Holaa a todos! :)Ya he vuelto! Y con un nuevo cap. en mis manos ! jajajaj
Perdon por tardar tanto, pero esta semana ha sido de locuraa total, no he parado ni un segundo y para colmo mi PC ha muerto :( Asi que he tenido que idearmelas un poco para poder escribir. Pero bueno, no pasa nada, aquí está un nuevo cap. que incluye un poco más de Dramione entre otras cosas. Espero que os guste, y muchisimas gracias por vuestros reviews! Sbeis que me animan un monton :D

CAPÍTULO 24

Es de día. Lo sé porque los rayos de sol han molestado mi placentero descanso. Pero me niego a abrir los ojos. Estoy tan…feliz. Cansada, entumecida, pero realmente satisfecha y feliz. Cambio de postura y me sobresalta chocar contra un brazo. Por supuesto, pertenece al joven Slyherin que reposa junto a mí, solo que no me acordaba. Y de hecho ese es el motivo de esta sensación tan reconfortante que siento: él. Anoche viví con Malfoy una experiencia sin igual, lejos de cualquier cosa que jamás había probado. Me sentí tan viva, tan llena. No puedo creer que todo eso lo haya conseguido el arrogante y narcisista Draco Malfoy. La pregunta es: ¿cómo se habrá sentido él? Seguramente esté acostumbrado a este tipo de encuentros. Y lo más probable es que no haya tenido nada de especial. Simplemente sexo. Desenfrenado y lujurioso, pero sexo al fin y al cabo. No puedo evitar sentirme desilusionada y enojada al mismo tiempo. No deseo ser para Malfoy una aventura carnal más. Aunque tal vez debería preguntárselo y salir de dudas… Entonces siento un cosquilleo en mi cabello, como una leve y tierna caricia. No puedo creer que ese gesto tan íntimo y delicado lo esté haciendo el rubio. A mí. Me acaricia con suavidad, una y otra vez, hasta que no aguanto más y me giro para quedar cara a cara con él. Efectivamente, sus ojos grises me dan los buenos días. Es increíble despertarme con este paisaje. Así, despeinado y con los ojos achinados me resulta incluso más atractivo de lo normal. "Dios, contrólate, Hermione", me reprendo mentalmente.

-Buenos días.-me saluda con esa sonrisa de medio lado- No te habré despertado, ¿no?

-Lo cierto es que sí.-miento. Así tengo una excusa para hacerme de rogar.

-Te diría lo siento, pero no es mi estilo.-responde en tono burlón.

-¿Y cuál es tu estilo? ¿Pasar noches locas con todo tipo de chicas? Porque en Hogwarts tenías una reputación terrible, Malfoy.-digo aparentando indiferencia.

-Sí, no está mal definido.-alza una ceja, mostrando su expresión más arrogante.

Me incorporo y le lanzo una almohada a la cara con todas mis fuerzas. Ese comentario ha hecho lo evidente, ponerme furiosa. ¿Por qué de pronto me siento así? Molesta, enfurecida y loca de celos al pensar en todas las chicas con las que Malfoy se habrá acostado. Joder, ¿y a mí qué me importa a las que se haya tirado la serpiente? Nunca en mi vida he pensado en ello, y sin embargo ahora me llena de rabia.

-Eres un cerdo.-murmuro por lo bajini.

La expresión de Malfoy es de absoluta incredulidad. Pero entonces cambia, y parece realmente cabreado, aunque no mueve un solo músculo de su cuerpo. Estoy bastante asustada, pues creo que he hecho enfadar de verdad al Slytherin, y no me atrevo a decir nada más. Ni siquiera soy capaz de moverme. Y él se limita a taladrarme con esos malditos ojos grises. Hasta que finalmente, me pilla por sorpresa y se abalanza sobre mí.

Pego un grito, más de sorpresa que de terror, y de repente me encuentro totalmente inmóvil y a merced de Malfoy, el cual se mantiene a horcajadas encima de mí, apresando mis manos con fuerza, para que no pueda escapar.

-Muy bien, Granger. Ahora me vas a explicar a qué demonios viene esa reacción.-musita con una voz suave y fría.

-¿O qué…?-le provoco.

-O te castigaré.-dice amenazante.

-No me das ningún miedo.-respondo con más atrevimiento del que siento de verdad.

-Muy bien. Tú lo has querido.-y entonces Malfoy comienza a hacerme cosquillas entre las costillas, haciendo que me desternille con una risa histérica y estridente.

-¡Para! ¡Para! ¡Por favor!-exclamo entrecortadamente, sin parar de reír ni un solo momento.

-¿Me lo dirás?-me susurra al oído.

-Sí, sí.-logro musitar casi sin respiración.

El rubio finalmente cesa de su ataque, pero se mantiene encima de mí, esperando una contestación que le satisfaga.

-Vamos.-me apremia con malhumor- ¿Qué te pasa conmigo? Anoche parecías mucho más contenta que ahora. Y no puedo haber hecho nada que te haya molestado, a no ser que sea lo despertarte. Pero no creo que seas tan tiquismiquis.

No quiero decírselo, no, no y no. Voy a sentirme ridícula, tonta y… voy a exponerme mucho ante él con esa cuestión. Pero tampoco puedo mentir a esos ojos tan perturbadores. Mierda, se lo voy a decir, lo sé.

-Es solo que… lo de anoche… quiero saber si para ti ha sido especial. Es decir…-intento rectificar, sintiéndome completamente cursi- Has estado con tantas chicas que…

-Granger, para.-me interrumpe exasperado- Sé lo que quieres decir.

Cierra los ojos, al parecer meditando las palabras que pronunciará a continuación. Yo no puedo evitar contener el aire, totalmente expectante. No sé si quiero escuchar lo que tiene que decirme.

-Mira, solo te puedo decir que pocas veces repito con la misma chica. Y en este caso, no solo lo he repetido, sino que quiero seguir haciéndolo, y cuantas más veces mejor. ¿Lo has entendido?-pregunta irritado. Es evidente que no quiere hablar de lo que siente.

-Creo que sí.-respondo algo cohibida por su respuesta. Al parecer, para Malfoy también es especial hacer el amor conmigo. Eso ha querido decir, ¿no? A su manera, claro. De repente me siento mucho mejor y más segura de lo que sea que tengamos.

-Bien.-dice con satisfacción. Y cuando creo que va a retirarse, se tumba completamente sobre mí y me besa apasionadamente. Ahora sí que me lo creo del todo. Pero no puedo pensar en nada más, porque la excitación y la pasión me ciegan al instante, dejándome llevar hacia el mundo donde todo es posible. Incluso enamorarse de Draco Malfoy.

OOOooooOOOOooooOOOOoooOOOOoo oOOOoooOO

Acabamos de terminar el desayuno: huevos con bacon. Creo que a Malfoy le gusta mucho esta comida, la ha devorado en menos de cinco minutos. Hemos conversado de forma pacífica sobre mi trabajo. Le he descrito la actitud de Pansy conmigo, en qué consistía mi cargo como ayudante y del departamento en general. Según Draco, el señor Grey puede que me esté queriendo poner a prueba. Lo conoce, y cuando contrata a alguien con tanta rapidez es porque realmente esperaba tener la oportunidad de hacerlo. Es decir, que tal vez tenga un puesto más importante para mí en un futuro no muy lejano. Pero que para ello solía comprobar la valía del empleado poniéndolo en una situación complicada. Aunque la verdad es que para mí no estaba siendo nada complicada.

-¿Y qué tal con los Weasley? ¿Ya vuelves a hablarte con la novia de Potter?-inquiere Malfoy intentando disimular el interés.

-Lo cierto es que no he vuelto a verla. En cambio, sí hablé con Ronald.-respondo bajando el tono de voz, como si tuviera miedo de decirlo. Algo me dice que eso no va a gustarle al Slytherin.

Efectivamente, noto un cierto cambio en su expresión, pero en seguida la rectifica y vuelve a mostrar su cara desinteresada.

-¿Y?

-Quería disculparse por la actitud de Ginny hacia mí.-explico algo incómoda- Y bueno… decidimos que a partir de ahora intentaríamos ser amigos, como antes.

Se hace un silencio tenso que podría ser cortado por un cuchillo, en el que Draco se limita a mirar hacia otro lado. Espero su respuesta sin poder evitar un tic en la pierna debido principalmente al nerviosismo que me inspira su reacción.

-No hay forma peor de humillarse. Es patético.-contesta el rubio finalmente, con una mirada cargada de desprecio- Sabe que su novia no es feliz con él, deja que ella se vaya sola de vacaciones al paraíso y encima perdona una infidelidad. No se puede caer más bajo.

-¡¿Pero qué dices?!-exclamo levantándome súbitamente de la mesa- ¿Cómo puedes hablar así de él? Ron me quiere, y por eso puede llegar a ser capaz de perdonarme. Valora nuestra amistad más que nada, pero eso es algo que tú jamás entenderás.

-No, no lo entenderé, porque no tiene sentido. Si te quiere tanto como tú dices, el dolor y la humillación no le dejarían actuar así.-replica el rubio también poniéndose en pie, pero sin perder la compostura.

-Algunas personas ponen por delante del orgullo otros sentimientos. Pero tú eso lo desconoces porque nunca has querido a nadie en tu vida. Y probablemente no lo vayas a hacer jamás.-digo con más dureza de la que pretendía.

Su rostro continúa inexpresivo, pero creo que esta vez he conseguido ofenderle. Con sus aires de aristócrata se da la vuelta y se aleja del salón para subir las escaleras con suma elegancia.

OooOOOOooooOOOooooOOOoooOooo OOOOoooOOOoooOOoo

Joder, joder, joder. Estúpida Granger. ¿Por qué me afectan de esta forma sus palabras? Estaba siendo la mejor mañana de mi vida hasta ahora. Jodido Weasley. Sé lo que pretende con sus intentos de acercamiento hacia Granger. Quiere conquistarla de nuevo. Soy un tío y sé perfectamente que en su situación, Weasley es completamente incapaz de ser simplemente su "amigo". Y eso me cabrea. No quiero que sus sucias manos la toquen más. Ella se merece mucho más que una comadreja pobre e insulsa. Pero también acaba de joderme toda esa mierda de que yo no entiendo lo que es querer a alguien. ¿Qué coño se cree? ¿Qué no soy un ser humano? Siempre tiene que ir de sabelotodo por la vida, aunque se equivoque por completo. Que no haya querido a nadie de esa forma no significa que no pueda hacerlo en un futuro. No significa que no pueda entenderlo. Todavía cree que soy como aparentaba ser antes, y si no le demuestro cómo soy no llegará a conocerme nunca. Joder, si confiara un poco más en mí…

Me meto en la ducha y dejo que el agua fría corra por todo mi cuerpo. Al menos esta sensación me reconforta. Pero sigo furioso. De ninguna manera voy a pedirle perdón por lo que he dicho del lelo de Weasley. ¿Desde cuándo uno se tiene que disculpar por dar su opinión? Ni en sueños lo voy a hacer. Si no quiere escucharme que se vaya de mi casa, no tengo ningún problema. Pero entonces oigo cerrarse una puerta y algo se me enciende por dentro, como una alarma que me avisa de que he de actuar antes de que sea demasiado tarde. Sin ni siquiera pensarlo demasiado, salgo a toda prisa de la ducha y con ayuda de la varita me seco y me visto en cuestión de segundos. Bajo las escaleras con rapidez y miro a todas partes, en busca de su característica mata de pelo castaño, pero no hay rastro. Joder, Granger, ¿te has ido? Me quedo paralizado, intentando escuchar el mínimo ruido que indique su presencia en alguna parte de la casa. Nada. Mierda, mierda, mierda. ¿Ha sido capaz de irse?

Pero entonces la veo a través del gran ventanal de cristal. Está sentada en la hierba, a unos cuantos metros de la casa. Su pelo ondulado oscila con el viento a un ritmo suave, que consigue hipnotizarme por unos instantes. Observo su perfil de lejos. Parece pensativa, nostálgica. Incluso triste.

En unos minutos me encuentro prácticamente a su lado, y me maldigo por dentro al comprobar la preocupante debilidad que siento hacia ella.

-Granger.-la llamo cuando me encuentro prácticamente detrás de ella.

Ella se levanta al instante, totalmente sobresaltada. Creo que no imaginaba que acudiría a su encuentro con tanta rapidez.

-Me pareció que estabas duchándote.-responde algo confusa.

-Siempre tardo poco.-le miento tajante. Obviamente, no voy a reconocer lo frenético que me he puesto al pensar que ya no estaba en casa. Voy a añadir algo más, pero se me adelanta.

-Oye, Draco. Lo siento. No quería ofenderte con mis palabras.-dice visiblemente arrepentida. Joder, pone esa expresión adorable de no haber roto un plato en su vida y hace que me ablande al instante.

-No importa. Es normal que pienses así de mí después de todo.- "Y te demostraré que estás equivocada", me gustaría añadir, pero habar de estas cosas no se me dan muy bien.

-Aun así, sé que cada uno tiene su opinión. Y lo que has dicho tú también tiene sentido.

-Está bien, olvídalo, Granger. Pero ándate con cuidado con Weasley.-replico con brusquedad. La sola idea de que intente algo con ella y yo no esté delante me enfurece de sobremanera. Maldita sea, no es propio de mí sentir algo así.

La castaña me observa pensativa, procesando en su cerebrito mis palabras. Y entonces sonríe de forma siniestra, un gesto impropio de ella y que, puedo comprobar al instante, me gusta pero me irrita al mismo tiempo.

-No puedo creerlo. ¿Acaso Draco Malfoy está celoso?-inquiere con una expresión de sorpresa totalmente sobreactuada.

-No digas gilipolleces, Granger. Draco Malfoy nunca tiene motivos para ponerse celoso.-respondo con arrogancia y sonriendo con altanería. Y es verdad. Hasta ahora ninguna chica me ha cambiado por otro. Aunque he de reconocer que ninguna de esas chicas era como Hermione Granger. Ella es diferente, y eso me preocupa y me motiva. Joder, qué contradictorio es todo esto.

-Está bien, no tienes por qué admitirlo.-continúa sonriendo, esta vez de forma burlona. Me está consiguiendo irritar, y como no se me ocurre otra forma de callarla, lo hago con un beso.

oOOOOooooOOOOoooOOOoooOOOOoo oOOOOooo

Estoy a punto de abrir la puerta del piso de Luna. Nunca me había sentido tan llena, tan viva y tan feliz. No puedo dejar de sonreír como una estúpida, no puedo dejar de suspirar recordando los momentos que he pasado con el rubio. Y eso solo puede significar una sola cosa… Me estoy enamorando. Por primera vez en mi vida estoy sintiendo esa sensación que describía Harry o Luna. Esa sensación que creía conocer a la perfección. Pero estaba completamente equivocada. Con Ron me sentía protegida, cómoda y querida. Mientras que con Malfoy es un remolino de sentimientos entremezclados, entre ellos la locura, la pasión, el miedo, la euforia… Y muchos más. Debo estar completamente loca, y sé que todo esto no va a traerme más que problemas. Pero es tan increíble lo que siento cuando estoy con el Slytherin que he de arriesgarme.

Entro por la puerta esperando encontrarme a Luna escribiendo algún artículo para El quisquilloso, pero me quedo totalmente paralizada al cruzarme con la mirada no solo de Luna, sino de Harry y Ginny, los tres acomodados en el sofá principal. Parece que hayan estado tomando el té.

-Dichosos ojos los que te ven, Herms. Llevamos esperándote desde hace un buen rato.-me saluda Harry con una sonrisa natural.

-Hola. No os esperaba por aquí.-digo intentando mostrarme como siempre. Pero no puedo evitar preguntarme qué les habrá dicho Luna acerca de mi paradero.

-Nos extrañaba que un domingo no estuvieras en casa.-dice Ginny encogiendo los hombros. Parece más amigable que la última vez, pero en su voz aún noto algo de frialdad.

Parece que Luna va a intervenir de alguna forma, pero inconscientemente me adelanto en la contestación.

-Bueno, he ido al Ministerio a entregar unos informes y me he entretenido un poco.-miento bajando la mirada.

-Pero si Luna nos ha dicho que te habías ido de compras con Lavender.-responde Harry, desconcertado.

-Sí, pero he olvidado mencionar que antes se pasaría por el trabajo y…-intenta echarme un cable Luna, pero es inútil. No quiero mentir más a mis amigos. Por muy mal que se lo tomen he de ser sincera con ellos. Además, acabo de decidir que me voy a arriesgar por lo que siento. ¿Qué mejor momento que ahora?

-Luna, no sigas.-la interrumpo con seriedad. Los 3 me perforan con la mirada, totalmente expectantes.- Voy a deciros la verdad. Ayer por la noche me quedé a dormir en casa de Draco Malfoy. De hecho vengo ahora de allí. Y estoy enamorada de él.-añado con firmeza, a pesar del leve temblor de mis piernas.

La expresión de Luna se podría decir que es de absoluta admiración, mientras que Harry me observa incrédulo. La cara de Ginny es una mueca de puro terror. Ninguno de los tres se atreve a comentar nada al respecto.

-No pido que me entendáis ni que me apoyéis. Solo respetadlo.-y pongo punto final a la conversación abandonando la estancia y dirigiéndome a mi habitación. A pesar de las consecuencias, me siento orgullosa de mí misma. Acabo de demostrar por qué el Sombrero Seleccionador decidió asignarme como una Gryffindor.

OOooooooooooOOOOooooOOOOOooo oOOOoooOOOOoooOO

Mierda, ¿quién llama ahora? Estaba buscando posibles empleos temporales en El profeta, porque lo de profesor de pociones está muy bien como objetivo pero mientras tanto no me va a dar de comer.

Me siento muy motivado después de la aventura con Granger, pero sin ganas de ver a alguien que no sea ella. No quiero dar explicaciones de nada. Pero el jodido timbre no deja de sonar y al final no me queda más remedio que levantarme y comprobar quien coño es. Pansy me recibe con una sonrisa radiante, no muy característica de ella.

-Draco, ¿qué tal? No interrumpiré nada, ¿verdad?-pregunta en un tono demasiado agudo, mientras asoma su cabeza por encima de mí, intentando ver más allá del recibidor.

-Por supuesto que sí, estoy buscando un trabajo. ¿Quieres algo?-respondo molesto.

-Puedo ayudarte si quieres.-me propone con un humor encantador. Pansy no suele actuar así, y me da mala espina. Cuando las mujeres se comportan de manera extraña siempre suele ser porque están molestas o sensibles. Y no estoy con ganas de consolarla.

La hago pasar finalmente resignado.

-¿Qué tal anoche? ¿Te dio mucho la lata Granger?-inquiere con curiosidad mientras la invito a sentarse y le sirvo una cerveza de mantequilla. Así que quiere hablar de Granger. Joder, a ver cómo salgo de esta.

-No me dio la lata, Pansy. Pasé la noche con ella.-le explico algo cortante. No quiero dar a entender lo que ha significado para mí, pero tampoco voy a mentirle descaradamente.

-¿Es necesario que te la tires para que Potter confíe en ti?

-No, no es necesario. Pero me gusta tirármela, ¿qué problema tienes?-le pregunto comenzando a sentirme atacado. ¿A dónde quiere llegar con esto?

-Ninguno. Es sólo que… creo que vivir tanto tiempo como un muggle te ha trastocado un poco los gustos.-intenta bromear, pero lo dice sin sonreír y sé que quiere hacerme enfadar.

-No me importa lo que pienses. Si me la quiero tirar lo haré. Es asunto mío. No veo por qué te importa tanto.

Pansy me observa con un brillo extraño en los ojos. Su mirada es fría y por un momento me pone los pelos de punta.

-Tienes razón, no es asunto mío. Es solo que anoche me pareció que la mirabas de forma diferente. Como si te gustara de verdad.-me explica con mirada inquisitiva.

-¿Te cabrearía que fuera así?-le pregunto mirándola a los ojos. ¿Puede ser que Pansy esté actuando así por puros celos? No puede ser. Corté con ella hace más de dos años, es imposible que siga sintiendo algo por mí. Y más cuando ha sabido de todas mis "relaciones" de una noche. No tiene sentido.

-No has contestado a mi pregunta.-repone esbozando una sonrisa totalmente inocente.

-Por supuesto que no la miro de ninguna forma. Ella no significa nada para mí. Solo estaré con Granger hasta que sea necesario. Sabes perfectamente que actúo por pura conveniencia, así que no entiendo a qué viene esto.-le miento como puedo, sintiéndome algo miserable por mis palabras.

-Está bien, te creo.-responde ella volviendo a ponerse seria. Pero hay algo en su mirada que no me acaba de convencer.

Cuando al fin decide irse de mi casa, no puedo evitar sentir una sensación de que algo horrible va a pasar. No sé qué intenciones tiene Pansy, sólo espero que se haya creído lo que le he dicho, por el bien de Granger. Espero haber actuado bien. Por una vez en mi vida, estoy seguro de una cosa, y es que necesito a Hermione Granger.

Hasta aquí el cap. de hoy! Qué opinais? Draco actua bien o mal? Comprenderan a Herms sus amigos? Qué intenciones tiene Pansy?

Cualquier opinion será bien recibida! Muchas graciaas ! :)

Un besito muyy grande!