Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.
Capitulo trece – My Little Girl
(Mi pequeña niña)
Charlie's POV
Ha habido muy pocas veces en mi vida en las que haya estado realmente enfadado con mi hija. Nunca había habido necesidad, ya que Bella siempre había sido madura durante los años. A veces me había sentido culpable por eso. Renee siempre había sido un espíritu libre, y parecía que en esa relación Bella siempre había sido más la madre que Renee. A menudo me preguntaba si había hecho lo correcto al no luchar por la custodia desde que Bella había vuelto a Forks.
Sí, había muy pocas veces en las que había estado enfadado con Isabella. Esa vez, sin embargo, compensaba la falta de rebelión hasta el momento.
Cuando me dijo que se había escapado con el chico Cullen, me preocupé. Él era un problemático y no era del estilo de Bella estar cerca de un problemático. Me preocupé pero también tenía la certeza de que volvería a casa cuando le dijera que lo hiciera. Bella siempre se había portado bien y no pensé que esa situación fuera a ser diferente.
Cuando se negó a volver a casa, me quedé tan lívido como preocupado. Era increíblemente estúpido que ella se subiera en una de esas trampas mortales, especialmente detrás del conductor de esa trampa mortal en particular. Iba tan en contra del carácter de Bella, que me encontré a mí mismo preguntándome qué había hecho mal. ¿Qué había hecho yo para provocar que ella se escapara con Edward Cullen? ¿Pescaba demasiado? ¿No pasaba suficiente tiempo con ella? Se lo compensaría si eso hacía que volviera a casa.
Cuando dejó de responder al teléfono, encontré mi preocupación y mi enfado creciendo, hasta que alcanzó su límite en Walgreens cuando vi al gilipollas delincuente mirándome con los ojos ensanchados sosteniendo un bote de lubricante.
Tal vez yo no fuera un adolescente, pero tampoco era estúpido. Sabía para qué se usaba el lubricante.
Había sido suerte pura que consiguiera encontrar su rastro en Ellensburg. Realmente solo fue porque un amigo mío de la Academia de Policía, Anthony, trabajaba allí y reconoció a Bella de las fotos que le había enseñado durante los años. Cuando Cullen y Bella fueron para pagar la fianza de unos chicos, Anthony me llamó, preguntándose si yo también estaba en el vecindario. Una vez que supe la dirección en que se habían dirigido, todo lo que hizo falta fue algo de sentido común y la oportunidad en Walgreens para encontrarlos.
Ahora, me encontraba a mí mismo viendo rojo mientras veía a mi hija intentando escabullirse del lobby del hotel con el gilipollas a su lado.
― ¡ISABELLA MARIE SWAN! ― rugí, caminando hacia el par. No estaba seguro de lo que habría hecho si los hubiera alcanzado –posiblemente habría descuartizado al chico Cullen, pero la seguridad del hotel me paró antes de que los alcanzara.
― Señor, por favor, cálmese, ― dijo uno, agarrando mis brazos. ― No podemos permitir que moleste a nuestros huéspedes.
― Está bien, ― Bella encontró su voz y dio un paso hacia nosotros. Cullen la miraba fijamente como si estuviera loca y agarró su muñeca, murmurándole algo que hizo que ella rodara los ojos y contestara, ― no va a dispararte, Edward.
Sonaba más segura de lo que yo estaba.
Bella debió ver algo en mi cara, porque siguió hablando.
― No vas a hacerle daño de ninguna manera, papá. Si no aceptas eso, entonces no hablaré contigo. Tengo dieciocho años, no tengo porqué decirte nada sobre mi elección. Solo estoy hablando ahora contigo porque te quiero y preferiría que no me odiaras.
Sentí sus palabras desinflar mi enfado. ¿Odiarla? Honestamente, ¿creía ella que la odiaba?
― No te odio, Bella. Estoy preocupado por ti.
― Está bien. Dame tu palabra, papá.
― No le haré daño," gruñí, preguntándome si linchar realmente hacía daño o si solo era un rumor que alguien había comenzado para asustar a la gente.
Bella me miró con dureza unos minutos, antes de que pareciera creer que hablaba en serio.
― Vamos a volver todos a la habitación y vamos a hablar sobre esto. No me mires así, Edward. Le has oído, no te hará daño. ― Estiró su brazo y cogió la mano de él en la suya, acariciándola con la otra y su voz y ojos se suavizaron, ― no le dejaré que te haga daño.
Tuve que luchar con la necesidad de separarlos. No quería que el chico Cullen tocara a mi hija. Sabía lo que querían los chicos adolescentes y estaba aterrorizado porque él lo consiguiera y luego dejara a Bella tirada en alguna parada de camiones en California o algo.
El viaje en ascensor hasta su habitación fue incómodo. Quería despotricar y criticar y decirle a Cullen que soltara la mano de Bella, pero compartíamos el ascensor con una pareja de mediana edad y realmente no quería atraer de nuevo la atención de los de seguridad, así que me quedé en silencio. Podría haber suspirado aliviado cuando finalmente entramos en su habitación.
Ya no tenía que quedarme más en silencio.
― ¿Qué demonios estabas pensando? ― le siseé a Bella en el segundo en que la puerta estuvo cerrada. ― ¿Escaparte con un chico que apenas conoces? ¡Eso es increíblemente estúpido!
Bella suspiró y se sentó en una de las camas. Estaba perfectamente hecha, noté, mientras que la otra no lo estaba. Bella pareció darse cuenta de esto al mismo tiempo que yo, porque palideció.
― ¡Tú hijo de perra! ― bramé hacia Cullen, mis manos buscaron su garganta. Sus ojos se ensancharon con terror y fue hacia atrás escapando de mí.
― ¡Charlie, para! ― bramó Bella, lanzándose entre Cullen y yo. Sus ojos ardían con fiereza y por primera vez desde que había vuelto a vivir conmigo, me encontré a mí mismo viéndola como una mujer más que como la niña que siempre había sentido que era. Sus manos presionaron firmemente mi pecho y me empujó a la cama que estaba sin tocar. ― Siéntate y escúchame cinco minutos, Charlie.
― No me llames así, ― contesté irritado. ― Soy tu padr-
― Bien, ― interrumpió Bella. ― Deja de hablar y escucha, papá. Tengo dieciocho años. Entiendo que no te gusta lo que estoy haciendo. Confía en mi –realmente lo entiendo. Pero eso no te da permiso para cazarme y arrastrarme de vuelta a Forks. Para que lo sepas, ya no tienes más ese derecho. Si lo intentas, puedo denunciarte por intento de secuestro, cosa que se vería realmente mal.
― Tú no harías eso, ― contesté paralizado, sin estar completamente seguro de si tenía razón o no. Hace tan poco como setenta y dos horas, no habría dudado mis palabras, pero Bella estaba actuando de forma tan rara en ella que ya no estaba seguro de conocer realmente a mi hija.
― No. ― Los ojos de Bella se suavizaron. ― No lo haría. Pero podría hacerlo. Papá, tienes que confiar en mí en algún momento. No puedo ser tu niña pequeña el resto de mi vida.
― Pero vas a la universidad en otoño. Has sido aceptada en la UW, ― contesté. ― No tienes que escaparte con el delincuente juvenil del pueblo. Eso no inspira confianza, Bella. Me hace preguntarme si estarás bien tú sola.
― Un error no convierte a Edward en la Prole de Satán, papá, ― contestó Bella. ― Le convierte en un chico adolescente tonto. Forks parece lleno de ellos estos días.
― Gracias, Bella, ― murmuró Edward secamente. Se calló rápidamente cuando Bella y yo le miramos furiosos.
― Cállate, Edward, ― fue todo lo que ella dijo antes de volverse otra vez a mí.
― Es un problemático, Bella. ― Hice un gesto hacia Cullen. ― ¿Qué pasó contigo y Mike? Él es un buen chico y creí que los dos ibais a ir a Seattle juntos. ¿No va a ir él a la UW a un curso de administración empresarial? Es un chico con una buena cabeza en sus hombros-
― En realidad, ― me cortó Bella con frialdad. ― Es un chico que fue pillado con sus manos en los pantalones de mi mejor amiga, cosa que sabrías si te hubieras preocupado por enterarte de la razón por la que dejé Forks para empezar. Y no voy a Seattle en otoño. Me han aceptado en el programa de Inglés de Cornell, cosa que también sabrías si te hubieras molestado en preguntar.
Sentí como me atragantaba. ¿Cornell?
― ¿Cuándo ibas a decírmelo? ― pregunté.
― Intenté decírtelo el jueves, pero estabas demasiado ocupado preparándote para irte a uno de tus viajes de pesca. El papeleo ya está rellenado y he sido aceptada en la residencia, ― Bella suspiró y se pasó la mano por el pelo. ― El programa es realmente bueno, mucho mejor que cualquier cosa que tenga la UW, y tiene el bonus añadido de alejarme de Mike, lo que es algo bueno ahora mismo.
― Nunca mencionaste que habías sido aceptada en Cornell, ― murmuró Cullen, agarrando la mano de Bella en la suya. ― Eso es algo importante.
Bella se encogió de hombros incómoda y se sonrojó por el elogio.
― Nunca salió el tema, ― contestó ella. ― Y realmente no parecías querer hablar sobre la escuela, así que no lo mencioné y-
Casi me lanzo a Cullen de nuevo cuando silenció a Bella besándola, pero se separaron antes de que pudiera actuar.
― Siento haber sido un imbécil sobre la escuela. Deberías haber podido decírselo a alguien. Es excitante.
― Sí, ― Bella se sonrojó débilmente con orgullo. ― Supongo que lo es, ¿verdad?
― Podemos discutir esto más cuando estemos de vuelta en Forks, ― interrumpí el tierno momento. ― Pero es algo importante, Bells. Siento no haber escuchado. ― Me estiré hacia ella, pero ella se alejó.
― Estás olvidando el punto más importante en todo esto, papá, ― me dijo. ― No voy a volver a Forks. Por primera vez en mi vida, me siento libre. Edward me hace sentir así, papá. No puedo volver, no aún. Todavía tengo más cosas que entender.
― ¡No con él! ― gruñí, apuntando a Cullen. ―¿Sabes lo que estaba comprando en la farmacia cuando le vi? ¡Era un jodido lubricante!
Bella hizo un sonido de ahogamiento y vocalizó la palabra 'lubricante' antes de volverse a Cullen.
― ¿Lubricante? ― preguntó incrédula. ― ¡Creí que solo ibas a comprar condones!
Eso me hizo ahogarme de nuevo, pero Bella y Edward me ignoraron.
― Iba a hacerlo, ― contestó Edward, sonrojándose furiosamente. ― Pero, bueno... exactamente nunca había necesitado comprar ese tipo de cosas antes y no estaba seguro de qué coger... así que le pregunté a la dependienta y ella conocía las cosas, así que, bueno... ― Cogió la bolsa de la farmacia y se la dio a Bella, que miró en ella con curiosidad.
― ¿POR QUÉ. VOSOTROS. DOS. NECESITÁIS. CONDONES? ― pregunté, diciendo cada palabra con mucha claridad.
Como si acabaran de darse cuenta de que yo todavía estaba en la habitación, los dos adolescentes se pusieron de un rojo brillante e intercambiaron miradas de alarma.
― Bueno, papá... vamos a calmarnos y a discutir esto como adultos y-
― Se acabó el hablar. Ahora él muere, ― contesté y me lancé a por Cullen una vez más. Él consiguió esquivar mi ataque, lo que me hizo aterrizar en la otra cama. Cuando intenté lanzarme a él una vez más, Bella saltó en mi espalda, agarrándose como si la vida le fuera en ello.
― ¡Así no es como hablamos las cosas, Charlie! ― gritó, negándose a soltarme. ― Tienes que calmarte. No eres tan joven como solías ser y comes mucha basura frita. ¡Toda esta actividad física no es buena para tu corazón!
― ¡Matar a mocosos hormonales mantiene joven a un hombre! ― gruñí en respuesta, intentando sacudir a Bella de mi espalda.
― O los pone en una tumba demasiado pronto. ― Bella consiguió quitarme el equilibrio, de manera que aterrizamos en la cama. ― Ahora. Quédate ahí y escucha. Edward y yo no hemos tenido sexo. Rompí con Mike hace solo tres días y no estoy lista para dar ese paso. ― Se quito su ahora salvaje pelo marrón de la cara. ― Creo, sin embargo, que Edward es realmente atractivo. Mucho más atractivo de lo que nunca creí que Mike era. Tal vez no planee tener sexo con Edward ahora, ― la cara de Bella se ponía cada vez más roja según hablaba, mostrando su vergüenza con esa conversación. ― Pero a veces las cosas... pasan. Si esas cosas deben pasar, me gustaría estar protegida. Esa es la razón por la que Edward compró los condones... y el lubricante es solo... bueno, ya has oído la explicación. ― Suspiró. ― Charlie, tienes que aprender a confiar en mí eventualmente, y Edward no es tan malo. Él se preocupa por mí, lo ha hecho desde que se mudó aquí. Él me tratará mejor de lo que Mike nunca lo haría. ― Bella cogió mi mano en la suya. ― No te pido que te guste esto, o aprobarlo siquiera... pero tienes que aceptarlo. No estoy lista para volver ya a casa y tú ya no tienes la autoridad para obligarme. Te estoy pidiendo que creas en mi juicio un poco y que vuelvas a Forks, sin mí.
― No puedo hacer eso, Bella, ― contesté. ― Tú eres mi hija y todo me dice que lo que estás haciendo es un error.
Bella apretó mi mano y me sonrió.
― Tal vez lo sea, ― aceptó. ― Podría estar cometiendo el mayor error de mi vida pero... papá, si me rindo y voy contigo a casa ahora, siempre me preguntaré y si. ¿Y si no era un error? ¿Y si lo era volver? No quiero vivir el resto de mi vida preguntándome y si.
Acaricié el pelo de Bella y le miré a los ojos y luego pensé en todos mis y si.
¿Y si hubiera ido detrás de Renee?
¿Y si hubiera dejado Forks después del instituto como originalmente había planeado?
¿Y si mi padre nunca se hubiera puesto enfermo?
Cerré los ojos y por primera vez en décadas le recé a Dios, esperando no estar cometiendo el mayor error de mi vida.
Porque no quería que Bella se preguntara sus y si, tampoco. Y eso significaba que la dejaría ir con Cullen, incluso si todo en mí me gritaba que hiciera lo contrario.
― ¿Hola? ― sonó la voz de Carlisle Cullen a través de mí teléfono móvil.
― Si tu hijo hace cualquier cosa para hacerle daño a mi hija, voy a matarle, ― dije sin rodeos, dejando de lado los saludos.
― ¿Charlie? ― la voz de Carlisle sonaba alarmada. ― ¿Dónde estás? ¿Qué has hecho?
Bella se despidió de mí con la mano desde la parte trasera de la moto de Edward Cullen, luego él salió del aparcamiento, el pelo marrón de ella volaba detrás de ellos.
― Creo que acabo de dejar ir a mi hija, ― contesté, mi voz era suave.
Hubo un momento de silencio al otro lado del teléfono.
― Es duro, ¿verdad?
― Le hace daño y muere, Doctor. Solo creí que debería avisarte.
― Lo entiendo, Jefe, ― contestó Carlisle.
Y me di cuenta en ese momento de que, aunque yo pensara lo contrario, él lo entendía.
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Como ya solo me queda subir un capítulo de Beyond Time y ya está revisado y editado, tengo más tiempo para dedicar a esta historia, así que voy a subir un nuevo capítulo día sí, día no en lugar de dos días a la semana. Por motivos de comodidad no vais a encontrar en mi perfil la fecha exacta de actualización.
Nos vemos el martes.
-Bells :)
