Una conversación pendiente

POV de Kenshin

3.2: No más lágrimas

- "No quiero que malentiendas esto. Sé que eres un hombre fuerte, decidido y que el camino de la vida te ha enseñado mucho, pero quiero conocer más de ti, porque sé que esa fortaleza nace del sufrimiento y las lágrimas que has derramado; y que en algún momento existió el dolor. Al pensar en eso mi corazón duele también, y… Ah… Soy tan inmadura, a veces creo que no puedo con todo esto, recuerdo a Tomoe-san e intento ser fuerte, como ella, pero no creo ser capaz… " –

Su voz temblaba. Pero ella también era una mujer fuerte. Se ha mantenido a mi lado, me ha dado una palabra de aliento en cada momento que lo he necesitado, y es quien ha aparecido cada vez que busco fuerzas para continuar. Hasta cierto punto me molestaba su apreciación.

Seguramente tenía una lucha interna. Ella había estado en cada momento conmigo, se había mantenido en pie. ¿Por qué dudaba tanto?

- "Usted no debe ser como otra persona, Kaoru-dono. Es una chica fuerte, y admiro su valentía. Dígame, ¿la he hecho llorar con todo esto? No me gustaría verla triste, y no quiero traspasar mis problemas a usted, no lo merece, y me he esforzado por eso. No existió otro motivo por el que me despidiera y fuera solo a Kyoto, pero tampoco sabía el nivel de sufrimiento que podía causarle… Finalmente terminaron todos allá, inmiscuidos en la batalla, y… discúlpeme si también en esa oportunidad la hice llorar." -

La admiraba tal como era, con todos sus defectos y virtudes que muchas veces me habían sorprendido. Por un momento recordé cuando en la cabaña de mi maestro, un fuerte estruendo se sintió al caer la puerta y, detrás de ella, estaban Yahiko y Misao-dono, junto a ella. Ese día en que me despedí y agradecí sus tratos conmigo, la vi llorar de tal forma que no pude volver atrás, simplemente porque si me quedaba, ella sufriría mucho más. La sentí tan frágil, que nunca esperé encontrarla en Kyoto. Al verla llegar tan decidida a esa cabaña, supe que la había subestimado. Kaoru Kamiya era una chica sorprendentemente fuerte y de convicciones claras.

Los nervios que antes sentía, dieron paso a la ansiedad y al deseo de saber si realmente ella había sufrido no sólo por mis actos presentes, sino también por mis heridas internas.

- "Si ha llorado nuevamente por mi culpa, lo lamento mucho. Usted ha dado un alivio a mi pasado y a mis sufrimientos en muy poco tiempo, créame que ha hecho un buen trabajo" -

La vi sonreír, satisfecha. Entonces comprendí lo que ella necesitaba: Darle descanso a mis heridas y disfrutar de una persona libre de sus cicatrices. Y, aunque había encontrado mi verdad, no sería capaz de seguir adelante para cumplirla sin ella.

- "Disculpa si he llorado alguna vez, he decidido convertirme en una chica aún más fuerte, para ser digna de estar al lado de alguien como tú y avanzar, y sé que lo lograré. Ahora creo que voy por buen camino. Puedo decir que estoy más tranquila, y he reafirmado mi decisión. Te prometo no volver a llorar… Porque también he encontrado mi verdad" -

¡Qué mujer! Si yo había ayudado a Kaoru-dono a encontrar su verdad, podía darme por satisfecho. Si su verdad estaba a mi lado, entonces no dudaría en hacerla feliz en todos los modos posibles, para ambos avanzar con convicción y fortaleza.

- "¿Y si hoy volvemos a cocinar juntos? Realizar un poco de actividad me ayudaría a volver lentamente a mi vida normal. En unos días volveré a mis clases, cuando el dojo esté completamente reconstruido. También debo ir al dojo Maekawa" -, comentó expectante, como si esperara una afirmación de mi parte.

Comprendí que Kaoru-dono necesitaba su vida de regreso. No debía sobreprotegerla de su vida diaria. Y claro que para mí estaría muy bien si Kaoru-dono regresaba a ser la chica de antes, enérgica, alegre y trabajadora. Después de todo, así es ella, una joven activa y con una vida por delante, la cual esperaba pudiera compartir conmigo, por siempre.

No quería soltarla, y mi brazo respondió con fuerza ante el estímulo, presionando un poco más…

- "Me agradaría mucho ver todo en movimiento, como antes, la maestra Kaoru debe regresar a enseñar a sus estudiantes. Pero prométame que ante cualquier inconveniente, este torpe espadachín será su pilar, así como usted lo ha sido para él" -, por fin lo había dicho. Después de todo, era lo que sentía por dentro, y no pude evitar sentir un calor muy especial dentro de mí, el cual no había sentido en muchos años, hasta unir mi vida al dojo Kamiya, Kaoru-dono y mis amigos.

- "Te lo juro" -, y quedé en paz. Ya no más lágrimas a escondidas, ya no más dudas.

- "Kaoru-dono, ¿continuamos juntos con el lavado? Aún hay que tender la ropa para aprovechar el sol del día" -

- "Perfecto" -, respondió con una hermosa sonrisa, sin salir del abrigo de mi brazo que la aprisionaba. - "Pero más tarde podríamos ir a comprar algunas cosas para la cena, y esperar a Yahiko con algo especial, llegará cansado del Akabeko" -

- "Claro ¿Y si cocinamos juntos mañana también?" -

- "¿Mañana?" -

- "Y todos los días, de aquí en adelante… " -

Fue mi torpe forma de decirle que no tenía pensado dejar ese lugar, de asegurarle que seguiría entregándole una sonrisa cada día, si ella lo permitía.

Al parecer comprendió el mensaje, y giró su rostro para encontrarse con mi mirada, sonriendo desde el fondo de su corazón.

- "Sería muy feliz si cada día pudieras enseñarme un platillo diferente. Eres un gran maestro" -

- "Cuente con ello" -, respondí mientras ambos nos levantábamos para terminar el lavado de ropa que había quedado inconcluso.

Aww…. Me emociona a mi misma el final!

Espero sus reviews, para continuar con otras historias y ver si sigo escribiendo!

Gracias a MAEC que me ayudó a ordenar mejor todo esto :D

Se despide: Naty Andrea :D