Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.


GOD LOVE HER

Capitulo dieciséisWhere Does It Hurt

(Donde duele)

Me quedé en silencio el resto del día y también lo hizo él. Estaba asustada de hablar, asustada de decir la cosa equivocada y terminar alejándole.

Porque estaba enfadada.

Y me sentía culpable.

Estaba enfadada porque él tenía muy poca fe en sí mismo y muy poca fe en mí. Estaba enfadada porque él hubiera pensado que no podía ser nada más que un lío para mí, porque tuviera tan poca confianza en sí mismo. Estaba enfadada porque él no pudiera ver lo que yo veía.

Y me sentía culpable porque, en ese momento, lo que él necesitaba realmente era que le dijera que le amaba. Y no había podido hacerlo. Desde que dejamos Forks, parecía que no tenía tiempo para pensar. Había estado tan absorbida por Edward, que no había podido pensar realmente en lo que pasaría cuando terminara el verano y tuviera que marcharme –porque no iba a renunciar a Cornell. Me había partido la espalda para entrar en esa escuela.

No podría respetarme a mí misma si renunciara a la Ivy League por un chico, incluso por uno tan increíble como Edward.

Así que, me senté detrás de él durante seis horas mientras íbamos de Rapid City a Rochester, Minnesota. Tenía demasiado miedo por lo que diría como para hablar, y Edward no parecía más inclinado a crear una conversación.

Fueron seis largas horas.

― Lo entenderé si quieres ir a casa, ― dijo cuando finalmente paramos para pasar la noche. Estábamos en un Days Inn, siguiendo todavía mi regla de nada de hoteles de cinco estrellas.

― No voy a volver a casa, Edward, ― contesté. ― Todavía quiero esto... todavía... ¡ugh! ― Me pasé las manos por el pelo, frustrada por mi incapacidad de hablarle cuando, hasta ese momento, había sido tan fácil para mí.

― Nos conseguiré una habitación.

Le vi alejarse de mí y me maldije a mí misma de un millón de formas mientras él caminaba. Antes de que se diera la vuelta, había visto sus ojos y habían estado llenos de sufrimiento. Un sufrimiento que yo había puesto allí y no sabía como borrar.

El camino a la habitación fue tan silencioso como lo había sido el viaje a Rochester, y estaba realmente frustrada. ¿Cuándo se había puesto todo tan mal? Habíamos estado divirtiéndonos ayer. Había sido maravilloso ver el Monte Rushmore y bajar por el tobogán y me había deleitado en la presencia de Edward.

Entonces, hoy, todo parecía habernos explotado en la cara.

¿Cómo no me había dado cuenta de que Edward era tan inseguro? No solo sobre nosotros, sino sobre sí mismo. Debería haberlo sabido. Habíamos hablado de eso, cuando me habló de su deseo de convertirse en médico como Carlisle, pero no creía en sus habilidades para hacerlo. Yo había dicho mi parte y creí que el tema estaba cerrado, cosa que había sido increíblemente ingenua de mi parte, incluso si en realidad no éramos nada en ese momento.

― Voy a ducharme, ― dijo Edward, interrumpiendo mis pensamientos.

― Oh... vale. Voy a salir y... explorar, ― contesté.

Edward me miró con el ceño fruncido.

― Preferiría que no salieras sola- ― empezó, pero yo le interrumpí.

― Solo voy a dar una vuelta por el hotel, tal vez a buscar algo de hielo. ― Levanté la cubitera del escritorio y no pude evitar darle una pequeña sonrisa porque su preocupación era increíblemente dulce. ― Estaré bien, Edward... pero gracias por preocuparte.

― Bella... ― Levantó la mano como si fuera a estirarla y tocarme, pero al final echó sus dedos atrás, curvándolos en un puño y entrando en el baño sin otra palabra.

Me sentí como si fuera a llorar y me pregunté exactamente qué más había que Edward no me había contado sobre su pasado. Porque tenía que haber algo ahí... algo que le había hecho perder su fe en sí mismo.

Todavía estaba contemplando esa idea cinco minutos más tarde mientras llenaba la cubitera de plástico con hielo. Tuve que cruzar el lobby de vuelta a la habitación y, mientras lo hacía, un puesto de panfletos me llamó la atención. Había muchas paradas turísticas de camino a Chicago y otras grandes ciudades y cogí unos cuantos que parecían interesantes, pero no eran los que me llamaron la atención realmente.

― ¿Puedo ayudarle con algo, señorita? ― La chica de detrás del mostrador vino para ver si necesitaba ayuda. Rodó los ojos cuando vio lo que me había llamado la atención. ― Oh, esos. No entiendo porqué los mandaron con el resto. Quiero decir, hola, somos un hotel, ¿quién quiere pensar en la universidad mientras está de vacaciones?

Sonreí ampliamente para mí misma mientras cogía varios panfletos universitarios, incluyendo el familiar de Cornell y otro para el Ithaca Community College.

― ¿No es un poco tarde para solicitar plaza en una universidad? ― preguntó la chica, mirando los panfletos con confusión. Le sonreí ampliamente y estoy muy segura de que pensó que estaba loca.

― Nunca es demasiado tarde para el futuro, ― contesté, todavía sonriendo ampliamente.

Cuando volví a la habitación, Edward estaba tumbado en una de las camas. Sus brazos estaban detrás de su cabeza y sus ojos estaban cerrados. Por un momento, casi pensé que estaba dormido, pero entonces habló.

― He pedido una pizza mientras no estabas. He cogido una Hawaiana... debería estar aquí en una media hora.

― Creí que no te gustaba la piña, ― contesté, colocando el hielo y los panfletos de atracciones turísticas en el escritorio. Sujetando todavía los panfletos universitarios, me subí en la cama y me coloqué a su lado con las piernas cruzadas.

― Puedo quitarla, ― dijo Edward, tirando de mí hacia abajo de manera que estuviera en su pecho. Me quitó el pelo de la cara y me miró.

Me sentí a mí misma derretirme un poco por el hecho de que hubiera pedido una pizza que no le gustaba solo porque me gustaba a mí. No pude evitar moverme y besarle sonoramente en los labios. Quería que fuera algo rápido, pero él envolvió una mano en mi pelo y tiró de mí fuertemente contra él, como si temiera que fuera a desaparecer si me soltaba. Finalmente, tuve que empujarle suavemente y volví a sentarme con las piernas cruzadas a su lado.

― Tenemos que hablar, Edward, ― dije suavemente. ― Quiero empezar con algunas paradas nuevas que me gustaría hacer en este viaje. Echa un vistazo a esto.

Lancé los panfletos a su pecho.

― Déjame adivinar... un castillo de cuento de hadas o un– Bella, ¿a qué estás jugando? ― Su voz, que al principio había estado llena de humor, se volvió fría al final. Mientras hablaba, había cogido uno de los panfletos y lo miraba con dureza.

― Entiendo que no creas en ti mismo, Edward. No estoy segura de porqué, porque no puedo ver al Dr. o a la Sra. Cullen haciéndote sentir inadecuado, pero entiendo que tú lo sientes. Espero que, eventualmente, confíes en mí para decirme porqué. Hasta entonces, sin embargo, planeo creer en ti por los dos. ― Le miré directamente a los ojos y cogí el panfleto de Cornell. ― Es difícil entrar en la Ivy League a estas alturas del año, ― declaré, hojeándolo.

― Es difícil entrar en la Ivy League en cualquier momento, ― respondió Edward secamente.

― Eso no significa que no puedas. Tienes una buena media, no es como si no fueras académicamente aceptable, ― contesté. ― Dijiste que querías ser médico-

― También dije que eso nunca pasaría para mí, ― me cortó Edward a media frase. ― Tal vez sea académicamente aceptable, pero mis notas no son todo lo que cuenta. Tú dijiste que mis antecedentes juveniles no importarán, Bella, pero lo harán. La verdad siempre sale y he hecho muchas cosas incluso antes de Forks. Cosas incluso peores que incendiar una señal de stop.

Fruncí el ceño confundida.

― Creí que habías dicho que no podías recordar tu vida en Chicago, que eras demasiado joven cuando te marchaste, ― dije.

Fue su turno de verse confundido.

― No puedo, Bella. Mis padres murieron cuando tenía tres años. Chicago es como un borrón.

― Entonces... estoy confundida. ¿Cuándo te metiste en todos estos problemas?

Edward suspiró y se pasó las manos por el pelo.

― Realmente no quiero hablar de ello, ― admitió.

Miré sus ojos verdes, o al menos lo intenté. Él se negó a encontrarse con mi mirada.

― Vale. Puedo esperar hasta que confíes en mí lo suficiente. ― Levanté su cabeza y presioné mis labios contra los suyos, suavemente, provocando sus labios con los míos hasta que él empezó a devolverme el beso con un gemido. Para cuando nos separamos, yo estaba encima de él, con los panfletos arrugados entre nosotros.

― Me vuelves loco, ― dijo, sonriéndome ampliamente con sarcasmo. ― Y te amo por ello.

Le sonreí con tristeza, deseando todavía poder decirle esas palabras.

― ¿Me das tiempo? ― pregunté.

― Todo lo que necesites, ― contestó. ― No lo digo para que tú también lo digas, Bella. Lo digo porque quiero que lo sepas, incluso si no puedes decirlo de vuelta. ― Miró los panfletos con el ceño fruncido y cogió uno del Ithaca Community College. ― Y siento lo de antes. Sé que no me estás usando como un lío pasajero... es solo... tú eres mucho mejor que yo, y temo que un día te despertarás y te darás cuenta de ello.

Acaricié el cuello de Edward con mi nariz y lo besé, todo mientras me preguntaba si esa no era parte de la razón por la que no me contaba lo del niño problemático que había sido. ¿Temía que las cosas que había hecho hace años fueran a alejarme?

De. Ninguna. Manera.

Pero, igual que Edward esperaría por mi amor, yo esperaría para escuchar su pasado. Porque eso es lo que haces por la gente que amas. Esperas y apoyas.

Tal vez no amara a Edward aún, pero me importaba. Él se estaba convirtiendo en la persona más importante de mi vida.

― Hay un programa de ATS, ― dije, apartándome de su cuello.

― ¿Qué? ― preguntó Edward, su voz sonaba desorientada. Obviamente mis besos le habían distraído.

― En Ithaca Community College, hay un programa de ATS. No es medicina... pero tal vez te de una idea de si es lo que realmente quieres hacer. Por supuesto, no tienes que ir a Ithaca. Hay un montón de escuelas aquí... ― dejé la frase, buscando entre los panfletos y luchando contra la necesidad de morderme el labio. Quería que Edward quisiera ir a la misma ciudad que yo, pero no iba a obligarle.

― Realmente estás empeñada en que vaya a la escuela, ¿verdad? ― preguntó, sentándose de manera que los panfletos cayeron en su regazo.

― No estoy intentando obligarte, Edward... si no quieres ir a la escuela, entonces no vayas. Es solo... no creo que sea cosa de querer ir o no, parece que va de que sientes que no puedes, ― expliqué. ― Quiero que sepas que creo en ti, que creo que puedes hacer lo que sea y quiero ayudarte a creer en ti mismo, por muy cursi que suene. ― Me rendí a la necesidad de morderme el labio. ― Quiero que te mires al espejo y veas lo que yo veo.

La respuesta de Edward fue cortada por un golpe en la puerta.

― Esa debe ser la pizza, ― dijo, levantándose y cogiendo su cartera. Abrió la puerta y le habló a alguien que estaba fuera; luego volvió a entrar, sosteniendo una caja de pizza y una cola de dos litros. ― Hinquemos el diente.

― Nuestra conversación no ha terminado, ― dije. ― Quiero visitar estos lugares a lo largo del camino.

Edward colocó la comida y estiró el brazo para tocar la esquina del panfleto de Ithaca Community College. Había anhelo en sus ojos mientras lo miraba y supe que yo tenía razón. Él quería ir a la universidad, simplemente no creía que fuera lo suficientemente bueno.

― No voy a hacer ninguna promesa, Bella, ― dijo al fin. ― Pero... podemos parar y echar un vistazo. ― Me miró y sus ojos tenían tanto fervor como los de un niño. ― Podemos... hablar con la gente.

Cuando le miré, sentí mis labios romper en una sonrisa lo suficientemente brillante como para avergonzar al strip de las Vegas.

― Tengo hambre. Comamos esta pizza tuya.

Empezamos a comer y los siguientes minutos estuvimos en silencio excepto por el sonido que hacíamos al masticar.

― Bella, ― empezó Edward con incertidumbre.

― ¿Hmmm? ― No pude contestar debido a que tenía la boca demasiado llena, así que hice el sonido en su lugar.

― Antes, cuando... peleamos, me miraste... y... ― Le estaba costando articular lo que fuera que intentara decir y finalmente lo soltó rápidamente. ― ¿Te doy asco?

Casi me atraganto con mi pizza y tuve que darle un buen trago a la cola para que bajara.

― ¿Qué demonios te hace pensar eso? ― pregunté incrédula.

Edward jugó con el bordé de la pizza en su servilleta y suspiró.

― Había una mirada en tus ojos cuando estábamos conduciendo... y parecía asco. Yo no... No puedo... Odio pensar que tal vez tú pienses menos de mí.

― No sentía y nunca he sentido asco por ti, ― le dije seriamente. ― Esta tarde estaba enfadada. Estaba enfadada porque pensaras tan poco de nosotros y estaba enfadada conmigo por no manejar mejor la situación... y sentía un poco de... culpa. Pero nunca asco.

― ¿Culpa? ― Fue el turno de Edward de sentirse incrédulo. ― ¿Por qué sentías culpa?

― Me dijiste que me amabas, Edward, y yo no pude decir nada de vuelta. ― No podía mirarle a los ojos. ― Así que, sí, siento culpa.

― No quiero que me digas que me amas a no ser que lo digas en serio, ― contestó Edward. Ahuecó sus manos en mi cara y la llevó a la suya. ― No te merezco y eres demasiado buena para mí, pero también eres demasiado buena para cualquier otro chico de Forks, así que voy a disfrutar cada segundo que estés conmigo.

― No estoy de acuerdo con que yo sea demasiado buena, ― contesté. ― Tú eres guapísimo y yo soy bonita en un buen día. Tú eres amable e inteligente y tienes una gran capacidad de amar que yo no puedo igualar. Pero imagino que si realmente te importara eso, no me habrías pedido que subiera en tu moto.

― ¿Estás diciendo que no crees que seas lo suficientemente buena para mí? ― La voz de Edward sonaba incrédula una vez más. Reí y me di cuenta de que no hacía mucho tiempo, yo me habría sentido como lo hacía Edward –inadecuada y no lo suficientemente buena para él. Pero no podía sentirme así con la forma en que me miraba, porque esa mirada no dejaba duda de lo mucho que yo le importaba.

Además, sentía que solo uno de los dos podía tener problemas de autoestima y, ahora mismo, ese era él.

― No, ― contesté a su pregunta. ― Oh, lo habría hecho, excepto que, ahora que sé como te sientes, es tan completamente obvio que es casi como si tú llevaras tu corazón en tu manga. Nadie puede sentirse inadecuado con lo amada que me haces sentir. Ninguno de nosotros es perfecto... pero creo que tal vez seamos perfectos el uno para el otro.

― Perfectos el uno para el otro. ― Me dio una sonrisa torcida. ― Me gusta eso.

Cogió la caja de pizza y nuestras servilletas y las colocó en el suelo, luego gateó por la cama y tiró de mí hacia abajo de manera que él estuviera encima de mí con sus brazos a cada lado de mi cabeza y sus piernas a horcajadas en mis caderas.

― Ahora, toda esta charla esta hiriendo mi masculinidad, así que necesito hacer algo para reconstruirla.

Reí hasta que sus labios me cortaron. Le besé durante un rato, luego me aparté.

― ¿Me prometes que visitaremos esas escuelas? ― le pregunté.

Él miró los panfletos que estaban esparcidos por todo el lugar.

― ¿Realmente crees que puedo conseguirlo? ― me preguntó. ― ¿Convertirme en ATS o médico o lo que sea?

― Creo que puedes hacer lo que tú quieras, Edward Cullen... excepto, tal vez, dominar el mundo. No estoy segura de si tienes esa habilidad. Sin embargo, si me dejaras ayudarte... ― dejé la frase y tomé mi turno para cortarle a mitad de una risa.

Sabía que todavía había temas de los que teníamos que hablar. Todavía había una gran parte de su pasado que era totalmente un misterio para mí y sabía que él todavía tenía problemas de autoestima. Finalmente, él me hablaría de lo que los había causado, y sabía que yo tendría que ser fuerte y apoyarle cuando lo hiciera.

Pero, mientras estaba ahí tumbada enrollándome con mi novio y dejándole tocarme, estaba muy segura de que superaríamos todo eso, porque merecía la pena luchar por él. Estaba muy segura de que los sentimientos que tenía por Edward eran el comienzo de uno de esos tipos de amor que duran toda la vida, y no iba a dejarlo escapar.

Enfrentaríamos su pasado juntos y, si algún demonio aparecía, también le enfrentaríamos. Juntos.


Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.

-Bells :)