se lo propusiese. Contemplaron el árbol por unos cuantos minutos con las bocas bien abiertas, solo para abrirse aun más cuando bajaron sus miradas y frente a ellas un pequeño pero majestuoso castillo descansaba a la sombra de tan magnífico árbol.

-Niñas- la voz del anciano las saco de su trance –¿van a entrar?-

Aun asombradas las pequeñas potrillas entraron al castillo. Al entrar no notaron decoración alguna hasta pasados unos minutos. Alguno que otro cuadro en donde se veían diferentes batallas de guardias reales peleando contra grifos, dragones y otros seres que no identificaron. Siguieron caminando por el gran pasillo apenas iluminado por la tenue luz de las antorchas mientras admiraban todas y cada una de las pinturas. Al final del largo pasillo se vislumbro una gran puerta, el anciano bajo un poco su capucha revelando un largo y puntiagudo cuerno, este se ilumino en un aura anaranjada y abrió las puertas de par en par. Aun contra todos los pronósticos, las mandíbulas de las potrillas volvieron a caer, frente a ellas se encontraba la más basta, increíble y que tal vez solo Twilight podría envidiar, colección de libros y pergaminos que habían visto en sus jóvenes vidas. Aunque el increíble desorden que había frente a ellas solo lo podían comparar con el chiquero de la habitación de Scootaloo.

-Este tiradero me hace sentir en tu habitación Scootaloo- dijo Apple Bloom sin apartar la vista de todos lados.

-Si…- 1, 2, 3 -¡oye!-

Sweetie Belle estaba tan maravillada con el lugar como sus amigas. Mientras ellas discutían sobre sus cuartos, ella seguía mirando por aquí y por allá, había tanto que mirar que no podía ni apartar ni sostener la mirada en un solo lugar. No pudiendo decidirse hacia dónde mirar, regreso su vista hacia sus amigas y su mirada se agrando y con un chispeante brillo en sus ojos y una hermosa sonrisa exclamo.

-Que hermosa es…- dijo casi como un suspiro

Sus amigas voltearon para ver que la había hecho pronunciar aquellas palabras. Su sorpresa fue grande cuando sus miradas se encontraron con el objeto en cuestión. Justo sobre la puerta por la que entraron y abarcando casi la mitad de la pared, se encontraba un inmenso retrato, en el se veía la imagen del cuello hasta su cuerno a la unicornio más hermosa que hubieran visto en sus jóvenes vidas. Un hermoso pelaje blanco como la nieve, una crin rubia casi dorada y asiendo juego un par de ojos azules como el infinito cielo, todos estos elemento más una tierna y a la vez sincera sonrisa se encontraban plasmadas en la unicornio inmortalizada en aquel enorme cuadro. Las tres contemplaron con ternura aquel exquisito cuadro y así siguieron hasta que Apple Bloom pregunto al aire.

-¿Por qué alguien pintaría un cuadro tan grande?-

-Leí una vez entre todo este mar de libros- las tres dirigieron sus miradas al anciano –que la grandeza de las cosas solo puede ser apreciada si se hacen con amor, obviamente el que hiso este retrato estaba muy enamorado- concluyo ganándose con eso la mirada de las potrillas excepto una.

-Nunca creí que hubiera yegua más hermosa que mi hermana- sus amigas la miraron raro –sin mencionar a las princesas-

Scootaloo y Apple Bloom dejaron de mirar después de un rato, pero Sweetie mantenía firme la mirada en aquel cuadro hasta que se atrevió a preguntar

-¿Quien pinto este cuadro?-

-El retrato esta firmado con el nombre por la parte de atrás, si no mal recuerdo su nombre era…- el anciano se llevo un casco a la cara y soltó una sonora carcajada para luego ser víctima de un ataque de tos. Las niñas se miraron entre sí, de nuevo… –perdón por eso, pero tal parece que las coincidencias están interesantes esta noche, pues el nombre del potro que pinto este lienzo, es el mismo de este bosque- pensó por un momento y continuo –y hablando de nombres, olvide presentarme- el anciano hace una reverencia inclinándose y dice –mi nombre es Alone-

-Sweetie Belle, encantada-

-Scootaloo, gracias por salvarnos-

-Apple Bloom, es un placer- la pequeña se detuvo a analizar la conversación y pregunto -¿Hubo alguna vez un corcel llamado Everfree?- planteo Apple Bloom.

-Tal vez, hoy en día existe cada nombre que la verdad muchos de ellos dan más pena que otra cosa- afirmo Scoot.

-Ese nombre… siento que ya lo había escuchado antes…- dice Sweetie con una pesuña en su frente.

-¡Do-oh! Everfree, bosque Everfree ¿a qué más se supone que te deba recordar?- responde burlona la pegaso peli purpura.

-No… no me refería al bosque, no recuerdo bien, es como… como si hubiera conocido a un potro Everfree antes- responde la unicornio.

-¿Segura que no hablas sobre esa canción que escribiste sobre el bosque Everfree?- Cuestiona Apple Bloom.

-¿Cual canción?-

-La canción cursi que nos cantaste poco después de que nos hiciéramos amigas- contesta la pegaso.

-¡Oh! Esa-

-Sí, incluso lloraste cuando la cantaste, dijiste algo sobre sentirte nostálgica- afirma la granjera.

-¿Yo dije algo así?-pregunto la potrilla blanca mientras veía asentir a sus amigas

-¿Cuál era el nombre de la cancioncita?- pregunto la menor de las manzanas

-Se llama canción de amor- respondió Sweetie con una sonrisa.

Alone solo observaba esta escena entretenido mientras acomodaba unos cuantos papeles regados por su escritorio de trabajo. Mientras estaba en ello una pequeña hoja callo del escritorio y aterrizo justo frete a Sweetie Belle que ignoraba las preguntas de sus amigas y continuaba embobada con el cuadro.

-¡Hey! ¿Qué es esto?- pregunta la pelirroja.

-Es solo una vieja canción que escribí hace mucho tiempo, desgraciadamente solo un cantante prodigio puede interpretarla- responde Alone con voz rasposa y nostálgica.

Despegando sus ojos de la pintura, Sweetie toma la partitura entre sus cascos y comienza a leerla. Luego de unos minutos devolvió la hoja a su dueño y dijo.

-Es una hermosa canción, creo… creo que podría cantarla- dice no muy convencida.

-Esta canción requiere de una excelente voz y gran habilidad, ambas cosas que adquieres con el tiempo, pero estoy seguro de que podrás cantarla cuando seas mayor- respondió Alone.

-Pero… sé que puedo- dijo tímidamente.

-¡Demuéstraselo Sweetie! ¡Sí! Tu puedes- le gritan sus amigas para darle ánimos.

-Tus amigas tienen mucha confianza en ti– el viejo potro hace una reverencia –le concedería a este vejestorio el honor de escuchar su hermosa voz-

Un poco apenada, la pequeña asiente y Alone las guía a una de las puertas que vieron antes en el pasillo. Para su sorpresa la habitación resulto ser un pequeño cuarto con lo que parecía ser un pequeño escenario, aunque si uno se ponía a pensar, era poco probable que estuviera pensado para serlo. Prendió unas cuantas velas y salió de la habitación por un momento.

Sweetie Belle subió al escenario, Alone regreso trayendo tres cojines con él y todos se sentaron. La pequeña unicornio miro un poco nerviosa a su pequeño público que le dan ánimos y la alienta a cantar. La potrilla baja la mirada y aclara su garganta y toma aire y…

-¡Gran dragón! ¡Necesito su atención!- grito Zecora.

-Zecora- dijo el dragón mientras detenía su caminar -es raro verte en esta parte del bosque, especialmente de noche- mira de reojo a sus acompañantes que parecían estar temblando un poco, especialmente la pegaso de color amarillo –o acompañada…-

-Perdona si soy grosera, pero tengo una pregunta que me azora- el dragón mira a la cebra directo a los ojos –tres potrillas por Jacklopes vampíricos fueron atacadas, por casualidad ¿has cruzado tu camino con las antes mencionadas?-

-No eh visto a tres potrillas huyendo de esas molestias esponjosas- las chicas comenzaron a desesperarse –pero si eh visto a tres potrillas caminando al lado del viejo-

-¿Cual viejo?- pregunto Applejack.

-El viejo Alone, el vive en el castillo que está en la base del gran roble que esta por allá- dijo apuntando tras él con su pulgar

-¡¿Están con un dragón?!- pregunto Rarity casi al punto de desmallarse.

-No, el viejo Alone es un poni- aclaro el dragón.

-Muchas gracias gran dragón- la cebra se inclino en señal de respeto.

-No hay de que Zecora, después de todo te debía una- dijo con una pequeña sonrisa.

-Solo trata de tener cuidado con la broma venenosa- respondió Zecora con una sonrisa.

El gran dragón se quedo parado viéndolas alejarse y cuando las perdió de vista suspiro y con una mirada seria se dijo a sí mismo.

-Mientras el viejo Alone no encuentre lo que busca dentro de alguna de ellas todo estará bien-

Y sin perder tiempo el dragón se perdió entre la oscuridad del bosque en busca de su cueva.

Bien, este capítulo no tuvo tanta acción como el anterior, pero no desesperen que en el próximo haya una gran revelación. Próximo capítulo 4: El sacrificio de amor.