Hola a todos! Ya sé que esperabais un nuevo capítulo y hoy por fin he podido actualizar! Últimamente me cuesta un poco (no tengo tiempo ni de respirar xD) pero bueno, la inspiración a veces hace milagros jajaj. En fin, aquí lo tenéis! Espero que os guste :)
CAPÍTULO 17
Me acabo de aparecer en frente de casa de Luna. No podía permanecer más tiempo sola… He estado dando rodeos sin sentido. No sabía dónde acudir. He pensado en Harry, por supuesto. Pero eso significaría enfrentarme a Ginny, y evidentemente no puedo acercarme a ella y decirle que acabo de romperle el corazón a su hermano sin más. También he sopesado la posibilidad de alquilar una habitación en algún hostal, o incluso en el Caldero Chorreante, pero necesito la compañía y el apoyo de alguien que me quiera, no me encuentro bien. Me siento tan despreciable…
Luna Lovegood vive en un piso en pleno centro de Londres. Es más bien pequeño, pero muy acogedor. Llamo al timbre y en pocos segundos estoy subiendo por el ascensor. Luna me espera en el rellano, con una expresión algo inquieta para tratarse de ella. Lleva el pelo semi-recogido, con mechones rizados cayéndole por ambos lados de la cara. Me fijo en su pijama de color azul. Parece sacado de un cuento de hadas, con unicornios, duendes y otros animales fantásticos.
-Herm, ¿ha sucedido algo?-es lo primero que me pregunta mientras me hace pasar- ¿Y esa maleta?
-Verás Luna… me gustaría preguntarte si puedo hospedarme contigo durante unos días.-respondo de repente algo tímida. No es propio de mí presentarme sin avisar, incluso tratándose de una persona con la que dispongo tanta confianza como con ella.
El piso sigue estando como cuando lo visité por última vez. Todo muy bien iluminado, mezclas de colores diferentes para cada tipo de habitación y muebles de diseño original pero elegante. Todo muy propio de Luna. Entramos en el salón principal, que juega con el color verde y blanco. La rubia me invita a sentarme a uno de los sofás y nos acomodamos. Ella no dice nada. Se mantiene relajada, con la mirada puesta en mí, expectante pero paciente. Eso es lo que me gusta de mi amiga, nunca me presiona. Siempre deja que me expresa por mí misma en todo momento, y se lo agradezco en un momento como éste.
-Creo que he roto con Ron.-confieso con la voz ahogada. Me doy cuenta de que me tiemblan las piernas.
-¿Es definitivo?-inquiere con suavidad.
-No lo sé.-Luna nota que mi voz se resquebraja. No puedo seguir hablando, tengo la conversación con Ron demasiado reciente. Si sigo puede que me eche a llorar ahora mismo.
-Vale, no hace falta que me cuentes nada más. Voy a hacerte un té de hierbas especial.-anuncia mostrándome su misteriosa sonrisa- Aleja los sentimientos negativos y es un relajante natural.
-Gracias, Luna.
-No tienes por qué.
Mientras va hacia la cocina, se me ocurre encender el teléfono móvil. Tal vez Draco haya contestado… La sola idea de que lo haya hecho me ilusiona por un momento. Lo necesito a mi lado a él y a su dolorosa sinceridad. Dios, detesto sentir esta necesidad, y más viniendo de quien viene. Pero no puedo evitarlo. Mi corazón da un vuelco completo cuando veo que efectivamente, el Slytherin me ha respondido al mensaje.
Bien. Me alegro de que estés sana y salva. La verdad es que el mundo habría sufrido mucho si se quedara sin un cerebro tan grande y pesado como el tuyo. Espero que no haya sido muy dura la vuelta a la realidad. Por cierto, el hotel sin ti se ve muy aburrido. No hay gente con la que valga la pena discutir… Todos son intelectualmente inferiores. Espero recibir noticias tuyas,
Draco
Qué estúpida es esta serpiente. Siempre tan sarcástico e insensible. Pero claro, ahora ya sé que es todo apariencia. Al menos, una parte. Sin embargo, mi corazón se lleva una descarga de electricidad que reparte por todo mi sistema nervioso. Una oleada de esperanza me sacude intensamente. Tal vez no lo esté haciendo tan mal. Tal vez era hora de pensar con el corazón y dejar atrás por una vez en mi vida la maldita razón, ¿no? Sé lo insufrible que puede ser Draco, pero desde que me he reencontrado con él me siento con fuerzas de cambiar las cosas, de mejorar mi vida, de ser feliz.
-¿Y esa sonrisita?-inquiere Luna mirándome con curiosidad y contagiándose también. Me ha traído el té y toma asiento conmigo de nuevo- Creo que hay algo que no me has contado…
-Sí. Aunque es complicado.-replico mientras noto como el rubor sube rápidamente por mis mejillas.
-Esta mañana te he notado diferente. Parecías preocupada, pero también… más segura de ti misma.-comenta con mirada inquisitiva. Sus grandes ojos azules destellan emoción- Dime, Herm, ¿hay alguien nuevo, verdad?
No puedo mentir a Luna. Tiene algo en su mirada que no me lo permite. Lentamente, asiento con la cabeza. Su sonrisa se ensancha más y más.
-Quiero saber cómo es. Seguramente de piel bronceada, pelo negro, acento latino…-murmura en tono soñador. Bueno, más soñador que de costumbre. Yo me aguanto las ganas de reír, porque es justo al contrario de lo que se está imaginando.
-Vas algo desencaminada. Era rubio, de ojos grises. Tez pálida, pero estaba bronceado.-corrijo con una pequeña sonrisita. No voy a desvelarle todavía la identidad de Draco, pero tampoco quiero mentirle.
-Mmmm… suena interesante. ¿También estaba allí de paso?
Le cuento a Luna algunos detalles no muy reveladores de mi relación con Malfoy. Por ejemplo, le digo que empezamos con mal pie. Que no nos soportábamos al principio, pero que él comenzó a cambiar su actitud hacia mí y se interesó en conocerme mejor. También le confieso que me sentía confundida, porque su manera de ver las cosas tan diferente a la mía me perturbaba pero al mismo tiempo me ayudaba a entenderme mejor a mí misma. Que gracias a su compañía estaba volviendo a ser yo. Ella me escucha, interrumpiéndome de vez en cuando para preguntarme algo más. Parece fascinada, ilusionada. Pero me doy cuenta de que si desvelara la identidad del Slytherin, su actitud sería completamente distinta. Se mostraría horrorizada, aunque probablemente mantendría la compostura e intentaría comprenderme… Al fin y al cabo, ella es la persona más abierta que conozco. De todas formas, decido que es pronto para revelar mi secreto. Después de tocar este delicado tema, le resumo un poco por encima mi discusión con Ron.
-Has hecho lo correcto, Hermione. No puedes seguir engañándole a él ni a ti misma. Yo ya sabía que algún día pasaría algo como esto.-me confiesa dulcemente- No me malinterpretes, simplemente era obvio que tú no sentías lo mismo que él.
-¿En serio? ¿Por qué nunca me lo dijiste, Luna?-pregunto totalmente incrédula.
-Tenías que darte cuenta por ti misma.-responde con sencillez.
-Sí, tienes razón.
-¿Volverás a verle? ¿Al rubio de bañador surfero?-inquiere Luna con curiosidad.
-Eso creo… Pero no sé qué esperar de todo esto. Tal vez se quede en unas agradables vacaciones.-respondo algo inquieta. La verdad es que aún no me lo había planteado. Ahora que había dado el paso de separarme de Ron, ¿podría realmente comenzar de cero e intentar de nuevo ser feliz? ¿Podría ser con Malfoy? De momento, no había forma de saberlo.
-Ahora céntrate en ti misma, Herm. Yo te ayudaré en lo que pueda. Seguro que recuperas esa seguridad que tenías antes, ya verás. Ten paciencia.-me aconseja mi amiga mientras me aprieta la mano con suavidad.
Después Luna se pone a trabajar. Ha de escribir unas cuantas columnas para "El quisquilloso", revista que dirige junto a su padre, y la mayoría de veces puede hacerlo desde casa. Mientras tanto, me dedico a pensar en qué hacer esta tarde. Tal vez debería visitar el Ministerio y hablar con el jefe de mi departamento, para ver si es posible mi traslado a otro sector. Sí, es una buena manera de comenzar a poner orden en mi vida.
Me despido de Luna y en vez de aparecerme directamente en el Ministerio, decido primero caminar un poco y estirar las piernas. Esto me ayuda a pensar y a relajarme. Voy a intentar convencer a mi jefe de que puedo ser más útil en términos organizativos, a ver si de esta manera me recomienda al departamento de Cooperación Mágica Internacional.
-Bien, bien, señorita Granger. Me alegro que esté de vuelta con nuevos objetivos en mente.-dice Harvey, mi jefe. Es joven, de unos treinta y pocos. Tiene el pelo de color cobrizo, es algo descuidado con su imagen y me encanta como persona. Además, resulta bastante atractivo, ahora que le observo con otros ojos después de mi pervertida estancia en Miami.
-¿Cree que podría comentárselo al señor Grey?
-Claro, ¿por qué no? Dudo que el señor Grey rechace la oferta. Con el expediente que tiene, señorita Granger, dudo mucho que alguien la rechazara. Profesionalmente hablando, claro.-añade con un guiño simpático. Ni siquiera me ruborizo ante ese comentario, estoy acostumbrada a sus bromas. Le conozco desde hace un año y es muy típico de él soltar cualquier cosa que se le venga a la cabeza que pueda resultar graciosa- Eso sí, la voy a echar mucho de menos por aquí. Entre nosotros, es la única chica guapa del departamento.
-Oh, me halaga mucho que me diga eso, señor Wayland.-respondo agradecida. No esperaba una reacción tan sumamente buena, la verdad, por muy simpático que resulte ser Harvey.- ¿Cuándo podré estar al tanto de la respuesta del señor Grey?
-En breves le aseguro que una carta le informará de su decisión. Mientras tanto, puede seguir trabajando aquí, si así lo desea.
-Por supuesto.-asiento enérgicamente.
Me dirijo a mi despacho bastante contenta con la conversación que acabamos de tener mi jefe y yo. Se lo ha tomado bastante bien. Supongo que no todos los jefes de departamento actuarán igual, y creo que se debe principalmente a su juventud. Los demás son hombres y mujeres de mediana edad para delante. Dudo que hubieran aceptado tan alegremente mi decisión de trasladarme a un departamento más divertido. En fin, comienzo a revisar casos de juicios contra criaturas fantásticas y dejo que mi mente trabaje sin pensar en nada más.
Ya es de noche y me dispongo a abandonar el Ministerio. Al final, como de costumbre, he realizado un par de horas extra. Ya sé por qué Harvey es tan complaciente conmigo, debo ser la trabajadora más eficiente del departamento y creerá que me lo merezco. Y es que aun con todos los problemas que he tenido con Ron y con mi vida en general durante todos estos meses, en el trabajo no ha habido un día que no me dejara la piel. Supongo que es mi esencia, algo que no voy a poder cambiar nunca. Mi obsesión compulsiva por el trabajo. Aunque si he de ser sincera, he podido dar mucho más. Podría incluso haber llegado a ser la jefa, pero mi ambición estaba cegada. Ahora quiero más.
-¡Hermione!-me llama una voz familiar cuando estoy saliendo del Ministerio.
Harry viene corriendo atropelladamente.
-Creía que ya no te cogía.-me dice una vez que está a mi altura, con la respiración entrecortada- ¿Has trabajado hoy?
-Sí.
-Hermione, eres una adicta al trabajo. Ni un solo día ha pasado desde que llegaste de Miami, y ya estás trabajando.-comenta el moreno, aún jadeante mientras salimos juntos por la puerta principal.
-Sí, supongo que lo necesitaba. Ya me conoces.-encojo los hombros.-¿Qué tal ha ido el día?
-Interesante, como de costumbre. Pero de eso no es de lo que quiero hablar contigo.-una sombra cruza la mirada de Harry y temo que quiere sacar un tema incómodo- Primero, Ron. Hermione, ¿no crees que te has precipitado un poco? Si lo vieras… está desesperado.
-Harry, para. Soy lo bastante mayorcita para saber lo que hago con mi vida sentimental, ¿de acuerdo? Y no me apetece darte explicaciones en este momento.-replico con más brusquedad de la que pretendía.
-Está bien. Yo temía que podría pasar algo así. Pero no es eso lo que me preocupa. Dime, ¿por qué le has mentido? No había necesidad.
-¿Cómo? ¿En qué se supone que le he mentido?
-En que has conocido a alguien.-responde Harry con sus ojos verdes acusadores- No hacía falta inventarse a una tercera persona para cortar con una relación.
-No es ninguna invención, es la verdad.-respondo en tono cansado.
Harry se queda petrificado, con la boca abierta en señal de total sorpresa.
-Hermione, eso no es propio de ti. La infidelidad… Es algo grave.
-No me juzgues sin razón, Harry. Ron y yo estábamos mal desde hace tiempo, y tú lo sabes. La relación no iba a ninguna parte.-me intento justificar, cada vez subiendo más el tono.
-Espero que al menos esa persona merezca la pena.-dice el moreno en tono resentido.
-Oye, Harry, deja de entrometerte. Eso tampoco es propio de ti.-replico con un dedo acusador.
-Entiéndelo, sois mis dos mejores amigos. Sois mi familia. No soporto que os hagáis daño.
Ante ese comentario, mi ira decrece, convirtiéndose en empatía emocional por mi amigo. Yo también lo considero de mi familia, al igual que Ron. Y ese puede que sea el problema. Nunca debíamos haber mezclado sentimientos amorosos. Hemos estropeado nuestra magnífica amistad, y Harry se ha visto involucrado siempre.
-Harry, lo siento, de verdad. Me gustaría contártelo todo.-pero no puedo, es lo que quiero decirle. Al menos, no aún.
-Está bien, Herm. Os quiero a los dos por igual, así que intentaré no meterme entre vuestra relación. Pero comprende que a veces me es imposible ser completamente imparcial.
Asiento con la cabeza y nos damos un pequeño abrazo.
-Tú también debes estar pasándolo mal.-comenta Harry, algo arrepentido por su reacción anterior.
-Sí, pero no te preocupes. Sé perfectamente que aquí Ron es la víctima y yo el verdugo.-replico algo amargada.
Seguimos caminando en silencio hasta casa de Luna.
-Por cierto, Herm. Me ha contado Kilik algo curioso.-se le ocurre a Harry antes de despedirnos. Mi corazón da un vuelco al sospechar de qué puede tratarse- Me dijo que te vio despedirte de Draco Malfoy, que parecíais muy buenos amigos. No me digas que el chico que conociste se parecía a él.-añade con una risita.
Dios, dios, dios…. ¿Qué puedo hacer? Bajo la mirada al suelo, nerviosa. No puedo mirarle a los ojos, si lo hago tendré que confesar toda la verdad.
-Sí, era él. Coincidimos allí por casualidad…-murmuro sin dejar de clavar la vista en la acera.
-Hermione, ¿qué pasa? ¿En serio era él?-pregunta Harry totalmente escéptico. No quiero mirarle, no, no. Mi amigo me levanta la barbilla y me obliga a posar mis ojos en los suyos. – Estás completamente roja, Herm.
Me mira confuso. Pasan unos segundos, y yo me encuentro paralizada. No puedo decir nada más, una fuerza sobrenatural parece impedírmelo. Y Harry no deja de atravesarme con sus grandes ojos verdes. Veo como a cámara lenta el cambio de su exrpesión: primero confusión, luego una repentina reflexión e investigación y por último puro terror.
-¡NO! –exclama horrorizado.
Uffff...acaba de saltar una bomba! Espero que os haya gustado, muchas gracias por leer! Intentaré actualizar lo más pronto posible, como siempre. Dejad vuestros comentarios y opiniones, por favor! :)
