Hola a todos! Y estoy de vuelta con un nuevo capítulo. Siento la tardanza, pero he estado bastante ocupada estos días. No obstante, este fin de semana prometo actualizar con más capítulos! Gracias por leer y por vuestras opiniones! :)

La suave brisa procedente del mar me acaricia el rostro. Negada a volver al mundo real, cambio mi postura y decido volver a quedarme dormida a pesar de los molestos rayos de sol que iluminan la estancia. Intento recordar qué he soñado para tratar de continuarlo, pues tengo una agradable sensación en el cuerpo y supongo que se debe a ello. Mi mente proyecta unos cabellos rubios, una sonrisa entre arrogante y pícara, una mirada persuasiva y al mismo tiempo tierna oculta entre unos misteriosos ojos grises. Entonces una imagen aparece como de la nada: Draco Malfoy besándome. Y no sólo eso, yo se lo permito y además disfruto con ello. "¿En serio he soñado algo así?", me pregunto aún con la mente algo atontada.

Y de pronto, abro los ojos como platos y comprendo. No ha sido un sueño. Recuerdo rápidamente todo lo sucedido la noche anterior. La cena con Malfoy, el paseo por la playa, mi petición de quedarme a dormir en su habitación y… todo lo demás. Una nueva sensación se dispara en mi interior. Desconcierto, miedo, remordimientos y sobre todo, decepción de mí misma. No puede ser…pero lo es. Y para confirmarlo, aquí me encuentro. En la suite de Draco Malfoy, y éste a mi lado, todavía profundamente dormido a unos centímetros de mi rostro. Lo contemplo durante unos segundos. Parece más pequeño e inofensivo. Sus labios carnosos y rosados se encuentran entreabiertos en una respiración profunda y acompasada. He dormido tan bien a su lado… Le he sentido junto a mí, y me ha llenado mucho ese contacto.

Pero la verdad es que no entiendo cómo hemos podido llegar a esta situación. Enemigos íntimos durmiendo el uno junto al otro, después de habernos entregado el uno al otro en una noche de completa locura. Me levanto de la enorme cama acalorada por todos mis pensamientos y me dirijo a la terraza donde nos habíamos besado anoche por primera vez. Dejo que el viento me despierte para aclarar mis ideas y cierro los ojos. Al cabo de unos segundos, una voz a mi lado me sobresalta. Es Malfoy, por supuesto. Le observo sólo un instante y me encuentro un joven en pantalones de pijama rubio y despeinado, con los ojos grises todavía hinchados y algo entrecerrados. Está adorable, no puedo evitar pensarlo.

-¿Pensativa, Granger?

-Me has asustado.-exclamo en tono de reproche. De reojo, observo que sus ojos brillan de manera extraña.- Hace un segundo estabas durmiendo como un bebé.

-Tengo el sueño muy ligero. En cuanto has puesto un pie en el suelo me he despertado.

-Veo que no soy la única que se ha vuelto paranoica desde la guerra.-digo con un tono amargo.

El silencio se abre paso mientras el rubio y yo observamos el horizonte, cada uno pensando en lo suyo. No sé cómo, pero quiero hablar de todo lo que ha pasado entre nosotros. Aclarar que ha sido un grave error, que no puede significar nada. Pero Malfoy se me adelanta.

-Hermione- tal sorpresa es escuchar mi nombre salir de sus labios que lo miro inmediatamente a los ojos con total asombro- Tenemos que hablar.

-¿Me has llamado por mi nombre?

Malfoy encoge los hombros.

-Sí, es absurdo seguir distanciándonos verbalmente cuando en realidad anoche estuvimos tan cerca, ¿no crees?-sonríe con ironía.

-De eso quería hablar yo también, de lo de anoche…-hago una pequeña pausa, reacia a continuar debido a la timidez. Noto el rubor comenzando a subir por mis mejillas.- Los dos sabemos que fue un completo error.

Espero que asienta inmediatamente y me dé la razón. Pero el nuevo Malfoy es demasiado imprevisible y complicado.

-¿Error? ¿Tan mal te lo pasaste?-levanta una ceja expectante. Sé que pretende hacerse el tonto, pero esto no puede seguir así.

-No me refiero a eso.-le interrumpo con una voz que pretende sonar firme y seria- Sólo que no estuvo bien, que nunca debería de haber pasado.

-¿Te sientes mal por haber hecho que Weasley no quepa por la puerta de su despacho? Ya sabes, por los cuernos… Vamos, era cuestión de tiempo que te dieras cuenta de que ese pelirrojo no te llega ni a la suela del zapato.

-¿Cómo dices?-pregunto furiosa- Ron no se merece nada de esto. Él lo ha dado todo por mí. No hables así de él…

-Y cómo ves, no ha sido suficiente.-el rubio lo dice con toda la naturalidad del mundo, sin alterarse lo más mínimo, cosa que me pone más nerviosa aún.-Lo raro es que hayas aguantado a ese muermo durante tanto tiempo.

¿¡Que!? ¿Pero de qué va esta maldita serpiente? Yo no soy superior a Ron ni a nadie. Es otra cosa, pero él no lo puede entender. Por favor, es Draco Malfoy, ¿qué esperaba?

-No sabes de lo que hablas. No le faltes al respeto, maldita serpiente. Ron vale muchísimo más que tú, eso te lo puedo asegurar.-suelto con todo el desprecio que soy capaz y me encamino hacia la habitación para coger mi bolso y cambiarme con ayuda de la varita.

-Di lo que quieras, Granger. Es mucho mejor no admitir la verdad cuando es tan dolorosa. Para ti, Weasley siempre ha sido alguien a quien cuidar y enseñar. Una simple distracción de la que te cansaste en seguida.-Malfoy ha entrado en el cuarto y observa como recojo mis cosas torpemente debido a la alteración. Yo ni siquiera me permito dirigirle la mirada.

Antes de abrir la puerta para salir de la suite, le miro a los ojos y le digo con toda la dureza que me esposible:

-¡No todos somos como tú, Malfoy! No todos usamos a las personas como simples objetos.

Lo primero que hago tras acudir a recepción para que me den una nueva tarjeta para acceder a mi habitación es tirarme en la cama. No tardo en comenzar a derramar lágrimas de arrepentimiento y rabia, de culpa y de impotencia. Lloro y lloro hasta que no puedo más, sintiéndome miserable también por no poder hacer otra cosa. Una vez recupero un poco la compostura decido ordenar mis ideas con un buen baño relajante de burbujas. Lo hecho está hecho, y debo de asumir mis actos. He sido completamente consciente de lo que hacía, no puedo excusarme en nada. Simplemente me he dejado llevar por lo que sentía… Y eso me hace plantearme muchas cosas. Por ejemplo, ¿quiero realmente a Ron? Porque una infidelidad es algo grave en una relación. Una señal de que algo va mal. Y mucho más si no hay factores como alcohol que puedan alterar el comportamiento. Así que… me duele reconocerlo… pero ¿y si Malfoy tiene razón? ¿Y si simplemente había cogido cariño a Ron por lo mucho que había cuidado de él en Hogwarts? ¿O por haber pasado por tantas aventuras junto a él? Tal vez había confundido la amistad con el amor… De todas formas, ya me había pasado una vez hacía mucho tiempo. Recuerdo la primera vez que vi a Harry. Me habían hechizado sus ojos verdes. Durante un tiempo pensé que me gustaba… Pero luego comprendí que solo había sido un pequeño encaprichamiento, y que mi cariño hacia él era distinto. Era como el hermano que nunca había tenido. ¿Podrían ser mis sentimientos iguales hacia Ron? Zambullo mi cabeza en las burbujas, cada vez más confundida. De lo único que estoy segura era de que odio a Draco Malfoy más que nunca por hacerme esto.

Tras pedir comida a mi habitación y atiborrarme a helado de chocolate, me tumbo en la cama esperando que pase el tiempo. Me siento sin ganas de nada, no quiero pensar más y no tengo fuerzas para llorar. Sólo quiero desaparecer, que la tierra me trague. Despertarme de esta horrible pesadilla. Pero por desgracia, todo esto es muy real. Además, solo me queda un día más de vacaciones, y enfrentarme a la vida real en este momento…. Lo veo algo imposible. ¿Cómo mirar a Ron a la cara? ¿Cómo explicárselo a él y a Harry? Porque no puedo ocultarlo, mi conciencia no me lo va a permitir. ¿Qué hacer entonces?

No sé cuánto tiempo ha pasado, ni cómo diablos he conseguido llegar a dormirme con toda esta bomba de relojería en mi cabeza, pero algo me despierta de repente. "Toc, toc", el sonido de la puerta de mi habitación siendo golpeada por alguien. Pienso en un primer momento que puede ser el servicio de habitaciones trayéndome algo más de comida, pero no recuerdo haber pedido nada más. Entonces, escucho mi nombre al otro lado de la puerta. Una voz fría y arrastrando las palabras, pero al mismo tiempo con un tono de… ¿preocupación?

-¡Hermione, abre la puerta, maldita sea!

-No quiero hablar con nadie, y menos contigo.-grito todo lo alto que puedo, con la voz algo resquebrajada.

Pero, ¿qué se cree el arrogante de Malfoy? Lo que menos necesito es que esté cerca de mí, después de todo lo que ha pasado. Mi corazón ha comenzado a latir con fuerza, y no sé si la razón es el haberme despertado y con ello la vuelta a la realidad, o el simple de hecho de tener al prepotente Slytherin al otro lado de la habitación con intención de hablar conmigo.

-No voy a irme de aquí hasta que decidas abrirme.-y sigue aporreando la puerta.

Maldita serpiente. Nunca pensé que podría llegar a ser tan pesado. Voy a tener que enfrentarme a él otra vez… Pero no quiero mostrarme débil, no delante de Malfoy. Con una rapidez increíble, voy a lavarme la cara e intento conseguir un aspecto decente. Mis ojos continúan estando hinchados, mi mirada se encuentra algo perdida, pero ya no puedo hacer más. Así pues, cojo el pomo de la puerta con temor y no sin antes respirar profundamente y arreglarme un poco el camisón arrugado, abro la puerta de la habitación. Y ahí está él. Apoyado con la espalda en la pared del pasillo. Con las manos metidas en los bolsillos de los vaqueros oscuros, con su pelo rubio desordenado y algo engominado hacia arriba. Viste un polo de manga corta azul, que destaca de manera increíble su bronceado. Mierda, me he quedado mirándole completamente embobada.

-¿Qué quieres, Malfoy? Eres la última persona a la que me apetece ver ahora mismo.-digo mostrándome todo lo irritada posible.

-Tus ojos no dicen lo mismo…-responde el rubio con una pícara sonrisa. Pero al ver mi reacción, que es la de cerrar de nuevo la puerta, añade apresuradamente- Era broma, Granger. No quiero pelear contigo.

-¿Y qué quieres entonces? ¿Burlarte de mi novio? ¿Hacerme sentir una basura?

-No. Sólo quiero que hablemos.-enarca una ceja en señal de ironía- Sí, como dos personas civilizadas.

Todavía se me hace raro ver cómo el Slytherin intenta entablar una conversación pacífica conmigo, pero recuerdo nuestras charlas tan tranquilas y normales de anoche y, aunque me duela, sé que puedo sentirme más que a gusto con Malfoy. A regañadientes abro totalmente la puerta de mi habitación y le invito a entrar con solo gesto.

-Bien, has tomado la elección correcta, Granger.-dice el rubio, y de pronto y sin previo aviso se tumba de golpe en la cama, como si de un niño se tratara.

Pongo los ojos en blanco y me acerco al borde del otro extremo de la cama para tomar asiento. No sé si este nuevo Malfoy está cogiendo demasiadas confianzas…

-Ya he vuelto a ser Granger, por lo que veo.-comento pasados unos segundos de incómodo silencio. Al momento, me arrepiento de haber dicho eso. ¿Acaso quiero que Malfoy se coja esas confianzas que nunca hasta ahora había tomado conmigo? No estoy segura de ello.

-Bueno, supongo que es la costumbre. Pero si lo prefieres, te llamaré por tu nombre… Hermione.-un escalofrío recorre mi espalda cuando su voz se vuelve suave al pronunciar esa palabra.

-Déjate de jueguecitos y dime por qué quieres hablar conmigo. ¿Vas a pedirme perdón por las cosas horribles que me has dicho esta mañana?

Malfoy se recuesta en la cama y deja apoyado un codo en la cama para sujetar su cabeza. Desde esa posición, me observa atentamente durante unos instantes. Me perfora con sus ojos grises en una expresión que no se cómo definir, y no sé qué diablos pretende, pero me está poniendo muy nerviosa, como siempre.

-Puede que antes no te lo haya dicho de la mejor manera, pero estoy seguro que en el fondo no puedes hacer otra cosa que darme la razón.-dice con aire arrogante.

-Si te refieres a lo de que yo sea superior a Ron… te equivocas.

-Pero… ¿qué piensas de lo otro?-inquiere el rubio con una sonrisita.

No sé porqué, pero hace que me ruborice. No quiero reconocer que con Ron no he sentido esa pasión que sentí anoche con él.

-No estoy segura, estoy demasiado confusa.-respondo apartando la mirada de la suya. No quiero hablar de mis sentimientos, y menos con el causante de todo esto.

-¿Sabes qué? Yo estoy seguro de una cosa, y es que no quieres tanto a Weasley como creías. Por dios, le has engañado con su peor enemigo.

Me quedo pálida por su osadía, sin saber qué decir. ¿Cómo se atreve a hacerme sentir tan miserablemente mal? Ya me siento bastante culpable, no necesito que me recuerde cosas evidentes que solo me torturan aún más.

-Maldita serpiente. No sé por qué te dejo entrar en mi habitación. No tienes vergüenza.-digo indignada, y me levanto de la cama airada y con los ojos llorosos.

-Vamos, no te pongas así. Sólo quiero que lo reconozcas, ése es el primer paso.- Malfoy también se levanta e intenta reducir la distancia que hay entre nosotros.

-Pero, ¿no entiendes lo culpable que me siento ahora mismo? No puedes decirme algo así, me siento sucia, rastrera… Me siento la peor basura del mundo.-y esta vez estoy siendo sincera, y una vez más me pregunto por qué me es tan fácil abrirme así con Malfoy.

-No tienes por qué. Simplemente has hecho lo que sentías… Y deberías plantearte tu relación con Weasley. No creo que en ningún momento hayas sido realmente feliz con él. Y ¿sabes?, me alegro de que te hayas dado cuenta.

Creo que debo admitir que tiene razón, yo esperaba algo más de la relación con Ron pero simplemente no llegaba. Puede que sólo me haya estado engañando a mí misma todo este tiempo. Pero, ¿cómo no me había dado cuenta antes? Ha tenido que aparecer Draco Malfoy para que abriera los ojos y viera la realidad, y eso es algo que sólo me confunde todavía más. Además, acaba de decir que se alegra. ¿Se alegra? ¿Por qué? ¿Qué le importa a él lo que yo haga o deje de hacer con mi vida? Aunque igual no es algo tan retorcido…teniendo en cuenta lo que pasó anoche.

-No, no, no puede ser… Él ha hecho todo lo que ha podido por mí, me ha cuidado, me ha ayudado…Y tú sólo querías vengarte de nosotros destrozando nuestra relación. ¡Esa es la verdad!- exclamo con fuerza y rabia. No entiendo la razón de mi comportamiento, sé que no estoy siendo sincera, pero necesito echarle la culpa a alguien, y qué mejor que el arrogante y despreciable Malfoy. Al fin y al cabo, seguramente sería capaz de hacer algo así…

El Slytherin, al ver lo alterada y enfadada que estoy, abre mucho sus ojos grises por la sorpresa y luego decide acercarse a mí. No me había dado cuenta, pero estoy llorando. Draco está muy cerca, en su mirada atisbo preocupación, y yo no puedo creer sus intenciones, no me lo esperaba en absoluto. Me quedo paralizada de nuevo y dejo que sus brazos me rodeen la espalda y me aprieten contra su pecho. Simplemente, dejo que me arrope y rompo a llorar desconsolada, mientras que con una mano me acaricia suavemente el pelo.

Un rato después nos separamos y yo, ya más tranquila y algo avergonzada voy al baño para limpiar los restos de lágrimas que me cubren las mejillas. Al volver, Malfoy me dedica una pequeña sonrisa de medio lado y yo intento devolvérsela mientras el rubor sube por mi cara a toda velocidad.

-¿Te apetece que bajemos a cenar?-me pregunta con naturalidad.

Me deja aturdida con sus proposiciones. La verdad es que le odio por las cosas que dice y me hacen sentir tan mal. Pero al mismo tiempo… siento que me ayuda. Y aunque no creo que sea correcto seguir pasando el tiempo con Malfoy después de haberle sido infiel a Ron con él, el mal ya está hecho y no quiero quedarme sola, así que acepto la invitación y con un sencillo encantamiento ya estoy vestida y peinada.

-Como lo echo de menos…-murmura el rubio con nostalgia.

-A mí no conseguirás darme pena, Draco.-le digo con sorna.

-Vaya, ¿me acabas de llamar por mi nombre?-pregunta sorprendido y al mismo tiempo divertido.

Me limito a encoger los hombros y abro la puerta de la habitación. Es extraño, pero ahora estoy más relajada y el apetito ha vuelto a aparecer. No puede ser que Draco Malfoy sea el responsable de esto… Qué bajo he caído.