Nuevo ataque de inspiración! Me quedé con ganas de escribir más, y aquí está. Un nuevo capítulo, espero que lo disfrutéis :)
CAPÍTULO 16
-Estás muy callada, Hermione. ¿No nos vas a contar nada de tu fantástico viaje?-pregunta Ginny al cabo de un rato.
Estamos tomando unas cervezas de mantequilla en el Caldero Chorreante. Debido a lo temprano que es, no hay nadie más en el local. Llevamos aproximadamente media hora sentados en una de las mesas redondas y les he dejado hablar a ellos todo el tiempo sobre asuntos de trabajo y demás. Al ver que no tomo ninguna iniciativa en iniciar una conversación, es Ginny finalmente la que me increpa a hablar de mis vacaciones.
La verdad es que no sé qué decir. Vacilo durante unos momentos y luego decido ser lo más sincera posible sin llegar a contar nada realmente. No creo que sea el momento.
-Ya sabes, Ginny. Sol, playa, mucho lujo por todas partes y gente asquerosamente rica.-explico intentando sonar lo más natural posible. Como noto que los demás me miran expectantes, encojo los hombros y añado.- El hotel fantástico: SPA, piscina, masajes y espectáculos nocturnos.
-Vaya, es un buen resumen.-comenta Luna dirigiéndome una sonrisa cómplice.
-Pero entonces, ¿no te ha gustado? No pareces muy emocionada…-dice Harry con una pizca de desilusión en sus ojos verdes esmeralda.
-No, Harry, me ha encantado, de verdad. Es solo que estoy muy cansada. No he podido descansar bien en el avión.-explico con sinceridad. Y al parecer todos me creen, porque no responden- ¿Ha pasado algo en mi ausencia que deba saber?
-Oh bueno, Neville ha tenido que viajar a la India. Está investigando el uso de una nueva planta medicinal que podría llegar a curar a los enfermos torturados por la maldición Cruciatus.-dice Luna ilusionada.
-Eso quiere decir… que podría ayudar a sus padres.-entiendo, contagiándome del buen humor de la rubia. Ella asiente con orgullo.
-Ahora estoy sola en casa, así que si quieres hacerme compañía sabes que eres bien recibida.
-Gracias, Luna. Claro que iré.-respondo algo más tranquila. Sé que Luna es muy lista y me está lanzando una indirecta. Seguramente quiere hablar conmigo. La verdad es que desde que salimos de Hogwarts, Luna y yo nos hemos conocido mucho mejor. Ahora tenemos una sólida amistad. Podría decirse que sea convertido en mi mejor amiga. No es que Ginny no lo sea, es sólo que con Luna puedo hablar más abiertamente de mis sentimientos y de mi relación con Ron. A Ginny le puede afectar de una manera distinta, y es por eso que no tengo la confianza necesaria para contar con ella en esas situaciones. Aun así, las tres hemos congeniado muy bien y tenemos una estrecha relación.
Para mi fortuna, la conversación ya no se vuelve a centrar en mí y me limito a escuchar a mis amigos e intervenir de vez en cuando. Al menos, me siento más relajada. Pero no puedo evitar pensar intermitentemente en los ojos grises de Draco, que parecen observarme todo el tiempo. No me lo puedo sacar de la cabeza, ni a sus ojos, ni el tacto de su fino cabello rubio, ni su dulce abrazo de despedida… Joder, estoy peor de lo que pensaba.
Al cabo de un rato que se me antoja eterno, Ron anuncia que ha de irse a trabajar. Está algo esquivo conmigo, tal vez porque haya notado mi incomodidad hacia él, no lo sé.
-Yo hoy tengo el turno más tarde. ¿Quieres que te acompañe a casa, Hermione?-me pregunta Harry inquisitivo.
-De acuerdo.-acepto, aunque sin mucho entusiasmo.
-Luego nos vemos.-Ron se acerca a mí y sin mirarme a los ojos me da un rápido beso en la mejilla.
Mis amigas se despiden de mí con un cariñoso abrazo. Luna me susurra al oído:
-Cuando quieras, ya sabes dónde estoy.-le devuelvo una mirada con la que quiero decirle, "Tal vez sea más pronto de lo que crees", y Harry y yo nos desviamos del resto.
Vamos caminando el uno junto al otro. Estamos en silencio, pero aun así su compañía me reconforta. Estar con Harry para mí es estar en casa. Nunca me siento incómoda con él, es como el hermano que nunca tuve. Cuando llegamos a mi portal, Harry me mira con detenimiento y algo de preocupación.
-Hermione, te veo cambiada.-comenta el moreno- Espero que las vacaciones te hayan servido para reflexionar, de verdad.
-Al menos creo que han servido para llegar a conocerme mejor a mí misma. Muchas gracias por todo, Harry. No olvidaré nunca este regalo que me has hecho.-y tal vez por todas las emociones que he vivido, quizá por la sinceridad con la que le estoy hablando, o puede que sea por todo lo que llevo en mi interior y quiero sacar pero no puedo, es por lo que mis ojos comienzan a brillar.
-Hermione…Vamos…-Harry me rodea con sus brazos, y yo me dejo acunar por él. Me proporciona un gran consuelo este contacto. Sé que siempre va a estar a mi lado pase lo que pase, y puedo confiar en él. Soy muy afortunada de tenerle conmigo.
-Lo siento, Harry. Necesito descansar.-titubeo separándome de él.
Él asiente con una sonrisa cariñosa.
-Claro que sí. Nos vemos pronto, Hermione.
Me despido de mi amigo y entro en casa. Huelo el aroma familiar de mi hogar. Por una parte lo echaba de menos, sí. Pero por otra, es como volver a aquella jaula de la que creía haber escapado. Pienso en la rutina, en los eternos días aquí encerrada… Buf, va a ser difícil afrontar este reencuentro. Me preparo un vaso de leche caliente mientras mi mente trabaja en encontrar una solución para todo esto sin que nadie resulte herido. Ron, ¿cómo voy a decirte todo lo que me pasa? No puedo… Le rompería el corazón. Pero tampoco puedo seguir mintiéndole, él preferiría que fuera sincera. Odia los engaños.
Me meto en la cama deseando conciliar el sueño. Estoy agotada mentalmente. De repente, algo vibra a mi lado en la cama. Creo que viene de mi bolso de mano. Rebusco dentro y me encuentro con un mensaje de texto en el teléfono móvil.
Granger, dime que estás en Inglaterra sana y salva. Qué poca consideración tienes que ni siquiera eres capaz de avisarme. Dime algo para que sepa que no te has estrellado.
Draco
Vaya, esto sí que no me lo esperaba. Un mensaje de texto de Draco, realmente preocupado por mí. Repentinamente me entran unas terribles ganas de reír. Tras pensar una respuesta decente, decido contestarle:
Perdone, señor "obseso del control" Malfoy. He estado ocupada enfrentándome a mis queridos amigos a los que odias e intentando ocultarles mi aventura por Miami. Agradéceme que no me haya ido de la lengua, porque irían a por ti en cuestión de segundos si supieran la verdad. Sin embargo, agradezco tu preocupación.
Hermione
Sonrío una vez más y apago el teléfono móvil. Necesito descansar y aclarar mis ideas, aunque gracias a este mensaje de Draco estoy algo más tranquila y contenta. Es inexplicable, pero en cuestión de minutos ya estoy profundamente dormida. Qué efectos más extraños tiene el rubio Slytherin en mí.
Cuando me despierto huelo a comida. Mi estómago empieza a rugir con fiereza ante el delicioso aroma de lo que parece ser huevo frito y bacon. Ron debe haber vuelto del trabajo. ¿Qué hora será?
-Vaya aquí estás, bella durmiente.-me saluda Ron desde la cocina cuando me acerco por el pasillo.
-¿Cuánto he dormido?-pregunto después de pegar un bostezo.
-Aproximadamente unas 6 horas. Sí que estabas cansada.-sonríe mi pecoso Ron, pero la sonrisa no llega a sus ojos- Bueno, ya está la comida.
Ponemos la mesa juntos, como de costumbre y nos sentamos uno enfrente del otro en la mesa principal. Ron lleva su túnica característica de trabajo de color azul marino puesta. El pelo lo lleva bastante largo ya y el flequillo impide que vea uno de sus ojos azules. Recuerdo nuestras innumerables discusiones sobre ese tema. Yo siempre le pedía que se lo cortara y le decía que me gustaba ver su rostro tal y como era. Pero al final lo había dejado por imposible. A él le gustaba así y no había nada que hacer.
-Bueno, ¿has descansado bien?
-Sí, estoy como nueva.-intento sonar tranquila. Aún no sé cómo hablar con él, pero de hacerlo cuanto antes.- ¿Cómo va el trabajo?
-Bien, como siempre. Por más que lo intentamos siempre aparecen nuevos ineptos poco discretos que terminan haciendo un auténtico desastre allá por donde van. El otro día una bruja que se hacía pasar por pitonisa entre muggles se enfadó con uno de sus clientes porque le acusaba de farsante y lo convirtió en un animal mutante. Era una mezcla de serpiente y araña. Fue horrible, los dos animales que más odio fusionados en uno.-Ron finge un escalofrío teatral.
Rio divertida, pero al pronunciar Ron la palabra "serpiente", algo en mi interior se revuelve con fuerza. Él me sigue contando anécdotas de la semana y yo intento responder con normalidad, pero sé que esta conversación es puramente superficial. Tarde o temprano voy a tener que tomar las riendas y dar una explicación que sé que Ron desea escuchar.
Terminamos de comer en silencio hasta que Ron saca el maldito tema. No quiero que llegue este momento, no…
-Hermione… ¿no crees que tenemos que hablar?-inquiere con incomodidad. A Ron nunca se le ha dado bien expresar sus sentimientos y entiendo perfectamente lo que le debe costar en este momento intentar que nos sinceremos el uno con el otro.-Quiero saber si estar fuera te ha ayudado.
Me quedo callada unos segundos, pensando qué decir y cómo. Finalmente, le indico a Ron que se siente conmigo en el cómodo sofá de color canela para poder hablar más tranquilos.
-A ver, Ron. Hemos hablado muchas de veces de mí, de mi actitud. Sabes que yo tampoco entendía mi comportamiento. Estaba apagada, triste, encerrada en mi burbuja. Y nada de lo que hicieras tú u otra persona me hacía cambiar, ¿verdad?
Él asiente imperceptiblemente.
-Sí, ya no sabía qué hacer para que cambiaras.-noto en su voz angustia y me dan unas ganas terribles de abrazarlo, pero eso sólo lo complicaría más.
-Pues estos días en los que he estado completamente alejada he descubierto algo.-Ron me mira asombrado y con temor.-Necesito un cambio en mi vida.
-¿Qué clase de cambio?
-En todo. Necesito un nuevo trabajo que me motive, para empezar. Y necesito otro tipo de relación, Ron.-explico intentando sonar razonable. Pero si supiera que el que está detrás de todo esto es Draco Malfoy, más que razonable pensaría que me he vuelto completamente loca.
-Bien. En lo del trabajo, te apoyo ciegamente en lo que quieras hacer.-dice Ron aparentando confianza en sí mismo- Y en la relación… haré todo cuanto pueda. Sólo dime qué es lo que quieres cambiar y lo haré.
-Verás Ron… no creo que sea tan fácil. Quiero ser sincera contigo.-trago saliva, preparándome para lo que voy a decir. Sé que voy a hacerle daño, pero no quiero ocultarlo más tiempo. Se merece saberlo.- He conocido a alguien.
-¿Cómo? ¿A quién? ¿En Miami?-comienza a preguntar Ron visiblemente alterado. Su rostro empieza a adquirir un tono rojizo.
-Sí, alguien que me ha hecho conocerme mejor a mí misma. Y gracias a él me he dado cuenta de lo que necesito ahora mismo es eso. Un gran cambio.
-Yo lo que creo es que te ha comido la cabeza porque quería aprovecharse de ti.-replica el pelirrojo con malhumor-Ahora entiendo lo que pasa… ¿no me quieres, verdad? Nunca me has querido.
-¿Qué? No, no, no es eso Ron…-intento negar, pero en el fondo sé que es la pura y dura verdad. Él se levanta del sofá y comienza a dar vueltas sin saber qué decir.
-Lo he dado todo por ti, Hermione, y nada ha sido suficiente. ¿Por qué? ¿No soy lo suficientemente bueno? Dímelo, por favor.
-Tú no eres el problema. Soy yo, Ron. Tal vez me haya estado equivocando todo este tiempo. Tal vez siempre te haya considerado un amigo, no un amante.-le miro suplicante, deseando por todos los medios que me entienda y me levanto también del sofá para estar al mismo nivel que él.
-¿Y ahora te das cuenta? ¿Un año después?-exclama totalmente incrédulo.- ¿Cómo se llama ese tío con el que has estado tonteando en Miami? Quiero hablar con él, quiero preguntarle qué tiene él que no tenga yo…
-No digas tonterías… No sigas por ahí, Ron.-respondo esta vez más seria.-Tú lo has dicho, lo has dado todo por esta relación. Soy yo el problema. Ambos sabemos que no somos felices, y cuanto antes lo admitamos mejor.
-Pero yo quiero ser feliz contigo.-los ojos azules de Ron brillan intensamente de emoción. Me coge de la cintura y me acerca a él con firmeza- Bésame, Hermione, y dime que no sientes nada.
Su mirada me atraviesa como el filo de un cuchillo. Mi corazón late con violencia, y me desesperación por entender qué me pasa me obligan a besarlo con toda la intensidad de la que soy capaz. Intento con todas mis fuerzas dejarme llevar por el beso, como tantas otras veces he hecho tiempo atrás. Y efectivamente, hay algo. Un agradable cosquilleo en mi estómago. Ron me gusta, no me es indiferente. Me atrae también, eso ya lo sabía. Pero falta algo, esa chispa, esa magia. Ese sentimiento irrefrenable que me invade cuando los labios que beso son los de Draco Malfoy. Me aparto poco a poco de Ron. Éste me mira expectante, esperando que diga algo.
-Ron… Tengo que irme.-murmuro cohibida. El pelirrojo me mira atónito, sin poder creer las palabras que salen de mi boca.- Esto que siento no es suficiente para continuar. No quiero engañarte, por eso será mejor que me vaya de aquí.
-No puedes dejarme así.-me dice Ron en tono de súplica. Su mirada es desesperada, pero no puedo quedarme aquí. No puedo hacer las cosas más complicadas de lo que ya son.
-Lo siento, Ron…-voy a mi habitación, cojo la maleta lo más rápido posible mientras el pelirrojo me sigue- Ya hablaremos, ¿de acuerdo? No me odies, por favor.
Abro la puerta, le dedico una última mirada a mi querido Ron y salgo de la casa sin mirar atrás.
Aunque ha sido algo dramático, era necesario! Veremos que pasa en el siguiente capítulo, intentaré actualizar lo más pronto posible. Gracias a todos por leer! Espero vuestros comentarios :)
