Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a Lynyrd Lionheart, yo solo la traduzco.
GOD LOVE HER
Capitulo veinticuatro – Let's Talk About Love
Nunca había sido una jugadora y, para el final del primer día en Jacksonville, sabía porqué.
Tras una última reunión con Jasper, Alice, Rose y Emmett, Edward y yo salimos a la carretera de nuevo, haciendo cortas paradas en la Universidad de Chicago y varias Universidades e Institutos de Formación Profesional a lo largo del camino. Edward incluso había ido tan lejos como para solicitar plaza en algunas escuelas, aunque se podía decir que realmente no contaba con que le aceptaran para el otoño.
Nos habíamos tomado nuestro tiempo viajando por Indiana, Kentucky, Tennesse y Georgia. La parada más memorable había sido en Nashville, Tennessee, cuando paramos para ver el Grand Ol' Opry y el Museo y Salón de la Fama del Country. Edward, que no era fan de la música country, había pasado la mayor parte de la parada, que había sido idea mía, burlándose de todo de los lugares, especialmente en el Opry.
Donde había dicho algunas cosas frente a Shane Yellowbird.
Que era un cantante de country a punto de tener su primera experiencia en el escenario del Opry.
En ese momento había sido mortificante, sin embargo, ahora lo encontraba divertidísimo. Éramos afortunados de que Shane encontrara divertidos los comentarios de Edward más que insultantes.
El resto del viaje desde Nashville había ido bien. Pasamos tres días conduciendo por la autopista y tres noches conociéndonos el uno al otro en cada forma (y posición) íntima conocida por el hombre. Edward estaba determinado a abrirse camino por el Kama Sutra y yo estaba demasiado divertida por su entusiasmo de chico por el esfuerzo como para decirle que no.
Luego llegamos a Jacksonville y me di cuenta de que la pequeña burbuja rosa de felicidad con la que me había rodeado a mí misma iba a tener que reventar. Y de hecho lo hizo, tan pronto como mi madre vio quién había aparcado en su casa una moto. Esa visita había sido un gran punto de debate entre Edward y yo. Había querido saltarme visitar Florida, segura de que cualquier visita a mi madre solo acabaría en desastre en ese punto de nuestra relación. Edward había rebatido poniéndome ojitos y preguntándome si me avergonzaba de él. Sabía que había jugado conmigo, pero se había visto tan rechazado que no pude resistir darle la razón en ese tema.
Todavía estaba intentando decidir si quería estar enfadada con él o no.
― Preparate para el interrogatorio, ― le murmuré a Edward mientras me bajaba de la moto, casi en el momento exacto en que Renee abría la puerta y salía corriendo a saludarnos.
― ¡Bella! ― gritó feliz. ― Deberías haber llamado para dejarnos saber que venías. Te habría preparado tu habitación. ― Su expresión se hizo ligeramente más seria mientras miraba sobre mi hombro a Edward. ― Tú debes de ser Edward. Gracias por traer a Bella a casa.
Había esperado que esa visita fuera incómoda y que reventara mi preciosa burbuja rosa, pero hasta ese momento no me había dado cuenta del desastre en que estábamos entrando. Renee creía que estaba ahí para quedarme y que Edward seguiría su camino.
Demonios, no.
― Hola, mamá, ― dije, agarrando su brazo y dándole lo que se suponía que debía ser una amplia sonrisa, sin embargo, tenía la sensación de que se veía más como si estuviera apretando los dientes. ― Hemos decidido expandir un poco nuestro viaje para que Jacksonville estuviera incluido y pudieras conocer a Edward, mi novio. ― Miré a Renee directamente a los ojos y añadí en voz baja. ― Es importante, así que, por favor, compórtate.
― Lo haces sonar como si fuera a atacar al pobre chico. ― Renee palmeó mi mejilla. ― No te preocupes, Bella, estoy segura de que no le asustaré.
Se alejó de mí y se dirigió a Edward y yo gemí mentalmente mientras me daba cuenta del colosal error que esa parada podría terminar siendo.
Después de todo, ella había dicho que estaba segura de que no le asustaría, no que no fuera a intentarlo.
- . - . - . - . -
― Así que, Edward, ¿cuáles son tus planes para el otoño? Bella va a Cornell.
Miré mi plato con el ceño fruncido, queriendo más que nada quitarle la expresión demasiado dulce a Renee de la cara. ¿Quién era ella para hablar de que me iba a Cornell cuando la única razón de que este interrogatorio no hubiera ocurrido antes era porque había estado muy ocupada dándome una charla sobre como ya me había comprometido con Seattle y Mike y que debería seguir con ellos? Es decir: no le gustaba Edward o, mejor dicho, la imagen que Charlie había pintado de él, y preferiría que volviera con un cabrón que me había engañado antes de que estuviera con él. Quería saber qué alíen se había hecho con el cuerpo de Renee, porque no era de ninguna manera la mujer frívola con la que estaba acostumbrada a lidiar.
― No sé cuáles son mis planes para el futuro, señora. Me retrasé un poco al solicitar escuelas, así que tal vez me tome el año libre y solicite de nuevo el año que viene.
― Oh... así que entonces no has sido aceptado. Bueno, estoy segura de que encontrarás algo que hacer en Forks. ― Renee no dijo 'y lejos de mi hija' al final, pero pude oír la insinuación y no me sorprendí por ello. Fue solo la realización de que Cornell estaba mucho más lejos de Edward que la UW lo que había hecho que Renee dejara el asunto de mi cambio de escuelas. Llevé mi ceño fruncido de mi plato a Renee por sus palabras, enfadada porque no era la única que había oído su insinuación. Supe, por la forma en que Edward miraba su plato, que obviamente él también lo había hecho.
― Así que, Phil, ― solté con los dientes apretados, todavía mirando mal a mi madre. ― ¿Qué tal va tu equipo este año?
Phil se vio asustado porque se dirigieran a él, obviamente habiéndose resignado a quedarse en segundo plano durante la cruzada anti-Edward de mi madre. Afortunadamente para mí, él estaba lo suficientemente dispuesto a seguirme la corriente con mi cambio de tema.
― Bastante bien. Mientras no nos vengamos abajo en los siguientes juegos, estamos a un paso de las eliminatorias. Nuestro historial ya es mejor que el del año pasado y hemos elegido a un par de tipos nuevos que han sido enviados de las ligas mayores y que los entrenadores creen que nos ayudarán.
― ¡Eso es genial! ― Me mostré entusiasmada, aunque no podía importarme menos el baseball. ― Si estás en mi zona la próxima temporada, tendrás que dejármelo saber e iré a verte.
Las miradas en las caras de todos me dejaron saber que había mentido un poco demasiado, Edward me miraba con una ceja levantada, Phil con confusión y mi madre con una mirada nada impresionada que me decía que mi cambio de tema había sido un fracaso total. Poniendo una sonrisa falsa en mi cara, cogí mi plato y el de Edward y me puse de pie.
― Bueno, mamá, supongo que es hora de fregar los platos. Vamos.
― Oh, pero estaba conociendo a Ed-
― ¡Cocina, ahora! ― prácticamente ladré. Renee hizo un puchero pero, gracias a Dios, se quedó callada y me siguió. La mejor forma de lidiar con Renee era ser duro, algo que ni mi padre ni Phil habían entendido nunca.
Una vez que estuvimos en la cocina, me giré a ella enfadada.
― ¿Qué demonios está pasando? ¡Ni una sola vez que los años que estuve con Mike le criticaste como a Edward, y tuviste muchas oportunidades en las siete veces que le viste!
― ¡Eso es porque nunca fuiste en serio con Mike! ― soltó Renee. ― Él era agradable, pero siempre supe que se convertiría rápidamente en algo del pasado después de la Universidad. Este chico, sin embargo, es peligroso. ¡Me niego a dejarte tirar tu futuro por un chico!
― ¿Qué? ― pregunté, completamente confundida.
― Sé como va esta historia, Bella. ¡Te enamoras, quedas embarazada, luego habrá una boda de penalti y luego te arrepientes de todo. No puedes quedarte en Forks, Bella. Ni siquiera era suficiente para mí, y yo nunca tuve una fracción de tu potencial. Tal vez parezca que Edward merece la pena ahora, pero no será así a largo plazo.
Me senté en un taburete en la encimera de la cocina, sintiéndome completamente confundida. ¿Qué demonios le había hecho a Renee pensar que renunciaría a mi futuro por cualquier chico, incluso Edward?
No pude evitarlo, tuve que reír. Una vez que empecé, no pude parar. Renee me miró desde el lavabo, perpleja.
― Me alegro de divertirte, ― dijo malhumoradamente. ― ¿Te importaría compartir qué es lo que encuentras tan divertido?
― ¡Yo... ni siquiera he... considerado nunca no ir... a la escuela! ― conseguí jadear.
― Oh... ― Renee frunció los labios. ― ¿Ni una vez?
Sacudí la cabeza, respirando profundamente para calmarme.
― Tengo un plan, mamá, ― dije una vez que me había calmado lo suficiente para hablar sin jadear. ― Tal vez lo manipule para tener en cuenta a Edward, pero no voy a renunciar a ninguno de mis sueños, y él no espera que lo haga. ― Le di una pequeña sonrisa. ― Esto queda entre nosotras, pero creo que él encuentra un poco sexy el hecho de que sea inteligente.
― ¿Y si te quedas embarazada, o te pide matrimonio? ― preguntó Renee, dándole voz a los mayores miedos de todos los padres de adolescentes enamorados.
Empecé a atragantarme con mi propia saliva, en shock. No por la mención del embarazo, por supuesto. Edward y yo ya habíamos discutido ese peligro en particular e incluso había hecho una parada en una clínica en Chicago para que me miraran la muñeca y me hicieran una receta de anticonceptivos, que había estado tomando religiosamente desde entonces. No, fue la mención del matrimonio lo que me dejó en shock. Edward y yo llevábamos juntos menos de dos semanas y, mientras había fantaseado sobre el futuro una o dos veces (al día), el matrimonio nunca había aparecido en ellas.
El matrimonio nunca había tenido una consideración enorme para mí, ya está. Después de todo, el ejemplo de mis padres no había sido exactamente uno bueno y, cuando la mayoría de las niñas jugaban a casarse, yo jugaba a divorciarme.
― Mamá, ¿de dónde sacas esas cosas? ― pregunté incrédula. ― ¿Primero voy a quedarme en Forks, y ahora estoy embarazada y voy a casarme? ¡Es completamente absurdo! ― Empecé a reír de nuevo.
Renee me miró fijamente, viéndose decididamente para nada divertida.
― Ríete, Isabella, pero ha pasado antes.
Estaba hablando de ella misma, lo sabía. Eso era lo que realmente estaba en el fondo de toda esa situación; el miedo de Renee de que me convirtiera en ella. Mis padres me querían, pero no tenía la ilusión de haber sido un bebé planeado. La gente no se casaba nada más terminar el instituto, no a no ser que fuera una boda de penalti
― Mira, mamá... ― dudé, intentando encontrar la mejor forma de decirle que yo no era ella sin herir sus sentimientos. Finalmente, decidí que poner sobre la mesa los términos de mi relación con Edward era la mejor forma. ― Vi a un médico hace dos días sobre esto ― hice un gesto hacia mi escayola ― y también le pedí que me recetara anticonceptivos. Además de eso, usamos espermicida y condones religiosamente. A no ser que Edward tenga un super esperma y yo la fertilidad de un conejo, el embarazo no va a pasar. En cuanto al matrimonio, no lo hemos discutido, pero realmente no estoy en toda la cosa de la ceremonia, así que... no creo que alguna vez nos casemos. No hay de qué preocuparse.
Hubo una tos detrás de mí y cerré los ojos por el sonido.
Había una razón por la que no era jugadora. Si no fuera por la mala suerte, no tendría absolutamente suerte alguna. Mira la situación actual, por ejemplo.
Solo alguien con una mala suerte increíble sería pillada por su novio hablando con su madre sobre su vida sexual.
No pude subir ayer porque FanFiction no me dejó. Mañana subo el capitulo 25 como toca.
Muchas gracias por leer, comentar y añadir la historia a alertas y favoritos.
-Bells :)
