Bueno aquí les traigo un capítulo más! Es un poco más corto, pero importante para la relación entre estos dos personajes. Espero que les guste! Dejenme sus opiniones :)
Los personajes pertenecen, como es evidente, a J.K Rowling.
CAPÍTULO 7
Regreso a la habitación después de visitar el bar y pedir unas cuantas ensaimadas, galletas y zumo de naranja. Con eso bastará, tampoco es cuestión de atiborrarse a bollería. Malfoy tendrá malestar en el cuerpo y es cuestión de que le siente mal la comida… ¿Un momento? ¿Yo, preocupándome por el estómago de Malfoy? Alejo inmediatemente esa idea de mi mente, solo me siento culpable, nada más. Me sentiría así por cualquier persona. Totalmente convencida de esa idea, me adentro de nuevo en la fastuosa suite del Slytherin.
Cuando entro en la habitación Malfoy intenta incorporarse torpemente, pero no puede. Ahoguo una pequeña risa y me acerco a él. Cojo una almohada del sillón donde he pasado la noche como he podido y se la pongo detrás de la espalda. Después le acerco la bandeja del desayuno sin decir una palabra. Es una situación tensa e incómoda. Malfoy me mira con una expresión extraña, sin saber muy bien cómo actuar.
-¿No había nada mejor? Qué poca clase tienes, Granger.-comenta finalmente el rubio con voz ronca, pero arrastrando las palabras como de costumbre. Sin embargo, en sus ojos hay un ápice de humor, o eso me parece a mí.
Los dos comenzamos a comer, mirándonos de vez en cuando furtivamente. Es una situación tan surrealista que, mientras me acabo una de las ensaimadas, en un momento dado comienzo a reírme a carcajada limpia sin saber muy bien por qué.
Malfoy se queda mirándome completamente sorprendido.
-¿Te has vuelto loca?-enarca una ceja en señal de desconcierto.
Intento parar de reírme, pero no puedo. Cada vez que me mira Malfoy, la risa me sale de los pulmones con tanta energía que mis ojos comienzan a lagrimear y las mejillas se me encienden por momentos.
-En serio, Granger. Para, me estás asustando. –dice Malfoy completamente serio- ¿Te ríes de mí, no?
-No, no es eso.-respondo entrecortadamente intentando mantener la compostura- Es esta situación… ¿no te parece completamente surrealista?
Malfoy asiente con la cabeza, no muy convencido.
-¿Cómo te encuentras?-inquiero esta vez más seria.
-Bien…me duele la espalda. Un buen baño me ayudaría bastante.-me mira como esperando a que yo le proponga algo, pero no sé a qué se refiere. ¿Tal vez querrá que lo acompañara a la piscina, a la playa… al jacuzzi? Solo de imaginarlo, me entra otra vez la risa floja.
-Vale, te dejaré si no necesitas nada más.-respondo finalmente con una sonrisa tensa.
Parece que está a punto de decir algo, pero al no reaccionar me doy la vuelta y me dirijo a la puerta de la suite. No sé por qué, pero sospecho que en unos segundos el niño rico me llamará de nuevo, pidiendo que me quede con él. Sonrío para mis adentros cuando Malfoy pronuncia un tímido "Granger". Tengo que reconocerlo, me está divirtiendo la idea de que Malfoy me necesite, y eso a su vez me hace preocuparme por mi salud mental.
Me doy la vuelta lentamente.
-¿Sí?
-Creo que necesito tu ayuda para llegar a la piscina, no tengo suficiente fuerza en las piernas.-pide casi en un susurro. Su cara es todo un poema.
Me enternece ese rostro avergonzado y tímido, no puedo negarme. Al fin y al cabo, he sido yo la responsable de que se encuentre así.
-Vale, no sé por qué soy tan buena contigo.-me encojo de hombros mientras me acerco a él de nuevo.
-Te recuerdo que estoy así por tu maldito hechizo.-replica él fríamente.
-Sabes perfectamente quien empezó con todo esto.-le recuerdo poniendo los ojos en blanco y ayudándole a levantarse-¿Hace falta que te ayude a vestirte también?
El rostro de Malfoy se ruboriza, adquiriendo un tono escarlata muy visible en su pálida piel.
-Obviamente no. Ahora vengo.-responde en tono cortante.
Va a la terraza lentamente, coge uno de sus bañadores surferos y se adentra en el baño con torpeza. Desde luego, es muy gracioso ver al prepotente Malfoy con tantas dificultades. Decido hacer un poco de magia, pues yo también necesito cambiarme. Él no es el único que va a pegarse un chapuzón. Después de ponerme el bikini y el pareo, me asomo a la terraza y un sol majestuoso hace que se me achinen los ojos. "El día va a ser muy interesante", pienso mientras nota como los rayos de sol comienzan a calentar mi piel. Intento imaginar qué va a pasar, cómo vamos a comportarnos el uno con el otro, pero es demasiado difícil. Nunca he estado a solas con este arrogante Slytherin,y mucho menos en una situación en la que no nos insultemos ni intentemos matarnos.
Por fin salimos de la suite. El trayecto hasta la piscina, aunque es breve, se me hace eterno. Al no poder caminar bien, Malfoy a veces se apoya en mi hombro. A pesar de que no le guste el contacto conmigo, no puede sostenerse por su propio pie. La verdad es que me cuesta creer que esté tan mal, pues el hechizo no dura más de 3 horas, incluso con efectos secundarios. Pero es absurdo pensar que lo esté haciendo a propósito, él conoce muchas más formas de incordiarme, y bastante peores.
No intercambiamos palabra hasta llegar a la piscina. Es enorme, con forma de elipse. Al ser tan temprano, está completamente desierta y supongo que el agua estará helada. Por eso, mientras Malfoy se acerca a la ducha, yo decido reposar un rato en una de las tumbonas y dejar que el calor me diera motivos para bañarme. Observo un rato el cielo, tan limpio y azul que parece el reflejo del agua de la piscina. En Inglaterra nunca se ve de este modo. Pienso en Ron, en Harry. ¿Qué estarán haciendo en ese momento? Intento imaginar la reacción que tendrían ambos si les contara lo que me ha pasado y sonrío. Puedo ver claramente la cara de indignación de Harry y sus intenciones de hacer todo lo posible para que echasen al rubio del hotel inmediatamente. Y Ron… seguramente sería capaz de propinarle un buen puñetazo en cuanto lo viera. Los echo de menos, sí. Pero el caso es que no se estaba tan mal en Miami. Incluso a pesar de tener que aguantar la insoportable soberbia de una de las personas que más he odiado en mi vida, me siento bien. Y eso es tan extraño que por un momento pienso que de verdad puedo estar algo trastornada.
En ese momento observo cómo Malfoy se dispone a salir de la piscina, al parecer en mejores condiciones que antes. Ya se mueve como de costumbre, con ese aire chulesco y al mismo tiempo elegante que le caracterizan, pero tiene la piel de gallina y tirita un poco. Se acomoda en la tumbona de al lado, cara al sol y con los ojos cerrados. Está tan, tan… atractivo, sí, esa esla palabra, aunque me cueste reconocerlo.
-Ya estás mejor por lo que veo.-comento sin apenas mirarle.
-Sí, el agua fría es buena para el cuerpo.-dice con aires de listo mientras se incorpora un poco para mirarme.
-Bueno… me alegro.-aunque mi expresión no es muy convincente, porque la respuesta de Malfoy es una carcajada. Pero esta vez noto algo diferente en su risa… sinceridad.
-No hace falta que seas falsa conmigo, Granger. No a estas alturas.-como no sé qué contestar, Malfoy continúa- Todavía me pregunto por qué decidiste quedarte anoche. ¿Tan culpable te sentías? ¿O lo hiciste por algo más?
-¿Qué dices?-pregunto sobresaltada. De repente tengo mucho más calor y desconozco el motivo. ¿Estoy ruborizada, tal vez?-Por supuesto que lo hice por culpabilidad y nada más. Pero no te lo merecías después de todo lo que me has hecho desde que llegué aquí.
-Puede ser.-admitie Malfoy mirándome a los ojos, dibujando una media sonrisa en su rostro. Se sacude el pelo de forma natural, dejando que caiga el flequillo suavemente por encima de sus ojos.- Digamos que hacía demasiado tiempo que no tenía un poco de acción en mi vida y tu aparición fue como una señal. Puede que lo hiciera inconscientemente, quien sabe.
-¿Es tu forma de pedir perdón?-le miro a los ojos, levantando ligeramente una ceja.
-Yo no pido perdón. –dice mientras asomaba en su rostro una de sus sonrisas arrogantes que tan bien conozco - ¿Tienes calor?
¿A qué viene esa pregunta? Frunzo el ceño totalmente desconcertada. ¿Tanto estoy sudando? Tengo calor, sí, llevo casi una hora expuesta a los rayos matutinos del sol. Pero no tanto como para que se me note.
-Sí… Es normal.-digo finalmente en voz baja, como temiendo que ocurra algo.
Malfoy entonces se levanta súbitamente de la tumbona y me tiende su mano.
-Vamos a bañarnos. El agua está buenísima.-le miro llena de dudas, temerosa de confiar en él. Pero su expresión parece totalmente sincera…- Venga, no muerdo Granger. ¿Dónde está tu valentía Gryffindor?
Pongo los ojos en blanco y tomo su mano para poder levantarme. Está fría. Un escalofrío me recorrió la espalda al sentir ese contacto tan suave con el Slytherin. Enseguida la suelto algo incómoda y me dirijo al borde de la piscina. Tímidamente, toco el agua con uno de mis pies. Malfoy me mira de reojo, tapándose la boca con una mano, al parecer riéndose a escondidas.
-¿Qué te hace tanta gracia?-pregunto frunciendo el entrecejo.
-Esto-Malfoy se ha acercado sigilosamente por detrás de mí y en un instante, sus manos me empujan, haciéndome caer a la piscina de cualquier forma.
Siento como el cambio brusco de temperatura que hay entre mi piel y el agua me refresca inmediatamente. Es una sensación revitalizante pero dura poco tiempo. Porque en cuanto salgo a flote y veo a mi lado el cuerpo de Malfoy la sangre me hierve de ira.
-¡Serás estúpido! Odio que me hagan eso…-le salpico con furia a la cara varias veces seguidas. Malfoy responde internándose en el agua y esperando a que mi ataque cese. Nada más volver a la superficie, voy directa a él y le realizo una ahogadilla, haciendo toda la fuerza posible con mi cuerpo. Pero no hay mucha profundidad, así que en seguida el rubio toca fondo y vuelve a alzarse de nuevo a la superficie, sonriendo burlonamente.
-¿Eso es lo único que sabes hacer? La magia no se te dará mal, pero en el agua dejas mucho que desear.-ahora estamos agarrados al borde de la piscina, ya más calmados. Pero mi expresión sigue siendo de enfado y molestia evidentes. Aunque no es aquel enfado típico, lleno de ira, desprecio y lástima hacia aquel Slytherin que tantas veces he sentido hacia él tiempo atrás. Es un simple rebote tonto, como de niños, sin maldad. Algo ha cambiado entre nosotros, pero todavía no sé hasta qué punto. ¿Podríamos mantener una conversación como dos personas adultas o civilizadas? Es una cuestión que no dejo de hacerme en este momento- ¿En qué piensas tan embobada si se puede saber? No, no me lo digas… Echas de menos a tu pobre pelirrojo pecoso.
-¿Eh? ¿Qué dices?-contesto algo despistada- No, no tiene nada que ver con Ron. Déjale en paz, ¿quieres?
-Sinceramente Granger, creía que tenías mejor gusto.-comenta arrastrando más que nunca cada sílaba que proncuncia.
-Y lo dice el que iba detrás de la devora-hombres Parkinson.-replico en tono burlón.
-Lo de Pansy fue un simple capricho tonto. En realidad yo soy MUY exigente con las mujeres.
-No quiero pensar qué puede buscar Malfoy en una mujer. Ah, sí, que sea manipulable, sin cerebro, que tenga buen culo y… ¿me dejo algo?-pregunto totalmente sarcástica. Malfoy me mira misteriosamente, sin reírse. Parece pensativo.
-¿Sabes? Es curioso, siempre pensé que eso era justo lo que quería. Pero he tenido tantas chicas así en mis manos que ha llegado un momento en el que me aburre esa situación. Pierdo el interés en seguida.- mira al horizonte, parece estar en otra parte. Me quedo callada, sin saber qué decir. Es un silencio incómodo… Nunca había hablado con Malfoy de nada. Y aquí estamos, en medio de la piscina, el uno junto al otro. Él está expresando sus reflexiones y yo no sé cómo actuar. En un preciso momento, el rubio sale de sus pensamientos y me mira con una expresión muy rara en sus ojos. ¿Es tristeza, melancolía…? No sé muy bien qué significa esa mirada, pero no es propia de él. ¿Ha cambiado a pesar de todo?
-¿Y tú, Granger? Siempre has tenido las ideas claras. Siempre tan segura de ti misma.
-Bueno…-no sé qué decir. Intento mirarle a los ojos, pero por alguna extraña razón no puedo, no tengo confianza en ellos. Aun así, intento ser sincera-Si tuviera todo tan claro, no estaría en Miami ahora mismo.
-Vaya, y yo que pensé que habías venido a vigilarme por orden de San Potter…-confiesa Malfoy riéndose.
-Bueno, lo cierto es que fue Harry quien me convenció de venir. Pero por distintos motivos.-respondo devolviéndole la sonrisa- ¿Entonces ya estás mejor?
-Sí, antes de venir a la piscina he exagerado un poco para que te sintieras culpable.
-¿Por qué?
Malfoy encoge los hombros.
-No sé, es divertido…
Pongo los ojos en blanco y salgo del agua. Desde luego, hay cosas que jamás cambiarán.
