Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.2 UN CAFÉ

A la mañana siguiente volví de nuevo a mi rutina, corre para llegar a tiempo a la escuela, y el día transcurrió con prisas y trabajos que debía terminar de nuevo, sólo faltaba un día para terminar el semestre y ya pedía a Dios que se acabara.

Al volver a mi casa por la tarde, la verdad estaba apaleada. Me bañé y un impulso me hizo salir al parque, tenia algo de hambre así que ya vería que comería fuera.

Volví a caminar despacio, sin fijarme bien alrededor, típica costumbre mía. Nuevamente busqué la banca y me senté. Pensaba en la inmortalidad del cangrejo cuando una voz me hizo voltear.

-Hola Bella, ¡Qué sorpresa encontrarte de nuevo aquí!- era Edward Cullen, por un momento me quedé en blanco, él sonrió pero al ver que no respondía preguntó con cautela.

-Lo siento ¿te molesto? ¿Esperas a alguien? Bueno nos vemos luego-y vi como sus ojos se entristecían, no pude evitar decir:

-No, no me molestas, ni espero a nadie. La verdad estaba pensando tonterías y pues...me agarraste descuidada.-me ruboricé de vergüenza mientras él alegre de nuevo se sentaba a mi lado.

-Mi auto no ha quedado bien, acabo de ver al mecánico y dice que tardara otro día.-Se desenvolvía de una manera tan natural ante mi, como si me conociera de toda la vida. La verdad me agradaba, por eso cuando pregunto, no dude en decir que si.

-¿Te gustaría tomar un café ó vas a huir otra vez?-su melodiosa voz me hizo soñar despierta con muchas fantasías atrevidas. Eso me hizo aterrizar de nuevo en este planeta y ruborizarme por lo estúpida que me comportaba.

-No- respondí- él me miró con tristeza y preocupación y maldije mentalmente por no terminar la frase.

-No voy a huir y si acepto el café-Su sonrisa se ensanchó enormemente y debo decir que me dejó enlelada. Nos dirigimos a un pequeño café que esta cinco cuadras de mi casa. Entre tazas de café y sándwiches (agradecí que tuvieran bocadillos) fui contándole mi vida, que estudiaba, que mis padres estaban lejos, que no estaba viviendo en la uni, en fin, era tan interesante mi vida que en menos de media hora había acabado. Él me miraba ¿fascinado? No podía entender que tenia de interesante la vida sencilla de una estudiante común.

Él me siguió preguntando muchísimas cosas, si había tenido novio, a lo cual contesté que no, jamás había tenido novio, amigos solo dos. Mi amiga Ángela que vivía en la uni y mi amigo Jacob Black que vivía cerca de la casa. Nos conocíamos desde niños y era un apoyo para mí.

Cuando vimos la hora, eran pasadas las once de la noche y ya estaban a punto de cerrar, pagó y me acompañó hasta mi casa, en la puerta, tuve el impulso de decirle que pasara, pero me contuve y él ni siquiera lo mencionó.

-Espero verte pronto-me tomó la mano y la besó mientras su deliciosa mirada se posaba en mi. Me sentí como gelatina sin cuajar, todo me temblaba, incluso mi corazón latía tan frenéticamente que parecía una maquina a todo vapor.

-Si, yo también espero verte pronto-por mi boca habían salido esas palabras que ni siquiera había razonado, simplemente salieron de mi corazón.

Se acercó suavemente y me dio las gracias por haberlo acompañado a tomar un café. Yo le sonreí sonrojándome como un tomate. Su risa fue tan hermosa que hubiera deseado prolongar ese momento infinitamente. Ya para irse, me plantó un beso en la mejilla y se fue.

Me quedé como idiota viéndolo irse caminando y silbando parecía que iba feliz. Yo estaba feliz, entré y me fui directo a mi recamara, recordando su beso, pues me quemaba la piel.

-Dios, jamás había sentido algo así, ¿Cómo es posible?- al poco rato dormí y soñé con él.


Espero les guste y porfis comenten ustedes saben que eso nos hace felices a quienes escribirmos y no les lleva mas de un minuto dejar un comentario, mil gracias de nuevo por leerme, y bueno.. esto se pondrá mas interesante. Quien puede resistirse a Edward ? yo no.

besos