¡Kagome resiste!
"Kagome es víctima de una terrible enfermedad, pero no quiere preocupar a sus amigos, por lo que no dice nada al respecto. Continuando con la lucha contra naraku. Pero pese a sus esfuerzos inuyasha se empieza a dar cuenta que algo va mal, ¿lograra salvar a la persona que ama?"
Le dedico este fic especialmente a peachilein, quien ha sido una inspiración para mí.
Capitulo 3 – Juntas-
La señora Higurashi caminaba lentamente y aun llorando hacia el cuarto en donde estaba su hija.
Cáncer.
Kagome tenía cáncer.
Y era algo que no podía creer, ¿Cómo?, ¿Cuándo había sucedido?, ¿Por qué?, ¿Por qué a kagome?, ella nunca había hecho algo para merecer esto, ella era tan alegre y energética, tan llena de vida, con esa luz que irradiaban sus ojos, tan jovial y de buen corazón.
Era algo que simplemente no podía creer, pero…
Debió de haberlo visto. Ella tenía todos y cada uno de los síntomas, pero simplemente no les había puesto atención.
Cuando Kagome era pequeña, solía ponerse a veces enferma, tenía mucha fiebre, mareos y vomito, pero parecían resfriados comunes, después de todo a ella le encantaba jugar en la lluvia. Con los años le daban de vez en cuando. Había ocasiones en que ella se quejaba de dolores de cabeza intensos, pero ella decía estar bien, cuando no podía de repente ver bien o escuchar bien, pero se quitaba solo en cuestión de minutos, o cuando se desmayaba y ella solía decir que no había desayunado.
Todos esos pequeños, e insignificantes detalles, eran los que ahora le estaban costando la vida a Kagome.
Ella debió de haberlo visto, Kagome no decía nada solo para no preocuparlos.
Con su mano, se limpio rápidamente las lágrimas que salían de sus ojos.
No.
Ella tenía que ser fuerte, fuerte por kagome.
Y ella no podía verla así, destrozada y llorando cual niña pequeña. Ella tenía que estar con ella y apoyarla en todo momento.
Pero era algo que no podía evitar, su hija, su pequeña Kagome se estaba muriendo, y ella no podía hacer absolutamente nada, más que ver, ver como su hija iba perdiendo las fuerzas y muriendo poco a poco.
Se repetía, lo mismo que había pasado con su adorado marido, se repetía.
Era algo que no podía soportar, tenía tantas dudas, ¿cómo se lo diría?, ¿Cómo lo tomaría?, ¿se quedaría con su familia?, ¿Qué pasaría con la con la otra época?
Y entonces la imagen de Inuyasha le vino a la mente. Sabía que su hija sentía algo fuerte por él, así como el por ella. ¿Cómo lo tomaría?, ¿debería de decírselo?
-Si-se respondió mentalmente. Después de todo a ella le había pasado algo similar, y mientras más rápido se lo digiera mejor, Inuyasha debía saber que sucedía, no podían mantenerlo en secreto por siempre. Pero era Kagome quien debería de decírselo, no ella.
Pero, fuera quien fuera, el quedaría destruido.
Tal vez… tal vez debería de dejarla irse a la otra época con Inuyasha. La quería con ella, con su familia, pero más que eso quería que viviera sus últimos momentos feliz, y si esa felicidad era al lado de inuyasha, ella lo aceptaría.
Por que amaba a su hija, y ella merecía ser feliz, aunque fuera corto tiempo.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
—¡Kagome! — Grito un totalmente aterrado Inuyasha.
Minutos antes le habían dicho que si entraba a esa habitación, podría ver a Kagome, pero jamás se espero ver lo que encontró.
Cables. Cables y cosas extrañas estaban incrustados en el cuerpo de kagome, estaba en lo que parecía ser una cama blanca, el cuarto era completamente blanco, tanto que le daba miedo, ella permanecía quieta con una expresión tranquila, vestía una ropa extraña color azul, sobre su boca tenía una cosa extraña, que tenía un tubo largo conectado a una cosa rara en forma cilíndrica, en su mano otra cosa extraña agarraba su dedo, y tenía incrustada en su piel un pequeño hilo que conducía a una especie de gancho donde había un paquete extraño y le pasaba algo a través de él, también tenía unos pequeños cables que estaban pegados a su pecho y que estaban conectados a una cosa que hacia un extraño— piii…..piiii…piii….(N/A: ya saben lo que te ponen cuando estás en un hospital XD)
¡QUE DEMONIOS ERA ESE LUGAR Y QUE LE HACIAN A KAGOME!
Sin esperar más, fue hacia donde ella se encontraba y empezó a cortar con sus garras todo lo que había, tenía que sacar a Kagome de ahí, Y RAPIDO.
Claro que lo hubiera logrado, de no ser porque justo en el instante en que iba a cortar las cosas que le hacían "daño" a kagome, la puerta se abrió.
Dejando a un Inuyasha con la mano alzada al aire en una posición extraña, y a una señora Higurashi -quien acababa de entrar-confundida.
En si la situación era algo cómica, la señora Higurashi, estaba enfrente de Inuyasha, con una ceja alzada y sus brazos un sus caderas, una expresión típica de una Kagome enojada.
Eh Inuyasha estaba en shock, como un niño pequeño que había sido atrapado "con las manos en la masa", mientras hacia una travesura.
—¿Inuyasha…que estás haciendo? — Pregunto luego de un largo- eh incomodo- silencio.
Eh inuyasha pareció reaccionar, eh instintivamente –por obra de Kagome- se fue preparando para un regaño y un buen, y doloroso, Abajo. Poniendo las manos hacia adelante negando/protegiéndose, del enemigo.
— NO… na...Nada— Murmuro con los nervios de punta, trago duro, conocía esa mirada, esa de "eres un gran idiota ¿Qué demonios ibas a hacer?, ¡abajo!".
Ahora- después de mucho tiempo- entendía de donde había sacado ese carácter Kagome.
La señora Higurashi, iba a regañar a Inuyasha, cuando- y para la suerte del hanyo- se fijo en Kagome, cambiando su mirada por una de preocupación, y ternura.
Eh Inuyasha también pudo comprender de donde venía esa mirada, esa que ponía Kagome cuando había sido herido, o estaba mal. De la señora Higurashi. Ella y Kagome ciertamente eran parecidas, aunque kagome se enojaba con más facilidad y era más alegre, Mientras que la señora Higurashi, parecía más comprensiva y tranquila.
Que el recordara, la señora Higurashi nunca había negado, o rechazado las decisiones de Kagome; no significaba que no la regañara, pero ella respetaba las decisiones de su hija.
— Como una buena madre — se contesto mentalmente.
Desvió su mirada hacia ella, ahora que la veía, lucia triste, demacrada, parecía haber llorado y mucho. Se pregunto entonces el ¿por qué?, y encontró la razón el lo que ella veía.
Kagome.
La señora Higurashi se había sentado en una silla junto a la cama, y ahora se dedicaba a acariciar la cabeza de Kagome con ternura. Pero aun así su mirada reflejaba angustia, y pena.
Y solo una pregunta paso por su mente. ¿Qué le sucedía a kagome?
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
En las afueras de la ciudad de Tokio, la noche era tranquila, clara y hasta se podía decir que un cierto toque de tristeza y melancolía le rodeaba.
No muy lejos del templo Higurashi, se encontraba en un hospital, una joven. Que lentamente y con un poco de pereza abrió sus ojos.
Su cabeza le daba vueltas, se sentía mareada y sobretodo desorientada. Enfoco sus ojos en la habitación, ¿Dónde estaba?, lo último que recordaba era estar en la casa de la anciana Kaede, y después, todo se volvía borroso.
Sintió algo en su mano y fue cuando se dio cuenta de que su mamá estaba acostada junto a ella. Sus manos estaban entrelazadas, estaba dormida, perecía cansada.
¿Pero qué hacia ella ahí?, aun confundida se percato que estaba vestida con una bata, una bata de hospital.
Entonces su mente dio un "click", al parecer estaba en un hospital, con su madre, y por lo que veía en el pequeño calendario que estaba colgado en la pared, habían pasado cinco días desde que recordaba estar en el sengoku.
¡Oh!…
¡CINCO DIAS!
Asustada y confundida. Dio un pequeño salto, y se sentó estrepitosamente, atrayendo la atención de cierto hanyo – que hasta ahora estaba dormido- hacia su persona, y haciendo que este abriera sus ojos como platos al verla despierta.
—¡kagome!
La aludida –aun mas confundida que antes- voltio su cabeza, hacia donde estaba Inuyasha, quedando estupefacta.
¿EL TAMBIEN ESTABA AQUÍ?
—¿I… Inuyasha? — Pregunto vacilante, definitivamente se estaba volviendo loca. Al no poder creerlo giro su cuerpo, pero al hacerlo perdió el equilibrio cayendo.
Claro, que con el hanyo cerca, ¿enserio creyeron que la dejaría caer?
Pues – y por si lo dudaron- no lo hiso. La tomo justo a tiempo, de lo que –al menos- hubiera sido un buen golpe.
Lenta, y protectoramente la tomo entre sus brazos, haciendo que ella girara su bonito rostro hacia él. Viéndose fijamente, perdiéndose entre esas dimensiones, oro y chocolate.
Y como por reflejo, se fueron acercando, lentamente.
— I…Inuyasha— Alcanzó a murmurar perdida en su mirada.
Sus ojos no se despegaron en ningún segundo, el momento parecía mágico, irrompible, lo que –ciertamente- anhelaban sus corazones y ya no podía callar, sus labios estaban a tan solo unos milímetros, tan cerca y tan lejos.
— Kagome…
Ya estaban casi probando el cielo, cuando – e inesperadamente- la señora Higurashi, pareció notar la ausencia de su hija, levantándose y bostezando, acción que hizo que los dos chicos volvieran al mundo y se separaran rápidamente, los dos con un gran y adorable sonrojo en las mejillas.
— so…solo un poco mas y…— Pensaron los dos al mismo tiempo, desviando su vista hacia otro lado, avergonzados.
Pero es que había sido tan poca la distancia que los separaba. Fue un momento tan especial y… que seguramente recordarían por el resto de sus vidas.
— Mmm…— Suspiro la señora Higurashi—¡kagome!, oh ya has despertado— Dijo alegremente— uh, ¿Qué están haciendo en el piso? — Pregunto curiosa, tal vez no debió de haber despertado tan pronto.
— No...Na... Nada… so...solo me caí, jeje — Respondió con nerviosismo Kagome, mientras que una gotita al estilo anime, caía por su sien.
— s…si se cayó, jeje— respondió de igual manera Inuyasha.
Sip, definitivamente la señora Higurashi quería golpearse por ser una madre sobre protectora, acababa de interrumpir un momento importante en la vida de su hija.
Eh Kagome y Inuyasha, no podían esta mas avergonzados, pero en cierta forma, felices.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
Miedo.
No sabía explicar porque, pero tenía miedo.
Había pasado un día desde que desperté. El docto me había mandado a hacer muchos exámenes, y finalmente hoy me había llamado, según lo que me dijo mamá, tenía algo muy importante que decirme.
Y ahora yo estaba aterrada. ¿Qué sería lo que quería decirme?, ¿sería algo grave?
Apreté mi falda con más fuerza, agradecí mentalmente tener a mi madre ahí, dándome su apoyo, pero…algo estaba mal.
No era el que el doctor me hubiera llamado, no era que estuviera nerviosa, no era el saber que yo tenía alguna enfermedad que ignoraba.
Era mamá, su cara me lo decía todo. Ella sabía algo que yo no.
Y fuera lo que fuera, no era algo bueno.
Lo peor de todo era que pasara lo que pasara, tuviera lo que tuviera, algo me decía que eso que estaba haciendo sufrir a mamá, yo no podía arreglarlo.
Y eso me hacía sentir impotente.
— Disculpe la tardanza—Se disculpo el doctor, la verdad es que últimamente tenía muchos pacientes. Con un suspiro camino hacia su elegante escritorio y se sentó. Si no había sido fácil decírselo a la madre, definitivamente esto tampoco.
— Kagome— la aludida lo miro—. ¿Ya sabes por qué estás aquí verdad? — Pregunto, la chica era inteligente, después de todo de niña había sido su paciente, no valía la pena hacer esto más largo. No había tiempo para eso, ella ya no tenía tiempo.
— Si— Asintió, y tomando valor de donde pudo, preguntó con voz temblorosa— ¿Qué es lo que tengo?... ¿es…algo malo?
El trago duro, bien había llegado el momento— Bien, kagome te conozco, y te lo diré, sin rodeos. — Suspiro y puso sus manos sobre el escritorio mientras la veía a los ojos— Kagome… tienes cáncer, y está en etapa terminal.
Y ella se quedo en shock.
Cáncer.
Tenía cáncer.
La misma enfermedad de la que había muerto su padre. La misma que le había hecho sufrir, viendo como su padre se iba poco a poco, la misma que había matado a miles de personas, y entre ellas, a parientes y miembros de su familia.
No, no, no, no, NO, no podía ser, no ella, no ahora…. no ahora que tenía una misión, no ahora que las cosas iban bien con Inuyasha, no ahora que era feliz.
Las lágrimas empezaron a correr por sus ojos.
Quince años... ¡Malditacea tenía quince años!, ¡quince!, ¡no había vivido absolutamente nada!, no había hecho las cosas que quería hacer. No había hecho nada de su vida.
No había pasado el tiempo suficiente con su familia.
No habían derrotado a Naraku.
No había pasado el suficiente tiempo con sus amigos de la otra época. ¿Qué sucedería con Sango, Shippou, y Miroku?
No le había dicho sus sentimientos a Inuyasha.
Nunca había, ni tendría la familia que siempre quiso para ella.
Nunca seria madre.
Nunca vería a sus niños crecer.
Nunca se casaría.
Nunca más podría sonreír y ayudar a los demás.
Nunca más estaría con mis amigos.
Nunca más podría ver a su madre con esa sonrisa, a Sota jugar, al abuelo regarle una cosa extraña.
Nunca volvería a ver a Inuyasha.
Había tantas casas que quería hacer y ella no podía. Tenía tantos deseos y esperanzas, que nunca se realizarían.
Pero, no podía hacer nada, absolutamente nada, se estaba muriendo y no podía hacer nada.
—¿cu...cuanto tiempo me queda? — pregunto con voz rota, tratando de retener las lagrimas.
El doctor sintió un nudo en la garganta— No lo sé, Pueden ser de tres a cuatro meses, cuando mucho.
Las lágrimas no tardaron en salir de nuevo.
Tres meses.
Tres meses, tanto y tan poco, tenía tan solo tres meses. ¿Qué haría con tan solo tres meses?
Y aun en todo su dolor lo noto.
Noto que su madre estaba llorando. Y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas.
Egoísta.
Así se sentía, egoísta.
Los lastimaba, los estaba lastimando, los lastimaría a todos, a todas las personas que quería.
No. Ella no quería eso. No quería lastimarlos. No importa lo que pasara, ella no quería que sufrieran.
Pero no podía hacer nada. Absolutamente nada.
Era tan egoísta. Solo pensaba en ella, no había pensado en lo que su mamá sentía. No había pensado en lo que sufriría su familia. Y sus amigos… eh Inuyasha…
¿Cómo lo tomaría?
Entonces una imagen de Inuyasha con una cara llena de dolor y desesperación, paso por su mente.
No. No se lo diría. Al menos no por ahora, no quería hacerlo sufrir. Sabía que tarde o temprano tenía que saberlo, lo sabía, pero no ahora.
Lo aria- se dijo mentalmente- viviría estos últimos instantes con las personas que quería, sería feliz, tal vez lastimaría a las personas que quería, pero ella iba a luchar, no se daría por vencida.
Lentamente, y con el rostro empapado por las lágrimas, se acerco a su madre, quien aun estaba llorando. Y para la sorpresa de los presentes. Con una mano y lentamente, empezó a quitar las lágrimas de su madre.
No quería verla llorar. Así que con toda la fuerza de su corazón, y tratando de no sollozar, hablo —. Ya no llores, ya verás que todo estará bien— y aun en medio de tantas lágrimas y dolor, sonrió.
Una sonrisa solo para ella. Solo para su madre.
— Kagome….
La señora Higurashi, no pudo hacer otra cosa que abrir sus ojos fuertemente, mientras que nuevas lágrimas salían de ellos.
Y la abrazo, la abrazo con toda la fuerza que tenia; a su pequeña hija.
A su pequeña Kagome.
Kagome, no pudo hacer menos que llorar en los brazos de su madre, era tan doloroso.
Y allí, en medio de una escena hermosa entre madre e hija, el doctor, tenía unas pequeñas lágrimas en sus ojos, estaba conmovido. Lentamente y en silencio salió de la habitación. Necesitaban privacidad.
Ellas ni siquiera lo notaron. Y entre el silencio y las lágrimas, se hicieron una promesa.
— No importa que suceda, saldrían de esto, Juntas.
O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-OO-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O-O
¡Hola! Eme aquí de nuevo,
Si me lo peguntan casi llore con la escena de Kagome con su madre.
Bueno eh actualizado rápido, pero no sé si lo siga asiendo así, estoy teniendo problemas con el internet U_U, ¿si que da lata no?
Bueno me eh leído los Reviews - a los que por cierto les doy las gracias, por darme ánimos- y creo que se discuten si abra final trágico o no, para ser sincera no tengo ni idea :P
Pero ya veremos en qué termina todo esto. Solo –repito- soy fan de los finales felices, así que trágico o no será un gran final :D
Creo que hubo un poquito de confusión en cuanto a los Reviews, así que aclaro, me gustaría que me dejaran Reviews, para saber su opinión y en lo que debo mejorar, y entre más Reviews allá, mas rápido actualizare.
Por favor, se que tienen en sus mentes las ganas de hacer correr sangre, porque hago sufrir mucho a Kagome. Pero así tiene que ser la historia : (
Bueno les agradezco su tiempo en leerme. Cualquier sugerencia, dígamela :)
¡Nos vemos pronto!
¡Besos!
Karen.
