CAPITULO 1: MI MUNDO SE CAE (parte 2)

Anna... - Dijo el joven quien miró a la rubia sorprendido, luego miró a la pelirosa sobre él y se dió cuenta en que posición estaba – Annita esto no es lo que parece...-Dijo levantándose.

Señorita Anna...

Uyyy esto se va a poner feo pue...

Ay soy muy joven y hermoso para morir, protejeme mi Lyserg – Decía Ryu mientras se escondía detrás de Lyser y este deseaba que lo tragara la tierra.

¿Y entonces se puede saber que es? - Dijo la rubia mientras agachaba un poco su cabeza ocultando su mirada y un aura megra muy densa comenzaban a rodearla.

Estee.. estábamos jugando un juego solamente...-Interrumpió Manta.

Así que un juego... – el aura negra se esparció por toda la habitación provocando que los objetos y muebles en ella comenzaran a vibrar - ¿y se puede saber que juego era? - El ambiente se torno super tenso y pesado, todos se miraban entre ellos y a la rubia, sin poder moverse.

¿Annita te encuentras bien?- Decía el castaño un poco asustado por la reacción de la joven.

¿ Y por qué no habría de estarlo, Yoh? dame una razón para no matarlos a todos por hacer semejante teatro – apretaba sus puños, mientras los muebles se movían bruscamente sobre sus sitios y las paredes comenzaban a crujir como si en cualquier momento se quebraran, en eso la peli-rosa intervino para apaciguar la aguas.

Señorita Anna, discúlpenos, estábamos jugando, Yoh y yo sólo nos resbalamos de la pira – pero fue interrumpida.

¿Yoh? ¿Desde cuando se tienen tanta confianza uds dos?

No Señorita, no es lo que piensa...- Dijo y se acercó rápidamente a la rubia para explicarle mejor pero en un arrebato de ira, la sacerdotisa despidió una honda de furyoku haciendo volar a Tamao por la habitación junto con el resto del grupo...

Oyeme cual es tu problema pue

Anna ¿qué te sucede, por qué haces esto? - Decía el castaño mientras ayudaba a la peli-rosa a levantarse – Respóndeme – Sin embargo la rubia sólo lo miró y se fue rápidamente a su habitación.

Hee...qué pasó?¿ganamos? - Decía Horo que recién se despertaba.

No, se cayeron...pero eso no importa, Anna se enojo porque encontró a Yoh y a Tamao... complicados...- Decía el chino mientras se levantaba dificultosamente.

¿Sintieron esa onda de Furyoku? Jamás pensé que la señorita Anna tuviera semejante poder... - Especulaba Lyser a sus compañeros mientras se levántaba del piso.

Vaya que Anna estaba enojada...no lo crees amigo..- Le decía Manta pero el castaño solo observaba el lugar por donde se había ido la rubia.

No me canso de decirlo, es una ogrooo...no se cómo la soportamos...y si lo hacemos es sólo por Yoh...

Hermano no digas eso!

El joven Castaño miró detenidamente a sus amigos y se dispuso a seguir a su prometida hasta su cuarto para tener una plática, esa fue la gota que rebalso el vaso, podía soportar su carácter, sus ordenes, sus actitudes frías, pero no podía soportar que maltrate a sus amigos, ya no lo haría, es más había considerado fuertemente las palabras de Horo-Horo, él merecía más, y estaba dispuesto a obtener más de su prometida. Subió las escaleras y cuando estuvo frente a su habitación levantó su mano para tocar, pero era tanta la molestia que sentía que abrió la puerta bruscamente y se adentro en su cuarto sin pedir permiso, cerrando la puerta detrás de él.

¿Qué no tiene modales Yoh, como te atreves a entrar así a mi cuarto? - Decía la rubia mientras se enderezaba de su futón.

Quiero que me expliques que fue todo eso, una explicación razonable.

¿Qué? Tienes el descaro de entrar así y encima exigirme algo que no tienes derecho.

Ya te dije...quiero una explicación de por qué maltrataste así a Tamao y a mis amigos...

¿Y cómo querías que reaccione despues de lo que ví?¿querías un aplauso?

Ya te dijimos que fue sólo un juego, simplemente resbalamos y caímos, eso es todo. Pero lo sabrías si convivieras más con nosotros.

No me importa Yoh, YO soy tu prometida y me debes respeto!

¿Crees que yo quería esto?¿por qué querría estar ligado a una persona tan fría y rígida?- Dijo el castaño y le dio la espalda para irse de su cuarto, pero se detuvo en la puerta- Esto fue arreglado, sólo eso – y se marchó, quizás sus palabras fueron duras, bueno SI, fueron duras pero pensó que esa podría ser una forma de hacerla recapacitar, de valorar lo que tenía, cuanto lo lamentaría la mañana siguiente...

Yoh – Dijo en un susurro casi inaudible, con esas palabras sintió como su corazón se rompía en mil pedazos, lagrimas como mares escurrían de sus ojos, no lo podía creer, no podía creer que Yoh, su Yoh le haya dicho semejante cosa.

Se formó un nudo en su garganta, podía sentir como sus piernas flaqueaban. Sentía dolor, confusión, ira...¿ira? ¿Por qué se sentía asi? No lo comprendía. Miró como sus manos temblaban y en ese momento algo llamó su atención,las cosas, los muebles, las cortinas todos se movía irracionalmente, fue entonces que recordó la escena de hace unos minutos cuando arrojó esa onda de furyoku. De pronto lo sintió otra vez, un poder que no era capaz de dominar se concentraba en su interior y dolía, en su pecho, tenía que irse de ese lugar antes de que algo malo pase, antes de que no pudiera controlarse. Pero cómo...no queria bajar y cruzarse con los amigos de su prometido y menos con él. Tomó su siempre fiel rosario azul y el rosario del los 1080 y se acerco a la ventana y con movimiento ágiles salto hacia el patio y comenzó a correr...corrió hasta la estación de trenes y vio como el último tren se iba...corrió más fuerte y más fuerte sin percatarse de la velocidad que había alcanzado, sujetó la baranda del tren y se aventó a si misma sobre el borde del vagón. Como no tenía pasaje ni dinero, subió hasta el techo del tren y se sentó. El viaje a Izumo era largo así que se acomodo quedando acostada sobre el techo y con un campo de furyoku se protegió del frío.

Despertó,ya había amanecido, no sabía en que momento se había quedado dormida pero no se iba a quedar a pensar, salto del tren bajo la mirada curiosa de las personas, siguió sin que esto le importase, sólo quería hablar con su sensei, quería una respuesta , no, quería una solución. Se dirigió al templo de su sensei,el camino estaba cubierto de nieve aunque era normal, en esa época siempre nevaba, todo estaba tranquilo, parecía que el tiempo realmente no corría en ese lugar. Entro al templo buscando a Kino y como esperaba, la encontró meditando frente al altar. Se acercó a paso ligero, pero antes de hablarle su sensei se paro y se giró para enfrentarla.

Hola Anna, tiempo sin verte – Dijo, obviamente con sarcasmo porque ella era ciega, la anciana de espaldas.

Hola sensei Kino, disculpe que vine sin avisar pero necesitaba hablar con ud, yo- Pero fue interrumpida por la anciana que levanto su mano en señal de que se detenga.

Ya lo sé. Sígueme – Dijo y se dirigió a la sala donde había una pequeña mesa, se sentó en un extremo y en el otro se sento la rubia, impaciente de una respuesta.

Se que debes estar preocupada, la cantidad de energía que despides es más de lo que tu cuerpo puede soportar y no soy la persona indicada para ayudarte a controlarlo, mejor dicho, no creo que allá una persona indicada para hacerlo – La rubia se heló con la afirmación de la anciana.

¿A qué se refiere Sensei, que debo hacer entonces? - Dijo temblando pero con la voz firme como siempre, no dejaría que se sensei la vea flaquear.

Lo que te voy a decir te sonará malo pero a la larga verás que es lo mejor... en este momento eres un peligro para todos, para nosotros, para mi nieto e incluso para ti misma – Los ojos de la rubia se tornaron blancos¿un peligro ella?

¿Un peligro? - Dijo con voz apenas audible.

Asi es. Tus niveles de energía se han desbordado por razones que desconozco pero si sé que seguiran en aumento, hay que actuar ahora antes de que sea demasiado tarde - ¿Tarde,como que tarde,era tan malo?

¿ Qué...qué debo hacer Sensei? - Comenzó con voz temblorosa pero se repuso inmediatamente.

Dime Anna, ¿que serías capaz de hacer por la seguridad de mi nieto? - preguntó de forma fría, más de lo que la rubia quisiera

Todo – Dijo de forma tajante.

¿Incluso sacrificar tu propia felicidad?

Si, por supuesto. Dígame lo que tengo que hacer y considérelo hecho.- Apretó sus manos con fuerza, en realidad no quería saber la respuesta, pero era necesario.

Esta bien. En este momento lo más seguro para todos es...sellar tus poderes. - ¿Qué? - Pero al hacer esto te convertirías en una simple humana,ya no serás una sacerdotisa y por lo tanto no serías digna de convertirte en la esposa de un Asakura. Tendrías abandonar esta vida como la conoces. ¿Entiendes lo que eso singnifica? - Ya no ser digna, ¿eso era todo lo que importaba, ese era su propósito? Se había considerado parte de ese familia. Que error.

Lo entiendo – sus ojos se llenaron de lágrimas pero no retrocedió, debía hacerlo, por el bien de Yoh - ¿ Qué esperamos?.

Ven conmigo – Dijo la anciana y se dirigió a un cuarto detrás del templo, el cuarto de rezos, con la rubia siguiéndola muy de cerca. Con un ademán le pidió el rosario de los 1080 -intentaré que sea rápido - y lo colocó en forma de circulo en el piso sentándose la rubia en el medio de este – Prepárate Anna, esto quizá te duela – La rubia solo asintió – Esta bien comencemos – Empezó con pequeños movimientos de sus manos volviéndose estos cada vez más bruscos, como si cada intento de mover sus manos fuese detenido por una fuerza invisible. Las esferas del rosario comenzaron vibrar y a crujir, comenzando a perturbar a las rubia – Concéntrate Anna, déjame entrar en tu mente – La Joven respiró profundo y asintió, de pronto dejo de escuchar sonido alguno, abrió sus ojos y todo transcurría en cámara lenta, podía sentir su respiración, el molesto transcurrir de los segundos en el reloj colgado en la pared, incluso la dificultosa respiración de su sensei, en un abrir y cerrar de ojos todo su mundo se contrajo en su pecho...era el dolor más horrible que había sentido, como si un daga al rojo vivo se clavara lentamente en su corazón, dolor, ardor, quemazón, frío, todo al mismo tiempo. Fueron segundos pero parecieron eternas horas. Cuando el dolor se disipó, se sentía diferente, liviana, algo faltaba...intentó levantarse pero sus piernas estaban débiles, su cuerpo había perdido algo muy valioso.

No hagas movimientos bruscos- Dijo la anciana sacerdotisa mientras levantaba el rosario de los 1080 y lo colocaba en una pequeña caja plateada - tu cuerpo estará débil unos días, descansa, mañana le informaremos a mi nieto lo que pasó, así tendrán oportunidad de hablar, tendré que informarle también que su nueva prometida será Tamao Tamamura – Se dio la vuelta y comenzó a salir del cuarto - en verdad lo siento Anna– Dijo en un susurro.

La rubia sólo la miró desorientada, poco a poco recordo lo que había pasado. Estaba hecho. Ella ya no era la sacerdotisa Anna, ya no era ninguna itako, ya no era la prometida de Yoh Asakura, ya no era parte de nada, sólo era Anna Kyouyama * mañana le informaremos a mi nieto lo que pasó, así tendrán oportunidad de hablar, tendré que informarle también que su nueva prometida será Tamao Tamamura* ¿Qué? No, no podía quedarse a ver eso, no podría soportarlo,¿ver al hombre que amaba en brazos de otra mujer?Ni loca...

En otro lugar no muy cercano, un joven se desperezaba en su futón, el rugir de su estómago lo había despojado de sus sueños...y tan sólo hacía unas pocas horas había logrado conciliarlo. Estuvo toda la noche repasando en su cabeza la "plática" que tuvo con su prometida ¿habría sido muy duro? En ese momento no atinó a pensar realmente lo que decía, para él esa era una forma de hacerla recapacitar y si debía seguir en ese plan lo haría. Se levanto decidido, bajó a la sala para enfrentar a la rubia pero cuando llegó notó ya que todos estaban desayunando, excepto ella..

Buenos días jijij – Dijo el castaño al ver que todos lo observaban

Buenos días joven Yoh.

Buenos días Don Yoh, le preparé un delicioso desayuno, aquí tiene – Dijo Ryu tendiéndole una taza de té y un plato con aperitivos.

Gracias Ryu – Se sentó, miró hacia todos lados encontrándose con las caras expectantes de sus amigos - ¿Qué sucede?

¿Cómo que, qué sucede?¿ Qué pasó anoche con Anna? Fuiste a hablar con ella y ya no regresaste – Dijo el ojidorado con los brazos cruzados

Ya dinos picarón ¿hicieron las paces anoche? - Dijo el ainu mientras levantaba las cejas. La peli-rosa lo miro triste..

Heee?... - Muy sonrojado – No, como crees..sólo discutimos, ella se quedo en su cuarto y yo me fui al mio, nada más – La peli-rosa suspiró de alivio – Por cierto ¿ella ya desayuno?

En realidad Doña Anna no ha bajado todavía, estábamos esperando a que despierte...

¿Y porqué nadie le avisó que el desayuno estaba listo?- Miró el reloj, era poco más de medio día – Bueno aunque sería más un almuerzo jijij -

Bueno... - Decía Jun – yo fui a despertarla pero no estaba en su habitación y como pensé que quizáaasss estaba contigo en tu habitación decidí no molestarlos... - al decir esto el castaño se sonrojó bruscamente.

¿Quieren decir que Doña Anna no se encuentra en la casa? -Interrumpio Ryu, todos se miraron sorprendidos. Si esperar más se levantaron y corrieron a la habitación de la sacerdotisa. Todo parecía en orden, su ropa, sus cosas, su pañuelo, estaba todo ahí.

Parece que esta todo en orden.. -Decía Horo mientras inspeccionaba el cuarto

Quizá la señorita Anna sólo fue a dar un paseo – Decía el peli-verde.

Es extraño...- Todos miraron al poli-violeta – No siento el furyoku de Anna por ningún lado, normalmente es fácil de sentir debido a su poder pero ahora...nada – Todos quedaron congelados, como siempre ese chino era perceptivo, o los demás eran muy idiotas.

Es cierto yo tampoco siento nada..- Decía el ainu con preocupación en su voz.

Creen que...ooh dios! espero que esté bien...- Decía Jun con las manos en su rostro. El castaño empalideció, un nudo de formó en su garganta, no podía siquiera imaginar que algo malo le haya pasado a la rubia...era su culpa.

...Ring Ring Ring ... .(intento de sonido de teléfono) El sonido lo sacó de sus pensamientos, corrió lo más rápido que pudo sin importar llevarse muebles, floreros, cuadros en el camino.

Hola, residencia Asakura -

Hola nieto...

Aaah eres tú abuela...- dijo con tono desanimado.

¿Esas son formas de hablarle a tu abuela?

Perdón Abuela, ¿qué se te ofrece?

Tengo algo muy importante que decirte, es sobre Anna.

¿Qué le paso a Anna? - En ese momento todos llegaron a su lado espectántes de la conversación que sostenía el castaño.

Anna, ella vino a verme esta mañana, tuvimos una charla y aclaramos un tema que nos tenía preocupados. Necesito que vengan tú y Tamao, lo antes posible.

Pero abuela, dime ¿le pasó algo malo a Anna?

Lo que le pasó no te lo puedo decir por teléfono, cuando vengas hablaremos. Te espero – Y antes de que pueda decir o preguntar algo más colgó.

– ¿Qué te dijo tu abuela Yoh? - Pregunto Manta...

Que necesitamos ir a Izumo lo antes posible

Con las pocas fuerzas que tenía se dirigió a su viejo cuarto, caminaba dificultosamente sosteniéndose de las paredes, se dirigió a su viejo escritorio, tomó un lápiz y un papel, y se dispuso a escribir una nota, las lágrimas no esperaron para hacerse presentes, una vez que terminó de escribir, puso la nota dentro de un sobre dirigido para Yoh y posó la carta sobre su vieja cama. Tomó su rosario fuertemente entre sus manos...miró a su alrededor y se encaminó hacia fuera del cuarto pero antes de cruzar el umbral algo llamó su atención, un objeto brillante colgando del espejo de su tocador...se dirigió a el y lo tomó...era un pequeño dije en forma de Sakura que le había regalado su prometido la navidad pasada. Sonrió, lo puso en su cuello y salió de la habitación, se escabullo sigilosamente del templo para que nadie detuviera su paso. Era ya medio día, había llegado a izumo esa mañana, no sabia que hacer ni adonde ir pero debía irse ya, no quería toparse con su ahora ex-prometido. Comenzó a correr sin rumbo, hasta que cayo la noche y seguía corriendo, no sabía a donde se estaba dirigiendo, pero tampoco le importaba, había caído en cuenta de que ya nada importaba. Todo estaba obscuro pero ahí, frente a sus ojos, la solución.

Respiró profundo,cerró sus ojos con fuerza y con un ultimo esfuerzo de sus piernas se impulsó al vacío– Adiós Yoh –fueron sus palabras antes de sumergirse en la nada.

Silencio. Desesperación. Incertidumbre. Dolor. Oscuridad y por fin LIBERTAD.

¿Hola? hola...no te asustes, no te haré daño... - Decía un muy apuesto joven, rubio de ojos azules, se veía alto, bastante más que ella, seguramente mayor...su rostro era cálido y apacible..tanto que al mirarlo a los ojos no sintió miedo ni angustia, sintió paz – Aquí estas a salvo, puedes quedarte el tiempo que quieras...- Decía el joven con todo el cuidado de no asustarla, estaba en cuclillas a un lado de la cama con sus brazos apoyados sobre el borde, muy cerca del rostro de la joven... la rubia sólo lo miro, ese chico parecía un sueño, su suave voz, su gentil expresión y la forma en que la miraba, tan tiernamente, no recordaba la ultima vez que alguien la miró de esa manera, últimamente sólo veía miradas llenas de miedo y rencor. Decidió dejarse llevar por sus palabras hasta quedarse nuevamente dormida...si este era el cielo lo disfrutaría lo mejor posible.

Bueno, lo prometido es deuda, aquí les dejo la segunda parte del 1er capitulo,

Espero que les guste...las cosas se pondrán raras a partir de ahora...

Bsssss!