Hola!

Mi meta de subir este capítulo no se logro T_T

Pero les prometo que aunque sea más cortito este que los anteriores, el próximo será muy largo.

Disfrútenlo!

Autor: MARZELINEFILTH Y ELIZABETHSHANE

CAPITULO 13: "UN INOCENTE."

"¡Izayoi, esto no funciona!"

Lady Izayoi alzo la cabeza de lo que estaba escribiendo para poder ver a su hijastro entrar a su salón privado hecho una furia y sacar a sus sirvientas a gritos. Las cuatro muchachas salieron t espantadas.

"¿De qué estás hablando?" Observo a Sesshomaru. Algo le pasaba, algo que lo estaba sacando de sus casillas.

"Tiene que irse." Exigió el hombre acercándose a su madrastra quien estaba sentada.

"¿Quién?" Pregunto sorprendida. Sesshomaru se sentó frente a ella y lo único que los separaba era la pequeña mesita de madera donde ella solía escribirle a su padre. Pero al muchacho pareció no importarle que ella estuviese ocupada.

"Te estoy hablando de Kagome… de la hija del jardinero." Susurro muy molesto. "Odio llamarla por su nombre."

Izayoi se dio cuenta que su hijo estaba despeinado, traía consigo su espada y parecía un tigre enjaulado, aun y cuando la cara del joven parecía tranquila. "Sesshomaru, cálmate. Cuéntame, ¿Qué ocurrió?" Le sirvió un poco de té, pero él lo rechazo.

"Le estuvo contando a Kikyo como engatusar a Inuyasha." Dijo ya más tranquilo.

"¿Por qué aria eso? Pensé que ella quería a Inuyasha." Izayoi bebí con tranquilidad su te.

"Porque es una idiota, esa es la razón."

Izayoi no creía que esa fuera la circunstancia por la que su hijastro estuviese así, pero siguió preguntado, y Sesshomaru contestaba de mala gana.

Jamás había contestado a nadie tantas preguntas, pero ella no era cualquier persona.

"Sesshomaru, ¿has estado bebiendo?" Pregunto, ya que ninguna de las respuestas dichas por él concordaban con sus preguntas.

Él la miro de forma furiosa. "Todo esto es una conspiración de estúpidas vírgenes."

"Es probable que ningún hombre la haya tocado, pero…"

"Te podría jurar, Izayoi, que la hija del jardinero es una mujer sin experiencia." Dijo en un susurro muy prolongado. Tomo la taza entre las manos y solo miro el contenido.

Lady Izayoi, quien tenía su taza de té en la boca, casi se ahoga del espanto. Iba a perder a su jardinero, al único hombre que le había importado poner algo bonito para su difunto esposo. Y no solo eso… Sesshomaru parecía estar volviéndose loco.

"¿La has poseído?" pregunto muy asustada, llevándose una mano al pecho.

"¡NO!" Grito. Agarro su taza y la estrello contra la mesa. "¡¿Crees que soy tan estúpido como tu hijo?! ¡¿Crees que no pienso las cosas como lo hacia mi padre?!"

"¡Sesshomaru…!" Espantada mas por la sangre que escurría de la mano de su hijo que por los gritos de este, se levanto rápidamente, corrió hasta su estante de licores y saco una botella de sake. Deprisa, se sentó frente al joven, le tomo la mano izquierda y vertió el licor en ella.

Sesshomaru no dijo nada, solo vio como su madrastra rompía un pedazo de su kimono y limpiaba la sangre de su mano. Dolía, ardía y se sentía un completo tonto.

"No le arruinaría la vida a la hija del jardinero." Debido a la proximidad, Sesshomaru pudo verlas largar y abundantes pestañas negras de la mujer de su padre.

"¿Qué es lo que hiciste?" pregunto con una sonrisa en los labios. Seguía limpiando la herida, debido a que varios fragmentos de porcelana estaban aun en la herida.

"Kikyo le explico lo que le pasaba a una mujer en su noche de bodas."

"No me parece mal que lo haya hecho. A mí también me explicaron eso antes de casarme; así fue como conocí a tu madre." Sesshomaru se sorprendió por lo dicho. "Ella era la mujer más fina y elegante que jamás he conocido." Se pedio en sus pensamientos, mientras solo vertía un poco licor de nuevo en la herida.

"Cuando una niña de mucho dinero se le quiere casar, se le manda a vivir con una supuesta hermana mayor. Soy hija única, así que mi madre hablo con tu madre, quien tenía poco de estar casada con el comandante, y le pidió que me enseñara todo lo que debía hacer una buena esposa."

"¿Ahí fue cuando conociste a mi padre?" Pregunto queriendo no demostrar sorpresa. Sabía que su madrastra se había casado muy joven, pero no sabía lo demás de la historia.

"No." Izayoi volvió a verter sake en la mano de su hijo. "Me mude a esta casa cuando solo tenía doce años, el comandante siempre estaba de viaje, así que muchos años estuvimos solas tu madre y yo." Corto otro pedazo de su precioso kimono y lo amarro a la mano herida de Sesshomaru. "Ella me dijo todo lo que una mujer debía de hacer para que su esposo estuviese feliz, me dijo también los deberes como esposa y todo lo relacionado con lo que tenía que ver con hacer el amor." Un sonrojo se produjo en sus mejillas. "Cuando el comandante regreso, yo aun era muy joven, y el no me puso mucha atención. Se volvió a ir al cabo de una semana, y cuál fue nuestra sorpresa al enterarnos que tu madre estaba esperándote." Izayoi sonrió de una forma que hacía mucho Sesshomaru no veía. "Es una lástima que ella haya muerto, le tenía un profundo aprecio."

"¿Como se supone que mi padre y tu se casaron?" él quería saber la historia, quería saber porque una mujer tan dulce como Izayoi se había casado con un hombre que no había tenido mucho tiempo para estar con ella.

"Hubo una reunión en la casa de mi padre, y yo apenas cumpliría veinte años. Cuando él me vio, no me reconoció, yo me acerque a saludarlo y pregunte por ti, el solo me respondió que estabas creciendo, y no me volvió a dirigir palabra en toda la noche." Hizo una pausa. "Pasaron los días y cuando menos lo espere ahí estaba, platicando con mi padre, pidiendo mi mano en matrimonio. Yo me sorprendí tanto, ya que él me doblaba la edad, pero mi padre dejo que yo decidiera. Todos los días iba a visitarme, pero yo no estaba convencida. Hasta que pasando seis meses, el me beso y yo supe que estaba totalmente enamorada de él."

"Eras solo una niña, Izayoi, no creo que en verdad estuvieras enamorada de él." Como tampoco pensaba que su padre lo estuviera.

"Créeme, yo tampoco creí que él estuviera enamorado de mi. Pero con el paso del tiempo él cambio, empezó a tratarme de manera muy especial, y cuando volvía de sus viajes me besaba ansiosamente mientras me miraba de la forma más tierna que jamás miro a nadie." Se sintió apenada por decir eso. Ella sabía que el matrimonio entre Toga e Irasue había sido un convenio entre familias. Era más que obvio que ellos jamás se amaron, aunque… eso jamás se lo dirá a su hijastro.

Sesshomaru le creyó a Izayoi. El jamás le había dicho a Kagura que la amaba, ni siquiera tuvo el valor de decírselo el día de su muerte.

"Me había enamorado de él desde que lo vi en esta casa. Aun recuerdo lo guapo que se veía el día que pidió mi mano en matrimonio. El me amo mucho, Sesshomaru. Fui muy feliz a su lado. Y espero que todo aquello que me enseño tu madre me haya servido para hacerlo muy feliz." Izayoi parecía decir toda la verdad su rostro estaba más que radiante. "Tienes un rostro tan hermoso como el de tu madre, pero tu porte es idéntico al de él. A veces cuando te veo y noto tu presencia, siento como si mi comandante me estuviese observando. Inuyasha es idéntico a él en muchos sentidos, y si en la terquedad también."

Sesshomaru le dio una pequeña sonrisa. Izayoi sintió como cuando ellos conversaban y él era aun muy pequeño.

"Le guardo gran cariño y respeto a tu madre. Y respecto a tu padre, bueno… Se sentía orgulloso de ti, hijo." Izayoi le tomo las manos. "Si te ofendí… discúlpame."

Sesshomaru apretó las manos de su madrastra, en señal de que sus disculpas estaban aceptadas.

Izayoi se alejo un poco y en lugar de té, sirvió sake. Sesshomaru lo tomo gustoso.

"Ahora, ¿se puede saber que le hiciste a la señorita Higurashi?"

Sesshomaru sonrió de lado. Esa mujer... de seguro si había vuelto loco a su padre. Se alegraba que él se hubiese casado con ella. Ella era sensata, amable, y a sus pasados de cuarenta años una hermosa y respetable mujer.

Con una tranquilidad muy normal en él, comenzó a decirle todo lo que había causado su enojo.

Izayoi estaba empezando a comprender lo que su hijo decía. Sesshomaru, su astuto y elegante hijo, el que carecía de sangre en la venas, se había dejado llevar por la pasión que sentía por una joven diez años menor que él, y de una clase social mucho menor que la suya. ¿Y todo porque la muchacha era primeriza?

"¿Qué te ofendió?, ¿que la señorita Higurashi fue amable con Kikyo, o que ella no supiera sobre hacer el amor?"

"Me gusta que la gente sea fiel a sí misma. Naraku me demostró que no lo es; después Rin ato a Jaken y ahora Kagome se vuelve amiga de Kikyo. ¿Te has dado cuenta que todo empezó con su llegada?"

"¿Rin ato a Jaken?" Izayoi asomo una sonrisa burlona. "pobre señor Jaken." Y comenzó a carcajearse. Se alegraba por su nieta. La llegada de Shiori estaba despertando en ella la alegría que se había perdido con la muerte de Kagura.

"No me causa nada de gracia. Todo esto es culpa de Inuyasha y Kikyo."

"Ya me perdí en la conversación." Izayoi arrugo el entrecejo.

"La cuestión aquí es que le subí la mano por debajo de la falda."

"¿Tu le subiste la mano por debajo de la falda a la señorita Kikyo?" pregunto asustada. No podía ser posible.

"No." Exclamo arrastrando las palabras. "A la que le subí la mano por debajo del estúpido vestido extranjero fue a Kagome."

Lady Izayoi ya estaba entendiendo el rumbo de la conversación. Sesshomaru siempre había sido discreto en cuestión a las mujeres, pero ahora parecía deseoso de soltar la lengua, y si Izayoi no estuviese escuchando eso… bueno, pues creería que todo era una broma.

"hare que la lleven a la estación de ferrocarril y que una doncella la lleve hasta parís. No arruinara el matrimonio de Inuyasha, y tampoco se quedara aquí a arruinar mi vida. Suficiente tengo con que Sara este aquí como para que escuche chismes."

Parecía que la pequeña Kagome lo había arrastrado hasta el borde de la locura, y esto solo por desear al menor de los hermanos Taisho.

"¿Se irá mañana?" Pregunto con decepción.

La hija del jardinero no era la mujer que ella habría deseado para ninguno de sus hijos. La muchacha era una belleza, tenía muy buena educación, pero… ella era la hija del jardinero. ¿Qué clase de mansión se volvería esta si los sirvientes se combinaban con los señores? Lady Izayoi decidió no pensarlo.

La hermosa mujer respiro hondo. Si aquella joven decidía querer estar al lado de Sesshomaru, olvidándose por completo de Inuyasha, Izayoi sería capaz de entregarle a su hijastro atado a un lazo. Todo porque no se casara con Sara. No tenía nada en su contra, pero había una voz en su conciencia que le decía: No confíes en ella.

"Kagome es nuestra última posibilidad para que Naraku se atonte." Sesshomaru susurro, no deseaba hacerle daño a la joven, pero todo esto era por el bien del imperio.

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

Shiori corría alegremente por la mansión.

Todos al verla pasar y gritando acertijos la miraron como una niña extraña. Claro, Shiori era una niña muy inteligente, su madre se había encargado de enseñarle, y todo eso para que la niña no fuese opacada en la mansión Taisho.

Tenía pinta de ser un mono gritando y saltando de un lado al otro sin un cuidador o alguien que pusiera control al carácter desenfadado de la pequeña señorita. Estaba jugando. Jugaba animadamente con Rin a las escondidas. Y era el turno de que Rin la buscara.

Giro a la izquierda, después le siguió derecho y no supo cuantos pasillos mas paso. Entonces vio una puerta medio abierta y se metió corriendo. Con fuerza cerró la puerta y esta dio un quejido al ser tan bruscamente tratada.

Shiori comenzó a reír. No entendía por qué, pero su cuerpo le pedía desbordar tanta euforia en forma de una risita característica de los niños hiperactivos.

Se adentro a la habitación y sin más fuerzas se sentó en el suelo, aun mirando la puerta.

"¡Que grata sorpresa encontrar a una Taisho visitando mis aposentos!"

Shiori dio un grito de susto y se volvió a ver la dueña de la voz.

"Hola, me llamo Sara Asano." Dijo la mujer arrodillándose con ella y sonriéndole con gentileza.

Shiori jamás había visto a mujer tan hermosa; bueno, si, su madre era muy bella, pero la mujer que le sonreía parecía una deidad.

"¿La señorita no tiene nombre?" Sara sabía quién era esa niña. Sesshomaru le había dicho que ella era la bastarda de Inuyasha. Claro, cuando Sesshomaru le contaba sus secretos. "Entonces te llamare little monkey. ¿Te parece?"

Shiori negó. Había algo en esa mujer que le llamaba tanto la atención, tal vez su forma tan juvenil y desenfadada con la que llevaba su kimono, o sus ojos color lluvia, o su cabello lacio que yacía suelto sobre sus hombros. Estaba segura que esa mujer le gustaba.

"Me llamo Shiori."

"Que hermoso nombre. Si tuviese una linda hija como tú," dijo acercando su mano y rosándole la mejilla. "estoy segura que su nombre seria Shiori."

Shiori sonrió. Le gustaba que la mujer le tocara la mejilla y el cabello. La señorita Higurashi le hacía cariños, pero Sara seria su favorita sin dudarlo.

Sara entrecerró los ojos. Le daría a Sesshomaru una probada de lo que era hacerle daño a un Asano. Tal vez no sería una venganza tan dolorosa, pero lo haría sufrir mucho a él y a su familia.

"Me gusta mucho tu cabello Shiori, ¿Me dejarías peinarlo?"

La niña asistió. En cuclillas se acerco mas a la mujer, le dio la espalda y dejo que ella deshiciera su peinado para comenzar a cepillar su cabello.

"Mira qué casualidad, hace unos momentos yo era peinada por mi sirvienta y al llegar tu ahora yo te peino." Sí, eso era verdad. Su sirvienta le cepillo el cabello, pero Sara aun conservaba su enojo (y por la falta de desayuno) le había gritado porque sin querer le había estirado el cabello y había interrumpido algo muy importante y satisfactorio.

Y la pobre muchacha había salido llorando de la habitación, dejando un poco su puerta abierta.

Pero el destino le sonrió muy bien al traerle a Shiori. Ella se encargaría un poco de la niña antes de Higurashi.

"Recuerdo cuando mi madre me peinaba." Sara suspiro. "Ella era inglesa."

"¿Y donde esta ella?"

Sara amaba la inocencia de los niños. "Murió, cuando yo tenía tu edad. Pero eso fue hace mucho tiempo." Suspiro. Comenzaría su venganza. "Mi madre todas las noches me leía y se acostaba un momento a mi lado… ¿Tu madre hace lo mismo Shiori?"

Shiori se quedo muda. No, su madre no había hecho eso. La quería, de eso estaba segura, pero ella jamás fue responsable de velar su sueño ni su higiene. Ella solo le dedicaba el tiempo a cosas académicas. Pero eran las demás geishas de la okiya las que se dedicaban a cuidarla y quererla.

La niña negó con la cabeza.

"Eso es muy triste." Sara sonreía. "Mi padre en cambio era un hombre frio, que solo me cuidaba y se acordaba de mi cuando me veía pasar. Jamás me leyó, ni se dedico a mí. Solo le gustaba saber si había aprendido a tocar algún instrumento o si sabia alguna danza."

Shiori se reflejo en la mujer. Su padre solo le hacía caso cuando gritaba… y ella solo quería un poco de atención.

"Nunca me prestó atención. Ni ahora que soy adulta parece saber qué pasa con mi vida. Solo le interesa saber cuánto dinero le llega y cuanto de eso podrá gastar en licor." Eso era una historia medio verdadera. Su padre prefirió darla como regalo a Ryuukotsusei, y este se apodero de su cuerpo, tantas veces que ella misma sintió asco de que alguien más la pudiese tocar.

Hasta que por mandato de Ryuukotsusei, conoció a Sesshomaru y se entrego a él.

Ella se vengaría de Ryuukotsusei. Su primer acto fue decirle que jamás tendría sus hijos. Después de ver al viejo líder militar sufrir, ella planeo como matarlo. Deshacerse de él era lo mejor que le pasaría. Como cuando se deshiciera de Higurashi.

"Nunca hice nada para que él se fijara en mi." Continúo recordando su furia. "¿Sabes que hice para que el valorara mi presencia?"

"¿Qué?" pregunto Shiori.

Sara dejo a un lado el peine, volteo la cara de Shiori con extremo cuidado, y cuando los oscuros ojos de la niña sintieron como los azules de ella penetraban su conciencia, susurro: "Escape."

Shiori sintió miedo. Y dejo de observar a la mujer para centrar su atención al piso.

"Tenía tanto miedo al principio." Dijo volviendo a cepillar el cabello de la niña. "Pero ahora soy verdaderamente feliz. Ya no necesito un padre que no me quiera, o una madre que me abandone."

"Pensé que su madre había muerto."

Sara se sorprendió. La niña en verdad era lista. "Así fue, pero me abandono de cierta forma. ¿No lo entiendes Shiori? El destino de todos aquellos que nos sentimos desplazados es huir. ¿Jamás te has sentido desplazada?"

"Todo el tiempo." Susurro pensando en Rin. "Todos quieren a mi prima."

"¿Te has dado cuenta que, tu prima siempre es la mejor en todo?" pregunto y la niña asistió en silencio. "Tu prima es la consentida de la abuela. Tu prima no tiene problemas para que su padre la quiera… ¿y a ti quien te quiere Shiori?" Presión, eso era lo único que necesitaba para manipular una mente tan inocente y frágil.

"Nadie. Ni siquiera la abuela Izayoi." Un dolor creció en su pecho.

"¿Y qué harás para que ellos te empiecen a valorar?" Susurro en su oído.

"Huir." Dijo muy quedamente. Sintiendo sus lagrimas desbordándose como cascadas de sus ojos.

"Muy buena niña. Me alegra saber que has aprendido que es lo que mejor te conviene." Dijo Sara poniéndose de pie y con una cara fingida de tristeza abrió la puerta corrediza. "Entonces, se libre pequeña Shiori, huye de las personas que te odian."

Shiori lloraba desconsoladamente. Esa mujer tenía razón. Nadie la quería y tendría que huir para que se dieran cuenta de que en verdad la necesitaban.

"Si." Susurro.

"Ahora pequeña, sal de mi vista antes de que yo también te empiece a odiar justo como los demás ya lo hacen." Dijo de una forma tan fría que ella misma se sorprendió.

Shiori asistió y salió corriendo lo más deprisa que sus pequeñas piernas le permitía.

Sara cerró la puerta de golpe y camino hasta el grandísimo armario que tenía en su habitación. "Puedes salir. Ya se han ido todos." Y era verdad. Después de que él llegara para complacerla, una estúpida sirvienta había llegado y los había interrumpido. Lo primero que se le había ocurrido fue meter a Naraku al armario.

"Nunca te creí capaz de poder engañar a una niña así." Salió del armario completamente desnudo. Si, la malvada de Sara lo había desvestido primero.

"Estoy enfadada, Naraku. Mi forma de vengarme es darle una lección a Sesshomaru mediante su familia. Pero te diré una cosa, odio ser la villana, eso te lo dejo a ti."

Naraku soltó una estruendosa carcajada. "No me manchare las manos por ti."

Sara entrecerró los ojos y hacia un gesto irónico en sus hermoso rostro. "Pero lo has hecho. Y hoy lo volverás a hacer."

Y sin más descaro se aventó hacia los brazos del azabache y lo beso de forma fiera.

S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S:S

Escondida en la habitación de su padre, Shiori lloraba y gemía tristemente.

Se había escondido ahí, ya a que Rin le había gritado por no haber podido encontrarla.

Luego Rin le había enseñado una vieja pintura de su madre. Shiori lo había visto y, sin poder contener los celos, aventó el retrato hasta el otro extremo del cuarto. Ahora, estaba escapando de la buena tunda que le daría su prima, y de la regañada horrible que le daría su tío.

No se preocupaba por su padre, él no veía para ella; él no sabía educarla; él ni siquiera le hablaba. Solo se reía cuando ella gritaba y hacia alguna travesura. Pero aun así, el no le tomaba mucho en cuenta.

Volvería con su madre, donde todo el mundo la entendía, donde siempre había sol y donde siempre hacia calor. Extrañaba a su madre, pero ella la había dejado ahí, en esa casa donde nadie la amaba. Su madre le había dicho que no podía llevársela, ya que era preferible que viviera con los Taisho que en la Okiya.

Algo en el pecho de la pequeña niña albina se hincho hasta que se hizo doloroso.

Estaba decidido, volvería a la okiya, a su hogar.

Y ahogando el llanto, decidida a jamás volver con su padre.

CONTINUARA…

CUALQUIER DUDA O COMENTARIO DEJENLO, SON GRATIS ;)