Hola Antes de comenzar a leer quiero a gradecer a todas las lindas personitas que le dieron una oportunidad a mi historia, y a todas las que las pusieron en favoritos y comentaron, son re lindas muchas gracias…


Era viernes, mañana era el día de presentarle a mi novio a mi madre y aun no tenía uno, esta semana fue demasiado ocupada para buscar al "hombre ideal". Solo Llegar a la oficina, salude a Jane, mi mejor amiga y secretaria.

—Hola Jane necesito que me hagas un favor. —Estaba decidida a conseguir novio y Jane me ayudaría.

—Hola Jefa, Tú madre llamó para confirmar la comida con tu novio mañana. —Me miro con sorpresa. —Bella no me digas que ya tienes novio, pensé que después de lo que sucedió con Jacob quedaste vacunada contra los hombre.

—Jane no tengo novio, es solo que eso le dije a mi madre para que dejara de insistir, ya sabes como es mi mamá.

—Si Bella, la conozco prácticamente crecí con ustedes. —Me ofreció una sonrisa triste, cuando Jane tenía nueve años, sus padres murieron, y desde ese día es prácticamente de la familia.

—Bueno, Jane lo que quería pedirte es básicamente que me consigas a alguien que se haga pasar por mi novio ¿puedes? —Le hice la cara de perrito a medio morir, aquella me hacia Claire cuando quería algún dulce, o Alice cuando deseaba que la acompañara a comprar algo de ropa.

—Ok, si conozco a una persona, pero la verdad no sé si sea el apropiado. — Se lo pensó y saco su celular y marco un numero, me hizo una señal para que me retirara un poco, y eso hice, decidí entrar a mi oficina en lo que Jane hacia no se qué cosas.

Después de un largo rato entro a mi oficina sin tocar, la mire con desesperación era mi única opción.

—Ya Bella, mi amigo dijo que te veía mañana por la tarde en el bar del hotel Imperial.

—Muchas Gracias Jane me salvaste. — Le dije besándola y sonriendo, ella era la mejor de todas las amigas que jamás podía tener. — Jane ¿Cómo lo voy a reconocer? — Le pregunte, ¿Cómo reconocería a un hombre que jamás había visto?

—Bueno, mide como 1.80, cabello despeinado, no suele peinarlo, ojos azules como el agua, piel blanca, como la tuya y de seguro llevara un traje.

Era sábado yo ya estaba en el bar, buscando un hombre como el que Jane me había descrito, cuando se me acerco un hombre como el de la descripción de Jane, solo que este era una versión mejorada de todo lo que Jane había descrito. Le sonreí, él me sonrío y lo supe él era mi supuesto nuevo novio.

—Hola mi nombre es Edward. — Me saludo, su voz era demasiado sensual solo te invitaba a algo y eso era sexo, con solo escucharla pensabas en todo lo bueno que podría hacerte sentir.

—Hola mi nombre es Bella— Dije con voz torpe, ¡Rayos! buen momento para sentir pena, felicidades Isabella me regañe. —Bueno ¿nos vamos?, se nos hace tarde. — Tome de la mano y lo guie a mi vehículo.

— ¿A dónde vamos? — Me dice Edward, creo que Jane no le ha explicado nada.

—A mi casa, seguro Jane no te dijo nada, pero es que necesito que me hagas el favor de hacerte pasar por mi novio, mi madre suele darme citas fastidiosas con hombres que son un asco, yo ya no necesito eso. — Él solo asintió como dándome a entender que me entendía.

—si mi mamá pregunta algo todo déjamelo a mí, tu no digas nada. Él solo asintió y no dijo más.

Al llegar a casa, este hombre encajo como pez en el agua, a Rene la alagaba por su buen gusto en la jardinería, con mi hermana Alice le pedía un concejo de moda, con mis sobrinitas jugaba a la comidita y con mi cuñado Japer hablaba de Finanzas, Edward se había metido a mi familia en su bolso en menos de dos horas, y parecía una lucha interminable por ver quien llamaba su atención primero, parecían niños pequeños peleándose por un rico y muy buen dulce, y yo lo entendía, porque Edward era el dulce de mejor calidad que jamás había visto.

Después de un rato de estar entre familia, Alice comenzó a gritar: — ¡BESO!, ¡BESO! ¡BESO! ¡BESO! , y después ya toda la familia gritaba que lo besara, yo le sonreí a Edward.

—Vamos Bella denos un beso no seas tan penosa. —Dijo Edward y no me dio tiempo de contestarle, solo me beso, el mejor beso que me han dado en la vida, fue dulce, pero a la vez caliente, parecía que nuestras lenguas hacían el amor, era simplemente perfecto. El beso fue interrumpido cuando mi celular comenzó a sonar con la canción de See you Again, lo miro y era Jane.

—Bueno Jane, tu amigo es estupendo, es guapo y se lleva tan bien con mi familia. —Le dije alejándome lo más posible de mi familia para que no me escucharan.

— ¿De qué hablas Bella? Te llamaba para decirte que Eric no había podido ir porque estaba enfermo.

— ¿Eric? Tu amigo se llama Edward. — Le dije a Jane afirmando, no podía ser que esto fuera una confusión ¿por qué el no dijo nada?

—Bella, mi amigo no se llama a Edward, ¡Dios bella con quien estas!

—No lo sé Jane, pero pienso averiguarlo te llamo luego. — Le colgué antes de que me contestara.

—Edward es hora de irnos, despídete. — Dije tomándolo de la mano y arrastrándolo para llevarlo a fuera, para aclarar esta confusión.

—Bella no te lo lleves anda quédense un rato mas. — Me miro mi madre, suplicándome, pero no podía complacerla hoy. —No mamá nos tenemos que ir Edward despídete.

—Adiós a todos, mi mujer me lleva a su refugio de perversión para ser quien sabe que cosas. —Dijo Edward y todos rieron.

—Adiós nos vemos luego.

Saque a Edward de mi casa y nos subimos al auto, estuve callada la mayor parte del tiempo en el coche, antes de llegar tome un suspiro y me arme de valor dije:

—Edward ¿Por qué no me dijiste que no eras la persona que estaba esperando? —le pregunte, y al verlo parecía sorprendido.

—Es solo que te vi en el bar tan linda, decidí acercarme, tú me arrastraste a tu carro tan rápido que no me dio tiempo de nada, después me explicaste lo que pensabas hacer que ya no te pude decir nada.

—Bueno el juego por hoy termino, bajando de mi carro espero no verte más. — Detuve el auto esperando a que él bajara, era guapo, pero no lo conocía de nada, solo esperaba no verlo más, lo vi bajar y alejarse.

Algo había cambiado cuando abrí los ojos en la mañana. Quizás fuera Edward, aquel hombre que conocí hace dos días y que había revolucionado mi vida por completo, y que después de la gran confusión no volvería ver en mi vida.

Bajé del taxi, estaba lloviendo y corrí los pocos metros para entrar al edificio. Caminé al elevador y apreté el botón para subir, de inmediato se abrió y lo vi, era Edward. ¿Qué hace él aquí?

—Hola Bella. — Me miro con una su sonrisa torcida, aquella que a cualquiera hacia perder la razón.

—Hola Edward, no pude evita mirar que vas al mismo piso que yo ¿Qué haces aquí? — La curiosidad me picaba quería saber.

—Es fácil Bella, como nuevo accionista de esta empresa, vine a ver mi nuevo lugar de trabajo. — Su voz era suave y esos labios me tentaban a besarlo, como en casa de mi madre.

— ¡¿COMO QUÉ NUEVO ACCIONISTA?! — Grite, el no podía tener una fracción de la empresa de mi padre.

—Bueno Bella, yo no soy ningún gigoló, como tu pensabas, soy el dueño de una gran cadena hotelera, aquella que le pidieron dinero para seguir adelanta con sus planes de expansión, y ahora soy tu socio, yo si sabía quién eras cuando te conocí, Bella una confusión te llevo a pensar que yo era el hombre al que esperabas en aquel bar, y esa misma confusión te va a llevar a que me quieras hasta perder la cabeza.


SI les gusto dejen un pequeño comentario, gracias a todas..