Notas del capítulo:
¡Vaya! Increíble acogida a este fic */* Realmente son los mejores, no pensé que tuviera tantos lectores... ¡son ustedes muy grandes! *-* He intentado subir lo antes posible, lo siento incluso antes de Navidades tengo exámenes. TwT Son demasiado crueles...
Pero he sacado tiempo para poder escribir este capítulo, el cual estoy desesperada por escribir xD ¡En serio!
Antes de empezar un millón de gracias a todos los que me han comentado:
-Natsuki Akagami
-Julie Tatsumaki
-clea everlasting
-5nami5
-Yuki y Tsuki Okuma
-giby-chan
-Laugerid
-Aliciadiez3
-Gablav
-Trafalgar D. Mimi
-te cacho
-Nami Scarlet
Y muchas gracias a los que le han dado fav y follow ^^ ¡Disfruten del capítulo y nos leemos abajo.
Disclamier: imagen del fic アンダー・アンダルシア
Disclamier 2.- One Piece ©Eiichiro Oda
Nami bajó del puesto de vigilancia al ver a su capitán frente al barco, extrañada de que no subiera se asomó por el barandal. Estaba mirando el barco jadeante, como si hubiera hecho ejercicio físico. Ladeó la cabeza sin entender muy bien como un hombre podía estar entrenando a estas horas... Los hombres, eran hombres.
-¡Oi! ¡Luffy!- le llamó la pelirroja- ¿qué haces ahí abajo? ¡Sube anda!- este no le miró- ¿me estás escuchan...?
El azabache había estirado su brazo hasta agarrar el barandal, y, poniendo firme el brazo dejó que el efecto de su cuerpo de goma lo dejara junto a la pelirroja.
-¿Qué se supone que hacías ahí abajo? ¿No estabas con los demás?- Nami puso los brazos en jarras mirándole.- Si hubiera sabido que ibas a venir, te habría cambiado el puesto. No me gusta mucho estar sola en el Sunny.
Luffy no hablaba, estaba callado, su sombrero de paja escondía su rostro y ella mismo podía notar como estaba tenso. Incluso estaba sudando.
-¿Luffy...? ¿Ha ocurrido algo?- comenzó a preocuparse la ojos café.- Puedes contármelo... ¿somos nakama no?
Nakama... El nombrado estaba claro de que después de lo que le iba a hacer se alejaría de él, abandonaría la banda y nunca más la volvería a ver. Y él no podría impedírselo. Jamás sería capaz de volverla a mirar a los ojos, a aquellos ojos casi iguales que el chocolate...
Sintió un ligero espasmo en su cuerpo, cosa que no fue notada por la mujer. La droga comenzaba a surgir efecto. Poco a poco.
-Ya vale Luffy, no tiene gracia.- el enojo era notable en su voz.- ¡No me ignores!
Quiero pegar... Quiero pegarte Nami, pegarte como si fueres el peor de mis enemigos... Sí... me encantaría pero te dejaría inconsciente y toda la diversión acabaría. Quiero pegarte y verte sufrir.
Su mente hablaba sola, su cuerpo... comenzaba a hacer lo mismo. Tragó saliva.
-¡Odio cuando me ignoras! Y ahora sin ninguna razón me dejas de hablar, eres tan idiota a veces... ¡No te entiendo!
-N... Nami.- pudo decir a duras penas.
-¿Uh?- dejó de hablar mirándole detenidamente.
Quiero ver tu cuerpo lleno de golpes, golpes que se te quedarán por un largo tiempo recordándote lo que te he hecho. Nami, quiero asustarte tanto que no puedas moverte, quiero ver miedo en tus ojos y sobre todo... que grites de puro dolor.
Tenía que hacer algo antes de que...
-Nami... corre...- murmuró temblando notablemente.
-¿Qué dices ahora?
Voy a golpearte Nami.
Calló arrodillado al suelo, se tapo los oídos intentando no escuchar aquella voz que le decía todas esas horribles cosas.
-¡Luffy!- asustada, se arrodilló a su lado colocando una de sus manos en el hombro del azabache intentando, de alguna forma, ayudarlo.
-¡NAMI CORRE, ES UNA ORDEN!
Quería gritarle que no iba a dejarle en aquel estado pero, algo dentro de ella le decía que algo iba mal. Luffy actuaba muy raro, ¿qué demonios le había pasado? Aun dudando, le miró unos segundos para después, salir corriendo a algún rincón del barco.
Al escuchar el grito tan espeluznante que soltó el portador del sombrero, se asustó más. Miró a todos lados, ¿al cuarto que compartía con Robin? Allí estaba su arma, pero con Luffy no serviría... después de todo, era de goma. Corrió a su dormitorio y cogió el arma escondiéndolo entre sus ropas. Pensó donde podría esconderse. El bosque. ¿Qué mejor lugar que un oscuro y denso bosque? Saltó del Sunny y corrió por la playa para llegar al bosque. Si encontraba a los demás posiblemente... le ayudarían a hacer algo con Luffy.
El moreno se quitó las manos de sus oídos, dejándolas caer a ambos lados de su cuerpo. Vamos, empieza de una vez. Golpea a Nami... Se levantó del suelo con una sonrisa. Por fin iba a poder hacer lo que tanto estaba esperando... Miró como la pelirroja corría hacia el bosque.
-Es inútil- murmuró mientras se preparaba para alargar su brazo.
Estiró su brazo hasta agarrar a la ojos café, la cual comenzó a intentar soltarse golpeando su brazo. Ni si quiera se inmutó, la atrajo hasta él sin soltarla.
-¡Luffy suéltame!- incómoda por lo cerca que se encontraban y a la vez asustada, Nami intentaba de todas las maneras separarse de él.
-He- dijo con un tono amenazador.
Vamos, pega a Nami, pega a Nami... Luffy la agarró con más fuerza.
-¿¡Qué demonios te pasa!? LUFFY NO TIENE GRACIA. ¡IDIOTA, SUÉLTAME ME HACES DAÑO!
Frunció el ceño y la abofeteó tan fuerte que la tiró al suelo. Disfrutó al pegarla, el sonido del impacto fue de lo más placentero... Y ahora ahí la tenía, en el suelo, sangrando por el labio, con el rostro rojo, muy rojo y en sus ojos se podía leer el desconcierto y el miedo.
No entendía nada pero sus instintos la decían que se fuera de allí, lo más rápido que pudiera. Corría peligro. Se intentó levantar, pero Luffy se lo impidió, agarrándola de los cabellos la arrastró -literalmente- al bar-acuario. Ignorando por completo los gritos de la ojos café.
La puerta se cerró de golpe, la oscuridad era más que evidente, tan solo la luz de unos pequeños candelabros. Pero aun así la podía ver perfectamente, la agarró de ambas mejillas, haciendo presión en la golpeada. Un pequeño quejido de dolor salió de los labios de Nami. Quería oír más, la obligó a quedarse tumbada en el suelo, le mordió el cuello, el hombro hasta hacerle sangre. Lamió las heridas, el sabor metálico de la sangre, que bien conocía ese sabor.
-T... tú no eres Luffy- murmuró la pelirroja al sentir como le acaricia los muslos de una manera más que evidente.- D... Detente...
-Claro que soy yo- le susurró al oído.- ¿Acaso te molesta que te toque? Seguro que lo disfrutas, y mucho. Con lo mucho que te gusta que todos te miren, que piensen en ti y que se masturben con tu imagen sus cabezas.
Aquello dolió, psicológicamente, dolió mucho... La estaba llamando de una manera, calienta pollas. Y que incluso Luffy le dijera eso le producían ganas de llorar. Era cierto que podía llegar a ser muy provocadora cuando quería, muchos hombres la habían insultado y llamado puta pero ignorándolos, los atacaban con su arma. Que les dieran. Solo eran unos simples idiotas.
Pero ahora, que Luffy... su capitán, al cual respetaba, le llamara eso... le hacía sentirse vacía. Algo dentro de ella le obligó a abofetear al moreno. La cachetada se escuchó por toda la estancia, Luffy tenía el rostro mirando hacia otro lado debido al golpe. No se escuchó nada por unos segundos, comenzó a girar lentamente la cabeza hasta mirarla con una torcida sonrisa, se podría decir que era la del diablo. Siniestra y terrorífica.
-Tienes la mano muy larga, ¿no crees? Creo que aun no entiendes la situación...- llevó ambas manos al brazo de la pelirroja agarrándolo con fuerza.
Nami comprendió lo que iba a hacer.
-¡N... No! ¡Luffy detente!- el agarre se hacía cada vez más presión...
Hasta que oyó un crac, el dolor fue inmediato, gritó tan fuerte como se lo permitió su garganta se llevó su otra mano al lugar herido.
Pero la cosa no acabó allí, el portador del sombrero llevó una de sus manos al cuello de Nami, agarrándolo con fuerza comenzó a estrangularla. Sin aire miró el rostro de su capitán, sonría divertido sin intenciones de soltar aquel agarre. ¿Iba... a matarla? Se asustó tanto que empezó a marearse pero, la mano se separó tras unos segundos -los cuales para ella fueron como largos minutos-. Comenzó a toser mientras a grandes bocanadas, recuperaba el aire perdido.
-¿Estarás quietecita ahora?- preguntó mientras mordía el lóbulo de la pelirroja, al recibir como respuesta un simple silencio lo tomó como un sí.- Buena chica.
Se sentía tan estúpida, si hubiera hecho caso a Luffy en su momento... no habría pasado nade de eso. No sabía, ni entendía por qué le estaba haciendo eso. El dolor físico era secundario, incluso el psicológico. Realmente ahora se sentía como una estúpida, había dejado que la cogiera, había sido tan estúpida... Luffy la advirtió que se marchara, que huyera pero no, se quedó allí. Como una idiota.
¿A qué esperas? Viola a Nami, haz que llore, que se sienta como un objeto. Luffy llevó sus manos hacia los muslos de Nami separándolos.
Robin se encontraba en uno de los dormitorios del hostal, su mirada dirigida al exterior de la ventana, con su rostro apoyado en su mano derecha. Dejó de leer el libro que acababa de leerse aquella mañana y se acomodó en el sillón en el que se encontraba.
La habitación estaba a oscuras, si no fuera por el candelabro que había utilizado para leer, no podría distinguir nada del lugar. El dormitorio donde se encontraba era acogedor, una cama junto a dos mesitas de noche, un armario conde poder meter la ropa, un pequeño escritorio, un sillón y mesa junto a la ventana y una puerta de madera que conducía al pequeño cuarto de baño.
Miró la puerta por donde se salía al pasillo del hostal. Estaba cerrada con llave. Sonrió, menos mal que se le había ocurrido cerrarla, ¿quién le decía que no que en cualquier momento entrarían sus nakama a destruir la calma? Y no solo por eso...
Llevó su mirada hacia la cama, donde, un desnudo Zoro dormía bajo unas sábanas que lo tapaban. Una o dos horas atrás, él y ella habían... ¿cómo decirlo? ¿Sexo duro? ¿O que habían follado hasta no poder más?
Las dos cosas le parecían de lo más acertadas, el peli verde era un chico MUY buen dotado y en la cama era imparable, como en un combate. Y sabía perfectamente que mañana iba a tener terribles agujetas en las ingles. Era el precio que tenía que pagar por disfrutar tanto de las frenéticas embestidas del espadachín, ¿no?
Un pequeño ruido proveniente de Zoro le llamó la atención, se levantó del sillón cerrando el libro y volvió a la cama, abrazándose a su querido espadachín, el cual, desprendía un calor muy acogedor.
Soy idiota... pensó Nami al sentir como Luffy comenzaba a quitarle la ropa. Él... me dijo que me fuera... Los pechos de la pelirroja quedaron expuestos bajo la atenta mirada del azabache. Sabía que le iba a pasar esto... pero me quedé. Los pantalones del moreno fueron bajados lo suficiente para dejar libre su hombría. Soy idiota... muy idiota... Luffy... Le miró a los ojos, tan solo pudo ver lujuria y superioridad ante ella.
-Seguro, que todos los hombres que te han follado se quedaron impresionados al ver el cuerpazo que tienes. Habrán sido tantos que ya no sabes ni los nombres, ¿verdad Nami?- las manos de Luffy comenzaron a bajarle los pantalones cortos junto con su ropa interior.
Cerró los ojos, ignorando la humillación, la tristeza y el miedo hacia Luffy. Tan solo se repitió esto: Debo ser valiente...
Continuará...
Son capis cortos, lo sé, ¿me odian por ello? Quiero hacerlos de 2.000 palabras y así se ha quedado, siento mucho ser tan cruel, intentaré que el siguiente sea más largo.
Como ven, tenemos ZoRo, ¿les ha impresionado la intromisión de esta pareja? Yo creo que no xD
Espero sus reviews con opiniones, quejas, sugerencias... etc.!
Nos vemos en el próximo cap o fic! :3
¡Sayo!
