Hola a todos! :) Por fin estoy de vuelta con un nuevo capítulo! Esta vez me ha costado un poquito más, pero con razón. Porque este cap. es bastante más largo que de costumbre. No quería cortarlo porque sino el reencuentro tenía que dejarlo para el siguiente así que.. tendréis que leer un poquito más esta vez. Espero que os guste, de verdad. Muchas gracias por vuestros reviews y por seguir mi historia. Me anima mucho a seguir, ya lo sabeis! Asi que espero vuestras opiniones :)
Muchas gracias!
CAPÍTULO 22
Por fin es sábado. Hacía muchísimo tiempo que no dormía hasta tan tarde, pero estos días no he podido descansar lo que me hubiera gustado. Y hoy lo necesitaba. Me estiro como un gato negándome a abandonar la cama todavía y cambio de posición. Estoy tan a gusto aquí… Tapada hasta los hombros me siento refugiada, ajena a todos mis problemas. No quiero volver a la realidad, así que cierro los ojos de nuevo con el fin de volver a sumergirme en el mundo de los sueños. Pero mi mente ha comenzado a funcionar más deprisa de lo que esperaba. Sin darme cuenta, me pregunto qué estará haciendo en este momento el rubio arrogante. ¿Se habrá levantado ya? ¿A qué hora llegará a Inglaterra? Porque volvía hoy, ¿no? Tras estos interrogantes mi cuerpo necesita desquitarse de las ahora molestas sábanas. Tengo calor, siento mi pulso acelerado… Y no entiendo a qué se debe. Admito que me preocupa el hecho de que no hemos hablado desde el otro día, momento en el que decidí desahogarme con él y se lo pagué colgándole de nuevo. Sé que hice mal, pero tal vez a la larga ambos demos gracias a mi acción. Quizás sea mejor así. Que Malfoy se haya hartado definitivamente de mí y ha decidido que no vale la pena seguir intentando cualquier tipo de relación conmigo. Mi razón me dice eso, pero mi corazón no está tan seguro de ello. Sobre todo cuando recuerdo, cada vez que me meto en la cama e intento conciliar el sueño, eso tan intenso e indescriptible que invadía mi cuerpo cuando el Slytherin me besaba. Debo estar loca, lo sé.
Cuando me levanto, Luna está preparando la comida. Me saluda con su característica simpatía y con esa sonrisa tan dulce que me ilumina las mañanas, y doy gracias por poseer una amiga como ella. Pero últimamente la noto un poco triste, y supongo que se debe a que echa de menos a Neville. Me prometo a mí misma que he de intentar animarla de algún modo.
-Buenos días dormilona. Ya me estabas preocupando…-comenta la rubia dejando que la cuchara remueva por sí sola la sopa. Y toma asiento en el otro taburete que hay a mi lado, justo enfrente de la encimera principal.
-No sé qué me ha pasado. No suelo dormir tanto.-expongo desconcertada.
-No comes, no duermes, y tienes un humor cambiante. Y no creo que todo se deba a tu pelea con Ginny.-me dedica una sonrisa maliciosa, claramente insinuadora.
-No sé a qué te refieres…-pero el calor sube por mis mejillas delatándome.
-Sí lo sabes. Es evidente que estás enamorándote, querida Hermi.
-¿¡Pero qué dices!?-exclamo alterada y totalmente indignada- Luna, eso es totalmente IMPOSIBLE…- añado recalcando esa última palabra.
-¿Por qué?-inquiere confusa.
-Pues… porque… porque nos conocemos desde hace muy poco. Una no puede enamorarse en cuestión de días. Eso lleva mucho más tiempo.-intento razonar. Y en parte es verdad, porque nunca había conocido realmente a Draco Malfoy a pesar de haberlo visto durante tantos años.
-El amor no entiende de esas cosas, Herm.-responde ella con ojos soñadores-Puede aparecer así, como de la nada, sin ninguna explicación racional. Es tan mágico…
-Eso no es amor, es simplemente un flechazo. El amor se supone que nace al cabo de un tiempo, cuando la relación se estabiliza y la confianza crece entre los dos miembros de la pareja.-replico acaloradamente. No estoy enamorada, por el amor de Dios… Eso es tan inconcebible como irreal. Tengo claro lo que busco en una relación, y no es esta ansiedad que no me deja hacer una vida normal. "Aunque tan claro no lo debo tener cuando acabo de terminar una relación con el supuesto novio perfecto", me dice una molesta vocecilla en mi interior.
-Está bien, no te enfades.-dice la rubia con una sonrisa tranquilizadora y echa un vistazo a la sopa que había dejado hacerse- Por cierto, recuerda que esta noche salimos. Noche de chicas.
Estoy a punto de protestar cuando recuerdo la promesa que acabo de hacerme hace solo un momento. Yo también he de intentar hacer feliz a mi amiga, así que resignada acepto la propuesta y Luna comienza a especular con quien podemos quedar y adonde ir mientras preparamos la mesa con magia.
-¿Qué tal si se lo decimos a Cho?-me propone pensativa.
-Me parece bien.-asiento. Cho siempre me ha gustado, aunque hace bastante que no sé de ella, puesto que Ginny no puede ni verla por puros celos hacia Harry. En cambio Luna sí ha tenido más contacto con ella, se unieron bastante con todo el asunto del Ejército de Dumbledor, además de haber estado juntas en la misma casa (Ravenclaw). Así que la idea me gusta.
-Puedes proponer a alguien tú también. Alguna chica de Gryffindor…
-Se lo puedo decir a Lavender.-expongo tras meditarlo unos instantes.
-Muy bien.-acepta Luna esbozando una sonrisa radiante.
Es curioso que tenga una buena relación con Lavender Brown después de la tensión que se produjo entre nosotras por Ron, pero desde la batalla contra los mortífagos en Hogwarts donde le había salvado la vida de las garras de Greyback, ella se había mostrado muy agradecida conmigo en las fiestas y celebraciones posteriores. Estrechamos una amistad que no había sucedido en todo el tiempo que cursamos juntas en Hogwarts. Al fin y al cabo, ella nunca se había separado de Parvati y yo había hecho mi vida junto con Harry y Ron, y por eso no habíamos llegado a conocernos bien. Pero ahora era diferente.
Nos pasamos la comida hablando del sitio donde podemos ir, de la ropa que vamos a ponernos, etc. Es decir, cosas de chicas. Cuanto más organizamos el plan de esta noche, más ilusionada me encuentro. No me había dado cuenta de las ganas que tenía de hacer algo así y olvidarme de Ron, de Malfoy y del trabajo. Será perfecto desconectar por unas horas con mis amigas.
OOoOOoOOoOoOoOoOoOoooOoOoOoO o
Qué suerte que sea sábado. Apenas había gente en el Ministerio y no me ha visto nadie conocido. Pero he notado miradas acusadoras, recelosas. Aún recuerdan quien soy en realidad. Un exmortífago, el hijo del encarcelado Lucius Malfoy y sobrino de la asesina más cruel y despiadada, Bellatrix Lestrange. No les culpo por odiarme, ya no. Porque yo también me odio a mí mismo. Por no haber sido capaz de enfrentarme a mi destino con valentía. Por haber huido sin atreverme ni siquiera a luchar por uno de los bandos. Sé que fui un cobarde, pero eso se acabó. No pienso agachar la cabeza. Tengo un pasado oscuro, pero también el derecho de empezar de nuevo. Y eso es lo que pienso a hacer.
Tengo una nueva varita, pues el maldito Potter se quedó con la mía el año pasado. La contemplo todavía ensimismado, incrédulo. Por fin puedo hacer magia. Todos estos meses de sufrimiento, viviendo como un miserable muggle han quedado muy lejos. Realizo el hechizo de aparición muy cerca de mi nueva casa, en Surrey. Ya había estado aquí antes, hace mucho tiempo. Me gustaba aparecerme por esta zona y pensar. Es muy tranquila, rodeada por todas partes de campo, y al mismo tiempo está cerca del centro de la ciudad. Blaise ha sabido elegir bien. Se lo agradeceré en cuanto pueda.
Me dispongo a entrar en mi nuevo "hogar". Es una casa ya amueblada en gran parte, era una de mis peticiones. Nunca me ha gustado decorar nada, digamos que me adapto a cualquier lugar en cuestión de poco tiempo. Observo que la casa es muy espaciosa y está bien iluminada. Hay una cristalera en medio del gran salón por la que se puede contemplar el paisaje verdoso y pacífico de los campos de cultivo. En general los muebles son de diseño y se mantienen en tonalidades básicas. Clásico, pero con encanto. Y muy muy elegante, digno para alguien como yo. Las escaleras suben a un piso donde me encuentro con un baño adicional y dos habitaciones. Decido dormir en la más grande, aunque son bastante similares. Con ayuda de mi varita voy colocando mis pertenencias en el cuarto y decido salir en busca de algo de comida a un supermercado muggle cercano. Me estoy muriendo de hambre y no me había dado cuenta hasta ahora.
Ahora el mundo me parece distinto. Puedo desplazarme adonde quiera cuando yo quiera, puedo protegerme, puedo hacer todo con magia sin necesidad de esforzarme como llevo haciendo desde hace un año. Estoy radiante, feliz. Pero he de pensar con claridad mi siguiente movimiento. Aún no estoy seguro de qué debo hacer con mi futuro… Pero tengo todo el tiempo del mundo para decidirlo. Y hay otra cosa que no me deja tranquilo y que aparece en mi mente más de lo que a mí me gustaría. Esos ojos almendrados me persiguen allá donde voy. Joder, me martirizan. Pero no pienso volver a intentar hablar con ella, pues por encima de las ganas de verla estoy yo y mi orgullo. Y eso es algo que se mantiene intocable por mucho que haya podido cambiar mi personalidad. Aun así me inquieta que sea la única chica que no me instiga, no me persigue ni acude a mí desesperadamente después de habérmelo montado con ella. Y a su vez me cabrea. ¿Quién es ella para rechazarme? ¿Para no caer rendida a mis pies? ¿Para no suplicar más de mí? Más de una vez he tenido que controlarme estos días para no coger el móvil y tener que preguntárselo directamente. Pero no, Draco Malfoy nunca se ha de rebajar así.
Estoy terminando de comer cuando la ya conocida lechuza de mi amiga Pansy me deja una carta.
Draco, supongo que ya debes estar en casa. Te propongo salir esta noche a "Aurors&Me", es el lugar de moda del momento. No acepto un no por respuesta. Tenemos que celebrar tu regreso por todo lo alto.
Con cariño, Pansy
¿Salir esta noche? Me gustaría descansar un poco, pero he de adaptarme a la sociedad mágica cuanto antes y esta es una buena oportunidad. Debo aprovechar la ocasión, hacerme ver entre la multitud y ponerme al día de todo. Tengo mucho que hacer de ahora en adelante. No va a ser fácil después de tanto tiempo desconectado de este mundo, pero sé que me vendrá bien. Debo empezar una nueva vida y volver a ser el mismo de antes. Y de paso sacarme de la cabeza a la maldita Gryffindor que no para de rondarme por la cabeza. Habrá sinfín de brujas mucho mejores que ella en el local que puedan ayudarme también de esa forma… Decidido, esta noche que se preparen, porque vuelve el auténtico Draco Malfoy.
oooOoOoOoOOOooooOoOoOooOoOOO OOooooOooOoOOooo
Llegamos al local a eso de las 11 de la noche. Luna me ha comentado que lo han abierto hace poco y está teniendo mucho éxito. Según ella aquí es donde se reúnen todos los magos y brujas jóvenes que buscan un poco de diversión cada fin de semana. Mi amiga se ha puesto un vestido azul sencillo que destaca de manera increíble sus ojos azules, mientras que yo me he decantado por una camisa blanca y una falda negra de cuero. Aunque me daba la impresión de parecer una secretaria, Luna me ha halagado una y otra vez hasta que me he creído que estaba al mismo tiempo elegante pero informal. Así pues hemos salido y en cuestión de minutos nos encontramos fuera del local, donde ya nos esperan Cho y Lavender. Nos saludamos una a una. Puedo observar que Cho se mantiene tal y como la recordaba, mientras que Lavender ha cambiado totalmente su look desde la última vez que la vi. Se ha teñido el pelo de rubio platino (color que por desgracia me recuerda momentáneamente a la serpiente) y lleva un corte escalonado que le sienta fenomenal. Las dos van vestidas muy bien para la ocasión, siendo Lavender algo más atrevida que la exRavenclaw.
-¡Este lugar es super guay!-exclama Lavender una vez que nos hemos saludado previamente- La semana pasada vine con Parvati y nunca he visto nada igual. Además hay cantidad de chicos guapos.-añade emocionada.
-A mí me han hablado muy bien del sitio.-afirma Cho con una sonrisa.
-¿Viene gente conocida?-inquiero algo preocupada. No me apetece reencontrarme esta noche con demasiadas personas que puedan incordiarme con preguntas sobre mi vida personal.
-Ya lo creo. Sobre todo ex-alumnos de Hogwarts.-responde Lavender con actitud conspiradora- Pero no te preocupes, Herm. Si no te apetece hablar hazte la borracha, siempre funciona.
No puedo evitar soltar una risita nerviosa. Lavender siempre soluciona todo de una manera peculiar.
-Venga, ¿entramos?-nos apremia Luna visiblemente ansiosa.
El resto asentimos y nos adentramos en el local. Se llama "Aurors&Me", como bien reza un letrero adornado mágicamente con luces que no dejan de cambiar de un color a otro, al tiempo que se expande y se contrae. La decoración es increíble. Escudos de las casas de Hogwarts se reparten por toda la estancia, junto con sus respectivos colores y animales, que se mantienen en suspensión por el techo, rondando de un lado para otro. En una parte del local vislumbramos diferentes mesas altas rodeadas de modernos taburetes. Mientras que el resto se compone de una gigantesca barra donde varios elfos domésticos sirven las bebidas, ataviados con elegancia (para mi grata sorpresa) y una pista central enorme donde una gran multitud baila alegremente. Alrededor de los magos y brujas varitas encantadas van de aquí para allá soltando falsos hechizos que dejan el aire impregnado de diversos colores.
-Parecía mucho más pequeño por fuera.-comenta Cho con admiración.
Nos dirigimos a una de las mesas del lateral izquierdo y tomamos asiento. Un elfo se acerca a nosotras en cuestión de minutos.
-Yo pediré un Long Island sabor Gragea.-dice Lavender al instante.
-Que sean tres más.-afirma Luna con entusiasmo.
-Cuidado, Luna, te puede tocar cualquier sabor.-le advierto recordando lo especial que es Luna en lo que se refiere a su paladar.
-Me arriesgaré.-entrecierra los ojos con desafío.
El elfo doméstico reaparece y pedimos nuestras bebidas. No es que me haga mucha gracia que nos sirva, pero durante este año he aprendido que es imposible convencer a los magos de que dejen libres a estas criaturas. Aunque me siento satisfecha de los avances que conseguí, pues al menos he mejorado bastante sus condiciones de vida.
Hablamos y bebemos durante un buen rato. Cho nos cuenta cómo le va su trabajo de intérprete en el Ministerio de Magia. Saber chino tiene sus ventajas en la sociedad actual, pues China es uno de los países más potentes de hoy en día. Mientras que Lavender más que de su trabajo nos cuenta sus líos amorosos. En mi opinión, la chica no ha perdido el tiempo.
-Siempre pensé que Seamus y yo éramos almas gemelas…-suspira apenada- Pero sus celos acabaron volviéndole paranoico. Pobrecito. ¿Y tú que tal, Herm? ¿Cómo está Ron?
-Bueno…-murmuro incómoda-La verdad es que lo hemos dejado.
-¿Qué? ¿Por qué?-inquiere con preocupación- Aunque ya me lo olía… Nunca vi que pegarais mucho, sinceramente.
-Digamos que no éramos almas gemelas.-le explico con sus mismas palabras, para que me entienda.
Ella me sonríe comprensiva.
-No te preocupes, hay muchos chicos en el mundo. Seguro que pronto encuentras a alguien que lo sustituya.-me intenta consolar Lav. La pobre todavía no entiende en qué consiste el amor, pero asiento de todas formas.
-De hecho tal vez lo haya encontrado ya…-musita Luna en voz baja. Me sorprende que comente algo tan privado, pero en seguida me doy cuenta por sus ojos vidriosos y sus mejillas rosadas que mi amiga se encuentra algo achispada. Probablemente no sea consciente de sus palabras.
Lavender se emociona y se pasa un buen rato insistiéndome en que le cuente la historia, pero finalmente desiste al comprobar que es imposible.
Y entonces, en ese preciso momento, cuando me encuentro pensando en el dichoso rubio Slytherin, se abre la puerta del local. No sé por qué giro la cabeza instintivamente, como si intuyera de quien se trata. Parece un sueño, pero no. En la estancia acaba de entrar un apuesto y elegante rubio platino, con aires de superioridad, vestido con exquisito gusto. Una camisa de color azul grisáceo hace resaltar sus ojos de sobremanera y su pelo rubio platino destaca de tal forma que acaba llamando la atención de prácticamente todas las chicas del local que no se encuentran bailando en la pista. Sus ojos grises inspeccionan el lugar con detenimiento. Parece estar buscando a alguien. Mi corazón late frenéticamente. Menos mal que estoy sentada, porque de lo contrario me habría caído al suelo sin dudar. En cuanto me doy cuenta de la situación, giro mi cabeza bruscamente, pero mis amigas también se ha dado cuenta. Las tres tienen la misma expresión en sus caras. Admiración, sorpresa y… fascinación.
-¿Es ese Draco Malfoy?-inquiere finalmente Cho, siendo la primera en volver la mirada a nuestra mesa.
-Sí… dios mío. Cómo ha cambiado.-comenta Lavender al parecer en trance.-Está increíble. Más musculoso, más moreno, con el pelo más largo y desordenado que le da un aire tan rebelde…
-Lavender, abre los ojos, es Malfoy. El exmortífago y despreciable Draco Malfoy.-replica Cho- Por muy tremendo que esté… sigue teniendo el mismo corazón oscuro.
Las chicas empiezan a debatir y yo simplemente no puedo entrar en la conversación. Ni siquiera escucharlas. Aún me encuentro en estado de shock. Y Luna parece que tampoco quiere comentar nada. Me doy cuenta al cabo de unos instantes que mi amiga me observa fijamente, como intentando descubrir algo que oculto tras mi aparente estado pasivo. Le devuelvo la mirada y entonces ella me susurra algo sin que nadie se entere.
-Es él.-dice simplemente. Y yo solo puedo asentir con la cabeza, maldiciendo interiormente la descripción tan detallada que le hice a mi amiga del irresistible y al mismo tiempo frío y prepotente joven que conocí en Miami.
OOOoooooOooOoOOOOOOoooooOoOo OoOoooooOoooooooOOOOO
Pansy me espera en la barra con algunos Slytherins más. Mi amigo Blaise, Daphne Greengrass y Nott.
-¡Draco!-exclama Pansy sonriendo al verme. Lleva puesto un vestido negro que le resalta la figura y no puedo evitar admirarla durante un segundo, antes de dirigir mi mirada al resto.- ¡Estás guapísimo!
-Cuánto tiempo sin verte, amigo.-me saluda Zabini estrechando mi mano con firmeza.-Te creía desaparecido, ¿por qué te fuiste de Inglaterra?
-Prefería regresar tal y como me fui.-respondo con simpleza- Recuerda que el jodido Ministerio me dejó sin magia.
-Podríamos haberte ayudado.-interviene Daphne- Para eso somos amigos.
-Ya sabéis como es Draco y su orgullo.-comenta Pansy al ver que no respondo- Era inútil intentar convencerlo.
-Exacto.-asiento con una sonrisa de medio lado- Pero he vuelto, y pienso celebrarlo como se merece. Os invito a una ronda.
Bebemos durante un buen rato mientras dejo que mis amigos me pongan al día de sus vidas. Al parecer todos se encuentran posicionados de buena manera en lo que se refiere al ámbito profesional. Me alegro por ellos, pero me hace pensar de nuevo en qué debo hacer yo al respecto.
-¿No has pensado a qué dedicarte?-inquiere Blaise.
-No, no lo sé, Zabini. ¿Quién va a querer contratar a un exmortífago…? Lo veo realmente complicado.-replico con malhumor.
-Draco, si es por eso ya sabes que nuestras familias te pueden echar un cable.-dice Daphne.
-No, quiero hacer algo por mí mismo de una maldita vez, ¿no lo entendéis?
-Sí, Draco.-asiente Pansy comprensiva, apretando con suavidad mi hombro- Podrías intentar presentarte como el nuevo profesor de pociones en Hogwarts. He oído que están buscando un candidato a la altura.
Los demás asientes con firmeza, pero no quiero seguir pensando en eso. Así que opto por seguir bebiendo. Hoy no quiero preocuparme por nada, sólo he venido a divertirme. Y si he de emborracharme lo haré.
-Mirad quien está ahí.-dice Nott al cabo de un rato en el que no hemos parado de reír y beber- Lunática, sangresucia Granger, la china y… ¿quién es esa?
-Es Brown.-responde Pansy entrecerrando los ojos y con un tono claro de desprecio en su voz.-Por Dios, el lugar pierde su encanto con ellas aquí.
-No seáis así. Ya no estamos en Hogwarts.-replico algo incómodo. ¿Por qué coño ese comentario despectivo no me ha gustado? ¿Y por qué se me acaba de acelerar el pulso y no puedo dejar de mirar a Granger? Parece nerviosa, incómoda. Siento el impulso de levantarme e ir hacia ella, pero sé que eso provocaría ciertas reacciones en mis amigos. Además, me recuerdo a mí mismo que he decidido ignorarla. Aunque no puedo evitar imaginarme besándola. La falda que lleva se le ajusta perfectamente a su respingón trasero. Y me están entrando unas terribles ganas de agarrar esa camisa blanca y desabotonarla poco a poco…
-Da igual, nunca vamos a entendernos con gente como ésa.-replica Daphne frunciendo el ceño y sacudiendo su melena rubia con superficialidad.
-Cierto, nunca estarán a nuestra altura. Son tan patéticos.-comenta Nott con indiferencia.
-¿Tú qué opinas?-me pregunta Pansy directamente, observando con detenimiento hacia donde se dirigen mis ojos.
-Opino que sois todos unos inmaduros.-contesto sin alterarme lo más mínimo, desviando por fin la mirada de Granger, que acaba de internarse con sus amigas en la pista de baile.
-¿Ah, sí? ¿Y me puedes explicar por qué me pediste que fuera amable con Granger? Porque aquí hay algo que no me cuadra.-los ojos negros de Pansy me fulminan.
Noto las miradas de mis amigos clavadas en mí, pero no me inquieta. Hace ya tiempo que aprendí a ser yo mismo y me respetaran, aunque no opinara igual que ellos.
-He conseguido que Granger se cuele por mí.-explico con naturalidad, y doy un largo trago a la cerveza de mantequilla.
-¿Con qué fin?-inquiere Blaise, evidentemente esperando algún tipo de argumento.
-Lo hago para ganarme la confianza del sector de Potter. De esa forma me será mucho más fácil entrar en el Ministerio de Magia.-miento con discreción. Si les cuento la verdad probablemente me tomarán por trastornado, y es mi primer día aquí, no quiero cagarla.
-Sabía que usarías alguna de tus artimañas para volver a lo grande…-interviene Nott con una risita maligna.
-Yo no me creo que te la hayas ganado…-me provoca Blaise- ¿Por qué no nos lo demuestras?
-No tengo por qué demostraros nada.-replico fríamente.
-Yo tengo mucha curiosidad. Quiero ver de lo que eres capaz, Draco.-me increpa Daphne con una mirada desafiante.
-Si lo haces te invitamos a dos rondas más.-insiste Nott.
-Dejadle en paz, chicos. Es evidente que por nada del mundo desea hacer nada con la sangresucia…-interviene Pansy .
-No, está bien. Os lo demostraré, morbosos.-acepto finalmente algo más animado. Tengo la excusa perfecta para acercarme a Granger. "Es simplemente una apuesta, no es porque desee hacerlo", me digo a mí mismo mientras bebo un último sorbo y me levanto de la silla con decisión.
OoOOOOOoooooooOoOoOOOOOooooo oOoOoOooOooO
La pista de baile es una locura. Hay suficiente espacio para moverse, pero aun así veo demasiada gente. Además a causa del alcohol estoy algo mareada. Mis amigas y yo bailamos formando un círculo. Ya nos hemos encontrado a muchísima gente, entre ellos antiguos compañeros de Hogwarts, como Dean Thomas o el antiguo equipo de Quidditch. Todos se han mostrado alegres y animados. Pero yo no he podido corresponderles de la misma forma. Porque estoy pendiente constantemente de vislumbrar una cabellera rubia entre la multitud, y eso me está poniendo frenética. Además está el hecho de que Luna sabe quién es mi amor veraniego, y ni siquiera sé qué opina al respecto. Al menos no parece enfadada, incluso se nota preocupada por mí.
Y cuando parece que consigo calmarme y olvidarme un poco de la presencia del Slytherin, una mano me agarra por el brazo, haciéndome desplazarme hasta quedar en un lugar más apartado de la pista. Efectivamente, tengo delante a Draco Malfoy, que me observa fijamente.
-¡Malfoy! ¿Qué crees que estás haciendo secuestrándome así delante de mis amigas?-inquiero bastante enfadada.
-No te quejes tanto. Estoy seguro que deseabas estar a solas conmigo.-me lanza una mirada traviesa y no puedo evitar sentir eso de nuevo. Un revoloteo en el fondo de mi estómago demasiado incómodo e imposible de ignorar.
-No seas engreído.-respondo en un tono más bajo. Estamos prácticamente pegados el uno al otro. Se podría decir que me tiene acorralada contra la pared, y eso me pone más nerviosa aún. ¿A qué está jugando? Pero esta vez decido atacar yo- Veo que ya has vuelto a Inglaterra. ¿No podías aguantar las ganas de verme, Draco?
-Podría ser, pero no es la razón exacta. He vuelto para recuperar mi vida. Y cuanto antes lo haga, mucho mejor.-explica arrastrando las palabras y con ese deje de arrogancia tan característico en él.
-Entonces no sé qué pinto yo en todo eso.-respondo. Y no puedo evitar mostrar un tono de decepción.
Sus ojos grises me estudian con detenimiento. Parece asombrado y repentinamente serio.
-Yo tampoco lo sé. Y no sé por qué maldita razón me acerco a ti después de lo que me hiciste por teléfono.-y ahora veo en su mirada total confusión. Se pasa la mano por el pelo engominado, visiblemente nervioso- Quiero besarte.
¿Qué? Eso sí que no me lo esperaba. Al menos no tan directamente. Quiere besarme, dios mío. ¿De verdad Draco Malfoy siente algo por mí? Porque esto ya va más allá de un simple encaprichamiento. Él no actuaría así en público, y menos delante de sus amigos… ¿Qué hago? Me da miedo dejarme llevar. Me da miedo esto que estoy empezando a sentir. Y mis amigas posiblemente estarán pendientes de todo movimiento que haga. Puedo dar por supuesto que esta acción sería un antes y un después en mi vida. Malfoy nota mi indecisión y me agarra de la mano. Está suave y fría. Pero extrañamente me transmite calidez.
-No pienses en nada más. Sólo haz lo que sientas.-me susurra el rubio al oído. Su cálido aliento en mi oreja me estremece.
Y sus labios se acercan peligrosamente a mí. Sé que si le dejo ya no habrá vuelta atrás. Pero no me importa. Porque estoy oliendo su perfume, su esencia. Y me doy cuenta de que lo había echado de menos. A él, a su olor, a su pelo, a sus manos… Todo él.
Sus labios y los míos se encuentran con suavidad. Sin prisa, nos acariciamos, dejándonos llevar a otro mundo. Ese mundo tan irreal en el que sólo estamos los dos. Ese mundo donde mis sentidos quedan cegados por la pasión. Ese mundo que me embriaga, me desata y me acelera de una manera prohibida. Su mano me agarra el cabello y me acerca más a él. De repente me encuentro atrapada entre él y la pared. Pero no me importa, sólo quiero sentirle, a él y a su cuerpo. Seguimos besándonos ajenos a la multitud que baila emocionada hasta que el momento llega a su fin y entonces nos separamos con delicadeza. Y ahí está el momento donde me pregunto: ¿Por qué? ¿Por qué es Draco Malfoy el causante de estas sensaciones en mi interior? ¿Y por qué él parece sentir lo mismo?
Nos seguimos contemplando durante unos segundos, eclipsados el uno por el otro, sin saber qué decir. Sin saber qué paso dar a continuación. Pero no hace falta, porque entonces aparecen mis amigas por detrás, que me observan con absoluta sorpresa. Las tres están con la boca abierta, sobre todo Lavender, en la que puedo detectar incluso una punzada de celos.
-¿Her…mione?-pregunta Luna con una timidez que me deja atónita. Nunca había escuchado a la Luna cohibida- Nos preguntábamos si te habrías perdido y… bueno… sentimos interrumpir.
Draco y yo parecemos paralizados, pero finalmente es el rubio quien decide contestar.
-He sido yo quien la ha apartado de vosotras. Perdonad.-dice Malfoy en tono cortante.
Ahora yo también le miro completamente atónita. ¿Pero qué le pasa? Parece haber sido reemplazado por otra persona.
-No pasa nada.-interviene Lavender con una risita tonta- Nosotras ya nos íbamos, ¿verdad? Que te diviertas, Herm.
-Pero, pero…-intento protestar. No, no quiero quedarme con Malfoy. De todas las cosas que podría hacer esta noche, esto era lo que menos habría imaginado.
-Tranquila, solo avísame de que estás bien.-me guiña un ojo Luna, algo más tranquila.
-Sí, me encargaré de que lo haga.-contesta de nuevo Draco con esa formalidad que para mí era tan desconocida hasta ahora.
Y se van, aún girándose de vez en cuando para sonreírme con complicidad, dejándome totalmente desconcertada y sin poder reaccionar. Y lo que es peor, a merced de Draco Malfoy. Dios, ¿qué estoy haciendo?
Bueno bueno, hasta aquí con el cap.! Os ha gustado? Espero que sí! En el siguiente tendremos mucho más Dramione, si si...No me falléis! :)
