Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.
GOD LOVE HER
Capitulo quince – Running with the devil
(Corriendo con el Diablo)
Edward's POV
Había estado antes en el Monte Rushmore. Carlisle creía firmemente en que había que experienciar la historia de tu propio país al igual que la de los otros. Le había dicho antes a Bella que no era nada especial, pero estaba equivocado.
Vivirlo con Bella, verlo a través de sus ojos, eso lo hacía especial.
― Eso ha estado tan bien, ― dijo entusiasmada cuando entramos en nuestra habitación de motel en Rapid City. ― Sobre todo, la representación en la que lo iluminaban todo y hablaban sobre la historia de cada Presidente. ― Se giró hacia mí y me abrazó fuertemente, su brazo estaba alrededor de mi cuello de manera que nuestros cuerpos estaban presionados tan fuertemente como era posible sin hacerse daño en el otro brazo. ― Gracias, Edward. Por todo el día. Ha sido maravilloso.
Envolví mis brazos alrededor de su cintura y murmuré lo que creí que era un reconocimiento de su agradecimiento. Mi mente estaba distraída por sentirla contra mí. Era una sensación a la que no creía poder acostumbrarme.
Noté un cambio en la atmósfera de la habitación mientras la sostenía fuertemente. El aire se cargó y sentí como si pequeñas descargas de electricidad pasaran por mi cuerpo.
― Así que… el lubricante… ¿para qué se supone exactamente que se utiliza? ― preguntó Bella suavemente, su brazo dejó mi cuello de manera que ella pudiera pasar su mano por mi pecho. Casi pude sentirme a mí mismo volviéndome masilla en esa mano mientras me acariciaba.
― Uh… la chica… ― Cerré los ojos y casi ronroneé como un gato por las caricias. ― La chica de la farmacia dijo que podría ser de ayuda para… uh… la primera vez…
Las caricias de Bella se detuvieron y me sentí a mí mismo sonrojarme. Abrí los ojos para mirarla. Sus ojos estaban alejados de los míos y tenía su propio sonrojo tiñendo sus mejillas.
― Oh… bueno… ― Se aclaró la garganta y se alejó para alisar una arruga imaginaria en la ropa de cama. Bueno. Esto es increíblemente incómodo.
― Solo un poco, ― acepté secamente.
― Sabes qué… voy a ir a ducharme… y luego podemos olvidar que esta conversación ha pasado alguna vez. ― Movió la cabeza hacia mí y, sin esperar una respuesta, cogió su toalla y pijama y entró en el baño.
Eso me dejó solo con mis pensamientos, lo que no era algo que quisiera en ese momento. Había conseguido poner una cara feliz y actuar de forma normal mientras estaba con Bella -ella hacía que fuera increíblemente fácil hacerlo, posiblemente porque ella misma era muy increíble. Ahora que no la tenía para distraerme, estaba solo con los pensamientos que plagaban mi mente desde que dejamos atrás a Charlie.
Sabía que Bella era demasiado, demasiado buena para mí pero el hecho me golpeó realmente cuando anunció que le habían aceptado en Cornell en otoño. Bella iba a una maldita escuela de la Ivy League y yo iba a…
Iba a quedarme en Forks y a seguir viviendo con mis padres.
Gemí enterrando mi cara en mis manos. Carlisle me molestaba constantemente para que solicitara plaza en una universidad, pero se me había hecho fácil ignorarle. Ahora desearía no haberlo hecho. Bella merecía a alguien que pudiera ofrecerle el mundo. Demonios, incluso Mike Newton podía ofrecerle más que yo. Me pregunté exactamente cuanto tiempo le llevaría a Bella darse cuenta de que estaba saliendo con un perdedor, y cuanto más tiempo pasaría antes de que me tirara como la basura del día anterior.
Toma lo que puedas mientras puedas, me dije a mí mismo. Esta es la chica a la que has querido desde el primer año. No volverás a tener esta oportunidad.
Completamente cierto... pero, ¿cómo podría dejarla ir cuando finalmente llegara el otoño?
― ¿A cuánto está Chicago de aquí? ― me preguntó Bella cuando paramos para comer al día siguiente. No había dormido bien la noche anterior. Estaba plagado de pensamientos oscuros sobre mi futuro maldito con Bella y embelesado con ella mientras dormía. La mezcla había tenido como resultado que solo tuviera poco más de cinco horas de sueño.
― Unas doce horas, ― contesté, conteniendo un bostezo.
― ¿Estás bien? ― Bella me revisó con sus oscuros ojos solemnemente incluso mientras robaba una patata frita de mi plato.
― Hey, come tu ensalada. Si querías patatas fritas, deberías haberlas pedido. ― Miré con desagrado la ensalada César que ella había pedido. ― No entiendo porqué comes eso. ¿No sabes que la ensalada es lo que come la comida?
Bella rodó los ojos por mi declaración.
― Pensar así solo te provocará una insuficiencia cardíaca, ― contestó. ― Además, no has contestado a mi pregunta.
― Estoy bien, simplemente no dormí muy bien anoche. ― Me pasé una mano por el pelo.
― Oh... espero que no fuera mi culpa. ― Los ojos de Bella fueron de la exasperación a la preocupación en menos de cinco segundos y no pude evitar sonreír tristemente por su naturaleza bondadosa. Los pensamientos de la noche todavía estaban en mí y sentí que no merecía su preocupación.
― Roncaste terriblemente, me mantuvo despierto toda la noche, ― bromeé, esperando que su preocupación desapareciera.
Bella resopló y me tiró una servilleta.
― Yo no ronco, mentiroso. Eso no es algo que Charlie se hubiera callado. ― Inclinó la cabeza con una sonrisa tirando de sus labios. ― ¿Estás seguro de que estás bien?
Sentí la irritación aparecer, pero la reprimí. Mis inseguridades eran mías y Bella no merecía que las pusieran sobre sus hombros. En su lugar, coloqué una sonrisa en mis labios y estiré el brazo para agarrar su mano buena.
― En serio, Bella, estoy bien. Lo juro.
Bella no parecía completamente convencida, pero asintió y terminamos la comida en silencio.
Lo bueno de usar una moto como medio de transporte es que es una genial excusa para la falta de comunicación cuando no quieres hablar. Podía librarme dándole a Bella respuestas de una palabra a todas sus preguntas porque distraía demasiado gritar sobre mi hombro mientras me concentraba en la carretera.
También significaba que ella no podía ver mi cara con facilidad, lo que significaba que podía quejarme todo lo que necesitara en la moto y ella nunca lo sabría.
O eso pensaba.
― ¡Es suficiente! ― gritó después de haber estado en la carretera hora y media. ― ¡Aparca!
― ¿Qué? ― Estaba sorprendido por la orden, mis ojos buscaron alguna atracción que le hubiera llamado la atención, pero no podía ver ninguna. ― ¿Por qué?
― Solo hazlo. Tenemos que hablar.
Vi un campo aparecer a la vista frente a nosotros, así que aparqué en él, apagando el motor de la moto. Bella bajó y empezó a caminar de un lado a otro frente a mí.
― Vale, no sé qué pasa contigo, pero has estado pesimista desde anoche, ― dijo al fin, deteniéndose y poniendo sus manos en sus caderas, mirándome furiosa. ― No estoy segura de qué ha pasado entre ayer por la tarde y entonces, pero sea lo que sea, tienes que sacártelo de dentro. No voy a pasar el resto de este viaje sufriendo latigazos por tus cambios de humor.
Miré al frente con terquedad, de manera que no tuviera que mirarla a los ojos. Ella no lo pillaba. No entendía que era lo mejor que me había pasado y que no podía aguantar la idea de perderla cuando volviéramos a Forks.
Y la perdería. Tal vez no inmediatamente pero, cuando el verano terminara la perdería por Cornell y sus ambiciones, y no debería estar tan malditamente molesto por ello, porque quería que ella tuviera éxito e hiciera cosas increíbles.
Simplemente deseaba que ella pudiera hacer esas cosas increíbles conmigo a su lado.
― Edward, ― ahuecó sus delicadas manos en mi cara y me forzó a mirarla, ― ¿qué va mal? Éramos felices ayer pero luego anoche simplemente... te callaste. ¿Dónde has ido?
Miré sus ojos marrones que me miraban seriamente y no pude responder su pregunta. Ni siquiera yo sabía exactamente qué había pasado. Simplemente me llegó de repente que la tenía y a esa epifanía le siguió la realización de que no iba a conseguir mantenerla conmigo.
Y de verdad, de verdad quería mantenerla conmigo.
Así que, no podía responder su pregunta, pero tal vez podría mostrárselo.
Envolví mi mano en su pelo, pelo que colgaba salvajemente, desordenado por el viento y el casco, y tiré de ella con fuerza contra mí. Fue incómodo con su escayola, pero me las arreglé. La preocupación todavía estaba en sus ojos, pero también había lujuria y no discutió cuando me incliné y presioné mis labios salvajemente contra los suyos.
Puse toda mi desesperación, mi amor, toda la emoción que estaba sintiendo en ese beso. Fue hambriento y duro y diferente a cualquier otro beso que habíamos tenido. Incluso en la noche en que casi perdimos el control, todavía intenté que esos besos fueran dulces. Quería que Bella viera el lado de mí que era confiado y fuerte.
El beso era pura desesperación, y mostraba el lado de mí que estaba herido e inseguro y tan enamorado de ella que era casi patético. Ese era el lado de mí que fue pillado acelerando imprudentemente por la autopista para sentirme vivo, el lado de mí que incendió señales de stop porque estaba seguro de que mostrándole a una chica el yo real, nunca conseguiría su atención.
Cuando nos separamos, los dos jadeábamos por aliento, pero no pude dejar de tocarla, así que puse mis labios en su garganta, sujetándola fuertemente; mi cuerpo suplicaba por darme una ayuda para mostrarme que ella sentía algo por mí. Para darme cualquier tipo de amor, incluso si solo era un poco.
― Edward, ― jadeó Bella, tirando de mi pelo. ― Edward, tienes que parar. ¡Edward, para!
Me alejé de su garganta, pero no la solté. Encontré que no podía.
― Edward, ¿qué está pasando? ― preguntó. ― Qué... yo...
― Te amo, ― dije, interrumpiéndola mientras ella intentaba encontrar las palabras para describir lo que quería decir. ― No sé si alguna vez te lo he dicho, pero quiero que lo sepas. Te amo, y estoy tan malditamente asustado de perderte que me estoy volviendo loco.
Los ojos de Bella se suavizaron cuando finalmente entendió.
― Es por Cornell, ¿verdad? ― preguntó. ― Tienes miedo de ser solo un lío de verano hasta que me vaya a la escuela.
― Sin embargo, ¿no lo soy? ― contesté. Y eso era lo que realmente me preocupaba –que al final a Bella no le importara. Que yo solo fuera el chico con el que se escapó como una última revelación antes de irse y hacerse su hueco en el mundo.
― No, ― contestó, su tono era definitivo. ― Y el hecho de que siquiera preguntes eso no solo duele, sino que me hace preguntarme como puedes clamar amar a alguien a quien conoces tan poco. Si quisiera un lío de verano, habría perdonado a Mike y luego le habría dejado al final del verano.
― Entonces, ¿qué quieres de mí? ― pregunté, sabía que sonaba frustrado, pero no pude contener la emoción. ― Yo siempre seré ese chico, Bella. El que vive en Forks y nunca sale. Así que dime, ¿qué puede alguien como tú, que tiene todas las posibilidades del mundo frente a ella, querer de mí?
― Todavía no crees en ti mismo, ¿verdad? ― preguntó Bella. ― Te miras a ti mismo y dejas que la marca de ese pequeño pueblo dicte quién eres. Me tomó menos de una hora darme cuenta de que no eres ese chico, Edward. Tú no eres el problemático que ve todo el pueblo de Forks, y no eres ese chico que nunca saldrá de allí. Yo creo en ti, ¿por qué tú no puedes creer en ti mismo?
― Estás viendo lo que quieres ver, no lo que hay realmente, Bella, ― le dije.
― Y tú estás viendo lo que el mundo te dice que veas. ― Sacudió la cabeza con algo parecido al disgusto y se volvió a poner el casco en la cabeza. ― Solo vayámonos.
Quise decirle 'no', y hacer que me escuchara. No quería terminar esa conversación en punto muerto como había hecho.
Pero esa mirada en sus ojos, esa mirada parecía de asco. No podía soportar hablarle, ver que me miraba así. Así que arranqué de nuevo la moto y salí de nuevo a la carretera. Los brazos de Bella estaban alrededor de mi cintura y su cuerpo estaba presionado fuertemente contra el mío, pero parecía que estábamos a kilómetros de distancia.
Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.
-Bells :)
