Miro el reloj digital que hay sobre la pared de la oficina: Las cinco y media, sin embargo aun sigo en la oficina, lo he decidido que le den, que yo no pienso ir. Sigo trabajando, pero por una extraña razón me siento ansiosa y decido irme a casa, creo que estoy cediendo.
Al llegar a casa lo primero que hago es bañarme, lo más rápido que puedo, tomo una ducha rápida.
Quiero estar guapa para él, pero la verdad es que mi ropa es básica. Trajes para el trabajo y vaqueros para salir con amigos. Al final tomo un viejo pero hermoso vestido que use para el bautismo de mi sobrina, es de color azul, tiene un bonito escote y ajusta mis curvas y estreno unos lindo zapatos de tacón. Son el último capricho de mi hermana.
Tomo mi celular y miro la hora. Las siete cuarenta. Sin perder el tiempo tomo mi cepillo, junto con mi secador no hay tiempo que perder, lo enchufó y pongo mi cabeza para abajo, la trato de secar lo más rápido que puedo. Me sorprendo con el resultado, me agrada, no está nada mal. Como no soy de mucho maquillarme solo tomo un pintalabios y me pinto mi boca de un color rosa clarito, me encanta como me veo. Sonrío al espejo, me siento a esperar con impaciencia, ya deseo que llegue.
Suena el telefonillo de mi casa. Miro el reloj de mi celular de nuevo. Las ocho en punto. Puntualidad es algo que siempre me ha gustado, eso me encanta sonrío. Descuelgo el telefonillo, antes de que pueda decir ni mu él dice:
— Señorita Swan, baje. La estoy esperando.
Tras decir un tímido voy cuelgo el telefonillo, tomo mi bolso y salgo al portal.
Al salir veo al dueño del flameante volvo y me quedo a cuadros cuando lo veo, esta guapísimo aunque me cueste admitirlo creo que me siento más atraída por él, sonrío y él me da un beso en la mejilla, me abre la puerta de su volvo, y me ayuda a subir, después camina para el lado del piloto, mientras el camina tengo oportunidad de verlo, sube al auto.
— Estás muy guapa— me observa, con detenimiento, paso su mirada con lujuria sobre mi cuerpo.
Tengo dos opciones: La primera sonreír de darle las gracias o darle un guantón en la cara para ver si así se le quita esa sonrisita tonta y esa miradita. Pero la persona educada, que hay dentro de mi sale y digo: — Gracias, pero no es necesario que me alagues, que ni quería estar aquí solo porque me obligaste.
— Bella yo no te obligue, tú estas aquí porque quisiste, yo no te obligue a subirte a mi carro, yo no te obligue a verte tan linda para mi hoy o ¿sí?
Tenía razón pero no se lo diría, no quería que su ego subiera más, no le diría que me encantaba como me trataba y que a pesar de tratar de no caer en su juego poco a poco lo está logrando.
— ¿Dónde vamos? — pregunte ansiosa, aunque trataba de disimular mi impaciencia, tratando que en mi voz saliera con indiferencia.
— Bloated Toad— contesto con un que dejaba ver que hablaba perfectamente el Italiano. Después de eso todo el camino estuve callada, no sabía ni de qué hablar.
— Llegamos— dijo estacionando el coche. — ¿Éstas bien? — me pregunto, su dulce aliento me inundo todas mis fosas nasales.
— Si— conteste con trabajo. — Es que nuca había salido con nadie como tú, digo con alguien de trabajo. Realmente este hombre me pone nerviosa.
Al llegar al restaurante el mesero en cuanto nos vio, o mejor dicho ver a Edward, no pregunto nada, solo nos guío a la mesa. Yo solo le sonreí al mesero en forma de agradecimiento antes de irse.
— ¿Que deseas pedir? — sonrío Edward tomando la carta, pero en cuanto lo tomo lo dejo, y solo se dedico a mirarme los ojos.
— No lo sé. ¿Qué vas a pedir?
— Yo pido por dos entonces ¿Te gusta el salmo? — Me miro dudoso, me di cuenta que éramos dos completamente desconocido a pesar de ser "novios" aunque sea un engaño, teníamos que saber el uno del otro, claro si el aun quería hacerse pasar por mi novio.
Se acerco el mesero, Edward pidió la comida, también pidió un vino que era carísimo, o al menos eso pareció al ver la cara del mesero.
— Edward mmm… yo — no sabía cómo decírselo pero tenía que armarme de valor. — ¿Vas seguir fingiendo ser mi novio?
— Yo quería que no fingiéramos, que nos conociéramos más y quizás en un futuro no muy lejano terminar siendo tú novio de verdad, es que a mí no me gusta fingir cuando realmente quiero, deseo de todo corazón ser tu novio ¿Qué dices? ¿Aceptas?
— Edward, está bien hay que salir, pero como amigo, a medida que nos conozcamos decidiremos si seremos amigos o algo más ¿aceptas? — parecía triste con mi respuesta, pero asintió con la cabeza al parecer aceptaba mi repuesta.
Pasamos lo que quedaba de la velada platicando de cosas tan triviales, como cuales eran nuestros colores favoritos, comidas favoritas, películas favoritas y hasta si había alguna vez llamado mamá a la maestra.
Fue una noche hermosa y hasta me sentí triste cuando me dejo en la puerta de mi casa y solo me dio un pequeño besito en la mejilla, yo esperaba más, pero aun así estaba feliz iba por un buen camino seriamos amigos y quizás más adelante novios y esa idea me alegraba mucho.
Hola a todos me disculpo por no poder publicar en dos semanas creo pero tengo problemitas familiares así que no se cuanto tiempo pueda actualizar pero prometo que lo voy hacer cuando pueda los quiero dejen lo reviews o en sus favoritos los quiero
