Hola a todos! Sé que esperabais un nuevo capítlo desde hace unos días y por fin lo he terminado!:) En parte ha sido como siempre gracias a vuestra motivacion! Asi que muchas gracias por los comentarios y por seguir mi historia! En cuanto pueda seguiré escribiendo, os prometo que esta historia tiene final jajaj Os dejo con el capítulo :)

El resto de la noche pasa muy rápido. Más copas, más bailes y más besos…Y estoy como en un sueño del que no quiero despertar. Pero en en un momento dado, Draco me ha sacado de la discoteca, y ni siquiera recuerdo haber caminado hasta aquí. Respiro aire fresco de madrugada y cierro los ojos. Estoy bastante mareada. Siento como el rubio pasa mi brazo por su hombro y me lleva con cuidado por la calle. Oigo que me dice algo al oído como "La que llevas encima, Granger…". Pero ni siquiera me veo capaz de contestar.

Draco me abre la puerta de la limusina y me ayuda a sentarme con delicadeza en la parte trasera. Cuando toma asiento a mi lado y huelo su perfume encantador apoyo la cabeza en su pecho con los ojos cerrados y me dejo llevar por el cansancio y por esa magnífica sensación de sentirme protegida por él. El rubio comienza a acariciarme el pelo con suavidad y creo llegar a quedarme dormida. Maldigo cuando me despierta con pequeños toquecitos en el hombro.

-Vamos, Hermione. Aquí no vas a descansar bien.

Asiento a regañadientes y cojo la mano que me ofrece Draco. Al abrir los ojos, el rostro angelical del Slytherin muestra una tremenda preocupación. "¿Será por mí?", me pregunto tontamente ilusionada. Estamos subiendo por el ascensor y me doy cuenta de que no vamos a mi planta, sino directamente a la suya. Algo en mi subconsciente parece iluminarse en ese momento. No, no puedo dormir de nuevo con Draco Malfoy… No está bien.

-Draco, quiero dormir en mi habitación.-replico cuando salimos del ascensor.

El rubio para de caminar y se detiene, todavía cogiendo mi mano.

-No estás como para dejarte sola, señorita "ebria" Granger. Vienes a mi suite, y no se hable más.-afirma con elegancia un enérgico Draco. ¿No está cansado después de toda la noche? Me lo pregunto vagamente…

-Seguro que te quieres aprovechar de mí. Por eso me has emborrachado, ¿verdad? Maldita serpiente…-digo incoherentemente. Algo en mi tono de voz hace reír al rubio.

-No dices más que tonterías. Te aseguro que no es mi estilo aprovecharme de las indefensas chicas que han bebido de más. Vamos, confía en mí.-añade al ver mi expresión contrariada.

Al final asiento con la cabeza y Malfoy tira de mí con suavidad hasta que llegamos a su habitación. Con cuidado hace que me siente en la enorme cama y me da un vaso de agua.

-Mañana vas a tener una buena resaca…-comenta mientras se sienta a mi lado.-Sigue bebiendo.

No tengo sed, sólo quiero que mi cabeza pare de dar vueltas. Pero hago caso a lo que me dice el rubio, seguramente él tenga más experiencia en lo que se debe a coger cogorzas.

-Quiero una ducha.-consigo articular. Seguro que un poco de agua me ayuda a despejarme.

-¿Estás loca? En las condiciones que estás podrías resbalarte y partirte el cuello. Te creía más precavida, Granger.-vaya, tiene razón. Pero yo no tengo la culpa, ¡el alcohol me nubla la mente! Dios, me prometo a mí misma que jamás voy a beber tanto. Draco se queda pensativo, y al final me propone otra cosa.-Lo único que podemos hacer es meternos en el jacuzzi, si quieres.

-No quiero agua caliente.-afirmo rotundamente. No soportaría ahora más calor en la sangre.

-Puedo regularla.-me tranquiliza el rubio.- ¿Crees que podrás cambiarte?

-Sí.- Por un momento imagino a Draco quitándome la ropa y como de costumbre me ruborizo ante el rumbo de mis pensamientos.

Voy un momento al baño tras coger mi varita del bolso con algo de dificultad y consigo realizar el hechizo de cambio de ropa sin ninguna secuela. Ni siquiera quiero mirarme en el espejo, sé que tengo un aspecto horrible. Cuando vuelvo a la habitación principal, ya me espera el Slytherin con el bañador surfero puesto.

-Vamos.-me toma de la mano y me ayuda a subir las pequeñas escaleras. Aun como estoy, puedo admirar la belleza del pequeño jacuzzi. Luces azules y moradas se entremezclan dentro del agua. Es tan apetecible meterse una vez lo has visto… El agua todavía está en calma. Supongo que Draco reserva las burbujas para cuando me encuentre mejor. Me agarro de la barandilla de metal y voy bajando los escaloncitos del jacuzzi con cuidado de no resbalarme. Cuando estoy totalmente dentro, me dirijo a una de las esquinas y apoyo mi cuello en el borde, dejándome llevar por la templanza del agua.

-¿Está bien la temperatura?-inquiere el rubio. Asiento con la cabeza. Ni muy fría ni muy caliente, está perfecta.

Entonces se mete conmigo y se desplaza a la esquina que se encuentra a mi derecha. Se queda quieto también y dejamos pasar los minutos sin hablar ni mirarnos el uno al otro. La mente empieza a aclararse un poco cuando llevo un rato dentro del agua, pero necesito mojarme la cabeza. Así que sin pensármelo dos veces me sumerjo entera y salgo, esta vez más consciente de todo lo que pasa a mi alrededor.

-Parece que tienes mejor aspecto.-comenta Draco esbozando su típica media sonrisa.

- Sí, gracias por cuidar de mí, Draco.

-No, yo tengo la culpa de que estés así. No debí haberte dejado que bebieras tanto.-responde el rubio con culpabilidad. Le miro con absoluto asombro, pues no estoy acostumbrada a que se preocupe por mí. Todavía me resulta desconcertante, pero también agradable…

-Yo soy la responsable de mí misma. Soy lo bastante mayorcita para tomar mis propias decisiones. Tú no tienes nada que ver.

El rubio asiente con una pequeña sonrisa y sale un momento para activar las burbujas de jabón. Mmmm, huelen a fruta, pero no adivino cuál. Buf, esto es demasiado relajante. Los chorros de agua caliente y fría masajean los músculos de mis piernas y de mi espalda. Cierro de nuevo los ojos, totalmente fascinada por estas sensaciones. Todo con Draco es alucinante.

Cuando abro los ojos, me sobresalto al ver que el rubio está sentado muy cerca de mí.

-¿Sabes? Desde que te vi por primera vez aquí en Miami me imaginé este momento. Tú y yo en mi jacuzzi.-susurra Draco mirándome con sus fríos ojos grises.

-Debes estar de broma. Cuando me viste sólo querías hacerme daño, como de costumbre.-respondo con convicción.

-Puede. Pero me dejaste impresionado con tu físico. Nunca te había imaginado así, con tan poca ropa.-admite el Slytherin algo avergonzado.

-Nunca me habías visto ni si quiera como a una chica.-corrijo mi exclusivo tono de sabelotodo.

El rubio rie con suavidad.

-¿Qué va a pasar a partir de mañana?

Eso mismo me pregunto yo. No tengo ni idea de lo que deparará el porvenir, pero lo que sí sé con certeza es que voy a echar de menos al odioso Malfoy.

-No lo sé, Draco. Yo supongo que trataré de poner orden en mi vida. Necesitaré un tiempo para aclararme.-respondo finalmente mirando fijamente al agua.

-Y yo terminaré mi condena en paz y tranquilidad. Luego tal vez vuelva a Inglaterra.-dice Draco como esperando a que le pida más explicaciones. Al ver que no lo hago, añade.-Mientras tanto podríamos estar en comunicación de alguna forma.

-¿Cómo?

-Tengo un teléfono móvil. ¿Y tú?

-Sí, me lo dejó Harry, pero supongo que me lo podré quedar.-respondo con una sonrisa.- Incluso utilizando ya aparatos muggle ya, ¿eh? Has caído muy bajo, Malfoy.

Draco me salpica agua a modo de respuesta. La verdad es que es interesante que el Slytherin quiera seguir manteniendo el contacto conmigo una vez nos hayamos separado. Eso quiere decir que le importo, ¿verdad? ¿Qué será lo que siente por mí? Un encaprichamiento, tal vez. O puede que también necesite pensarlo como yo. Todo esto sigue siendo muy extraño para ambos, de eso estoy segura. Pero tal vez seguir hablando con él no sea la mejor forma para aclarar mis sentimientos, ¿no? Bueno, siempre puedo hacer caso omiso de mi teléfono móvil…

-Bueno, será mejor que vayamos a descansar.-dice Draco de repente, un rato después- Mañana tienes un largo día por delante.

Ambos salimos de la enorme bañera y yo voy al baño a secarme. Observo por el balcón que da a la terraza el cielo, que está clareando y deduzco que el amanecer está por llegar en breves momentos.

-Ven-me llama el rubio cuando salgo del baño. Se encuentra en la terraza y señala el cielo de Miami. Sin penarlo, voy a su encuentro y juntos admiramos la increíble fusión de colores naranjas y rosados que se forma por encima de nuestras cabezas. Las vistas a la playa son hermosas. Y el joven que tengo al lado también es realmente hermoso, aunque hasta hace poco no me hubiera dado cuenta de ello. Le observo sin poder evitarlo, y sus ojos grises brillan más que nunca por el reflejo de los primeros rayos del sol. Son increíblemente magnéticos. Draco se da cuenta de que le observo y fija sus ojos en mí. Los dos nos sostenemos la mirada unos momentos. Cada uno trata de analizar la expresión del otro. Creo que va a pasar de nuevo, y quiero…. Sí, no puedo resistirme.

Ahí estamos de nuevo, donde empezamos. En la terraza de la suite de Draco Malfoy, bebiendo el uno del otro. Quizá por última vez, quizá no. Cuando la pasión crece hasta el punto de que mi razón ha quedado desterrada de mi mente, Draco se detiene.

-No, tienes que descansar. Y sé que necesitas pensar sobre todo esto con claridad.-añade con su arrastramiento de palabras habitual.

-Tienes razón.-asiento impresionada por su autocontrol y sensatez.

Me coge de la mano y me lleva hacia la cama. Deja que me acueste yo primero y se coloca detrás de mí. Su boca casi rozando mi nuca, su mano agarrando mi espalda y parte de mi abdomen. Siento su cuerpo perfectamente acoplado al mío, su perfume hipnotizante me arropa y deja llevar mi mente al mundo de los sueños en cuestión de segundos. Sé que echaré esto de menos…

-Adiós, Granger. Ha sido un placer volver a verte.-bromea Malfoy cuando estoy a punto de entrar en la limusina que Harry contrató para mis desplazamientos al aeropuerto.

-Igualmente, Malfoy. Disfruta del resto de tu vida muggle. Tal vez luego la eches de menos.-respondo en su mismo tono.

Nos miramos brevemente, sonriéndonos el uno al otro y repentinamente el rubio me sorprende con un inesperado abrazo de despedida.

-Seguiremos en contacto, ¿de acuerdo?-me susurra al oído.

-Claro.

Y con una última mirada llena de promesas, decido hacer de tripas corazón y entro en mi elegante limusina. Kilik, el chófer, está esperándome dentro.

-Hola de nuevo, señorita Granger. Espero que haya pasado una agradable semana.-me saluda con simpatía- Me ha parecido ver al señor Malfoy despedirse de usted. ¿También se alojaba en el hotel?

-Ehh, sí, sí. Una gran casualidad.-respondo titubeante y avergonzada por lo que pueda haber interpretado Kilik. No me acordaba de que el moreno trabajaba en el ministerio y por tanto debe conocer a gran parte de las familias que han trabajado allí.

Afortunadamente, Kilik es discreto y decide no preguntar más acerca del tema. Yo me dejo caer en mi asiento, preocupada y nerviosa porque el encuentro con mis amigos y sobre todo con Ron está cada vez más cerca. Aún no he decidido cómo voy a actuar. No sé si aparentar normalidad, si dejar que pasen unos días antes de contar nada de lo que ha pasado o soltarlo directamente como si de una bomba se tratara. En todo esto voy pensando mientras subo al avión por fin, tras una espera eterna en el aeropuerto.

Nada más despega el avión le pido a una de las azafatas algo para comer, pues cuando me he levantado no tenía ningún apetito y llevo el estómago completamente vacío. Me encuentro muy cansada, pues he dormido pocas horas y la resaca la ha cogido con mi cabeza. Recuerdo el momento en que Draco me ha despertado. Ha sido tan dulce… Me acariciaba el cabello con mucha suavidad. Pero cuando he abierto los ojos, ha retirado la mano inmediatamente. No quería que me diera cuenta de lo que estaba haciendo. Tal vez tenga miedo a expresar todo lo que siente… O tal vez tenga miedo de cómo pueda reaccionar yo. No lo sé, pero despertar con él ha sido maravilloso, podría seguir haciéndolo todos los días. Mi mente fantasea una y otra vez con el momento del despertar, con los besos que he compartido con el rubio, con todas las situaciones mágicas que he vivido en tan poco tiempo. Todo ha sido muy intenso y real. Intento descansar y dormir, pero con todos estos pensamientos me es imposible.

El viaje se me hace tremendamente largo, pero cuando llega a su fin no me importaría quedarme durante unas cuantas horas más en el asiento si así no tengo que afrontar el esperado encuentro.

-¡Hermione!-allí están mis amigos esperándome. Los veo de lejos gritar mi nombre y distingo a Harry, Ron, Ginny y Luna. Bueno, ha llegado el momento. Tomo aire y me dirijo hacia ellos arrastrando mi maleta.

En un momento solo soy besos y abrazos por todas partes.

-¡Pero qué morena estás!-exclama Ginny sonriendo de oreja a oreja.

-¿A qué te han gustado los masajes?-inquiere Harry con emoción.

-Me encanta tu ropa veraniega, Hermione.-comenta Luna tocando con suavidad la tela de mi vestido.

Ron se limita a mirarme radiante de alegría y yo solo puedo sentirme culpable. No me merezco este recibimiento ni estos elogios. No voy a poder con todo este peso que llevo encima. Me siento tan miserable. Por un momento me gustaría estar de vuelta a Miami, con la cabellera rubia de Draco Malfoy esperándome y olvidarme absolutamente de todo.

-No tendríais que haber madrugado tanto para venir a recogerme, de verdad.-digo al salir del aeropuerto y encontrarme con la fría mañana de Inglaterra. La verdad es que no echaba de menos el frío de este país.

-No es ninguna molestia, Hermione.-replica Harry- Esto nos sirve para desayunar todos juntos antes de un día de rutinario trabajo.

¿Desayunar todos juntos? No estoy preparada para esto… No puedo contarles ninguna anécdota, porque en prácticamente todas aparece Draco Malfoy. Al ver mi cara de alarma, Ron añade:

-No te preocupes, ya sabemos que estás cansada. Solo será un pequeño rato, ¿vale?- y tras decir esto me coge de la mano cariñosamente. Hasta ese gesto ahora se me hace raro al recordar el escalofrío que sentía en cuanto rozaba la suave y fría mano de Draco. Ojala estuviera aquí, al menos para tener un apoyo al que aferrarme. Sin embargo, aquí estoy de nuevo. Como si todo lo que he vivido haya sido un sueño. De nuevo cogo aire y rezo para mis adentros mientras nos encaminamos hacia el famoso Callejon Diagon.

Ya sé que no han pasado muchas más cosas, pero quería un capítulo entero para el verdadero encuentro de Hermione con sus amigos, y sobre todo con Ron... Así que en el próximo veremos qué pasa! Espero que os haya gustado, no dejéis de comentar :) Muchas gracias!