Hola a todos! Ya he vueltooo! :D
Perdon perdon, he tardado un poquito más que de costumbre! Aunque os lo voy a recompensar con un capítulo más largo de lo normal jeje. Realmente el cap. lo escribí casi todo hace unos días, pero el estudio intensivo me impedia terminar... Y hoy me he obligado a hacerlo, porque el martes tengo el último y claro, este fin de semana ya me iba a resultar imposible.
Y bueno, antes que nada me gustaría agradeceros los reviews que sé que no he contestado, pero aprovecho esta actualización para ello ;)
sammR: Estoy de acuerdo contigo. El orgullo muchas veces se interpone en nuestra felicidad... Me siento identificada con Draco en ese aspecto, aunque yo lo he conseguido cambiar con el tiempo jeje. Será capaz Draco de cambiarlo también? Porque llega un momento en que te debes plantear si merece la pena mantener el orgullo intacto o perder algo importante en tu vida. En fin, ya veremos que ocurre con este rasgo característico del Slytherin.
AshokaMalfoy9: jajajaj siempre me río muchísimo con tus comments! Se nota que vives la historia y los personajes :) Te doy la razón, a veces Malfoy se lo merece porque a la vista de los demás parece un completo insensible! Aunque nosotras sabemos que no es así, y que el corazoncito del rubio es mucho más grande de lo que él quiere aparentar, solo que todavía no lo sabe. Nos sorprenderá Draco en los siguientes capitulos? Y en cuanto a Pansy, sinceramente no creo que sea mala persona... Siempre la he visto como a una pobre chica enamorada, jajaj. Me da un poquito de pena, la verdad. Igual en este cap. te cae un poquito mejor :)
Minerva91: Creo que si que te he entendido jeje. Draco no da la cara cuando tiene que darla... aunque yo lo comprendo porque después de tanto tiempo, al querer recuperar tu vida y tu circulo social... Debe ser dificil reconocer ante tus superficiales amigos que te ilusiona estar con Hermione Granger, cuando ni tu mismo sabes lo que te pasa con ella. Así que entiendo a Draco en ese aspecto, pero debería haber sido mucho más sensible con Herms cuando ella se entera... Y nada, también darte la razón en que Draco no sabe en quien puede confiar. Pensaba que nunca iba a necesitar a nadie para que le aconsejara o guiara en determinados momentos, pero despues de haber estado con su tía... que actúo como una verdadera madre con él, pues ahora no sabe conducirse él solito ... Y mas teniendo en cuenta todas estas nuevas sensaciones que está encontrando en Hermione jiji. Pobrecito Draco! A ver si espabila un poco! :)
azu23blood: Me alegro que te gustara el cap. jeje. Sí, la ruptura es oficial y tendra que durar un poco... espero que no os aburráis mientras tanto! Y sí, alguno de los dos deberá de dar el primer paso... pero me temo que Hermione no estará muy por la labor nose por que... xD
Guest: Holaaa! :) Antes que nada, eres mariapotter2002? Porque creo que si, pero no estoy segura del todo jajaj Como no me salia tu nombre!
Bueno muchas gracias gracias, me ilusiona mucho que te pareciera el mejor cap. hasta ahora porque la verdad es que es muy importante para la historia! Espero poder mejorarlo en otro capitulo :) En cuanto a Dryadeh, completamente de acuerdo! No creo que los Dramione fueran lo mismo sin ella. En el fondo, pienso que nos ha inspirado a todas para hacer más y más fics sobre esta pareja. De momentoi solo me he leido sus dos fics más largos, Lija y Terciopelo y Dormiens. Y los dos me han parecido fantásticos. Quiero leer los demas cuando tenga tiempo jeje. Ahora estoy leyendo uno que se llama WANTED y que es bastante oscuro, mucho más duro y que toca temas más delicados jeje. Pero de momento me está gustando bastante. Si conoces alguno que iguale a los de Dryadeh no dudes en compartirlo conmigo porfi !
Sobre el fic de Promethea, estoy de acuerdo contigo en que al final es muy surrealista. Pero bueno, aun así me lo leí y me termino gustando. A veces me gustan cosas raras y no convencionales jeje. Además su tono irónico me hacia gracia, además de las pruebas que les hacian en el colegio. Tenia su encanto jajaj.
Y nada mas, perdon por tardar esta vez un poquito más! SOn los malditos examenes que no terminan nunca xD
Un besito muy grande y gracias por tu constante apoyo! :D
valeria: holaaa! :) Jajaj me alegro mucho de que te este gustando :) siempre he opinado que los amores imposibles o prohibidos son los mas interesantes... la historia te consigue atrapar porque sufres con ellos, y eso hace que sea más emocionante. Y como, un Dramione ha de tener estos aspectos, porque Draco Y Hermione son polos opuestos, predestinados a no estar juntos y con demasiadas diferencias. Eso tambien lo hace mucho más bonito. Como dos personas que se detestaban pueden llegar a enamorarse jeje. Y tambien me ilusiona mucho que pienses que estoy describiendo bien a Draco, porque la verdad es que es dificil ponerse en su piel! Sobre todo es lo que tu dices, tiene mucha confusion en su interior. Ha tenido que cambiar tantas cosas a la fuerza... Pobrecito! Es que me encanta su personaje :)
Y nada más, espero que para ti tambien sea un feliz año! uN beso!
Queen Scarlett:Hola y bienvenida! :) Me ha emocionado mucho tu review, muchas gracias! Me alegro de que te guste y te emocione, porque eso es exactamente lo que pretendo. Asi que nada te espero en este capitulo y puedes dejar tu opinion cuando quieras, que sera bien recibida. Un besito! :)
CAPÍTULO 33
Es un nuevo día, un día sin Draco. Y eso sólo consigue deprimirme… No tengo fuerzas para afrontar 24 horas más sin él. Aún no estoy preparada, y eso me preocupa. ¿Cómo puede ser que en tan poco tiempo me haya acostumbrado tanto a su compañía? Por Dios, tan sólo hace dos semanas desde que volví de Miami… Pero parece que haya transcurrido muchísimo más. Porque han pasado demasiadas cosas. Cosas que no he podido asimilar todavía. Como por ejemplo, que estoy completamente enamorada del príncipe de Slytherin. Y sí, eso tal vez ya lo sabía. Pero es la primera vez que me enamoro de verdad, y no imaginaba que las consecuencias de un desengaño fueran tan terribles. Por eso tengo miedo de recaer. De volver al camino de la amargura, de la impotencia, del pesimismo que arrastré inmediatamente después de la guerra mágica. Y ahora que por fin había logrado volver a ser yo misma… No puedo dar un paso atrás. He de hacerlo por mí.
Así que poniendo de todo mi empeño, he conseguido salir de casa por mi cuenta y visitar el Callejón Diagon. Es todo un logro, teniendo en cuenta que lo que siento en cada momento es unas irrefrenables ganas de llorar. Pero en fin, la inercia me ha llevado a donde estoy: la Biblioteca Central. No podía ser de otra forma, pues si hay algo que se mantiene intocable en mí, es que entre libros me siento...bien. Así que atravieso el umbral y me dejo llevar por las diferentes secciones, todas ellas dedicadas al estudio de la magia en sus diversos ámbitos. Esta biblioteca se podría decir que es la más grande de toda Inglaterra, y doy gracias a ello. Me pierdo en cada rincón, respirando el aroma tan peculiar de libros antiguos y desgastados, libros recién impresos, madera de época y lo más importante de todo: gente culta e inteligente. No puedo imaginar un ambiente más gratificante que éste.
Pero no he venido únicamente a mirar. He de buscar información para un nuevo e importante informe que he de entregar en persona al señor Grey. Así que sin dudar ni un momento más, me dispongo a hacer trabajar a mis neuronas. Es lo mejor que puedo hacer, concentrarme en el trabajo y rendir al máximo. Lo que sea con tal de no pensar en el rubio.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Y por fin he terminado.
Reviso por cuarta vez el informe, asegurándome de que está totalmente impecable. Y así es, incluso yo misma estoy sorprendida de la perfecta redacción. Ahora que me encuentro un poco mejor tras sentir esa satisfacción ante un buen trabajo realizado, puedo permitirme un poco de tiempo para descansar.
Salgo de la biblioteca con la intención de disfrutar de un refrescante helado en Florean Fortescue. Hace un día radiante, aunque he de reconocer que el azul del cielo inglés no es tan intenso como el de Miami. Mierda, no he de pensar en eso. Me trae demasiados recuerdos… Y es que parece que fue ayer cuando vi a Draco por primera vez. Estaba bañándose en la playa, lejos de mí. Sus elegantes movimientos al nadar y sus músculos tan bien definidos hicieron despertar mi curiosidad. Recuerdo que imaginé cómo debería ser su cara, pero la verdad es que no acerté en absoluto. ¿Cómo iba a saber que se trataba de él? Y cuál fue mi sorpresa cuando escuché su inconfundible voz pronunciar mi apellido, con ese deje arrogante al final de cada palara tan particular… Pero más impactante fue depositar mi mirada sobre el rubio. Era él, pero al mismo tiempo no lo era. Estaba tan cambiado… La piel le brillaba, luciendo un moreno bronceado muy atrayente. Su pelo rubio le caía con gracia sobre los ojos, dándole un aspecto rebelde y juguetón. Y sus ojos de hielo… Eran un reflejo del mar. Tan cristalinos y tan fríos al mismo tiempo. Tan magnéticos como tentadores. Y su mueca o casi sonrisa de autosuficiencia incluso me pareció sexy, aunque no lo quise reconocer en su momento.
-¡Hermione!-exclama una voz justo detrás de mí.
Doy un respingo por esta repentina vuelta a la realidad y me sonrojo súbitamente por haber estado pensando en cosas que no debería. Chasqueo con la lengua en señal de reprobación y a continuación me giro para encontrarme de frente con mis dos queridos amigos. Ahí están Harry y Ron. Se acercan a mí con sus mejores sonrisas, y eso no hace más que traerme otro tipo de recuerdos. Y es ese tipo de recuerdos lo que necesito ahora mismo: donde no aparezca el dichoso Draco Malfoy.
-¡Chicos! ¿Qué hacéis por aquí?-inquiero con sorpresa tras intentar devolverles la sonrisa.
-Estábamos investigando en el Callejon Knokturn.-responde el moreno en tono misterioso.
-¿Los dos? ¿Desde cuándo trabajáis juntos?
-Bueno, hoy ha sido una excepción. Resulta que hay un yonki loco que se dedica a traficar y a consumir polvos de Doxy en plan adictivo. Es un peligro nacional…-explica Ron en su habitual tono que intenta sonar serio y profesional.
-Está causando muchos problemas entre los muggles. Lanza todo tipo de hechizos a diestro y siniestro. Creemos que se trata de un exmortífago trastornado.-continúa Harry- Pero ya lo hemos atrapado, así que puedes estar tranquila.
-¿Y tú que hacías por aquí?-pregunta el pelirrojo con recelo. Tal vez esté pensando en por qué no estoy con Malfoy.
-Vengo de buscar información en la biblioteca. Para un informe que he de entregar.-respondo, intentando aparentar que todo va sobre ruedas.
-¿Sólo te dedicas a eso? Qué coñazo… Percy hacía lo mismo.-comenta Ron sin malicia, a lo que yo respondo con un pequeño puñetazo en el hombro.
-¿Y ahora qué ibas a hacer?-inquiere Harry en tono despreocupado- Porque hace un día muy bueno… Un día perfecto para que el trío dorado se tome un helado.
El moreno enseña los dientes en una de sus mejores y más sinceras sonrisas. Es evidente que desea pasar tiempo tanto con Ron como conmigo. De hecho, yo también los echo de menos. Esos momentos especiales junto a ellos que no he podido disfrutar todavía a causa de la maldita guerra y sus inesperadas consecuencias.
-Has leído mis pensamientos.-respondo con simpatía. Y dicho esto, los tres comenzamos a caminar juntos hacia la mejor heladería mágica de Londres.
oOoOoOoOoOoOoOoOo
-He de pedirte un favor.-comienzo, situándome en frente de mi amigo.
Me he citado con Zabini en su casa antes de irme a Irlanda. Quiero aclarar unas cuantas cosas con él antes de mi viaje exprés a casa de mi tía. Así que le he enviado un mensaje en tono de urgencia y me ha invitado, no sin dejarme bastante claro que me iba a matar como no fuera algo de suma importancia. Le acababa de fastidiar una cita con una de tantas "amiguitas" con las que se dedica a tener sexo pervertido y desenfrenado.
-Tú dirás.-responde Blaise con su mirada oscura interrogante.
-Bueno… lo que quiero es…-comienzo algo inseguro, sin saber cómo decirlo sin que suene patético- Necesito que… vigiles a Granger cuando yo no esté. -Ya está, ya lo he dicho. El problema es que en voz alta ha sonado mucho peor de lo que me temía. Parezco un jodido acosador.
-¿Cómo? No he entendido bien…-dice el moreno, al parecer tomándoselo a risa- ¿Puedes repetírmelo?
-Joder, Blaise. Ya me has oído. Quiero que me informes de lo que haga en todo momento. ¿Tan difícil es de comprender? Ni que fueras Crabbe o Goyle…
Mi tono mordaz consigue que el moreno me lance una mirada hostil.
-No seas imbécil. Simplemente no lo entiendo… Sólo te vas unos días. Granger no se va a suicidar porque no estés tú rondándole.-replica Blaise, sacudiendo la cabeza. Y por su expresión diría que piensa que estoy volviéndome loco.
-Ya lo sé. Pero necesito saber qué hace y con quién.-respondo en voz queda, zanjando la cuestión de una maldita vez. En momentos como éste echo de menos a Crabbe y Goyle. Y es que aunque fueran unos completos lelos, al menos no me cuestionaban joder.
-¿Tanto te importa? Pues no te vayas, Draco. Si la has cagado, insístele hasta que no aguante más y caiga de nuevo a tus pies. Dile lo que quiere oír, siempre lo has hecho y ha funcionado.-dice mi amigo encogiendo los hombros. Y sí, he de admitir que lo que dice tiene toda la lógica del mundo. Pero las cosas no son tan sencillas como parecen.
Me remuevo nervioso en el sofá de terciopelo verde de la familia Zabini. No sé por dónde salir, no quiero darle demasiadas explicaciones, porque ni yo mismo sé lo qué me pasa. Bebo un trago del vino que me ha ofrecido Blaise, intentando ordenar mis pensamientos.
-El problema es que no sé si es eso lo que quiero.-confieso a duras penas, dejando mi orgullo un segundo al margen. Al recibir una mirada expectante de mi amigo, sigo hablando- Es decir, no tengo claro si quiero seguir… con ella.
Si hay algo que seguir, claro. Porque no puedo ponerle nombre a esta tan extraña relación que he mantenido con Granger desde que nos acostamos esa noche en mi suite del Hotel.
-¿Cuál es el problema tío? Cuando te canses o no te guste lo que veas la dejas y punto. Como siempre has hecho.-expone él siguiendo tan desconcertado como al principio.
-Esta vez es diferente.-musito en voz queda, sin saber qué coño quiero decir con eso. ¿Diferente en qué? Blaise tiene razón, todo debería ser así de fácil…. Pedirle perdón, prometerle que todo cambiará, que no me comportaré como un estúpido de nuevo. Hacerla caer otra vez en mis redes de cualquier manera, aunque no vaya a cumplir mis promesas. Aunque vuelva a hacerle daño con cualquier otra gilipollez. Aunque me canse de ella dentro de un tiempo. Eso sería lo más fácil, sí. Pero no puedo hacerlo, y no sé por qué.
-Ya veo….-murmura mi amigo, lanzándome una mirada cómplice y esbozando una lenta y siniestra sonrisa- Estás pillado por ella, ¿no es así? Dios, Draco… ¡nunca pensé que viviría este momento contigo!
Blaise se carcajea durante unos segundos, al parecer muy divertido por el supuesto descubrimiento que acaba de hacer.
-Lo siento, tío, pero… no puedo creerlo. Es normal que estés acojonado.-dice con un suspiro final, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano- Yo lo estaría. Sobre todo teniendo en cuenta que es Hermione Granger. Si le haces cualquier cosa, Potter se vengará.
-Cállate, joder. ¿Vas a hacerme el favor o no?-le pregunto perdiendo la poca paciencia que me queda.
-Sí…sí…. Te mantendré informado, no sufras.-responde sin poder evitar soltar una risita.
-Y que no se dé cuenta.-añado, fulminándole con la mirada.
-Lo que tú digas.-asiente Blaise con solemnidad. Y dicho esto comienza a reírse de nuevo sonoramente. Yo espero pacientemente a que sofoque su ataque, hasta que con un suspiro final logra calmarse.- Por cierto… ¿de qué te va a servir ver a tu tía muggle?
-De nada. Sólo quiero alejarme de aquí.-respondo en tono cortante. Y es que Blaise, por muy poco selectivo que sea en cuanto a mujeres, todavía no comparte conmigo la "igualdad" entre los linajes de sangrepura y el resto del mundo. No se lo reprocho, yo antes pensaba exactamente igual. Pero es lo que tiene vivir sin magia durante prácticamente un año y no espero que lo entienda. Así que, ¿para qué hablar más de la cuenta? Al fin y al cabo siempre he sido así. Pocas veces he contado a alguien mis problemas, no soy de los que necesitan un hombro en el que llorar.
-Vale. Pues espero que tengas suerte…. Dios mío, ¡Hermione Granger!-repite rompiendo a reír una vez más, sin control.
-Ni se te ocurra ir contándolo por ahí. Mantén tu bocaza cerrada, ¿quieres?-le ordeno con brusquedad. Y sin poder soportarlo más me levanto del sofá con intención de salir de aquí cuanto antes. Zabini me pone de los nervios cuando le entran esos ataques de risa.
- Buen viaje, tío.-logra decir conteniendo una risita ahogada.
OOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
Y no está siendo precisamente un buen viaje. Hay turbulencias todo el tiempo, y no es que tenga miedo a los aviones pero… me acojona que haya un accidente. Suerte que este tipo de aviones sean propulsados con magia. Y es que ahora que he vuelto a recuperar mi posición de mago, no pienso mezclarme más con muggles a no ser que sea absolutamente necesario. No es que me importe tenerlos cerca, ahora no me dan repulsión ni pienso que haya tratarlos como esclavos, pero… cuanto menos me relacione con ellos, mejor. De esta manera quizás me cueste menos volver a mi vida de antes. Aunque me recuerdo a mí mismo que en este momento estoy viajando para ver a mis únicos familiares muggles… Una buena forma de recuperar mi personalidad. Bien, Draco, bien.
En ese momento pasa la azafata y me sirvo con un zumo de calabaza frío. Mmm, sabe igual que el del expreso de Hogwarts. No es para menos, éste era el vuelo más caro que podía coger. Y es que cuando uno está acostumbrado a lo mejor… simplemente no puede hacer otra cosa que disfrutar del lujo en todos los sentidos.
Me recuesto en el enorme asiento y me dejo llevar por mis pensamientos.
No sé por qué he tomado la decisión de ver a mi tía Vivian. ¿Qué espero encontrar allí? ¿La respuesta a lo que me pasa con Granger? ¿La manera de empezar de nuevo? Pero en fin, ya consiguió darme un camino que seguir cuando estaba tan perdido en el maldito mundo de los muggles. Tal vez sea una completa locura, pero… ¿podría hacerlo de nuevo?
Y lo más importante… ¿podría quitarme de la cabeza la estúpida idea de que necesito a Hermione Granger? Joder… Intento no pensar en ella, pero no deja de dar vueltas en mi cabeza. ¿Qué estará haciendo ahora? Trabajar, tal vez. Es una adicta al trabajo, y después de la decepción que se llevó… debe de estar intentando distraerse. Pero también se me ocurren otras formas de distracción. Cierro los puños con fuerza al imaginar a Granger conociendo a otro chico, o incluso siendo abrazada por la comadreja. Joder, no había pensado que tal vez en este momento de vulnerabilidad Weasel pueda acercarse de nuevo a ella. Mierda, mierda, mierda… Espero que Blaise cumpla su palabra y vigile todos los movimientos de la Gryffindor. Estoy obsesionado, lo sé. Y no puedo evitar odiarla por ello. ¿Qué me has hecho, Granger?
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
-…y Ginny dijo que lo más seguro es que tenga que viajar a Roma… Espero que me concedan el permiso y pueda visitarla a menudo.-comenta Harry. Pero escucho su voz un tanto lejana… Lo cierto es que hace un rato que no presto atención a lo que hablan mis amigos. Tengo la mente en otro sitio, y me reprendo mentalmente por no estar disfrutando de su compañía. Seguramente me arrepienta de haber estado así, pero no puedo evitarlo.- ¿Hermione? ¿Estás escuchándome?
-¿Eh? Sí, sí… ¿Por qué tiene que irse a Roma?-inquiero con energía, tratando de disimular mi poca atención.
-Ya lo he dicho antes...-se queja el moreno, frunciendo el ceño- Va a estudiar allí la carrera de periodismo. Siempre le ha gustado el italiano, y es una oportunidad muy buena de aprender.
-Entiendo.-digo a modo de respuesta. No es que tenga mucho interés en hablar de Ginny, pues también me duele la situación en la que nos encontramos. La considero todavía una de mis mejores amigas, pero algo se ha roto entre nosotras… Y puede que sea definitivo.
-Bueno, chicos, el trabajo me reclama. ¡A ver si quedamos más veces!-se despide Harry, dejando sobre la mesa unos cuantos galeones por su helado de chocolate.
En cuanto Harry se va, entre Ron y yo se forma un denso e incómodo silencio en el que nos dedicamos a terminarnos nuestro helado. De reojo veo las miradas furtivas que me lanza el pelirrojo. Intuyo que quiere decirme algo y no se atreve… Es su forma de comportarse en situaciones así. Finalmente y algo vacilante, Ron decide hablar.
-Hermione… no he querido decir nada delante de Harry, pero te noto rara. Estás distante, pareces triste… ¿Te pasa algo?-dice Ron pronunciando lentamente cada palabra, como si tuviera miedo de mi reacción.
-¿Por qué dices eso? No me pasa nada, Ron.-respondo con una sonrisa forzada, volviendo a comer helado. No me gusta por donde está yendo esta conversación. Puede que me derrumbe antes de lo que imaginaba.
-Vamos, a Harry tal vez se lo puedas ocultar… Pero no a mí.-insiste el pelirrojo, lanzándome una mirada inquisitiva- Dime, ¿te ha vuelto a hacer algo ese malnacido?
Diviso la ira contenida en los ojos azules de mi amigo, y sé que no es buena idea hablarle sobre Malfoy… Si le cuenta lo que ha pasado, probablemente salga a buscarlo y no se detenga hasta haberle roto el cuello.
-No, Ron… no me ha hecho nada. Pero hemos terminado.-le explico en voz queda. Al menos no le he mentido del todo.
Pretende disimularlo, pero Ron acaba de recibir la noticia como un regalo. Creo que siente ganas de sonreír, pero se contiene. No sé por qué, pues lo entendería perfectamente. No ha de disimular conmigo. Aún así, no decido comentar nada al respecto.
-Y… ¿es por eso que estás triste?-pregunta suavemente.
Me limito a guardar silencio, porque creo que es evidente la respuesta y si continúo hablando, lo más probable es que me ponga a llorar. Tras unos segundos, Ron asiente con la cabeza.
-Sabes que me tienes aquí para lo que necesites, ¿verdad? Sea lo que sea.-añade pronunciando esa última frase con énfasis.
-Lo sé.-respondo casi en un susurro, sonriendo tristemente. Y en estos momentos, es cuando me lo pregunto. ¿Por qué demonios he tenido que enamorarme de Draco Malfoy? Ron siempre me ha tratado bien, ha sido tan atento conmigo… Me ha ayudado, me ha aconsejado, me ha dado lo que necesitaba en cada momento… y aún está dispuesto a dármelo a pesar de todo. ¿Por qué no puedo sentir por él lo que siento por el Slytherin?
Sus ojos azules son tan cálidos… Me transmiten una increíble sensación de calma y bienestar. Ron se acerca a mí lentamente, algo vacilante. Puedo oler su aroma. Es embriagador a su manera, aunque no tan hipnótico como el de Draco. Su dedo me acaricia la mejilla con suavidad, mientras una lágrima se desliza por ella. Él se encarga de limpiarla y después me rodea con un brazo, arropándome. Yo derrotada, me dejo querer y apoyo mi cabeza sobre su hombro. Es una sensación muy reconfortante, estar de nuevo en sus brazos. ¿Por qué me empeñaría en no ser feliz con él? Todo habría sido tan fácil…
-Te quiero, Hermione.-musita Ron con delicadeza.
-Y yo a ti.-y es verdad, él lo sabe. Sólo que de manera distinta.
-Te mereces algo mucho mejor que Malfoy. De hecho, te mereces algo mucho mejor que yo.-expone él, sin dejar de acariciar mi hombro.
-No, Ron… no.-respondo, notando como voz se quiebra de la emoción.
-Pero aún así, aquí estaré para ti. Siempre.-y me aprieta con fuerza a él, como si no quisiera que me separara de él nunca más.
OoOoOoOoOoOoOoOoOo
Lo cierto es que para ser muggles la familia de mi tía tiene buen gusto. La casa en la que viven se encuentra en uno de los terrenos más caros de las afueras de Waterford al sureste de Irlanda. Se trata de una urbanización de unas cuantas casas que se encuentra rodeada de campos intensamente verdes y bien cuidados. Puedes disfrutar de excelentes vistas de hermosos valles, que destellan miles de colores diferentes, montañas y demás. Y lo mejor de todo es la excelente situación geográfica en la que se encuentra: a tan solo 15km de la ciudad. Alejado de la contaminación céntrica pero al mismo no demasiado alejado de los polígonos industriales, donde trabaja mi tío Mark. Perfecto para una familia
Rodeo la valla blanca y me adentro en la parcela de mi tía. Me encuentro admirando la fachada victoriana de la casa cuando la veo. Justo en la parte derecha del jardín se encuentra Vivian, regando las plantas con esa parsimonia suya. Es una mujer delgada de pelo negro y rizado, tan alborotado como lo era el de mi tía Bellatrix. Sus ojos son de un color azul intenso, pero la verdad es que no son fríos. No como los de Bellatrix. Sinceramente, conserva la belleza de los Black, por muy squib que sea. Eso he de reconocerlo.
-Draco.-dice ella nada más reparar en mi presencia- ¿Cómo tu por aquí? ¿Ya te has aburrido de tu vida nueva como mago?
Me dirige una mirada socarrona que me recuerda momentáneamente a mí. Ahora que lo pienso, durante el tiempo que pasé con ella descubrí algo: somos muy parecidos. Por esa misma razón chocamos tanto al principio.
-He venido a pasar unos días aquí. Tengo cosas en las que pensar.-respondo en tono cortante.
-¿Te has auto-invitado de nuevo? Yo no sé qué modales te enseñaron tus padres…-replica ella, sacudiendo la cabeza y acercándose a mí a paso lento. No es muy alta, pero siempre lleva unos tacones de vértigo que la hacen casi de mi estatura. Así que cuando queda frente a mí, nuestros ojos se encuentran prácticamente en línea recta.
-No me fastidies, Vivian. No estoy de humor. ¿Vas a dejar que me quede o no?-inquiero con algo de brusquedad. Sé que por una extraña razón a mi tía le divierte hacerme perder la paciencia.
-Por supuesto, Draco. Ya sabes que esta es tu casa, solo estaba bromeando.-responde finalmente, con un guiño divertido- Además, ¿cómo voy a negarme? Tienes una varita… no me arriesgaré a que me lances una maldición. -añade en un tono que no consigo interpretar.
Vivian se vuelve y con paso enérgico camina hacia la puerta de su casa. Yo la sigo y en pocos segundos entramos en esa familiar estancia. El olor es el de siempre, ambientador de pino mezclado con un desagradable hedor a chucho. Y efectivamente, de pronto me encuentro siendo acosado por el dichoso pastor alemán de mi tía. Senior, así se llama el perro, se pone sobre sus patas traseras y con sus mugrosas pezuñas me araña los pantalones una y otra vez, dejándome manchas blancas en la cara y delicada tela de la que está hecha la prenda. Maldigo una y mil veces la absurda costumbre de los muggles por tener como mascota a un condenado chucho que lo único que hace es hacer ruido, manchar y tocar las narices. Hay cosas que desde luego jamás entenderé de ellos.
-¡Fuera, chucho!-exclamo, dándole un pequeño puntapié para que se aleje de mí.
-Desde luego, no sé por qué te tiene tanto cariño…-murmura mi tía agachándose y acariciando al perro con suavidad.- ¡Ay mi pequeñín! ¿El primo Draco ha venido? ¿Sí?
Dios, no es que mi tía sea muy empalagosa con los suyos, pero con el perro… es algo exagerado. Así que le dejo haciendo carantoñas al pastor alemán y me encamino hacia las escaleras, dispuesto a dejar mis escasas pertenencias en el tan conocido cuarto de invitados.
Una estancia rectangular, amplia, luminosa y sencilla me da la bienvenida. Observo que mi tía aún no ha cambiado las sábanas de serpientes que compró expresamente para mí. Y no puedo evitarlo, algo dentro de mí da una sacudida. ¿Tal vez emoción?
Una buena cantidad de recuerdos, buenos y malos, se me pasan por la mente a gran velocidad al sentarme en la cama. En esta casa he vivido momentos realmente duros. He sufrido innumerables crisis de identidad. También recuerdo algún que otro ataque de ansiedad en los que me dedicaba a romper a diestro y siniestro cualquier objeto que encontrara en mi camino. Pero por otra parte, también aprendí a respetar a los muggles. No sin poner de todo mi esfuerzo, claro… Y no sólo eso, ellos me enseñaron a valerme por mí mismo sin necesidad de magia. Mis tíos tuvieron que aguantar mis desprecios, mis intolerables faltas de respeto. Lucharon contra mí y contra mis prejuicios. Pero finalmente lograron hacerme cambiar en muchos aspectos… Y lo más importante de todo: gracias a ellos no perdí el juicio durante todo ese tiempo en el que creí estar en el infierno.
Salgo de la habitación, atravieso el pasillo y me detengo en la última puerta. Es la habitación de mi primo Stefan. Es el único hijo de mi tía Vivian y su marido. Está pasando ahora por su época adolescente y las hormonas le hacen cambiar de actitud como si fuera una mujer. Me divierte mucho molestarlo. El pobre es demasiado santo y nunca se enfada. En ocasiones me recuerda a Potter, sólo que mi primo es mucho más inseguro y pocas veces suele ser el centro de atención. En el pasado tuvimos nuestros más y nuestros menos. Él no entendía por qué me comportaba de la forma en que lo hacía y sufría por sus padres. En más de una ocasión me dijo que me fuera. Incluso una vez llegamos a las manos. Pero curiosamente, a partir de esa pelea comenzamos a llevarnos mejor. Ironías de la vida.
Sin siquiera llamar, abro la puerta del cuarto de Stefan.
-¿Stefan?-logro articular ante la visión de la que acabo ser testigo.
Y es que ante mis ojos se presenta una imagen más bien íntima de dos hormonas con patas, montándoselo en la cama. Al reparar en mi presencia, los dos se revuelven en la cama y se apresuran a taparse intentando disimular patéticamente lo que es evidente que se dedicaban a hacer.
-Joder, primo, que está tu madre en casa. Un poco de respeto.-digo finalmente, tan frío y sereno como siempre. Al fin y al cabo no es la primera vez que pillo a una pareja en plena faena. El capullo de Zabini siempre se las arreglaba para escoger el momento más inoportuno de llevar a sus amantes a nuestra habitación.
-Draco, ¿qué haces aquí?-me pregunta con voz entrecortada. La chica simplemente mira hacia abajo, tratando de taparse con la sábana, totalmente avergonzada- Te creía en Londres.
-Y estaba. Pero te echaba de menos. ¿Me reservas la siguiente hora para mí?-bromeo, a lo que él me lanza una de sus zapatillas con muy poca puntería- Está bien, luego hablamos.
Y me retiro con mi habitual elegancia, sin poder contener una risita ahogada. Joder, no sé en qué estaba pensando. ¿Por qué no he tocado la maldita puerta? En fin, un trauma más que añadir a la lista…
De vuelta a mi cuarto, reflexiono ante la idea de mi primo con novia. Debe de haber empezado con ella hace poco, porque no recuerdo que estuviera con ninguna chica. De hecho, el cabrón no se había besado con ninguna hasta hace dos meses… Me pregunto si la habrá presentado a mi tía. Con esa mirada crítica y analizadora, la chica no se habrá sentido muy cómoda. Imagino divertido la escena. Y es que lo que caracteriza a mi tía Vivian son dos cosas en particular: realiza un informe mental completo de cada persona que conoce y no confía absolutamente en nadie.
Por suerte, yo nunca he tenido que pasar por semejante situación incómoda. Quiero decir, presentarle mi novia a mis padres… Primero porque nunca tuve una novia formalmente hablando, y segundo porque mis padres siempre fueron muy exigentes en cuanto a ese tema. Nunca se conformarían con cualquiera. Así que preferí mantenerme al margen y no dejarme atar por ninguna mujer. De todas formas, tampoco me hacía falta. Teniendo a mis súbditos y algún que otro amigo era suficiente. ¿Para qué más? En esa época no entendía lo que podía ser necesitar a otra persona para algo más que un simple interés. Ahora me doy cuenta de que todo era absurdo. ¿Para qué alianzas? ¿Para qué ideales? ¿Para qué causar el temor? ¿De qué les había servido a mis padres? Acabaron siendo amenazados por el Señor Tenebroso, obligados a entregarme a él, a acatar todas sus órdenes… A luchar en una guerra que no era nuestra guerra.
-Draco. ¿Qué te ha parecido mi novia?-me pregunta Stefan con curiosidad un rato después, mientras comemos. En realidad no sé por qué pide mi opinión si me considera un insensible…
-Tampoco me he fijado mucho. Te recuerdo que estaba desnuda.
-¿¡Cómo!?-exclama mi tía al escuchar nuestra conversación. De pronto deja el cubierto en el plato y fulmina con la mirada a su hijo.
-Joder, Draco, eres un bocazas.-murmura entre dientes mi primo, frunciéndome el ceño.
-Es la primera vez que te la traes a casa, hijo. ¿Cómo se te ocurre?-inquiere mi tía visiblemente molesta- ¡Estando yo en casa! Estos jóvenes de hoy en día… cada vez peor… Espero que estés tomando precauciones, Stef. No quiero ningún disgusto, ¿entendido?
No puedo evitar reírme con ganas al ver la cara de vergüenza de mi primo. Debe estar queriendo que la tierra le trague.
-Y tú no te rías.-me reprende Vivian, regalándome una de sus encantadoras miradas asesinas. Si estuviera aquí tu padre, seguro que no te hubieras atrevido, ¿eh?-añade, dirigiéndose de nuevo a Stefan.
Y comienzan una de sus interminables discusiones, en las que yo me limito a mirar a una y otro y divertirme interiormente como si estuvieran jugando a un extraño juego. La verdad, no sé si va a ayudarme en algo esta visita, pero seguramente no tenga tiempo de aburrirme.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
-Aquí tiene el informe, señor Grey.-digo, ofreciéndole a mi jefe una carpeta de aproximadamente folios.
-Excelente, señorita Granger. Tan eficiente como siempre.-me dirige una sonrisa educada, y ya estoy volviéndome para salir del despacho, cuando me reclama de nuevo- Espere, no se vaya. Siéntese un momento, necesito hablar con usted de algo importante.
Algo nerviosa, tomo asiento inmediatamente en el otro lado de la mesa, justo en frente de él.
-¿Sí? ¿Qué sucede?-inquiero en tono profesional.
-Verá… he estado hablando con la señorita Parkinson y me ha puesto al tanto de las últimas novedades.-me lanza una mirada suspicaz, pero no entiendo qué quiere decir con eso.
-¿A qué se refiere?
-Mire, yo estaba al tanto de la complicada relación que tenían ustedes… y por eso quise ponerle a prueba. Me dediqué a observarlas, vi cómo su relación mejoraba cada día.-se explica el señor Grey, mientras le escucho cada vez más confusa- Pero la señorita Parkinson jugó sucio. Algo que sinceramente me esperaba de su parte.
-¿Cómo lo sabe?-inquiero perpleja- Es algo únicamente personal…
-En este departamento yo lo sé todo de mis trabajadores, señorita Granger.-responde él con una mirada penetrante que consigue intimidarme- Lo que no sabía era que a pesar de todo, usted realizó un gesto hacia ella que considero de gran valor.
-Simplemente me preocupé de ella, nada más. Lo hubiera hecho con cualquier persona.-replico, sin lograr entender de qué va todo esto.
-Cierto. Pero, ¿sabe quién me ha informado de esto último?-al ver que encojo los hombros, algo desubicada, decide continuar- La señorita Parkinson.
Se hace una breve pausa en la que creo que el señor Grey espera que comente algo al respecto, pero ahora mismo no tengo palabras. ¿Qué se supone que tengo que decir a todo esto? Por dios, es algo puramente personal. ¿Qué le importa al jefe que dos compañeras hayan tenido un desencuentro?
-Todo esto se lo vengo a referir porque… esta mañana tuve una reunión con la señorita Parkinson. Había decidido ascenderla por haber realizado un magnífico trabajo tanto por sus propios logros como por los logros que había conseguido con usted. Dejó a un lado sus prejuicios y estuvo ayudándola para que se integrara. La trató con respeto. Trabajó codo a codo con usted.
Asiento con la cabeza, totalmente enmudecida y absorta en sus palabras.
-Pero en algún momento de la reunión ella confesó que no había sido tan justa con usted como parecía. Dijo que la trató a usted bien desde el principio porque un amigo se lo pidió expresamente. Y que a pesar de que comenzó a apreciarla, estuvo engañándola todo el tiempo, fingiendo ser algo que no era. La traicionó, ¿no es así?-continúa el señor Grey, intachable.
-Algo así…-respondo sorprendida.
-En fin, la señorita Parkinson ha renunciado al ascenso. Cree que no es merecedora justa de ello.-expone finalmente, con una mirada sugerente- Así que no me queda más remedio que ofrecérselo a usted, señorita Granger. ¿Acepta usted el ascenso que le ofrezco?
-Por supuesto, señor Grey.-afirmo tras unos segundos de reflexión. No creo que al jefe le guste que le rechacen continuamente los ascensos.
-Muy bien, así me gusta. Ahora se encargará de establecer reuniones con los gobiernos mágicos de otros países. En cada reunión se tratarán unos asuntos concretos que su secretaria le ayudará a organizar. Por supuesto, su secretaria será la señorita Parkinson.-añade con una pequeña sonrisa- Y otra cosa más… Váyase pensando en realizar un viaje a Francia. Como sabe, dentro de un mes empieza un nuevo año escolar en las Escuelas de Magia. Y concretamente, en Beauxbeatons se celebrará el Torneo de los Tres Magos. Si está interesada… podría llegar a ser una de las organizadoras del evento.
-Eso… eso sería… increíble.-logro articular finalmente, impactada por toda la información que intento asimilar.
-Ya lo iremos hablando, no se preocupe. Siga así, señorita Granger. Ya se puede retirar.
Y así lo hago, aunque con algo de torpeza por el aturdimiento que me ha causado esta reunión. Dios mío. ¿Es esto real?
Me pellizco unas cuantas veces en el brazo de camino a mí despacho, incrédula ante tantas buenas noticias. Primero mi acercamiento con Ron, ahora el sorprendente ascenso gracias a Pansy…Parece irónico, pero desde la discusión con Draco todo está cambiando para bien y no puedo evitar pensar algo: ¿es una señal del destino? Sé que es absurdo pensar eso, puesto que lo extraño desesperadamente y siento un enorme vacío en mi pecho que dudo pueda llenarse en algún momento… Aunque si las cosas continúan así en todos los aspectos, quien sabe lo que es posible. Estoy angustiada y confusa, pero debo mantener la esperanza. No creo en la casualidad… Es algo que siempre he pensado. Todo ocurre por una razón, y tal vez este sufrimiento simplemente sirva para hacerme más fuerte. Quizás esta locura que he vivido con Draco sólo haya sido un empujón para cambiar mi vida, para tomar un camino diferente y volver a ser la misma.
Lo único que sé con certeza es que debo ser optimista desde ahora. Apoyarme en la gente que me quiere y aspirar a mis mayores por ambiciones. Porque yo soy una gran bruja, puedo con cualquier cosa que me pongan por delante y pienso demostrarlo.
Sí, eso querrían mis padres que hiciera. Ser feliz, sea como sea.
Hemos llegado al final! :)
¿Qué os ha parecido? ¿Os gusta la familia de Vivian? Aun no ha aparecido el padre, pero en el prox ahi estara jeje. Y el primito? Es super mono, me lo imagino como Harry pero sin magia y un poquito más despreocupado y bromista. En el siguiente cap. lo conoceremos más a fondo, prometido ;) Y decidme, ¿qué puede significar ese momento con Ron? ¿Podra Zabini espiar a Hermione? ¿Y Pansy, os lo esperabais? ¿Creeis que Draco va a sincerarse con alguien de su familia?
Bueno, realmente sé que ha sido un capitulo algo transitorio, pero como digo yo, necesario para la historia! jeje En el proximo os prometo mucha mas emocion, ya vereis.
Un besito y muchas gracias a todos lo que seguís mi historia o me comentáis! Si os apetece y quereis hacerme feliz, un review porfi! Que me de animos para el examen del martes jajaj.
Xaaaaao!
