CAPÍTULO 35

Miro la portería con desafío en los ojos. Soy bueno en los deportes, tanto mágicos como muggles, y sé con certeza que la clave está en la concentración. Así que no me dejo distraer por los gritos de la multitud que ovacionan mi llegada al campo de juego. Distingo algunas voces femeninas lanzándome algún que otro cumplido, pero es un eco muy lejano.

Espero con impaciencia a que el árbitro dé por comenzada la segunda parte del partido con su habitual silbido, y entonces comienza la acción. Lo que me gusta de ser portero es sobre todo la templanza y serenidad que se debe poseer. Soy muy frío y calculador, y eso es una gran ventaja. Contemplo la situación del juego sin desconectar ni un solo momento de mi objetivo: el balón de juego. No dejaré que pase por encima de mí. Y no es que me importe demasiado este estúpido partido, ni siquiera que mi primo gane o pierda. Lo único que está en juego ahora mismo es mi orgullo y no pienso dejar que nadie lo rebase de ninguna de las maneras.

Mi primo y los demás no juegan del todo mal para ser unos meros aficionados, pero se nota quien tiene el dominio del partido en este momento. Los jugadores vestidos de blanco controlan el balón, parece como si llevaran imanes implantados en sus zapatillas. En 10 minutos ya han llegado tres veces a mi portería, y por suerte me he sabido defender. Escucho aplausos y gritos de ánimo, en los cuales distingo el vozarrón de mi tío Mark, pero yo no aparto mi mirada del juego.

Los minutos pasan extremadamente rápido, y el equipo de Stefan desaprovecha unas cuantas oportunidades claras de marcar. Logro hacer una parada de absoluta casualidad estirando en último momento mi pie derecho, y la multitud ahoga un suspiro. "¡Uyyy!", es lo único que soy capaz de escuchar. Me seco el sudor de la frente con el dorso de uno de los guantes, y espero a recibir el córner.

-¡Aguanta, Draco! ¡Sólo quedan dos minutos más lo que añada el árbitro!-exclama mi primo, al tiempo que me da un suave golpe en el hombro, con la intención de infundirme algún tipo de seguridad, cosa que es totalmente innecesaria.

El equipo blanco saca el córner con una increíble rapidez y el balón vuela peligrosamente a un jugador que lo está esperando cerca del segundo palo de mi portería. Veo a uno de los defensas que intenta evitar el golpe, pero es demasiado tarde. El balón va dirigido con suma precisión a la cabeza del rematador. Éste salta y empuja el esférico con fuerza hacia el suelo, haciendo que bote peligrosamente y provocando un efecto para confundirme. Pero mis reflejos son mejores de los que se cree, y por la forma de golpear el balón en el suelo puedo imaginar la dirección que tomará y la altura con la que el balón se elevará para tratar de colarse en el arco. Así que simplemente cruzando mis brazos y manteniéndolos en la posición correcta, el balón choca en mis guantes justo a tiempo. Acto seguido, logro coger el balón antes de que a cualquiera le dé tiempo a reaccionar por la increíble parada que acabo de realizar. Veo a Stefan a lo lejos, corriendo y desmarcándose. Imagino que tenía la esperanza de que salvara la situación, y por supuesto estaba en lo correcto.

Sin pensármelo ni un segundo más, saco con fuerza y precisión, esperando que el balón llegue a la posición de mi primo. Los jugadores se dispersan al darse cuenta de mi intención, pero el balón ya está demasiado lejos. El balón aparece unos metros por delante de Stefan, y éste se marca la carrera de su vida a tan sólo unos segundos del final del partido. Todo el mundo está expectante y por un momento me permito desconcentrarme y fijo toda mi atención en mi primo. Está completamente solo ante el portero, y por un momento pienso que la presión podrá con él y no será capaz de marcar. Pero ahora soy yo el que está equivocado, porque cuando llega a quedarse a tan solo un par de metros del portero y éste sale a intentar quitarle el balón de alguna forma desesperada, Stefan responde con un increíble recorte para justo después disparar a portería sin asomo de duda en su rostro.

-¡GOOOOOOOOOOOOOL!-es lo único que se escucha en todo el campo. Veo la grada del equipo de Stefan vitoreando, saltando y aplaudiendo entusiasmados. Me permito una mueca parecida a una sonrisa mientras el árbitro pita el final del partido. Como era de suponer, hemos ganado.

Todo el equipo se acerca a Stefan, felicitándole con efusivos abrazos y demás, pero yo me quedo en mi sitio esperando a que terminen con esa incómoda situación. Acto seguido me encamino hacia el vestuario, sin prestar atención a los gritos de admiración que me llevo de la alocada multitud.

Pero para mi sorpresa, antes de que consiga escabullirme, llega mi primo y todo su séquito y casi sin darme cuenta me suben en volandas, a pesar de todos mis esfuerzos por resistirme. Finalmente y con fastidio, soporto como me elevan una y otra vez cantando y voceando como locos. Y no sé cómo lo logran, pero acaban transmitiéndome su alegría y no puedo evitar sonreír de medio lado. Sin duda, esto es una experiencia totalmente nueva para mí, pero me sorprendo al comprobar que no es tan mala como esperaba.

OoOoOoOoOoOOooOoOoOoOoOoOo

Me encuentro tumbado en la cama, descansando. No es que haya hecho un gran esfuerzo físico en el partido, sinceramente, pero no me apetece hacer absolutamente nada. Me he quedado satisfecho por la victoria, el partido ha servido como distracción…Pero simplemente, no dejo de sentir un nudo en el estómago al cerrar los ojos y ver los grandes expresivos ojos castaños de Granger. Haga lo que haga ella sigue aquí, en mi mente. No puedo evitar preguntarme si estará pensando en mí tanto como yo lo hago en ella. Seguramente no. Lo más lógico es que esté tratando de olvidarme como sea, al fin y al cabo siempre me ha odiado. No le costará demasiado volver a hacerlo, ¿no? Joder, pensar eso me amarga. Pero al mismo tiempo me alivia. ¿Qué coño me pasa con Granger? Doy una patada al aire con toda mi frustración. Una parte de mí, y no precisamente pequeña, me está gritando que venir a Irlanda ha sido un grave error. Que debería estar con la castaña, intentando conseguir su perdón. Pero simplemente no puedo hacer eso, no va conmigo. Y además, no sé si quiero hacerlo realmente… Joder, maldita sabelotodo. ¿Por qué no puedo sacarme tu sonrisa de la cabeza? ¿Y por qué el sexo parece quedar ahora en un segundo plano?

El sonido de la puerta me hace volver a la realidad.

-Draco, ¿puedo pasar?-es la voz de mi tía al otro lado de la habitación.

-¿Es una pregunta?-inquiero con ironía. Sé perfectamente que hará lo que le dé la gana, responda lo que responda.

A toda contestación, Vivian abre la puerta con una sobreactuada sonrisa.

-Cómo me conoces, sobrinito.-comenta ella, cerrando la puerta y adentrándose en el cuarto. Yo no cambio la posición en ningún momento, con la vista fijada en el blanco techo.

-¿Qué quieres?-pregunto desinteresadamente.

-Una conversación contigo.-dice ella, encogiendo los hombros con inocencia- Creo que me merezco que me aclares un par de cositas.

Enarco una ceja tras dirigirle una rápida mirada, mostrándole mi desconcierto con ese simple gesto.

-¿Necesitas hablar de algo, Draco?-inquiere Vivian, acomodándose los rizos negros que le molestan detrás de la oreja y esbozando una sonrisa de medio lado.

-Ni contigo ni con nadie, tía.-respondo educadamente, sin cambiar mi expresión.

-Vamos… ¿ni siquiera por una vez vas a evitar que te lo saque por la fuerza?-sus grandes ojos negros no dejan de buscarme.

Finalmente y con irritación, me incorporo y me quedo sentado frente a mi tía, fulminándola con la mirada. La conozco demasiado como para creer que va a dejarme tranquilo si intento ignorarla.

-A ver, ¿qué crees que es lo que me pasa, detective Vivian?-pregunto en tono cansado.

-He notado un cambio en tu actitud, Draco. La manera de rechazar a esas chicas… ha sido educada y formal.-se explica ella, entrecerrando sus ojos con la intención de analizarme más allá de lo que puede ver por fuera.

Recuerdo vagamente la situación que hemos vivido al salir de los vestuarios, después del partido. Un grupo de chicas jóvenes nos ha recibido con los brazos (y otras cosas en las que prefiero no pensar) abiertos. Trataban de ganarse nuestra atención con sus descarados elogios sobre nuestra manera de jugar, haciendo algún que otro comentario bastante subidito de tono sobre nuestro físico, etc. Las típicas quinceañeras que buscan que el primer polvo de su vida merezca la pena. Pues bien, el caso es que las chicas no dejaban de atosigarnos, principalmente en Stefan y en mí. Un par de ellas no paraban de insistir en que quedáramos, las invitáramos a salir y no sé qué tonterías más que ni siquiera estaba escuchando. Mi primo, que es un buenazo, no era capaz de negarse temiendo herir sus "sentimientos", y a mí me estaba divirtiendo realmente la situación y su cara de apuro. Pero al final no me quedó más remedio que intervenir y decirles claramente que no estábamos interesados de ninguna manera en ellas. Las chicas se marcharon algo indignadas, pero al menos nos conseguimos quitar de encima a esas perturbadas.

-Bien, entonces eso es una señal de que he madurado. Debes estar orgullosa de mí.-digo con fingido entusiasmo.

-Pues mira no vas tan desencaminado. Pero lo que verdaderamente me importa no es el qué, sino el por qué…-continúa ella, decidida a conseguir su propósito.

-Yo te diré el por qué. Esas chicas no me gustaban.-respondo con sencillez.

-Draco… en un tiempo no demasiado lejano ahora mismo no estarías en casa. Probablemente habrías pasado incluso la noche con una de ellas. Vamos, sabes tan bien como yo que a todas no habrías rechazado.-dice con seguridad, cruzando los brazos por encima del pecho y volviendo a dibujar en su rostro esa sonrisa decidida.

-No me gustaban y punto.-respondo en voz queda, intentando zanjar de una vez la maldita conversación.

-Te conozco bien, querido sobrino. Te quedas pensativo más que de costumbre, tus ojos a veces brillan cuando lo haces. Rechazas inconscientemente a las mujeres, ni siquiera te permites fijarte en ellas. Y no comes como siempre.-añade, esta vez con un susurro. Y sé que me tiene pillado desde el principio. Me va a hacer confesar, lo sé. Tiene ese don de conseguir que alguien obedezca simplemente con su penetrante mirada. Conmigo nunca le ha sido fácil, pero debo admitir que logró que yo reconociera cosas que nunca jamás habría compartido con ella ni con nadie.- Tú estás enamorado.

Y la palabra suena peor de lo que me imaginaba. Mi estómago responde con una fuerte sacudida, noto las manos sudorosas y mi pulso se acelera involuntariamente. ¿Es verdad? ¿Es posible que yo, Draco Malfoy, esté ENAMORADO? ¿De Hermione Granger?

-He dado en el clavo, ¿verdad?-interviene Vivian al cabo de unos segundos silenciosos acomodándose junto a mí. Esta vez su mirada es comprensiva.

-No lo sé.-respondo con sinceridad, clavando mis ojos en los suyos y rindiéndome ante ella- No sé qué me pasa con ella…

-Sí lo sabes. Pero no quieres y no puedes reconocerlo.-responde mi tía, asintiendo con la cabeza, totalmente segura de sus palabras- Draco, sé que debe ser una sensación difícil de aceptar.

-Tú no tienes ni idea de cómo puedo sentirme…-replico molesto.

-Te entiendo mejor de lo que crees, jovencito.-me interrumpe ella, haciendo un gesto con la mano para que le deje hablar- ¿Sabes? Siempre me has recordado a mí. Desde el primer día que llegaste a esta casa no pude evitar compararte conmigo. Esa mirada perdida, ese carácter tan arrogante y frío, esa dureza en tus ojos. Tal vez fue por eso que decidí ayudarte, no lo sé… El caso es que siempre he sabido la causa de tu actitud frente a la vida.

-¿Ah, sí? ¿Ahora resulta que eres mi némesis?-no puedo evitar preguntar con desdén.

-Soy observadora, Draco. Como tú.-responde ella, ahora terriblemente seria- ¿Crees que para mí fue fácil ser rechazada por mi familia siendo tan solo una adolescente? Mis padres me echaron de casa cuando dieron por perdida la búsqueda de magia en mis venas. Lo único que sentían por mí era vergüenza.-confiesa ella, dejando mostrar todo el dolor en sus ojos. Es la primera vez que se sincera así conmigo y no puedo evitar sentirme algo… ¿conmovido? por ella- Nadie quería ayudarme. Así que tomé la decisión de huir de mi vida y empezar de cero entre los muggles, aquellos a los que me habían enseñado a odiar y despreciar desde que nací. Puedes imaginar lo duró que me resultó todo aquello.

Me encuentro totalmente mudo y absorto en sus palabras. Jamás imaginé que Vivian podría haber pasado por algo semejante, o simplemente no quise verlo en su momento. Pero ahora que soy consciente del infierno que debió pasar, algo parecido a la culpabilidad crece en mi interior por todas las veces que me comporté con ella como un auténtico capullo descerebrado.

-¿Cómo pudiste sobrevivir tú sola?-inquiero, esta vez interesado.

-No pude… Viví en la calle un par de meses. No tenía dinero ni un hogar al que acudir. Me alimentaba de restos de comida que buscaba en la basura.-sus ojos brillan peligrosamente, pero su voz se mantiene firme y serena- Hasta que conocí a Mark. Él me encontró y me llevó a su casa con la intención de ayudarme. Al principio me negué en rotundo, pues prefería morir a ser ayudada por un miserable muggle. Fui todo lo desagradable que pude con él, le insulté de todas las formas posibles, pero él no se apartó de mi lado. Y así día tras día, Draco. Al fin y al cabo, lo único que quedaba en mi interior era odio, rencor y desprecio. Así que eso era lo que recibía Mark.

-Pues no sé cómo pudo soportarlo…-comento amargamente.

-Supo ver más allá de lo que le mostraba. Me conoció mejor de lo que yo misma hacía. Me ayudó, me hizo cambiar poco a poco y con paciencia. Fue muy duro para él.-añade con una sonrisa triste- Pero lucho por mí. Y yo… acabé enamorándome.

-¿Cómo lo supiste? Que estabas enamorada, quiero decir.-pregunto con un hilo de voz, temiendo su respuesta.

-Bueno, no fue fácil.-responde, esta vez con un brillo enigmático en sus pupilas- Era todo tan confuso… Yo nunca había amado a nadie. Y de repente ahí estaban todas esas sensaciones desconocidas e incómodas que no me dejaban vivir. Cuando estaba con él, me sentía una persona diferente. Deseaba ser mejor, no quería defraudarle y eso me agobiaba al mismo tiempo. Pero al final acabé asumiéndolo, curiosamente cuando creía que lo había perdido ya.

-¿Él… te dejó?-adivino totalmente incrédulo.

-Algo así.-asiente ella, sonriendo- Afortunadamente no fue definitivo. Así que sobrinito, te aconsejo que no huyas de tus sentimientos. Enfréntate a ellos o acabarás arrepintiéndote toda la vida.

-Tú no lo entiendes.-replico, a la vez que decido levantarme de la cama. Esta discusión está llegando demasiado lejos y aunque me enorgullece mi famosa templanza, ahora mismo mis nervios actúan por mí- Ella representa todo lo que en su día rechacé. No puedo estar con ella, si lo hago jamás volveré a ser yo mismo.

-Me decepcionas, Draco.-comenta mi tía tras unos segundos de vacilación con mirada sombría- Pensaba que habías aprendido algo de tu vida sin magia.

-Y lo he hecho. Pero deseo volver a ser el Draco de antes. Éste no soy yo.-añado señalándome a mí mismo enérgicamente.

-Claro que lo eres y siempre lo has sido. Draco Malfoy, tú eres una buena persona.-exclama mi tía, también alzándose y señalándome con un dedo acusador- Reconócelo de una vez, no sé te da bien ser el chico malo porque realmente no lo eres y lo sabes. Deja de fingir que no te importa nada en este mundo aparte de ti mismo. Vivirás más tranquilo.

Vivian espera una respuesta con los brazos en jarras. Su pálida piel se ha vuelto roja en las mejillas a causa del enfado y la indignación.

-No creo que sea lo suficientemente bueno para ella.-confieso a duras penas, en apenas un murmullo, con los ojos fijos en el suelo.

-Entonces, ¿es eso? ¿Tienes miedo de ser rechazado? ¿De no estar a la altura?-inquiere mi tía un poco más tranquila, acercándose lentamente a mí.

-No quiero mostrarme vulnerable ante nadie. Es simplemente eso.-le intento explicar, agotado por la interrogación. Me cuesta muchísimo decir lo que siento, a veces yo mismo busco las palabras para al menos pensarlas, pero ni siquiera ahí las encuentro.

-Pues tú decides si arriesgarte o no.-contesta Vivian encogiendo los hombros- Draco, no olvides que todas las personas merecemos una segunda oportunidad. Si antes no fuiste feliz, ahora puedes intentarlo de nuevo. Lo peor que puedes hacer en la vida es arrepentirte de algo que no llegaste a hacer.

Asiento con la cabeza y paso las manos por mi recién engominado pelo, alborotándolo y descargando mi confusión en él. Estoy harto de esta situación, necesito avanzar hacia el lado que sea. Con Granger o sin ella, pero he de decidirme cuanto antes. Lo que sí tengo claro es que Vivian tiene razón. Puedo empezar de cero, no he de ser siempre Draco Malfoy, el hijo de un mortífago y siempre en contra de los mestizos. Tal vez sea hora de intentar averiguar quién soy realmente, ¿no? Y tal vez sea Granger la indicada para ayudarme en esta tarea.

Noto entonces las manos de Vivian en mis hombros, decidida a darme un abrazo. Sorprendido por su atrevimiento intento resistirme a ella, odio esas muestras de afecto y lo peor es que sé a ciencia cierta que a ella le ocurre exactamente lo mismo en ese aspecto. Pero Vivian insiste y con fuerza logra darme un breve apretujón cariñoso. En un primer momento, el gesto ha sido mal recibido, pero lo cierto es que consigue relajarme y aportarme algo que hacía mucho tiempo que no sentía. Ese afecto familiar, ese apoyo incondicional del que he carecido toda mi vida y echo en falta, sobre todo por parte de mi madre. Y se lo agradezco.

-Gracias, tía.-musito una vez que nos hemos separado.

-Para eso está la familia.-dice ella simplemente, cogiendo el pomo de la puerta y saliendo de mi habitación con una última mirada emotiva y un suave suspiro.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo Oo

Cinco días después…

El teléfono móvil vibra, y por un segundo parezco haber olvidado cómo se debe respirar. No puede ser… La única persona que puede llamarme a este número es él. Draco. Temblando como una hoja, logro coger el móvil de la mesa y observo lo que muestra la pantalla aún conteniendo el aliento. Efectivamente, mis temores se confirman, es él. Y eso sólo puede significar una cosa: ha vuelto de su retiro.

No puedo evitar sentirme confundida, sin saber cómo reaccionar. ¿He de cogerlo? El teléfono sigue sonando, la vibración me está volviendo loca. Mi corazón late frenéticamente al pensar que Malfoy intenta ponerse en contacto conmigo después de más de una semana de los hechos que acontecieron. ¿Qué querrá de mí? ¿Intentará disculparse? ¿O simplemente quiere vengarse y recordarme que jamás podremos estar juntos? Una y mil preguntas surgen de repente, impidiéndome actuar con sensatez. Y entonces, el teléfono cesa en su vibración.

¡Mierda! Me maldigo a mí misma por no haber sido capaz de responder al maldito teléfono. Espero con impaciencia a que el rubio vuelva a insistir. 1 minuto… 2…5 minutos me paso simplemente contemplando el maldito fondo de pantalla del móvil. Y nada sucede. No puede ser, ¿no va a volver a intentarlo? Siento decepción y rabia, y me reprocho a mí misma el haber sido capaz de hacerme tantas ilusiones por una simple llamada. ¿Qué esperaba? No va a venir corriendo a mis pies, y eso ya lo sabía. ¿Y si le llamo yo? No, no, eso sería rebajarme ante él. Habré de esperar una nueva oportunidad, si la hay claro. ¿Pero quiero que la haya?

Recuerdo por un momento los acontecimientos recientes. Algunas cosas han cambiado durante estos días… El señor Grey y yo mantuvimos una reunión muy interesante, en la cual me hizo formalmente la propuesta acerca del Torneo de los Tres Magos en Francia. Y ya me lo he pensado lo suficiente. Estuve hablándolo detenidamente con Luna, con Harry (que ya está al tanto de mi ruptura con el Slytherin) y por supuesto con Ron. De hecho, he estado últimamente muy unida a Ronald, casi como en los viejos tiempos. No sé qué ha pasado, pero hemos tenido un acercamiento importante, y lo cierto es que me alegro de poder contar de nuevo con él.

Me he citado de nuevo con él en el descanso de mi jornada laboral en un bar al que solemos acudir los trabajadores del Ministerio tras haber tomado una decisión respecto a la propuesta de mi jefe.

-¿Has aceptado?-me pregunta el pelirrojo con interés una vez nos hemos saludado y tomado asiento en una de las mesas de madera.

Asiento tímidamente con la cabeza en señal de respuesta.

-¡Fantástico, Hermione!-exclama Ron alzando la jarra de cerveza de mantequilla- Brindemos por ello.

Dejo escapar una risita de emoción y ambos bebemos un buen trago. A continuación los ojos azules de Ron se posan en los míos y se hace el silencio entre nosotros, pero curiosamente no me siento incómoda en absoluto. Creo que intenta decirme algo importante, es su manera de coger fuerzas para hacerlo. Primero me analiza con la mirada, esperando encontrar en mí expresión una señal que le dé la confianza necesaria.

-¿Sabes? Podría acompañarte.-interviene finalmente, en un tono suave y despreocupado- Si quisieras, claro. Es decir, te voy a echar de menos…

-Vamos Ron, solo es un par de meses de preparativos. Luego podré venir más a menudo.-replico algo sonrojada por su petición.

-Aún así pasarás mucho más tiempo en Francia.-comenta con tristeza. Acto seguido me toma de la mano con delicadeza, hecho que recibo con cierta sorpresa. Pero no me aparto de su contacto- En serio te lo digo… Podría irme contigo, solo tienes que decírmelo. Piénsalo, podríamos darnos una nueva oportunidad, empezar de cero.

Veo como las orejas de Ron adquieren un tono parecido al de su cabello al expresarse, pero no me atrevo a interrumpirle. Parece más decidido que nunca en su vida, y eso es algo que me hace sentir todavía más confundida con mis sentimientos. ¿Y si no fuera tan mala idea lo que me está proponiendo?

-Al fin y al cabo…. Bueno… todos necesitábamos un tiempo después de la guerra para pensar. Puede que ahora las cosas fueran diferentes, ¿no crees? Pero sería sin ningún tipo de presión, te lo aseguro. ¿Qué te parece? ¿Es una locura? ¿Lo es? Porque yo haría cualquier cosa por ti, Herms… te lo aseguro. Puedo esperar el tiempo que haga falta.-continúa explicándose atropelladamente y mirándome finalmente con aprensión, como si temiera mi reacción.

No puedo evitar sonreír ante tal muestra de ternura. Es conmovedora la fuerza de sus sentimientos por mí. Ojalá yo pudiera hacerlo. Con Ron la vida era tan fácil… Discutíamos, sí, pero lo arreglábamos inmediatamente después. Me acostumbré demasiado a estar con él, y tal vez dejé que cuidara demasiado de mí. ¿Puede que me refugiara tanto en él que al final perdí el interés en lo demás? ¿Es por eso que cambié tanto? Y aún así el había permanecido a mi lado todo el tiempo, luchando por nuestra relación. Y lo más sorprendente es que lo sigue haciendo ahora, después de todo el daño que le he causado.

-¿Te estás riendo de mí?-inquiere Ronald enfadado, segundos después durante los que me he dedicado a sostener una pequeña sonrisa.

-No, claro que no…-respondo alarmada- Lo pensaré, te lo aseguro.

Él asiente satisfecho, me suelta la mano y continuamos parloteando de asuntos más profesionales.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Hoy es el día de la despedida de Ginny. Sábado soleado, con brisa suave y temperatura agradable. La verdad es que no podía haber amanecido mejor.

Me miro al espejo algo ansiosa. No me convence la ropa que me he puesto, y no dejo de mirarme desde diferentes ángulos valorando cada perspectiva del vestido que he elegido para la ocasión. Es negro y se acopla bastante bien a mis curvas, pero la abertura de la espalda a mi parecer es demasiado atrevida y el escote en forma de corazón me incomoda un poco.

-Herms, ya basta. Te he dicho que estás estupenda.-me regaña Luna, entrando al baño a ponerse los pendientes. Ella se ha decidido por unos elegantes pantalones negros y una blusa azul fosforescente que hace destacar más si cabe esos grandes ojos azules que tiene.

-No sé… me parece demasiado ligero.-repongo no muy convencida.

-Ponte algo encima y solucionado. Esa chaqueta fina que tienes gris te va muy bien con el conjunto.-me aconseja la rubia mientras se maquilla- Por cierto, me gusta mucho tu pelo liso.

Le dirijo una sonrisa afectuosa y me encamino a mi cuarto a por la cazadora. La verdad es que estoy bastante nerviosa por el evento. Habrá mucha gente conocida, antiguos compañeros de Hogwarts que hace bastante tiempo que no veo y que seguramente estén al tanto de la complicada situación por la que he estado pasando desde que terminó la guerra mágica. Sé que no he de darle demasiada importancia al qué dirán, pero aun así quiero mostrarme fuerte y valiente. Que vean que la antigua Hermione Granger está de vuelta y el aspecto físico ha de realzar esa seguridad en mí misma.

Y luego está el tema de siempre. Draco Malfoy en mis pensamientos. ¿Cómo puedo quitármelo de la cabeza? No dejo de preguntarme qué habrá estado haciendo desde la última vez que nos vimos, y más ahora después de la inesperada llamada de ayer. No ha vuelto a intentar ponerse en contacto conmigo y eso me inquieta. ¿Debería informarle de mi traslado repentino a Francia a falta de dos semanas? ¿Le importará? Me reprocho a mí misma mi innecesaria preocupación. Durante estos días me había propuesto no pensar en él, y sin embargo desde que pillé a Blaise con las manos en la masa no he dejado de imaginar su afilado rostro una y otra vez. Oh, Merlín… ¿qué puedo hacer?

-¿En qué piensas, Herms? Llegaremos tarde…-me avisa Luna haciendo aparición en mi habitación. Su rostro automáticamente se relaja al verme sentada en el borde de la cama con la mirada perdida-¿Ya estás en las nubes? Creía que yo era la mejor en eso, pero últimamente tú te me has adelantado.

-Perdona, Ginny.-reacciono a sus palabras y me levanto rápidamente tras coger el bolso y la chaqueta gris- Vámonos.

-Ya verás qué bien nos lo pasamos, Hermi. Queda terminantemente prohibido pensar en el trabajo o en cierta serpiente rubia, ¿de acuerdo?-dice mi amiga con el dedo índice levantado en señal de advertencia.

-Sí.-asiento finalmente con la cabeza, auto-convenciéndome a mí misma de ello y finalmente salimos de casa.

El recinto está completamente a rebosar de gente joven cuando llegamos. Lo que han montado los Weasley es una fiesta sin precedente. Hay mesas alargadas alrededor del lugar que ofrecen deliciosos aperitivos y toda clase de bebidas (algunas con alcohol, por supuesto). La música suena con fuerza en una carpa, donde miles de luces se entremezclan simulando la pista de baile de una discoteca. Observo a lo lejos una tarima elevada donde supongo que actuará alguna banda de música. También observo ciertas mesas circulares donde la gente se puede sentar y charlar tranquilamente a lo largo del recinto.

En cuanto Luna y yo entramos a la fiesta se nos acercan Lavender y Parvati, que parece que acaban de llegar casi al mismo tiempo que nosotras.

-¡Hermi!-exclama Lavender con exagerado entusiasmo. Me regala un pequeño abrazo y a Luna le da dos besos casi sin rozarse- Qué bien que hayáis venido. ¡Esto va a ser estupendo!

Parvati nos saluda también y comenzamos a caminar entre la gente. Miro a todos lados esperando encontrar a Ginny, pero de momento la multitud me lo impide. Nos encontramos al equipo de Quidditch de Gryffindor, con los que nos entretenemos un buen rato y después aparecen Seamus y Dean que parecen totalmente ebrios y apestan a alcohol.

-¿Habéis visto a Ginny?-inquiere Parvati por tercera vez.

-¿Y yo qué sé…?-responde Seamus sin parar de hipar- La última vez que la he visto estaba bailando con Harry en la carpa…Lav, ¿por qué no te quedas un ratito conmigo?-añade con un intento de mirada seductora a Lavender.

-Puagh, Seamus… cuando te des una ducha tal vez me lo piense.-contesta ella con una mueca de asco- Vamos, chicas…

Parvati suelta una risita tonta ante la actuación de la rubia, y continuamos el recorrido hasta llegar a la carpa musical. El ambiente aquí es sin duda inmejorable, pero la gente se encuentra demasiado apelotonada para mi gusto. Cogidas las cuatro de la mano conseguimos abrirnos hueco y tras un par de vueltas alrededor del recinto una mano agarra mi brazo y hace que me gire repentinamente.

Son los ojos verdes de Harry que se encuentran con los míos.

-¡Hermione! Llevo un rato buscándote- me saluda el moreno con alegría. Me fijo en que mi amigo va muy elegante, con una americana de color azul marino, vaqueros y camisa blanca a juego- Estás guapísima.

-Tú también.-le respondo con una sonrisa cariñosa. Y entonces aparecen de la nada Ron y Ginny, los dos bebiendo y riendo juntos, acompañados de Bill, Fleur y George.

Bill está muy guapo, con ese estilo suyo tan personal y alternativo. Fleur está a su lado, tan impresionante como siempre, con su larga melena rubia ondulada y recogida elegantemente a un lado de su cuello. Por otro lado George parece mucho mejor que la última vez que lo vi. Ha engordado un poco (le hacía falta), y ha recuperado su buen humor.

-Vaya, vaya… menudos bombones acaban de llegar.-comenta George con un silbido de admiración- Sobre todo, tú, Hermione. Estoy pensando en que si mi hermano no ha sabido aprovecharte, tal vez pueda hacerlo yo…

-Cierra el pico.-le replica Ron con una mirada asesina.

Ginny se ríe con ganas y me siento un poco mejor. Parece que ha olvidado la tensión que se formó entre nosotras por su hermano. Está radiante con ese vestido turquesa que lleva, pero al mismo tiempo parece nerviosa. Después de todo va a dar un importante cambio en su vida.

-¿Estás nerviosa?-le pregunto estando las dos un poco apartadas del grupo.

-Un poco, la verdad-admite la pelirroja- Me alegro de que hayas venido, Herms. Perdona por haber sido tan dura contigo estos días.

-No pasa nada, yo hubiera actuado igual.-respondo con sinceridad- La única que se debe disculpar soy yo.

Nos miramos brevemente y tras un pequeño abrazo, nos sonreímos recuperando nuestra antigua complicidad.

-Voy a echar de menos todo esto... Tengo un poco de miedo.-me comenta entonces.

-Es natural. Lo nuevo siempre es difícil, pero estoy segura de que te acostumbrarás y podrás con todo. Eres muy fuerte.-le intento tranquilizar de alguna forma.

-Gracias.-dice ella intentando sonreír- Por cierto, estás estupenda. Me encanta tu vestido.

Y seguimos bailando en la carpa durante un rato más. Pasamos los minutos bebiendo, saludando a gente conocida y la verdad es que me está resultando más fácil de lo que pensaba. Los jóvenes magos ebrios suelen ser mucho más simpáticos con alcohol en la sangre, así que todo son bromas y comentarios divertidos. La fiesta está saliendo a pedir de boca para mi amiga.

Ron, que también se ha puesto elegante para la ocasión, me saca a bailar de vez en cuando. No puedo evitar quedarme un poco embobada mirándole, con esa camisa a rayas azules y blancas que le queda tan acoplada a su cuerpo. Lo cierto es que me atrae, y eso siempre lo he sabido. Su espalda ancha, sus manos ásperas y calientes, su pelo naranja tan particular cayéndole con gracia sobre sus ojos… Y además huele muy bien.

Suena una canción de fondo un poco más lenta y Ron no duda en cogerme de la mano para seguir la danza. Su otra mano se posa en mi cintura y yo le dejo hacer, sin oponer resistencia. Al contrario, mi mano se coloca detrás de su espalda y bailamos lento, más cerca de lo que hemos estado en semanas. No es el alcohol lo que me embriaga de esta forma, es algo más… Es una sensación cálida que me recorre el cuerpo, un agradable cosquilleo lo que siento cuando el aliento de Ron roza mi oreja. Y no lo entiendo, porque sé con certeza que sigo enamorada de Draco, pero esto ha de tener una explicación. ¿Y si realmente sigo sintiendo algo por Ronald?

No me da tiempo a seguir pensando porque la canción termina y Ron y yo nos separamos suavemente. Nuestras miradas se estudian largamente, parecemos hipnotizados. No nos atrevemos a movernos, no sabemos qué decir. Sólo sé que estoy atrapada en sus ojos azules y no estoy asustada ni incómoda. Es algo que no consigo definir.

-Hermione… yo… yo… -titubea finalmente el pelirrojo, con las mejillas del color de su pelo- Sé que puedo hacerte feliz, lo sé. Démonos otra oportunidad.

Muda por sus palabras, confusa y paralizada. Así me encuentro en este momento. No sé qué demonios me está pasando, pero siento ganas de besar a Ron. Él parece darse cuenta de ello porque comienza a acercar su boca a la mía sin dejar de mirarme en un solo momento. Cierro mis ojos, esperando el momento de que sus dulces labios se encuentren con los míos… Pero el beso no llega a producirse.

-Cambio de pareja.-anuncia una voz desconocida a mis espaldas.

Ron y yo nos giramos sobresaltados por la interrupción y nos encontramos con un chico muy apuesto de pelo negro y mirada de hielo, que se encuentra sonriendo forzadamente de medio lado.

-¿Quién diablos eres tú?-pregunta Ron sin ocultar su mal humor.

-Thomas Winsdey, amigo de Ginny.-responde el moreno, alargando su mano para saludar a Ronald. Pero éste no le devuelve el saludo.

-Cambio de pareja.-vuelve a insistir el chico, esta vez en un tono de voz más tenso.

-Ni lo sueñes…

-No te preocupes, Ron. No pasará nada. Enseguida vuelvo.-le interrumpo entonces para sorpresa de ambos. No sé por qué lo hago, pero siento curiosidad por saber quién es este chico de mirada misteriosa y curiosamente familiar. Ron me dirige una mirada aturdida y al mismo tiempo de indignación, pero no hay tiempo para nada más porque Thomas tira de mí ansioso y me lleva a otra parte del recinto, lejos de mis amigos.

¡Hola a todos! Siento la tardanza, pero ahora solo voy a poder actualizar con esta frecuencia porque entre semana me es casi imposible. Espero que no os importe! J

Bueno, ¿qué os ha parecido el nuevo capítulo? ¿Os ha gustado? Porque me ha llevado mi tiempo escribirlo…jajaj Quería que quedara bastante claro lo que le pasa a Draco, y por fin parece que ha entrado en razón. ¿Qué habrá decidido hacer respecto a Hermione?

¿Y este nuevo y peligroso acercamiento entre Ron y ella? ¿Qué opináis? Herms está muy confundida con sus sentimientos, pensad que lleva más de un año con Ron y es difícil olvidarse de alguien que ha sido tan importante para ella… Y más si cuando logra enamorarte de otra persona lo único que recibe es traición y dolor. Creo que es lógico su comportamiento, ¿no?

Os preguntaréis qué pinta este chico nuevo… Thomas. Bueno, no os precipitéis, nada es lo que parece, pero no doy más pistas jeje. Tranquilos que el Dramione llega en el siguiente capítulo, prometido ;)

Muchas gracias como siempre por vuestros maravillosos reviews que no he podido contestar, pero aprovecho este espacio para ello! Seguid haciéndolo porque de verdad que es una motivación enorme para seguir con el fic. Gracias gracias y gracias por seguirme!

Effy Malfoy Reckless: Holaaa!Me encanta que te encante! Espero que este cap. te haya gustado, muchas gracias! :D Es un placer actualizar para vosotros y para mi ^^ Un besito!

Queen Scarlett: Holaaa! :)No sé porqué pero siempre me he imaginado a Draco practicando algún deporte muggle jajaj. Se me ocurrió la idea y bueno… espero que os guste esta pequeña anécdota de nuestro querido rubio. A ver cómo termina el partido :P Y sí, estoy completamente de acuerdo contigo, a Hermione esa noticia le ha llegado porque pensaba que Draco pasaría completamente de ella… Pero no es así! A ver qué pasa en el siguiente si se reencuentran, ¿no? Un besito y gracias!

Vale Malfoy: Saludos! :D Sí, es extraño, lo sé. Pero como le he dicho a Queen Scarlett, siempre imaginé a Draco haciendo cualquier deporte muggle, me parecía sexy jajajj. Bueno, es lo único que le gustó a nuestro rubio del mundo muggle al principio de su vida sin magia. Así que es razonable que lo haga para desahogarse de alguna manera. Cuerpo sano, mente sana! Siento haber tardado tanto en actualizar, hago lo que puedo en serio! Pero las clases me quitan muchísimo tiempo :'(. Pero bueno, lo compenso con cap. un poco mas largos que antes jejej. Sí, los dos son unos tozudos que se echan de menos pero no son capaces de hacer algo por acortar esa distancia que les separa…. A ver cómo cambia esta situación. En el siguiente, escenas Dramione prometido ;) Muchas gracias! Un besito! :)

AshokaMalfoy9: Holaaa! :D Que tal? Me alegro que te hicieras gracia la escena de Blaise "el espía" jajajaj. Yo también reía mientras lo escribía, porque Blaise el pobre es muy rico y juguetón con las mujeres, pero es un poco torpe y suele decir lo primero que se le pasa por la cabeza xD. Qué bien que te gustara el arrebato de San Casillas! Porque a mi me encanta Casillas jajajj. Sí, su primito se lo ha explicado bien, y su tía también tenía unas cuantas cosas que decir… A ver qué te parece la conversación tan intensa que han tenido en este cap, y luego por supuesto la nueva relación Ron/Hermione. Por cierto, respecto a 50 SOMBRAS! Jajaj Me reí mucho al leer tu opinión, porque hace poco tiempo yo me los leí y la verdad es que en ciertos aspectos Draco puede parecerse a Christian, sobre todo en el cap. anterior donde me comentaste. En lo de controlador obsesivo por Hermione, por ejemplo, o en lo de que sus amantes anteriores siempre han sido muy sumisas, no? Jajajaj Bueno, no es exactamente como en el caso de Christian Grey, pero es cierto que entre los ojos grises y algunos comportamientos… Pero de momento a Draco no le va el sado, te lo aseguro jajaj. Me encantaron los 3 libros de 50 sombras, tal vez me haya influido en algunas cosas xD. En fin, muchas gracias por tu comment, como siempre! Un besitooo :D

azu23blood: Holaaa! :D Bueno, si te gustó la faceta de jugador de Draco seguro que te ha gustado también cómo termino el partido jeje. La verdad es que me encanta imaginarme a Draco vestido de portero…. :P Respecto a Blaise, pobrecito se quedo un poco cohibido por nuestra leona, pero bueno eso no impedirá a Draco enterarse de ciertas cosas xD. Crees que dejara de una vez el orgullo atrás después de su conversación con Vivian? Intentará recuperar a Hermione o ya será demasiado tarde? Bueno, espero tu comment ;) Muchas gracias como siempre! Un besito! :)

Abytutis: Síiii! Jajaja Espero que te haya gustado la escena del partido ;) Muchas gracias por seguir ahí como siempre! Un besito!

mariapotter2002: Hola guapísima! :) Los exámenes genial, mucho mejor de lo que esperaba! Asi que ahora estoy motivada al 100% jajaj. Que tal llevas el carnet? Cuanto tiempo estuviste sin coger de nuevo el coche? Yo también me lo he tenido que dejar de momento por falta de tiempo y dinero, asi que creo que lo intentare otra vez en verano! Y encima ahora lo han cambiado y han puesto conducción autónoma, que miedo! .

Perdona por tardar tanto en contestarte, tal vez ya hayas encontrado el fic de Cassandra, pero te lo explico por si acaso. La verdad que no tarde mucho en encontrarlo, puse en google Draco Trilogy Cassandra Clare y me salió una pagina que se llama Mi Friki Mundo, que es una especia de blog y ahí la chica puso un enlace de otra web. En esa web inicias sesión con Facebook y ningún problema! Estan todos los capítulos subidos del primer fic, lo malo es que de los otros no encuentro nada que este en español! Si encuentras algo ya sabes :)

Bueno nada más, espero que te haya gustado este cap (no sé si será también de transición, tal vez si xD). Siento no haber metido Dramione todavía, pero en el siguiente ya habrá momentos entre nuestra querida pareja, lo juro! La historia está entrando en la recta final, tal vez le quede capítulos. Ya me dirás que opinas de esta nueva intromisión de Ron, la conversación con su tía Vivian y más cosas que quieras decirme jajaj.

Pues nada te dejo que necesito ver el nuevo cap. que han sacado de CV! (Estoy enganchadisimaaa! xD). Muchas gracias como siempre, que vaya todo fenomenal, un beso grande! :D

StarlightBlue26: Hola y bienvenida al fic! Me hace muy feliz que te enganchara tanto mi fic, de verdad! Pero no dejes de lado tus deberes! :P jajajj Pues me alegra que me digas que me ciño a los personajes, porque la verdad es exactamente mi propósito para que la historia sea lo más creíble posible jeje. Ya me comentas que te parece el cap. si te apetece! Un besito muy grande, gracias gracias! :D

Fraan: Hola de nuevo! :) Espero que te haya gustado el cap, intentaré no tardar tanto en actualizar! Gracias por seguir ahí, un besito!

Dreams Hunter: Gracias por seguir mi historia!:D Un beso!