CAPÍTULO 36

Thomas se desplaza con facilidad entre la multitud. Tiene una forma de caminar grácil y segura pesar de no ser mucho más alto que yo. Su agarre es posesivo, como si temiera que me fuera a escapar en cualquier momento. E incluso me atrevería a opinar que su porte es elegante y algo arrogante. Al fin decide soltarme cuando nos encontramos casi en el otro extremo de la carpa de baile, camuflados entre unos chicos que creo que pertenecían a la casa de Hufflepuff.

-¿Qué se supone que estás haciendo, Thomas? ¿Nos conocemos de algo?-le pregunto cuando el moreno me toma de la cintura con la intención de bailar cogidos. El chico me observa con una mezcla de curiosidad y admiración, y advierto que tiene unos rasgos finos y delicados que le resultan de lo más favorecedores. También observo que tiene un gusto exquisito a la hora de vestir, e intuyo que la ropa que lleva debe de ser muy cara. La camisa azul resalta aún más si cabe ese color de ojos, entre azul y gris que no puedo evitar comparar con los de cierto rubio.

-Bueno… se podría decir que sí.-contesta Thomas con una sonrisa torcida- En Hogwarts te veía de vez en cuando. Eres muy amiga de Ginny, ¿no?

-Sí.-asiento aún aturdida, siguiendo el ritmo de sus pasos y finalmente aceptando el baile a regañadientes. Apoyo con cuidado una mano en su hombro, y el contacto de su cuerpo con el mío me produce una sensación inesperada. Es como una pequeña descarga eléctrica, atracción física en toda su pureza. ¿Qué me está pasando? Por Merlín, ¡si ni siquiera conozco a este chico! Me prometo a mí misma que no volveré a probar el alcohol en mucho pero que mucho tiempo, porque es evidente que no me sienta nada bien.

-¿Qué hacías bailando con la Coma… con Weasley? Tenía entendido que habíais cortado.-comenta entonces el moreno con un tono que quiere ser educado. Pero en su voz distingo un matiz de frialdad que me inquieta.

-¿Cómo sabes que…?

-Todo el mundo mágico lo sabe, Hermione.-se me adelanta Thomas- Prácticamente eres famosa… En la sección de corazón, tú y el pelirrojo habéis protagonizado mil y un titulares. Y lo último que leí era que habías terminado con él. Pero tengo una curiosidad… ¿es verdad que empezaste a salir con otro chico?

Ante tal información, el rubor comienza a recorrer mis mejillas y mi pulso se acelera involuntariamente. Sabía que se hablaba de mí de vez en cuando en Corazón de Bruja, pero no que especulara tanto con mi vida privada, por lo que ese comentario consigue cabrearme bastante. ¡Con lo bien que me lo estaba pasando y viene un desconocido a amargarme la fiesta!

-¿Y a ti qué te importa? Mira, si lo que quieres es cotillear hazlo con tus amigos, pero déjame en paz.-replico con dureza, soltándome de su agarre y pretendiendo alejarme de él.

-¿Es Draco Malfoy?-inquiere el chico una vez más, haciéndome tambalear a causa del impacto de sus palabras. Me giro despacio, dirigiéndole una mirada de estupefacción.

-¿Qué tonterías estás diciendo? Draco Malfoy y yo… es simplemente ridículo.-intento mentir con toda la credibilidad que soy capaz, aunque sin poder evitar que la voz me tiemble.

-Pues yo creo que harías una pareja interesante.-opina Thomas con sus ojos de hielo ardiendo de determinación- Tú necesitas a alguien mucho más complejo que Weasley. Alguien que te motive, alguien inteligente con el que compartir tus conocimientos. Una persona que saque toda la leona que llevas dentro.-añade con una sonrisa socarrona.

-¿Acaso eres amigo de Malfoy? ¿O es que te ha pagado para que me sueltes todas esas estupideces?-le pregunto enarcando una ceja, comenzando a cansarme de esta ridícula discusión.

El moreno se acerca un poco más a mí y dirige su boca a mi oído. Mi primera reacción es alejarme de él, pero Thomas insiste y su agarre me impide salir corriendo.

-Si Malfoy ha tenido el placer de besarte… es un chico muy afortunado.-dice arrastrando suavemente cada una de las sílabas, consiguiendo producir en mi cuerpo un pequeño escalofrío- ¿Por qué te dejaría escapar?-añade separándose poco a poco, fijando de nuevos sus ojos en los míos.

-¿Cómo sabes que me ha dejado escapar?-pregunto de nuevo, cada vez más confusa y avergonzada por su actitud. ¿Es posible que hayan estado espiándome los periodistas mágicos todo este tiempo y no me haya dado ni cuenta? ¿O es que este chico es más extraño de lo que pensaba?

-Así que afirmas haber estado con el chico Slytherin…-afirma el moreno con una sonrisa de satisfacción.

-Mira, si eres uno de esos periodistas… Ya puedes dejarme tranquila y buscar tus exclusivas en otro sitio. Yo no estoy con nadie, y mucho menos estaría con alguien sin corazón como lo es Draco Malfoy.- digo cada vez más alterada y notando como la sangre me hierve de indignación.

-¿Le sigues queriendo? ¿A Weasley?-inquiere Thomas ahora mucho más serio, ignorando por completo mi enfado. Parece contenido, como si por dentro fuera a estallar de un momento a otro.

-No tengo por qué contestar a eso.-respondo cortante- Y ahora, si me permites, voy a volver con mis amigos…

Pero antes de volverme por completo, el moreno me apresa con solo una mano por la cintura, y me estrecha contra él con suma facilidad. Intento resistirme a sus musculosos brazos, pero él actúa con una rapidez increíble y cuando me quiero dar cuenta, sus labios se posan en los míos con rudeza, obligándome a ceder. Sigo con los ojos abiertos, abrumada, azorada, y totalmente indignada por su atrevimiento. Intento soltarme de él como puedo, pero no me lo permite. Así que le dejo actuar y espero pasiva, pensando en la bofetada que se va a llevar en cuanto se separe de mí. Pero en un preciso momento del intenso beso comienzo a sentir algo, una sensación que no experimentaba desde hace un tiempo. Estos labios buscan los míos con una desesperación conocida. Con suavidad y al mismo tiempo pasión. Su boca muerde mi labio inferior con delicadeza y lo succiona de esa manera que tanto me gusta y me vuelve loca. Comienzo a sentirme embriagada por el contacto y casi sin ser consciente de mis actos, respondo al beso de la misma manera en que lo haría con otra persona. Me dejo llevar, sincronizando mi boca con la suya en esa danza pasional, sintiendo el deseo en cada poro de mi piel, respirando cada vez con más dificultad. Y cuando finalmente soy yo la que decido terminar con el beso y nos quedamos mirándonos a los ojos a tan sólo unos centímetros el uno del otro, un rostro familiar se superpone con el que tengo justo en frente de mí. Y ahora lo entiendo. Esa forma de besar tan intensa y profunda sólo podría ser de él. Solo él podría hacerme sentir así de excitada con un simple beso.

-Eres tú.-susurro entonces con los ojos muy abiertos, procesando la información que acabo de conseguir- Pero, ¿cómo? ¿Por qué…?

El moreno me silencia acariciando mis labios con su dedo índice.

-Entonces…. ¿crees que no tengo corazón?-musita Draco con un tono de voz bajo, grave y tremendamente seductor. Aún paralizada por mi nuevo descubrimiento, no puedo hacer otra cosa que seguir contemplando sus ojos de hielo, esos que tanto echaba de menos. Él aprovecha mi estado de aturdimiento para cogerme de la mano y la posa con suavidad sobre su torso, justo en la zona que me permite notar los latidos de su corazón. Percibo con sorpresa que su pulso está realmente acelerado, y una parte de mí que tenía bien ocultada durante estos días sale de nuevo a la superficie tras comprender que no le soy tan indiferente a la serpiente como yo esperaba. Que Draco ha vuelto por una razón, y posiblemente sea la que con tantas ansias estaba esperando estos días. Porque sí, lo hice. Pensé en ello más de lo que me gustaría. Fantaseaba con la idea de que la maldita serpiente arrogante volviera de nuevo junto a mí y tratara de recuperarme. Pero simplemente creí que era algo imposible, que su orgullo no le permitiría actuar de esa forma, porque al fin y al cabo seguían siendo Draco Malfoy. Era una locura pensar algo así… Y ahora no puedo hacer otra cosa que sentir de nuevo esa ilusión perdida. Pero no voy a ponérselo nada fácil, porque por delante de mis sentimientos estoy yo y he de hacerme respetar como mujer. Eso es.- ¿Qué opinas ahora?

Retiro la mano de su pecho bruscamente al cabo de unos segundos, como si el tacto con su cuerpo me quemara.

-Bueno… tal vez me haya equivocado. Tal vez resulte que eres un ser humano, con sentimientos. Reprimidos, pero sentimientos al fin y al cabo.-añado con ironía.

-Muy graciosa, Granger.-responde Draco con una de sus sonrisas arrogantes de medio lado.

-Por cierto, te sienta bien tener otra apariencia. Pareces incluso menos prepotente.-le dirijo una mirada analizadora de arriba abajo, tratando de ponerle nervioso. Pero no hay suerte, porque una de las características de esta serpiente es su increíble frialdad, y su rostro y su pose se mantienen imperturbables en todo momento.

-Vamos, sabes perfectamente que este aspecto no le hace competencia a mi perfecta belleza… No lo puedes negar, leona, si ahora mismo estuviera bajo mi apariencia… no tardarías ni dos segundos en abalanzarte sobre mí.-replica con su insufrible arrogancia, bajando el tono de su voz hasta casi convertirlo en un sururro y acortando de nuevo la poca distancia que nos separaba.

-¿A qué has venido, Malfoy? ¿Por qué colarte en la fiesta? ¿Tan aburrida estaba resultando tu vida sin mí?-contraataco entonces, dándole un pequeño empujón utilizando únicamente el dedo índice.

-Si te digo la verdad… sólo he venido a asegurarme de que nadie tocaba lo que es mío.-responde el Slytherin, con un brillo peligroso en sus ojos.

-¿Cómo? ¡Yo no soy propiedad de nadie!-exclamo entre ofendida y asombrada por su atrevimiento.

Draco me agarra de nuevo por la cintura y su rostro de nuevo se encara con el mío, nuestras bocas casi rozándose. Siento mi cuerpo temblar ante ese gesto tan posesivo y ante su mirada intimidante.

-Eres mía, Granger. Al igual que yo soy tuyo.-afirma con rotundidad, como si fuera lo más obvio del mundo. Y esa última frase logra provocarme un pequeño cosquilleo en el estómago, que peligrosamente hace tambalear ese muro de hierro que he construido respecto a mis sentimientos por Malfoy.

-No digas estupideces. Lo que sea que tuvimos se terminó el día que descubrí que no me respetabas. Ahora cada uno hace su vida, te guste o no. Así que si me disculpas, yo decidiré quien me puede o no tocar, ¿entendido?-repongo con mucha más seguridad de la que siento en estos momentos.

-¿Cómo el pobretón? No me digas que ahora milagrosamente vas a conseguir enamorarte de él.- Draco resopla, claramente molesto ante la idea.

-Lo sea o no, ya no es asunto tuyo. Que disfrutes de la fiesta, Draco.-me despido con una sonrisa perversa, y me alejo de su lado lo más rápido que puedo sin darle tiempo a responder, teniendo en cuenta lo abarrotada que se encuentra la carpa.

Con alivio y al mismo tiempo decepción, descubro que el Slytherin no me está siguiendo y continúo caminando hacia el lugar en el que se encontraban mis amigos antes de este inesperado encuentro. Mientras sorteo con gran dificultad el camino, intentando evitar como puedo captar las miradas de los conocidos que me voy encontrando en la pista de baile, me paro a pensar un momento en lo sucedido.

Tal vez haya sido un poco dura con él, pero no voy a permitir que se ría de mí otra vez. No después de lo que me dolió su "infidelidad". Todavía está muy reciente, y aún sigo viendo imágenes en mi cabeza de la maldita escena que tuve que presenciar. Así que no pienso ponerle en bandeja mi corazón para que me lo destroce de nuevo. Si de verdad ha vuelto porque quiere recuperar lo perdido, habrá de entregarse un poco más y demostrar si de verdad le importo o no. Y tal vez así logre volver a confiar en él. Sólo tal vez. Porque es tan peligroso sentir esto que siento… Temo perder el control y dejarme llevar como lo hice en mis vacaciones en el paraíso de Miami. Esta vez he de dejar que mi razón lleve la voz cantante de mis acciones. Por mi bien.

-¿Dónde te habías metido?-me pregunta Luna en apenas un susurro, llevándome aparte y con evidente preocupación en su rostro- ¿Quién era ese chico?

-No te lo vas a creer, Luna. Era él. Esa maldita serpiente se ha colado en la fiesta de Ginny.-respondo mordiéndome el labio inferior una y otra vez inconscientemente.

Para mi sorpresa, la rubia se limita a sonreír embobada y emite un sonoro y largo suspiro de enamorada.

-¿Luna? ¿Qué te pasa?-inquiero alzando el tono de voz un par de tonos, realmente preocupada porque haya entrado en uno de sus característicos trances

Pero a mi amiga no le da tiempo a replicar, pues en ese instante aparece Ron interponiéndose entre nosotras y se acerca a mí a toda prisa, evaluándome con sus ojos azules inquisitivamente, esperando que yo le tranquilice de alguna forma. Pero aún estoy tan impactada por lo que acaba de suceder que no soy capaz de reaccionar de ninguna manera.

-¿Estás bien? Por un momento pensé que ése depravado te iba a secuestrar o algo por el estilo. Su mirada no me gustaba nada.-dice entrecortadamente, mientras se aleja un poco de mí algo avergonzado.

-No pasa nada, Ron. Era un viejo amigo, compartíamos clase en Aritmancia.-logro mentir como puedo, y me apresuro a volver con el resto de mis amigos para evitar llegar a otra situación incómoda. Ya he tenido bastantes de momento.

La fiesta pasa más lenta de lo que temía. No puedo dejar de pensar en esa serpiente camuflada entre todos los invitados de la fiesta. No voy a dejar que arruine la fiesta de mi amiga, y mucho menos que me perturbe más de lo necesario, pero sé que es imposible. He probado de nuevo esos besos que se han convertido en una adicción para mí, y me afectan más de lo que quiero reconocer. Porque a pesar de no ser sus propios labios, el sabor ha resultado ser el mismo, al igual que esa maravillosa sensación incontrolable. Pero pensar en él me duele aún demasiado, y opto por intentar disfrutar de lo que queda de la fiesta como puedo.

En un momento dado de la tarde, los señores Weasley comienzan a distribuir a los invitados por las mesas para comenzar la cena. El menú es exquisito, lleno de deliciosos platos combinados. Y ya no me sorprende que los Weasley puedan permitirse algo así, puesto que después de la guerra recibieron una gran indemnización por la pérdida de Fred y por la ayuda prestada en la derrota de Voldemort. Aunque al fin y al cabo, nada iba a compensar la ausencia del gemelo, por muchos billetes que recibieran. La cena transcurre bastante tranquila. Por un lado, los chicos se dedican a comentar los últimos partidos de Quidditch con ferviente entusiasmo. De vez en cuando Harry y Ron alzan la voz, discutiendo qué jugador es el mejor de este año, y mientras tanto, Luna, Ginny, Fleur y yo nos dedicamos a parlotear sobre temas mucho más interesantes. Pero no puedo evitar dirigir la mirada a todas partes distraídamente, intentando imaginar en qué mesa le ha tocado sentarse a Thomas-Draco. ¿Cómo se le ocurre hacerse pasar por otra persona? Es de locos. ¿Por qué diablos actúa así? No puedo entender por qué se toma tantas molestias en venir a vigilarme después de lo que pasó. ¿Es sólo por su terrible sentimiento de posesión? ¿Le divierte acaso torturarme?

Al cabo de un rato se reparten los regalos de despedida a una sorprendida y encantada Ginny, que los recibe de muy buen grado. En un momento dado, abre el mío: un par de pendientes a juego con un collar de plata en forma de corazón que lleva grabadas nuestras iniciales en el dorso. Ella suelta un gritito de emoción al verlo y de repente me encuentro entre sus brazos.

-Oye, Hermione.-dice la pelirroja al separarse de mí- Siento haberme portado así contigo. Sé que los sentimientos no se pueden controlar y si ha sido Malfoy el que ha conseguido colarte en tu corazón… debo respetarlo.

Emocionada y con lágrimas en los ojos, solo logro articular un "gracias" y vuelvo a mi sitio junto a Luna. Ahora que tengo de nuevo el apoyo de Ginny, ¿cómo decirle que ya no puedo estar con Malfoy? ¿Cómo decirle que todo fue un error? No, no puedo hacerlo.

Cuando finalizan los regalos, la familia Weasley nos invita a todos a una ronda de chupitos y brindamos por su hija menor, pero no una, sino unas diez veces al menos. Por supuesto, yo al cuarto chupito ya estoy viendo doble y decido parar, pero me divierto muchísimo al ver cómo George y Charlie ruedan por el suelo soltando incoherencias cuando Ron al décimo chupito se cae de la silla y se pega un buen golpe en la cabeza. Harry prácticamente llora de la risa, Ginny no para de señalar al pobre Ron, los señores Weasley miran la escena con desaprobación, y yo me limito a reír sonoramente, olvidándome por un momento de los ojos grises que me pueden estar acechando desde cualquier rincón.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo

Parezco un idiota mirándola como pasmado, sin poder hacer otra cosa más que eso y de vez en cuando pegar un sorbo al chupito de whiskey de fuego. Pero no puedo apartar mi mirada de ella. Está riendo, está feliz, y jamás la había visto tan preciosa como hoy. Con esa luz en su mirada, radiante y natural. Me doy cuenta de que jamás me había tenido tan claro lo que siento por ella. Joder, ¿qué me está pasando? Quiero tenerla como antes, y saber que no puedo acercarme me está volviendo loco. Es inútil, esa leona no me va a perdonar así como así después de haber herido su orgullo. Y el reencuentro con ella no ha ido como esperaba. Joder, me cuesta tanto actuar sin mi maldito orgullo… ¿Cómo se supone que he de comportarme para que me perdona? Y no puedo evitar recordar parte de la conversación que tuve con mi tía Vivian al despedirme.

Flashback

-Las mujeres no perdonamos una traición, Draco. Y no es porque seamos más orgullosas que vosotros, es sobre todo porque tenemos mucho más miedo al dolor.-dijo Vivian con seguridad tras pedirle consejo sobre cómo actuar de ahora en adelante con Granger.

-¿Quieres decir que es imposible recuperarla?-pregunté enarcando una ceja, totalmente escéptico- A mí ninguna chica se me resiste, la haya traicionado o no.

-Querido sobrino, si tu descripción sobre esa chica es verdadera, ella es de las mías. Y no va a dejarse manipular por ti en absoluto.-replicó con una de esas sonrisas ladeadas, tan características de mi familia.

-Bueno, pues ¿qué sugieres?-la instigué bruscamente, cada vez más impaciente.

Sus ojos negros se clavaron en los míos, fulminándome con la mirada y mandándome callar sin una sola palabra. Se quedó un momento pensativa, suspiró varias veces y al fin me dio la respuesta qué buscaba.

-Recupera su confianza de todas las formas que se te ocurran. Haz locuras, saca todo lo que tengas dentro. Si de verdad sientes algo por esa chica, lucha hasta que te destroce el alma, Draco. Mejor eso que quedarte con la duda toda tu vida.-sentenció finalmente.

Pestañeé varias veces, intentando buscar el significado real de sus palabras. Y entonces lo supe. Estaba dispuesto a todo por ella. Desde que la vi en el hotel de Miami algo había cambiado. Mi vida era otra, ella me daba un nuevo camino a seguir. Sin Granger volvería a perder el rumbo. La necesitaba, por mucho que me pesara.

Y joder, que humillante era descubrir el poder que esa sabelotodo había conseguido sobre mí en tan poco tiempo.

-¿La quieres?-volvió a preguntarme Vivian, esta vez con una pequeña sonrisa cómplice- Si no lo sabes, dime qué te gusta de ella. Lo que te aporta- añadió, al ver que por supuesto no iba a contestar a ello.

-Joder, Vivian. No lo sé… Me gusta hacerla enfadar, me encanta discutir con ella porque siempre rebate mis argumentos de cualquier forma. Es una luchadora, es fuerte como ninguna, pero al mismo tiempo tiene una apariencia inocente y frágil. Y eso me descoloca tanto… pero al mismo tiempo me hace querer descubrirla más. Me gusta porque sabe todo lo malo de mí y aún así me acepta y me da una oportunidad. Cree en mí a pesar del pasado. Me gusta porque me hace querer ser mejor persona, mucho más de lo que he sido en toda mi vida. Sé que a su lado podría llevar una vida normal y tranquila. También me gusta porque es segura de sí misma, porque juntos somos una chispa a punto de explotar, porque es indomable, difícil de alcanzar, impredecible. Me gusta porque ella es la encarnación de lo prohibido, de lo que nunca había podido tocar. Y la deseo, Vivian. La deseo más que a ninguna otra chica. Me vuelve completamente loco.-no me había dado cuenta hasta que terminé, pero mi tía me miraba con los ojos completamente abiertos, casi fuera de sus órbitas. Ni yo mismo creía todo lo que acababa de salir por mis labios. Nunca me había planteado todo lo que me hacía seguir atado a Granger, pero ahora que lo había intentado expresar con palabras todo me quedaba mucho más claro. Había estado muy ciego creyendo que iba a cansarme de ella alguna vez. Sencillamente era imposible, y yo había actuado como un tremendo cabrón.

-Draco. ¿A QUÉ COJONES ESPERAS? ¡Vete por esa puerta y no vuelvas hasta que no la traigas a ella contigo! ¿ENTENDIDO?-exclamó Vivian poniéndose de pie como un resorte y señalando la puerta enérgicamente- ¡Vamos!

-Lo haré, Vivian. No te quepa duda.-respondí arrogantemente y saliendo de la habitación con mi habitual frialdad y elegancia, pero más seguro que nunca de lo que debía hacer.

Fin del Flashback

Me ha tocado sentarme en la mesa de los Ravenclaws, y he pasado una cena horrible fingiendo ser alguien que no soy. Pero tampoco me he molestado en intentarlo demasiado. He soltado comentarios irónicos cada vez que me preguntaban algo relacionado con mi vida, y al fin he conseguido lo que quería desde el principio: que me ignoraran. Al fin y al cabo solo estoy aquí por Granger, y no pienso irme sin conseguir algo más que ese beso forzado. Porque si no llego a aparecer por aquí, la asquerosa comadreja la hubiera besado y entonces sí que no hubiera podido perdonármelo. He de separarlos a cualquier precio, ella es mía y tiene que entenderlo de una maldita vez.

Una vez comienza el concierto, las mesas desaparecen y todos se colocan frente al escenario, dispuestos a ver el espectáculo. En todo momento me dedico a localizar a Granger y seguir todos sus pasos. Baila alegremente con sus amigas, entona las canciones con pasión y se mueve contoneando las caderas de una forma que incluso a la distancia consigue excitarme. Joder. La necesito ya o acabaré trastornándome.

Todo sigue igual de tranquilo hasta que el maldito Potter y compañía se unen a ellas.. Y entonces algo se revuelve en mi interior cuando atisbo a ver que el pobretón se pone a un lado de Granger y le susurra algo al oído. Mi nudo se afloja un tanto cuando termina y siguen mirando al escenario, pero después la sucia comadreja se atreve a cogerla de la mano y siento que voy a explotar. ¡Ella es mía! Me hago daño en las manos de apretar los puños con tanta fuerza, pero consigo aguantar y quedarme donde estoy a pesar de la ira que va subiendo peligrosamente por mi pecho. Y cuando creo que ya no voy a poder soportar por más tiempo esa repugnante visión, cuando estoy a nada de caminar hacia su posición y darle un puñetazo que deje tirado en el suelo al borracho de Weasel, la castaña se retira de donde están sus amigos.

¿Por qué cojones dejan que ella se vaya sola?, no puedo evitar pensar con rabia contenida. Pero suerte que estoy yo para vigilarla, y sin pensarlo dos veces la sigo a una distancia prudente. Se dirige a la pequeña caseta, donde creo que se encuentran los baños. Espero a que se interne en ella y cuando estoy completamente seguro de que ya habrá entrado en el baño, me apresuro a seguir sus pasos y la espero junto a la puerta del baño. No sé qué pretendo conseguir, pero no me importa demasiado. Voy a intentar lo que sea, salga bien o no. La seguridad en mí mismo es algo que me mantiene siempre a flote, y el miedo para mí ya no existe. Sólo existe Granger, todo lo demás se puede ir a la mierda.

Espero impacientemente hasta que por fin la veo salir. Se apoya con dificultad en la pared para poder sostenerse en sus finos y altos tacones de aguja. Tiene el cabello algo despeinado y salvaje, exactamente como le quedaba después de tenerla en mi cama. No puedo evitar mirarla con deseo. Puedo notar el brillo en sus grandes ojos almendrados, ese brillo que indica la ebriedad de la que he sido testigo más de una vez. Cuando se da cuenta de que estoy ahí parado, de pie y observándola como una estatua, se sobresalta de manera que la muy torpe acaba resbalándose.

Con una agilidad tremenda, recorto esos pocos metros de distancia y la sostengo por la cintura justo antes de que caiga al suelo. Su boca queda a tan solo unos centímetros de la mía y noto como nuestros alientos se mezclan. A pesar del olor a alcohol, puedo distinguir ese toque característico tan suyo, ese aroma a fresa que tanto me fascina. Está tranquila, no dice nada. Se limita a mirarme a los ojos, como paralizada, como si estuviera soñando. Y yo no puedo contenerme más. La beso despacio y ella se deja. El tiempo se detiene por un momento. La acaricio el pelo en esa posición, mientras profundizo el beso y lo vuelvo más pasional. Quiero que se rinda ante mí, ahora y para siempre.

Pero en un momento del beso, ella abre sus grandes ojos almendrados y corta el contacto bruscamente obligándome a incorporarla. Su respiración es irregular, y su expresión ha cambiado totalmente. Parece confusa, como si acabara de salir de un trance. Se toca los labios con el dedo índice y los acaricia con suavidad, como si quisiera saber si lo que ha sentido era real. Ante ese gesto debo poner de todo mi autocontrol para no volver a abalanzarme sobre ella y poseerla.

-¿Qué crees que estás haciendo, Malfoy?-consigue preguntarme finalmente, con un hilo de voz- Aprovecharte de mí, ¿verdad? Me has seguido hasta aquí, sabías que había bebido y sobre todo, sabes qué siento aun por ti. Por favor, deja de jugar conmigo.

Su última frase suena como una súplica y algo se resquebraja en mi interior. No puede pensar eso, no lo pienso permitir.

-Te equivocas, Hermione.-respondo fríamente, sin cambiar en absoluto mi expresión. Debo contenerme, no puedo dejar salir la rabia en mi interior- Lo único que quiero es acercarme a ti, intentarlo de nuevo.

-¿Quieres intentar el qué? No hay nada que intentar, Malfoy. Ya lo dijiste bien claro la última vez, tú y yo no podemos estar juntos.-sentencia la leona, con lágrimas contenidas.

-Eso no lo puedes saber. ¿Y todos los momentos que pasamos juntos? ¿Y las vacaciones en Miami?- replico subiendo el tono, al mismo tiempo que me acerco a ella de nuevo sin poder evitarlo en un par de zancadas.

-Un bonito sueño, nada más. Esta es la vida real…-dice la castaña intentando aparentar una seguridad que sé perfectamente que no tiene. Ante mi acercamiento, ella retrocede instintivamente hasta toparse con la pared- Somos incompatibles, Malfoy, siempre lo hemos sido. Nos dejamos llevar porque el morbo de lo prohibido, pero ambos sabemos que tarde o temprano algo nos acabará separando. Además, admitámoslo, tú solo estás aquí porque te has encaprichado con tu nuevo juguete y no soportas perderlo hasta saciarte del todo, no porque realmente te importe estar conmigo o no.

No puedo creer lo que oigo. Una terrible sensación recorre todo mi cuerpo, de principio a fin. Es algo que jamás había sentido. Quiero gritarle todo lo que llevo dentro, suplicarle de rodillas que es todo una puta confusión en su cabeza, siento ganas de golpearla hasta que entre razón. Quiero hacer mil cosas, pero sé que ninguna funcionará. No puede estar en mi mente, no puede creerme. Eso es, me siento jodidamente impotente y no creo que pueda seguir mostrando mi careta de fría seguridad. Necesito descargar mi rabia de alguna forma o no sé de lo que puedo ser capaz.

Tras un terrible e incómodo silencio, me pego bruscamente a ella y alzo mi puño al aire temblando peligrosamente, a lo que la castaña responde con una expresión de miedo en sus profundos ojos almendrados. Pero finalmente golpeo la pared lo más fuerte que puedo, consiguiendo hacer sangrar mis nudillos.

-No…tienes…ni idea.-susurro suavemente, clavando mis ojos en los suyos, intimidándola- Te necesito, Hermione Granger, ¿no lo entiendes? Nunca jamás en mi penosa existencia había sentido algo así por alguien. Y si no me crees, hazme beber Veritaserum ahora mismo.

Un espeso silencio se cierne sobre nosotros. La leona ha abierto sus ojos desmesuradamente y me sostiene la mirada durante unos segundos, intentando estudiar mi expresión. Intentando descubrir si mis palabras son sinceras. Pero entonces, su expresión cambia y decide romper el silencio de la peor manera posible.

-Draco Malfoy, eres un crío.-Incrédulo, observo la sonrisa socarrona en el rostro angelical de la ebria leona- Para ti todo esto es un juego. Todo forma parte de tu patético orgullo, ¿verdad? No soportas que ninguna mujer te rechace y has decidido rebajarte de esta manera para conseguir lo que quieres. Pero ¿sabes? Conmigo no va a funcionar. Me traicionaste y todo se acabó para mí. Así que búscate otro reto mayor y deja de perturbarme de una maldita vez.-añade clavándome la punta del dedo índice en mi pecho.

Esto no me puede estar pasando, pienso una y otra vez. No puede haber cambiado sus sentimientos tan fácilmente. ¿Por qué es tan dura? ¿Acaso ya no está enamorada de mí? De repente, siento que me ahogo. No, ella estaba a mis pies. Y de repente caigo en lo que está pasando: la comadreja. Eso es, es por ese sucio pobretón. Le ha comido la cabeza todos estos días, la ha conseguido engatusar otra vez. Y me bloqueo, joder. Por primera vez en mucho tiempo, no sé cómo reaccionar ante una persona. El miedo no me deja.

-¿Qué pasa? ¿Ya no sabes qué decir? Es evidente que te conozco mucho mejor de lo que crees, Malfoy. Al fin y al cabo no has cambiado nada… Sigues siendo el mismo capullo caprichoso, frío y arrogante que cree estar por encima de los demás. Desde el principio fingiste alguien que no eras para tener algo conmigo.-continúa Granger perdiendo cada vez más la vocalización a causa del alcohol y empujándome para que me aparte de ella.

Pero no se lo permito. Le agarro más fuerte y para sorpresa de ambos, la envuelvo entre mis brazos con fuerza, silenciándola de la única forma que se me ocurre. Y para mayor asombro, ella no hace nada por resistirse. La aprieto más hacia mi cuerpo, queriendo así apagar el dolor, sintiendo su aroma, olvidando todo por un instante. Y es que en este momento preferiría que me echaran mil cruciatus antes que escuchar lo que ha salido de los perfectos labios de la Gryffindor. Nunca jamás alguien me había hecho sentir tan miserable como ahora. Y la única persona que consigue aplacar el dolor, es irónicamente la que me lo acaba de provocar.

-Pienso demostrártelo, Granger. Pienso demostrarte que te quiero.-le digo finalmente al oído con voz firme. Tras mis palabras, la piel del cuello de la leona se eriza y toda ella se estremece involuntariamente. Y sé en ese momento que no todo está perdido. Que aún siente algo por mí y no pienso darme por vencido.

Me separo de ella bruscamente, la miro de nuevo a los ojos e intento descifrar sus pensamientos. Pero está completamente muda y su expresión es de total confusión. Sé que no esperaba lo que acaba de escuchar, de hecho ni yo mismo creía ser capaz de decirlo.

Como no sé qué añadir a todo esto, me atrevo a rozar mis labios con los de ella con suavidad, sin llegar a su boca, a modo de despedida. Y la dejo ahí, con la mirada perdida en su lucha interna mientras una lágrima, una sola lágrima se desliza por mi cara y me apresuro a limpiarla para que no pueda verla nadie.

Hola queridos lectores! Aquí estoy por fin después de tanto tiempo, os echaba de menos! Y buen os he querido compensar con un largo por tanto tiempo sin actualizar, espero que os haya gustado y haya estado a la altura de vuestras expectativas! Como veis, la situación ha cambiado radicalmente. Ahora Draco tiene clarísimo que quiere estar con Hermione, pero ¿conseguirá que vuelva a confiar en él? No será tarea fácil, eso os lo aseguro. Pero en el próximo… tendremos mucho más Dramione )

Bueno más cositas, quería agradecer a los que habéis dado a favorito o a los nuevos que seguís mi historia, podéis dejar vuestro review si os apetece! También agradezco con antelación a los que sigáis leyendo a pesar de la espera y vayáis a seguir haciéndolo, porque es un gran apoyo para mí, en especial a mariapotter2002 que está muy atenta a mis pasos jejej (L).

Y por último contesto a los últimos reviews:

Mariapotter2002: Hola guapísima! Sí, volvi tarde pero volví! Y no pienso irme sin haberla terminado ;) Espero que te guste! Que tal te fue el examen? Me alegro que estés trabajando y te vaya todo muy bien! Y enhorabuena por el compromiso! :D :D Yo muy bien, aun sigo en la universidad con lo mio, pero voy progresando y cada vez mejor jejej. Un besazo, seguimos hablando!

Dracoforever: Hola! Me alegro de que estés interesad en saber cómo termina. Espero q te haya gustado este capitulo :D Un besito!

Kyanemili: Hola y bienvenida! :D Draco está guapo de todas las formas, incluso con otra apariencia… El es asi de especial jajaj. Y nada ya tienes el capitulo, espero que te guste! Un besoo

PD: Os lanzo una pregunta al aire… ¿Cómo os gustaría que Draco os demostrara que os quiere? Darme algún ejemplo e igual lo añado en mi historia jeje.

Nos vemos en el siguiente, intentaré actualizar cada 10 días ;)

Con cariño,

L;)