Buenas a todos! :) Cómo estais? Yo preparada para dejaros con un nuevo capítulo que espero que os guste! Aquí volveremos d nuevo al punto de vista de nuestra Herm. Asi que nada, os dejo con ella!
CAPÍTULO 20
Bueno, aquí estoy. Decidida a entrar en el despacho de mi nueva jefa. No puedo evitar sentir temor a lo que me espera, y a consecuencia de ello mis piernas parecen padecer un inoportuno tic. Respiro hondo detrás de la puerta, sin atreverme a llamar todavía. No me da ningún miedo enfrentarme a Pansy Parkinson, ya lo he hecho en el pasado y comparada con Draco, ella es una santurrona. Se limitaba a imitar el rubio y provocarme de vez en cuando con indirectas, pero nada más. Me pregunto si la Pansy actual continuará con sus prejuicios hacia los sangresucia. Por lo que tengo entendido, ella procede de una familia acomodada, pero nunca perteneciente al círculo de los mortífagos. Así que espero que el pasado quede olvidado, al menos en lo que se refiere al trabajo… "Si he tenido tanta suerte con Draco, ¿por qué ahora no iba a ser lo mismo?", pienso sin poder evitar sonreír.
Sin más dilación llamo de una vez a la puerta y una voz femenina me indica que pase. Ahí está Pansy sentada en el escritorio. Elegante, como casi cualquier ex-alumno de Slytherin. Lleva el pelo un poco más largo que de costumbre, alisado y escalonado de forma original. Sus ojos fríos y negros como el carbón me observan inquisitivamente, sin expresar ningún tipo de reacción. Me evalúa durante unos segundos que se me hacen eternos y por fin me invita a sentarme frente a ella.
-Vaya, vaya, qué ven mis ojos…-comenta con cierto desdén- Cuando me lo dijo el señor Gray no lo podía creer, pero él nunca miente. Hermione Granger, bienvenida a la
Me estrecha una de sus delicadas manos. Está fría. Me siento un tanto incómoda, pero finalmente consigo articular palabra.
-Gracias.-digo, aunque no sé muy bien el qué es lo que agradezco.
-Ambas sabemos que nuestra relación no ha sido muy buena en el pasado. Pero ahora somos adultas y debemos dejar a un lado nuestras antiguas diferencias personales. Espero que estés de acuerdo.-su voz suena del todo profesional y su sonrisa es algo forzada.
-Totalmente de acuerdo.-respondo algo cohibida. No sé por qué, pero esperaba una actitud más propia del arrogante Draco Malfoy.
-Muy bien. Ahora trabajarás como mi ayudante, así que necesito que me traduzcas todos estos escritos sobre las normas de comercialización de escobas británicas.
Asiento brevemente con la cabeza y Pansy me entrega una enorme carpeta.
-Tu despacho está justo al lado del mío. Tráeme lo que puedas avanzar al final de la jornada. Sé que no es un trabajo muy entretenido…-añade comprensiva- Pero este departamento puede abrirte las puertas a grandes eventos.
Atravieso con cuidado la puerta después de lanzar una última mirada a mi nueva jefa y me dirijo a mi despacho al mismo tiempo que dejo escapar un suspiro de alivio. De momento no ha ido tan mal como esperaba. Parece que Pansy ha madurado y se toma muy en serio su cargo profesional.
En un momento dado de la tarde, cuando más concentrada me encuentro, el teléfono móvil que llevo en el bolso comienza a vibrar. Puedo imaginar de quien se trata. Debe tratarse de un mensaje de texto, pues sólo he sentido la vibración un par de veces. De pronto, me encuentro ante un dilema moral. ¿Leo el mensaje o no? Decido que no es el momento, estoy en horas de trabajo y sería una distracción totalmente innecesaria. Continúo traduciendo al francés una serie de normas respecto a la densidad de la madera permitida. Esto es muy pesado. Qué suerte haber realizado el año pasado unos cuantos cursos de francés, alemán y español. Sinó, seguramente no habría decidido el señor Grey contratarme con tanta facilidad… Pero bueno, debo seguir concentrada… ¿Y qué querrá la serpiente? ¿Se habrá disculpado por lo de antes? Eso espero, porque de lo contrario, no pienso volver a dirigirle la palabra… No puedo resistir el impulso y mágicamente mi mano tiene sujeto el teléfono móvil. La curiosidad mató a la leona. Nerviosamente, deslizo mis dedos por la suave pantalla del teléfono. Ahí está la contestación de Draco.
Tan exagerada como siempre, Granger. ¿Por qué no te relajas un poco? Veo tu tensión a kilómetros. Podrías contratarme como masajista personal, ¿qué te parece? No soy Hiroshi, pero sabes bien que puedo acabar con tu tensión en cuestión de segundos…
Draco
PD: Tal vez haya sido demasiado directo antes. Tendré más cuidado contigo, leona.
Enseguida me arrepiento de haber decidido leer el mensaje. Si antes estaba distraída esto es el colmo. Me noto arder las mejillas del rubor. Qué suerte que no me vea nadie en estos momentos… ¿Pero qué le pasa al hurón? ¿Tan desesperado está por…? Dios, no quiero ni pensarlo. Para calmarme me recuerdo a mí misma que los hombres son así de primitivos y hay días que las hormonas se les disparan más de lo normal. Yo lo sé bien, pues en Hogwarts me rodeé básicamente de ellos. Incluso Harry y Ron no podían ocultar su lado más pervertido en ciertas ocasiones. De todas formas no puedo evitar sentirme avergonzada por lo que me ha escrito el Slytherin. Me ha invitado a masajearme y de paso me ha lanzado una indirecta para que me acueste con él, recordándome muy sutilmente que una vez lo hice y me gustó. Dios, cuando lo vea lo voy a matar, lo juro.
Controla tus malditas necesidades, Malfoy. Estoy trabajando, no me distraigas por favor. No me gustaría tener problemas con mi jefa el primer día. De momento, disculpas aceptadas (sé interpretar cuando quieres pedir perdón pero no lo haces por puro orgullo).
Hermione
Sigo redactando mientras respiro hondo, esperando a que el pulso recupere su ritmo normal. Pero la tranquilidad me dura poco, porque el móvil vuelve a vibrar a los cinco minutos. Esta vez ni siquiera me permito pensármelo. Cojo el móvil apresuradamente y leo.
Olvidaba tu sentido de la responsabilidad, algo enfermizo por cierto. No te preocupes por Pansy, no es tan mala como parece.
Draco
Bueno, al menos no ha seguido con el jueguecito y me va a dejar en paz hasta que termine de trabajar. No paro de leer y redactar hasta que se hace la hora de volver a casa. Antes paso por el despacho de Pansy, tal y como ella me ha dicho antes.
-Perdone, señorita Parkinson… -Dios, qué raro se me hace tratarla con este respeto y formalidad.
-Por favor, llámame por mi nombre. Somos antiguas compañeras de Hogwarts y tenemos la misma edad. No tiene sentido distanciarnos tanto verbalmente.-me interrumpe ella con un tono demasiado encantador- ¿Has acabado ya?
Asiento con la cabeza y le entrego todo lo que he hecho.
-Lo he traducido todo al francés.
-Veo que no has perdido el tiempo…-murmura ojeando página por página- Muy eficiente, Hermione. Pronto podrás venir conmigo a las reuniones y tal vez incluso viajar por Europa. Mañana te espero a la misma hora, puedes retirarte.
-Bien. Hasta mañana… Pansy.-me despido tímidamente.
Ella se limita a sonreír y aunque intenta parecer sincera veo un extraño brillo en sus ojos que no me gusta nada. Tanta amabilidad por su parte me desconcierta, la verdad. Aquí hay algo que no me cuadra… En estoy voy pensando cuando cruzo todo el pasillo en dirección al ascensor principal. Justo cuando entro me encuentro a Harry. Siempre solemos terminar a la misma hora, así que no es extraño volvernos juntos a casa. Mi mejor amigo me sonríe con entusiasmo.
-¡Herm! ¿Qué tal?
-Bien. Hoy era mi primer día en mi nuevo trabajo.-respondo sin emoción. No estoy segura de cómo sentirme tras este primer día. Ilusionada, desconcertada, desconfiada, expectante…
-¿Cómo? ¿Qué nuevo trabajo?-inquiere Harry abriendo sus ojos verdes de la sorpresa.
-Verás, pedí un desplazamiento al departamento de Cooperación Mágica Internacional hace unos días… Y me han cogido.-le explico con una pequeña sonrisa.
-¿¡Y no me lo habías dicho!?-exclama entre enfadado y encantado mientras salimos del ascensor.
-El otro día no me diste oportunidad…-le reprocho.
-Tienes razón.-dice el moreno pensativo- Pues para celebrar tu nuevo puesto de trabajo, te invito a una cerveza de mantequilla, ¿qué dices?
-Está bien.-asiento con algo más de entusiasmo. Un poco de compañía de mi mejor amigo nunca me viene mal.
Nos aparecemos en un local al que no suele ir mucha gente. Preferimos algo de intimidad para conversar mejor. Es una cafetería pequeña donde solemos quedar los fines de semana Ron, Ginny, Luna, Neville, Harry y yo. Me trae muchos recuerdos y no puedo evitar sentir nostalgia pensando que tal vez nada vuelva a ser lo mismo. Al menos entre Ron y yo.
-¿Desde cuándo tenías interés en cambiar de trabajo?-pregunta Harry una vez hemos pedido las cervezas.
-Supongo que desde siempre, pero no me había animado a dar el paso. Tal vez esperaba a que las cosas cambiaran con el tiempo.
-Pensaba que estabas hecha para trabajar en ese departamento. Ya sabes, siempre has estado defendiendo a muerte a los elfos domésticos, entre otras criaturas fantásticas.-añade esbozando una sonrisa- A veces te ponías muy pesada.
-Lo sé.-asiento devolviéndole el gesto- Tal vez me esté equivocando, pero….siento que este es mi camino.
-Me alegro de que tengas las ideas más claras. Pero me hubiera gustado ser yo el inspirador de esa idea y no Malfoy.-repone algo sombrío.
-¿Cómo sabes que…?-inquiero sobresaltada, pero Harry no me deja continuar.
-Porque te conozco, Herm. Y por lo que me contaste… él ha sido quien te ha hecho reaccionar. ¿Me equivoco?-sus ojos me analizan con profundidad.
-No.-respondo finalmente bajando la mirada- No sé por qué Harry, pero su sinceridad, aunque fuera algo ácida, me funcionó.
-Puedo entenderlo. Pero me cuesta imaginar una conversación civilizada entre vosotros dos.-confiesa mi amigo con confusión en su rostro.
-Yo también, créeme.-no puedo evitar reírme con cierta amargura.
-¿Tanto ha cambiado?-inquiere tras unos minutos de silencio en los que nos hemos sumergido cada uno en sus pensamientos.
-Al principio pensé que no… Pero sí, ha cambiado mucho. Piénsalo, Harry, ha tenido que vivir como un muggle e incluso trabajar como uno de ellos. Ha aprendido mucho de la experiencia.
-Puede ser. Aunque me gustaría verlo con mis propios ojos.-replica meditabundo- ¿Seguís en contacto?
Me ruborizo al instante. No quiero contarle a Harry que Malfoy me ha llamado y me ha estado enviando mensajes de texto, no sé todavía con qué intención. Me avergonzaría que mi mejor amigo viera la ilusión que eso me produce. No estoy preparada para abrirme así, porque ni siquiera sé lo que siento yo misma.
-Sí. Pero no quiero hablar más de este tema Harry.-digo en tono cansado- Por cierto, ¿cómo está Ron?
Es algo que me tiene preocupada… No sé nada de él desde nuestra despedida y aunque me encantaría ir a verle y poder hablar con él sé que sería muy egoísta por mi parte y que necesita un tiempo para asimilar la situación.
-Está mejor, pero ha pasado unos días duros. Se centra como nunca en el trabajo.-me explica el moreno con dificultad. Veo dolor en sus ojos- Podrías hacerle una visita, le haría bien.
-¿Crees que es buena idea?-inquiero con inseguridad.
-Sí. Ante todo sois amigos, Herm. Siempre lo habéis sido. Te perdonará tarde o temprano.-responde con sinceridad- Me gustaría que todo volviera a la normalidad entre nosotros tres. Desde que acabó la guerra nos hemos ido distanciando.
-Tienes razón, Harry. Intentaré hablar con Ron mañana. ¿Cuándo empieza su turno?-sé que Ron tiene semanas en las que va alternando turnos de mañana y de tarde. De todas formas, en la Oficina Contra el Uso Indebido de la Magia nunca se sabe cuando te pueden llamar para que salgas corriendo en caso de urgencia.
Seguimos bebiendo la cerveza de mantequilla tranquilamente y le cuento a Harry que mi nueva jefa es Parkinson. Él no da crédito al escuchar mis palabras.
-Vaya, Herm, atraes a las serpientes…-bromea Harry- Por cierto, el señor Grey dicen que es uno de los mejores en su trabajo. Si te ha contratado es porque realmente te ha visto competente.
-Eso espero. Me da un poco de miedo todo esto.-confieso con un hilo de voz.
-No te preocupes, los comienzos son siempre difíciles. Ah, por cierto, ¿sabes que este año se celebra el Torneo de los Tres Magos en Beauxbeatons?
-¿En serio?
Mi amigo asiente con la cabeza y me contempla pensativo.
-Imagina que participas como juez… Sería increíble y tal vez yo pudiera asistir de público.-comenta con aire soñador.
Yo comienzo a reír al ver su cara de embobado. No creo que me elijan para tal cargo, pero quien sabe. Por eso debo hacerlo lo mejor posible en todo momento. Conversamos durante un rato más y decidimos volver a casa. Luna debe estar preparando la cena, y no me parece justo que lo haga todo ella sola. En la calle ya hace frío a pesar de que aún estemos en verano y echo de menos el clima tan cálido de Miami. Podría acostumbrarme a ello durante toda mi vida.
Justo cuando entro en la cocina para saludar a Luna me doy cuenta de que no está sola. De pie, junto a ella se encuentra mi otra amiga, Ginny. Saludo a las dos y se quedan repentinamente en silencio. La pelirroja me contempla de una forma extraña, con los ojos entrecerrados. Parece estar pensando en cómo reaccionar. Por un momento tengo miedo. ¿Está enfadada conmigo?
-¡Hermione Jane Granger!-exclama. Y al parecer mis temores eran ciertos. Noto en su voz enfado y decepción- ¿Cuándo pensabas contarme algo de tu vida?
-Yo…os dejo solas.-susurra Luna, saliendo sigilosamente por la puerta después de apagar el fuego. Pero ninguna de las dos la mira a ella.
-Será mejor que tengas una buena explicación…
Uf, olvidaba el mal genio de Ginny cuando siente que alguien no confía en ella. Normalmente suele enfadarse con sus hermanos, sobre todo con Ron. La verdad es que yo casi nunca he hecho nada que pudiera sentarle mal… Excepto esto, supongo. Se habrá enterado de que he dejado a Ron, entre otras cosas, y no entenderá el motivo de que no se lo haya confiado.
-Ginny, lo siento… ¿te has enterado?-inquiero acercándome a ella con precaución.
-¿De qué? ¿De qué has dejado a mi hermano después de haberle engañado con otro en tus maravillosas vacaciones? Sí, me he enterado, y no gracias a ti.-replica ella con los brazos cruzados.
-Creía que Harry no diría nada…
-Y no ha sido Harry, sino Ron. Comí con él hoy y me ha puesto al día, aunque no creas que no me ha costado que me confesara lo que le pasaba…-frunce el ceño todavía más recordando el momento- Luego también tendré unas cuantas palabritas con Harry. Desde luego que ya os vale a los dos.
-Es todo por mi culpa, Harry no tiene nada que ver. No te lo ha contado porque seguramente esperaba que lo hiciera Ron o yo.-intento defender a mi amigo como sea. Ya que he roto mi propia relación con Ron no pienso crear problemas en otra pareja- Escucha, Ginny, yo quería contártelo, pero sabía que no te gustaría… Se trata de tu hermano, no podía decírtelo sin más.
-Lo que me molesta no es que no me lo hayas contado, sino lo que le has hecho a Ron.-replica la pelirroja con la tez del mismo color que su pelo, ojos ardiendo de ira- No te creía capaz de esto, Hermione. Te he defendido siempre, y si vuestra relación terminaba alguna vez pensaba que sería por alguna torpeza suya. Y sin embargo ha sido al contrario…
-Sé que me he equivocado, Ginny. Tenía que haberme dado cuenta antes….-mi voz es temblorosa pero completamente sincera.
-Desde luego que tenías que haberlo hecho. No tienes ni idea de lo que se ha esforzado mi hermo por hacerte feliz todo este tiempo…Y tú para solucionarlo te enrollas con el primero que se pasa por delante. Te creía diferente, Hermione.-y ahora su tono es casi como un susurro. Tiene los ojos brillantes, sé que está a punto de llorar. Intento acercarme a ella con cuidado, pero estira el brazo con intención de que me mantenga alejada.
-No… no puedo seguir hablando contigo. Me has decepcionado mucho... Espero que pienses en lo que has hecho, Hermione.-y atraviesa la cocina sin dejar de taladrarme con la mirada. La oigo despedirse de Luna y se marcha, dejándome completamente clavada en el sitio del impacto de la conversación.
En un momento dado llega Luna y carraspea para que me dé cuenta de su presencia.
-Herm, si necesitas hablar o cualquier cosa…-musita con su tono más dulce.
-No, sólo quiero estar sola y descansar. Gracias, Luna.-respondo al fin, levantando los pies del suelo. Me dirijo a mi habitación dejando a mi amiga con expresión preocupada y nada más entrar me tiro en plancha a la cama e intento controlar mis emociones. Pero las lágrimas aparecen antes de lo previsto y me desahogo durante unos minutos. Sé que Ginny tiene todo el derecho de enfadarse conmigo, pero no me lo esperaba… Nunca me había hablado de ese modo. Y sé que no va a ser fácil que me perdone. Me lamento, aunque sé que no va a servir de nada y de pronto siento una enorme necesidad de hablar con alguien. Unos ojos grises penetrantes me miran en la oscuridad. Él. Necesito hablar con él. No lo entiendo, pero tal vez… tal vez me haga sentir mejor.
Y lo último que hago esta noche es llamar a Draco Malfoy.
Aquí lo dejo por hoy! Espero que os haya gustado el cap., intentaré actualizar semanalmente como mínimo (como hasta ahora he hecho). Muchas gracias a los que comentais y a los que me seguis, espero nuevas opiniones :)
Por cierto, os recomiendo una canción que me inspira en esta historia:
The other side of the door- Taylor Swift
Nos vemos pronto! Un besitoo :)
