Luego del extraño encuentro con ese tal Bakura, Gintoki recorrió un rato más la ciudad para buscar cualquier pista que de alguna manera le abriera la mente. Pensó que quizás se podía deber a alguna borrachera que tuvo al día anterior, pero sabía que no era así. Si se hubiese emborrachado, no estaría con los sentidos tan alerta, y además él estaba seguro de que no había ido a ningún bar a beber. Durante su recorrido descubrió que al parecer era muy popular un juego de cartas llamado "Duelo de Monstruos" ¡e incluso existían oficios relacionados con el juego!
Se detuvo en seco, y miró a lo lejos un imponente estadio. Por arriba de él, pasó volando un globo aerostático publicitario, con el nombre de una compañía llamada Kaiba Corp. en letras imprenta grises. Irritado, confundido y abatido, se adentró a una plaza que había visto unos edificios atrás y se echó bajo la sombra de un árbol a pensar.
Ahora que lo pienso esto parece el escenario de un anime completamente diferenteee! ¿¡Cómo carajos terminé aquíii!? ¡Nuestro autor gorila nunca nos avisó de ningún nuevo crossover!. pensó Gintoki, echando humos por la cabeza. Un minuto más tarde logró calmarse, e intentó pensar más racionalmente.
Pero si fuese un crossover lo normal sería que nos hubiesen avisado. Como cuando hicimos uno con esos perdedores de los de Sket Dance. Pero tratándose de mi autor, puede ser cualquier cosa. Incluso quizás me metió en este anime sin ningún permiso de su autor y me estoy interponiendo en la historia. Ja, ja... pero no creo que pueda llegar tan lejos, ¿no? Ya bastantes problemas tenemos dentro en nuestro propio estudio de producción. Tampoco paran de hacernos denuncias por cosas inadecuadas que imponemos tanto en el manga como en el anime, y por los derechos de autor. Definitivamente no necesitamos que se nos junten más demandas. Si en el peor de los casos tuviera razón y me estoy interponiendo en la historia de este anime, mierda, sí que estamos jodidos. Piensa Gintoki, ¿qué harías en una situación como esta?... Tendría que evitar interponerme en el camino de cualquier personaje primordial y conocerlos. Llamar lo menos posible la atención hasta que todo esto sea solucionado y no sean muchos los daños ocasionados. Aunque ya de por sí, con mi presencia aquí, va a ocasionar bastante polémica. Pero ahora que lo pienso... ¿cuál anime es este? No recuerdo ninguna ciudad llamada Domino...
-Señor, ¿está usted bien? Una voz de niño sobresaltó a Gintoki, que por poco se golpea con una rama ubicada sobre su cabeza. El chico inclinó la cabeza en gesto de disculpa. Gintoki lo miró y no se sorprendió para nada al ver la extraña estructura de su pelo; a este punto ya se había acostumbrado a ver coloridas y animadas cabelleras. Su pelo estaba compuesto de tres tipos diferentes: rubio, morocho y pelirrojo; también tenía varios mechones que se esparcían por su cabeza como si fueran púas. Tenía ojos grandes e inocentes como el otro chico al que había conocido antes, pero que más sinceros. También era ridículamente bajito y llevaba un extraño triángulo dorado colgado al cuello.
-¿Eh? -dijo Gintoki, estupefacto.
-Le pregunté si estaba bien. Se ve pálido. Gintoki le quitó importancia con un gesto desmesurado de manos.
-No es nada, chico. No te tendrías que preocupar por los desconocidos. Si tanto tiempo libre tienes deberías ir a tu casa y estudiar -dijo Gintoki, con desaprobación en la voz.
El chico lo miró extrañado, como si no esperase esa respuesta.
-Disculpa si soy una molestia, señor. Sólo pasaba por aquí y me percaté de que no parecías sentirte muy bien. Perdón si soy entrometido.
Gintoki lo miró y alzó una ceja.
-Ahora me estás incomodando, chico. ¿Quién eres? No suele pasar seguido que alguien se porte tan cortésmente con un desconocido. O al menos en mi caso.
El chico sonrió al escuchar eso y tomó asiento en un banquillo junto al árbol donde yacía Gintoki.
-No eres de por aquí, ¿no? Tus ropas destacan mucho.
Gintoki simplemente se encogió de hombros.
-Podrías decirlo así.
-Oh, perdón mi rudeza, me olvidé de presentarme; soy Yugi, mucho gusto.
-Gintoki -contestó el permanentado con vagueza.
-Y, ¿qué piensas hacer aho...?
-¡YUGII ,VEN, TENEMOS QUE VOLVER A LA TIENDA DE TU ABUELO!- interrumpió otro adolescente, alto y rubio de ojos celestes. Saludaba a Yugi con gestos exagerados de brazos desde la entrada del parque. Yugi se había tapado los oídos por el alto tono de voz de su amigo. Gintoki decidió que el rubio ya le caía mal.
-¡No seas tan ruidoso! -una chica de pelo corto y morocho apareció atrás suyo, y le golpeó la cabeza.
-Ayyy, eso dolió -dijo restregándose el chichón que ya se le empezaba a notar por entre la cabellera.
-Te lo tienes merecido, Joey -se burló otro muchacho que apareció al lado de la otra.
Al ver a sus amigos reunidos en la entrada de la plaza, esperándolo, Yugi se dio vuelta y miró a Gintoki.
-Me tengo que ir, mis amigos me están esperando. Fue un gusto hacerle compañía, Gintoki.
Y se marchó.
Gintoki observó al chico reuniéndose con sus amigos. De repente, las caras de ellos se tornaron más serias y discutieron de algo que Gintoki ni logró descifrar, ni le importó. Él sólo le prestaba atención a las expresiones, y vio que la cara de Yugi palidecía, y se le marcaban las arrugas de la frente; parecía estar preocupado por algo. Luego las caras de sus amigos se dieron vuelta y miraron a Gintoki con recelo. Él, sabiendo que quizás estaban hablando de él, tomó un nuevo interés por el césped. Tan verde y tan vital para la Tierra, pensó Gintoki, aún ignorando las miradas de los amigos de Yugi. Al cabo de un minuto, los muchachos retomaron su camino de ida a la "Tienda del Abuelo" y Gintoki nuevamente se sintió solo. Se encontró a sí mismo recordando sus desventuras en la Yorozuya y el Shinsengumi. Se preguntó que estarían haciendo Kagura y Shinpachi en ese momento y si lograría salir de esta. Pero entonces una luz plateada dentro de él volvió a fulminar con destreza, al escuchar una voz conocida llamándolo:
-¡GIN-SAN/CHAN! Inmediatamente se puso de pie de un salto, y miró a su alrededor con esperanza.
-¿KAGURAA? ¿SHIINPACHII? -los llamó a toda voz. Haciendo caso al llamado, Kagura y Shinpachi aparecieron frente a él en un instante; derribándole y tirándolo al piso en un gran abrazo de oso.
-¡Gin-chan! No sabes lo preocupados que estábamos -dijo Kagura, lágrimas corriendo mejillas abajo.
-Le preguntamos a todo el mundo en esta maldita ciudad si te habían visto en algún lado, y por suerte nos tropezamos con este tipo de pelo blanco que nos dijo que te vio -dijo Shinpachi, tensando los brazos.
-No me gusta esta ciudad, Gin-chan. Hay demasiadas cabelleras coloradas.
-Sí, y además todos parecen estar obsesionados por un tonto juego de cartas -agregó Shinpachi. Gintoki los miró con una sonrisa, suficiente para parar el llanto de sus dos compañeros.
-Me alegro de que me hayan encontrado, chicos. Por cierto, ¿alguno sabe como es que llegamos aquí? Shinpachi y Kagura intercambiaron miradas.
-Esperábamos que vos lo supieras, Gin-san -dijo Shinpachi, perplejo. A esto, Gintoki frunció el ceño.
-Esto va a ser muy complicado -murmuró abatido -. Parece ser que vamos a tener una larga charla. Kagura y Shinpachi lo miraron expectantes, ansiosos por obtener respuestas.
Gintoki les contó acerca de cómo, de la nada, se había encontrado hace un par de horas caminando por las calles de Domino, con la memoria nublada. Les contó de el extraño individuo de pelo blanco que había conocido en la calle, y de el chico de pelo tricolor con un triángulo dorado aferrado a una cadena sobre el cuello. Kagura y Shinpachi escucharon atentamente con miradas serias y dijeron que ellos también se habían encontrado con el tal Bakura en una tienda de juegos. Allí, Shinpachi y Kagura se habían metido con el propósito de preguntar si lo habían visto a Gintoki por algún lado y fue aquel individuo quien, para sorpresa de todos los presentes allí, respondió. También habían confirmado haber visto a los amigos de Yugi en la tienda.
Para la desilusión de los tres Yorozuya, eso era lo mucho que había para comentar de los hechos pasados. Gintoki luego les contó acerca de su teoría, de por qué se encontraban allí. Al escucharlo, Kagura y Shinpachi abrieron los ojos, como si de repente alguien los hubiera despertado de su trance por medio de un cubo de agua helada.
-¡Eso no es posible, Gin-san! Nuestro autor no es tan estúpido como para meternos en un gran lío como este. Es decir, sí, él tiene lo suyo...pero aún así no justifica que pueda alcanzar tales límites. Sería como sumergirse directamente a una tormenta de arena sin la más leve protección. ¡Sería un desastre! -casi gritó Shinpachi.
-Gin-chan, nuestro autor gorila no es tan estúpido, ¿verdad? -Kagura miró a Gintoki a los ojos, y no encontró ningún tipo de emoción semejante a la burla.
-Pero en el caso de que tuvieras razón, podría ser posible que estuviéramos reescribiendo la historia de este anime en este mismo momento. Podría ser posible incluso que aquellos tipos a los que conocimos fueran de hecho los personajes principales -terció Shinpachi. Antes de que Gintoki abriese la boca para contestar, una luz brillante apareció frente a ellos. Los tres Yorozuya se protegieron de la cegadora luz y cuando esta desapareció, miraron para ver qué acababa de aparecer. Escucharon un sonido de animal y por poco se les cae las mandíbulas al ver quien estaba allí parado, restregándose la nariz con un dedo y rascándose la cabeza con otro.
-Es...¡ES NUESTRO AUTOORRR! -aulló Shinpachi.
