Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.

Cap.20 PRESENTACIONES

—Siento mucho haberme alejado tanto tiempo, pero tengo una buena razón. —Al decir esto, Edward se hizo a un lado para que la señora pudiera verme. Sus rasgos se suavizaron en una cálida sonrisa y luego me estrechó entre sus brazos, para sorpresa mía.

—Debes ser una chica muy especial para que mi Edward te ame. —Me sentí feliz con el abrazo y con sus palabras. Edward me amaba. Después de su efusivo abrazo, nos invitó a pasar. Pero en ningún momento me soltó. Edward sonrió ante ese gesto y nos cedió el paso.

La casa estaba decorada con un gusto exquisito, no era lujosa, pero era elegante. Además también tenia ese calor de hogar, que te hace sentir bien al instante.

—Siéntense hijos, les traeré un poco de té que acabo de preparar. —Nos sentamos en la sala, mientras Edward me explicaba.

—Ella es Nessie, mi nana. La única que creyó en mi a pesar de todo lo que pasó. Es a la única persona que visito, la quiero como si fuera mi madre.—Una sombra cruzó por sus ojos, yo sabía que le dolía hablar del tema. Por lo que decidí distraerlo.

—Y dime, ¿vive solita tu nana?—él ladeo la cabeza mientras pensaba su respuesta.

—No, tiene un hijo, pero desde que se fue a la universidad se ha olvidado de ella. Yo soy el único que la visita. Sólo nos tenemos el uno al otro. Y ahora contigo…

—su sonrisa se ensanchó dejándome deslumbrada. Su pequeña familia. Ambos con problemas pero viendo el lado bueno de las cosas. Ahora me sentía mucho mas parte de él.

—Espero te gusten las galletas de jengibre cariño porque Eddy es fanático desde pequeño. —La señora me tendió una bandeja de galletas que olían delicioso. Mientras Edward miraba a su nana con ternura.

—¿Acaso crees Nana, que le convidaré galletas a Bella? —comentó mientras me quitaba la bandeja, yo lo veía entre risas.

—Más te vale que le convides Edward ó tendré que decirle a Hipólito que entre. —Ahora fue su turno de quedarse serio.

—Oh si, jovencito, aún esta conmigo. —Su rostro se puso algo pálido pero se recompuso rápidamente mientras que me tendía la bandeja con prontitud.

—Oh si Bella, puedes amenazarlo con cualquier gato. Eddy es alérgico a los gatos. Hipólito es mi gato siamés.— su sonrisa se ensanchó de una manera que no pude evitar reírme también.

—Eso no es justo Nana. Acabas de dar valiosa información en mi contra… —pero él también sonreía feliz.

Una vez que nos hartamos de galletas y leche, por fin pudimos platicar.

—¿Y que dice la familia hijo? —él solo se puso serio y sabia que ese tema le era muy doloroso. Sin embargo, su nana lo conocía bien. No fue necesario que contestara.

—Créeme hijo que cuando se den cuenta de la injusticia que cometieron contigo, te pedirán perdón de rodillas. —Y luego se dirigió a mi.

—Y dime pequeña, ¿Se porta bien mi Edward? Porque le enseñé buenos modales, pero no sé nada de él. Si tienes una queja solo dime y yo me encargaré de corregirlo. Edward se levantó y se disculpó, saliendo hacia una puerta a la derecha de la sala.

—Oh, no señora, él se porta muy bien. —Aunque no haya querido, mi rostro cambió al recordar que no esta siempre conmigo, que tiene que irse. Y al parecer leyó muy bien mi expresión.

—No te preocupes cariño, esa arpía no puede ganar siempre, estoy segura que pronto dejará en paz a mi Eddy, y así podrá estar contigo siempre. —Me quedé muda.

—Hija, uno no envejece en balde. Soy vieja pero no tonta. He visto la tristeza por mucho tiempo en el rostro de mi hijo. Si, Edward es como mi hijo. ¿Sabías que yo lo amamanté desde que nació?, yo me hice cargo cuando su madre quedó delicada, yo lo cuide desde el primer momento. Por eso su madre no dijo nada cuando Eddy me llamaba mamá. Aunque sabía que le molestaba mucho y se quejó con su marido, el señor Carlisle. Por eso desde entonces le dije a mi Eddy que solo me dijera Nana. Para mi es mi hijo y no necesito que me lo diga, lo siento en mi corazón. Y eso es lo que cuenta. Y ahora que lo veo contento, feliz. Enamorado. Nunca lo había visto así. Y no sabes como te lo agradezco pequeña, no sabes cuanto. Ahora ya sabes, esta es tu casa, cuando quieras y a la hora que quieras, siempre contarás conmigo.—en ese momento regresó Edward a nuestro lado. Y la señora Nessie insistió en que nos quedáramos a comer. En realidad no insistió tanto, porque aceptamos de inmediato.

Al poco rato estábamos los tres en la cocina. Edward picaba unas verduras mientras su nana y yo nos encargábamos del guisado. Le pasaba las especies que me pedía y a la vez le dije que si podía hacer una pasta. Ella sonrió feliz. Y aceptó encantada.

Finalmente después de un buen rato, pudimos sentarnos a comer y deleitarnos con el sazón delicioso de esa bondadosa mujer. Finalmente ya casi anocheciendo, nos despedimos de ella, prometiendo volver en cuanto pudiéramos.

—Le gustaste a mi nana. —su mano atrajo la mía a su boca y depositó un beso en ella.

—Es una mujer muy agradable. —era la verdad. Sonreí mientras nos subimos al carro y nos fuimos de ahí.


Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.

Mil gracias a:gene, glen santos, Corazon de cristal 27, Karlita Cullen, mar91, Caresme de mi corazón, Monica Morales,Adriu, mil gracias por comentar hermosas.