Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.


EPOV de cuando Bella intenta seducir a Edward, antes y después de romperse la muñeca.

GOD LOVE HER

Outtake tresSeducción

Contado por Edward Cullen

Parte 1

― ¿Es raro? ― La voz de Bella sonó suavemente delante de mí. Había estado tan callada y metida en sus pensamientos que el sonido casi me asustó.

― ¿Qué es raro? ― le pregunté, deseando que se diera la vuelta para poder ver esos maravillosamente expresivos ojos suyos. Siempre había querido saber qué pensaba, y esos orbes chocolates eran lo único que me daba una pista.

― Que sienta que te conozco mejor a ti después de dos días de lo que conocí a Mike después de cuatro años. ¿Es raro? ― Se dio la vuelta para mirarme, y se veía tan increíblemente vulnerable, que tuve que tocarla. Estiré la mano y la ahuequé en su cara. Su piel era increíblemente suave, como el terciopelo, y me tomó toda mi fuerza no cerrar los ojos en apreciación de la sensación bajo las yemas de mis dedos. Lentamente. moví mi cabeza hacia la suya y descansé mi frente en la suya.

― No creo que sea raro, ― le dije suavemente. ― Yo me siento igual.

Y me encantaba que ella también se sintiera así.

― Sin embargo, es diferente para ti. ― Su voz era tan suave como la mía. ― Tú... bueno... tú me has querido durante cuatro años. Yo... ― dejó la frase, y sus ojos buscaron los míos, con incertidumbre.

Me las arreglé para suprimir el escalofrío que quiso salir con sus palabras, pero no lo conseguí del todo. Había sido miserable, admirándola de lejos y sabiendo que ella nunca se sentiría de la misma manera.

Pero ahí estaba ella, clamando que yo la conocía mejor que su novio de cuatro años. La idea hinchó mi pecho, y probablemente me habría pavoneado si fuera un pavo real. Aún así, sabía que mi sonrisa era de auto desprecio cuando contesté.

― ¿Solo has sabido realmente de mi existencia desde hace dos días? Tal vez Mike no era correcto para ti. ¿Alguna vez has considerado eso?

Yo lo había hecho innumerables veces durante los años. Él era un gilipollas, y solo pensar en ellos juntos me enfadaba. Tuve que alejarme de ella y volverme hacia las camas para poder controlar mis emociones.

― Cada día durante los pasados cuatro años, ― la escuché decir y miré hacia ella, con las cejas levantadas. Tenía el ceño fruncido, pero sus ojos me decían que estaba siendo completamente honesta. ― Esa es la frecuencia con la que me he preguntado si Mike era correcto para mí. Era mono, y me gustaba su apariencia, pero también me gusta la apariencia de un modelo de Calvin Klein y eso no significa que quiera salir con uno.

― ¿Estás comparando a Mike Newton con un modelo de Calvin Klein? ― Tuve que luchar con la divertida idea. Tal vez Mike no tuviera extremidades de pollo, pero tampoco ganaría pronto ninguna competición de trajes de baño. ― No creo que esté lo suficientemente pulido, Bella.

Se encogió de hombros y cruzó los brazos, mirándome con una expresión rara, casi como si estuviera considerando algo y sopesando los pros y los contras de su eventual decisión. Se veía ligeramente graciosa; Bella con su escayola verde brillante, pero el brillo de sus ojos me hacía sentir un poco nervioso. ¿Qué estaba pensando?

― Estoy enfadada con Mike, ― me dijo, moviéndose lentamente hacia mí. Todo en lo que podía pensar era en un gato acosando a su presa, pero me sentí confuso por sus palabras. Sabía que estaba enfadada con Mike, ¿tenía que seguir recordándomelo?

― Creí que ya teníamos eso cubierto, ― apunté. ― Sé que estás enfadada con Mike –es una escoria que te engañó, rompió tu corazón y lo que sea.

Ella soltó una baja y seductora risa que despertó inmediatamente a mini Edward. Tragué con dificultad e intenté luchar con la excitación que podía causarme una sola risita de Bella.

― Él nunca me rompió el corazón, ― me dijo, deteniéndose frente a mí, tan cerca que sus pechos rozaron mi pecho, lo que no ayudó para nada a mis intentos de bajar mi excitación. ― Para romper el corazón de alguien, tienes que haberlo tocado primero. Mike nunca fue capaz de hacer eso conmigo. Antes me preguntaste que era lo que había dicho que había hecho reír tanto a Alice. ― Se lamió los labios y mis ojos se pegaron a su boca. Su exuberante, besable y (estaba seguro) completamente adictiva boca. Estaba tan enfocado en su boca que solo pillé sus siguientes palabras. ― Pregúntame de nuevo.

― ¿Qué dijiste que hizo reír tanto a Alice? ― respondí automáticamente. Todo en lo que podía pensar era que, tal vez, si la obedecía, ella pondría esos labios en mí.

― Le dije que tuve que quemar las sábanas de mi cama, ― contestó, y yo salí de mi estupor lo suficiente para mirar sus ojos. ¿Qué significaba eso, que tenía que haber quemado sus sábanas? Me enteré cuando siguió. ― Por eso estoy enfadada con Mike, Edward. Me gustaban esas sábanas. Eran agradables, cómodas. ― Una sonrisa malvada levantó sus labios y ella bajó un dedo por mi pecho. ― Te habrían gustado.

― ¿O-oh? ― mi voz se quebró por el esfuerzo que me tomó no agarrarla, tirarla en la cama y causar estragos en su cuerpo.

― Sí, ― contestó suavemente. ― Eran de lana... esa lana realmente suave. Me encantaba la forma en que se sentían contra mi piel, y tuve que quemarlas. Me enfado realmente. ― Casi gemí mientras ella seguía hablando. Todo sobre ella, desde sus oscuros y lujuriosos ojos, a sus besables labios, a sus seductores movimientos, me atraía. ― Pero las sábanas ya no importan mucho.

Presionó suavemente mi pecho y sentí la parte trasera de mis piernas golpear la cama. Las había debilitado tanto con sus palabras y acciones que se doblaron con una ligera presión y me senté en la cama.

― E-eso está bien. Que ya no importen, no que tuvieras que quemarlas. ― Me sentía como si estuviera atrapado en una tempestad. La forma en que Bella me miraba me incendiaba, y tuve que luchar por no tocarla.

Luego hizo algo que convirtió el fuego en un real infierno.

Se puso a horcajadas sobre mí.

― ¿Q-qué estás haciendo, Bella? ― jadeé, mis brazos se envolvieron automáticamente a su alrededor para acercarla más a mí. Podía sentirla rozar mi erección, y tuve que tragarme un gemido. Su amplia sonrisa me dijo que sabía exactamente lo que estaba haciendo, y que estaba disfrutando el efecto que tenía sobre mí.

― Estoy intentando seducirle, Sr. Cullen, ― me dijo provocativamente. ― ¿Está funcionando?

― Sí... pero... ― Estaba luchando conmigo mismo. Había razones por las que esto no podía pasar, pero estaba encontrando difícil recordarlas mientras ella estaba tan cerca. Podía olerla -olía como las fresas, y quise cubrirme en su esencia, para cubrirla a ella en la mía. ― Hay una razón por la que no deberíamos hacer esto... sé que hay una razón... ― Cerré los ojos, intentando luchar contra los instintos primarios que me gritaban que la poseyera, que la hiciera mía. Me pasé una mano por el pelo, enfocándome en las razones por las que esto no podía pasar. ― Dos días. ― Mis ojos se abrieron de golpe para mirar los suyos. ― Solo han pasado dos días desde lo de Mike... es demasiado pronto. No seré el repuesto.

Me negaba a ser su repuesto. No aceptaría nada menos que todo, y esperaría hasta que pudiera dármelo. No haría esto hasta que ella estuviera lista para darlo todo.

― Tienes razón. Mereces algo mejor que ser un repuesto. ― Estaba sorprendido por que estuviera de acuerdo tan fácilmente –complacido y a la vez decepcionado.

Parte 2

Presionó un suave beso en mis labios, y luego se alejó. Esperaba que eso fuera el final, pero a Bella le encantaba sorprenderme, y me sorprendió.

Se quitó la camisa, quedándose en nada más que un sujetador de encaje lavanda de cintura para arriba.

― ¿Qué demonios, Bella? ― Mis ojos fueron inmediatamente a su (hermoso, perfecto, que-dan-ganas-de-lamerlo) pecho, antes de darme cuenta de que me había quedado mirando fijamente y forzar mis ojos hacia los suyos. ― ¿Qué estás haciendo?

― Tú no eres el repuesto, Edward. ― Enterró sus manos en mi pelo y casi ronroneé por lo bien que se sentía... ― Para que tú fueras un repuesto, Mike tendría que haberme importado lo suficiente como para buscarme uno. Me he dado cuenta de que estaba con él porque él era fácil. Él estaba ahí y era fácil estar con él porque sabía que él nunca podría hacerme daño realmente. Tú puedes. Solo me ha tomado dos días darme cuenta de que tú puedes hacerme más daño de lo que Mike jamás pudo... pero estoy dispuesta a arriesgarme. ― Sus ojos marrones encontraron los míos. ― ¿Lo estás tú?

Cerré los ojos un momento, enviando una silenciosa oración suplicando perdón.

Luego los abrí con toda la intención de ir directo al infierno.

― Dios, Bella, ― empecé, pero ella me cortó con un sexy beso. La dejé controlarlo un momento, la dejé provocar mi boca y abrirla con su lengua.

Luego caí hacia atrás en la cama, llevándola conmigo, permitiéndola controlarlo solo unos segundos más antes de que cambiara nuestra posición y me alejara del beso.

― Dios, Bella, ― jadeé, ― me vuelves loco.

Luego bajé para reclamar sus labios de la forma que había querido durante los pasados cuatro años. Finalmente conseguí pasar mis dedos por ese hermoso pelo oscuro y reclamé su boca con la mía. Descansé mi peso en mi brazo libre para no aplastarla. La sentí gemir en mi boca y tirar de mi camisa. Incapaz de negarle nada, me eché atrás lo suficiente para quitarme la camisa, luego volví a su boca, disfrutando la sensación del roce de nuestra piel. Me sentía ardiendo, como si los dos ardiéramos, y amé cada segundo de ello.

Moví mis labios de su boca para explorar su cuello, el elegante arco que siempre había admirado en biología. Lamí su clavícula, la cual siempre me había vuelto loco cuando pasaba por su lado en los pasillos. Mi mano exploró su espalda, intentando encontrar el cierre de su sujetador. Estaba desesperado por quitar la última prenda de ropa que quedaba entre nuestros pechos, pero no pude encontrarlo. Gruñí enfadado, a punto de simplemente romperlo cuando Bella consiguió hablar.

― Cierre frontal, ― jadeó. ― ¡Es un maldito cierre frontal.

Inmediatamente moví mi mano a su delantera y abrí el cierre. Pude sentir mi deseo crecer y mi respiración entrecortarse cuando finalmente pude ver a Bella sin ropa de cintura para arriba por primera vez.

Era absolutamente preciosa. Divina.

Estaba muy contento porque Newton nunca llegara a ver eso. Si lo hubiera hecho, probablemente le habría matado la próxima vez que le hubiera visto.

Sus manos fueron a cubrirse, mientras un sonrojo crecía en sus mejillas y bajaba por su pecho. Era una vista impresionante.

― Dios, incluso tus pechos se sonrojan, ― murmuré, luego incliné mi cabeza para pasar mi lengua por uno de sus pezones y soplar en él, haciendo que se endureciera. Ella jadeó, arqueando la espalda por la sensación. Fue como música para mis oídos, y sentí una muy masculina sensación de éxito. No me importaba si era fanático, le había dado placer a mi mujer, ¡maldición!

― Haz eso otra vez, ― ordenó, y encontré el mandato adorable, así que reí contra su pecho e hice lo que me había ordenado.

― Eres preciosa, ― le dije, besando mi camino a sus labios, ― y estos son los pechos más magníficos que he visto.

Ella rió sin aliento.

― Oh. ¿Has visto muchos pechos antes? ― preguntó, sonando sin aliento.

Le lancé una sonrisa malvada.

― No fuera del playboy, ― contesté descaradamente y devolví mi atención a sus pechos antes de que se le pudiera ocurrir un comentario inteligente.

― No... es justo, ― gimió, pero reí y seguí besando su cuerpo, bajando hacia sus pantalones. Se volvió a arquear contra mí cuando lamí su ombligo, y recordé para más tarde que tenía un ombligo sensible.

― Veamos qué tenemos aquí abajo, ― murmuré, desabrochando el botón de sus pantalones y bajando la cremallera lentamente. Ella levantó las caderas para que pudiera bajarle los pantalones. Empecé a bajarlos por sus piernas, disfrutando la impaciencia que había en sus ojos. Iba a tomármelo con calma, arrastrarlo hasta que ella suplicara, luego alargarlo un poco más...

I hear the drums echoing tonight/But she hears only whispers of some quiet conversation/Shes coming in 12:30 flight/The moonlit wings reflect the stars that guide me towards salvation…

Paré de repente, y Bella también se quedó congelada. Nos miramos el uno al otro.

― ¿Eso es Toto? ― preguntó incrédula.

― Es el tono de Carlisle, ― defendí. ― Es su canción favorita.

Escogí no mencionar que también era la mía, aunque tal vez eso cambiara pronto.

― ¿Lo ignoras? ― preguntó.

― Lo ignoro, ― estuve de acuerdo, volviendo a sus pantalones. Conseguí quitarlos cuando el tono empezó de nuevo. Paré y descansé mi cabeza en su estómago, mis ojos se cerraron con resignación. El ambiente se había arruinado.

― Maldito bloqueador, ― murmuré y escuché a Bella reír sobre mí.

El teléfono empezó a reproducir "Africa" por tercera vez y lo cogí, abriéndolo y siseando un ― ¿qué? ― enfadado. No había nada como un poco de frustración sexual y un caso de bolas azules para enfadar a un hombre.

Odio a Toto...


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La fecha de actualización está en mi perfil.

-Bells :)