Era una hermosa tarde soleada, y Shinpachi estaba haciendo fila en el mercado para comprarle leche de fresa a Gintoki y sunkonbo a Kagura. Aún seguía con el uniforme del colegio y se había guardado las cartas en un bolsillo de la chaqueta.
No es justo. Yo siempre tengo que ser el encargado de hacer las compras. ¿Qué tan degradante suena eso?, pensó deprimido.
Sé cómo te sientes, Shinpachi. En el Shinsengumi yo soy el idiota que debe encargarse de las tareas estúpidas que nadie quiere hacer. Y así terminé... -habló Yamazaki en su mente.
Shinpachi logró sonreír un poco. Después de todo, no era el único personaje de Gintama que padecía de ese tipo de cosas.
Gracias, Yamazaki-san. Supongo que tienes razón.
Ni lo menciones. Vamos a tener que trabajar en equipo después de todo...
-¡Cuidado! -gritó alguien detrás de Shinpachi.
El pobre no tuvo tiempo para reaccionar. Sin previo aviso, un carrito de compras derribó a Shinpachi.
-¡Ufff! -consiguió exclamar, allí, derribado en el suelo con la leche de fresa derramada sobre su cabeza y el sukonbo esparcido por el suelo.
-¡Ay, lo lamento, chico! ¿Estás bien? -preguntó un tipo de pelo negro largo atado en una coleta y ojos verdes. A Shinpachi le llamó la atención una línea negra que le sobresalía por el ojo e iba para abajo.
-Sí... -logró decir Shinpachi, sintiéndose inútil.
El extraño le extendió una mano y él la tomó para ayudarse a levantarse.
-Soy Duke Devlin. Lamento este desastre, supongo que voy a tener que pagarte la compra -dijo con tono de disculpa.
Shinpachi sonrió, pero aprobó de inmediato la propuesta sugerida por el tal Duke.
-Bien, entonces -dijo Shinpachi, extendiendo la mano para que le pagase.
Duke lo miró con enojo, pero le pagó sin chistar.
-Y... no me has dicho tu nombre -dijo Duke, pagando su compra.
-Eres americano, ¿no? Pues supongo que mi nombre en orden sería Shinpachi Shimura -le contestó Shinpachi mientras guardaba los envases de leche en una bolsa reciclable.
-¿Eh? Oh, no. No soy americano, lo que pasa es que mis padres lo eran. Pero en teoría soy japonés.
-¿De verdad? Eso es bastante inusual -contestó Shinpachi en tono aburrido. Mierda, ya se estaba empezando a cansar de este tipo.
-Podrías decir eso. Por tu uniforme debo suponer que vas al colegio Domino, ¿no? Me trae recuerdos...
-Sí, sí, sí. A mí también me trae muchos recuerdos. Un gusto en conocerlo, Duke-san -Shinpachi hizo un amague de retirarse, cuando se le cayeron las cartas al suelo.
Oh, no, pensó Shinpachi con expresión horrorizada
Duke se agachó para recoger las cartas, y al mirarlas, abrió los ojos como platos.
-¿Qué diablos...?
Con un movimiento rápido, Shinpachi le quitó las cartas de las manos y retrocedió un paso, nervioso.
-Jeje, me tengo que ir. Estoy algo apurado. Supongo que fue un gusto, Devlin-san.
Duke Devlin miró con asombro a Shinpachi desaparecer en un instante de la tienda.
Shimura Shinpachi, ¿eh? Me pregunto que clase de duelista será, pensó, y recuerdos de él luchando contra Yugi aparecieron en su mente. Entonces sintió una extraña sensación burbujeando en su estómago. Y después recordó: de ese mismo modo se sintió luego de luchar contra Yugi.
Kagura extrañaba a Sadaharu. Lo extrañaba y mucho. En cierto modo sabía que él seguía estando con ella; pero no era lo mismo tenerlo al lado en su forma original que en una carta de duelo. Extrañaba jugar con él y darle de comer.
En un pobre intento por olvidarlo, Kagura fue al parque a ver si podía jugar con alguna chica de su edad, pero se desilusionó al ver que eran todos varones de cuatro años. Así que ahí se encontraba ella ahora mismo, balanceándose lentamente en un columpio y dibujando círculos con los pies en la arena, cuando divisó a la distancia una chica rubia con gafas jugando una partida de Duelo de Monstruos con un chico cualquiera.
-Y ahora por último invoco a Neo el Espadachín Mágico y acabo con tus puntos de vida-dijo la chica, victoriosa.
-¡No, no puede ser! -exclamó su oponente con enfado -. No puedo creer que haya perdido contra una chica.
Ahora eso sí que molestó a Kagura.
-Oiiii. Creí haberte escuchado balbucear algo acerca de que las chicas no servimos para nada. Gin-chan me dijo que a los perdedores como vos les gusta mucho llorar y patalear como bebés bajo los brazos de sus mamis. ¿Quieres que te mande con tu mami, perdedoor? -dijo Kagura, con los brazos en las caderas en gesto desafiante y a la vez presuntuoso.
La chica la miró sorprendida y el chico la miró con furia.
-¿A quién le dices perdedor, maldita? -el chico hizo amague de golpearla, pero su golpe fue fácilmente detenido con una mano.
El chico abrió los ojos con asombro.
-¿Qué...?
No le dio tiempo de decir más, ya que Kagura lo elevó en el aire y lo arrojó a un tacho de basura que había a unos cuantos metros de distancia.
La chica se paró y la miró con admiración.
-¡Eso fue increíble! ¿Cómo lo hiciste? -saltó, excitada.
-Eso no fue nada. Gin-chan me dijo que uno siempre debe estar preparado para salvar damiselas en apuros.
-Em...me parece que eso lo hacen sólo los varones -dijo con una gota de sudor.
-Me llamo Kagura, ¿y vos?
-Rebecca Hawkins, un gusto. Ese uniforme...¿de casualidad conoces a un tal Yugi Muto?
Kagura pensó.
-Mmm...¿te refieres a ese niñato de aspecto débil y pelo de tres colores?
-¡No es débil! Es un gran duelista y...y...es lindo -dijo Rebecca, con las mejillas sonrosadas.
-Te gusssstaa. No puedes engañar a nadie con esa expresión lujuriosa -dijo Kagura, con malicia.
A eso Rebecca se sonrojó aún más.
-¡No digas eso! Haces que suene horrible. ¿Quién es Gin-chan, de todos modos? ¿Tu novio? -esta vez fue Rebecca la que hizo una cara maliciosa.
-Sí, lo es. ¿Y qué? Él al menos es fuerte y sabio. Vivo con él y es mi profesor.
Al escuchar eso, Rebecca se puso como un tomate.
-¡¿Quéee?! ¿Sales con tu profesor? ¡¿Qué clase de relación es esa?! ¿Y por qué vives con él? -estalló a preguntas.
N/A: Recuerden o sepan que Kagura no sabe muy bien cuál es la diferencia entre un "amigo" y un "novio". Para ella son lo mismo.
Kagura se metió un dedo en la oreja.
-Eres igual de ruidosa que Shinpachi. Ustedes dos deberían ser amigos.
-¿Quién es Shinpachi?
-El otro chico con el que vivo -respondió Kagura, otra vez haciendo que Rebecca lo malentienda.
-¡¿Exactamente, cuántos novios y relaciones erróneas tienes?! -estalló una vez más Rebecca.
-¿Cuál es el problema? -preguntó Kagura.
-¡Todo es un problema! -exclamó Rebecca.
-Realmente se deberían conocer...
-¡Basta, yo, Rebecca Hawkins, te reto a un duelo! -dijo Rebecca señalando a Kagura con el dedo índice.
-Dale, de todos modos necesito practicar.
-¿Eres una novata? -preguntó Rebecca, sacando de su mochila dos discos de duelo.
-¿Qué son esas cosas? -preguntó Kagura, señalando los extraños objetos.
-Parece ser que lo eres. Estos son discos de duelo que te colocas bajo un brazo. Mira, aquí es donde colocas tu baraja y en estos cinco espacios colocas las cartas que sacas, en el orden que quieras. Es un sistema bastante práctico -explicó Rebecca.
-Genial, pasame uno de esos -dijo Kagura, ansiosa.
Ambas duelistas se colocaron los discos bajo el brazo.
-Antes de que empecemos el juego, te propongo algo. Si yo gano, te separarás de tus "novios" -dijo Rebecca.
Al escuchar eso, Kagura se puso en una postura seria.
-Bien. Entonces, si yo gano, tu serás mi cierva por un mes y tendrás siempre encima sukonbo para alimentarme -sentenció Kagura.
Rebecca no sabía si estaba bromeando o no, pero en ese momento le daba igual.
-Como sea, ¡que comience el duelo! -dijo.
Ambas chicas colocaron sus respectivas barajas en el tablero portátil.
Kagura 2000/ Rebecca 2000
-Empieza tú -dijo Rebecca.
-Bien. -Kagura sacó tres cartas de su baraja y sonrió.
-Invoco a la Tama (ATK/400, DEF/1400) en posición de defensa y a Bala Roja (ATK/1100, DEF/0) en posición de ataque. Pongo una carta boca abajo y termino mi turno.
Te voy a volar en pedazos en nombre de Shinsuke-sama -dijo Bala Roja apuntando a Rebecca con la pistola.
Rebecca estaba boquiabierta. No podía creer lo que estaba viendo. Aquella carta que nunca había visto en su vida acababa de hablar.
-¿Vas a estar así todo el día o prefieres que te ataque? -dijo Kagura, sacando a Rebecca de sus pensamientos.
-Em, sí. Invoco a mi Princesa de Fuego (ATK/1300; DEF/1500) en posición de ataque y a mi Hada de la Inyección (ATK/400; DEF/1500) en posición de defensa. Ahora termino mi turno.
-Uso mi carta mágica Dios Antenmaru y con su efecto te quito 500 puntos de vida y los puntos de ataque de mis monstruos suben a 200.
Kagura/2000 Rebecca/1500
Rebecca frunció el ceño.
-Ya veo que así son las cosas. ¡Princesa de Fuego, ataca a su Bala Roja!
La Princesa de Fuego atacó a Bala Roja y ambas fueron eliminadas. Ni Kagura ni Rebecca perdieron puntos de vida.
-Ahora es mi turno. Invoco a Mademoiselle Saigou (ATK/1200; DEF/1400) y a La Cortesana de la Muerte (ATK/1000; DEF/650) en posición de ataque y utilizo el poder especial de Musashi el Bárbaro, que indica que mis monstruos de atributo Viento ganan otros 500 puntos de ataque.
Bien hecho, Kagura -dijo la cortesana rubia.
Lo ha hecho de nuevo, pensó Rebecca al escuchar a la mujer hablar.
-Pongo otra carta boca abajo y termino mi turno.
-¡Bien! Invoco a mi Sirena Curadora (ATK/1500; DEF/800) en posición de ataque y uso mi Tifón Espacial Místico que destruye tus cartas trampa. Con eso termino mi turno.
Kagura vio con los ojos bien abiertos cómo desaparecía su carta trampa. Parecía ser que esto del Duelo de Monstruos no era un jueguito de cartas tan ordinario después de todo.
-Invoco a mi Pelado Justiciero (ATK/1950; DEF/850) y al Ninja del Curry (ATK/1100; DEF/100) en posición de ataque. ¡Ahora ve, Pelado Justiciero! ¡Ataca a esa sirena p***!
-¡¿Qué clase de nombres son esos?! ¡¿Y qué diablos acabas de decir de mi sirena?! -gritó Rebecca exasperada.
¡Muere en nombre de todos los pelados del universo! -gritó El Pelado Justiciero, antes de mandarle una estocada a la sirena con el paraguas.
-Le dije p*** -dijo Kagura.
-¡Sigo sin entender lo que dijiste! -dijo Rebecca.
-Dije que era una p...
-Bueno, basta. Ya no hace falta que lo repitas.
Kagura/2000, Rebecca/1050
Rebecca estaba furiosa. No sólo esta chica desconocida la estaba venciendo, sino también la estaba dejando en ridículo. Pero aún era muy pronto para abrir la boca.
-Invoco a mi Dragón del Brillo (ATK/1900; DEF/1600) en posición de ataque y uso mi hechizo Pendiente Negro que le otorga a mi dragón 500 puntos más de ataque. Y por último coloco una carta boca abajo -jugó Rebecca.
-Bien, ahora es mi turno. ¡Cortesana de la Muerte, ataca a su Hada de la Inyección! -exclamó Kagura. La cortesana, dando un salto en el aire, lanzó sus kunais en dirección al hada, y la destruyó.
-Y ahora pongo dos cartas boca abajo y termino mi turno.
-¡Ahora voy yo! -exclamó Rebecca -. ¡Dragón del Brillo, ataca a su Ninja del Curri!
Lo lamento, jefa. Va a tener que continuar sin mí. Recuérdeme como el valeroso guerrero que fui -dijo el monstruo antes de desintegrarse.
Kagura/1200, Rebecca/1050
-¡Zuraaaaaaaaaaa! -gritó Kagura dramáticamente.
No es Zura, es Ninja del Curry -dijo Kura, desde el cementerio.
Rebecca, sin saber cómo reaccionar a la escena, sintió una gran gota de sudor bajándole por la sien.
-Emm, ¿vas a jugar?
Kagura le lanzó una mirada determinada.
-No tengo idea de que carta usar, así que juega tú -dijo Kagura, con demasiada honestidad.
-¡¿Por qué lo dices con cara tan confiada?! -casi gritó Rebecca.
-Como sea, ¡Dragón del Brillo, ataca a Tama!
¿Habrá gasolina de la buena en el cementerio? -se preguntó Tama, antes de ser pulverizada por el poderoso rugido del dragón-
-¡No! ¡Tama!
-Jajaja, sólo te queda tu Pelado como se llame y no tiene los suficientes puntos de ataque para vencer a mi dragón, ¿que harás? -dijo Rebecca, burlonamente.
Kagura la miró con rabia, sin saber que otra cosa hacer.
No te esfuerces demasiado, hija. Déjale que me ataque y juega en el próximo turno -le dijo el Pelado Justiciero a Kagura, con tono solemne.
Kagura lo miró sorprendida.
-¡¿Qué?! ¡No puedo hacer eso, padre!
¿Padre...? -repitió Rebecca en su mente.
Tan sólo hazlo. Confía en mí. Aún hay una posibilidad de salir adelante.
-¿Qué quieres decir? -preguntó Kagura, ignorando todavía a Rebecca.
El Pelado Justiciero simplemente la miró con firmeza, y Kagura asintió algo insegura.
-¡Bien! Uso mi carta hechizo Morinosuke el Cazador, quien me permite sacar dos cartas de mi baraja y me da 200 ptos. de vida. -Kagura, luego de pensárselo por un minuto, llegó a la resolución de cómo sería su siguiente jugada.
Kagura/1400; Rebecca/1050
Ey, hermana, utilízanos a mí y a Abuto juntos. Nuestras cartas no lo dicen, pero si nos juntamos ambos en combate crearemos un ataque muy fuerte que una nuestros ptos. de ataque. -Una voz muy familiar le dijo.
Kagura entrecerró los ojos.
-¿Y cómo no sé si ésta es una de tus sucias trampas, hermano estúpido? -preguntó Kagura, negándose a creer en alguien que le ocasionó tanto dolor y sufrimiento.
Kagura, sé que no confías en tu hermano, y no te culpo, de veras -dijo el padre de Kagura desde el cementerio.
Pero por esta vez, cree en él -terminó de decir.
Kagura estaba indecisa. Confiaba en las palabras de su padre, pero desde luego no en las de su hermano. Finalmente se decidió:
-Ahora invoco a Kamui El Pirata y a Abuto el Otro Pirata en posición de ataque. ¡Ambos, ataquen!
Te voy a matar -dijo Kamui, sonriendo.
Vamos allá, Kamui -dijo Abuto, flexionando las rodillas.
-¡Ey, espera! No puedes hacer eso -exclamó Rebecca, sin comprender exactamente lo que estaba sucediendo.
-Sí que puedo. ¡Ahora vayan, monstruos, fusionen sus ataques!
Lo que sucedió a continuación, agarró totalmente desprevenida a Rebecca. Rebecca vio que ambos saltaban en el aire y luego una luz. Una luz dorada y destellante apareció y desintegró a su Dragón del Brillo. Y sus ptos. de vida reducieron a cero.
-¡Gané! ¡Ahora serás mi cierva! -dijo Kagura con malicia.
Rebecca aún no lo entendía y preguntó:
-Pero...¿cómo?
-¿Cómo? Sencillo, simplemente mis monstruos fusionaron ambos ataques. Y como Kamui tenía 2500 y Abuto 2400 ptos. de ataque, el ataque que te mandé fue de 4900. No sólo destruí tu dragón sino que también conseguí quitarte tus 1050 ptos. de vida restantes -explicó Kagura.
Rebecca abrió bien los ojos.
-¡¿Qué?! ¡Nunca he escuchado de un poder como ese!
-Ahora sí lo has escuchado. Y este estómago no se va a llenar por sí solo. ¡Ve y cómprame un sukonbo en el mercado! -le ordenó Kagura, haciendo que Rebecca entre en razón.
-Oh, sí. La maldita apuesta...
Rebecca, no literalmente, por supuesto, estaba que echaba fuego por la boca. Aún sentía la cara roja por la humillación y la verguenza que sintió allí tras haber conocido a Kagura. No sólo la había derrotado, sino también que se había burlado de ella y de Yugi y la había mandado a comprarle sukonbo como si fuese su esclava. Aunque de hecho esa fue la apuesta asique no le importó mucho. Se burló de ella y Yugi. Esa era la cuestión.
Si cree que saldrá limpia de esto, se equivoca. Me vengaré aunque sea lo último que haga, pensó.
Kagura ahora estaba en el 1° puesto de las personas a las que decididamente iba a derrotar. Tenía la mira puesta en ella y nisiquiera Tea le importaba ahora.
N/A: Recuerden que Rebecca comparte cierta rivalidad con Tea.
Ahora mismo estaba saliendo del mercado tras haber comprado el sukonbo, y de casualidad se encontró con alguien que por nada del mundo hubiese querido ver en ese momento.
-Ey, Rebecca, ¿eres tú? -preguntó la voz conocida.
Rebecca se dio la vuelta lentamente, y vio allí parado a Duke.
-¿Qué diablos haces aquí, Duke? -preguntó Rebecca con frialdad.
-Ey, no es esa la manera en la que deberías hablarme después de tanto tiempo sin vernos. Veo que estás roja, ¿sucedió algo?
Rebecca bajó la mirada.
-Nada importante -murmuró.
Duke la miró con preocupación pero intentó desviarse del tema.
-Hoy en el mercado conocí a alguien con unas cartas muy peculiares...-empezó a decir Duke, mientras caminaban.
Al escuchar eso, Rebecca alzó la mirada y lo miró con consternación.
-Es del mismo colegio al que va Yugi y los otros. Se llamaba Shimura Shinpachi.
Al oír eso, Rebecca se escandalizó.
-¡¿SHINPACHI!? ¿TE REFIERES AL NOVIO DE KAGURA?
Duke se llevó las manos a las orejas con fastidio.
-No seas tan ruidosa. ¿Quién es Kagura, de todos modos?
La mirada de Rebecca se ensombreció.
-Una chica que conocí hoy. Preferiría no hablar de ella pero puedo decirte que ella también tenía unas cartas muy extrañas.
Duke la miró con confusión.
-¿Tú crees...?
-Sí. Sin duda esos dos son parte de alguna organización secreta. O quizás trabajan para Pegasus o alguno de esos frikis egipcios.
Duke no lo pudo evitar y se rio.
-Ey, ¡no te rías! ¡Esto es serio! -le espetó Rebecca.
Duke se tranquilizó.
-Realmente tienes una increíble imaginación, Rebecca. -Optó una expresión más seria. -Pero puede ser posible, sin duda. Luego de haber visto las cartas de ese chico...realmente no sé qué pensar.
-¿Crees que se lo deberíamos decir a Yugi? -preguntó Rebecca.
La expresión de Duke se emsombreció.
-Aún no sé...
Gintoki estaba merodeando por el patio trasero del hotel en el que se hospedaba, pensando en lo que el autor gorila le había dicho en la carta que le envió.
Escena retrospectiva...
Gintoki estaba tumbado en su cama, mirando sus cartas de duelo, cuando de pronto un destello de luz fugaz apareció frente suyo. Gintoki, alarmado, se paró de un salto y vio que en el suelo había una carta. En ella estaba escrito:
De: Sorachi
Para: Yorozuya
Sin pensarlo, Gintoki abrió la carta y leyó su contenido.
Queridos Yorozuya:
Lamento decir que esto es más serio de lo que creí y quizás nos tardemos más tiempo en solucionar todo este rollo. Como saben, les di en persona a cada uno de ustedes un mazo de cartas. No tuve tiempo de explicarles cómo es el juego, asique, como ya se habrán dado cuenta les metí en la cabeza un chip con las instrucciones del juego, de modo que no sería necesario explicarles. Pero hay algo que me olvidé de decirles y es un secreto que sólo el protagonista de este anime sabe. El secreto para vencer en cada duelo. El secreto definitivo.
Gintoki tragó saliva para lo que venía a continuación.
Inventarse jugadas es esencial para todo duelista. Lo que sucede es que son todos idiotas y siguen las descripciones de sus cartas al pie de la letra. No digo que deban inventarse cualquier efecto al jugar sus cartas, pero sean creativos. Eso les ayudará.
PD: Destruyan esta carta al terminar de leerla.
Gintoki la terminó de leer y la destruyó. No porque Sorachi lo decía, sino por rabia.
-AARGH, ¿QUÉ CLASE DE SECRETO JUGABILÍSTICO ES ESTE? NO ME DIGAN QUE DESPUÉS DE TODO EL PROTAGONISTA DE ESTE ANIME ES UN SIMPLE TRAMPOSO QUE HACE CUALQUIER COSA CON SUS CARTAAS.
Fin de la escena retrospectiva...
Supongo que tendré que decirle esto a Kagura y a Shinpachi cuando vuelvan, pensó Gintoki, cuando de pronto alguien le tapó la nariz con un trapo y se desplomó en el suelo.
