Hola a todos y feliz año nuevo! :D
Ante todo mil y una disculpas por tanta tardanza, de verdad... Lo siento lo siento lo siento! Sé que ha pasado bastante tiempo, pero necesitaba un parón en todos los sentidos. Acabé los primeros exámenes tan agotada que decidí darme un par de semanas de vacaciones. Y claro, entre eso y las Navidades llenas de eventos familiares... me ha sido un poco difícil pensar en escribir. Pero bueno, ya he empezado a estudiar otra vez y con ello también a escribir! Así que no os preocupeis porque ya no pienso volver a estar tanto tiempo sin actualizar, prometido!
Espero que no os haya cansado la espera y que cojáis este nuevo capítulo con tantas ganas como yo. Aquí aún queda mucho Dramione por ver! :)
Os dejo con él!
CAPÍTULO 30
-No, Ron, tranquilo…- intento responder sin que me tiemble la voz debido la tensión del momento.
-¿Qué te importa, Weasel? Haznos un favor y dedícate a meterte en tus propios y aburridos asuntos.-responde Draco, en su tono condescendiente e irritable que suele emplear para los que considera inferior a él.
Ronald fulmina al rubio con la mirada y se acerca repentinamente a él en actitud amenazante.
-Como la vuelvas a tocar sin su permiso te juro que te mataré, serpiente asquerosa.-musita el pelirrojo con una voz fría como el hielo.
-No tienes por qué preocuparte. Aunque no lo parezca, Granger siempre agradece que la toque…-responde Draco con una sonrisa siniestra y dejando entrever sus alineados y blancos dientes.
-Eres un malnacido…-le insulta Ron cogiéndole por el cuello de su camiseta y acorralándolo a la pared con suma violencia. Todo está ocurriendo tan deprisa que simplemente no puedo reaccionar- ¿Quién coño te crees que eres? Yo te lo diré. No eres nadie, Malfoy. Ya no. Eres un traidor, perdido y desorientado. Sin familia, sin poder. No te queda nada. Y Hermione simplemente siente lástima por ti… ¿no lo ves?
-Ron, ya basta.-intervengo finalmente, interponiéndome entre ellos y obligándole a que me mire a los ojos. Ronald me sostiene la mirada durante un momento. Sus ojos llenos de puro odio parecen relajarse un poco al toparse con los míos y finalmente logro que afloje la fuerza con la que sostenía el cuello de Malfoy. El rubio se acomoda entonces como puede y comienza a respirar entrecortadamente. Parece que Ron lo ha dejado sin respiración. Por un momento siento verdadera lástima por él, pero esa sensación me dura muy poco, porque de pronto el rubio, completamente furioso decide lanzar un encantamiento contra Ron.
-¡Desmaius!-exclama Draco con energía, pero de la varita no llega a salir absolutamente nada- Pero, ¿qué…?
-Es inútil la magia aquí, Malfoy. Los hechizos no funcionan en este piso, lo prohibieron hace unos meses. Pero tú por supuesto no estabas al tanto de los últimos cambios.-le informa el pelirrojo con arrogancia.
-No importa, puedo romperte la cara igualmente.-responde el rubio acercándose a Ron con la agilidad de una auténtica serpiente. Y sin pensárselo demasiado, dirige su puño cerrado contra el rostro pecoso de mi amigo, pero éste es lo bastante rápido como para detenerlo con su propia mano y el ataque se queda en un intento.
-Vamos Malfoy, pegándome no vas a cambiar la realidad.-dice Ron mientras continúan forcejeando en la misma posición. Yo mantengo una distancia prudente entre ellos, sin atreverme a hablar todavía, pero me doy cuenta de que los magos y brujas que pasan a nuestro alrededor comienzan a mirarnos con curiosidad. Incluso algunos se quedan parados y cuchichean entre ellos.
-¿Y qué hay de ti, Weasel? ¿Acaso no es cierto que eras un don nadie antes de conocer al graaan Harry Potter?-replica Draco apartándose finalmente del pelirrojo pero sosteniéndole la mirada. Ahora la expresión del rubio vuelve a ser la de siempre. Tranquila, segura y llena de esa elegancia aristócrata tan suya- Reconoce que sin él no hubieras salido de esa pobreza inmunda en la que te encontrabas y que te vino muy bien hacerte su perrito faldero.
-¿Qué insinúas?-pregunta Ron casi en un susurro.
-Bueno, aunque tu vida haya mejorado bastante y tengas un hueco en el Ministerio… los dos sabemos que el héroe reconocido siempre ha sido y será Potter. Tú siempre serás su segundón, al que nadie recordará. El patético y fiel Weasel siempre a la sombra de su querido amigo Harry Potter.-continúa Draco con sus ojos grises destellando una diversión cruel. Ahora algunos magos y brujas han decidido acercarse a nosotros y forman un pequeño círculo a nuestro alrededor. Observan la situación tan expectantes como yo, sin interferir de ninguna forma.
Ante las palabras de Malfoy, Ron se muestra totalmente desencajado, sin saber exactamente cómo reaccionar. Sé que le ha dado en su punto débil y su provocación va a conseguir lo que quería, porque el rostro de Ron comienza a adquirir un color rojo alarmante y con ojos desorbitados acorta la distancia entre el rubio y él. Draco se limita a mirarle triunfante, con una de sus sonrisas más irritantes, esperando a que Ron actúe.
Y en el momento más inesperado, Ron empieza a sacudir con violencia al rubio y el círculo que nos rodea se llena de gritos ahogados.
-Te vas a arrepentir de esto, Malfoy.-murmura con fiereza, pegando su frente a la de él.
-Vamos, pégame y mancha tu reputación. Potter se encargará de arreglarlo en cuestión de segundos.- le increpa el rubio sin perder la frialdad ni un solo segundo.
-No pienso hacerlo, no te voy a dar esa satisfacción.-responde mi amigo, relajando un poco la postura y soltando despacio al Slytherin.
-Muy bien, entonces lo haré yo.-dice el rubio encogiendo los hombros. Y al segundo, saca de nuevo su puño con tanta rapidez que esta vez da de pleno en su objetivo y la nariz de Ron comienza a sangrar ante el impacto.
No puedo más, necesito intervenir de una vez, pero el miedo me tiene paralizada. Ahora Ron, entre sorprendido y furioso se limita a mirar a Draco, mientras que con una mano se toca la nariz ensangrentada.
-¿No vas a reaccionar? Entonces no me queda más remedio que seguir.-continúa el rubio con su actuación, esta vez fingiendo una terrible lástima. Y esta vez apunta con su otro puño al estómago de Ronald, quien cae al suelo tras el golpe, jadeando. Pero no se detiene y a continuación le propina un par de patadas más en el costado, consiguiendo que mi amigo aúlle de dolor. Yo también pego un grito de terror ante lo ocurrido y me interpongo entre ellos, mirando a Malfoy desafiante.
-¡Ya basta, Malfoy! Él no quiere pelear.-sus ojos grises me observan con curiosidad, al parecer preguntándose qué quiero conseguir con esto.
-El otro día en cambio se plantó en mi casa y me estampó contra la pared usando su varita.-me espeta él- ¿No tengo derecho a devolvérselo?-añade, dirigiéndose a nuestro inesperado público.
Los murmullos crecen ante la pregunta y algunos asienten con la cabeza, defendiendo al Slytherin. Otros en cambio lo observan con odio, recordando de quien se trata.
-¡Por supuesto que no! Esto es una completa locura. Vete de aquí, Malfoy.
-¿Y por qué debería de hacerte caso?-levanta una ceja, divertido.
-Porque no te conviene nada de esto. No cometas una estupidez.-digo, intentando hacerle entrar en razón. Puede perder el puesto de trabajo que recientemente ha conseguido si protagoniza una agresión a un trabajador del Ministerio.- Y porque te lo estoy pidiendo yo.
Sus ojos grises se encuentran con los míos en una mirada muda y sin palabras. Me taladra, me perfora, pero no vacilo ni un segundo. Quiero hacerle entender que esto solo va a complicar las cosas entre nosotros, he de hacerlo. Porque al fin y al cabo este estúpido Slytherin me importa más de lo que desearía.
Finalmente y tras unos segundos de pura tensión silenciosa, el rubio asiente con la cabeza y se retira, dirigiéndome una última mirada tan intensa que consigue ruborizarme. Poco a poco, el círculo de personas se va deshaciendo y a los que se quedan los intento tranquilizar de alguna forma, pues en sus expresiones es evidente que reina la preocupación por mi amigo.
-No ha pasado nada, tranquilos. Todo está arreglado.-les informo con timidez, agachándome y comprobando el estado de Ronald. El pobre me mira de soslayo, algo débil por los golpes recibidos y con la nariz todavía sangrando un poco- ¿Estás bien?
-Sí, eso creo.-responde él, apoyándose en mí para poder incorporarse. Yo le ayudo a levantarse con cuidado- Hace falta mucho más que eso para hacerme daño.-intenta hacerse el duro, pero no deja de sujetarse el costado y no puedo evitar sentir el impulso de abrazarlo, pero me contengo.- En mi despacho tengo unas cuantas pociones revitalizantes, en seguida estaré como nuevo.
-¿Seguro? Podemos ir a San Mungo en un momento.
-Tranquila, no pasa nada, en serio.-responde él tocándose las costillas y lanzando una maldición- Pero no quiero que veas más a Malfoy, no es seguro para ti.
-Ron, no necesito que nadie me proteja. Sé cuidar de mí.-replico intentando no parecer demasiado brusca.
-Está bien. Pero si te hace algo… dímelo, por favor.
-Pero…dijiste que… bueno…-trato de explicarme como buenamente puedo, pero no me salen las palabras y me quedo trabada, dejando escapar un suspiro algo avergonzada.
-Sé lo que dije. Pero me importas, Herms, y eso no puedo cambiarlo de la noche a la mañana.-musita Ron en voz queda, esta vez con sus ojos fijos en los míos. Su intensa mirada me consigue intimidar, así que me limito a asentir con la cabeza.- Nos vemos pronto. Cuídate, por favor.
Me da un apretón cariñoso en el hombro y se retira finalmente en dirección al ascensor. Doy de nuevo un suspiro para intentar acompasar mi respiración y me dirijo fuera del Ministerio para respirar un poco de aire, porque lo necesito. Pero desgraciadamente no tengo tiempo para reflexionar demasiado sobre lo sucedido porque me encuentro de lleno con Draco y su mirada penetrante y perturbadora.
-Hermione.-susurra mi nombre despacio, y no puedo evitar reprimir un escalofrío. Parece sorprendido de verme.
-¿Qué haces todavía aquí?-digo sin intentar disimular el fastidio que me produce su presencia. No tengo fuerzas para enfrentarme a él después de esto.
-No lo sé.-responde, creo que con sinceridad. Por un momento su expresión perdida me produce lástima, pero en seguida recuerdo lo dolida que me siento y esa compasión se evapora.
-Yo tampoco lo sé, pero deberías irte y reflexionar porque la verdad es que estás actuando como un auténtico idiota.
-Tu amiguito me ha provocado, Granger. No olvides todo lo que ha dicho, por no mencionar la escenita del otro día en mi casa.-repone él, arrastrando las palabras como de costumbre.
-No te justifiques.-le replico con reprobación.
-No pienso aguantar sus gilipolleces más, ¿entiendes? Si está celoso que se suba por las paredes.-dice con desprecio.
-Yo tampoco pienso aguantar las tuyas, así que más te vale cambiar tu comportamiento.-replico con los brazos cruzados, intentando mostrarme firme.
-¿O qué…? ¿Vas a romper conmigo?-inquiere el rubio en tono burlón.
-No hay nada que romper, Draco. Porque ahora ya no hay nada entre nosotros. Al fin y al cabo eso es lo que les dijiste a tus amiguitos, ¿no?
El rubio me observa desconcertado, sin saber si ha de creer en mis palabras o no.
-No confío en ti. Así que si quieres algo de mí vas a tener que ganártelo antes.-le explico con frialdad. Voy a enseñarle que hacer daño a Hermione Granger desde luego que tiene sus consecuencias.
-Muy bien, leona.-asiente el rubio, sonriendo de medio lado.- Nos vemos.
Y sin una palabra más Draco se desaparece, dejándome sola, triste y al mismo tiempo aliviada. Por fin puedo pensar con claridad sin sus felinos ojos grises observándome. Pero, ¿de verdad quiero pensar? Me siento agotada mentalmente, no quiero darle más vueltas a lo mismo de siempre. Sólo quiero trabajar, eso es. No me vendrá nada mal concentrarme en unos cuantos informes y dejar de retener el insoportable aroma del Slytherin que aún me mantiene embriagada…
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
He inventado una excusa para no ir a trabajar a la tienda de escobas. No me apetece hacer absolutamente nada después de mi último encuentro con la sabelotodo Granger. Joder, pensaba que no me afectaría lo más mínimo algo así proviniendo de su boca, pero estaba equivocado. Estoy furioso, preocupado y… ¿es arrepentimiento esto que me aprieta el estómago y no me deja en paz? ¿Tendría que haber actuado de otra forma? Es absurdo, por supuesto que no. La comadreja se lo merecía por haberme provocado, por entrometerse entre Granger y yo, por querer quitarme lo que es mío. Eso le enseñará a no fastidiarme nunca más. Además no me creo del todo eso que ha dicho la castaña. Que entre nosotros ya no hay nada. Qué tontería, no va a poder aguantar el estar sin mí y lo sabe. Pero no sé por qué no llego a convencerme del todo. Mierda, creo que tengo miedo a perderla. ¿Desde cuándo tengo esta maldita necesidad por ella? Uf, creo que estoy empezando a volverme loco… Y eso me recuerda a mi madre. Tengo que ir a verla, lo sé. Pero ahora mismo no tengo fuerzas. Además me he quedado con ganas de darle una paliza a la patética comadreja. Y todo por culpa de Granger. Si no me hubiera mirado de esa forma… Mierda, no puedo dejar que haga esto conmigo. No soy el títere de nadie.
Cojo el Whisky del armario de las bebidas y me pongo una copa para calmarme y dejar volar mis pensamientos. Noto la inconfundible sensación cálida del alcohol pasando por mi garganta. A cada sorbo que bebo mejor me encuentro. Me siento liberado, con ganas de salir y comerme el mundo. Porque yo sigo siendo el poderoso Draco Malfoy, y no me importa una mierda lo que diga el idiota de Weasel. El tiempo demostrará quien de los dos triunfará en la vida, eso es. Sigo y sigo bebiendo, y la sensación de euforia va aumentando cada vez más. Tanto que finalmente decido salir de casa y buscar algo divertido que hacer.
La brisa fresca me devuelve un poco a la realidad y me permite concentrarme más en el rumbo que voy a seguir. Mmm… el pub del otro día me gustó, podría acercarme y ver si hay alguien conocido. Al fin y al cabo, no tengo nada mejor que hacer, ¿no? Granger no quiere saber nada de mí de momento, y mi preciado orgullo no me permite seguir persiguiéndola. Tengo mejores cosas que hacer que rebajarme de ese modo. Tarde o temprano acabará volviendo a mí, pero tal vez ya me haya cansado de la leona para entonces… Sonrío para mis adentros, convencido totalmente de mis suposiciones y por fin logro realizar el hechizo de aparición sin ninguna consecuencia. Sé que me he arriesgado, pero en este momento todo me da exactamente igual.
Por fin atravieso la puerta del "Aurors&me". El ambiente es cálido, pero no está tan lleno como la última vez a pesar de ser un viernes. Me deshago de mi cazadora y busco entre la multitud alguna cara conocida, pero no consigo ver con claridad a causa del whisky, así que decido acercarme a la barra y acomodarme un poco. No pasan más de unos cinco minutos cuando escucho a Nott gritar mi nombre.
-¡Draco! ¿Estás solo?-me saluda con entusiasmo, estrechando una de mis manos con fuerza.
-Sí, pero sabía que era muy probable que estuvieras aquí. No te pierdes ni una.-le dedico una sonrisa cómplice.
-Tú deberías hacer lo mismo, no sabes los bombones que estoy conociendo por aquí. De hecho estoy con unas amigas ahora… ¿te apuntas?-me propone con un guiño.
Por un momento me quedo callado, procesando la información. ¿Es buena idea? Voy algo borracho, probablemente beba más y sé precisamente que eso puede llevarme a… ¿A qué? ¿A divertirme? Es eso lo que quiero. Divertirme un poco joder, y olvidarme de las paranoias que salen de la cabecita de Granger.
-Pues claro.-acepto sin pensarlo ni un segundo más.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo OoOo
-Hermione, ¿puedo preguntarte cómo estás?-inquiera Pansy una vez que hemos recogido nuestras cosas tras un análisis del último informe que le he ayudado a descifrar.
-Sinceramente, no muy bien.-respondo finalmente, rindiéndome a ella. No sé por qué, pero estoy decidiendo confiar en Pansy. Al menos ella no me oculta nada.
Sus ojos negros me escrutan y me transmiten preocupación. Es evidente que quiere que continúe.
-Sabía que todo esto iba a ser complicado, pero pensaba que había cambiado de verdad.-confieso a duras penas, mientras caminamos por el pasillo en dirección al ascensor.
-Y ha cambiado algunas cosas, pero no las suficientes como para tener una relación con alguien. Es un orgulloso. Seguro que ni siquiera te ha pedido perdón.-adivina la morena, dejándome realmente sorprendida. Ella al ver mi cara asiente con la cabeza- Pocas veces lo hará. Se suele comportar como un niño malcriado.
-Lo conoces muy bien.-comento sombría, temiendo que todas sus palabras puedan ser ciertas.
-Demasiado, Hermione…-lanza un suspiro justo antes de que se abran las puertas del ascensor- Si quieres un consejo, ignórale. Tal vez así se dé cuenta de lo que ha perdido.
-Tengo muy claro que no voy a ir detrás de él, Pansy. No soy tonta.-respondo con una pequeña sonrisa.
-Por supuesto que no. Pero yo lo fui en su día… Así que no quiero que te pase a ti lo mismo.-y esta vez su expresión es la más sincera que la que había visto hasta ahora en ella.
-Gracias.
-No me las des.-realiza un gesto con la mano, como si quisiera mandar lejos mi agradecimiento- Por cierto, ¿haces algo esta noche?
-Pues lo cierto es que no. Estoy muy cansada y…
-¿Y vas a quedarte en casa deprimida porque Draco es un imbécil? Vamos, vente conmigo a tomarte una copa y así te despejas un poco.-me pide ella con voz de ruego, como si fuera una de sus mejores amigas. Yo me siento halagada, pero no me apetece nada salir y beber.
-Pansy, te lo agradezco pero…-intento negarme, pero ella me coge del brazo con entusiasmo y me lleva a rastras hacia la puerta del Ministerio.
-No acepto un no por respuesta.-y nos desaparecemos en un abrir y cerrar de ojos.
De nuevo me encuentro en frente del letrero morado del pub más famoso entre los magos. Pero esta vez no siento la misma excitación que entonces. No tengo ganas de bailar, de beber ni de recordar el reencuentro tan fabuloso que viví con la maldita serpiente. Porque a mi pesar, no puedo dejar de pensar en él ni un solo segundo, y no puedo entenderlo. Estoy dolida, decepcionada. Pero al mismo tiempo mantengo la esperanza de una reconciliación y una posible disculpa por parte del rubio. Algo que cambie esta perspectiva que estoy volviendo a tomar de él. Porque sino todo este sueño llegará a su fin, y de momento esa idea no puede tener sitio en mi mente.
Y bueno... hasta aquí he decidido llegar ! Sé que no ha sido demasiado largo, pero para comenzar de nuevo no quería aburriros demasiado. Han pasado algunas cosas importantes y decisivas que serán claves para los siguientes capítulos. El nuevo acercamientro entre Ron y Herms y el al mismo tiempo alejamiento entre nuestra pareja favorita, además de la doble actitud de Pansy...
Ya lo veremos en breves! Si os ha gustado no olvidéis de dejar vuestra opinión y muchísimas gracias por seguir mi historia de verdad.
Un besito muy grande a todos! :D
