Horas más tarde un Lee aun avergonzado por la pequeña broma de Harry le hablaba de las ninfas y las náyades, de sus costumbres y la normal advertencia de no ensuciar el bosque, el lago o las playas, conocedor de lo que sucedía con los infractores. Harry se estremeció un poco al saber que en una ocasión todos los campistas de Ares despertaron semi-enterrados en medio del bosque. Según Lee cuando se trataba de su bosque las ninfas podían ser tan belicosas como los hijos del dios de la guerra y tan viciosos como una amante despechada.
Pero incluso sabiendo eso la relación entre los campistas y las ninfas y náyades era bastante cordial, aunque un poco tensa con las mujeres. Harry supuso que era uno de esas extrañas competencias femeninas que para él no tenían el menor de los sentidos, aunque ciertamente era un respiro de normalidad entre tanta locura. En esa nota Lee conducía a Harry hacia el lago para presentarle a las náyades, si bien la sonrisa socarrona le daba mala espina, confiaba en su autoproclamado guía.
Al parecer no eran los únicos con la misma idea, o al menos eso pensó Harry hasta ver la cara de la niña. Oh, el conocía esa mirada, era la mirada de 'no te acerques a mi presa', ahora, ¿Cuál era la presa? Harry no sabía y no quería saber.
― Lee! ― Llamo la campista. A medida que se acercaban Harry podía ver que era bastante bonita, un pensamiento que en otras circunstancias le habría puesto nervioso y sonrojado, pero más que su pelo o su cara, eran sus ojos lo que llamaba profundamente la atención del joven. Eran grises como una tormenta y de cierta forma para Harry gritaban 'depredador'. ― Él es el otro dormilón ― Pregunto con una sonrisa divertida.
― Si, aunque al menos el mío no babea mientras duerme ― Lee reía entre dientes, mientras el otro chico parecía entre divertido y consternado. ― Annabeth, Percy, les presento a Harry Potter ― Dijo solemne ― Harry, te presento a Annabeth Chase, hija de Atenea e insufrible condena de quien toque uno de sus libros y a Percy Jackson, él también es un campista nuevo, aunque despertó más rápido que tu
Entonces Harry fijo su mirada en Percy, y los dos se tensaron visiblemente, luego encerraron los ojos y seguían mirándose, midiéndose. El cambio fue tan brusco que Lee y Annabeth llegaron a retroceder un paso por la hostilidad repentina, para ellos no tenía sentido lo que estaba pasando por lo que sus cabezas iban de Harry a Percy y de Percy a Harry...'Oh'
Ojos verdes y pelo negro como una sombra, y al parecer, bastante propensos a atraer la atención de las Parcas, en especial por la forma en que llegaron al Campamento Mestizo. La verdad sea dicha, no era difícil pensar que Harry y Percy podrían ser parientes, tal vez primos, pero Lee y Annabeth sabían que para un semidiós muchas veces ser 'parecidos' era un equivalente a hermanos de un mismo padre divino, y ambos llegaron a la misma conclusión. Annabeth sabía que Percy tenía a su madre y a su relación con su padre en muy alta estima y no era muy difícil suponer que Harry tenía sentimientos muy parecidos.
― Stix! ― Susurro Lee por lo bajo, pero al parecer lo suficiente para desencadenar un relámpago en el cielo.
En ese momento ambos se sacudieron y aunque se veían un tanto incómodos parecían tratar de enterrar la sospecha por el momento, algo que Annabeth agradecía profundamente. Ya había tenido más que suficiente con Clarisse y sus gárgaras, lamentablemente parecía que Lee aun no tenía suficiente.
― ¿Están seguros que no son hermanos? ― Pregunto en un tono de broma, pero al ver como ambos se tensaron se dio cuenta del error.
― Oh, créeme, le voy a patear el trasero si es así ― interrumpió Harry, erizándose visiblemente, para luego sacudir la cabeza tratando de quitarse la sensación de encima ― He escuchado algunas cosas sobre mi papa ser un mujeriego… ¿pero un dios? ¿En serio? ¿Y qué pasa con el cielo, va a tronar cada vez que alguien maldiga? ―
― No lo sé, cada vez que pregunto actúan como si fuera idiota ― Respondió Percy, un poco más relajado. Una pequeña e irónica sonrisa se deslizaba por la cara de ambos niños, Harry entendía perfectamente el sentimiento.
― Entonces vamos, querido hermano ― la sonrisa era cada vez más grande en ambos, mientras que al parecer una cierta campista de Atenea crecía molesta con cierto hijo de Apolo. ― Al parecer estamos haciendo un espectáculo ― Dijo Harry teatralmente señalando a Lee y Annabeth
―Sí, vamos hermano mío, tenemos mucho de qué hablar ― Empezaron a caminar lejos los otros dos campistas que parecían empezar a discutir ― Ah, y mi nombre es Percy… ―
La noticia del accidente del baño parecía aun estar en el aire. A donde quiera que fueran la gente señalaba a Percy, y luego se confundían por el parecido con Harry, pero de todas formas no dejaban de murmurar sobre agua del baño y la particular forma en que Clarisse hacia gárgaras.
Harry no podía dejar de reír cuando Percy le conto cómo sucedió.
Percy, en opinión de Harry, era alguien con quien fácilmente se podía hacer amistad, no era arrogante aun cuando lo del minotauro no era menor, pero al igual que con Python y el Basilisco, sonaba mucho más glamoroso de lo que realmente debió ser. Esas 'pequeñas' experiencias compartidas fueron uno de los temas de conversación entre los dos camino a la Cabaña 11. Por supuesto, el otro gran tema fue asegurarse de que realmente no fueran hermanos, un pensamiento que para otros podría ser alentador, pero que para Harry y Percy era bastante perturbador, después de todo, ambos tenían imágenes un tanto idealizadas de la relación entre sus padres.
De esa forma Harry también se enteró de lo que sucedió con Sally Jackson.
― Espera un momento ― Harry interrumpió ― ¿Lluvia de oro? ¿Se convirtió en lluvia de oro?… ―
― Ehmm… ¿Sí? ―
― Percy…tu sabes… ¿te das cuenta que tú y Chiron solo están asumiendo de que ella está muerta, verdad? ―
Percy parecía muy aturdido y luego muy enojado y luego muy muy confundido. Harry soltó el aliento que no sabía que estaba conteniendo.
― Piénsalo un momento…tú haces ver al Mino…Digo, a nuestro amigo cornudo… ― Harry no pudo evitar relajarse al ver el cómo los labios de Percy temblaron ―, ya sabes, como al típico bruto muscular ¿Entonces porque convertirla en eso y no simplemente no sé, aplastarla? ― Harry de inmediato se golpeó la frente ― Lo siento, no sé qué me pasa hoy… ―
― Si, ya iba a comentar sobre tu forma de dar ánimos ― En ese momento Percy miraba a Harry de una forma muy parecida a la de Snape, casi arrastraba las palabras de la misma forma, pero luego ese ánimo se fue cayendo…Dioses, si las miradas mataran…― Pero…pero de verdad…, digo, ¿No es ninguna broma, verdad? ¿Tú de verdad crees que no está muerta? ―
― ¿La verdad? No tengo idea…pero algo me dice que hay mucho más en juego ― Harry negó con la cabeza ― Pero siempre las cosas son así alrededor mío…―
―Oh, ¿Así que ahora resulta ser tu culpa?―
Harry abrió los ojos con horror y luego los entrecerró al ver la sonrisa taimada de Percy, Harry apenas podía mantener los labios apretados mientras trataba de no sonreír.
Después de eso Harry le conto del Mundo Mágico, de Hogwarts y de porque se sentía tan cauteloso al principio, le conto de sus padres y de que vivía con sus tíos, aunque ninguno de los dos hablo en ningún momento de sus vidas familiares, y de Ron y Hermione. En cierta forma Harry sentía que se lo debía por haberle contado de buena gana lo de Sally.
Percy por su parte aun procesaba que existieran aún tan cosas extrañas como la magia y los dioses, algo que aún no terminaba de tragarse, pero le parecía más factible la magia a que su padre fuera un ser divino cuya edad se mide en siglos y no en años. Le pregunto a Harry si podía mostrarle un poco de esa magia, pero le dijo que aún tenía su baúl en la enfermería, pero Percy sospechaba que había algo más que simplemente eso, bueno, más bien Percy sabía que Harry ocultaba algo, algo que lo hacía debatirse, pero cada uno tenía sus problemas, uno de Percy en particular provoco que Harry levantara las cejas
― Espera, ¿de verdad no viste la película? ―
Mientras Percy entraba en la cabaña 11, sin tropezar esta vez, sacudiendo la cabeza, Harry se comprometió a arrastrarlo a ver la bendita película.
Al parecer la noticia de que había un nuevo campista indeterminado no cayó del todo bien entre los miembros de la Cabaña 11, aunque Harry no sentía malicia ni mala intención en las quejas y era bastante obvio cuando uno se fijaba en la falta de espacio y camas para tantos campistas. Por un momento pensó seriamente en comentar que Hermes debía ser un dios muy 'activo' pero Percy, posiblemente leyendo sus pensamientos o algo así, negó con la cabeza muy rápido haciendo que se tragara las palabras.
Poco después y acallando las quejas, Luke Castellan le dio la bienvenida a la cabaña 11 y le explico que estaría viviendo con ellos durante un tiempo, hasta que fuera determinado. En esa frase en particular algunos se tensaron y volvieron a lo suyo, mientras otros parecían sentirse culpables y resignados. Harry, que realmente había prestado atención a la película, entendía el significado de ser o no ser determinado, algo que no era muy diferente al sorteo del Sombrero, pero al parecer el viejo centauro se había callado algunas cosas y entre esas el destino de los indeterminados. Eso irrito un poco demasiado, después de todo, Harry era un huérfano, y como muchos huérfanos, había desarrollo un especial odio a por padres ausentes o despreocupados. Al parecer ser un semidiós no era un mundo de maravillas.
Percy tal vez sintiendo su rabia le palmeo el hombro y le sonrió alentadoramente, logrando que Harry se relajara un poco entendiendo el mensaje de Percy, él no era el único que estaba molesto con eso. Luke entonces, cambiando el tema, les recordó el toque de queda y el horario de actividades para el resto de la semana, luego más o menos huyo de la escena del crimen diciéndole a Harry de tras la cena iba a entregarle un saco de dormir.
En esa nota Harry Percy continuaron hablando un rato, siendo interrumpidos a veces por otros campistas que se presentaban a Harry o ambos. Hablaban de adaptarse a la existencia de los dioses, una idea bastante inquietante para ambos, o de los comentarios de Annabeth sobre el oráculo y de cómo Chiron parecía ser propenso a evitar algunos temas, cuando fueron interrumpidos por un par de campistas.
Travis y Connor Stoll, como ellos mismos se presentaron, no eran gemelos, aunque era muy difícil distinguirlos sin conocerlos antes. Ambos parecían tomar seriamente la vocación bromista del Dios Mensajero, y el solo pensamiento de una alianza Stoll-Weasley disparo un escalofrió por la espalda de Harry. Aunque al parecer, a diferencia de Fred y George, había una pequeña rivalidad amistosa entre ellos, por la forma en que Travis destacaba ser el mayor y el más alto para molestia de su hermano menor. Claro, hasta que Connor soltó la bomba de que Travis le había robado un beso a Katie Gardner cuando tenían 10 años.
Las risas no se hicieron esperar y mientras Travis farfullaba y negaba que le gustara Katie, algo que nadie menciono, el hielo se había roto. Otros campistas se acercaron y hablaron con los dos y le dieron la advertencia amistosa de cuidar sus pertenencias, después de todo, en la cabaña del dios de los ladrones era juego justo y limpio.
Entre esos campistas que se presentaron estaba Ethan Nakamura, uno de los presentes que parecía no encajar del todo con el aire propio de la familia Hermes. No es que él no fuera alegre o algo por el estilo, pero parecía emanar un cierto aire de seriedad que te obligaba a reflexionar algunas cosas.
― Es una cosa de ser hijo de Némesis ― Dijo Ethan debiendo entender la mirada de Harry ― Puedo saber cuándo alguien necesita Retribución ― terminó sonriendo maliciosamente a los Stoll, que palidecieron un poco.
Ethan les explico entonces que los hijos de los dioses menores se quedaban en la cabaña 11 y por supuesto eso dio pie a que Ethan terminara arrastrando a la conversación a algunos de sus amigos.
Conocer a Butch fue interesante, principalmente porque rompió cualquier idea preconcebida que Harry o Percy hubieran tenido sobre la diosa del arcoíris y sus hijos, pero principalmente porque Butch era uno de los mejores jinetes del campamento y junto a Silena Beauregard, la consejera de la cabaña 10, dirigía la clase de equitación, una clase Por la que los dos estaban deseosos. Mientras conversaban sobre algunas diferencias entre las distintas clases de monturas Ethan trajo a quien causo la impresión más profunda en Harry: Lou Ellen.
La hija de Hécate era alta para su edad, tan alta como Harry a pesar de que ella era menor, con el cabello del color del cacao y los ojos más diferentes y cautivadores que había conocido Harry en su vida. El ojo derecho era verde como los ojos de Percy, del color de las algas y el mar, mientras que el izquierdo era azul, tan azul como los ojos de Albus Dumbledore y en conjunto daban a Harry una mirada tan desconcertada y curiosa como la que el mismo Harry debió haberle dado. Era una situación muy parecida y muy diferente a como Harry y Percy se habían conocido.
No había hostilidad, su instinto no le gritaba que corriera o atacara, pero una parte de él, su magia, Harry se dio cuenta, se sentía intrigada por la persona que tenía al frente y podía sentir la misma intriga emanando de Lou. Claro, pero todo eso quedo en añicos cuando…
― ¿Y tú crees que nos inviten a la boda, herma…?―
Un florero exploto, un saco de dormir se encendió en llamas purpuras y dos miradas muy molestas se dirigieron bruscamente al desafortunado Travis. Pero antes de que ninguno de los dos pudiera gritar su indignación, el llamado de una caracola se escuchó y ambos hermanos salieron huyendo antes de que Luke pudiera detenerlos.
Percy fue el único que se dio cuenta que el pelo de Travis se iba poniendo azul y apenas aguantaba la risa mientras volvía a mirar a Harry Lou.
― ¿Magia? ―
― Magia ― Respondieron al mismo tiempo. Se miraron confundidos y luego se sonrieron el uno al otro cuando la realización los golpeo.
En ese momento Lou Ellen y Harry Potter se hicieron amigos.
