Hola a todos! Aquí os traigo un nuevo capítulo por fin! Siento la tardanza, estoy algo saturada con la universidad. Pero hoy he sacado tiempo como sea, sé que queríais una actualización pronto. Y aquí la tenéis, espero que os guste. Gracias por leer y por todos vuestros comentarios! :)
CAPÍTULO 13
Son las 8 menos cinco y estoy atacada de los nervios. Por una parte tengo ganas de ver a Draco. Sé que puedo divertirme a su lado y olvidarme de todo lo demás, pero por otro… Conforme pase más tiempo a su lado, más culpable me voy a sentir. Esto es sin lugar a dudas un gran dilema moral. Pero me miro al espejo del baño y no puedo disimular el brillo de la emoción en mis ojos almendrados ¿Qué opinará el rubio de este nuevo "look"? Quiero impresionarle y que me mire de esa manera… Esa mirada oscura y satisfecha. Pero sé que eso puede ser peligroso también. Qué contradictorio es todo esto.
Llevo el cabello en una cola de caballo alta, dejando el pelo ondulado cayendo en cascada por mis hombros desnudos. Un top con una manga sí y otra no de color rojo va ajustado a mi torso mientras una falda negra y con forma de tubo realza mis piernas, haciéndolas parecer más largas y delgadas. A juego llevo unos zapatos de charol también negros. Me gusta este estilo entre rokero y sexy. Además he decorado mis ojos con sombra y delineador negros, y mis labios han adquirido un tono rojizo brillante gracias a un lip gloss que llevaba en la maleta y que creo que jamás me había puesto antes. Me parece que me lo regalo Ginny para mi cumpleaños. Dios, si supiera que lo voy a estrenar para ver a Draco Malfoy… No quiero ni pensarlo.
Por fin suena el "toc-toc" de la puerta de mi habitación y en pocos segundos ya se encuentra abierta.
-¿Ya estás…-Draco va a saludarme pero de pronto se detiene y me observa con la boca completamente abierta. ¡Sí, sí! Esa es justo la reacción que quería. ¿O no?- ¿Eres tu Hermione Granger?
Cuando me doy cuenta de que estoy sonriendo como una auténtica estúpida, cambio totalmente mi expresión. No quiero que se refleje lo satisfecha que me siento ante ese comentario. ¿Acaso no pensaba que alguien como yo podría impactarle de esa forma? Esta vez voy a ser yo quien tome las riendas de esta "cita", y pienso usar mis armas femeninas cuando tenga que hacerlo.
-Vamos, Draco. Déjate de tonterías y vayamos a cenar.-comienzo a andar por el pasillo sin detenerme ni siquiera en mirarle y espero a que sus pasos sigan los míos. En efecto, es así. Vaya… creo que me va a gustar este juego. Además, el rubio se lo merece por prepotente. Si piensa que voy a caer rendida a sus pies está muy equivocado.
En el ascensor, noto que hay entre nosotros un silencio incómodo, pero no sé a qué se debe exactamente. Puede que a la timidez repentina que he causado en el rubio al mostrarme tan diferente, tanto por dentro como por fuera. O tal vez sea por todo lo que ha pasado entre nosotros y lo que pueda pasar esta noche. Pero no, hoy no. Sólo voy a divertirme. Eso es lo que tengo que pensar en todo momento.
Draco me propone cenar en el hotel para después irnos en limusina al exclusivo centro de Miami. Yo acepto y tomamos asiento en el magnífico restaurante. Estamos sentados el uno frente al otro, mirando la carta de nuevo en silencio. Por primera vez desde que lo he visto esta noche, me atrevo a mirarle de verdad simulando que estoy leyendo el menú como él. El rubio también está realmente atractivo. Su pelo está un poco engominado, como de costumbre, pero lleva la parte de delante algo ladeada, algo que le hace parecer mucho más rebelde y juguetón. Lleva puesta una camisa verde oscura (color que le sienta estupendamente bien, si tenemos en cuenta que es una serpiente) y unos pantalones grises de tela vaquera. La verdad es que el Malfoy vestido de muggle me resulta mucho más sexy.
-¿Qué has estado haciendo esta tarde?-me pregunta el rubio por fin mostrándose algo más natural una vez hemos pedido la cena.
-He ido al SPA a que me dieran un masaje aromático.-respondo con sencillez- Quiero disfrutar al máximo de las manos de Hiroshi. Es todo un experto.
-Sí, sabe muy bien lo que hace.-asiente Malfoy con solemnidad- Yo he ido a jugar a tenis. Por cierto, me debes un partido.
-Te prometo que te ganaré en otra ocasión, no sufras.-intento sonar prepotente.
-No sabes cuánto nos parecemos, Granger…-dice el rubio casi en un susurro. En ese instante me quedo paralizada como tantas otras veces y las palabras quieren salir de mis labios pero no pueden. Odio esas indirectas. Si quiere decirme algo que lo diga sin más. Esto solo hace que confundirme aún más… Pero al menos no me da tiempo a contestar porque el camarero nos trae la cena en ese preciso instante. Suspiro totalmente aliviada de no tener que seguir por esa dirección de la conversación. Temo por donde acabaría. "Y esta noche, no.", me recuerdo a mí misma de nuevo.
-¿Dónde vamos a ir después?-pregunto un rato después. Estamos cenando tempura y ramen (una especie de fideos japoneses).
-Iremos a tomar algo.-contesta algo cortante, sin querer dar más explicaciones. Temo que está ocultando algo, pero decido no insistir.- Todavía no me has contado nada de ti, aparte de tus evidentes problemas sentimentales.
¿Hace falta que me lo recuerde otra vez?
-Hay poco que contar.-digo encogiendo los hombros, algo pasiva. Pero la mirada insistente de Draco me hace continuar- Cuando terminó la guerra todo fue muy emocionante: celebraciones oficiales, cenas y fiestas con amigos, un nuevo futuro sin terror por delante. Pero luego vino la rutina…
-¿Qué clase de rutina?-inquiere el rubio alzando una ceja.
-Mi trabajo era algo monótono. Creía que el departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas sería más animado. Quería defender la libertad de los elfos domésticos, impulsar la mejor adaptación a la sociedad de los hombres-lobo… Ejercer una mejor justicia a favor de las criaturas mágicas. Pero los procesos eran demasiado lentos, la mayoría de la gente sigue siendo muy tradicional y yo no sentía el suficiente apoyo por parte del Ministerio.
-Si quieres mi opinión, esperaba un puesto mucho más alto para alguien como Hermione Granger.-dice Draco haciendo una mueca- No sé, te imaginaba como sanadora del Hospital de San Mungo, como profesora de Transformaciones o incluso como aurora.
Me desconcierta ese comentario al venir justamente del Slytherin más prepotente del colegio. Pensaba que no valoraba nada de mi trabajo y esfuerzo, creía que siempre me había considerado inferior a él. Y que me diga esto es todo un halago por su parte.
-Puede que tengas razón. Tal vez me conformé demasiado pronto con el puesto que me otorgó Shacklebolt.-asiento algo pensativa- Ciertamente, algo que siempre me ha atraído es trabajar en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional.
Draco abre los ojos grises realmente sorprendido.
-No vas a creerlo, pero quiero hacer todo lo posible por trabajar en ese departamento una vez se acabe mi condena.-dice el rubio totalmente incrédulo.
Vaya, va a resultar que sí nos parecemos más de lo que creemos. Me imagino por un momento trabajando mano a mano con el Slytherin en un futuro no muy lejano y no puedo evitar sentirme más atraída por ese puesto. Sería interesante, al fin y al cabo los dos somos inteligentes y pensamos de forma diferente. Haríamos un buen equipo, ¿no?
-Seguramente, los dos juntos seríamos incluso mejor que Barty Crouch en sus mejores tiempos.-comenta Draco mirando a la nada. Sus ojos parecen estar fantaseando con la idea.
Algo en su expresión me hace reír.
-Lo siento.-me disculpo cuando el rubio sale de su ensoñamiento y me contempla algo hostil- Pero no parecías Draco Malfoy, más bien un niño pensando en ser astronauta.
Draco me mira con aire confuso, y mi sonrisa se ensancha aún más.
-Supongo que aún te queda mucho por saber de los muggles.-comento todavía risueña.
-Pues espero no tener que hacerlo. Dentro de dos semanas seré al fin libre.-suspira aliviado y veo un destello de alegría en sus ojos.
Mmmm… Me imagino a Draco Malfoy de vuelta al mundo mágico, y no sé por qué, pero esa idea no me gusta. ¿Y si vuelve a ser el mismo de antes una vez haya recuperado el poder de la magia? Tal vez se olvide de todo lo que ha aprendido. Lo más probable es que adopte de nuevo su postura de arrogancia y superioridad sobre los demás… Y algo en mi pecho se desinfla. ¿Volvería a despreciarme? Esa idea me asusta y me repugna.
Al fin terminamos de cenar, y yo todavía tengo esa sensación en mi interior.
-Vamos Hermione, la limusina nos espera.-dice cuando nos levantamos de la mesa.
Tomamos asiento en los elegantes asientos. Durante el trayecto, Draco posa su mano encima de la mía. El contacto me hace dar un pequeño respingo. Su mano es suave y fría, y me gusta. Quiero apartar la mano, pero alguna fuerza misteriosa del universo me lo impide. Supongo que no puedo excusarme. Nos miramos de reojo y siento una atracción muy fuerte. Me recuerdo a mí misma que hoy no puede ser. Primero tengo que arreglar mi vida con Ron, eso es.
Por fin llegamos al inmenso centro de Miami. Parece ser una zona exclusivamente de pubs y garitos. Veo muchísima gente joven, chicas y chicos muy arreglados y apelotonados en las colas que dan acceso a algunos de los pubs. Me gustaría saber qué pretende Malfoy esta noche. Ha dicho que quería tomar algo, pero no estoy segura de eso sea lo único que vayamos a hacer. ¿No iremos a bailar, verdad? Porque eso es exactamente lo que hacen los muggles que visitan estos locales. Bailar, arrimarse unos a otros y, beber… y bueno, tener acercamientos. Empiezo a sentirme algo acalorada por mis pensamientos.
Bajamos de la limusina y Malfoy me lleva a uno de los garitos. Parece tranquilo, no hay cola. Su nombre MSM en letras doradasse puede leer en el letrero de la fachada. Hay un tipo de seguridad justo en la entrada que habla con Malfoy. Es enorme como un gorila. El rubio le da dinero para que nos deje pasar. Al parecer en todos los pubs de aquí se debe pagar. Es lo que tiene la exclusividad de Miami.
Hemos pasado al local. Es tranquilo y relajante. Suena de fondo música reggae. La estancia es bastante grande y de forma circular, y una tenue luz ilumina las pequeñas mesas, alternando sus colores de verde a azul intermitentemente. La decoración es muy peculiar. Hay plantas de bambú alrededor de cada mesa, palmeras pequeñas esparcidas por todo el local y todo parece estar hecho de madera. Veo también unas cuantas mesas de billar en una esquina más apartada. La verdad es que no hay mucha gente en el local, debe ser pronto. Tomamos asiento en uno de los sofás de color negro dispuestos en cada una de las mesas, y nos recostamos en él el uno junto al otro.
-Este sitio es perfecto.-comento mientras Malfoy coge la carta puesta sobre la mesa- ¿Qué podemos pedir aquí para tomar?
-La especialidad son los cócteles, sobre todo los que llevan algo de alcohol.-explica el rubio enseñándome la pequeña libreta del local.
¿Alcohol? ¿No querrá emborracharme, verdad?
-Tranquila, no llevan mucha cantidad de alcohol.-dice al ver la alarma en mi rostro.
Echo una ojeada a la carta de cócteles. Son muy exóticos y todos tienen tan buena pinta que no sé por cual decidirme.
-Creo que voy a elegir el Sweet Paradise.-dice Draco mirando conmigo la lista. Veo que ese lleva licor de melón, zumo de limón, vodka y zumo de fresa. La verdad es que es una muy buena combinación.
-Ese también me gusta. Aunque el Tequila SweetCream debe estar muy dulce.-comento algo indecisa. Este lleva tequila, helado de crema, licor de chocolate y crema de chocolate.
-Pues mira, te pides tú ese, yo el Sweet Paradise y si quieres los podemos compartir.-me propone el rubio con total amabilidad.
Yo acepto y una rubia y guapísima camarera nos atiende. Mientras Draco hace el pedido, me fijo en que ésta mira a Draco de forma muy provocativa. Pero me sorprende el hecho de que el rubio parece ignorarla por completo. Ni siquiera la mira a la cara. En cuanto ella se va, el Slytherin vuelve su atención a mí. No sé si sentirme bien o más inquieta todavía al ver que parezco importante para él. Seguimos escuchando la música casi en silencio y noto como el brazo de Draco en un movimiento casi imperceptible se posa por encima de mis hombros, pero sin tocarme. No sé cómo reaccionar al respecto, porque es una insinuación en toda regla. Ambos seguimos callados, yo continuo sin mover ni un solo músculo. Así permanecemos hasta que nos traen nuestras bebidas. Agradecida, cojo mi enorme taza y empiezo a beber. El rubio me imita.
-Mmmm, está buenísimo.-es muy dulce pero sin llegar a ser empalagoso. Además el sabor del tequila prácticamente ni se nota.
-El mío también, pruébalo.
Estamos un rato bebiendo con el sonido de la música reggae de fondo. Cada vez entra más gente, todos ellos igual de jóvenes y guapos. Me pregunto si yo encajo. Al parecer Draco piensa que sí… Me echa miraditas de vez en cuando. Lo que pretende es que me quede prendada de sus ojos grises, pero hoy no pienso permitírselo. Por eso evito a toda cosa mirarle a los ojos directamente.
-Antes nos hemos quedado a medias de una conversación.-dice el rubio cuando llevamos más de la mitad del cóctel bebido. Yo ya empiezo a notarme el efecto del alcohol calentándome el cuerpo y achispándome un poco. Puede que sea peligroso seguir bebiendo, pero es que está buenísimo.-Me decías que tu vida era una rutina.
-Si ya lo sabes. Fue todo un conjunto de cosas.
-Creo que te dejas algo importante para ti. Y creo que es la razón por la que principalmente has venido hasta Miami.-dice un Draco totalmente analizador- ¿Me equivoco?
Necesito unos cuantos segundos antes de decidir qué contestar. ¿Se lo puedo contar? Al estar algo achispada, la timidez es menor y es por eso que sale la verdad de mis labios.
-Mis padres. Yo… les quité la memoria para protegerles. Antes de la guerra.-explico como puedo, intentando que la voz no se me agriete por la emoción.
-Entiendo.-es lo único que consigue articular el rubio. Parece que sus padres también son muy importantes para él y se da cuenta de que no quiero seguir hablando del tema.- Oye, ¿te acuerdas de cuando me pegaste un puñetazo en Hogwarts? Te guardo un rencor por dentro que no te lo puedes ni imaginar. ¡Me dejaste en ridículo!
Recuerdo perfectamente ese instante y automáticamente comienzo a reírme, pasando de la angustia a la diversión en un solo segundo.
-Te estuvo bien empleado, Malfoy.-rio entredientes- Lo mejor de todo es que al final Buckbeak quedó libre. No te saliste con la tuya.
Me acuerdo del bello hipogrifo y de la gran aventura que viví con Harry a través del giratiempos. Qué recuerdos aquellos…
-¿Algún día me contarás todos esos secretos que sólo sabíais el trío dorado y el viejo Dumbledore?-inquiere el Slytherin algo irritado.
-Quien sabe.-y sonrío tontamente, sintiéndome de pronto muy misteriosa y atractiva.
Seguimos comentando situaciones de hace unos años, cada vez más acaloradamente por el alcohol. Pero me lo estoy pasando bien. Estamos metiéndonos el uno con el otro, pero de forma muy entretenida. Tanto que decidimos repetir cóctel. La música cada vez se vuelve más agresiva y nuestras conversaciones más y más absurdas. Es el efecto que tiene el alcohol en las personas, nos hace decir estupideces y reírnos por cualquier cosa.
En un momento dado, Draco va al servicio y yo me quedo sentada en la mesa. Buf, estoy algo mareada, la verdad. No debería beber más, por lo que pueda pasar. Esa serpiente seguro que está al acecho esta noche. Observo como camina el rubio y del bolsillo trasero del pantalón se le cae la cartera. Él ni se ha inmutado. Apresuradamente, voy hasta la cartera, la cojo del suelo y vuelvo con cuidado hasta el sofá de nuestra mesa. Sé que no debería, pero tengo curiosidad por observar qué lleva en la cartera. Comienzo a rebuscar en la billetera y para mi sorpresa no lleva mucho dinero encima. Seguramente se lo reserva todo en la tarjeta de crédito. En el apartado para tarjetas veo su documento de identificación, la tarjeta del hotel de su habitación… Uy, está repetida. Hay dos tarjetas. Pero, un momento… no son iguales. Ésta es la de la suite de Draco y esta otra es… ¡La de mi habitación! ¡La tenía él! No puede ser, no puede ser… Estoy realmente furiosa. ¡Lo hizo a propósito! Seguramente me robó la tarjeta y después hizo alguna artimaña para hacer desaparecer todas las que quedaban de repuesto en recepción. Dios, eso es jugar muy sucio. Quería que durmiera con él, lo tenía todo preparado. Y yo, como una tonta, he caído en su trampa. Cuando esa estúpida serpiente vuelva del baño, va a saber quién es Hermione Granger.
Por qué draco? aisss... hermione se ha enfadado muchísimo. y no solo eso, acaba de perder la confianza que había depositado sobre él. os prometo muchas emociones en el siguiente capítulo! ;)
