La chica del País Lejano

Regresando a Hoenn

–Y bien ¿De cuál región eres, Razuri? –Cuestionó el azabache con el sorbete en la boca.

–No hables con la boca llena. –Le reclamó un muy fastidiado castaño al instante.

Ahí estaban los tres. Se encontraban en una mesita redonda tomando un delicioso licuado de bayas, que a final de cuentas fue invitado por el presidente del club de fans Pokémon.

–Soy de Johto, pero a partir de hoy soy un miembro de los Pokédex-Holders de Hoenn. –Respondió lo más naturalmente que pudo la señalada. –Tengo un familiar en el equipo, no sé si lo conozcan.

–Seguro es Sapphire, tienes los ojos azules cómo los de ella. –Exclamó muy efusivamente el campeón.

–No seas torpe. –Interrumpió el castaño. –Mira su cabello y la forma de sus ojos. Es obvio que de quien habla es Ruby. Además, él también viene de Johto.

–No seas tan duro, Green. –Aquel joven de gorra roja, se sentía extra intimidado en esta ocasión. El castaño estaba el doble de irritable que las otras veces que habían hablado y convivido juntos. –A mí me dices que me está haciendo daño juntarme con Blue, pues entonces a ti te está haciendo daño el juntarte con Silver. Andas extra EMOcional. –Golpe bajo para el orgullo del chico de orbes verdes.

–¡Tú! –Hora de arreglar todo a los golpes tal y cómo era común entre ellos dos.

Justo cuando el uno ya estaba a punto de saltar sobre el otro, un muy malhumorado Lucario se puso en medio de estos.

–No pienso permitir que un par de salvajes se peleen enfrente de mi ama. –Reclamó con enfado.

–A…acaso ¿Ese Lucario habló…? –Ni el campeón ni el castaño, podían salir de su asombro.

–Ya Ruxio, tranquilo. –Suspiró la azabache mientras le abrazaba por su espalda. –Les ruego que me disculpen, mi Lucario es un poco sobre protector. Y Ruxio. –Le giró y le enfrentó con su mirada. –Ya te he dicho miles de veces que no me llames Ama. –Con una mueca enojada, pero con su rostro levemente sonrojado por la alegría regresó al Pokémon a su Pokéball.

–Tu Lucario… –Apenas si el azabache podía con la impresión.

–Ajaja, sí… Es un Lucario bastante especial. Puede hablar cómo se pudieron dar cuenta, aunque no es que sea la gran cosa. –Trataba de explicarse la joven. –Está bastante bien entrenado, solo es eso.

–Ahora entiendo. –Pronunció el castaño. –Eres una entrenadora extraordinaria, es por esto que el abuelo te ha confiado esa Pokédex.

–Bueno, no es que yo misma me considere la gran cosa, pero muchas gracias por el cumplido. –Contestó la de ojos azules un tanto avergonzada. –A…Ah, verdad. Supongo que ya con mi Pokédex en manos, no hay necesidad de que me quede por más tiempo aquí en Kanto.

–Oh ¿Te piensas ir tan pronto? –Cuestionó nuevamente el azabache, que continuaba impresionado por su encuentro con el peculiar Lucario.

–Sí. En realidad me dirigía al Laboratorio a recogerla, pero cómo ya me la dieron creo que lo más conveniente será regresar inmediatamente para encontrarme con mi hermano. –Ambos chicos se le quedaron de piedra.

–Hermano… ¿En serio es tu hermano? ¡Creí ciegamente que él era hijo único! –Aquel grito de asombro del castaño, hizo que la joven de ojos azulados dudara un poco de su mentira.

–Bu…Bueno, pues sí es hijo único… Pe…Pero… Resulta que hace tiempo mi padre desapareció ¡Sí, eso pasó! –Trataba hasta de convencerse a sí misma. –Mi padre era el primo en segundo grado del padre de Ruby, Norman. Ambos pasaron una muy linda infancia allá en Trigal, incluso crecieron juntos. Eso me pone cómo prima lejana de Ruby ¿No…? ¡Sí! –Los dos chicos trataban de seguirle el hilo a la historia. Ella hablaba tan rápido y en redado, que en serio costaba el entenderle. –Bueno ¡Resulta y acontece! Que al ya hacerse mayores cada uno tomó su camino. Mi tío Norman, decidió seguir el camino de la fuerza y buscar un puesto cómo un líder de gimnasio; En cambio mi padre decidió irse por la ruta del conocimiento y convertirse en un investigador. Eso hizo que me separase de mi querido primo Ruby sin siquiera poder conocerlo, pues mi madre estaba en cinta cuando mi padre decidió salir de Johto para cumplir su sueño. –Ahora la loca historia inventada tomaba fuerza. La jovencita estaba tan sumergida, que de cierto modo se creía lo que ella misma se explicaba. –Viajamos por muchos sitios distintos, fue maravilloso… Pero en uno de esos viajes, mi madre enfermó gravemente. No teníamos en esos momentos un hospital o médico cerca, fue por esa situación que papá decidió continuar solo para buscar ayuda pronta para mamá. Los días pasaron, incluso las semanas… Papá no regresó y mi madre no resistió… Fue en ese instante que me quedé sola a temprana edad. –El relato fue tan conmovedor, que sus ojos azulados se aguaron delicadamente. El azabache lloraba a mares y el castaño sentía un muy incomodo escozor en el pecho. –Vagué varios días por los bosques tratando de buscar ayuda, pues yo no sabía lo que era la muerte… Me decía una y otra vez "Mami está dormida y no despierta", sentía mucho miedo. No sé cuánto tiempo pasó hasta que pude encontrar a alguien… Aún recuerdo muy bien el rostro de esa persona, un hombre maduro con gorro de Marín me encontró a un lado de un camino desolado. Sin dudarlo, le conté todo y sin responderme ni una sola palabra, sacó un Salamence que nos llevó velozmente a la cabaña en la que vivíamos con mis padres. Él no me dejó entrar de nuevo… Entró solo con un pañuelo tapando su boca y nariz… Ya… Se imaginarán por qué… –La chica lloraba ahora amargamente, su acto iba tan bien que se puede decir que era merecedor de un Oscar. –Después de lo ocurrido, inició un operativo de búsqueda para encontrar a mi padre, pero este no tuvo éxito. No sabiendo qué hacer conmigo, hizo averiguaciones a base de un viejo álbum de fotografías que encontró en nuestra cabaña… Así fue cómo terminé viviendo con tío Norman y su familia.

–Has sido una chica muy fuerte, Razuri. –Soltó entre sollozos el joven de ojos carmesí. El castaño por su parte, no parecía tener nada que decir.

–Muchas gracias, Superior Red. –Se sentía aliviada, pero sólo rogaba que ese gran cuento falso no se le cayera, pues más rápido cae un mentiroso que un cojo.

–Entonces, creciste con Ruby y por este motivo es que le llamas hermano ¿O no? –Preguntó el castaño un poco desconfiado.

–Sí, así es. Recuerdo que cuándo llegué a su casa, el pobre parecía tener una grave herida en la cabeza. Su madre me dijo que se la hizo un Pokémon salvaje, pero que no hablara acerca de ello con él porque se sentía muy afectado. –Agregó con suma confianza. El ojos verdes parecía ahora confundido ¿Hablaba esa linda chica con verdades o mentiras?

–Ya veo, entonces por eso usa ese gorro tan extraño todo el tiempo. –El azabache sustentaba el falso relato de la ojo azulada con inocencia.

–Tuvimos una linda niñez, por lo menos hasta que llegó el día de la mudanza. Hablé con mis tíos seriamente una semana antes, para aclararles que quería marcharme por mi cuenta. Ellos no se opusieron, sabían que tampoco tenían derecho a detenerme. –Continuó mintiendo la joven.

–Y entonces ¿Qué fue de Ruby? –Cuestionó nuevamente el castaño.

–Separarme de mi hermano fue difícil, pero ambos sabíamos que teníamos cosas por hacer; Que nuestros objetivos eran distintos y que debíamos luchar por ellos. La despedida fue muy simple y emotiva, sinceramente la tengo siempre presente cómo un buen recuerdo. –Finalizó la pequeña lapislázuli.

–Tremenda historia tienes, Razuri. –El azabache se secó la cara con una de sus muñequeras y volvió a sonreír alegremente cómo era característico en él. –Te quiero preguntar una cosa ¿Cuál era tu objetivo y por qué decidiste el pedir una Pokédex? –Malo para ella. Era hora de inventarse más excusas.

–Convertirme en una entrenadora Dragón. El hombre que me ayudó tuvo una gran influencia en mí, es por eso que deseaba aprender más acerca de ese tipo específico. –Concluyó con fluidez. –Inicié un largo viaje en busca de los secretos del entrenamiento del tipo Dragón, y del largo listado de Pokémon que lo componen; Todo hasta que me enteré del gran desastre que azotó Hoenn. Al enterarme que mi hermano corría peligro, decidí viajar a esa región lo más rápido que pude… Pero sin éxito. Me encontraba realmente retirada, lo único que podía hacer por él era rogar porque estuviera bien. Aunque luego me di cuenta de que no debía hacerlo, él siempre estaría bien sin importar qué ¡Es un entrenador nato! Me enteré por la televisión de sus grandes esfuerzos por salvar a las personas, del gran empeño con el que luchó contra las fuerzas del mal ¡De que se había convertido en un orgulloso Pokédex-Holder! Me sentí tan feliz por él… Fue en ese momento que me dije "¡No pienso quedarme atrás! ¡Ayudar a quienes me necesiten y regresar con mi familia! Eso es lo que quiero hacer". Por esos motivos y más contacté al respetado Samuel Oak.

–Mmm… Ya veo. –Sonrió para sí mismo el castaño. Por fin había creído en ella. –Eres una chica en verdad fuerte, y se nota que eres de fiar. Bienvenida nuevamente, Razuri.

–Muchas gracias… –Agradeció levemente sonrojada. –Pero ¡Verdad que me tengo que ir! Les agradezco mucho a los dos por pasar por mí y haber aguantado mi anécdota. Sé que no debí agobiarlos con mis problemas personales. –Justo cuando ambos jóvenes pretendían responderle, la chica salió a correr a toda marcha. –¡En serio muchas gracias! ¡Prometo que nos volveremos a ver pronto! –Luego de un corto lapso de tiempo, desapareció en la distancia.

–Qué gran chica ¿No, Green? –Exclamó emocionado el ojo rojizo.

–Sí…

Nuevamente en los muelles, la joven simplemente se echó al piso espantada. De cara al cielo y con el rostro pálido, se maldecía una y otra vez por haber soltado tal sarta de mentiras.

–Razuri… ¡Eres una idiota! –Se gritaba con enojo.

–Ama, por favor no se preocupe. Tarde o temprano, tenía que inventar una historia sobre usted y aquel chico con el que nos encontraremos. –Trataba de animar el Lucario que recién se había salido de su Pokéball. –No hubo mejor momento para ello, así que le ruego que no se deprima.

–Ay… Supongo que tienes razón, Ruxio bello. –Suspiró derrotada. –Bueno, aunque no es que haya mentido del todo. –Levantándose, sacó unas cuantas Pokéballs vacías de su mochila. –Team Dragón ¿Eh?… La verdad son tan perfectos, poderosos y omnipresentes ¿O no, chicos? –Dentro de las esferas, ahora se encontraban unos seres que le sonreían con suma gratitud. –Perfecto ¡Hora de irnos a Hoenn! ¡Nara querida, sal!

Sobre esa poderosa Salamence, iban trepados un Lucario y una jovencita, que llevaban sus corazones repletos de deseos, ambiciones y un objetivo en mente.

–Ruby… Sapphire… Emerald… ¡Espérenme!

Continuará.