¡Hola Dramioneros!

¿Qué tal? ¡Perdonad la tardanza de verdad! Acabé los exámenes el martes pasado y no había podido escribir nada de nada… Y he empezado otra vez las clases y tengo un horario extremadamente pesado. Pero bueno también he tardado un poquito más porque ahora me ha dado por escribir los capítulos más largos jeje. De hecho, iba a continuarlo un poco más, pero al final lo he dejado donde veréis, porque si no iba a ser exagerado jajaj.

Bueno muchas gracias como siempre a todos los que seguís mi fic y los que me apoyáis y motiváis con vuestros reviews de verdad! Todos me producen una ilusión increíble, os lo agradezco mucho J

Os contesto a todos ahora y después el capítulo!

Abytutis y Caroone: Hola!Me alegro de que os gustara el cap jeje y la nueva y optimista actitud de Hermione, que ya era hora de que recuperara esa seguridad en sí misma. E irónicamente,todo gracias a Malfoy J Gracias por estar ahí siempre!

Queen Scarlett: Hola de nuevo! J Yo también me divertí imaginando la situación jajaj. Ay este Draco que inoportuno es… xD Echas de menos los momentos Dramione? Bueno, tranquila porque en breves tendrás más… En el próximo cap. adelanto que el tiempo avanzará más rápido mientras estén separados. Así que antes de que te des cuenta, ya los tendrás discutiendo (o no) de nuevo! Jeje. Un besito y gracias!

AshokaMalfoy9: Holaa! J Pues aquí tendrás una escena de Blaise siendo espía.. A ver qué tal lo hace jajaj. Ya me comentas qué te ha parecido ^^ Draco sí, necesita unos días de reflexión que ya resumiré con los momentos más importantes y que ya dejo entre ver algo en este cap. A ver qué saca en claro de su viajecito exprés! Y por otra parte, yo también pienso que Pansy es una bruja, pero al mismo tiempo creo que es porque siempre ha creído que en el amor y en la guerra todo vale. Tal vez su cambio de actitud se deba a que se ha dado cuenta de que las cosas no son cómo siempre había creido jeje. Habrá madurado por fin? Ya veremos! Un besito, gracias por estar siempre ahí :D

EliiWeasley: Hola! :D Muchísimas gracias por tus palabras, me alegro de que te guste tanto de verdad, porque eso significa mucho para mí y me da fuerzas para seguir con las mismas ganas o más! Espero poder seguir estando a la altura jeje Así que muchas gracias a ti por leerlo y por apoyarme! El examen me salió muy bien, he aprobado con buena nota :) Todo perfecto para seguir escribiendo con la máxima motivación! Espero que sigas opinando, gracias de nuevo un beso!

mariapotter2002: Hola guapa! :D Cuanto tiempo! Ya he dado las excusas arriba jajaj. De verdad que no he encontrado tiempo, pero bueno aquí estoy de nuevo. ¿Por donde empiezo? Bueno, me alegro de que te siga gustando el fic! Estos cap. son necesarios para que Draco por fin se aclare del todo respecto a lo que siente… La distancia siempre ayuda jeje. Espero que no te aburra mucho! xD

Por cierto, me alegra saber que compartimos tantos gustos! :D Yo adoro a Christian y siempre lo adoraré jajajaj. (Aunque Jack también me gusta xD) En cuanto a lo de la autora de Cazadores de Sombras, me dejaste alucinada y lo busqué en internet porque quería leerlo! Al final encontré el primer fic que lo habían traducido al castellano y me encantó! Si antes me gustaba Cassandra Clare ahora es mi diosa jajaj. Pero los otros dos no los he encontrado traducidos L Espero algún día poder leerlos porque vale la pena y me dejo con ganas de más. Ahora que lo dices, lo cierto es que Jace tiene muchos rasgos de Draco. Esa actitud indiferente y cínica, su ironía y prepotencia… Me encantan! (al igual que Damon). Lo cierto es que siempre me han gustado más los personajes más auténticos y con su lado oscuro. Los perfectos al final resultan algo aburridos.

Y nada muchas gracias por tus recomendaciones! Las tendré muy en cuenta! Ahora me estoy leyendo todavía WANTED, pero en cuanto termine leeré uno de los que me has dicho y te comento jeje.

Bueno no me enrollo más, espero que te guste el cap.! Gracias gracias y gracias! J Un besito!

Vale Malfoy: Hola y bienvenida! :D Qué bien que te gustara de verdad, me haces muy feliz! Y la verdad es que es difícil retratar a Draco tal y como lo creó J. , sobre todo teniendo en cuenta que ha cambiado en muchos aspectos… Así que tu opinión es como un aliento que me da fuerzas para que siga por ese camino J Muchas gracias de verdad, espero que te siga gustando. En este cap. veremos más cositas de la familia de Draco, ya me comentas qué te ha parecido si quieres ^^ Un besito!

Fraan: Hola! J Me alegro muchísimo de que te guste, de verdad! Lo de actualizar más pronto, es según como me vaya la semana. En general suelo tardar una semana, a veces menos y a veces un poco más, pero aseguro que hago lo que puedo jeje. Muchas gracias por seguir el fic de verdad, un beso!

Selene Lizt: Hola y bienvenida! ;) Pues aquí está la actualización! Espero que te guste el cap. e intentaré actualizar pronto, prometido. Un besito y muchas gracias por el review :D

CAPÍTULO 34

-Bueno, Stefan. ¿Quieres la tercera revancha?-pregunto desinteresadamente, dando un bostezo totalmente fingido.

Mi primo me dirige una mirada de irritación, al tiempo que deposita bruscamente el mando de la videoconsola en la mesa.

-No pienso volver a jugar más contigo.-responde malhumorado, cruzando los brazos en señal de enfado- Estoy seguro de que haces trampas con los poderes esos que tienes…

Me carcajeo divertido. Me encanta ganarle al juego que sea y conseguir este tipo de reacción de su parte. Supongo que esta satisfacción se debe a esta competitividad que poseo en mis venas. Sea cual sea el reto, estoy dispuesto a ganar a cualquier precio. Es algo característico de los Slytherins, un rasgo que poseo desde que nací.

-No pongas excusas baratas… Sabes perfectamente que soy mejor que tú.-replico en mi habitual arrastramiento de palabras- Además, ese equipo de fútbol que siempre eliges es una basura.

-¿Una basura?-repita, indignado y levantando los brazos al cielo- ¿El Liverpool una basura? No sabes de lo que hablas, Draco. No tienes ni idea de fútbol.

-¿Ah, no? Te recuerdo que estuve trabajando en uno de los periódicos deportivos más competentes de Gran Bretaña.-le espeto sin perder mi serenidad- Permíteme decirte, pequeño Stefan, que el Liverpool está acabado.

-Vete a la mierda.-escupe con rabia, sosteniéndome una dura mirada.

Mi primo siempre es así de susceptible, así que ya estoy acostumbrado a sus característicos ataques de ira, que se le suelen pasar al cabo de unos cinco minutos aproximadamente. La verdad es que me encanta hacerle de rabiar. Me hace sentir como si tuviera un hermano pequeño. Y sinceramente, aunque lo haya mantenido en secreto todo este tiempo, siempre he querido tener uno. Sobre todo para molestarle y hacerle ver quién manda. Bueno, y para entretenerme, claro. Ser hijo único a veces era demasiado aburrido y agobiante, pues toda la presión por ser digno de los Malfoy caía bajo mi responsabilidad.

Finalmente, se sienta de nuevo a mi lado y enciende la televisión ya un poco más calmado. Durante la siguiente hora nos dedicamos a comentar un partido de tenis entre los dos mejores jugadores del mundo. Siempre ha sido un deporte que me ha llamado la atención y durante los primeros meses en los que me tuve que adaptar a la vida como muggle el marido de mi tía me enseñó a jugar para aliviar la tensión y descargar mi rabia sobre la raqueta. Al final, para sorpresa de todos, acabó gustándome y se me daba realmente bien. Pero, ¿Cuándo me he propuesto algo y no lo he conseguido? Ese pensamiento me hace sentirme satisfecho de mí mismo. Sin duda, puedo alcanzar cualquier objetivo si quiero. Sólo he de pensar en Granger y en cómo cayó a mis pies tan rápido, sin apenas esforzarme. Sinceramente, fue más fácil de lo que esperaba. Pero claro, lo realmente difícil no era conseguirla, sino conservarla…

-¿En qué estás pensando, Draco?-me pregunta mi primo con recelo, mirando de reojo mis manos apretadas en un puño.

-En nada-contesto en tono cortante, sin apartar los ojos de la pantalla del televisor.

-¿No vas a contarme por qué has venido?

Noto que Stefan se acerca un poco más a mí en el asiento del sofá y me revuelvo algo incómodo por su proximidad. Siento su mirada clavándose en mi nuca, y sé que va a seguir insistiendo hasta que no diga algo. Así que finalmente, con irritación, le devuelvo la mirada y encojo los hombros.

-No tengo por qué darte ninguna razón. He venido y punto. ¿Desde cuándo te has vuelto tan cotilla?-enarco una ceja, esperando que eso le ofenda.

-Pero… es que no lo entiendo. Te pasaste meses maldiciendo tu vida entre nosotros, deseando volver cuanto antes a tu mundo. Y ahora que ya lo tienes todo vienes aquí de nuevo. Es muy raro.-añade clavando sus pupilas oscuras en las mías y frunciendo el ceño- No me malinterpretes. No me molesta que estés aquí. Pero es raro, y eso no lo puedes negar.

Y ya estamos de vuelta. Stefan y sus inútiles intentos de descifrar los más oscuros secretos de mi mente. No es la primera vez que intenta que me abra a él, que le cuente mis problemas y preocupaciones. Como si de verdad le importaran… Lo que pasa es que es un poco santo, como Potter, y quiere ayudar al prójimo, no importa de quién se trate.

-Joder, Stefan. No me des el coñazo, ¿vale? No te importan mis problemas, no te importo absolutamente nada. Así que no te metas en mi vida y yo no me meteré en la tuya, ¿entendido?-concluyo empleando uno de mis tonos más bordes.

-¿Por qué te empeñas en ser tan odioso, Draco? ¿Qué te pasa? ¿Nunca has tenido a alguien que se preocupe por ti? ¿Por eso te cuesta tanto aceptar algún tipo de ayuda?-exclama mi primo, intentando mostrarse ofendido- No sé cómo ha sido tu vida, primo, pero a mí no me engañas. Te proteges en una coraza de hierro, mostrando solo una pequeña parte de ti. Sé que no eres como aparentas ser… Lo sé porque te he visto cambiar mucho desde que viniste por primera vez. Así que hazte un favor a ti mismo y quítate la máscara de una vez por todas, porque dudo que nadie te conozca de verdad. Ni siquiera tú mismo. Y ya es hora de que eso cambie.

Después de esa explosión acalorada de opiniones por parte de Stefan, se crea una atmósfera silenciosa en el ambiente. Estoy cabreado, indignado, ofendido por todas las palabras que han salido de la boca del niñato de Stefan. ¿Pero quién se cree que es para hablar con esa libertad de mí? Le diría muchísimas cosas ahora mismo, y no precisamente agradables. De hecho, estoy a punto de soltarle algo bastante hiriente. Pero entonces, se escucha el sonido de la puerta de la casa al cerrarse y en pocos segundos aparece mi tío Mark en el salón.

-¡Hola chicos!-exclama tan optimista como siempre. Lleva su habitual mono de mecánico y esa perilla inconfundible. Un pendiente de oro cuelga de una de sus orejas, dándole ese particular aspecto de "rockero". Ciertamente, en cuanto a estética Mark deja mucho que desear. Siempre lleva ropa estrafalaria y su aspecto es demasiado atrevido. Pero aun así al final consiguió ganarse mi respeto. Ahí donde lo ves, tan bonachón y moderno, cuando se enfada le hace la competencia incluso a mi padre- ¿Qué hacéis, ver el tenis? ¿Cómo van?

Mi primo entonces se dedica a explicarle la situación, y con una última mirada asesina que le lanzo, decido poner fin a la discusión y me centro de nuevo en el partido de tenis.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hoy me apetece caminar de vuelta a casa. Hace un día excelente, y sorprendentemente estoy de buen humor. Tal vez se deba al ascenso, al hecho de que he podido pasar un agradable rato con mis mejores amigos o tal vez a que Pansy y yo hemos vuelto a hablarnos. De momento es una relación cordial, pero el ambiente es bueno para el trabajo y nos seguimos compenetrando bien. Y es que después de su confesión al señor Grey y de mi posterior agradecimiento, hemos recuperado parte de nuestra relación perdida. Sé que no es mala persona, pues de otra manera no me hubiera regalado su puesto. Se arrepiente de lo que ha hecho, y yo no soy especialmente rencorosa.

Cuando paso por el Hyde Park, uno de los parques más grandes de Londres en pleno centro de la ciudad, distingo un cabello pelirrojo. Es largo, liso y completamente reconocible en cualquier sitio. No podía ser de otra manera. La cabeza pertenece a Ginny Weasley. Siento un vuelco al corazón cuando contemplo como Ginny sigue caminando en dirección contraria a la que sigo yo. En cualquier momento nos cruzaremos y no podré evitarlo. ¿Y entonces qué? ¿La saludo como si fuéramos todavía amigas? Intercambio miradas hacia el suelo y hacia el frente, asustada cada vez que la distancia se acorta un poco más. La pelirroja va sola, y parece muy contenta. Lleva un vestido veraniego de color esmeralda que le sienta fenomenal y unas bolsas de diferentes colores y tamaños cuelgan de su brazo. Cuando nos acercamos peligrosamente, intento desviar un poco el rumbo de mi dirección para pasar lo más alejada posible de mi amiga, porque no veo con fuerzas de estropear el día de esta manera, pero es demasiado tarde.

-Hermione.-me llama ella, al parecer sorprendida de verme. Como Ginny se detiene, no me queda más remedio que imitarla y enfrentarme a ella.

-Hola, Ginny.-respondo en un tono neutro.

-¿Qué tal? ¿De dónde vienes?-me pregunta jovialmente, dirigiéndome una pequeña sonrisa.

-De trabajar, ¿y tú?

-Vengo de hacer unas compras. Preparativos para mi viaje a Roma.-responde ella con un incontrolable entusiasmo.

-Oh, sí. Me lo comentó Harry. Enhorabuena, debes estar muy contenta.-le felicito con una sonrisa sincera.

-Gracias.-dice Ginny, y entonces se queda pensativa, antes de continuar con la conversación- Oye, Herms, la semana que viene voy a hacer una fiesta de despedida. Estaría bien que vinieras.

-¿Estás segura?-no puedo evitar preguntarle, con miedo.

-Claro que sí. Aunque hayan pasado ciertas cosas… sigues siendo importante para mí. No me gustaría irme sin despedirnos.-replica la pelirroja, sus mejillas adquiriendo un tono rojizo ante la confesión.

-Está bien, iré entonces. Gracias por invitarme.-añado en el mismo tono tímido de ella- ¿Dónde es?

-Hemos alquilado un recinto especial para la fiesta. Vendrá mucha gente del colegio.-responde, sin poder ocultar su emoción- Te mandaré una lechuza con la hora y la dirección, ¿de acuerdo? No me falles.

-De acuerdo, nos vemos entonces. Adiós, Ginny.-me despido, algo contagiada por su buen humor.

Madre mía, cuando pensaba que nada podía ir mejor… aparece una de mis mejores amigas dispuesta a olvidar lo que sucedió entre nosotras. Dándome una oportunidad para arreglar las cosas. Ante este hecho, no puedo evitar caminar con energía, casi botando. Me siento fantástica, completa, feliz. En este momento siento que todo el sufrimiento ha valido la pena. Que todo lo malo sólo ha hecho que reforzarme. Que todos los problemas simplemente me han ayudado a salir adelante hacia mi nueva vida.

Pero entonces, a mitad de camino es cuando me doy cuenta de algo. Es una presencia que siento tras de mí. No puedo explicarlo, pero siento que me observan desde hace un buen rato. Camino más rápido, intentando que se manifieste mi sospecha de alguna forma. Sé que me he vuelto algo paranoica, pero no soy tonta. Tras la guerra aprendí muchas cosas, y si alguien me sigue simplemente lo sé. Efectivamente, ahora escucho sonidos de pasos más apresurados. Con el pulso acelerado y adrenalina en mi sangre, intento despistar a la sombra que me acecha de alguna forma, zigzagueando entre las calles ahora más oscuras a causa del repentino anochecer. Por esta zona de calles más estrechas hay menos gente, pero eso aparte de temerario es una ventaja, porque puedo escuchar con más claridad.

Cada vez estoy más convencida de que me siguen, y por eso mismo no quiero girarme. Es demasiado arriesgado, pues el impacto que sentiría me haría perder la poca serenidad que aún me queda. Así que finalmente, con la varita en mano, echo a correr a la desesperada en línea recta por lo que queda de calle y en la primera esquina con la que me encuentro, giro bruscamente a la izquierda y me escondo en el primer patio que veo, aguardando a mi acechor. Respiro entrecortadamente, esperando el momento apropiado para atacar.

No aparto la vista del suelo, esperando ver la sombra de alguien a paso frenético, y tras unos segundos que se me antojan eternos ahí está. Una sombra alargada y delgada se acerca con rapidez. Oigo sus pasos cada vez más cerca, incluso su aliento al esforzarse por seguir corriendo. Y justo cuando llega a la altura del patio donde me encuentro escondida, lo hago.

-¡Expelliarmus!-exclamo con fuerza, disparando al objetivo. Y la varita del que parece Blaise Zabini sale volando hasta alcanzar mi mano izquierda.

La mirada del moreno es simplemente cómica. A pesar de su piel oscura, puedo distinguir la palidez de quien acaba de ser sorprendido haciendo algo incorrecto. Parece completamente petrificado, ni siquiera se mueve. Incluso parece tener miedo. ¿En serio?

-Blaise Zabini, me vas a decir ahora mismo que hacías siguiéndome.-intervengo finalmente con dureza, tras unos segundos en los que el impacto de verle me impedían reaccionar de ninguna forma- O te llevo ante Harry, como quieras.

-¡No! No…-dice Blaise sin cambiar un ápice su expresión, limpiándose con el dorso de la mano algunas gotas de sudor de la frente- No pretendía hacerlo… No tenías que darte cuenta.

-¿Cómo?-inquiero, totalmente incrédula- Claro, por supuesto que no querías que me diera cuenta.

Suelto un bufido de indignación y cruzo los brazos, sin apartar mi mirada de la suya. Le contemplo con mirada analizadora, esperando encontrar alguna prueba visible que le culpabilice y me doy cuenta de lo mucho que ha cambiado Zabini. Está más alto, más corpulento y lleva una ropa al parecer carísima, pero oscura y discreta. Aunque eso no es ninguna novedad. El patrimonio de los Zabini es si cabe aún mayor que el de los Malfoy debido a las diversas mujeres ricas con las que se casó su padre.

-Responde. ¿Por qué me seguías? ¿Qué te traes entre manos, Blaise? No querrías secuestrar a una trabajadora del Ministerio y mejor amiga del auror y héroe más importante del momento, ¿verdad? –inquiero con peligrosa calma, sin alzar la voz lo más mínimo.

-Eso sería una buena idea… sacaría mucho dinero, sí. Si lo necesitara, claro.-dice más para él que para mí. Pero al ver mi cara, rectifica acaloradamente- Pero Granger, ¿de qué me serviría eso si sigo siendo asquerosamente rico? No quiero nada de ti, te lo aseguro.

-¿Entonces?-insisto, dando pequeños golpes al suelo con el pequeño tacón de mis sandalias- Como no confieses, haré que te hagan beber Veritaserum.

-Pero… pero… Draco me va a matar si te lo cuento.-musita el moreno, mirando al suelo al tiempo que sacude la cabeza.

-¡¿Draco?!-exclamo, sintiendo una terrible sacudida en el estómago al escuchar su nombre- ¿Qué tiene que ver Malfoy en todo esto? Dilo de una vez, maldita sea.

-Está bien.-acepta, tragando saliva exageradamente- Draco me pidió un favor antes de irse…

-¿Antes de irse adónde?-pregunto con alarma, bajando por fin la varita que apuntaba al moreno.

-Eso no importa. El caso es que me pidió que le informara de lo que hicieras y dejaras de hacer.-confiesa con fastidio, entre dientes.

-¿Que Draco te pidió qué?-inquiero de nuevo estupefacta, esta vez más alto.

-Ya me has oído, no pienso repetírtelo, Granger.- Zabini cruza los brazos, imitando mi postura- Sé que es raro, pero es la verdad. El cobarde de Malfoy tenía miedo de lo que pudieras hacer mientras él no estaba aquí. Le dije que no era buena idea… No sé me da bien ser sigiloso.

Realmente atónita, le sigo mirando sin cambiar mi expresión, sin conseguir articular palabra alguna. Y es que esto me pilla completamente por sorpresa. Pensé que Draco no querría saber nada más de mí después del duro intercambio de palabras que mantuvimos. Estaba convencida de que desaparecería del mapa porque ya no le interesaba lo más mínimo continuar con esto. Que mi rechazo y su orgullo harían lo evidente: alejarnos.

Y ahora esto. ¿Por qué demonios lo ha hecho? ¿Qué pretende controlando todas mis acciones? ¿Quiere asegurarse de que no voy a olvidarme de él? Es tan retorcido incluso para Malfoy… Y no sé cuál es la verdadera explicación para ello, pero no puedo evitar preguntarme a mí misma algo: "¿Le importo de verdad?" Desde luego, no es la mejor forma de demostrarlo, pero viniendo de Draco cualquier cosa es mejor que nada. Tratándose de él, esto debe tener un significado oculto. Y de pronto, siento como las mariposas comienzan a revolotear en mi estómago. Una sensación de ilusión y esperanza se extiende por toda mi piel, haciendo que mi corazón se pare por un segundo. Pero por otra parte… estoy furiosa. ¿Qué clase de persona es Draco Malfoy? En vez de despedirse de mí, tratar de arreglar las cosas como personas civilizadas… manda a uno de sus súbditos seguirme e informarle de mis movimientos. Como si fuera un espía o algo por el estilo. Dios, no he visto a alguien igual. La verdad, todavía me sigo preguntando qué he podido ver en un idiota como él…

-¿Estás hablando en serio, Zabini?-consigo preguntarle finalmente con un hilo de voz.

-Joder, que sí Granger…-asiente el moreno perdiendo la paciencia. Y es que entre Zabini y yo nunca ha habido lo que se dice una buena relación. De hecho, con ningún Slytherin he tenido algún tipo de relación positiva- No sé qué demonios os traéis entre manos, pero te puedo decir que Draco está muy raro desde que volvió.

-No creo que yo tenga mucho que ver en eso. Te recuerdo que tu amigo tuvo que vivir sin magia durante 365 días. Es lógico que haya cambiado.-replico algo molesta por el comentario. Solo faltaba que ahora Zabini me echara en cara que he trastornado al rubio.

-Y tanto… Yo creo que acabaría volviéndome loco.-comenta el Slytherin, fingiendo un escalofrío- Está demasiado bien de lo que podría estar, eso es verdad. Que tú le gustes no es nada en comparación con lo que podría haber pasado.

-¿Estás insinuando algo, Blaise?-inquiero, con los brazos en jarras y una mirada suspicaz.

-No, Granger… No me malinterpretes. Sé que tú y yo no nos hemos llevado lo que se dice bien… pero nunca he tenido nada en contra de ti. En serio.-añade, al observar mi expresión escéptica- Es sólo que es tan extraño. Teníais una relación completamente antagonista. Por Merlín, ¡os odiabais a muerte!

-Para nosotros también ha sido raro, créeme. Pero surgió así y nos dejamos llevar…-digo, rememorando ciertos momentos íntimos con Draco y sintiendo nostalgia- Aunque ya no importa. Ya no hay nada entre nosotros.

-¿Tan segura estás?-me cuestiona Blaise enarcando las cejas.

-Sí.-afirmo con rotundidad- Tendría que haber un milagro para que volviera a confiar en él.

El moreno encoge los hombros, aunque no parece muy convencido de mis palabras, cosa que me llena de rabia. No soy ninguna mujerzuela fácil de ésas con las que ha tenido tantas aventuras… ¿Qué se piensa Zabini?

-Olvidaba que hablo con la respetada y admirada Hermione Granger, tan correcta como firme en sus decisiones.-comenta Blaise con una sonrisa burlona- Bien, entonces me voy… Que te vaya todo bien, Granger.

Pero antes de que se gire por completo, alargo el brazo y agarro su hombro, deteniéndole y obligándolo a volverse de nuevo hacia mí.

-No tan rápido, Zabini. Como te vuelva a pillar espiándome… eres hombre muerto, ¿de acuerdo?-añado, con una sonrisa encantadoramente perversa.

-Pero, Draco…-intenta protestar, con expresión apurada.

-Malfoy se tendrá que aguantar esta vez. Te lo aviso, Blaise.-levanto un dedo índice amenazador para darle más énfasis a mi advertencia y finalmente el moreno asiente con la cabeza. Sin una palabra más, Zabini da la vuelta y se aleja todo lo rápido que puede.

Todavía absorta por la información que he conseguido de este inesperado encuentro, comienzo a caminar a paso lento la poca distancia que queda hasta la casa de Luna. He de digerir todo este remolino de sentimientos que se me han formado por la repentina vuelta de Draco a mi vida, aunque sea de forma indirecta.

Noto como el corazón comienza a latir con fuerza al evocar esos increíbles y magnéticos ojos grises en miles expresiones que no había podido imaginar antes de nuestro encuentro veraniego. Tan solo hace dos días que no los veo y ya los echo de menos. Pero al mismo tiempo sigo enfadada y dolida por su reacción, por su poca sensibilidad y sobre todo por su miserable traición. Tal vez él siga sin entenderlo porque no ha sentido en todo este tiempo ningún tipo de lealtad hacia mí, hacia nuestra extraña relación. Quizás es por eso que su orgullo le impidió luchar por sus sentimientos… si es que realmente los tiene. Porque entonces, ¿a qué se debe este ataque de control por su parte? No creo que con todas sus amantes haya actuado de esta forma frente a un rechazo. Así que deduzco que siente algo por mí, por pequeño que sea, pero existe.

De todas formas es un completo idiota y estoy cabreadísima por intentar espiarme. ¡No tiene ningún derecho a hacerlo esa maldita serpiente! Y más después de hacerme lo que me ha hecho. En todo caso sería yo la quien tendría que vigilarlo, puesto que es evidente que no puedo dejarlo solo ni un momento o las arpías se abalanzan sobre él. Merlín, cómo le odio por provocar en mí estas sensaciones tan contradictorias.

Por un momento tengo la descabellada idea de coger el móvil y llamarlo y decirle un par de cosas, como por ejemplo que me deje en paz y haga su vida o que como vuelva a intentar espiarme yo misma le mandaré de vuelta al mundo muggle. O simplemente porque tengo unas terribles ganas de escuchar su fría e inconfundible voz pronunciar mi nombre… No es la primera vez que he de aguantar el impulso de marcar su número. Pero no, lo más sensato es esperar. Las cosas de momento están mejorando considerablemente y no quiero volver a caer en el peligroso juego del Slytherin. Esté donde esté, es mejor que se quede de momento.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Al día siguiente me llega una lechuza de parte de Blaise. Ansioso como estoy por saber algo de la vida de Granger, la abro sin muchas contemplaciones y comienzo a leer.

Draco, lo siento tío, pero el plan se ha ido al traste. Granger es muy intuitiva y consiguió darse cuenta a la primera de cambio.

A pesar de todo, tengo noticias. La he visto acompañada por la hermana Weasley. Al parecer, ésta la ha invitado a una fiesta de despedida la semana que viene y ella asistirá.

P.D Espero que te estés aclarando con respecto al tema y no hagas enfadar más a Granger, porque la verdad es que intimida…

Blaise

Pedazo de inútil… Joder, para una cosa qué le pido. Arrugo el papel con rabia y lo tiro al suelo. Ahora habré de esperar aquí, sin saber qué hace o deja de hacer la Gryffindor, y eso no entraba en mis planes.

-¿No pensarás dejar eso ahí tirado, verdad?-inquiere una voz a mis espaldas.

Vivian me observa con las cejas alzadas, retándome a que no le obedezca. Pero una disputa con mi tía no es precisamente lo que me apetece en este momento, así que recojo el papelito con fastidio y lo llevo a la papelera más cercana.

-¿Contenta?

-Sí.-asiente ella con una sonrisa de satisfacción. De pronto aparecen mi tío y Stefan que acaban de bajar por las escaleras. Mi primo va vestido con el característico chándal deportivo de los viernes.

-Tengo partido de fútbol.-me informa Stefan con ferviente entusiasmo- ¿Quieres venir?

A toda respuesta encojo los hombros. No me ilusiona mucho pasar la mañana en familia, pero ver un partido de fútbol no es una mala opción después de todo… Si me quedo en casa probablemente me coma la cabeza con temas en los que prefiero no pensar ahora mismo.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Ir en el coche de mi tío es toda una experiencia en cuanto a velocidad. En general, no es que me llame mucho la atención el mundo de los coches… Mi padre me inculcó en su momento que sólo eran una mediocre alternativa a las escobas, hechos para los pobres y muggles que debían conformarse con un cacharro así. Pero el coche de mi tío es simplemente alucinante. Me he enterado de que los Mercedes pertenecen a una gama potente y elegante, de hecho solo hay que ver la tapicería. Pero aún es mejor en cuanto a la aceleración. La primera vez que me monté en el coche de mi tío pensaba que de un momento a otro me pondría a vomitar. Pero cuando me acostumbré a la sensación… me encantó. Siempre me ha gustado vivir al límite, las emociones fuertes. Y sin duda, la manera de conducir de mi tío es una de esas cosas que te disparan la adrenalina.

-Mark, no vayas tan rápido.-le advierte Vivian desde el asiento del copiloto como de costumbre con reproche en sus ojos.

-Tranquila cariño.-dice él sin demasiada convicción. Y suelta un poco el acelerador. Pero sé con certeza, que eso solo durará unos segundos.

Mientras nos acercamos cada vez más a nuestro destino, me dedico a observar el paisaje por la ventanilla, mientras dejo que la música que suena de fondo me ayude a reflexionar. Está sonando Every breath you take, de Sting y recuerdo entonces que Granger me dijo que era una de sus canciones favoritas.

Y eso hace lo que al parecer resulta inevitable, pensar de nuevo en ella. Aún estoy confundido por todo lo que pasó el otro día. Ella se encargó de rechazarme, yo me limité a comportarme como siempre he hecho, sin dejar que me afectara lo más mínimo. Pero le pedí perdón, y eso debió ser suficiente, ¿no? ¿Qué esperaba? ¿Qué me arrodillara ante ella y le suplicara como un perro?

Por otro lado, no sé cómo hubiera reaccionado si hubiera sido al revés. ¿Y si hubiera visto a Granger besándose con Weasel? Merlín, qué desagradable. No puedo evitar sentir angustia ante tal imagen. Está claro que me sentiría traicionado, pero si fuera a causa del alcohol no tendría tanto reparo en aceptar sus disculpas, ¿no? Aunque claro, nunca me han puesto en una situación así. Mis amantes siempre han sido tan sumisas… Y con Granger nunca se sabe, al fin y al cabo me hace sentir cosas diferentes.

Y luego está lo que me dijo mi primo ayer. No he querido darle demasiada importancia a sus palabras, pues al fin y al cabo es todavía un crío. ¿Qué sabrá él de la vida? Aunque no pude evitar pensar que sonaba demasiado lógico. Bueno, es lógico que me proteja de los demás teniendo en cuenta lo que me enseñaron mis padres. Nunca debía mostrarme vulnerable ante nada ni nadie. El cariño, el amor… Eran sentimientos que te hacían más débil.

Pero, ¿cómo no voy a conocerme a mí mismo? Qué cojones, eso es imposible. Yo sé perfectamente como soy. He cambiado, sí, pero mi esencia sigue siendo la misma. No sé a qué demonios se refiere mi primito entrometido, pero no debo darle importancia a sus reflexiones adolescentes.

El campo en el que juega mi primo es más grande de lo normal, parece incluso de profesionales. Todo está lleno de gente cuando al fin llegamos. Tomamos asiento en una de las gradas más bajas, cerca del banquillo del equipo de Stefan y entonces el árbitro da un pitido y comienza el partido. En la primera parte Stefan consigue marcar un gol, pero en pocos minutos llega el empate. Mi tío se dedica a gritarle al árbitro, Vivian se muerde las uñas en su sufrimiento silencioso, pero yo voy más allá. Observo las tácticas de cada equipo, deduzco la estrategia de cada uno y reconozco unas cuantas jugadas que aprendí durante el tiempo que trabajé en el periódico deportivo. Al menos estoy entretenido y me lo paso bien viendo a mi tío despotricar continuamente.

Pero en un momento dado ocurre algo. Una jugada de gol por parte del equipo contrario al de mi primo, se convierte en un accidente entre el portero y uno de los delanteros. Las consecuencias son: un portero lesionado y un jugador sangrando por la nariz. Puedo ver a mi primo que se acerca corriendo hacia el banquillo, al mismo tiempo que otros jugadores. El entrenador y los jugadores comienzan a hablar, si se puede decir hablar a pegar gritos histéricos. Entiendo finalmente que no tienen portero suplente y están bastante desesperados. No saben a quién recurrir.

Y entonces, la mirada de mi primo se encuentra con la mía. Su expresión cambia de inmediato y una sonrisa es reemplazada por su cara de absoluto terror. Y yo no puedo evitar encogerme en mi asiento, temiendo qué es lo que va a suceder a continuación.

-¡Draco! ¡Ven!-me llama mi primo. Puedo notar como todas las miradas del estadio se posan en mí. Joder, lo que faltaba, como si yo solo con mi presencia no atrajera las miradas de los demás… Ahora es todo el estadio quien está pendiente de mí. - ¡Vamos!

Pasan unos segundos en los que se hace un silencio sepulcral. Me permito vacilar unos instantes, haciéndome de rogar. No tengo ningunas ganas de mezclarme con mi primo y sus amiguitos futbolistas, la verdad. Pero lo cierto es que hacer deporte siempre me ha ayudado a aclarar mis ideas…. Finalmente decido, sin disimular ni un solo instante el fastidio que me produce, acudir al campo al ser presionado por toda la multitud.

-Tu primo me ha dicho que juegas bien de portero, chico.-comenta el entrenador, estrechándome una mano con rapidez. Es totalmente calvo y lleva una gorra con el escudo del equipo. Además el chándal le viene un poco ajustado y deja a la vista su enorme barriga- Ponte esto y al campo, venga.

El entrenador me ofrece el chándal del portero de color negro y me guía con impaciencia a los vestuarios para que me cambie.

-En cinco minutos te quiero allí.-me ordena con una sonrisa alentadora.

Joder, ¿desde cuándo me limito a aceptar órdenes de los muggles? ¿Y desde cuándo no opongo prácticamente resistencia a mezclarme entre ellos? ¿Es posible que mi primo tenga razón y aún no me conozco ni yo mismo? Es cierto, he cambiado y debería asumirlo de una jodida vez. Pero ahora no quiero seguir pensando es estos embrollos mentales. Mi instinto competitivo se está activando. Mis ganas de ganar, de aplastar al rival vienen con fuerza y no pienso ignorarlas. Y es ahora cuando inexplicablemente me siento yo de nuevo.

En fin, hay un maldito partido que ganar.

Bueno, llegamos al final de capítulo! ¿Qué os ha parecido? Bueno, las cosas siguen más o menos por el mismo camino. Draco intentando encontrarse a sí mismo, Herms estaba bastante feliz hasta que volvió a saber algo de nuestro querido rubio… En el siguiente adelanto que el tiempo pasará más rápido! Espero que os haya gustado, y espero con los brazos abiertos vuestros comentarios y opiniones.

Un besito y gracias! :D