CAPÍTULO 18
Hola a todos! Por fin subo un nuevo capítulo :) Me ha costado lo mío, lo sé, pero no estaba muy inspirada estos dias. Tal vez se deba a que en mi cabeza solo tengo los examenes d la semana q viene, pero bueno. Hoy me he propuesto terminar el capítulo y aquí lo tenéis. Espero que os guste! :)
-Hermione…dime que no es verdad.-dice mi amigo entrecortadamente.
Mi corazón late frenéticamente, mis piernas están temblando como gelatina y por un momento creo que no voy a poder sostenerme en pie. Me tambaleo un poco y me apoyo en el hombro de Harry dejando todo mi peso sobre él.
-Vale, vale, no te pongas así, Herm. Tranquila.-su mano se posa en mi espalda y poco a poco me lleva hacia el portal de Luna y me sienta en el borde que sobresale a la calle.-Respira.
Yo obedezco e intento respirar profundamente contando cada una de las inspiraciones. Cierro los ojos también, con el objetivo de dejar la mente totalmente en blanco. No lo consigo del todo, pero tras 10 respiraciones completas, estoy mucho más calmada.
-Ya estoy bien.-susurro algo avergonzada. Harry me mira todavía con preocupación en su rostro, pero no se puede resistir y sigue con la maldita interrogación.
-Hermione, necesito que me cuentes la verdad. No quiero pensar cosas que no son. Tú eres la única que puede aclarar todo esto.
Se hace una pausa en la que mi mirada y la de Harry se sostienen. Sus ojos verdes me increpan a que hable, a que comparta con él mis recuerdos y mis vivencias. Me transfieren siempre sosiego, sinceridad y comprensión. Pero esta vez… Dudo que pueda ser tan comprensivo conmigo. Aun así, trago saliva y me dispongo a confesarle todo lo que llevo dentro.
-Malfoy yo nos encontramos el primer día en el hotel. Yo… me quedé impactada y en un principio no supe cómo actuar. Pero él se limitó a comportarse como siempre ha hecho. Con sus insultos, sus desprecios… Haciéndome la vida imposible.
Harry cierra su puño con fuerza, descargando así su rabia interna al escuchar mis palabras, pero no le dejo protestar porque sigo hablando.
-Pero le seguí el juego, entré en su territorio e inexplicablemente me sentía fuerte, capaz… como nueva. Es algo complicado.-miro de reojo a mi amigo, y observo que se encuentra pensativo.-Finalmente, un día nos pasamos de la raya el uno con el otro, hubo un pequeño incidente en el que Malfoy salió herido por mi culpa y a partir de ahí… todo cambió. Yo le ayudé a recuperarse, y él pareció establecer una tregua.
Harry asiente con firmeza, intentando asimilar todo cuanto sale de mi boca.
-Me sentía rara al principio, pero Malfoy parecía querer conocerme mejor y me proponía planes. Desconfiaba de él todavía, pero me dejé llevar y pensé que tal vez podríamos llegar a conseguir llevarnos bien. Y bueno… al final lo conseguimos.-noto el rubor subiendo como siempre por mis mejillas tras recordar nuestros encuentros apasionados. La primera noche había sido un encuentro breve pero intenso, pero me ayudó a darme cuenta de ciertas cosas.
-¿Hasta qué punto os llevasteis bien?-pregunta entonces Harry con ojos desorbitados.
-Harry, no quiero seguir hablando de esto… Sólo puedo decirte que Malfoy me ha abierto los ojos y me ha ayudado a tomar la iniciativa de cambiar mi vida. Y pienso hacerlo.-añado con seguridad.
-No puedo entender como precisamente él te ha podido ayudar en nada. ¿Cómo puedes estar segura de que no ha cambiado su estrategia? Tal vez quería ganarse tu confianza e influirte de tal manera para que tú misma destroces tu vida.
-Eso es algo retorcido, incluso para Malfoy.-respondo molesta- Además, no soy tonta, Harry. ¿Crees que no me daría cuenta de algo así?
-No lo sé, Hermione. Podría haberse aprovechado de tu debilidad.
-Yo no estoy débil. Solo desmotivada con mi vida.-replico con hostilidad, fulminando con la mirada a mi amigo.
-Entonces… Malfoy y tú… ¿os habéis….besado o algo así?-inquiere con bastante dificultad, como si imaginárselo le diera una repugnancia increíble.
-Algo así.-no quiero mirarle a la cara, me siento avergonzada y culpable, como si hubiera hecho algo muy malo. Y tal vez sí lo haya hecho.
-Oh dios mío… ¿sientes algo por ese hurón botador? No puedo creerlo, Hermione. Tú y él…es algo imposible de imaginar.-su cara de incredibilidad mezclada con asco me taladran. Creo que voy a explotar si seguimos por este camino.
-Harry, no te pido que te lo imagines. Tal vez no vuelva a verle nunca más, así que deja el tema de una vez, ¿quieres? Sí, nos besamos entre otras cosas. Y ¿sabes?, lo que sentí jamás lo había experimentado con nadie. Eso es lo único que sé con certeza.-añado con orgullo y dignidad. No pienso avergonzarme de lo que he sentido, porque fue demasiado real. Entiendo que parece una locura, pero es así y no puedo cambiarlo.
-Está bien. Te apoyaré en lo que hagas, pero no me pidas que lo entienda.-responde mi amigo confuso y meditabundo. Nos levantamos finalmente y Harry me da un pequeño abrazo.- Solo espero que estés segura de lo que haces.
-Lo estoy, Harry. Al menos de haber puesto fin a mi relación con Ron. Por cierto… no le digas nada de esto, por favor.-le pido con un tono de súplica.
Sus ojos me analizan con detenimiento. Parece estar en un dilema moral, pero finalmente asiente con la cabeza.
-Debes ser tú la que se lo digas.
Vuelvo a estar en casa de Luna. Creo que ella ya se ha ido a la cama, y seguramente sea así. Todo está a oscuras, y conjuro un Lumos para poder orientarme hasta el cuarto de invitados, es decir, mi cuarto. Todavía no sé qué voy a hacer cuando me vaya de aquí, pero creo que primero necesito algo de estabilidad para poder tomar una decisión. Con un suspiro, me cambio de ropa y me meto en la cama. Estoy agotada, la verdad. Hoy ha sido un día de demasiadas emociones. A mi parecer, he dado un gran paso. En un solo día he sido valiente y me he enfrentado a Ron. He sido lo más sincera posible, y aunque haya sido doloroso para los dos, había llegado el momento de hacerlo. He tardado demasiado tiempo, pero supongo que más vale tarde que nunca. Por otra parte, he intentado poner un nuevo rumbo en mi vida profesional, algo que ni siquiera me había planteado durante todo este periodo de tiempo. Y me siento emocionada. Porque sé que va a ser difícil, pero también intuyo que me esperan nuevos retos y quiero superarme a mí misma. De esta forma, seguro que vuelvo a ser yo. Estoy convencida. Y todo este valor repentino se lo debo primero a Harry por haberme concedido estas exóticas vacaciones y segundo a mi querido Draco Malfoy. Aún tengo un nudo en el estómago por la conversación que hemos mantenido mi amigo y yo. Creo que no me he podido expresar bien, me han quedado muchas cosas por querer aclarar… Necesito que me entienda. Pero han debido ser los nervios. No importa, tengo todo el tiempo del mundo por delante. Y mis pensamientos no pueden evitar centrarse ahora en el rubio platino. Me pregunto qué habrá estado haciendo, y si es verdad que se aburre en Miami sin mí. Sinceramente, no puedo creerlo. Seguramente estará fijando nuevos objetivos con los que compartir una noche… Algo en mi vientre se contrae con violencia al pensar en eso. No, Draco ha cambiado, ¿verdad? Ayer me lo demostró siendo prudente. No quiso aprovecharse de mí, eso debe significar algo. Pero, ¿por qué me importa tanto lo que haga o deje de hacer? Lo que pasó entre nosotros debo tomarlo como una loca aventura de verano, y punto. Algo que me ayudó a dar un paso adelante, pero nada más. Porque no creo que nada vuelva a ser lo mismo entre nosotros. Ni siquiera sé cuando volveremos a vernos… Pero lo cierto es que se interesó en seguir en contacto conmigo. Fue él el que insistió en que le diera noticias mías. Pero no sé si lo dice en serio, aún no conozco bien a este nuevo Malfoy. Uf, estoy hecha un lío. Mejor será que deje estos pensamientos a un lado y trate de descansar.
Han pasado tres días desde el día en que hablé con Harry. No ha sucedido nada fuera de lo normal desde entonces. Me paso el día trabajando y cuando llego a casa converso con Luna tranquilamente, intercambiando anécdotas. No sé nada de Ron de momento, ni de Malfoy. No he querido volver a escribirle porque no tenía nada nuevo que contarle. Pero hoy puede que eso cambie, porque cuando me levanto y llego hasta la cocina para prepararme el desayuno, Luna tiene una sorpresa para mí.
-¡Una carta para ti!-exclama entusiasmada- ¡Y del Ministerio…!
Nerviosa y emocionada cojo rápidamente la carta que me tiende y abro el pergamino. Lo leo con detenimiento, una, dos y hasta tres veces para asegurarme de que lo he entendido bien. Luna está expectante, esperando cuál va a ser mi reacción.
-Sí.-asiento con una pequeña sonrisa.
-¡Bien! ¡Sí, sí!- grita mi amiga dando botes y cogiéndome de las manos para unirme a su ritual de victoria. Me lo paso muy bien con esta celebración y Luna me promete que este fin de semana lo vamos a celebrar como toca.
Según la carta, el señor Jace Grey, jefe del departamento de Cooperación Mágica Internacional, ha decidido darme un puesto en el sector. Pero quiere hablar conmigo en persona para explicarme en qué va a consistir este nuevo trabajo. Y yo estoy como loca por saber más. No veo la hora de que llegue el momento, a pesar de que solo falten un par de horas para el acontecimiento. Como tengo tiempo por delante, decido ponerme lo más elegante posible, mientras Luna me da su opinión. Finalmente, me miro en el espejo y Luna asiente con aprobación.
-Así estás perfecta. Vas a causar muy buena impresión, ya verás.-comenta la rubia con seguridad.
Mi reflejo lleva puesto una falda rosa palo de tubo y una camisa blanca ceñida pero sin demasiado escote. Además llevo a juego unos pendientes sencillos que emiten destellos plateados cuando muevo mi cabello, el cual lo sostengo en un moño alto pero informal. Mis zapatos también son blancos, y llevan un poquito de tacón. Creo que voy bastante guapa y al mismo tiempo elegante. No puedo evitar pensar en Draco y en lo que diría si me viera así.
Con determinación y seguridad, me aparezco en el Ministerio a la hora acordada. Me encuentro en el ascensor a varias personas conocidas, las cuales me miran de un modo que no sé identificar. Yo diría que entre admiración y recelo. Claro, todo el mundo que me conoce está acostumbrado a verme vestida de forma sencilla e informal, sin tener mucho cuidado con mi aspecto físico. Siempre con el cabello enmarañado y sin maquillaje. Pero eso se ha terminado. Salgo del ascensor en el quinto piso y me dirijo entre el laberinto de pasillos hasta el despacho del señor Grey.
Llamo a la puerta y oigo un "Adelante". Entro en el despacho y me encuentro al señor Grey revisando miles de papeles. Me asombra comprobar que el señor Grey debe rondar los treinta y algo, pues ni siquiera tiene canas en su pelo castaño claro. Lleva un bigote fino y el pelo repeinado hacia atrás que le dan un aire bastante elegante. La verdad es que es guapo, pero parece muy serio y formal. Me intimida cuando su mirada se posa sobre mí, evaluándome sin ningún tipo de discreción.
-Señorita Granger.-dice finalmente con un amago de sonrisa. Tiene un acento norteño, tal vez alemán.- La estaba esperando. Siéntese, por favor.
Hago lo que me dice, y cruzo mis piernas de manera automática, intentando mostrar mi parte más fina y educada.
-Bien, ya sabe que he aceptado su proposición. Pero tenga en cuenta que no suelo hacer esto normalmente.-añade en un tono frío y calculador- Para ser sincero, mi primera reacción al saber que pretendía entrar en mi Departamento fue echarme a reír. Pero no se ofenda, no había visto su expediente y nunca ha resaltado especialmente en el trabajo.
-¿Me conocía?-me atrevo a preguntar algo dolida por el comentario. Sin embargo, logro sonar mi voz de una forma neutra.
-Son poco los que no la conocen, señorita Granger. El cerebro de Harry Potter, así la llaman todavía algunos.-sonríe al parecer divertido. Sus ojos dorados brillan con interés.
Sonrío tímidamente, sin saber qué decir a eso. El comentario es inocente, pero su mirada no lo es. No sé cómo tomármelo, así que decido finalmente continuar callada.
-Personalmente, yo dudaba de su inteligencia. Y ahora que he visto el expediente académico, he de confesar que me siento muy impresionado. Ha sido usted una alumna perfecta.
-Graci..
-Pero-me interrumpe alzando un poco la voz para quedar por encima de la mía- Según tengo entendido, desde su llegada al Ministerio su rendimiento ha sido el de un empleado común. No ha destacado especialmente en nada, y eso me ha sorprendido aún más.-su tono sofisticado me irrita un poco. Me observa con detenimiento, y no sé por qué, me cuesta mantener su mirada. Hay algo en él que no me gusta, pero no sabría decir el qué.
-Es cierto lo que dice. Creo que no estaba lo suficientemente motivada en el Departamento en el que estaba. Además, ha sido difícil superar los acontecimientos de la Guerra.-intento explicarme sin perder los nervios, aunque mi voz suena algo débil.
-Bien, aun así, he decidido darle una oportunidad porque veo algo especial en usted. Espero que no me decepcione.-sus ojos se entrecierran y yo asiento con firmeza- Comenzará trabajando en la Oficina de la Ley Mágica Internacional. Simplemente ejercerá de ayudante de la señorita Parkinson.
¿Acabo de escuchar bien? Dios mío, no se referirá a la Parkinson de Slytherin…
-…Le ayudará en todo lo que ella le pida, ¿de acuerdo? Ya sea informes, investigación de casos… Y tal vez, si su rendimiento es el adecuado, a corto plazo puede que se merezca un puesto mucho más interesante.
Asiento sin palabras mientras me informa de cuando debo empezar. Será esta misma tarde. Antes de salir del despacho, no puedo evitar preguntárselo.
-Perdone, señor Grey… por casualidad… ¿cómo se llama la señorita Parkinson? Es decir, su nombre de pila…
-Pansy.-responde sin levantar la vista.
Genial. Simplemente genial. Una buena manera de empezar de cero, sí señor. Voy a tener que aguantar de "jefa" a la insoportable ex de Malfoy. Una de las Slytherin que más he detestado. ¿Qué me pasa que atraigo de esta manera a las serpientes? ¿Dónde se meten los Gryffindor? En todo esto estoy cavilando cuando recibo una llamada en el móvil muggle.
-¿Sí?-respondo una vez atravieso las puertas del Ministerio de Magia.
-¿Granger?-al otro lado del auricular escucho una voz altanera, fría y al mismo tiempo...aliviada. Rápidamente, mi pulso se acelera.
-Malfoy. Hola.-digo sorprendida e incómoda.
-Ya estoy en Irlanda desde hace un par de días.-comenta después de que se produzca una pausa algo tensa. Se me hace muy raro hablar telefónicamente con Draco. Han pasado unos días desde que nos vimos por última vez, suficiente tiempo como para pensar que entre los dos no existe ningún tipo de relación. Suficiente como para intentar olvidar lo sucedido. Pero ahí está su llamada. No sé si me gusta que lo haya hecho porque esa chispa está volviendo a crecer en mi interior.- ¿Alguna novedad en tu rutinaria vida?
-Lo cierto es que sí. Para empezar estoy de "okupa" en casa de mi amiga Luna.
-¿La lunática?-inquiere Malfoy al parecer divertido.
-No la llames de ese modo.-replico entredientes, evidentemente molesta.
-¿Has dejado al pobretón Weasley?-sé que no lo pregunta con maldad, y que intenta aparentar que no le importa absolutamente nada, pero me da igual. Me está cabreando con ese maldito tono prepotente e insensible.
-¿Me has llamado para meterte con la gente que me importa?-mi tono adquiere un matiz de furia.
-No puedo evitarlo, Granger. Por cierto, estoy preparando mi vuelta a Inglaterra.
-¿Por qué no se lo cuentas a alguien a quien le interese?-le pregunto con sarcasmo. Yo también puedo ser desagradable.
-Vamos, Granger, no te hagas la dura. Sé que en el fondo tienes unas terribles ganas de verme.-su voz se vuelve tan suave que parece un susurro. Eso produce un efecto inesperado en mi vientre, haciendo que se contraiga. Maldito Malfoy.
-Más quisieras. Por cierto, podrías haber mencionado que tu querida Pansy Parkinson trabajaba en el Departamento de Cooperación Mágica.
-No tenía ni idea, Granger. Hace un tiempo que no hablo con ella. ¿Por qué lo dices?
-Por nada.-no quiero contarle mis preocupaciones a Malfoy. Ahora que estoy de vuelta en el mundo real, esta "relación" se me hace más extraña todavía. Ya le mostré demasiados puntos débiles en Miami, y aún no me acabo de fiar de él por muchas cosas que provoque en mi interior.
-No me digas que vas a trabajar allí… ¿has seguido mi consejo?-inquiere el rubio con asombro y al mismo satisfacción.
-Ojalá no lo hubiera hecho. Voy a tener que soportar a la devora-hombres como "jefa".-murmuro malhumorada.
Una risa al otro lado del auricular me ensordece por un momento. Claro, para él es muy divertido al saber que dos chicas que se odian y se han acostado con él van a tener que trabajar juntas, pero yo no estoy de humor para soportar estas tonterías.
-Me voy, Malfoy. Ya hablaremos si maduras algún día.
Y cuelgo. Lo que me faltaba ahora, aguantar las estupideces del arrogante Malfoy. Ya tengo bastantes cosas en la cabeza, como por ejemplo en cómo afrontar mi nueva situación profesional. Dios… ¿por qué habré tenido que intentar cambiar mi vida por completo? Estúpido Malfoy, todo por su culpa.
Espero que no os haya resultado aburrido este cap! Sé que queréis que Malfoy regrese a nuestras vidas, pero ya le queda poco no os preocupeis :) De momento, Hermione tiene que comenzar una nueva vida y para eso todo ha de ir poco a poco.. X cierto que os ha parecido meter a Pansy por en medio? jajaj No estaba muy segura, pero creo que dara juego a la historia.
Bueno ya me comentais! Muchas gracias x leer y x seguir mi historia! :)
