Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.
GOD LOVE HER
Capitulo once – Para esos a los que he dejado atrás
Carlisle's POV
La gente siempre nos tenía lástima a Esme y a mí. No tenían que decir nada, podía verlo en sus ojos. Nos tenían lástima por el "difícil" hijo adoptado. El que siempre causaba problemas.
Ellos nos tenían lástima y yo los tenía lástima a ellos, porque nunca sabrían la realmente maravillosa persona que era en realidad mi hijo, dentro del exterior de chico malo. Edward había tenido una vida difícil y había cometido sus errores, pero no era el malvado hijo del diablo que muchos le hacían parecer.
― Dr. Cullen, el Jefe Swan está aquí para verle.
Levanté la vista del gráfico que estaba leyendo para ver a Rachel Stanley detrás de mí, flanqueada por Charlie Swan. La cara de Rachel estaba inexpresiva, pero sus ojos ardían con curiosidad. Tras dos días, todos sabían que la hija del jefe de policía se había escapado con Edward. Era el cotilleo del pueblo. Me pregunté si el jefe estaba más enfadado por las inevitables comparaciones hechas entre Bella y su ex-mujer Renee, o porque Bella se había escapado con mi hijo, del cual estaba seguro que Charlie le había avisado numerosas veces que se mantuviera alejada.
― ¿Cómo puedo ayudarte, Charlie? ― pregunté, manteniendo mi voz educada pero distante. Cualquier cordialidad que nuestra relación tuvo una vez, había desaparecido cuando me negué a ayudarle a cazar a nuestros hijos y arrastrarles de vuelta.
― Puedes decirme el número de teléfono de tu hijo, ― gruñó Charlie como respuesta, sin preocuparse de fingir educación. ― Bella no responde al suyo y estoy preocupado por lo que tu hijo le está haciendo.
― ¿Lo que Edward le está haciendo? ― Mi voz ahora era un poco más educada de lo que lo había sido la de Charlie. ― Edward no le haría daño a Isabella, Jefe Swan. Me siento insultado porque lo insinúe.
― No es porque le haga daño por lo que estoy preocupado, ― gruñó Charlie. ― Es porque la seduzca. ¡Mike Newton tuvo una conversación muy interesante con Bella que nos dejó, a él y a mí, preocupados por lo que tal vez tu hijo la esté convenciendo de hacer!
― Isabella tiene dieciocho años, jefe, ― contesté con tranquilidad. ― No creo que sigas teniendo opinión sobre lo que ella hace. Si desea ser seducida, entonces supongo que simplemente tendrás que dejar que sea seducida.
Pensé por un momento que Charlie iba a pegarme, pero en su lugar, se dio la vuelta y caminó un rato antes de tomar una respiración profunda para calmarse y volverse a mí.
― No siento nada más que respeto por ti, Carlisle, ― dijo, su voz sonaba más calmada que antes. ― Pero si tu hijo le toca un solo pelo de la cabeza a mi hija-
― ¿Qué harás? ― interrumpí. ― Los dos son adultos legales y pueden hacer lo que quieran. Nosotros ya no tenemos nada que decir, Charlie.
― Porque tú decías mucho antes, ― se burló.
― ¿Perdona? ¿Puede explicar eso, Jefe Swan? ― Mi voz estaba calmada, demasiado calmada, y eso pareció intimidar a Charlie por un momento. Pero él no era un cobarde, así que siguió.
― Has dejado que ese chico fuera un salvaje desde que llegó aquí, Carlisle. ¡Si le hubieras dado un poco más de disciplina, entonces no habría manipulado a Bella para que se fuera con él, y nosotros no seríamos el tema de los cotilleos de todo el pueblo!
Miré al enfadado hombre con la cara roja y sentí el primer tirón de lástima por él. Tenía que ser duro. Nunca había conocido a su ex, pero lo sabía todo sobre Renee gracias a los cotilleos del pueblo. Esa era la segunda vez que el jefe de policía era el centro de los cotilleos del pueblo, una posición incómoda para un hombre tan privado como Charlie Swan.
Aún así, Edward era mi hijo, y mi lástima no era suficiente para permitirle que hablara así de él.
― Edward no es tan malo como tú pareces creer que es, Charlie, ― dije suavemente. Le miré a los ojos y seguí hablando, ― tampoco Bella es tan angelical. ¿Alguna vez se te ha pasado por la cabeza que tal vez se haya marchado porque estaba harta del pedestal en que la habías puesto? Es una adolescente pero, por lo que sé, nunca ha sido realmente una niña.
― ¡Tú no sabes nada de mi hija, así que guárdate tus teorías para ti mismo! ― bramó Charlie. ― ¡Llama a tu hijo y dije que traiga a mi hija a casa o sino lo haré yo!
Dicho eso, Charlie se dio la vuelta y se marchó enfadado dando fuertes pisadas. Me quedé atrás, suspirando y preguntándome como habíamos llegado a esa situación en primer lugar.
― ¿Qué es eso que he oído de que te has metido en una pelea con Charlie Swan en el hospital?
Tu día es maravilloso cuando tu mujer te saluda con esas palabras en la puerta.
― ¿Eso es lo que dicen que ha pasado? ― pregunté, colgando mi abrigo y besando a Esme en la mejilla. Incluso después de cerca de veinte años de matrimonio, ella todavía era la mujer más hermosa que había visto.
― Sí. Abigail Mallory no podía esperar a decírmelo cuando paré en el supermercado esta tarde. Aparentemente, ella lo oyó por Dolores Newton, que lo escuchó por su marido a quien se lo contó Jack Stanley que lo escuchó de-
― Rachel Stanley, ― terminé por ella. ― Debería haberme dado cuenta de que no podría esperar a contar la historia. Vive para los cotilleos. El Jefe Swan y yo tuvimos unas palabras, pero no hubo violencia física. ― Ahuequé mis manos en la cara de Esme de manera que pudiera darle un beso real antes de descansar mi cabeza contra la suya. Suspiré. Eso era lo que necesitaba –necesitaba que mi mujer me abrazara.
― ¿Sobre qué fueron esas palabras? ― me preguntó Esme suavemente, envolviendo sus brazos fuertemente alrededor de mi cintura y besando mi garganta.
― Edward e Isabella, ¿qué más? ― Enterré mi nariz en su pelo para poder olerla. Amaba el olor de Esme –era tan fresco, tan hermoso. Tanto como la mujer por sí misma.
― ¿Qué tenía que decir que no se haya dicho ya? ― preguntó Esme.
― Aparentemente, Michael Newton llamó a Bella y lo que fuera que le dijo, le convenció de que Edward está intentando seducirla. ― Suspiré de nuevo y me alejé de mi esposa. ― Charlie me ha informado de que tengo que decirle a Edward que traiga a Bella de vuelta o lo hará él mismo.
― Él no puede obligar a Bella a volver. ― Esme era una mujer de buen corazón, pero también era muy realista. ― Tiene dieciocho años. Lo que haga es por elección propia.
― Yo sé eso, tú sabes eso, y Charlie se niega a reconocerlo. ― Me pasé la mano por el pelo. ― Voy a llamar a Edward. Incluso si Charlie no hubiera demandado nada, quiero asegurarme de que están bien y no hemos oído nada de ellos desde la noche que se fueron.
― Están bien. ― Esme subió y bajó su mano por mi espalda. ― ¡Pero no puedo creer que el jefe piense que Edward seduciría a su hija! Edward ha cometido errores, pero le crié para ser un caballero y... tú también crees que tal vez intente seducirla. ¿Qué sabes que yo no sé?
No estaba seguro de lo que mi cara había mostrado, pero lo que fuera, le había permitido a Esme leerme como un libro y le sonreí tímidamente.
― Edward lleva años enamorado de Bella, ― admití tímidamente. ― No estoy seguro de cuando empezó exactamente, pero casi desde la primera vez que ella me visitó en el hospital, él viene después para preguntarme si ella estará bien. Tiene dieciocho años, Esme. Recuerdo lo que es tener dieciocho y que te guste una chica. ― Envolví mis brazos a su alrededor y la puse en el sofá tumbada encima de mí. ― Yo estaba enamorado de ti cuando tenía la edad de Edward. Honestamente, pensaba en pocas cosas además de en seducirte.
― Lo recuerdo, ― estuvo de acuerdo Esme. ― No importó que fueras el estudiante con mejores notas de la clase, mi padre todavía te odiaba porque nos pilló besándonos en el sofá aquél día. ― Un débil sonrojo subió a sus mejillas. ― Fuimos horrorosamente afortunados de que no llegara quince minutos antes.
Sonreí y besé sus labios. Recordaba bien ese día.
― Voy a llamar a Edward. Me aseguraré de que están bien, y que no está seduciendo a la hija del jefe de policía.
― Bien. ― Esme me besó en la barbilla. ― Iré a calentar la cena.
La vi entrar en la cocina, sintiendo mi corazón hincharse con el amor que sentía por ella; luego cogí mi móvil y marqué el número de Edward. Los tres teníamos el mismo plan y llamar de móvil a móvil era gratis, así que elegí usar el mío mejor que la línea fija.
No hubo respuesta.
Le fruncí el ceño al teléfono en mi mano. Había varias razones por las que Edward podía no estar contestando. Podrían estar conduciendo todavía, o podría estar en el baño...
O podrían estar muertos a un lado de la carretera.
Pulse el botón de rellamada.
Todavía sin respuesta.
Mi mente se estaba llenando de todo tipo de imágenes gore. Imágenes de accidentes de moto que podía recordar de las clases de conducción y la escuela médica.
Volví a pulsar el botón de rellamada.
― ¿Qué? ― siseó Edward enfadado tras el segundo tono.
Solté un suspiro de alivio. No estaba muerto a un lado de la carretera.
Luego mi mente se llenó de pensamientos sobre lo que podía haber hecho que Edward no contestara el teléfono en mis otros dos intentos.
― No es porque le haga daño por lo que estoy preocupado. Es porque la seduzca. ¡Mike Newton tuvo una conversación muy interesante con Bella que nos dejó, a él y a mí, preocupados por lo que tal vez tu hijo la esté convenciendo de hacer!
Las palabras de Charlie volvieron a mí, y fruncí el ceño.
― Edward Anthony Masen Cullen, ¿estabas intentando seducir a Isabella Swan? ― bramé. Le había dicho a Esme que recordaba tener dieciocho años, y lo hacía, pero también era padre.
La seducción no era aceptable para un padre.
― ¿Qué? ― La voz de Edward se quebró sospechosamente. ― No. Porqué te preguntarías siquiera... ― Las palabras de Edward se convirtieron en un gemido.
― ¿Qué pasa? ¿Estás herido, hijo? ― Los pensamientos de seducción y enfado fueron reemplazados por preocupación cuando escuché el sonido de dolor.
― Mi camisa, ― dijo con voz ahogada, y ya no estaba seguro de que estuviera hablando conmigo. ― Está ahí sentada, con mi camisa... y eso es malvado. Pequeña zorra malvada.
― ¡Hijo! ― espeté, de repente incómodo mientras empezaba a unir las piezas del puzzle. ― Enfocate, por favor.
Hubo silencio al otro lado y me di cuenta de que Edward realmente se había olvidado de que estaba hablando conmigo. El silencio estaba lleno de vergüenza. En el silencio, escuché el ruido de una puerta cerrarse y me pregunté si Edward había dejado la habitación en la que estaba o si lo había hecho Bella.
― Uh... si pudieras olvidar que has oído eso, lo apreciaría muchísimo, ― dijo al fin. ― Realmente no quiero tener esa conversación contigo ahora mismo.
― Si estás seduciendo a la hija del jefe de policía, creo que tal vez deberíamos tener esa conversación. ¿Tienes siquiera protección?
Escuché a Edward maldecir, y levanté una ceja incluso aunque él no podía verlo.
― Seducir a Isabella Swan sin protección sería una idea muy mala, Edward, ― apunté secamente.
― Estoy al tanto de eso, ― soltó Edward. ― Y yo no la he seducido, ni siquiera lo he intentado. Estaba planeando guardarme mis manos para mí mismo hasta que ella superara lo de Newton y Stanley y sus sábanas-
Vocalicé la palabra sábanas silenciosamente, preguntándome que demonios tenía eso que ver. Sabía lo de Michael Newton y Jessica Stanley, por supuesto. Todos en Forks lo sabían, especialmente desde que se había oído a Jessica maldiciendo a Mike bien fuerte en la tienda de los padres de él por ser un gilipollas que estaba demasiado colgado de Bella Swan.
Me volví a enfocar en la conversación cuando me di cuenta de que Edward todavía hablaba.
― -se puso a horcajadas sobre mí, papá... y realmente no debería estar hablando de esto contigo pero, ¡maldición! ¿Cómo se suponía que podía resistir eso? ― Parpadeé, incapaz de encontrar palabras. ¿Isabella se había puesto a horcajadas sobre él? Pensé en cuando yo tenía dieciocho años y lo que habría hecho si Esme hubiera hecho eso.
No pude evitar estar de acuerdo con Edward. ¿Cómo se suponía que tenías que resistirte a algo como eso?
― Uhm... ― murmuré incómodo. ― Voy a fingir que no he oído eso, ― decidí al fin. ― Porque realmente no sé que decir. Sin embargo, te diré que tener sexo con la hija del jefe de policía, incluso si ella es la que se pone a horcajadas, sería una idea muy mala. Él ha dicho que si no la traes de vuelta, lo hará él mismo.
Hubo un largo silencio al otro lado de la línea. Escuché una puerta abrirse de nuevo, y luego a Edward tomar aire bruscamente.
― Lo siento, papá, pero no soy tan fuerte. Ya voy de camino al infierno, tal vez deba asegurarme de hacerlo del todo.
Hubo un click y luego el tono de marcado. Me quedé mirando a mi móvil, preguntándome qué demonios acababa de pasar.
― Carlisle, la cena está list- ¿qué va mal? ¿Está Edward bien? ¿Ha pasado algo?
― No creo que tengamos que preocuparnos porque Edward seduzca a Isabella, ― le dije a Esme, que estaba en el umbral de la puerta de la cocina.
― Oh, ¿de verdad, por qué no? ― respondió Esme con curiosidad.
― Ella está demasiado ocupada seduciéndole a él, ― respondí. Esme me miró fijamente un segundo y luego empezó a reír. ― No te rías Esme, ¿qué le digo a Charlie?
― ¿Qué no estamos seguros de que nos parezca bien que Edward esté con una influencia tan mala? ― sugirió Esme entre risas.
Rodé los ojos y miré mi móvil, que estaba vibrando con un mensaje de texto.
Por cierto, Bella se ha roto la muñeca. ¿Alguna sugerencia de un buen médico entre Spokane y Chicago?
Suspiré por centésima vez ese día.
Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.
La fecha de actualización está en mi perfil.
-Bells :)
PD.: Amo a Carlisle en esta historia!
