Holaa a todos! Ante todo gracias por vuestros reviews, siempre me animan y me motivan a seguir escribiendo! Gracias de verdad :)
Como veis he actualizado rápido, mas que nada porque me ha venido uno de mis ataques de inspiración mientras estudiaba para un examen del lunes xD He empezado a escribir y ya no podía parar..Asi que nada, os dejo con el nuevo cap.! Ya me diréis que os ha parecido. El reencuentro en el siguiente ;)
CAPITULO 21
Me estoy preparando la cena. Huevos fritos revueltos con bacon. Es de las primeras cosas que aprendí a cocinar como muggle, pues decidí que si debía vivir así al menos no iba a faltarme este manjar. Además es curioso, mi tía Vivian me dijo una vez que cuando eres tú mismo quien cocinas, la comida sabe mucho mejor a causa del esfuerzo. Yo por supuesto no la creí en ese momento, pero la experiencia le ha dado la razón. No dejo de sentirme inferior cuando lo hago, pero cada día se me hace más fácil. Además hoy estoy exultante de felicidad. Hace un rato he recibido una carta del Ministerio de Magia informándome de que por buena conducta y no sé qué rollos más me han rebajado la condena. Con lo cual, dentro de dos días estaré de vuelta a Inglaterra y por fin seré libre de usar la magia. Casi ni me lo creo, pero es la realidad. Y eso me recuerda a que debo comprarme pronto una casa nueva. La Mansión Malfoy decidí venderla. Me unían a ella demasiados recuerdos, y los más recientes no eran precisamente muy agradables. Siento un repentino escalofrío al pensar en ello y sigo cocinando. Mmmm, qué bien huele…
Degusto la comida mientras pongo en la televisión un programa muggle en el que un grupo de jóvenes se meten en una casa y hacen de todo menos trabajar o estudiar. La verdad es que son patéticos, pero me entretiene y me rio de ellos de vez en cuando. Justo cuando estoy a mitad de la cena, siento la vibración de mi teléfono. Frunzo el ceño automáticamente. ¿Quién coño será? Seguro que Melissa insistiendo en que la perdona y bla, bla,bla… O tal vez mi exjefe suplicando que vuelva al trabajo, argumentando que nadie es más eficiente que yo. Puede ser. O quizás sea Granger. Una punzada de algo como emoción me hace reaccionar y levantarme del sofá como si pinchara. Necesito saber si es ella. Efectivamente, mi teléfono no me engaña. La Gryffindor me está llamando. Es extraño, parece que últimamente ella haya estado intentando volver a su vida de antes y olvidarse de lo que pasó entre nosotros mientras que yo… he seguido queriendo saber de ella. Eso no me gusta, me hace pensar ciertas cosas que nunca aprobaría de mí mismo. Joder, estamos hablando de la sabelotodo Hermione Granger. La sangresucia, la empollona y rata de biblioteca. Pero algo me dice que lo haga, que coja el puñetero teléfono o me arrepentiré. Así que termino haciéndolo.
-¿Sí?-respondo arrastrando al máximo la vocal.
-¿Malfoy? Soy yo.-dice una voz totalmente apagada y algo rota. Joder, ¿estaba llorando?
-Hola, Granger. Acabas de interrumpir mi maravillosa cena, así que espero que sea importante.-intento bromear con mi tono mordaz.
-Ah. Lo-lo siento, Malfoy. Ya hablaremos entonces.-contesta ella totalmente cortada. ¿Pero qué diablos le pasa? No me gusta nada la Granger abatida, prefiero mucho antes que me insulte a esto.
-Vamos, Granger, era broma. ¿Se puede saber qué te pasa? Te noto muy rara.
Escucho como la castaña intenta aspirar con la nariz sin mucho éxito y realiza un sonido poco fino. Ahora sí que tengo la certeza de que ha estado llorando. Y me llama porque cree que yo pueda hacerla sentir mejor. No sé por qué, pero esa idea me anima.
-Ginny… creo que no quiere ser mi amiga. La he decepcionado… Por lo de Ron…-responde entrecortadamente.
-¿Sabe cuál es mi identidad?-pregunto con voz neutra.
-No. Espero que Harry no se lo diga, porque entonces no sé qué pasará.-musita con temor real en su voz.
-Espera, espera… ¿Me estás diciendo que Potter lo sabe?-inquiero con total incredulidad.
-Sí.
Vaya hombre, lo que faltaba. Potter sabe que me he acostado con su mejor amiga. No sé cómo tomarme esta información, pero sé que cuando vuelva a Inglaterra me va a estar vigilando. Sin embargo, decido no insistir en el tema. Granger no necesita más preocupaciones. Un momento, ¿y a mí qué me importan sus preocupaciones?
-Joder, Granger. No tenías que habérselo contado… Va a acosarme.-murmuro sin poder contenerme. Me cabrea que en mi libertad pueda interferir San Potter y su moralidad.
Ella se queda callada y no dice nada. Mierda, ¿por qué tendré que haber dicho nada? Ahora probablemente se sienta peor.
-Bueno, es igual. Cuéntame qué ha pasado con la pelirroja.
-Nada… creo que me odia por haberle hecho daño a su hermano. Y dudo que me perdone algún día. Me siento tan mal…-me intenta explicar Granger un poco más calmada pero igual de abatida.
-Si no te perdona te demostrará que realmente no era tu amiga. Así que no le des más vueltas.
-No puedo evitarlo. Yo la entiendo… Sé que debo parecer una persona horrible.
-No lo eres.-digo simplemente, sin argumentar. Porque yo no creo que sea una persona horrible, más bien al contrario. Siempre defendiendo a sus amigos hasta la muerte, pensando en los demás en todo momento… A mi parecer siempre ha sido demasiado buena. Y lo que la hace más interesante no es precisamente eso. Pero es obvio que no puedo decirle todo lo que pienso.
Nos quedamos los dos en silencio. Ella parece esperar que añada algo más. El silencio se vuelve un tanto incómodo. Al final intento salir con otro argumento.
-Granger, si hay algo de lo que los Slytherins nos sintamos orgullosos es de nuestra capacidad de apoyar a nuestros amigos, incluso cuando estos se equivocan. Si tu amistad con la pelirroja es verdadera te acabará perdonando.
-Supongo que tienes razón.-responde finalmente tras unos segundos vacíos en la conversación.
-Siempre la tengo.-respondo con altanería- Y si no te perdona, te demostrará que siempre has sido para ella la amiga o novia de tu hermano y no merecerá la pena que te lamentes por ella. Así de simple.
-Es muy fácil opinar desde fuera.-opina ella volviendo a su carácter ácido conmigo. Y una parte de mí se siente mejor por ello, porque sé que eso significa que está de mejor ánimo- Además no sé por qué te cuento todo esto si a ti no te interesa lo más mínimo…
-No digas gilipolleces, Granger. Si no me interesara te lo diría y lo sabes. Yo no me ando con tonterías ni falsedades.-replico con tranquilidad, aunque algo en mi interior se ha retorcido debido al comentario. Tal vez una ligera molestia.
-Está bien, te creo.-responde algo arrepentida- ¿Tú qué tal todo?
-Perfectamente. Dentro de un par de días vuelvo a Inglaterra. Me han rebajado la condena.-le informo con orgullo en mi voz.
-Qué bien, ya podrás volver a ser el Malfoy poderoso e insufrible de siempre.-intenta ser irónica, pero a mí engaña. Detrás de eso hay algo más que no consigo identificar.
-Sí, y ya no me podré permitir hacer ciertas cosas como hablar contigo.-le sigo el juego con malicia para ver cómo reacciona.
-No me extrañaría nada.-replica evidentemente molesta. ¿Pero qué mosca le ha picado?-Bueno, entonces mejor será que nos despidamos ya. Me alegro de haberte conocido algo más, Malfoy. Aunque no creo que alegrarme sea la mejor palabra para describirlo.
-Granger…-pero entonces se oye el "pi-pi" y me doy cuenta de que soy imbécil y estoy hablando solo. La muy zorra me acaba de colgar de nuevo. ¡Ella a mí! Interrumpe mi cena, intento aconsejarla y me hace esto. Siempre dicen que las mujeres son difíciles de entender, pero con ella es el colmo. Y sinceramente, no tengo ganas de intentar buscar el significado de su reacción. No me interesan ni ella ni sus estúpidos amigos.
En primer lugar me odio a mí misma y en segundo, odio a Draco Malfoy. Es lo único que pienso aquí tumbada en la cama, intentando que el sueño venza a mis dañinos pensamientos. Me arrepiento de haber actuado como lo he hecho, pero al mismo tiempo me siento satisfecha de haberle colgado. Por insensible, por altanero, por narcisista, por, por… a quien quiero engañar. Porque sé que Draco Malfoy vuelve al mundo mágico. Y por mal que me pese va a volver a su rutina habitual. De nuevo el prepotente y malvado Slytherin se tornará superficial y rodeado de todos sus patéticos amigos, yo quedaré descartada de su vida. ¿Realmente me siento así por eso? Busco otra explicación, pero desgraciadamente no la hay. ¿Tanto me importa el rubio arrogante? No lo sabía hasta ahora. Y le odio por ello. Por hacer que sienta estas contradicciones, por haber cambiado mi vida tan radicalmente. Podría haber vivido infeliz para siempre, pero al menos me sentiría querida y estaría tranquila en casa sin ninguna preocupación. Aunque según recuerdo, esa vida no era la que yo quería. Uf, qué difícil es todo esto.
Al día siguiente, en el desayuno, Luna intenta animarme.
-Herm, ¿qué te parece si el sábado vamos a tomar algo? Y así celebramos tu nuevo puesto de trabajo.-me propone la rubia con entusiasmo.
-No sé, no me encuentro con ánimo de nada, Luna.-respondo removiendo la taza de café con la cuchara una y otra vez, como intentando buscar en el remolino que se forma la explicación al significado de la vida.
-Te convenceré como sea, ya verás.-y me aprieta el hombro con cariño- Me voy a la redacción, Herm. Luego nos vemos.
Me quedo sola de nuevo en casa y dejo divagar mis pensamientos. No he dormido bien y me noto muy cansada. Siento remordimientos por haber colgado a Malfoy y temo que ya no quiera volver a dirigirme la palabra. Pero lo que más miedo me da es esta maldita necesidad de saber de él. De que él quiera seguir buscándome. No sé qué me pasa, pero debería centrarme en mi trabajo y dejar lo personal a un lado. Al menos de momento. Pero por lo visto, es imposible. Repentinamente suena el timbre de abajo y rápidamente contesto, creyendo que es Luna y llama porque se ha dejado algo en casa. Pero para mi sorpresa, al otro lado se encuentra la persona que menos me esperaba encontrar: Ron.
-Hermione, ¿puedo subir?-inquiere con evidente timidez.
-Eh, s-sí.-respondo titubeante.
No puedo evitar sentirme alterada por este acontecimiento imprevisto. Es Ron. Quiere hablar conmigo. No sé si estoy preparada para una discusión como la de ayer con su hermana. Con un simple hechizo me cambio de ropa al instante. Suspiro y rezo para que todo vaya bien mientras abro la puerta del piso.
Me despierto cuando a mi ventana llega el sonido del repiqueteo de una lechuza que lleva una carta para mí. Justo cuando estoy maldiciendo al Ministerio creyendo que lo de rebajarme la condena ha sido cancelado, me doy cuenta de que estoy totalmente equivocado. Es de mi amiga Pansy. Ya creía que no iba a contestar. Desenrollo el pergamino y leo con detenimiento.
Querido Draco
Lo siento, no he podido responderte antes. Sinceramente, tu petición me dejó totalmente asombrada, espero que cuando vuelvas a Inglaterra me lo aclares detalladamente. De todas formas no te preocupes, está todo controlado. ¿Cómo estás tú?
Con cariño, Pansy
Contesto a Pansy rápidamente avisándole de mi repentina vuelta a casa y con la promesa de vernos nada más llegue. Estoy muy tentado a decirle que se olvide de mi petición, que no vale la pena, que no me importa que trate mal a la estúpida Granger, pero me contengo. Sé que si lo hiciera ya no habría vuelta atrás, y algo me dice mi interior que me arrepentiría de ello. No entiendo porqué lo hago, por qué quiero ayudarla… Nunca en mi vida he sentido el deseo de proteger a alguien. Pero desde que la conocí algo ha cambiado en ese aspecto. Tal vez me esté volviendo realmente loco, porque mi razón no encuentra motivos para ello.
A mitad de la mañana, me llega otra lechuza, esta vez de mi amigo Zabini. Le pedí hace tiempo que buscara una casa para mí, que confiaba en su criterio. Le expliqué lo que quería y él se comprometió a hacerme el favor. Como le avisé de que volvería pronto, me manda la dirección de la casa y la llave correspondiente. Bueno, un papeleo menos. Le daré las gracias cuando vuelva.
Decido pasar el tiempo que me queda ejercitándome en el gimnasio. Es una rutina que me gusta y me ayuda a pensar. Me paso media hora haciendo abdominales, después moldeo mis bíceps con unas cuantas pesas de diferente masa. Y entonces, una chica se para delante de mí y me observa con evidente interés en sus ojos.
-¿Vienes mucho por aquí?-me saluda sin cortarse lo más mínimo.
Mis ojos se fijan en la muchacha. Es morena de piel, con el pelo muy largo y lleno de bucles gruesos y marcados. Tiene un cuerpo moldeado y bonito que no puedo evitar admirar por un momento.
-Sí. Prácticamente todos los días.-respondo retirando la mirada de ella.
-¿Cómo puede ser que nunca te haya visto?-inquiere con expresión confusa.
-Tal vez necesites unas gafas.-replico desinteresadamente. La táctica de la indiferencia es la que más funciona con las chicas lanzadas, lo tengo comprobado.
-Muy gracioso, rubito.-sonríe perversamente, y por un momento me recuerda a un felino al acecho de su presa- ¿Quieres tomar algo?
-No contigo, preciosa.-respondo casi sin pensarlo, arrastrando las palabras.
-Tú te lo pierdes.-y me guiña un ojo seductoramente sin dejar de sonreír, dejándome solo y confuso.
¿Por qué he dicho lo que he dicho? Normalmente no dejo escapar una propuesta así. Y más cuando la chica me atrae tanto. Joder, ¿qué me pasa? No puedo evitar encontrar una relación con el extraño encariñamiento hacia la sabelotodo Hermione Granger. Tengo que volver pronto a Inglaterra y volver de nuevo a mi vida, porque vivir como un muggle está causando graves estragos en mí. No digo que sea imposible llevarme bien con la Gryffindor, pero de ahí a "sentir" algo hacia ella… Ni siquiera de amistad, es imposible… Lo es, ¿no? Eso quiero pensar. Pero joder, el recuerdo de esa noche, de sus labios sobre los míos, del sabor de su cuello, de su forma de mover el cuerpo al bailar… No dejan de aparecer en mi mente. Quiero repetirlo cuanto antes o me volveré completamente loco. Tal vez sea solo eso, un simple encaprichamiento sexual. A veces pasa, ¿no? Si la chica resulta ser una buena amante es completamente normal que quiera volver a disfrutar con ella. Sí, solo es puro egoísmo. Quiero su cuerpo y nada más. Pensar otra cosa es una completa locura.
-Ron.-es lo único que soy capaz de decir cuando veo aparecer al que ha sido mi novio durante aproximadamente un año tras la puerta del piso. Lo veo como siempre, pero más pálido de lo normal y con unas marcadas sombras moradas debajo de los ojos. La culpabilidad me golpea el estómago con fuerza.
-Hermione, siento presentarme así sin avisar, pero necesitaba hablar contigo.
-Tranquilo, pasa y siéntate.-le propongo intentando actuar lo más naturalmente posible.
Tomamos asiento en el sofá azul de Luna y le miro expectante, sin poder evitar sentirme algo incómoda. Al tenerle de nuevo tan cerca, me doy cuenta de que lo echaba de menos. Al fin y al cabo, le quiero mucho y se ha convertido en una persona muy importante para mí.
-Oye, solo quería decirte que no hagas caso a Ginny. Harry me ha contado lo que pasó y… bueno, iba a venir él para tranquilizarte. Pero le pedí expresamente venir en su lugar.-me explica con algo de dificultad. Sé lo que le cuesta a Ronald hablar de estas cosas.
-No pasa nada Ron, yo la entiendo perfectamente. Sé que me he equivocado, y su reacción es lógica tratándose de tu hermana.-respondo con el corazón encogido. Es increíble que a pesar del dolor y despecho que pueda sentir hacia mí haya querido venir a tranquilizarme y hacerme sentir mejor. No me lo merezco.
-Sí, pero… no debería haberlo hecho. Nuestra relación es problema nuestro. Bueno, era. No tiene por qué meter sus narices en esto.-replica con molestia.
-Es verdad, pero no te preocupes Ron. Sé que me lo merezco. Y no deberías venir aquí después de lo que te he hecho. No sé ni cómo quieres mirarme a la cara, la verdad.-mi voz suena algo resquebrajada por la emoción. No quiero llorar, no, no.
El pelirrojo me contempla conmovido.
-No te voy a negar que estoy dolido, Herm. Pero sabía que podía pasar algo así tarde o temprano. No imaginaba una infidelidad, aunque me daba cuenta de que fallaba algo. Tal vez tendríamos que haber actuado de otra forma, darnos un tiempo…-Ron suspira, claramente abatido- Solo quiero que sepas que aunque me cueste, voy a intentar recuperar nuestra antigua relación. Al menos quiero que seamos amigos.
-¿Crees que funcionará?
-No lo sé, pero no perdemos nada por intentarlo.-encoge los hombros, volviendo a su expresión habitual dubitativa.
-Nuestra amistad siempre ha estado por delante, ¿verdad?
-Verdad-asiente Ron. Nos miramos brevemente, dejando que el silencio se apodere de la habitación. Quiero a este chico, lo sé, pero de una forma en la que quiero también a Harry. Los dos suponen un pilar básico en mi vida, y sé que si no los tengo cerca no podré ser feliz jamás. Desde este momento, me prometo a mí misma intentar no perderlos a ambos por nada del mundo.
-Será mejor que me vaya.-anuncia finalmente el pelirrojo.- Por cierto, enhorabuena por el nuevo puesto en Cooperación Mágica. Avísame si Pansy te trae problemas.
-Gracias, lo haré.-le sonrío tímidamente y abro la puerta dejando que se marche.
No puedo evitar que una lágrima surque mi rostro, emocionada por el gesto de cariño que ha tenido Ron conmigo a pesar de todo. Ojalá todo vaya a mejor a partir de ahora. Solo hay algo que me inquieta ahora mismo y que sé que puede perturbar mi vida, y es el regreso de Draco Malfoy a Inglaterra. ¿Estoy preparada para ello?
¿Qué tal? Os ha gustado el cap.? Espero que síi! :D
Sé que estais ansiosos porque la relacion avance... pero quiero que ante todo sea una historia muy realista y que todo fluya con naturalidad. Espero vuestros comentarios y opiniones, muchas gracias por leer!
Un beso! :)
