Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.

Cap. 22 PROVOCACIONES

No sabía bien qué pensar, creía en el arrepentimiento sincero de su hermana, pero… no creía que fuera fácil para Edward olvidar todo lo que había pasado. Me sentía nerviosa, y acababa de terminar de preparar la comida cuando el timbre sonó.

Fui a abrir y me encontré con un sonriente Jacob que me traía unas flores y una pequeña bolsa negra. ¿Cómo era posible que no entendiera que no quería nada más que su amistad?

—Hola Bella… —lo miré algo confundida a las cosas que traía en la mano. Y él pareció entender.

—Uh, esto… bueno Las flores son para ti, para que adornen tu sala. —sonrió ampliamente mientras medio sonreí.

—¿Acaso no me dejarás entrar? O ¿estoy siendo inoportuno? le miré desconcertada, no le había dado el paso, por lo que me hice a un lado, negando con la cabeza que fuera inoportuno. Edward tardaría un rato más en llegar, podía platicar con él.

—Gracias, estaba empezando a creer que me dejarías afuera—Se sentó en el sofá de dos plazas, mientras yo entraba a la cocina por un florero para colocar las flores y ponerles agua. Al regresar con el florero, las coloqué en la mesa de centro. Eran lindas.

Después de un rato, estaba muerta de risa, Jacob cuando se lo proponía podía ser muy agradable. Y las cosas que me contaba que hacían sus primos Sam y Jared eran para partirse de risa.

—¿Qué nos ha pasado Bella?—soltó de pronto sin más, haciéndome reaccionar ante su comentario.

—¿De qué hablas?—él me miró compungido y se acercó peligrosamente a mi. Me hice hacia atrás instintivamente.

—Que te has convertido en alguien diferente. Que soy un estúpido por permitirlo. Yo… yo te amo Bella —Era más grande de estatura que yo, y su físico era atlético, pero eso no me amilanó.

—Jacob si vas a emp… —no me dio tiempo de nada. Su boca aplastó mis labios acallando mis palabras. Sus enormes brazos se enredaron en mi, impidiéndome movimiento alguno. Intenté zafarme pero fue inútil, intenté morderlo pero tampoco pude, era avasallador. Mi única opción era quedarme quieta. Y funcionó. Después de algunos segundos sin movimiento alguno, él abrió los ojos y me miró. Yo lo veía con furia, y lágrimas de frustración se deslizaban por mis mejillas.

Él se separó lentamente, y cuando me soltó los brazos, me levanté limpiándome la boca. Lo que provocó un comentario.

—¡Por favor, no pudo ser tan malo!— Le miré con rabia contenida, mientras me acercaba a la puerta y la abría violentamente.

—¡Vete Jacob!, antes de que llegue Edward.—Él se puso de pie y me miró con gesto adusto ante mis palabras.

—¿Acaso crees que le tengo miedo al niño bonito?

Pero en ese momento que volteé hacia la puerta, mi sorpresa fue mayúscula al ver a Edward mirándonos. Vio mi rostro, su mirada se detuvo unos segundos en mi boca y luego a mis ojos, luego a Jacob que no se esperaba su llegada. Lo demás sucedió tan rápido que no pude reaccionar.

Edward se abalanzó sobre Jacob, que no esperaba esa reacción. Ambos cayeron al suelo en medio de golpes y giros. Rompiendo cosas a su paso.

—¡No vuelvas a tocarla!— le dijo Edward con furia mientras le propinaba un golpe en el rostro, Jacob lo recibió de lleno, y luego respondió con otro golpe que Edward esquivó hábilmente.

—Sólo es un capricho para ti, niño bonito, de seguro la botarás cuando te hayas hartado de ella.—Él también estaba enojado, y los golpes iban y venían, mientras yo gritaba para que esto parara.

—¡Déjalo Jacob! ¡Vete por favor!—No hacían caso de mis gritos. Hasta que finalmente pude ponerme en medio de los dos.

—¡Basta ya! Jacob vete de aquí. —Jacob se limpió la comisura del labio que le sangraba, miró con intenso odio a Edward y antes de salir me dijo:

—Ya verás como te dejará cuando se canse. Y yo estaré ahí Bella.—Edward fue hacia él pero me interpuse.

—¡Déjalo que se vaya Edward por favor!—Lo miró con furia.

—Jamás la dejaré. Y tú no vuelvas a acercarte a ella o lo lamentarás.—Jacob sonrió ante sus palabras y se fue. Edward aún estaba lleno de furia. Fui a buscar una gasa para limpiarle el rostro, ya empezaba a hincharse su pómulo derecho.

Cuando encontré la gasa, me vi reflejada en el espejo que tenía en el pequeño tocador. Mis labios estaban hinchados. Me dio vergüenza. Regresé con Edward mientras intentaba hacer que se sentara, él me tomó por los brazos y me revisó.

—¿Te lastimó verdad? —buscaba frenético algún indicio de golpe o moretón. Hasta que tomé su rostro entre mis manos y él se quedó quieto mirándome fijamente.

—No, no lo hizo —estaba mintiendo pero no quería echar más leña al fuego.—. Estoy bien, por favor Edward, déjame curarte.—él se sentó y dejó que le limpiara la cara, aunque no dijo palabra alguna, sabía que algo estaba por ocurrir.

—¿Me amas Bella? —Soltó a bocajarro. Asentí de inmediato. Su rostro limpio de sangre, sólo mostraba una ligera hinchazón en el pómulo derecho. Sólo eso, la peor parte la había llevado Jacob.

—Sabes bien que sí Edward. —él me miró con más vehemencia.

—Si te pido hacer algo, ¿lo harías?—No sabía bien por dónde iba la pregunta, pero por él, lo que fuera. Eso no estaba a discusión.

—Lo que quieras. —Mi respuesta le hizo sonreír un poco. Sólo un poco, el gesto serio regresó de inmediato.

—¿Estarías dispuesta a irte de este lugar y quedarte donde te diga?—Pensé a velocidad luz. No podía estar lejos de él. Y sabía que de ahora en adelante se preocuparía por mi, y la verdad yo también estaría temerosa de alguna jugarreta de Jacob. Podía hacer lo que Edward me pedía.

—Sí.—Por él lo que fuera. Su sonrisa tan hermosa me deslumbró, como siempre.

—Entonces empaquemos tus cosas. Si no te molesta quedarte con mi nana Nessie, en lo que tengo listo algo para ti.—Sonreí, estar con la nana Nessie era algo estupendo. Deseaba verla.

—Es una gran idea. —Fuimos a la recamara y ahí acomodé todo lo que necesitaba, mis cosas de la escuela, fueron en una caja grande, y tres maletas fueron el resto. Al salir, cerré perfectamente todo. Edward me ayudó a subir al auto, ya había guardado todo. Y partimos de ahí.

Por la tarde, ya estaba instalada en el cuarto de huéspedes de nana Nessie. Ella estaba más que feliz de vernos ahí y aceptó con gusto que me quedara ahí unos días.

—Por mi, pueden quedarse a vivir los dos conmigo. —Sonreímos felices por su ayuda. Sin embargo, ella misma después dijo: —Aunque sé que lo que ustedes querrán es estar solos. No se preocupen, una vieja como yo, no da tanta lata. Sé que por eso no tengo a nadie conmigo—Edward la abrazó besándole la frente. Sabía que lo decía por su hijo.

—Mamá Nessie, por favor, no te pongas triste. Ahora estaremos más seguido y ya no estarás tan solita. ¿Me perdonas?—el nombrarla mamá, hizo que los ojos se le rasaran de lágrimas. Y contenta le dijo:

—Me has llamado Mamá.—Edward le miró enternecido, yo sentía un nudo en la garganta, era una escena muy tierna y conmovedora.

—Y te llamaré así siempre. No me interesa lo que piense nadie. Eres mi madre y punto.


Espero les guste el capítulo. Sorry por la demora, como dije, en dos semanas ya tendré tiempo para escribir.

Gracias a: Caresme hermosa, Aylen, Tahily Masen, Ashlee Bravo, Mar91, Mil gracias por comentar.