CAP 3

"¿Te lo dije o no, Sesshomaru?" Inuyasha lo miro. "¿Verdad que es hermosa?"

Sin expresividad en su rostro, recordó que, Inuyasha era el impulsivo; y él, el sensato, frio, prudente y soberbio hermano mayor.

Sin embargo, fue incapaz de resistirse a la tentación jugar con su hermano. Ya que Inuyasha no se daba cuenta de la condición y personalidad de su amada.

"La señorita me conto que trabajo con la familia del embajador en parís."

"Si, claro. Trabajo. En parís." Inuyasha trataba de ligar la palabra –trabajo- con su misteriosa dama. Debido a que las mujeres aristócratas nunca lo hacían.

"Imagínatelo, Inuyasha, tres años enteros en parís. Los burdeles, la comida, la música, los bailes…"

Inuyasha sonreía mientras la miraba de hito en hito, un poco mas de cerca para ver de quien podría tratarse.

"¿Lo conoces, verdad?" Le pregunto Kagome ilusionada.

"¿Paris? De pasada, durante un viaje por Europa." Sus labios perdieron la sonrisa. "Una cuidad majestuosa, aunque ciertamente maloliente."

Sesshomaru nunca había hablado del tiempo que paso de viaje, en la India y China. Y nadie comprendía su fascinación por las tierras montañosas y sus misteriosos habitantes, y nadie sabía nada de cuando había vivido ente los nómadas, después de la muerte de Kagura.

Naraku lo sabía, claro. Naraku había estado a su lado durante todo ese tiempo. Los lazos que los unían eran diferentes al de hermanos; eran de experiencias compartidas. Sin embargo, en los últimos meses Naraku se había mostrado inquieto, desquiciado hasta un punto que Sesshomaru no comprendía. Quizá su capitán necesitaba un traslado dentro de la organización. Pero todavía no. Lo necesitaba como para trasladarlo.

"Permanecí unos meses en parís. La pase muy bien, pero no se comparara con el hecho de vivir allá." Mencionó Sesshomaru para que no se cambiara el tema de conversación.

La sonrisa de Kagome volvió a florecer, haciéndose esplendida. "A mí me encantaba."

"Pero ya sabias el idioma."

"Me lo enseño mi madre."

"¿Tu madre era francesa?" pregunto Inuyasha confundido.

"Me sorprende que no la recuerdes, Inuyasha." El sarcasmo se hizo evidente.

Kagome lo comprendió, aunque Inuyasha no. Y sus ojos lo observaron con cuestionamiento.

La hija era tan fascinante como la madre. La señora Higurashi había tenido varios admiradores entre la servidumbre y, ocasionalmente, entre los caballeros que visitaban la casa. La mujer era dulce, gentil, amable y sobre todo fiel a su esposo.

¿Kagome era como su madre, inquebrantablemente fiel? ¿O una mujerzuela?

Sesshomaru decidió ponerla a prueba. "Supongo que llevaba a sus pupilos a los museos."

"Claro. Y a veces iba sola."

"¿Qué pupilos son esos?" Pregunto Inuyasha molesto de ser ignorado.

Sesshomaru pensó que sería hora de burlase aun mas. "Pero la mayor parte del tiempo la tenían atada al cuarto de estudio."

"En absoluto. Allí la sociedad es menos jerárquica… una consecuencia de la revolución, los embajadores me animaban a unirme a sus fiestas y conocí a muchísima gente…" sonrió con ingenuidad. "incluso al queridísimo Kouga…"

Como un perro que quisiera morder un hueso que se balancea ante su hocico, Inuyasha pregunto con brusquedad: "¿Quién es ese tal Kouga?"

"Kouga fue mi maestro." Kagome dijo con tranquilidad. "Es un caballero de la escuela, amable, generoso, culto. Que me enseño a vivir la vida, vestir correctamente y a reírme de mi misma."

Inuyasha soltó un bufido molesto.

"Era mi amigo." Concluyo Kagome con felicidad al ver que su amado estaba celoso.

Inuyasha se le quedo mirando fijamente. Y después su sonrisa orgullosa, que no permitía pedir perdón por su equivocación, volvió al rostro. "Eres una desvergonzada."

Era el momento de echar agua fría a Inuyasha. En el tono más seco que fue capaz, Sesshomaru dijo: "Bien dicho, Inuyasha. Estaba pensando en lo mismo. Que la señorita Higurashi se ha convertido en una desvergonzada."

Inuyasha reflexiono.

"¿Señorita… Higurashi?"

Kagome espero a que Inuyasha estableciera su mente. Al no ver que el la recordara, detuvo al lacayo que pasaba al lado de ellos. "Que alegría me da verte Shippo."

El joven se sonrojo, y miro a los dos señores Taisho. "Me alegro de verla Señorita Kagome, se ve tan linda." Y de tan feliz que estaba el jovencito de la edad de Sota, sonrió sin pena.

"Estuve un buen rato con mi padre y mi hermano esta mañana." Miro de reojo a Inuyasha y volvió a concentrarse en Shippo. "Mañana iré a visitarlos a primera hora."

"La hija del jardinero." Exclamo Inuyasha sorprendido. "¡Tu eres Kagome Higurashi!"

Sesshomaru tuvo que admitir que Kagome reacciono bien ante el olvido de su idiota hermano.

Sin duda hasta el encaprichado Inuyasha se tenía que dar cuenta que ella tenía que irse. Al diablo con la sociedad Parisiense, entre la aristocracia Japonesa la única relación que se debía tener con la hija de un sirviente era para ordenarle que complaciera a los amos.

Con la única intención de empeorar las cosas, Sesshomaru alargo deliberadamente las palabras al hablar y haciendo una sonrisa de lado con su finos labios. "Muy bien, Inuyasha. Muy democrático de tu parte el invitar a la hija nuestro sirviente a tu fiesta de compromiso. Si no te conociera pensaría que eres un estúpido."

Por lo dicho, Inuyasha debía de estar verdaderamente siendo victima de un ataque de ira. Pero no fue así.

"Una mujer tan hermosa como Kagome no necesita la aprobación de la alta sociedad."

Shippo estaba intrigado por lo que pasaría.

"Me traes algo de beber." Ordeno el hermano mayor.

"¿Champan? ¿O mejor una fresa?"

Inuyasha dejo de contemplar a Kagome para mirar a Shippo de forma. "Odio el champán y las fresas me dan alergia."

"¿Te siguen saliendo esas asquerosas ronchas?" pregunto Sesshomaru con burla. "¿Aquellas que te pican tanto?"

"No es buen momento para hablar de eso Sesshomaru." Enfatizo el nombre de su hermano, para que no siguiera con la conversación. Se voltio a Shippo. "¿Por qué están sirviendo eso? ¿Dónde está el sake?"

"Es la debilidad de Lady Kikyo, las fresas y el Champán." Dijo Shippo con tono amargo, tratando que su amiga no escuchara el nombre de la señorita.

Sesshomaru clavo una mirada fría en Kagome. "Sin duda Inuyasha, a ella si la recodaras, es tu prometida."

"Ella debió de haberse acordado de que Inuyasha es alérgico a ellas." Kagome comento sin dejar de sonreír. "Inuyasha, siempre te eh adorado desde lejos. ¿Lo sabías?"

"Saberlo, ni siquiera sabía de tu existencia." Dijo Sesshomaru ignorando el gruñido de parte de Inuyasha.

De forma coqueta y mirando con regocijo a Sesshomaru, Kagome apoyo la mano en el brazo de Inuyasha, quien solo estaba embobado viéndole los labios rosas.

La espalda de Inuyasha se encorvó hacia la joven para mirarla de forma seductora.

"¿Qué me adorabas?"

"Desde lejos. Solía mirar las fiestas desde ahí." Señalo un sauce que estaba cerca del jardín. "Y lo guapo que estabas siempre. Me enamore de ti viendo como caminabas. La única pena es que… nunca conmigo."

"Ese defecto puedo compensártelo de inmediato. Kagome, ¿Quieres dar un paseo conmigo?" Inuyasha extendió la mano.

Impaciente por ayudarla, Shippo dio un pequeño empujón a Kagome.

Ella le sonrió al pequeño muchacho, y poniendo la mano en la de Inuyasha, se dejo arrastrar por él.

"¿Desea sake, milord?" pregunto el joven pelirrojo desesperado por alejarse de aquella mirada fría de su amo. Shippo hizo una reverencia y dio media vuelta al ver que su señor lo ignoraba por completo. Con una sonrisa demostró lo feliz que estaba por su amiga.

Sesshomaru fijo su vista en Kagome e Inuyasha, quienes se adentraban al gran jardín.

La voz madura de una mujer se oyó justo detrás de él.

"¿Quién es ella?"

"Izayoi." Susurro Sesshomaru mirándola. Era una mujer hermosa, su cabello era liso y negro, sus ojos eran brillantes y a la vez opacos; parecía una autentica muñeca de porcelana, parecía aun mas divina que una Geisha. Su kimono era de una seda traída desde Osaka, y se ajustaba muy bien a su cuerpo.

La primera mujer del comandante Inu no Taisho tenía cierta arrogancia y el orgullo de una japonesa. Sesshomaru entendía muy bien él porque su padre había amado más a Izayoi.

"La reunión, gracias a tu hijo, está siendo todo un espectáculo." Dijo Sesshomaru mirando de nuevo hacia donde su hermano había desaparecido con Kagome.

La mujer puso cara de indignación. Ya que no le agradaba en nada ver a su hijo con alguien que no fuera su prometida.

"Es la señorita Higurashi." Respondió Sesshomaru mirándola de soslayo para checar su reacción.

"¡¿La hija de nuestro criado?!" pregunto sorprendida Lady Izayoi, en un tono absolutamente agradable.

El solo asistió.

"Tienes que deshacerte de ella. De inmediato."

"Es la hija de el jardinero, también de nuestra difunta cocinera, además, la eh contratado como Institutriz. Si la echo, Inuyasha iría tras ella."

"¿Pero si Lord Kaneshiro la ve?, y… ¿Si Kikyo sabe de ella?"

Con una leve inclinación de cabeza, Sesshomaru señalo hacia donde estaba Lord Kaneshiro a punto de desmayarse, ante la visión de Inuyasha tomado de la mano con una mujer que no era su hija.

"Así que Kagome." Susurro Lady Izayoi arrugando el entrecejo. "¿Qué es lo que se propondrá Inuyasha?"

"No es que me preocupe que la hija del jardinero aparezca en la fiesta," Dijo él. Lady Izayoi volvió la cabeza a para mirarlo fijamente. "Lo que me preocupa es que a Inuyasha se le ocurra cancelar su compromiso delante de todos los invitados."

"Sesshomaru, necesitamos que Inuyasha se case con Lady Kikyo para el bien del País." Dijo en un tono apenas audible. "Si no tenemos a nuestro favor a la familia Kaneshiro, habrá una guerra civil en todo Japón. Recordaras que Ryuukotsusei ha intentado durante tantos años dominar Japón y está ganando terreno en el sur. Si logra tener a su favor a Kaneshiro estaremos todos en peligro."

"El dinero tampoco vendría mal." Dijo Sesshomaru con una mirada que delataba peligro. El sabía muy bien que debía actuar con prudencia. Sabía que ahora mismo, para Inuyasha, la señorita Higurashi era la fruta prohibida.

"Me estoy cansando de siempre darte la razón." Susurro su madrastra, dándole unas palmaditas en los hombros.

"Sabes que siempre la tengo." Le dedico una sonrisa llena de soberbia.

"¿Qué aras?"

La sonrisa de Sesshomaru se desvaneció.

"La manera en que la señorita Higurashi maneja a tu querido Inuyasha solo demuestra una cosa: que puede ser manejado con mucha facilidad."

Todo lo que el tenía que hacer era descubrir un método.

Continuara…