Hola Dramioneros! :)

Que tal? Espero que tengáis ganas de leer un nuevo capítulo de este fic! Me llevado unos cuantos días escribirlo... Pero bueno, esta tarde al fin he tenido un momento de respiración y he acabado de ultimar unos cuantos detalles que me faltaban jeje. Es un poquito largo y me ha costado bastante perfeccionar los diálogos hasta que me he sentido satisfecha del todo xD

Como siempre muchisimas gracias por los comments y os animo a que sigais mandandome cualquier opinion!

Así que nada, os dejo con el cap! Espero que os guste! :D

CAPÍTULO 29

Pansy está sentada frente a mí con mirada meditabunda. Parece querer encontrar las palabras adecuadas para comenzar la conversación con buen pie. Yo espero pacientemente, aparentando calma, pero mi pulso está acelerado y me cuesta quedarme quieta. Realmente, no sé a qué atenerme con ella.

-Verás, Hermione.-comienza Pansy al cabo de unos minutos- Conozco muy bien a Draco, y aunque lo aprecio muchísimo como persona… Puedo afirmar que es un experto en manipular a las mujeres. En hacerlas creer en algo que no existe y en destrozarles después el corazón.

-¿Lo sabes por experiencia?-le interrumpo.

Ella me mira con esos fríos y oscuros ojos, sin cambiar tan sólo un ápice su expresión.

-Sí.-asiente finalmente. Y esta vez creo ver un brillo de dolor en sus ojos.

-¿Por qué me cuentas todo esto?-inquiero extrañada- Draco es ante todo tu amigo, ¿no? ¿No es esto traicionarle?

-Supongo que tus principios Gryffindor van totalmente en contra de algo así, pero para mí es algo diferente.-repone ella, con astucia- Si he decidido hablar contigo es por un motivo en concreto, por compasión femenina.

-No sé qué quieres decir.

-Hermione, en otros tiempos no me habría importado lo más mínimo que alguien te hiciera daño. Incluso me hubiera sentido bien. Pero ahora…-sacude la cabeza, haciendo que su melena se ondee con elegancia- Te conozco mejor. Y, ¿sabes? Me caes bien.-añade con una sonrisa superficial.

-Vaya, gracias por tu preocupación Pansy… pero no creo que sea necesaria. Draco y yo estamos bien. Todo va sobre ruedas.-le intento explicar pausadamente, no sin ocultar mi sorpresa. No imaginaba que Pansy pudiera llegar a confesarme su estima de alguna forma. ¿Lo dirá en serio?

-¿Estás segura? Porque yo creo que Draco no ha sido del todo sincero contigo.-voy a interrumpirle, pero hace un gesto para que le deje continuar- Por ejemplo, ¿te dijo por qué se acerco a ti la noche en que coincidimos en aquel pub?

Yo niego con la cabeza, incapaz de responder ante semejante cuestión. Supongo que se acercaría simplemente porque deseaba verme y hablar conmigo.

-Simplemente fue una apuesta con Greengrass y los demás. Le retaron después de que él se encargara de fardar sobre lo loca que estabas por él.-dice la morena, visiblemente molesta por la acción.

-Eso no puede ser…-murmuro cohibida.

-Sí, lo es. Además mencionó que la verdadera razón de vuestra "relación" era el interés. Sabía que ganándose tu confianza podría usar tu influencia de alguna forma. Y bueno, era perfecto teniendo en cuenta lo desconectado que había estado de la sociedad mágica…-continúa, poniendo los ojos en blanco.

-Eso es mentira, Pansy. No juegues conmigo, por favor.-le pido con voz ahogada, sin saber muy bien cómo reaccionar ante sus palabras. Si es verdad lo que me está contando, mi alma se partirá en dos aquí mismo.

-Dime, Hermione, ¿cómo ha conseguido Draco ser el nuevo profesor de Pociones? ¿Acaso has tenido tú algo que ver?-continúa ella manteniendo la calma.

-¿Cómo sabes qué…?-intento preguntarle, pero se me vuelve a adelantar. Parece que lo tiene todo muy pensado.

-Te escuché gritarlo a los cuatro vientos por el pasillo. Fue entonces cuando decidí hablar contigo. Merecías saber la verdad.-responde completamente seria.

-Pero Pansy, es tu palabra contra la de él. ¿Cómo sé que no intentas engañarme?-inquiero, aferrándome a la última esperanza de ser salvada del abismo del que estoy colgando tan solo de un hilo.

-Está bien. No quería recurrir a esto…-murmura con cierto dramatismo.

Y entonces saca su varita y susurra un hechizo que no consigo llegar a identificar.

-Vas a escuchar un trozo de la conversación que tuve con Draco.-anuncia Pansy tratando de aparentar indiferencia.

De la varita comienza a brotar una imagen borrosa que poco a poco se vuelve más nítida, reflejando los rasgos afilados del rostro inconfundible de Draco. Parece molesto, incómodo. Sus ojos grises dan la impresión de estar ocultando algo. Y entonces su imagen comienza a cobrar vida, como si estuviera presente entre nosotras. El rubio comienza a hablar.

"Por supuesto que no la miro de ninguna forma. Ella no significa nada para mí. Sólo estaré con Granger hasta que sea necesario. Sabes perfectamente que actúo por pura conveniencia…"

La imagen se esfuma entonces, y con ella mi corazón, el cual acaba de quebrarse en mil pedazos al observar a ese Draco Malfoy. El frío, indiferente y manipulador Malfoy de siempre, que me hace daño de nuevo. Pero nada me había dolido todos estos años atrás como esto, de eso estoy segura. Me acabo de dar cuenta de que Pansy me contempla fijamente, esperando una reacción por mi parte. Pero no puedo, sólo quiero desaparecer de aquí y estar sola.

-Hermione… Sé que es duro verlo con tus propios ojos. Pero debía hacerlo, lo siento.-se disculpa la morena, tomando con suavidad una de mis manos.

-Gracias Pansy, pero necesito estar a solas en este momento.-respondo casi inconscientemente, quitando su mano de la mía y levantándome de la silla con rapidez.

-Está bien. Hasta mañana, Hermione. No olvides que me tienes aquí para lo que necesites.

Asiento con la cabeza imperceptiblemente y salgo a toda prisa del despacho, que ahora me parece demasiado pequeño y sofocante.

Atravieso la puerta del Ministerio como si estuviera sonámbula. No soy consciente de ninguno de mis movimientos. Sólo sé que estoy rota por dentro, y que no me importaría en este momento que alguien me lanzara un Imperius y abandonar así el terrible dolor que estoy sintiendo. Las lágrimas amenazan con salir de un momento a otro, pero no logro arrancar a llorar. Y me encantaría poder hacerlo porque este sentimiento es mucho peor. Es un vacío inmenso que no había experimentado en mi vida a causa del engaño y la gran decepción que siento.

Finalmente y tras divagar un rato sin rumbo, logro aparecerme como puedo en casa de Luna. Pero desafortunadamente, ella se encuentra justamente en la cocina y me ve nada más entro por la puerta de la casa. Lleva una sonrisa puesta a modo de saludo, pero en seguida se borra de su rostro al ver mi estado de absoluta desolación.

-Hermi, ¿qué te pasa?-me pregunta con evidente preocupación en sus ojos azules- Parece que hayas visto un fantasma.

-Luna, no me apetece hablar ahora mismo. Lo siento.-le respondo, intentando que la voz no se me quiebre y pasando ante ella lo más rápidamente posible.

Atravieso el pasillo como un alma en pena y por fin llego a mi habitación. Cierro la puerta y acto seguido me desplomo en la cama, imaginando por un momento que nada de esto es real, que sólo es una maldita pesadilla. Pero la imagen de Draco no admite discusión. Parecía tan diferente, tan… tan… tan Draco Malfoy. Dios, he sido una completa estúpida al pensar que había cambiado. Era evidente que me estaba utilizando, que jamás buscaría en mí algún tipo de afecto. Y como siempre ha tenido que venir la persona menos pensada para abrirme los ojos. La vida es tan irónica y cruel…

Pero, ¿y si Draco fingía? ¿Y si realmente siente algo por mí pero no quería reconocerlo? Eso me dice una vocecita dentro de mi cabeza, intentando darme algún tipo de esperanza a esto que todavía siento por el rubio. En ese caso, Draco seguiría siendo un completo cobarde, incapaz de aceptar lo que le pasa, incapaz de rebajarse y confesar que quiere estar con Hermione Granger, la sangresucia, sabelotodo y rata de biblioteca.

Ningún tipo de pensamiento me hace sentir mejor, así que me limito a dejar que las lágrimas fluyan, que el dolor se apague y que el sueño invada mi mente poco a poco…

OooooOOOOOooooOOOOOoooooOOOO Oooooo

Joder, Granger no me coge el teléfono. Sé que lo más probable es que esté ya durmiendo, pero hay algo que me inquieta. Quería hablar un rato con ella, darle las buenas noches… Lo de siempre. Me estoy acostumbrando demasiado a escuchar su voz antes de irme a dormir, y sé que suena patético, por eso no quiero pensarlo demasiado.

Así que aquí estoy, sin poder dormir, como un auténtico adolescente enamorado. Maldita sea… necesito verla y saber que todo va bien. Tengo un mal presentimiento, y me gustaría poder descartarlo. ¿Sería una locura presentarme en su casa? Al fin y al cabo, siempre viene ella aquí y Lovegood está perfectamente enterada de lo que hay entre su amiga y yo. Conforme más lo pienso, más me parece una locura. Pero al mismo tiempo, más desesperación se apodera de mí y las ganas de visitarla crecen desmesuradamente.

Casi inconscientemente, estoy poniéndome mi camisa gris preferida, a juego con los vaqueros negros. Estoy decidido a ver a Granger, y a poder ser, eliminar esta absurda angustia que siento y que me revuelve el estómago.

Recuerdo perfectamente dónde vive así que no tengo ningún problema en aparecerme justo en frente del portal. Es tarde, y puedo observar que la mayoría de las luces que provienen de las ventanas de la finca se encuentran apagadas y las persianas bajadas. No creo que sea buena idea llamar, así que utilizo mi varita e intento abrir la puerta por la fuerza. Pero mierda, es evidente que en este solar habita más de un mago. La puerta se niega a ser abierta sin una contraseña. Joder, joder… ¿Qué puedo hacer? Bueno… podría utilizar un hechizo de magia negra. ¿Por qué no? Al fin y al cabo no pretendo hacer algo malo, sólo colarme en casa de Granger, invadiendo su intimidad, y comprobar que todo sigue igual entre nosotros.

No sé por qué cojones estoy tan preocupado. Tal vez haya sido la charla con Blaise. Pero sigo sin entender por qué me afecta de esta manera. Pensando en estas cosas y con un hechizo rastreador consigo encontrar la dichosa puerta del piso de Lovegood. La 23. De nuevo vuelvo a usar el mismo hechizo para abrirla y me escabullo con sigilo por el apartamento. No es muy grande, pero hay un largo pasillo que conecta unas cuantas habitaciones y necesito saber cuál es la de Granger. Gracias a la función rastreadora doy enseguida con la puerta tras la que se encuentra la Gryffindor. Es la última del pasillo.

Respiro profundamente un par de veces, pensando en qué diablos estoy haciendo aquí. Pero ahora no voy a echarme atrás. Decidido, abro la puerta que me lleva a la chica de ojos almendrados. Está tumbada en la cama, tapada con una fina sábana blanca. Me voy acercando a ella con temor de despertarla, lo más despacio que me es posible. La ventana está abierta y hace que su pelo ondee ligeramente. Puedo darme cuenta de que su respiración es algo irregular, como entrecortada. Gracias a la luz de la luna distingo su rostro. Parece estar en tensión. Su mandíbula apretada, sus ojos cerrados con fuerza y ese ceño fruncido, le dan un aspecto de sufrimiento continuo. ¿Estará teniendo una de sus pesadillas? No lo sé, pero deseo despertarla y ver en su rostro una sonrisa. Viéndola en este estado me siento demasiado vulnerable, joder.

Con cuidado me siento en la cama, justo a su lado y acaricio su pelo despacio. Quiero que se despierte lo más relajada posible. Su expresión cambia parcialmente, cada vez menos tensa y entonces abre los párpados y pestañea un par de veces, sin poder creer lo que ve delante de sus ojos.

Súbitamente se incorpora y me mira con ojos desorbitados, como si yo fuera un espectro o algo parecido.

-¡Draco! ¿Se puede saber qué haces aquí?-baja la voz gradualmente, supongo que por miedo a despertar a su amiga la Lunática.

-¿Te he asustado?-intento disimular una sonrisa, pero es bastante divertida la expresión de su cara. Parece mezclar la vergüenza con la ira.

-No todos los días se me cuelan en mi habitación a media noche.-replica ella, enfadada- ¿Qué es lo que quieres?

-Bueno, no quería terminar el día sin que me felicitaras en persona por mi gran triunfo.-expongo con orgullo altanero.

-Pues enhorabuena, Malfoy. Ahora ya tienes vía libre para hacer lo que te venga en gana. ¿Por qué te molestas en venir? No, no pongas esa cara. Sabes perfectamente a qué me refiero.-añade cuando debe darse cuenta de mi total incomprensión.

Joder, parece que mi presentimiento era acertado. Algo ha pasado, y quiero saber ya mismo si tiene alguna relación con Pansy Parkinson.

-Si Pansy te ha ido con algún cuento…-intento aclarar, poniéndome en pie para marcar una prudente distancia entre nosotros, pero ella se levanta también y se enfrenta a mí, realmente furiosa y… ¿dolida? Dios, pero no puedo evitar fijarme en ese pequeño camisón de tirantes. Es realmente sexy. Joder, me está desconcentrando.

-¿Qué pasa? ¿No sabes qué decir?-inquiere ella, haciéndome volver a la realidad.-Supongo que ni siquiera puedes ser valiente ahora.

-Granger, ella simplemente quiere volver conmigo, ¿no lo ves? -reacciono finalmente, decidido- Quiere distanciarte de mí.

-No seas engreído, no todas estamos a tus pies.-repone la castaña con frialdad en sus ojos- Pansy quiere salvarme de ti.

¿Qué? No puedo creer lo que estoy escuchando. Debo estar alucinando.

-¿Cómo puedes creerla a ella antes que a mí?-pregunto intentando parecer lo más ofendido posible.

-Porque tiene pruebas.-me espeta ella con esos aires de sabelotodo que me irritan al máximo- Dime, Draco, ¿vas a negar que sólo te acercaste a mí por puro interés? ¿Que cuando te lanzaste a besarme en la pista de baile fue por demostrar que estaba rendida a tus pies?-y ahora veo dolor, mucho dolor en sus ojos. Están brillantes, y su rostro enrojecido por la tensión y la rabia.

-Es verdad, les dije eso.-asiento, incapaz de mentirle. Ella asiente con la cabeza, derrotada- Pero fue para protegerte. Sabía que no era buena idea contar mis verdaderas intenciones.

-¿Pretendes que me lo crea? –Inquiere con escepticismo- Vamos, Malfoy, que nos conocemos desde hace unos cuantos años. Sé que eres capaz de todo por ambición.

-Joder, Granger. Sabes que he cambiado.-le espeto, acercándome a ella con cuidado- ¿Crees que si no me importaras habría perdido el tiempo viniendo a verte? ¿Crees que me molestaría en discutir contigo?

La castaña me mira con desconfianza tratando de evaluarme. Sus acusadores ojos almendrados me perforan, pero le sostengo la mirada sin vacilar. Tiene que creerme.

-No lo sé. No confío en ti. Tal vez sólo estés jugando conmigo. Puede que te divierta volverme loca y hacer que sientas estas cosas tan contradictorias.-dice ella con voz débil.

Al verla tan vulnerable, me atrevo a cortar la distancia que nos separa y dejo mi rostro a tan solo unos pocos centímetros del suyo. Quiero besarla, quiero tocarla. Joder, quiero sentirla conmigo. Mis labios buscan los suyos con urgencia, pero en el último instante ella se retira y baja la vista al suelo. Debo haberme quedado con una cara de auténtico idiota.

-No, Draco. No puedo hacerlo.-casi susurra ella, con lágrimas en los ojos- Me has mentido. Creía que a partir de ahora irías con la verdad por delante, tanto conmigo como con los demás. Pero de nuevo has vuelto a ser el mismo cobarde de siempre.

-Hermione…-intento replicar, pero ella continúa sin piedad.

-Sin embargo, lo que más me duele es que no seas capaz de reconocer ante nadie que te importo de alguna forma. ¿Tanto te avergüenza? ¿No soy digna de ti y de tus amigos? Ya lo sé, soy la sangresucia y aburrida Hermione Granger. Es lógico que no quieras que nadie se entere.-y gira sobre sí misma, tratando de ocultar su rostro dolido de mí.

Intento aprovechar ese momento de silencio para pensar. La verdad es que aún no sé por qué he estado actuando así. Tal vez ella tenga razón y no quería admitir la verdad, porque en ese momento me parecía un gran disparate. En cambio, en Miami no había ningún tipo de problema. Estábamos entre muggles, nada importaba. No debíamos rendir cuentas a nadie. No podían juzgarnos. Pero ahora todo es diferente. Tenemos una reputación, un pasado y gente a nuestro alrededor que sabe demasiado.

-Mira, tienes que entender que en ningún momento dijimos que esto era una relación. Yo volví a Inglaterra, quería empezar una nueva vida y recuperar todo lo que había perdido. Defender una posible relación con Hermione Granger no entraba dentro de mis planes.-le explico con naturalidad.

Ella al fin levanta la cabeza y se seca las lágrimas con violencia.

-Lo que no entiendo es que tuvieras que despreciarme delante de ellos. Podrías habérselo ocultado, haber contado cualquier otra historia. Pero no humillarme. Eso lo hacía el antiguo Draco Malfoy.-repone la castaña, resaltando de una forma dura esas dos palabras que componen mi nombre- Pero tranquilo, si quieres volver a ser el mismo de antes, adelante. Solo que hazlo lejos de mí.

Sus ojos almendrados son fríos, intimidatorios. Ahí está la Hermione Granger valiente y luchadora de siempre. Esa leona admirada por unos y odiada por tantos otros.

-¿Eso quieres?-le pregunto con una suavidad amenazadora. Granger se limita a mirarme impasible, negada a responder- Muy bien. Esperaba un poco más de tu jodida comprensión, pero está visto que todas las mujeres sois iguales. En cuanto hay algo que no os gusta lo mandáis todo a la mierda.

-No, Malfoy. Eso lo has hecho tú solito. Ni siquiera has sido capaz de pedirme perdón por hacerme daño. Ni tampoco has reconocido que te equivocaste al actuar así. Es evidente que no te importo nada, así que hazme un favor y lárgate de aquí. No quiero serpientes venenosas en mi habitación.-añade con desprecio, entornando los ojos.

-Eso está hecho.-respondo sonriendo, fingiendo que no me importa nada.- Dulces sueños, Granger.-y salgo inmediatamente por la ventana, maldiciendo todo lo que se me viene a la cabeza.

oooOOOOooooOOOOOooooOOOOoooo OOOooo

Le odio, le odio, le odio, le odio…

Es una frase que se repite en mi cabeza y la causante de que mi cerebro no descanse absolutamente nada en toda la noche. No puedo dejar de visualizar la sonrisa irritante con la que se despidió el idiota, prepotente y egoísta, de apellido Malfoy. No quiero ver nunca más esos fríos y perturbadores ojos grises. Me hace tanto daño pensar en él…

No sé si siente algo por mí, pero si lo hace, lo demuestra pésimamente. No atisbé en él una pizca de comprensión, de arrepentimiento. No pareció importarle mi dolor ni mi tristeza. Más bien estaba entretenido en la forma de excusarse, queriendo justificar de alguna forma su comportamiento. ¿Por qué ha tenido que pasar esto? Creía que podríamos conseguirlo los dos juntos… Llegar a ser algo más. Formar una relación sólida y al mismo tiempo apasionada. Pero ha vuelto a salir a flote el orgulloso y cobarde Draco Malfoy. Aquel que tanto temía que volviera a renacer. Aunque tal vez nunca haya cambiado. Quizás me haya vuelto loca y he creído ver algo en él que realmente no existe… Pero sus besos han sido muy reales. Sus gestos cariñosos también… No ha podido fingir algo así, ¿verdad? No lo sé, pero es inútil este mar de pensamientos. No llegaré a ningún lado así.

Así que en cuanto amanece decido levantarme y acercarme al Ministerio para mantener la cabeza ocupada con lo que mejor se me da: el trabajo. Además de esta forma tengo una excusa para evitar a Luna. No es que me moleste su preocupación, pero no me siento con el valor de contarle lo sucedido y tampoco me agrada mentirle.

OOOooooOOOooooOOOooooOOO

Mi teléfono comienza a sonar a mitad de mañana. Una vez, dos y hasta tres veces. Justo cuando había logrado concentrarme y no pensar en la maldita serpiente… Ahí está él. Llamándome, cortando la escasa tranquilidad que me había proporcionado el ambiente de trabajo. Y aquí viene mi dilema moral. ¿Le cojo o no el teléfono? ¿Por qué insistirá tanto? ¿Le preocupa que le pueda ignorar?

A pesar de que una parte de mí está gritándome que no lo haga, que no se lo merece, finalmente decido coger el maldito teléfono durante el cuarto intento del rubio, simplemente porque la vibración del teléfono móvil me impide continuar con el informe.

-¿Qué es lo que quieres, Malfoy?-digo bruscamente, a modo de saludo.

-Quiero hablar contigo, ¿dónde estás?-me pregunta él, al parecer receloso.

-Trabajando, así que no me molestes.

-Muy bien, nos vemos en 5 minutos en la planta baja del Ministerio.-replica él con despreocupación. Y entonces cuelga el teléfono y dejo de escuchar su voz instantáneamente.

¿Pero qué se cree este rubio engreído? Estoy enfadada, dolida, y lo que menos tiene derecho a hacer es obligarme a hacer algo. Esa actitud tan dominante y egoísta me irrita de tal manera que acabo de romper la pluma con la que estaba escribiendo a causa de la rabia. Dios, me gustaría en estos momentos propinarle una buena bofetada en la cara y que se le borrara esa sonrisita arrogante. Y sí, creo que esa va a ser la razón por la que voy a decidir acudir a su encuentro. O eso es de lo que me quiero convencer a mí misma. Porque, no voy a ser tan tonta de acceder por el mero hecho de que esos ojos grises me tengan cautivada. No, no, no tiene nada que ver con eso.

Sin poder evitarlo, me peino un poco y recoloco mi ropa frente al espejo antes de salir por la puerta de mi despacho y dirigirme al ascensor. Perfecto, no hay nadie conocido. El trayecto hasta la planta baja se me antoja eterno y nada más abrirse las puertas del ascensor vislumbro una inconfundible cabellera rubio platino esperándome a unos metros de distancia. Se encuentra apoyado en la pared, vestido con una túnica verde oscura que me hace por un momento regresar al pasado y al colegio. Parece el mismo de siempre, aunque sí, he de reconocerlo. Está guapísimo.

-Sabía que vendrías.-dice el rubio con una sonrisa de satisfacción cuando me detengo a unos centímetros de distancia.

-Simplemente he venido para decirte que eres un idiota despreciable. Y que no tienes derecho a ordenarme nada después de lo de anoche. No quiero saber nada de ti, ¿lo entiendes?-comienzo, borrando esa estúpida sonrisa de su cara, tal y como me había propuesto. Voy a enseñarle a esta serpiente quien es la que manda aquí.

-Qué dura eres… Vas a hacerme llorar, Granger.-responde entonces él con sarcasmo. Entorna sus ojos antes de proseguir- Pero creo que ya hemos jugado bastante. ¿Por qué no vienes a casa y lo solucionamos de otra forma?-inquiere con una voz asombrosamente seductora. Ahora entrecierra los ojos, lo que le da un aspecto felino y demasiado sexy. Pongo de todo mi autocontrol y me concentro en el dolor y la rabia que me produce su presencia, dejando a un lado ese existente deseo carnal que amenaza con cegar mi sentido de la dignidad.

-Olvidas que yo no soy ninguna mujer fácil, Malfoy. Además, no te mereces absolutamente nada de mí.-le espeto en voz baja, a tan solo unos milímetros de sus labios. Él continúa sonriéndome alentadoramente, intentando atraparme. Pero no, esta vez no lo va a conseguir.

-¿Estás segura?-susurra, posando repentinamente sus labios sobre los míos e intentando abrir mi boca a la suya. Dejo que me invada por unos segundos, pero no consigue doblegarme. Estoy demasiado dolida por su actitud, y debo enseñarle que este no es el camino para ganarse mi perdón. Así que intento separarme de él, empujándole suavemente.

-Así no.-es lo único que consigue salir de mis labios.

-¿Por qué? Granger, lo deseas tanto como yo.-insiste él, rodeándome la cintura y volviendo a acercar su rostro al mío. Veo en sus ojos deseo y desesperación. Sus brazos me envuelven nuevamente, volviendo a la carga una vez más y yo intento soltarme, temerosa de que todo esto me haga olvidar el motivo por el cual continúo dolida.

-Déjame. ¡Déjame!-exclamo agobiada por sus intenciones. No voy a poder rechazarle por más tiempo si continúa intentando besarme y mirándome de ese modo. Pero entonces alguien se acerca a nosotros por detrás, haciendo que ambos nos sobresaltemos y nos separemos de inmediato.

-¿Qué está pasando aquí? ¿Te está molestando esta serpiente?-y observo totalmente atónita que se trata de Ron, que observa con furia la situación.

Oh, no... lo que faltaba. Esto no puede estar pasándome a mí. Definitivamente, el don de la oportunidad no es algo que me acompañe en mi vida. Algo me dice que esto no va a acabar bien…

Y hasta aquí llegamos hoy !
Bueno... ¿qué os ha parecido este cap.? Muchos sentimientos, discusiones y primeros momentos de pelea en la relación de nuestros protas. En resumen, Hermi está dolida y decepcionada. Esperaba que Draco ya no hiciera esas cosas... Pensaba que ya habría madurado de una vez. Por otra parte, Draco está confundido. Quiere que Herms le perdone porque ncesita estar con ella, pero al mismo tiempo su orgullo le impide reaccionar de la forma apropiada. Pero bueno, en el siguiente capitulo veremos qué pasa con todo esto. Sobretodo ahora que Ron acaba de presenciar una situación algo tensa...

Y no me enrollo más! :P Nos vemos en el siguiente, espero vuestros reviews! (Ya sabeis que me hacen muy feliz :D)

Un besito a todos!