Hola a todos! Por fin os traigo un nuevo capitulo! Esta ve he tardado un poquito mas, lo sé. Tal vez haya tenido falta de inspiración, o las imágenes que tenía en mente no las plasmaba como quería en el texto. Pero esta noche por fin me he iluminado y este es el resultado! :)

Sinceramente, espero que os guste y no os olvideis de dejar vuestras opiniones!
Y os lo prometo, esta historia tiene final jajajj Paciencia!

CAPITULO 27

He dejado a Granger en su casa, bueno, en casa de su amiga. Podría haberle pedido que se quedara conmigo esta noche. Pero después de todo lo que ha pasado hoy, me temo que ella no hubiera aceptado. O sí, teniendo en cuenta que está enamorada de mí y probablemente haría cualquier cosa que le pidiera…Por un momento, esbozo una sonrisa maligna y me vienen a la mente imágenes totalmente eróticas de Granger obedeciendo todas y cada una de mis órdenes. Joder, necesito un médico urgentemente porque estas fantasías no son normales.

Me doy una ducha buscando aplacar un poco estos pensamientos, y mientras dejo que el agua fría me despeje, no puedo evitar pensar en la Gryffindor y nuestra última conversación. La verdad es que tiene razón y debería plantearme de una jodida vez qué quiero de ella. Al principio pensaba que sólo era algo temporal, un simple reto que me excitaba cumplir. Después creía que mi necesidad de continuar sabiendo de ella se debía a un encariñamiento post-sexual. Y más tarde, al verla de nuevo, hice creer a mí mismo y a los de mi alrededor que simplemente me interesaba tenerla cerca, tanto por su influencia como por su cuerpo.

Pero ya no puedo seguir mintiéndome a mí mismo. Algo me pasa con Granger. Cuando estoy con ella no me importa una mierda lo que pase a mi alrededor. El mundo se reduce a ella y yo. Y admitámoslo, la leona provoca algo en mí que nunca había sentido. Su presencia me pone nervioso y consigue sorprenderme de todas las maneras posibles. Nunca me sacio cuando estoy con la castaña. No sé cómo lo hace, pero siempre me quedo con más ganas de ella. E inexplicablemente, quiero verla bien, feliz.

Cuando vuelvo a quedarme solo… Pienso en Granger constantemente. Me imagino qué estará haciendo y con quien (y a veces me sorprendo a mí mismo, apretando los puños, temiendo que algún imbécil se fije en ella y me la quite de alguna forma). Porque la siento como si fuera mía. Joder, no sé qué es esto, nunca me había pasado y la verdad es que no me gusta la sensación. Me siento vulnerable, pero fuerte al mismo tiempo. Vulnerable porque cualquier cosa relacionada con ella me afecta el doble de lo normal, y fuerte porque pensar en ella me empuja a empezar de nuevo. Cuando me dijo Potter que Hermione está enamorada de mí me sobresalté, me sentí satisfecho y al mismo tiempo me entró una especie de molestia porque… Yo no quiero enamorarme. Según me educaron, amar es destruir. Te causa demasiados problemas y te crea sentimientos muy peligrosos que pueden llevarte a cometer grandes estupideces. Y no quiero complicaciones de este tipo en mi nueva vida, joder. Sólo quiero ser el de siempre, una persona importante, con poder, riqueza y lleno de comodidades. Ese ha sido y es mi único objetivo en la vida. O eso he creído siempre.

Pero, ¿y si esto es el principio del enamoramiento? Me acojona pensar en ello. Sacudo la cabeza inconscientemente. Lo más probable es que sienta un cariño especial por ella, pero se me pasará. Siempre se me ha pasado, ¿no? Mientras tanto, tanto la castaña como yo podemos seguir disfrutando de esto… No hay nada de malo en ello.

OoooOOOOoooOOOoooOOoooOOOooo OOO

Todo estaba relativamente tranquilo hasta hoy.

Desde la otra noche, Draco yo hemos "formalizado" un poco nuestra relación. No hemos vuelto hablar de ello, pero de momento no lo necesito. Hacemos cosas juntos (aunque por desgracia, ocultándonos del mundo) y a menudo me pide que duerma con él. No tengo ninguna queja, porque de momento me trata de maravilla. ¿Qué puedo decir? Me siento la persona más feliz del mundo. Aunque discutamos por opiniones distintas y nos peleemos, las reconciliaciones con el rubio me encantan y no las cambiaría por nada. Porque es entonces cuando muestra su faceta más dulce y cariñosa, y yo no puedo evitar contagiarme de su actitud.

Pero sé que detrás de este cuento de hadas está la vida real. Y estoy también irremediablemente asustada, porque a cada día que pasa, sé que mi corazón le pertenece un poquito más. Y eso es fantástico por una parte, pero aún no he podido olvidar las palabras de Pansy. "Él se cansará de ti en un tiempo, y se fijará en otra chica. Una que le suponga un reto mayor." Una y otra vez se repiten en mi cabeza, torturándome y llevándome a un callejón sin salida. No quiero que Draco me haga daño, no ahora que estoy tan ilusionada. Y sé que hasta que no me confiese que me quiere, yo no voy a poder vivir tranquila. Además, me gustaría poder compartir otras cosas con él, como una cena con amigos, por ejemplo. Pero sé perfectamente que eso es del todo imposible…Nuestros mundos son totalmente opuestos y por si fuera poco nuestros amigos se odian entre sí. Él nunca sería bien recibido en mi vida social y viceversa. Y eso es algo que me deprime a momentos.

Aun así, estos días me he sentido tan feliz… Llena de vida, con ganas de afrontar cualquier cosa que se me ponga por delante. Incluso el señor Grey se ha manifestado por mi maravillosa labor en el trabajo, halagándome y lanzándome alguna que otra indirecta para que sea consciente de que voy por buen camino si pretendo alcanzar un ascenso.

Pero hoy, algo ha cambiado.

Atravieso la puerta del Ministerio, como todos los días. No he hablado con Draco, y estoy pensando en llamarle. Tal vez se haya quedado trabajando hasta tarde con alguna escoba defectuosa. Finalmente, decido mandarle un mensaje de texto por el móvil muggle, vía por la que podemos mantener la comunicación sin tener que dar explicaciones a nadie.

Acabo de salir de trabajar. ¿Me paso luego por tu casa o tienes pensado otros planes?

Un beso,

Hermione

Lo miro detenidamente, decidiendo si lo apruebo o no. Es una proposición desinteresada, como si no me importara mucho qué tiene pensado hacer. Como si no me estuviera muriendo de ganas de ver esos ojos grises. Como si no deseara por todos los medios sentir sus labios sobre los míos. Mierda, sigo encendiéndome de la misma forma que al principio al pensar en esos "momentos" con Draco. Creo que no me acostumbraré nunca a sentir lo que siento cuando estoy con él. Es demasiado intenso como para ello.

Le doy a la tecla "enviar" y cuando levanto la mirada unos familiares ojos azules me observan con cautela.

-Ron.-digo simplemente, con sorpresa. No me había dado cuenta de su presencia.

-¿Qué hacías con ese teléfono muggle?-inquiere el pelirrojo extrañado.

-Es el que me prestó Harry cuando…cuando…

-Cuando te fuiste a Miami, sí. No pasa nada.-termina Ron algo sombrío, y yo no puedo evitar sentirme terriblemente culpable.-Me ha dicho Ginny que tienes algo que contarme.

-¿Qué?-exclamo, completamente aturdida. Y cuando comprendo a qué se refiere, el corazón me da un vuelco. Oh, no… Ginny, ¿por qué? No estoy preparada para decírselo.

-Sí, dijo que era importante.-insiste encogiendo los hombros.

-Pues…sí…verás…-intento empezar, pero no sé cómo. Ron no es tan comprensivo Harry, y menos tratándose de Malfoy. Temo que si se lo cuento voy a perderlo para siempre, como a Ginny. ¿Por qué todo es tan complicado?

-Hermione, ¿qué pasa? ¿Tan grave es?

-Un poco. Ron, no quiero que me odies.-le confieso con desesperación, mientras froto una y otra vez mis manos con nerviosismo. No puedo hacerlo, no puedo…

-Por supuesto que no. Eso no pasará nunca.-afirma el pelirrojo con impaciencia- Vamos, suéltalo de una vez.

-Verás… es largo de contar. Yo… tengo una relación con alguien.-titubeo, sin poder mirarle a los ojos.

-Me lo imaginaba.-responde Ron al cabo de un momento, sin perder la compostura. Pero atisbo dolor en su mirada.- ¿El chico de Miami?

Me limito a asentir con la cabeza.

-¿Y me vas a decir quién es?-inquiere con apremio. Le veo un poco ansioso porque responda a esa cuestión, y simplemente sé lo que va a pasar en cuanto lo haga. Pero he de ser valiente, Ron se merece saber la verdad. No puedo seguir ocultándoselo por más tiempo.

-Dra..co.-murmuro entre dientes, con la vista fija en el suelo.

-¿Quién?-pregunta de nuevo en tono más alto.

-Draco Malfoy.- y esta vez mi tono es alto y claro, pero lleno de pura angustia.

El rostro de Ron es difícil de interpretar. No reacciona, intenta asimilar las dos palabras que han salido de mis labios.

-Es una broma, ¿no?-dice finalmente, sin poder dar crédito.

-No, Ron. Estoy siendo completamente sincera. Es él.-respondo con toda la suavidad que me es posible.

Se hace el silencio entre nosotros. No me atrevo a añadir nada más hasta que Ron reaccione de alguna forma. El pelirrojo asiente un par de veces, al parecer meditando consigo mismo , todavía completamente inexpresivo. Pero su tez se está volviendo cada vez más roja, su respiración cada vez es más profunda y observo con temor que sus manos se cierran en puños, totalmente blancos a causa de la tensión y la fuerza. Parece estar intentando auto-controlarse de alguna forma. Por mi parte, estoy temblando de pies a cabeza, porque no sé cómo diablos va a terminar todo esto. Pero sin duda, es una de las peores situaciones por las que he pasado en toda mi vida.

-¿Me estás diciendo que tienes una relación con Draco Malfoy?-repite Ron suavemente, y ahora detecto ira contenida en su voz.

-Algo así.-responde automáticamente- Pero, Ron, debes saber que él ha cambiado, en serio. No estoy loca. Puedo explicártelo todo con tranquilidad…

-¡No! No quiero que me expliques nada.-me interrumpe con brusquedad, mirándome a los ojos.- Es obvio lo que pretende hacer. ¡Ese maldito hijo de puta quiere joderme la vida! Y no parará hasta conseguirlo. No si lo mato yo antes con mis propias manos, claro.

-¿Qué? ¡No, Ron!-exclamo, tan sorprendida como aterrada. No esperaba una reacción tan extremista, y mucho menos que no fuera contra mí, sino contra el rubio.-Él no es el culpable, no me ha obligado a nada…

-¿¡Y encima le defiendes!? ¿Qué coño te ha hecho? ¿Qué te ha dicho para que confíes en él? No voy a parar hasta encontrarle, Hermione. Ese cabrón me las va a pagar.- añade en un susurro y alza el puño con rabia, temblando de pies a cabeza. Todo él parece una bomba a punto de estallar.

-Ron, no lo entiendes. Yo… le quiero.-le confieso, mirándole a los ojos, intentando hacerle razonar de alguna forma.

-No, eres tú la que no lo entiendes. Crees que le quieres.-repone él, con el ceño fruncido- Voy a descubrir qué te ha hecho, Hermione. Y voy a hacerlo ya.

Y se desaparece, como de la nada, dejándome sola y completamente paralizada. ¿Adónde habrá ido? Dios, me temo que de esto no va a salir nada bueno. Hacía mucho tiempo que no veía a Ron así, y sé lo impulsivo que puede llegar a ser. Tengo que avisar a Draco de alguna forma, eso es. He de prevenirle o esto puede terminar muy mal. Con torpeza vuelvo a sacar el móvil del bolso y aprieto los botones como puedo, teniendo en cuenta que no paro de temblar. Suena el primer tono…el segundo… y mientras espero creo escuchar el sonido de mi corazón latiendo frenéticamente. Después de unos segundos que se me antojan eternos, la voz fría de Draco arrastrando las palabras me recibe al otro lado del auricular.

-¿A qué viene tanta urgencia, Granger? Se nota que no puedes vivir sin mí, ¿eh?-dice con sorna.

-Ahora no es momento de bromas, Draco. ¿Dónde estás?

-Acabo de cerrar la tienda, ¿qué pasa?-me pregunta, esta vez más serio.

-Es Ron… Acabo de contarle lo nuestro y ha montado en cólera. No sé qué es capaz de hacer, pero temo que hará lo imposible por encontrarte.-anuncio, con voz chillona, sin poder evitar mi preocupación.

-Pf, ¿crees que tengo miedo a esa comadreja pelirroja?-se burla el rubio, haciendo que mis nervios se multipliquen por diez instantáneamente.

-Eres estúpido, Draco Malfoy. Voy ahora mismo hacia tu casa, nos vemos allí.-y corto la llamada.

Suspiro y me pregunto por qué todos los hombres parecen carecer de cerebro en algunos momentos. No puedo permitir que Ron y Draco se encuentren a solas… No quiero imaginar qué puede llegar a suceder. Se odiaban profundamente desde incluso antes de conocerse, y ahora que estoy yo en el medio de todo esto, puede que su enemistad llegue al límite. Pero, ¿qué puedo hacer? ¿A quién pido ayuda? Tal vez Ginny me ayude a buscarlo… O tal vez no, porque me odia. El único que puede hacer algo al respecto es Harry, y me temo que es a él a quien ha recurrido Ron. Madre mía, no quiero pensar qué puede suceder.

OoooOOoooOOooOOOoooOOOoooOOO

Así que el pobretón Weasel quiere pelea… Pues ganas no me faltan. Le daré una buena lección si es preciso con tal de dejarle claro que Granger es únicamente mía. Me acomodo en el sofá con total tranquilidad, esperando que llegue el momento. Y cuando escucho el sonido de la puerta siendo aporreada con violencia no me cabe ninguna duda. La pequeña comadreja. Esbozo una sonrisa siniestra y me encamino en dirección a la entrada principal.

-¡Malfoy, sé que estás ahí, maldito cobarde! ¡Abre la puerta!-y más aporreos. No puedo evitar sentirme divertido. Incordiar a Weasel es una de mis aficiones favoritas, por mucho tiempo que haya pasado. Espero unos cuantos minutos más, llevando a la desesperación al pelirrojo, y cuando creo que su voz está a punto de desgarrarse, decido que empiece la acción.

-Veo que sigues siendo igual de maleducado que siempre, Weasel.-comento con aire despectivo al tiempo que abro la puerta. La pequeña comadreja cambia la expresión, desconcertado por tenerme delante de él tan repentinamente.

-Y tú igual de gilipollas.-responde algo más calmado, pero fulminándome con la mirada.

-Lo que yo decía…-murmuro con altanería, sin dejar de sonreír- Bueno, ¿me puedes decir a qué se debe tu ingrata presencia?

-¿Y me lo preguntas? No me provoques, asquerosa serpiente. Sabes perfectamente por qué he venido.-el pobretón cierra los puños con fuerza, en un gesto patéticamente amenazador.

-Si vas a montarme un numerito de celos por Granger, ya te puedes largar, Weasel. Acéptalo, ella me prefiere a mí.

-Te equivocas.-responde en un tono más bajo, y acto seguido se abalanza sobre mí, cayendo estrepitosamente al suelo. El pobretón intenta darme un puñetazo en la cara, pero lo esquivo con agilidad y le atrapo la mano con fuerza.- ¿¡Qué le has hecho!? Ella nunca se fijaría en alguien como tú.

-Eres un ignorante-le insulto, dándole un fuerte rodillazo en el estómago- ¿No te das cuenta de que se aburría contigo?-Y me río mientras el pobretón se retuerce en el suelo de puro dolor.

-Una de tus tramposas pociones, ¿verdad? Es eso lo que le has dado…-farfulla, poniéndose de pie. Yo lo imito, preparado para cualquier otro tipo de ataque.-Y todo para joderme la vida, maldito hijo de…

-Weasel, Weasel, Weasel…-sacudo la cabeza, aparentando lástima- ¿Crees que tu patética y monótona vida me importa? Mi único propósito es y será Granger, así que olvídate de ello, no tienes nada que hacer. Es mía.-añado con frialdad.

-Eso ni lo sueñes, ¡Expulso!

-¡Prote…!-pero no he sido lo suficientemente rápido y el hechizo me da de lleno, lanzándome por el aire con gran fuerza y estrellándome contra una de las paredes del pasillo. Intento levantarme tras el impacto, pero noto un dolor agudo en el costado. Joder, creo que me he roto una costilla. Maldita comadreja, me las va a pagar.

-¡Ron! ¿Qué…? –Escucho a lo lejos, y no me cabe duda de que se trata de Hermione.- ¿Qué está pasando aquí?-sus pasos se detienen a escasos centímetros de mí. Se arrodilla a mi lado y me mira con reprobación, aunque parece preocupada- ¿Estás bien?

-Perfectamente, si no fuera porque tengo un par de costillas rotas.-respondo algo mordaz.

De la nada aparece Potter agarrando a Weasel y le hace avanzar por pasillo. Hablan acaloradamente, pero no sé qué coño dicen porque prácticamente se susurran el uno al otro al oído. Granger realiza un hechizo de sanación, que seguramente debió aprender en sus años de visitas a la enfermería, donde Potter solía alojarse muy a menudo debido a su inagotable don del protagonismo.

-Ya estás como nuevo. ¿Qué ha pasado, Draco?-sus ojos almendrados se clavan en los míos, buscando una respuesta algo razonable para lo ocurrido- ¿No lo habrás provocado, verdad?

-Él me buscó.-respondo simplemente, apoyándome en ella para lograr alzarme.

-Sí, y tú le seguiste el juego.-no contesto, pero no hace falta porque me conoce bastante bien- Draco, ¿por qué? Te avisé de cómo estaba, ¿por qué has actuado así? Al menos podrías haberlo hecho por mí.

-Le odio, me odia. ¿Qué esperabas que pasara?-encojo los hombros, sin poder creer que le cueste tanto entenderlo.

-Tú y yo también nos odiábamos en un pasado no muy lejano.-repone ella, con expresión dolida.

Quiero decirle que con ella siempre ha sido diferente, que a pesar de mis prejuicios y de todos mis desprecios, siempre estaba en mi mente de alguna forma. Y hasta ahora no podía haberme dado cuenta de lo que me pasaba. Siempre había sido Granger. Pero era mucho más fácil ignorarlo y atraer su atención de la única forma que me era posible. Odiándola.

-Tú no eres él.-respondo finalmente, intentando que me entienda.

Ella sacude la cabeza ligeramente, pero no dice nada más. Echa a andar en dirección al salón y yo me limito a seguirla lentamente. Aunque las costillas hayan sanado, llevo un fuerte golpe. En cuanto entramos en la estancia, Potter y Weasel se callan. El pobretón me lanza una mirada de puro odio, que se la sostengo sin vacilar. No me importaría estrangularlo en este preciso momento.

-Vamos a zanjar este tema, ¿de acuerdo?-propone Potter, como siempre poniendo por delante su afán de líder. ¿Pero quién coño se cree que es? ¿El Papa?

-Yo no voy a zanjar nada. Tu amiguito me ha agredido en mi propia casa y no lo pienso consentir.-replico, esta vez asesinando al niño que vivió con la mirada.

-Estabas provocándome, Malfoy.

-No, tú venías a buscar pelea porque tu novia te ha dejado por mí.-replico con una sonrisita.

-¡Draco! Basta.-y esta vez es Granger la que me dirige una mirada congelada- Por favor, no os peleéis más, me estáis haciendo daño.

Joder, distingo en sus ojos el brillo de pequeñas lágrimas que desean salir a flote. Ese maldito gesto me ablanda siempre.

-Tú sí que me haces daño, Hermione, estando con este mortífago por voluntad propia.-repone Weasel, al parecer despechado- No te preocupes, ya me lo ha contado todo Harry. Si piensas que él te va a tratar como mereces, buena suerte.

-Espera, Ron…-le advierte la castaña, agarrando con suavidad su brazo, reteniéndole un momento. Tras ese gesto, mis ganas de estrangularlo se disparan alarmantemente- No te vayas. Quiero que hablemos.

-No quiero hablar contigo, a menos que termines tu relación con Malfoy.-le responde Weasel, haciendo un movimiento brusco para desquitarse de su contacto.

-Pero… ¿y lo de que intentaríamos volver a ser amigos?-replica Hermione, al parecer muy afectada por la situación. Potter y yo nos miramos furtivamente. Creo que lo único que nos une en este momento es la incomodidad.

El pobretón niega con la cabeza.

-Lo siento, pero eso es imposible-casi susurra él. Parece incluso triste, pero a mí no me engaña. Es un truco para que Hermione se compadezca y lo elija a él. Buen intento, Weasel- Tienes que elegir: o él o yo.

-Ron, yo…, yo…-tartamudea la castaña, totalmente aturdida. Pírate de una vez, Weasel, o no podré abrazarla nunca y hacerla sentir mejor. Cosa que no has sido capaz de hacer en todo el tiempo que estuviste con ella.

-No hace falta que digas nada más. Adiós, Hermione.-se despide de manera dramática.

Y tras una última mirada de decepción hacia Granger, sus ojos se posan en mí nuevamente, llenos de desprecio, pero no dice nada más y desaparece de mi vista hacia el pasillo.

-Bueno, será mejor que vaya tras él.-dice Potter al cabo de unos segundos.-Hablamos pronto, Hermione. No te preocupes, ¿vale? Todo se solucionará.-le acaricia cariñosamente la mejilla y sale tras la comadreja, dejándonos totalmente solos.

Hasta aquí por hoy!

Qué os ha parecido? La reacción de Ron ha sido lógica? Yo creo que sí, y que se ha quedado corto con lo que podría haberle hecho a nuestro querido Draco... suerte qe llegaran Herms y Harry en ese momento xD

Ya veremos las consecuencias de este suceso en la relacion entre nuestros protas y sobre todo, cómo afectara todo esto a Herms... En este cap. me he centrado sobre todo en lo referente a Ron, pero en el siguiente cap. habra muchos más acontecimientos, prometido!

Un besito a todos, gracias por leer! :D