Notas del capítulo
He conseguido sacar un rato para poder escribir este capítulo! :3 Esta vez no me demoré tanto como la vez pasa xD Bien, antes de empezar muchas gracias a :
-Nami Scarlet
-okashira janet
-Laugerid
-giby-chan
-Leavy93
-Julie Tatsumaki
-Orikame
-horus100
-5nami5
-aliciadiez3
-clea everlasting
-Natsumi Niikura
-Luffyftw
Os agradezco mucho vuestro apoyo ^^ Sin vosotros no sé que haría, en serio!
Y sin más demora... ¡nos leemos abajo!
Apartó la mano del cuello de la pelirroja asustado y jadeante. Comenzó a sudar, asustado y confuso miró el cuerpo de Nami... Desnudo, lleno de mordidas, sangre... golpes... Se alejó lo máximo que pudo. Quiso gritar, llorar... ¿¡qué había hecho!?
Los ojos de la pelirroja estaban semi-abiertos, con lágrimas abundantes... Con su cuerpo temblando, se acercó a ella temiéndose lo peor... Le acarició con suavidad el mentón para después llevar la mano a la mejilla herida... ¿Cuántas cosas horribles le había hecho a Nami? No se acordaba con exactitud, todo era muy borroso para él. Pero... unas imágenes sueltas rondaban por su cabeza.
N... no me digas que... pensó mientras se acercaba más a Nami... No respiraba... Asustado, Luffy se volvió a alejar de la pelirroja con lágrimas en los ojos. ¿La había matado? ¿A su nakama? Su labio inferior temblaba... su mente no era capaz de asimilar tal shock.
-¿N... Nami...?- murmuró intentando conseguir que así despertara.- V... vamos Nami, despierta...- gateó, una vez más hacia ella.- Po... por favor...
Nada. El cuerpo de la navegante seguía inmóvil en el suelo, ni un solo músculo se movió. Ni si quiera había luz en aquellos ojos color chocolate que tanto le gustaban... Algo dentro de él se rompió, sentía unas terribles ganas de vomitar, de llorar, de golpearse... De odiarse...
Había matado a Nami, a su navegante. Había hecho llorar a su navegante, había pegado y humillado a su queridísima navegante... Había... violado a Nami... Se sentía sucio, un vil asesino, era peor que Arlong... Quien había utilizado años y años a la pobre pelirroja.
Golpeó el suelo y las lágrimas no esperaron en salir de sus orbes negros. Golpeó tantas veces el suelo que sus nudillos se quedaron rojos, doloridos...
-¿Por qué me dejé capturar...? He estado entrenando dos años... ¿para que uno de mis nakama muera...? ¿¡Por qué regresé al barco!? ¡Yo no quería! ¡Soy débil...!- comenzó a golpearse el rostro contra el suelo aun sabiendo que aquello no tendría efecto contra su cuerpo de goma.- ¿¡Por qué!? ¡Joder! ¿¡Por qué!?
Jadeando, levantó su rostro del suelo, observando el cuerpo de Nami... a su Nami. Parecía tan frágil y pequeña... No supo por qué lo hizo pero, cogió una manta que se encontraba en los sofás del acuario y la tapó. Con mucho cuidado, como si no quisiera despertarla. Le acarició los cabellos que se juntaban con su rostro y la abrazó desahogándose mientras aun podía apreciar el dulce aroma de Nami... Mandarinas...
-¿Por qué te he hecho esto Nami...?- murmuró sin soltarla.- Yo prometí que jamás te haría daño... Que jamás borraría tu sonrisa... Lo prometí... Y he roto la promesa... Nami...- su abrazo se intensificó hundiendo su rostro en el pecho de la ojos café.
Se apartó de ella, sintiendo como un odio incalculable comenzaba a crecer dentro de él... Quería destrozar todo lo que estuviera delante suyo. Comenzó a golpear la pared, el suelo, cualquier objeto se hacía añicos, los ruidos de los objetos rompiéndose junto a sus gritos se hacían ensordecedores. Y en extremo de intimidar.
Sus puños acabaron llenos de sangre, varias gotas cayeron al suelo que poco después golpeó temblando intentando controlarse... Miró a la pelirroja... no se había movido ni un solo centímetro. Seguía "dormida"... ¿cómo podía ser tan hermosa dormida? Jamás se había fijado en Nami dormida... Bueno, en cierto sentido tenía prohibido ir al dormitorio de las chicas sin permiso de ambas mujeres y según decía Sanji... su consentimiento también contaba. ¡Y mucho!
Llevó una mano a los labios de la navegante, estaban fríos... Ocultó sus ojos con su mano libre y lloró en silencio, encogiéndose hacia delante... Quería morirse... ser asesinado... Quería que Nami abriera los ojos y que llorara, que le odiara pero... quería que estuviera viva...
Jamás pensé... que llegaría a odiarme tanto... Yo... pensó mientras sentía como ya no le quedaban lágrimas que derramar. Todo se había acabado para él.
La preocupación de Chopper y Usopp llegó a tal extremo de ir a buscar a Robin para que les consolara con sus tranquilas palabras. Decirles que su capitán estaba bien... era lo único que necesitaban oír, seguido de una explicación. Una breve explicación y se irían a dormir.
Llegaron a la habitación donde la morena dormía, intentaron abrir la puerta pero estaba cerrada con el pestillo. Comenzaron a golpear la puerta, al principio con toques suaves y no muy seguidos, hasta que al final acabaron dando porrazos tan fuertes que despertaron a más de medio hostal.
-¡Robin abre! ¡Es importante!- gritó Usopp dando golpes.
-¡Abre!- imitó el renito.
Se escuchó un gruñido, que parecía de un animal, y segundos más tardes la puerta se abrió. Ambos se encontraron con Zoro, que iba con tal solo los pantalones puestos, Usopp ladeó la cabeza pensando en que se habían equivocado de habitación... Y si se habían equivocado y habían despertado a Zoro toda la ira caería sobre ellos. Tembló al pensar eso.
Sin embargo, el renito pudo distinguir el olor de Robin mezclado con el olor del peli verde y del sudor... No era tonto pero si pequeño. Se calló y miró al espadachín, él les podría ayudar a buscar a Luffy, al fin y al cabo, era el segundo al mando...
-¿Qué pasa...?- gruñó más que dijo.- Son más de las dos y...
-Luffy no está- le cortó el de la nariz larga.
-¿Ah?
-Que Luffy no ha llegado aun...- explicó Chopper preocupado.- No sabemos donde esta... y tenemos miedo de que le haya pasado algo.
-¿A Luffy? ¿Habéis buscado bien? No sé... Con Sanji o con Franky e Brook...
-No está con ellos- aseguró Usopp- aun no ha vuelto, desde que se fue a comer... ¡Tendríamos que haber ido con él!
-Si le ha pasado algo...- susurró el más pequeño escondiendo su rostro en su sombrero- estamos preocupados, Zoro.
El segundo al mando les miró a ambos, estaban muy preocupados y tristes... En realidad el tema era serio. Miró unos segundos hacia el dormitorio. Robin seguía dormida, ajena a todo lo que sucedía. Se llevó una mano a la cabeza y tras meditarlo dijo:
-Esperad un segundo- volvió a cerrar la puerta frente a ellos.
No pasaron ni cinco minutos, Zoro ya estaba listo con sus katana en mano. Cerró otra vez la puerta y comenzó a andar, seguido del franco tirador y del médico de la tripulación.
-Mhn... oi, Zoro... ¿qué hacías en la habitación de Robin?- le preguntó el reno llamando la atención de ambos.
El peli verde sudó frío y miró a otro lado.
-Era mi habitación...
-¿Y por qué olía a Robin?- parpadeó el médico.
-¿Qué cosas pervertidas hicieron ahí, Zoro?- preguntó espantado Usopp.- Es un hostal, más gente dormirá en ese lugar... Como encuentren una cosa indebida...
-Oi, oi...- susurró el peli verde- ¿acaso crees que somos animales...?
-¿Hace falta que conteste?
-Como sea, iré yo mismo a buscar a Luffy, quedaros aquí.
No pusieron ninguna pega. Dejaron que el segundo al mando de la banda de los Mugiwara, buscara a su capitán y traer lo regreso... Sano y salvo.
Acarició los cabellos de su querida navegante recordando todos los momentos vividos a su lado. Se había reído, se había asustado pero sobre todo había sido feliz al lado de Nami. Ella siempre le dedicaba una sonrisa de seguridad siempre que le preguntaba cual era su destino. No habría una mejor navegante que ella... Jamás.
"-¡Luffy! Pronto llegaremos a una isla nueva, ¡prepárate!"
Aquel recuerdo, le encantaba.
"-Idiota de goma".
Incluso los insultos eran lindos.
"-Recuerda Luffy, si encuentras algo de oro, es mío".
Su amor hacia el dinero le encantaba y le hacía tanta gracia...
La amaba... sí, amaba a Nami. Con sus pros y sus contras. Todo en ella... le encantaba y no había sido capaz de verlo hasta ahora... Hasta que ella... Se mordió el labio inferior. No podría decir eso...
-Jamás... podré pronunciar más tu nombre... Ni si quiera podré mirar a los demás a la cara... no podré dejar que me llamen capitán. Un capitán protege a sus nakama con la muerte. Y yo no he cumplido esa promesa... jamás podré cumplir mis sueños, no soy un gran pirata... ¿verdad?- la miró mientras cogía su sombrero con mucho cuidado.- No podré darle el sombre a Shanks... le prometí dárselo cuando fuera un gran pirata... pero yo no soy un gran pirata. Jamás lo seré... Mi sueño, acaba aquí... Nami
Zoro corría por la isla buscando a su capitán se perdió dos veces, un récord nuevo. Pero tras mucho pensar, llegó a la conclusión de que, por alguna extraña razón su capitán posiblemente hubiera acabado en el Thousand Sunny... Y en el barco la única que estaba era Nami. ¿Acaso aquella bruja le había cambiado el puesto de vigilancia a cambio de carne?
No era posible... si fuera así, ella ya habría llegado al hostal y estaría buscando a Robin para que durmieran juntas... Aceleró el paso al ver el Sunny, incluso en la oscuridad aquel barco era hermoso.
Al llegar, saltó a la cubierta y su mirada se dirigió al acuario... todo lo que estaba cerca de aquel lugar estaba destrozado... En la hierba que se encontraba bajo sus pies había sangre. Sorprendido y a la vez preocupado se inclinó y tocó la sangre... aun estaba fresca.
Se volvió a incorporar y ando despacio hacia el bar-acuario del Sunny. Dispuesto a atacar a quien fuera nombrado como enemigo. Llevó sus manos a sus katana y entró a la estancia quedándose blanco, en shock al ver la imagen delante de él. Una Nami, llena de heridas con sangre al rededor de ella y... a su lado estaba Luffy... Temblando, observando el cuerpo de la pelirroja como si esperara algo... Sus puños estaban llenos de sangre... ¿Qué había ocurrido allí?
-Zoro...- susurró Luffy con una voz rota.
-Luffy... ¿quién ha...?
-He sido yo...- miraba al vacío no se atrevía a mirarle a los ojo.- He sido yo quien ha dejado a Nami así...
-Pero, ¿qué dices Luffy...? ¿Cómo ibas tu a...?
-La he violado...- poco a poco llevó su mirada a la de su nakama- y la he pegado, Zoro... He matado a Nami...
No podía creer lo que escuchaba todo eso era una pesadilla...
-Zoro... mátame...
Continuará...
Siento dejarlo así pero lo mejor está por venir, lamento si tarde demasiado w Mis otros fics... jeje que me cogen mucho tiempo y los exámenes también.
¡Bueno espero que les haya gustado el cap! Dejen su review con sus opiniones, sus sugerencias, quejas... ¡Nos leemos en el siguiente capítulo y/o en mis otros fics!
¡Sayo!
