Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.
GOD LOVE HER
Capitulo doce – Crazier
(Más loca)
Cuando tuve asegurada mi escayola en una bolsa de plástico (se me daba bastante bien después de dieciocho años de experiencia), me metí en la ducha y dejé que el agua fría cayera sobre mí y lavara la lujuria que me había controlado desde habíamos vuelto del hospital. Después de cinco minutos estaba temblando, me sentía más bien como una rata ahogada, y solo podía pensar en calentarme, así que abrí el agua caliente y suspiré mientras la sentía llevarse el frío.
Dios, me encantaban las duchas calientes. Para mí, cuanto más caliente, mejor.
Pensar en calor, me hizo pensar en Edward y la forma en que me había tocado, y antes de que me diera cuenta, mis manos iban a donde no debían. Con una maldición, volví a dejar correr el agua fría y repetí el proceso para alejar la lujuria.
Una vez que el frío se había llevado de nuevo el calor, cerré el grifo y salí de la ducha, envolviéndome en una toalla. No había punto en intentar ducharme otra vez con agua caliente –solo crearía un circulo sin fin.
Miré a mí alrededor y me di cuenta de que la única ropa que tenía conmigo en el baño era la camisa de Edward. Todavía podía recordar la mirada en sus ojos cuando me vio –ardían con posesividad y lujuria.
Me estremecí por el recuerdo y luego, abruptamente, lo alejé de mi mente. ¡No iba a darme otra maldita ducha fría! En su lugar, me concentré en secarme y luego me puse la camisa de Edward. Esperaba poder llegar a mi bolsa y ponerme ropa interior limpia mientras Edward todavía hablaba con Carlisle.
Todo lo de la ducha estaba muy mal planeado.
Abrí la puerta y Edward me miró sobre su hombro, su ardiente mirada se movió lentamente por mis piernas hasta que llegó a mis ojos. De nuevo eran un bosque verde y, de repente, sentí que necesitaba otra ducha fría.
Murmuró algo en el teléfono, luego lo cerró y empezó a caminar lentamente hasta mí, recordándome una vez más a un puma, con músculos elegantes y listo para abalanzarse.
Y yo me sentí como el ciervo sobre el que iba a abalanzarse.
― Así que... ¿cómo está Carlisle? ― pregunté, mi voz sonó demasiado alta. Cogí un par limpio de ropa interior y lo puse en mi puño, escondiéndolo detrás de mi espalda. Intenté planear la mejor manera de volver al baño para ponérmela incluso mientras Edward respondía.
― Lo mismo de siempre. Quería ver como estamos, avisarme de no seducir a la hija del jefe de policía, ― contestó, pareciendo enviar casualmente un mensaje desde su móvil aunque sus ojos nunca dejaron los míos. Lentamente me deslicé hacia el baño mientras él hablaba, pero se puso frente a mí con destreza, sus brazos fueron a la pared a cada lado de mi cabeza. Mi salida estaba efectivamente cortada, y Edward me estaba mirando como el gato que se había comido al canario... si el gato estaba caliente.
― Bueno... no deberíamos desobedecer al buen doctor, así que... ― Intenté salir por debajo de su brazo, pero él bloqueó mi intento y me sacó la lengua.
― Ahora, Bella, ¿de verdad vas a escaparte ahora? ¿Tras intentar tan duro irritarme?
Tragué con dificultad por la idea de Edward irritado... en la cama...
Realmente necesitaba otra ducha fría.
― No podemos hacer esto ahora mismo, Edward, ― dije al fin, decidiendo ser la voz de la razón. Edward enterró su cabeza en mi cuello, besando y mordisqueando su longitud, y sentí mis rodillas debilitarse por la sensación, pero me di cuenta de que tenía que ser fuerte. ― De verdad que no podemos.
Edward dejó de besarme, pero mantuvo su cara en el hueco de mi cuello.
― Lo sé, ― dijo melancólicamente. ― Pero ha estado bien pensar que podíamos durante un rato. Eres increíblemente tentadora.
― No estamos prot- ¿que quieres decir con lo sé? ― Me aparté de él para mirarle incrédula.
― Carlisle lo dijo por teléfono, ― contestó Edward. ― No tenemos protección y, aunque realmente me gustas... ser el padre de tu bebé no es...
― ¿Un buen plan ahora mismo? ― sugerí, llenando el hueco cuando Edward parecía inseguro de como terminar.
― Exacto, ― Edward estuvo de acuerdo. ― Aunque toda esta situación es realmente una mierda, porque no creo que haya visto nunca nada tan sexy como tú con mi camisa... ― dejó la frase un momento con una sonrisa malvada, antes de añadir, ― sin ropa interior.
Sentí el sonrojo subir a mis mejillas y enterré mi cara en mis manos, luego me sonrojé más cuando me di cuenta de que todavía tenía en la mano la ropa interior, y ahora Edward tenía una buena vista de ella.
― Hmmm... ― La cogió de mis manos, levantándola. Eran de corte masculino y rosas, y pegaban con uno de los sujetadores que estaba en mi bolsa. Wal-Mart tenía lencería sorprendentemente bonita. ― Son interesantes.
Estiré la mano y se las quité, y me las puse rápidamente, subiéndolas por mis piernas.
― Eres un poco pervertido, ¿verdad? ― le pregunté, cruzando mis brazos frente a mi pecho para mirarle furiosa.
― Normalmente no, ― contestó tímidamente, pasando una mano por su pelo bronce. ― Eres tú con mi camisa... me provoca cosas.
― Oh. ― Me mordí el labio y bajé la mirada. ― ¿Quieres que me la quite?
De repente me sentí cohibida. Ese era Edward. Edward, con quien difícilmente había hablado hasta hacía dos días, pero que parecía entenderme mejor que todas las personas que se llamaban mi amigos. Edward, con quien había estado cerca de tener sexo hacía ni siquiera media hora. Mi experiencia anterior realmente no me ayudaba en esa situación, y no sabía qué decir o hacer.
― No, ― soltó Edward, sacándome de mi monólogo interior. ― Déjatela... te queda bien. Mucho mejor que a mí. ― Puso sus manos en mis caderas, y sentí una corriente eléctrica pasarme con el contacto. ― ¿Te estás arrepintiendo... ya sabes, de lo de antes?
Le miré a sus ojos verdes y me di cuenta de que él estaba tan nervioso como yo. No tenía mucha experiencia que me ayudara en esa situación, pero Edward tampoco la tenía.
― No. No me arrepiento de ni un segundo de ello, ― contesté. ― Yo solo... ― Me mordí el labio de nuevo, insegura de cómo continuar.
La cosa era, no quería que Edward pensara que era una calientapollas, pero no estaba completamente segura de que estuviera lista para dejarle hacer un home run. Quería conocerle, hablar con él y algo me decía que una vez que finalmente llegáramos al final, no hablaríamos mucho.
― Tú solo, ¿qué, Bella? ― me preguntó Edward. ― Puedes decírmelo.
― No quiero que pienses que soy una perra-
― Yo nunca podría pensar eso, Bella. ― Edward me atrajo a él para poder abrazarme y frotar círculos calmantes en mi espalda. Sentí mi corazón derretirse un poco. No creía recordar haber sido realmente abrazada así nunca por nadie, al menos no para consolarme.
Charlie no era exactamente del tipo que muestra afecto físico, Renee siempre había sido demasiado atolondrada para realmente darse cuenta de cuando estaba mal y Mike...
Bueno, Mike siempre usaba los abrazos como una excusa para intentar meterme mano, así que intentaba evitar darle uno.
Me permití a mí misma suavizarme en los brazos de Edward y devolverle el abrazo, disfrutando la sensación. Sus manos se quedaron en mi espalda, sin intentar tocar nada, y simplemente ofreciendo consuelo libre.
― Dime, ― me pidió suavemente.
― No estoy segura de si estoy lista, ― admití. ― Para... ya sabes, llegar al final. ― Me alejé para poder mirarle a los ojos. ― Me gustas Edward y me gustaría intentarlo... ya sabes, una relación. Pero no estoy lista para el sexo. Todavía no.
Edward no dijo nada, y de repente me sentí mortificada. ¿Y si el no quería realmente una relación? Sabía que él había dicho que le había gustado durante cuatro años, pero "gustarle" podía ser fácilmente interpretado como "quiero tu cuerpo" y yo había asumido que él quería algo más y-
Él estaba hablando y yo no había oído ni una palabra de lo que había dicho.
― Uh... ¿qué decías? ― pregunté débilmente.
Edward se rió de mí y se inclinó para besar la punta de mi nariz.
― Tonta Bella, tu cabeza estaba trabajando a una milla por minuto. He dicho que tomaría cualquier cosa que tu me dieras. ― Levantó mi barbilla para que nuestros ojos se encontraran. ― No estoy diciendo que no espero... ah... llegar hasta el final contigo, porque lo espero. Pero no voy a forzarte a algo para lo que no estás lista. No quiero ser un lío rápido antes de que vayas a la Universidad en otoño, Bella. Me gustaría que tuviéramos algo... real. Cuando estés lista, estaré ahí para quitarte la virginidad, ― sonrió ampliamente cuando le golpeé en el hombro, ― pero, hasta entonces, puedo conformarme con besos y estar cerca de ti... aunque... ― Dejó la frase, viéndose inseguro.
― ¿Aunque, qué? ― pregunté, inclinando la cabeza.
― Me gustaría dormir contigo –solo dormir. Me gustaría abrazarte. ― Había un sonrojo subiendo a sus mejillas. ― Y si alguien de Forks pudiera oírme ahora, pensarían que me estoy convirtiendo totalmente en una chica.
Mi respuesta fue agarrar su cara en mis dos manos y plantar un beso en su boca. Quería que fuera relativamente rápido, pero mis hormonas (y las de Edward) no estaban de acuerdo, y pronto me encontré a mí misma tumbada en la cama, la camisa que llevaba había subido hasta estar justo bajo mis pechos, y sus manos exploraban la piel desnuda de mi cintura y estómago.
― Para, ― jadeé. ― Tenemos que parar, Edward.
Edward se alejó como si se hubiera quemado y me sonrió tímidamente.
― Lo siento, no sé que me ha pasado y-
― Hemos sido los dos, ― contesté, arreglándome la camisa. Me mordí el labio, luego suspiré y hablé. ― No estoy lista para tener sexo, pero creo que una visita a la farmacia debería estar en nuestros futuros planes. ― Cuando me miró confuso, me expliqué. ― Si pasa algo y perdemos el control, y no podemos resistir la tentación... bueno, quiero estar preparada. Eso significa protección, así que... ― Me sonrojé de un rojo brillante y cuando miré a Edward por debajo de mis pestañas, vi que él también estaba sonrojado.
― Oh... bueno, tienes razón. ― Se aclaró la garganta. ― Y, con eso... necesito una ducha. Una ducha fría... una ducha muy fría...
Reí mientras él se levantaba de un salto y entraba en el baño. Me alegraba de no ser la única que necesitaba agua fría para controlar sus hormonas.
Una vez que se fue, me miré en el espejo, intentando ver qué encontraba él tan deseable sobre mí con su camisa. Era una simple camisa de botones verde oscuro que me llegaba a mitad del muslo. ¿Era por la pierna que mostraba? Mike me había dicho que tengo piernas bonitas, pero en ese momento él estaba en sus campañas para "meterse-en-los-pantalones-de-Bella", así que no estaba segura de si me estaba diciendo la verdad o no.
Fruncí el ceño, sin poder encontrar lo que Edward había visto. Creí que se suponía que a los chicos les gustaba la ropa que mostraba la figura de las chicas... la camisa escondía las pocas curvas que tenía bajo su volumen.
― ¿Qué estás haciendo, Bella?
Salté con un grito de sorpresa, casi cayéndome. Aparentemente, había estado frente al espejo más tiempo de lo que yo creía, porque Edward estaba en el umbral de la puerta del baño, mirándome con una ceja levantada. Tenía una toalla en una mano y la estaba usando para secarse el pelo. Además de eso, todo lo que llevaba eran un par de pantalones de pijama.
― Estaba... ― Dejé la frase, sonrojándome por la vergüenza de haber sido pillada y porque, una vez más, daban ganas de lamer los abdominales de Edward.
― Estabas... ― Edward hizo un gesto para que continuara, pero fruncí los labios y sacudí la cabeza. ― Oh, vamos, Bella. No me dejes así.
― Estaba intentando entender porqué te gusto tanto con tu camisa, ― contesté muy rápido. Decía mucho de la habilidad de Edward para entenderme que lo pillara todo.
― No lo entenderías, Isabella. ― Edward se acercó a mí y me dio la vuelta de manera que estuviera mirándome en el espejo otra vez. Envolvió sus brazos alrededor de mi cintura y puso su barbilla en mi hombro, de manera que los dos pudiéramos mirar nuestros reflejos en el espejo. ― Es una cosa de chicos. Verte en esa camisa... bueno, me lleva de vuelta a los días de los hombres de las cavernas. Es... cuando llevas algo mío, algo que huele a mí, se siente como que he... dejado mi marca en ti. ― Su cara se puso roja cuando dijo la parte final.
Miré sus ojos en el espejo y le miré intensamente. Parecía que Edward tenía un lado posesivo.
― Me gusta, ― admití. ― Este lado posesivo tuyo. Me hace sentir... querida.
― Tú siempre has sido querida. ― Edward presionó un beso en mi cuello. ― Eres demasiado hermosa como para no ser deseada.
Elegí no comentar eso, en su lugar, me di la vuelta para poder coger su mano.
― Vamos a la cama, Edward.
Esa fue la primera noche que me quedé dormida en los brazos de Edward Cullen. Fue la noche en que mejor dormí.
Me desperté la mañana siguiente con el sol brillando en mi cara y Edward entrando ruidosamente por la puerta de nuestra habitación de motel.
―Tenemos que levantarnos e irnos. ― Me lanzó un par de pantalones y una camisa antes de meter mi ropa sucia en otra bolsa junto a la suya. Cuando no me moví, él suspiró. ― Date prisa, Bella. Realmente tenemos que irnos. Charlie está aquí.
Eso hizo que me moviera.
― ¡Qué! ― grité, levantándome de un salto y poniéndome los pantalones y quitándome la camisa con la que había dormido para terminar de vestirme. Cuando miré otra vez a Edward, estaba congelado y me miraba con la boca abierta. ― Muévete, Edward. No es como si no lo hubieras visto ya. Y, no sé tú, pero realmente no quiero tener que lidiar con mi padre propietario de una pistola la noche después de que llegáramos a tercera base. ¿Tú si?
Eso hizo que Edward se moviera y terminara de guardar nuestras pertenencias.
― De cualquier manera, ¿cómo sabes que Charlie está aquí? ― pregunté, poniéndome mis converse y la chaqueta de cuero.
― Le vi cuando estaba... uh... ― Levantó una bolsa de papel que estaba a punto de lanzar a su mochila. Tenía la marca de una farmacia.
― Oh. ― Me sonrojé. ― Bueno... podemos hablar de eso una vez que estemos fuera de la ciudad. No puedo creer que Charlie haya venido detrás de nosotros. ¿No podía haberte dado Carlisle un aviso? Quiero decir, es Forks. No es como si no hubiera sabido que Charlie venía detrás de nosotros. ― Edward tenía una mirada tímida y de culpa en su cara. ― Y tú lo sabías. ¿Por qué no me lo dijiste?
― Creí que tendríamos más tiempo. Carlisle dijo que Charlie le dijo que nos trajera de vuelta a casa o lo haría él. Supongo que iba en serio.
― Yo te podría haber dicho que iba en serio, ― resoplé. ― No hay tiempo para que me enfade contigo ahora mismo, así que esperaré hasta que estemos a salvo. Mierda, esto es malo. Va a arrastrarnos de vuelta y-
― Bella, él no puede obligarte a hacer nada que no quieras. ― Edward enmarcó mi cara en sus manos y me besó suavemente en la boca. ― Tienes dieciocho años. Además, no nos encontrará. Tengo un plan.
― Uh... la última vez que tuviste un plan, tuviste que pagar seis mil dólares para pagar la fianza de unos relativamente extraños y sacarlos de la cárcel. Me pones nerviosa cuando dices que tienes un plan.
― Bella. ― Edward rodó los ojos. ― Por favor, ten un poco de fe. ― Levantó uno de sus panfletos turísticos. ― ¿En qué tipo de problema podemos meternos en el Monte Rushmore?
― ¿El Monte Rushmore? ― Cogí el panfleto de su mano, cogí mi mochila y le hice un gesto para que dirigiera el camino fuera de la habitación. ― ¿No nos queda un poco fuera de ruta?
― Exacto. ― Edward me cogió la mochila. Rodé los ojos, pero le dejé cogerla. ― Nadie esperará que demos tal rodeo. Además, ¿qué es un viaje por el país sin una visita al Monte Rushmore?
― ¿Podemos bajar por este tobogán gigante? ― Apunté a una de las atracciones del panfleto.
― Cariño. ― Edward movió las dos mochilas a un brazo y lanzó el libre alrededor de mis hombros. ― Podemos hacer lo que sea que tú quieras.
― Bueno, entonces... dame una vuelta, Edward.
Reí por el sonido que hizo por mis palabras y entré en el ascensor. Nunca me había dado cuenta de lo divertido que podía ser coquetear. Reí por la mirada en la cara de Edward mientras subía al ascensor conmigo. Prometía represalias y, estaba segura de que lo que fuera que se le ocurriera, lo disfrutaría.
Mi diversión se mantuvo hasta dar exactamente tres pasos fuera del ascensor.
― ¡ISABELLA MARIE SWAN!
Ahí fue cuando Charlie nos vio.
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La fecha de actualización está en mi perfil.
-Bells :)
