CAPÍTULO 4

Ya es de noche y decido visitar el restaurante del hotel, que es como el resto de servicios: impresionante. Los camareros muy educados, la comida variadísima y presentada de forma espectacular, el lugar encantador… En realidad no como mucho, tengo el estómago algo revuelto por lo sucedido en la playa. Un rato después, voy al gran salón, lleno de cómodos sofás, y me tomo un café mientras observo en la gran televisión de pantalla plana una serie "muggle" que me encanta: House. Cuando llega la hora, me dirijo a la terraza: tengo curiosidad por ver el espectáculo de bailes latinos. Ya hay gente ocupando su sitio en sillas dispuestas alrededor de unas mesas circulares, expectantes ante la alta tarima que han colocado justo en frente. Yo busco una mesa vacía mientras siento cómo miradas desconocidas me analizan curiosamente. No quiero observar demasiado a mi alrededor, por si una de esos ojos son los ojos grises de Malfoy. Así que me dedico a observar el folleto de postres y bebidas que reposa en mi mesa.

Pasan unos diez minutos, cuando de pronto las luces se apagan dejándome en una oscuridad completa. Inconscientemente, agarro mi varita con fuerza: la guerra me ha vuelto un poco paranoica. Entonces, sin previo aviso, unos focos blancos iluminan la gran tarima y una música latina empieza a escucharse por todos lados. Uno a uno, los bailarines se van incorporando en la tarima y comienzan a bailar alegremente. Chicos y chicas jóvenes, todos de piel morena, bailan por parejas, aparentemente con una facilidad asombrosa en sus movimientos. Los observo fascinada durante unos minutos hasta que un camarero me pregunta si quiero tomar algo. Como estoy animada y fascinada, decido probar uno de los chupitos de orujo que hay en la carta.

Los bailarines descansan tras un par de canciones. Mientras tanto, una suave música suena de fondo. Me dedico a disfrutar de esta tranquilidad mientras siento el calor del alcohol pasar por mi garganta y me reconforta. Y cuando más tranquila estoy, vislumbro entre la gente un cabello rubio platino inconfundible. Es Malfoy, está de espaldas hablando con uno de los bailarines. Lleva una camisa negra que, para bien o para mal, le sienta fenomenal, hay que reconocerlo. Pero no es eso lo que me llama la atención. Malfoy habla animadamente con el bailarín. Da el aspecto de ser un chico agradable, simpático y… normal. Es sorprendente como parece camuflarse con los muggles, como si siempre hubiera pertenecido a ese mundo. Me quedo realmente sorprendida por ello. Supongo que tantos meses sin magia le habrán obligado a entenderse con los no-mágicos. La verdad es que es una agradable sorpresa… Desde ese punto de vista, me parece un poco más humano.

El espectáculo se reanuda y Malfoy vuelve a su sitio, unas mesas a la derecha de la que me encuentro yo. Me dirige una rápida mirada con una expresión algo extraña en sus ojos. Enseguida aparto el contacto visual, decido no pensar mucho en ello y llevo mi atención de nuevo al espectáculo. Los bailes se vuelven más arriesgados, utilizando como objeto el fuego y cambiando pasos de baile por toda clase de volteretas y portés. Es realmente increíble, bailan tan coordinados que a veces da la sensación de estar programados. Se me antoja muy corto cuando anuncian que ya se haterminado. Entonces, sin previo aviso, uno de los bailarines, el que había estado hablando con Malfoy comienza a hablar al público:

-Antes de irnos, siempre escogemos un voluntario para bailar una última canción.-dice el moreno bailarín con un acento brasileño- Sabemos que entre el público se encuentra una apasionada del baile latino, y nos gustaría que fuera ella quien suba y nos demuestre de lo que es capaz.

Su mirada sigue la dirección de donde yo estoy sentada. Por un momento supongo que es alguien que se encuentra delante de mí, pero la gente comienza a mirarme y noto como mis mejillas se encienden inmediatamente y mi pulso se acelera. No puede ser, es a mí a quien está mirando el bailarín de pelo rizado, soy yo la voluntaria y apasionada del baile latino. Pero ¿por qué yo? Debe ser un error, ¿quién puede haber informado a esos bailarines de aquello? Pero enseguida caigo en la cuenta… No puede haber sido otra persona: Draco Malfoy.

-Vamos, señorita Granger, no tenga miedo y salga a escena.

-Yo, yo…-comienzo a tartamudear. Miro brevemente donde está sentado Malfoy, y él simplemente me sonríe con maldad en sus terribles ojos grises.

"Maldita serpiente, quiere ponerme en ridículo delante de todo el mundo. Pero se va a quedar con las ganas. Soy una Gryffindor y no pienso huir, yo no soy una cobarde", pienso mientras la vergüenza se comienza a transformar en furia. Antes de levantarme de la silla murmuro un hechizo sin que nadie se dé cuenta y me deslizo poco a poco hasta subir a la tarima con determinación.

-Me alegro de que no haya rechazado la invitación.-me dice el bailarín con simpatía en sus ojos negros cuando llego a la tarima. Me tiende la mano y me ayuda a subir.-Yo soy Gael, y voy a ser su pareja durante esta canción. Seguro que lo hace muy bien, por lo que me han informado, es usted capaz de aprender los pasos con una rapidez increíble. Al principio déjese llevar por mí y poco a poco se irá soltando.

La gente observa expectante, sus caras parecen expresar asombro. Supongo que no tengo ninguna apariencia de bailarina con esta tez tan pálida y la falda vaquera que llevo a juego con la camiseta playera de color azul cielo. Más bien, parezco a punto de irme a pasear a la playa. Pero no me dejo intimidar. Sonrío a Gael tímidamente, asiento con la cabeza y se despide del público diciendo: "Enseguida volvemos, hay que ensayar un poco" Entonces, vamos detrás del escenario, a una especie de camerino donde se encuentran los demás bailarines. Los demás resultan ser tan encantadores como Gael. Me preguntan de dónde soy con curiosidad y me enseñan los pasos básicos rápidamente, esperando que me acuerde de todos y dándome muchos ánimos.

-Seguro que lo haces estupendo.-me dice una bailarina muy guapa de pelo ondulado y largo que le hace parecer una leona- Tienes un cuerpo perfecto para el baile, estoy deseando verte en acción.

-Gracias, espero no defraudaros.-contesto encogiendo los hombros.

Estoy un poco cohibida, pero para nada preocupada. El hechizo que he realizado me ha servido para memorizar a una velocidad vertiginosa cada paso y cada movimiento que me han enseñado. Obviamente, es un hechizo temporal, pero me basta con tenerlo durante unos minutos que dure la canción. Así que al cabo de unos instantes, Gael y los demás se disponen a salir de nuevo a la amplia tarima, esta vez conmigo entre ellos. Estoy deseando ver la cara de Malfoy cuando me vea bailando tan despreocupadamente.

Por fin la actuación comienza. Al principio bailo de pareja con Gael en el centro de la tarima. Me cuesta soltarme, pues a pesar de haber memorizado los pasos, es muy diferente llevarlos a la práctica. Pero antes de entrar en Hogwarts, bailé durante unos años ballet, y al menos sé controlar mi cuerpo sin parecer un robot articulado. La música es preciosa, salsera pero no muy rápida. Me siento muy bien al lado de Gael: me dirige miradas tranquilizadoras y llenas de complicidad. Es alucinante estar aquí, disfrutando de la música y dejándome llevar por él. De vez en cuando, miro a Malfoy a los ojos y él no duda en apartar sus ojos de los míos, sin expresar ningún tipo de reacción. Quiere ocultarlo, pero me doy cuenta de que está decepcionado y abatido. Su plan no le ha salido bien. Y yo sólo puedo seguir bailando, cada vez más efusivamente.

La actuación llega a su fin y me despido de todos los bailarines que me llenan de halagos y felicitaciones. El público aplaude fervientemente y con emoción, y una vez me bajo de la tarima, se me acercan muchos de ellos haciéndome cumplidos sobre mi baile. Siento algo extraño pero inmensamente agradable: es la primera vez que me admiran de esa forma, no por haber sacado un excelente en el examen más difícil de Pociones, sino por mi cuerpo y mi forma de bailar. Sé que he hecho trampas, pero ahora no me importa, estoy satisfecha porque Malfoy no se ha salido con la suya.

Un rato después empieza a sonar la música de una discomóvil, llena de sonidos electrónicos y pachangueros. Para celebrar mi triunfo decido beberme una copa. Un día es un día. En el momento más inesperado, una silla se mueve a mi lado y es el rubio platino quien ocupa su lugar.

-Bonito baile, Granger. Me has sorprendido, pero no por tu forma de bailar, sino por tu rápida manera de reaccionar.-dice desdeñosamente arrastrando las palabras.

-Vamos, ambos sabemos que un hechizo no lo hace todo. Reconoce que me he sabido defender de tu ataque perfectamente.-le sonrío con prepotencia, imitándole. Él, al parecer, no se da cuenta de ello.-Por cierto, ¿qué le diste a Gael para que decidiera escogerme a mí?

-Nada, sólo le conté historias que les gusta escuchar a los muggles. Le dije que quería recuperarte y que dándote una sorpresa así seguro que me perdonabas… -pone cara fingida lástima -Patéticos muggles, ellos y sus sentimientos.

-Veo que no has cambiado nada…-replico algo decepcionada- Espero que me dejes en paz o acabarás muy mal, Malfoy.

-¿Me estás amenazando? Granger, sé perfectamente cómo eres y también sé que tú tampoco has cambiado nada. Eres una maldita noble Gryffindor, nunca traicionarías a tu casa.

-Te equivocas otra vez.-le miro a los ojos fríamente cogiendo mi copa y me dirijo a la pista de baile.

Me mezclo con la gente joven, pensando en lo que acaba de pasar. No sé porqué pero Malfoy está consiguiendo que volviera a ser la misma. Me ataca y yo me defiendo. Seguramente esto era lo que me hacía falta para volver a ser yo, reaccionar ante un estímulo así. Eso es lo que se me ha dado bien siempre al fin y al cabo. Entonces lo veo de nuevo. Él también se ha incorporado a la pista, bailando con una chica rubia. Baila bastante bien a pesar de ser una asquerosa serpiente, pero yo sé que lo hace para engatusar a la pobre chica. Entonces, se me ocurre un brillante plan que fastidiaría muchísimo al rubio. Pero si lo llevo a cabo, él seguramente me lo devuelva… Aunque quizá eso es lo que me conviene, ¿no? Un poco de acción, sí. Sonrío para mí misma con algo de maldad. No sé cómo me decido a hacerlo, seguramente sienta más confianza por el hecho de llevar alcohol en la sangre, pero me acerco a ellos y comienza mi actuación estando ambos ya abrazados. Le pincho con el dedo a la chica en la espalda y ésta se da la vuelta. Es una chica explosiva, con grandes labios rojizos y un escotazo de infarto. "Típico de Malfoy", pienso aguantando las ganas de reírme.

-¿Se puede saber qué haces ligando con mi novio?-le digo sin pensar, actuando por instinto. Intento parecer realmente ofendida y miro a Malfoy con ira contenida e indignación. Su cara se vuelve más blanca de lo habitual, y no hay reacción aparente por su parte.

-¿Tu novio?-pregunta ella realmente sorprendida. Inspecciona a Malfoy con detenimiento.-¿Es eso verdad?

Malfoy aguarda un momento, pero enseguida contesta algo.

-No, no, por supuesto que no…-dice vacilante.

-¿Cómo?-pregunto con aparente enfado y dolor en mi rostro. Acto seguido me acerco a Malfoy y le propino una buena bofetada.-Siempre me haces lo mismo, ¡estoy harta de ti y tus infidelidades!-entonces lo que me quedaba de bebida en la copa se la vuelco a la chica en todo su escote y me alejo de ellos con paso firme. Me doy la vuelta el tiempo suficiente para ver cómo Malfoy intenta darle explicaciones y ella le grita furiosa mientras se va a toda prisa.

¿He hecho yo eso? Quiero reír como nunca, a carcajada limpia, pero estoy tan sorprendida de mí misma que no soy capaz. He pegado a Malfoy, como aquella vez en Hogwarts. Y ha sido la misma reacción por parte de él: absolutamente ninguna. Me siento fuerte, triunfante y poderosa. ¡Esto era lo que necesitaba!

Salgo de la pista de baile en dirección a mi habitación, nerviosa y excitada por las consecuencias que puede traerme todo esto. Seguramente esta noche no, pero el rubio me la va a devolver tarde o temprano, de eso estoy segura. Siempre ha sido muy vengativo. Le he fastidiado a su ligue, y eso me va a costar caro. Pero no me importa en absoluto, es más, una parte de mí inexplicablemente quiere seguir peleándose con la serpiente. Entiendo en este momento porqué se dice que no se puede vivir sin los enemigos, ellos te dan razones para luchar y te hacen ser más fuerte.

Por fin me tumbo en la cómoda cama de la suite mientras reflexiono sobre todo lo sucedido. Cierro los ojos. Todo me da vueltas. No debía haber bebido tanto, no estoy acostumbrada y me ha hecho más efecto de lo que esperaba. Al cabo de un rato voy al baño a lavarme la cara, y una Hermione nueva me da la bienvenida en el espejo. Ahí estoy yo de nuevo. Un color rojo en mis mejillas, un brillo especial en los ojos. Estoy bien, emocionada y nerviosa, pero me siento yo misma, como en mis mejores tiempos. Como cuando escapaba de una de mis peligrosas aventuras junto a mis amigos durante la época de Hogwarts. Eso era lo que necesitaba, y ahora lo sé.

La cosa se pone interesante! :)

No duden en enviarme reviws y opinen sobre la historia, quiero saber que piensan y que les gusta más y menos. Gracias!