Buenaas a todos! Sé que queríais más Dramione, y aquí lo tengo! :) Este es un cap. pasional y no muy desvelador, pero importante para empezar a forjar sentimientos más fuertes. Aviso de que hay contenido sexual, pero vereis que no es totalmente explicito y dejo a vuestras perversas mentes que imaginen lo que quieran jajaj. Espero que os guste, en el siguiente tendremos mucha más emoción, prometido :)
CAPÍTULO 23
Malfoy se vuelve hacia mí y me hace gestos con la mano, intentando hacerme reaccionar de algún modo. No puedo creer lo que acaba de suceder. Mis amigas acaban de ver como el Slytherin y yo nos besábamos apasionadamente. Y no sólo eso, sino que han querido dejarme intimidad… Y se han ido. Es una locura, debo estar teniendo un sueño muy raro o el mundo se ha vuelto del revés. No hay otra explicación racional.
-Granger, espérame aquí. Enseguida vuelvo.-oigo que me dice el rubio al oído. Y tras ese breve roce de sus labios en el lóbulo de mi oreja, parece que vuelvo a la realidad, porque doy un respingo y me doy cuenta de que Malfoy se aleja de mí. Camina en dirección hacia la barra, donde, observo con atención, se encuentran sus amigos. Entonces, sin previo aviso, me topo con la mirada directa de Pansy Parkinson, ex-novia de Draco y la que es actualmente mi jefa. No sabría cómo definir esa expresión en sus ojos. Es una mirada profunda, analizadora, fría… Un escalofrío repentino hace que corte mi contacto visual con ella y me fijo en los demás. Distingo a Greengrass, Nott y Zabini con perfección. Malfoy acaba de llegar a ellos y observo algo un tanto extraño. Parece como si le estuvieran felicitando… Le estrechan la mano, le dan pequeñas palmadas en la espalda y a continuación recibo miradas de reojo por parte de todos ellos que no sé cómo diablos interpretar. Bajo la mirada hacia la pista de baile avergonzada y desconcertada. No entiendo absolutamente nada. Esa reacción por parte de los Slytherins es tan inusual como inquietante, sobre todo porque sé a ciencia cierta que no soy de su agrado precisamente. Por eso me extraña tanto que se tomen tan bien lo que acaban de ver entre Malfoy y yo. Aunque me recuerdo a mí misma la actitud de Pansy desde que comencé a trabajar para ella. Ha sido respetuosa en todo momento conmigo. Tal vez por fin los Slytherin hayan madurado y hayan dejado atrás sus prejuicios contra los Gryffindor. Ese pensamiento me llena de esperanza, pues la posible "relación" con el príncipe de Slytherin no sería tan inconcebible.
-¿Nos vamos?-me propone Malfoy al cabo de unos minutos, acercándose demasiado a mí. Noto su cálido aliento en mi frente e intento librarme de él de alguna forma, pero es inútil. Su mano agarra la mía y nuestros ojos se encuentran de nuevo. ¿Debo confiar en él? No lo sé, pero un cosquilleo me sube por todo el cuerpo al ser consciente de su mano sobre la mía, de su proposición y de todo lo que eso podría conllevar. Asiento inconscientemente y nos escabullimos del bullicio, atravesando la sala lo más rápidamente posible y sin mirar atrás.
-¿Qué les has dicho a tus amigos?-inquiero con recelo. Aún estoy pensando en la reacción de las serpientes, y hay algo que no me cuadra.
-Les he dicho que tenía "asuntos" que atender. Y lo han entendido perfectamente.-esboza una sonrisa de medio lado, pero no me mira a los ojos- Vamos a aparecernos, coge mi mano.
-Vaya, nueva varita.-comento con desdén- Me imagino que ya te habrás hartado a hacer hechizos.
-No todos los que me gustaría.-y me agarra de la mano con firmeza.
oOOooOOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo OoOoOoOoOoOoOo
-¿No te parece una locura todo esto?-le pregunto cuando llevamos un rato paseando por el verde campo a poca distancia de la nueva casa del Slytherin. Desde aquí se pueden distinguir numerosas estrellas en el cielo. Malfoy las está contemplando algo meditabundo, pero al escuchar mi pregunta se vuelve hacia mí.
-¿A qué te refieres exactamente?-el rubio alza una ceja. Al ver mi expresión irritada, suspira y a continuación añade- Supongo que sí. Sobre todo para ti que tienes que ver en todas tus acciones una parte lógica y racional.
-Si tienes algún problema con mi forma de reflexionar…-intento protestar, pero Malfoy me interrumpe con un gesto de la mano.
-Granger, tengo un problema contigo en general.-replica tajante.
Vaya, eso sí que no me lo esperaba. ¿Es acaso una indirecta? ¿Realmente siente que le estoy complicando la vida como él lo está haciendo conmigo? No sabía que yo podría afectarle de alguna forma, y por algún motivo me alegro de ello.
-¿Qué clase de problema?-consigo preguntarle finalmente, tras un momento de silencio.
-El problema es que te pasas todo el día dando vueltas en mi cabeza. Y me perturbas, Granger. Así no puedo pensar con claridad.-añade con evidente molestia.
Su confesión me pilla desprevenida. No puedo creer lo que estoy escuchando de los labios finos y carnosos del rubio. Disimuladamente ha confesado a su manera que le importo más de lo que a él le gustaría. Y yo que creía que jamás iba a volver a hablarme, que su orgullo iba a ser más fuerte que la inexplicable conexión que nos une de alguna forma. Pero aquí nos encontramos de nuevo. Como si lo sucedido en Miami no hubiera sido un sueño, como si lo lógico y racional fuera estar el uno junto al otro. Jamás lo hubiera creído.
-Estamos locos. Los dos.-murmuro totalmente eclipsada por el momento y por esos ojos grises que una vez más me mantienen atrapada- Es la única explicación que encuentro para que nos pase esto.
-Por una vez en mi vida he de darte la razón, Granger.-dice el Slytherin arrastrando las palabras, como de costumbre- Después de haberme colgado me prometí a mí mismo que no volvería a acercarme a ti. Y ya puedes observar el resultado.
-¿No entiendes por qué actúe así?.-pregunto con un hilo de voz. Malfoy niega con el cabeza, confuso- No soportaba la idea de que volvieras a Inglaterra y de que todo volviera a la normalidad. Prefería quedarme con el recuerdo de Miami.-y una vez lo confieso, me siento mucho mejor. Liberada.
-Pero qué retorcidas sois las mujeres…-dice Draco entre dientes, con una expresión divertida- ¿Eso temías?
-Sí.-admito agachando la cabeza algo avergonzada. Malfoy me alza la barbilla para que nuestras miradas se crucen una vez más.
-Sinceramente, eso sería lo mejor para los dos…-susurra muy despacio, pronunciando con cuidado cada palabra- Pero no podemos seguir negando lo evidente.
Me pregunto lo que para él es tan evidente, pero no me atrevo a hacerlo en voz alta. Tengo miedo de lo que pueda responderme. Y él parece haber terminado de hablar por ahora.
-Quédate esta noche, Granger.-susurra con una voz tremendamente seductora, pero al mismo tiempo suplicante.
Esto es demasiado para mí. Quiero salir corriendo, huir de Draco Malfoy y de mis sentimientos. Pero al mismo tiempo necesito estar con él, lo sé. Aunque luego me arrepienta de ello, ya no puedo volver atrás. Es tan fuerte esta atracción por la dichosa serpiente que sólo puedo asentir con un breve:
-Está bien.
Y para premiarme, sus labios se posan sobre los míos con suavidad. Solo un breve roce de labios. Después se aparta y se dedica a observarme. Sus ojos grises están iluminados únicamente por la luz de la Luna. Son hermosos. Y ya no me parecen tan fríos como antes. Podría pasarme toda la noche contemplándolos. En un momento dado, una brisa se levanta y no puedo reprimir un escalofrío.
-Vamos.-musita Draco, señalando con la cabeza su casa, tan solo a unos metros de nosotros- No quiero que te resfríes y luego me lo acabes contagiando.
Entramos por la puerta principal a la enorme casa del Slytherin. Nada más atravesar el recibidor, detecto el olor a nuevo del mobiliario. Veo que Malfoy no ha reparado en gastos, pues me encuentro en una enorme mansión, solo que no tan oscura ni tétrica como en la que vivía antes. Los colores son más alegres, la iluminación está mejor distribuida y es fácil imaginarse una familia feliz viviendo aquí. Me gusta. Me transmite tranquilidad y protección.
-¿Te gusta?-me pregunta Malfoy, adivinando mis pensamientos.
-Sí, es muy acogedora.-asiento mientras el rubio me invita a pasar al salón.
-Siéntate. ¿Quieres algo de beber?-inquiere con amabilidad.
-Lo mismo que tú.
Al cabo de unos minutos en los que me dedico a observar todo lo que hay a mi alrededor, el rubio vuelve con dos copas de vino. Me ofrece una y después toma asiento junto a mí, en el espacioso y cómodo sofá negro. Me mira con intensidad, como esperando que llegue algo, pero yo no estoy preparada todavía. Finalmente, soy yo quien hablo para cortar la incómoda situación que se ofrece.
-Bueno y… ¿Qué vas a hacer ahora que has vuelto? Es decir… tendrás que buscar una profesión.
-Ya lo sé, Granger. Pero mi situación es algo jodida. Soy un exmortífago, ¿recuerdas?-contesta con algo de dureza. Pero al ver mi expresión dolida, rectifica- Me gustaría ser profesor de pociones.
-¿En serio? ¡Eso sería fantástico! Siempre se te ha dado muy bien.-exclamo con entusiasmo.
-Lo sé.-asiente con su habitual arrogancia- Pero McGonagall es dura de roer. Y con el pasado que tengo dudo que pueda elegirme a mí.
-Yo podría interceder.-expongo con una sonrisa.
-¿Lo harías?-pregunta escéptico y al mismo tiempo impresionado.
-Claro. No sería ningún esfuerzo para mí. Mi relación con la directora es mejor que buena.-contesto sin pensar. En estos momentos me doy cuenta de que podría hacer cualquier cosa que Malfoy me pidiera, solo para complacerle. No me importaría el qué. Y eso me aterra profundamente.
Se hace el silencio entre nosotros. Malfoy se dedica a taladrarme con la mirada, que es fría y calculadora. Como si no acabara de creerse del todo mis palabras. Pero yo se la mantengo sin vacilar. Ya no me impone como antes. Tal vez sea porque sé lo que provoco en él y eso al mismo tiempo me da mucha más confianza en mí misma.
-¿Por qué? ¿Por qué me ayudarías? Después de todo lo que te he despreciado… no me guardas ningún rencor. ¿Cómo?-dice casi en un susurro. Su expresión es de total desconcierto.
-No sé a qué viene esto, Malfoy. Creo que en Miami quedó claro este asunto.
Le veo dudar. Creo que no sabe cómo explicarse… Sé que Malfoy nunca ha sido de expresar sus sentimientos. De repente siento una gran impotencia porque me da la impresión de que intenta luchar consigo mismo de algún modo.
-Oye, en serio. Para mí no tiene sentido seguir hablando del pasado. Lo único que me importa es el presente.-le digo con atrevimiento, sorprendida de mí misma- Aunque no me lo hayas dicho, sé que te arrepientes de haberme tratado así, y con eso me basta.
-Es que no entiendo cómo puedes fiarte de mí.-expone el rubio, esta vez mirándome a los ojos.
-No confío totalmente en ti. Pero eso puede cambiar.
Y ése es el empujón que necesita para dar un paso hacia delante. Sin dejar de mirarme en ningún momento, se acerca a mí despacio. Cada vez está más cerca. Mi pulso se acelera a cada instante en el que nuestra distancia es menor. Ya puedo sentir su respiración, nuestras narices se rozan. Y por fin llega el momento. El momento en que nuestras bocas se encuentran y comienzan a moverse sincronizadas, sin ningún tipo de orden ni restricción. El momento en que esa electricidad sacude con violencia cada terminación nerviosa de mi cuerpo. Pero entonces, el rubio se retira de improvisto y deja sobre la mesa su copa de vino. Me contempla una vez más, esta vez con ardiente pasión en sus pupilas dilatadas.
-No te imaginas cómo deseaba que llegara este momento, Granger.
Y de nuevo comienza a besarme sin ningún tipo de contemplación en el sofá. Me empuja con fuerza para quedar tendido completamente sobre mí. Me recorre el cuello con sus labios, mientras que con su mano me acaricia cada centímetro de piel con puro frenesí. No puedo evitar gemir entre sus labios. Dios, este momento es perfecto. Draco Malfoy me vuelve completamente loca. Me desnuda, me toca, me besa por todo el cuerpo… Y yo solo puedo aceptar esa dulce y terrible tortura. Pero en un momento dado soy yo quien toma las riendas, porque quiero darme la satisfacción de hacerle disfrutar como él lo hace conmigo. Me arden las mejillas, pues no suelo ser tan atrevida en cuestiones sexuales. Pero no me importa, porque veo el ferviente deseo en los ojos del Slytherin, y eso me empuja a hacerlo. Le desnudo, le acaricio con mis labios. Juego con él de forma que jamás creía ser capaz, y menos con alguien como él. Todo sucede muy rápido, pero estoy saboreando el momento como nunca. Me siento sexy, segura de mí misma como nunca lo había estado al ver las reacciones en el rostro pálido de Malfoy. Estoy extasiada, quiero más de él.
-Joder, Granger, te estás pasando.-dice entonces Draco tras lanzar un fuerte gemido- Ya basta. Quiero que seas mía.
Y se funde en mi interior. Primero con cuidado, intentando conseguir un ritmo pausado, para dejar paso a embestidas mucho más fuertes y profundas. El ritmo cada vez es más rápido, arden nuestros cuerpos, las respiraciones son jadeos entrecortados. Tengo muchísimo calor, pero no me importa. Porque estoy sintiendo como nunca la inmensa satisfacción que se produce en mi cuerpo. Y en un momento dado el remolino de sensaciones es tan intenso que estallo en una oleada de inmenso placer alcanzando el éxtasis y al mismo tiempo gritando el nombre del Slytherin. Al escucharlo, Draco se deja llevar también y ambos nos dejamos caer con suavidad sobre el sofá negro, único testigo de nuestra increíble noche de pasión.
oooOOOOooooOOOOoooooOOOOoooo OOOOooooOOOOooo
He de reconocerlo. Este ha sido el mejor polvo de toda mi vida. Y quien iba a decirme que sería con Hermione Granger. Porque lo de Miami había estado bien, pero lo de esta noche… No se puede explicar con palabras. La contemplo dormida sobre mi pecho. La he llevado a la cama con cuidado de no despertarla y se ha aferrado a mí como si fuera su almohada. Maldita sea, ¿cómo cambio ahora de posición? Como no se me ocurre nada de momento, sigo mirándola de soslayo. El pelo le cae en cascada por la espalda, la luz de la Luna que se filtra por la ventana iluminan su rostro, dándole un matiz pálido. Su rostro está totalmente relajado, casi podría decir que está sonriendo en sueños. ¿Cómo no me había podido dar cuenta hasta hace tan poco de lo hermosa que es? Estúpidos prejuicios. Había estado perdiéndome durante años esta sensación tan increíble. No puedo evitar sentir odio hacia mi familia. Si no me hubieran inculcado desde mi nacimiento toda esa mierda, probablemente habría podido conocer a Granger antes. Aunque tal vez nuestra relación no hubiera sido tan intensa como ahora. Si hubieran sabido que mi fijación por Granger en el colegio se debía principalmente a que no podía acercarme a ella, me hubieran desterrado de la familia. Sacudo la cabeza, dejando a un lado esos oscuros pensamientos. Como ha dicho Granger, el pasado ya no importa. Y el presente es este momento. Ella en mis brazos, como siempre debería haber sido.
Bueno, hasta aquí con el cap. de hoy! :D
Espero que no os haya aburrido tanta situación pasional y romántica, pero se merecían un buen reencuentro! jajaj Era necesario para lo que vendrá a continuación... Y bueno, ya sabeis que agradezco mucho los reviews y las opiniones!
Un besito grande! :)
