Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.5 SUFRIENDO.
Pasaron dos días y fueron de agonía para mí. Sentí que el sol dejaba de dar calor y un horrible frío inundaba mi corazón, Edward se fue y se llevó con él, la calidez del amor. Me sentía triste, sola, presionada y devastada, simplemente me faltaba mi corazón, Edward se lo había llevado. Jacob me invitó a salir y acepté. Fuimos a un parque lejos de la casa, mientras él platicaba de muchas cosas, mi mente estaba lejos de este planeta.
-Déjame ayudarte Bella, déjame amarte…-fue lo único que alcancé a escuchar porque él estaba frente a mi. Sin poder evitarlo sus labios se estamparon en los míos, su contacto fue sorpresivo, por lo que me tomo desprevenida. Correspondí al beso pensando en Edward, mi mente afiebrada por el deseo de sus labios hizo el resto. Sentí sus manos recorrer mi piel, que se erizaba al contacto, sin embargo a pesar del deseo urgente, eran otras manos las que yo anhelaba, eran otros labios lo que deseaba saborear.
Me separé bruscamente de él.
-Lo siento Jacob, esto no debe ser.-él me miró afiebrado mientras intentaba de nuevo besarme.
-Déjame ayudarte Bella, sé que puedo hacerlo-pero yo me negué.
-Lo siento Jacob de verdad, pero esto es superior a mis fuerzas, perdóname.-Y me fui a mi casa.
Pasé noches en desvelo, mirando y sopesando los pros y los contras de mi situación, muchas veces tuve que morderme la lengua para evitar hablarle por teléfono, y la mayoría de esas noches derramé un sinfín de lágrimas.
La mayoría de las noches eran de una angustia infinita, no me apetecía absolutamente nada, la cama era tan fría y vacía. Por más que intenté distraerme, al regresar a las clases, todo me parecía gris, nada me motivaba, ni el ser de las mejores en clase. En realidad me sentía como un robot, hacia todo sin chistar, pero estaba hueca por dentro. Un inmenso deseo de salir corriendo se apoderaba de mí, pero tenia que ser fuerte y soportar.
Ver pasar los días era mi peor suplicio, al llegar a mi casa, obstinadamente volteaba hacia todos lados buscando algún rastro de él, sin encontrarlo. Los días transcurrían dolorosamente lentos y aburridos, sin color ni calor. Era realmente un tormento. Me senté un lunes en la mañana en la sala y tomaba un poco de café, ya se me había hecho tarde para ir a la universidad. No quería ir. Mi mano lentamente se dirigió al teléfono. Era demasiado tarde, ya no podía vivir sin él. No importaba lo que hubiera hecho, no importaba los labios que había probado, no era nada comparado con Edward. Mecánicamente comencé a marcar y al segundo timbrazo escuché su voz celestial.
-¿Bella?-Tenía mi número registrado. Sabía que era yo. ¿Acaso él estaba tan torturado como yo?
-Necesito hablar contigo, por favor-mi voz parecía y era una suplica que por fin derrotada iba hacia él.
-En veinte minutos estoy en tu casa-y colgó. En realidad fueron quince minutos, parecía que también tenía prisa por hablar conmigo.
besos y mil gracias a: Veronica por sus ocmentarios, de verdad estoy agradecida.
Bella Cullen H.
